Capitulo 25

Serena Tsukino había derrotado monstruos y sobrevivido a una batalla en el polo norte, era una mujer valiente. Aún así, mientras corría por la calle lanzaba un grito cada vez que escuchaba un trueno en la distancia. Debía haber un motivo para correr bajo la lluvia siguiendo una corazonada.

No tardó mucho tiempo en encontrar la razón al llegar a una construcción abandonada en su cimientos.

Jupiter y Venus, ambas saltaban de un lado a otro esquivando ataques de agua de un youma en forma de sapo gigante. Con la lluvia cayendo con fuerza, los poderes eléctricos de la guardiana de Júpiter eran peligrosos de usar con Venus cerca.

Entonces, ¿por qué Venus seguía ahí? Después de tantas batallas, Serena sabía en sus entrañas que había un motivo para la extraña estrategia de sus amigas.

Observó el lote baldío donde peleaban, buscando rastros de alguna trampa, pero solamente había arboles vandalisados y montones de ladrillo viejo derrumbado a la cercanía. Serena limpió el agua de su frente, llevando el cabello de su copete hacia atrás, lambió sus labios y se preparó para transformarse.

—¿Qué haces aquí?

—¡KYA!

Serena saltó de su sitio, su corazón latiendo con fuerza y solo se tranquilizó cuando vio que frente a ella estaba Nephrite vestido con el traje gris de general. Todo en el hombre gritaba sobre su peligro, desde sus facciones duras al hecho de que no fingía ser un humano común y corriente pero ella ya lo conocía y sabía que ya no eran enemigos.

—¿Tú qué haces aquí? — ella preguntó, sosteniendo la mirada del general sin pestañear.

—No es de tu incumbencia — Nephrite contestó y despues vio al lugar de la batalla, dió un suspiro y negó con la cabeza —Ven, te voy a llevar a un lugar seguro.

Serena estaba completamente confundida. Nephrite actuaba como si él no supiera que ella era Sailor Moon, lo cual no tenía sentido porque Jadeite y él eran amigos. Un misterio tras otro que se apilaba en su cabeza.

Poco tiempo tuvo para reflexionar sobre eso, pues el youma saltó hacia ellos. En un segundo Serena estaba siendo sujetada por Nephrite y ambos terminaron varios metros lejos del youma, que inflo sus cachetes al verlos a los dos.

—¿Otro humano? Croa...Tal vez seas más útil que el anterior — el sapo tiró su lengua hacia Serena, pero Nephrite fue más rápido y con un movimiento de su mano, la punta de la lengua del sapo cayó en la calle, donde la corriente empezó a trasladarla a la alcantarilla.

—¿Qué le hiciste al otro humano? —Neprhite preguntó, poniéndose como escudo entre el youma y Serena.

—¡Mah legua! ¡Coa! ¡Majdito!

El youma junto sus brazos frente a su cara y lanzó un remolino rumbo a los dos humanos, dispuesto a matarlos a ambos con ese ataque. Al igual que el resto de sus ataques, Nephrite logró esquivarlo, esta vez saltando al lado contrario del youma, Serena segura en sus brazos.

Para mala suerte del general, al estar la acera mojada, al pisar el suelo resbaló, cayendo hacia atrás con Serena encima pensando sobre él e imposibilitando una recuperación rapida.. Ella vio la sombra del youma acercarse y el miedo que le causó el trueno palidecio al ver el sapo gigante sobre ellos, su boca sangrando y uno de sus ojos más rojo que el otro.

Morir a manos de un youma común era algo que ella jamás pensó que sucedería.

¡Zap!

El youma retrocedió hacia atrás, sujetando uno de sus ojos, después saco algo de su ojo y lo tiró a los pies del general y Serena: una rosa roja.

—Cuando llueve, las personas quieren disfrutar películas mientras esperan a que acabe la tempestad — Tuxedo Mask dijo desde arriba de un buzón de correos. Serena lo hubiera considerado heróico en otra ocasión pero el buzón era de metal y el terror de que un rayo le cayera encima al héroe la hizo apresurarse a poner de pie.

—¡CADENA DE VENUS!

Un haz de violenta luz naranja rodeó al youma y en pocos segundos se volvió polvo. Todos vieron a Venus saltar hacia ellos, su cabello un mar de nudos por el agua y el lodo. Pronto, se unió Jupiter, quién rechinaba los dientes.

—¿Y Darién? — Nephrite les preguntó, una de sus manos sujetando el codo de Serena como si la estuviera protegiendo y tanto Venus como Tuxedo Mask apretaron sus quijadas al ver ese gesto. Serena, por su parte, escuchó aquel nombre y se le olvidó respirar.

—Debe estar por ahí —Venus logró decir, después vio al héroe enmascarado con esperanzá y se dirigió a él —¿No viste a un muchacho de cabello negro cuando cuándo venías para acá?

—No — Tuxedo Mask contestó, su vista fija en Nephrite y Serena pese a que Venus estaba al lado contrario de ellos.

—¿Nos ayudarías a buscarlo?

—¡Venus! —Nephrite gritó y Serena volteó a verlo, desde su posición tan cercana, podía ver cómo sus labios temblaban y ella perdió un poco de energía en sus piernas. El general continuó —¿Dónde está Darién? ¿Dónde está Jadeite?

—Cuando encontramos al youma, Darién no estaba con él — Jupiter intervino, despues golpeó con fuerza su palma derecha con un puño enlodando — El youma nos dijo que lo mató.

Neprhite tragó saliva y alzó la vista al cielo, dejando que la lluvia cayera sobre su cara, como si con eso pudiera ocultar sus lágrimas. Serena, por su parte, perdió las energías que tenía, y cayó de rodillas al suelo, sus ojos cristalinos y su pecho tan pesado que respirar le era imposible.

Ella le había prometido que lo protegería y le había fallado inmediatamente.

—El youma mentía — una nueva voz tajo en medio de la lluvia y Jadeite se dió a conocer ante ellos, sus puños ceñidos con fuerza —. Ya lo busqué por el trayecto cerca a la estación de policía, y el de llegada. Y en el baldío. Pero Darién es bueno para desaparecer, debe estar en un lugar donde no lo hemos buscado.

—¡Si! —Nephrite se apresuró a decir, olvidando por completo que Serena estaba a ahí — Se pudo haber treletransportado a su departamento.

—¿Puede hacer eso? — Júpiter preguntó, más relajada cuando el peso de la muerte de Darién se le había quitado de encima, Serena, aún arrodillada al lado de Nephrite, esperó la respuesta como si su propia vida dependiera de ello.

—Eso creo — Nephrite contestó con firmeza, tan seguro que todos aceptaron que su creencia era cierta.

—Entonces es mejor encontrarlo rápido antes de que use su magia más —Venus dijo en voz alta —El que lo encuentre primero debe obligarlo a dormir inmediatamente o si no...es posible que los resultados sean muy malos.

—¿Por qué? —Tuxedo Mask preguntó, llamando la atención a que en algún momento él se había sentado sobre sus piernas, sobre la acera mojada, pese a la extraña situación.

Venus lo miró con curiosidad, después suspiro acabada por tantas emociones, Jupiter se apresuró a darle una palmada de apoyo en su espalda y comenzó a hablar.

—Creo que está usando su magia para permanecer despierto —Venus comenzó —Artemis y yo tenemos motivos para creer que su magia curativa es alta. Por eso su ojo logró sanar. Sin embargo, el estrés que ocasionó a su cuerpo curarse lo llevo a sobrecalentarse, y está usando el resto de su magia para aparentar que está bien...pero no lo está y lo único que conseguirá será una cama de la que no va a despertar por meses.

Serena tenía la impresión de que en lugar de "cama", Mina había querido decir "coma", pero al final, como ambas palabras daban a entender lo mismo, ella no perdió tiempo en ponerse de pie y esperar a la siguiente orden.

—¿Y cómo buscamos?

—En pares — Venus contestó a Jadeite, lista para ordenar a sus enemigos —Es posible que el youma haya llevado a Darién con otro youma, así que lo mejor es tener a alguien que rescate al civil mientras la otra persona distrae al youma.

Había momentos que Mina parecía una persona llena de inocencia, carente de experiencias sobre la vida, pero al escucharla razonar, quedaba claro que su nivel estaba por encima de Serena e incluso los generales, quienes ni siquiera habían pensado en la posibilidad de otro youma.

—Bien, pido a Serena —Jadeite se apresuró a decir, sorprendiendo más a Nephrite que a cualquier otro — Es mi vecina, iré a buscar a Darién en nuestra casa y de paso la dejaré a salvó.

—Entonces yo iré con Nephrite a buscar en su departamento —Jupiter dijo, ignorando que Venus lanzaba dagas con los ojos a Jadeite. Antes de que Venus pudiera decir algo encontra de la bina de Jadeite y Serena, Tuxedo Mask se apresuró a interponerse entre el general y Serena.

—Mi conciencia no me permite dejar a una bella dama ser escortada por un agente perverso del Negaverso.

Serena se sonrojó un poco ante las palabras de su amado Tuxedo Mask, pese a que corazón pertenecía a Darién su amor no había desaparecido por completo. Nephrite noto el gesto de Serena y negó con la cabeza. Venus aprovecho las palabras de Tuxedo Mask para saltar al lado de Serena, sonreír abiertamente y sin dar paso a oportunidad de contrariarla, Venus se ofreció a escortar a Serena y buscar en la casa de los generales a Darién.

Pronto, todos comenzaron su búsqueda.


Tuxedo Mask observó la espalda de Jadeite, el general que solo unos meses atrás lo había intentado ahogar. La situación actual le era extraña, como un problema de integrales que él jamás había aprendido a resolver pese a que debía saberlo.

Un día los generales se ocultaban de las scouts y al otro, de repente eran amigos que peleaban juntos contra youmas. Él había estado con Sailor Moon desde el primer dia, apoyando siempre desde las sombras sin pedir nada a cambio, aún así las scouts debían de haberlo tomado en consideración.

El general saltó sin problemas varios metros arriba, brincando al techo de un complejo departamental y Tuxedo Mask se apresuró a seguirlo pese a su ligera migraña y el dolor que lo atravesaba cada vez que hacia esfuerzos con sus pies.

Sintió un poco de náuseas una vez que consiguió subir, y se tragó la saliva que le quemaba la garganta para no parecer débil ante el general.

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Un mal salto, una caída en matorrales mojados y un fuerte dolor en sus pies fue lo último que Darién recordó cuando despertó en el piso de un hermoso departamento lleno de lienzos descansando en las paredes y los muebles, tambien existía una mezcla de olor a pintura y barniz que lo mareaba un poco.

—¡Oh, qué bueno! ¡Ya despertaste!

Darién se sentó inmediatamente y observó a la joven mujer que había gritado: una mujer pequeña de cabello castaño sujetado en una trenza, sus ojos cafés eran tímidos y su nariz redonda. Nunca la había visto en su vida, pero había algo en ella que le era familiar.

—Apareciste en mi patio, de la nada —la mujer explicó tímidamente mientras ofrecía una toalla a Darién y después sonrió con gentileza—Creí que eras un ángel...¿Estás bien? Estás muy pálido...

Ángel.

Darién sintió la bilis subir por su garganta y ocultó su cara en la toalla, esperando que al secar su faz también sería capaz de arrancar su horror al recordar a Gatu, a sus manos, a la mesa de operaciones y las imágenes que eran visiones que hablaban de lo peor de la humanidad.

—¿Quieres que llame a tus padres? —la mujer preguntó, cada movimiento de ella mesurado para evitar agitar a Darién —Deben estar preocupados.

—Este es el número —Darién extendió una de las tarjetas que Maxfield le había dado. Estaba mojado, como la ropa que traía puesta, y él se sintió culpable al ver que había un charco en el suelo pese al par de toallas bajo él.

—Soy Maggy, ¿cómo te llamas? — ella cuestionó, y Darién logró pronunciar su nombre por debajo de la toalla en su cara, en unos segundos, la mujer estaba hablando por teléfono —Bueno, ¿esta el señor Maxfield por ahi? ¿Le puede decir que su hijo Darién está-... Sí, está bien...claro...por supuesto...esta es mi dirección...

Darién cerró sus ojos, una parte de él sorprendido por como Maggie había malinterpretado su relación con Maxfield. Aún así, en medio de sus pensamientos empañados en torturarlo y su cuerpo mojado, le era difícil seguir la conversación de Maggie.

Tenía tanta culpa por lo sucedido, pensaba que pudo haber hecho algo distinto y haber peleado con más fuerza o haber gritado por ayuda en aquel callejón al menos para buscar ayuda para Saori o quizá no haber salido de su cama ese fatídico día.

—¿Podrías ser mi modelo?

Él parpadeó varias veces, bajo la toalla de su cara y miró los ojos brillantes de la mujer intentando descifrarla, pero únicamente había honestidad. La única razón para acceder con su cabeza era que ella lo había rescatado de la lluvia, lo que no esperaba era que la mujer sacará una libreta de un cajón y empezará a dibujarlo ahí mismo, con él destilando agua en el suelo y ella sentada en un banco de madera.

Quince minutos después, él seguía mojado y ella trabajando en su dibujo cuando alguien tocó el timbre y Maggy se apresuró a atender la puerta. Darién se había resignado a ver la cara de Nephrite o Jadeite, y casi podía imaginamos cruzar el umbral de la habitación. A ellos dos podía encarar sin dificultad: a Serena y su padre, no.

El señor Tsukino entró en la habitación seguido por su hija y ambos vieron con idénticos ojos de asombro a Darién, quien yacía aún mojado en el piso. Darién tragó saliva y sonrió como si no se sintiera humillado.

Para su suerte, el padre de Serena le había llevado ropa seca y, aunque ocupó que tanto Maggy y el señor Tsukino lo llevarán al baño, se pudo cambiar solo y logró salir de la casa de la pintora con su orgullo intacto.

—¿Podrias ser mi modelo?

Darién escuchó a la pintora preguntar a Serena y él subió el vidrio del carro completamente, molesto al ver que los Tsukinos no se apresuraban a subir y seguían platicando con la pintora. Si él pudiera caminar no tendría que esperarlos, en lugar de eso hubiera tomado un taxi y estaría devuelta en su departamento.

Cerró sus ojos y recargó su cabeza en el vidrio en un intento de tranquilizar su furia y no los volvió a abrir hasta que el motor del carro se detuvo.


Venus vio a Nephrite y Jadeite escoltar a Darién a la casa vecina de Serena, ambos generales lanzando dagas con los ojos como si quisieran golpearse, ambos aún llenos de furia por dejar que su protegido desapareciera de nuevo.

Media hora antes, cuand Serena y Venus llegaron a la casa de los generales, el celular de uno de ellos había sonado con información del paradero de Darién. Serena se apresuró a pedir ayuda a su padre mientras Venus iba en búsqueda de los generales para cancelar la búsqueda. Ella cruzó sus brazos al notar que Darién seguía tan lisiado como la última vez que lo vio.

Alguien saltó junto a Venus, de alguna forma consiguiendo no resbalar en las tejas y dió su informe a la otra scout inmediatamente.

—No encontré a Tuxedo Mask en la zona asignada de búsqueda...¿crees que Jadeite lo haya atacado?

—No. Mercury hubiera captado alguna señal de confrontación en su computadora —Venus contestó secamente, aún reflexionando sobre el asunto peligroso de Darién siendo vecino de Serena y lo extraño de su incapacidad, sin embargo, al notar que Júpiter seguía nerviosa, continuó su explicación —Jadeite dijo que Tuxedo Mask le tiene rencor por lo ocurrido en el aeropuerto y se fue por otro lado.

—¿Aeropuerto?

—Yo tampoco sé —Venus alzó un hombro y vio una vez más a las dos casas que estaba vigilando antes de que llegara su compañera.

—¿Crees que Serena esté bien? —Lita preguntó, sus ojos viendo a la casa de su amiga —Con Nephrite y Jadeite viviendo cerca de ella y todas las cosas que están pasando...Se que es fuerte y es más inteligente de lo que parece, pero esto no debe ser sencillo para ella. Incluso si el chico que le gusta es su vecin-

—Esta fingiendo —Venus siseó, sin darse cuenta de que estaba hablando con Jupiter y no Artemis, quizá una parte de ella recordaba la vieja camaderia o sinplesimpl estaba muy molesta, pero las palabras dichas en voz alta no pudieran desaparecer una vez dichas —Darien está fingiendo.

—¿Cómo?

—Ya debería haberse curado así mismo. Sus poderes nunca fueron tan débiles que una herida no mágica fuera capaz de haberlo lisiado. Ese canalla esta...

Muchos años atrás, cuando Endymion era solo alguien a quien Serenity veía a escondidas, Venus lo espió curando a un niño, su tacto sanando un enorme corte en el brazo y dejando una cicatriz en el lugar de donde antes brotaba sangre. En aquel entonces, Venus no lo creyó nada especial, muchos humanos o personas del milenio de plata eran poseedores de ese don.

Debió haberse dado cuenta que también el césped a pies de él enverdecia o que él mostraba más signos de cansancio que un mago normal, signos claros de un guardián que usaba sus poderes sin saber canalizarlos correctamente. Pero curar su propio cuerpo era algo más natural, y en el presente, tras ver a Darién sin venda en su ojo, ella estaba segura de que él había despertado más sus poderes.

—Darien es un hombre orgulloso. No está fingiendo nada — Júpiter dijo al notar la furia en la cara de su amiga, después al notar que estaba siendo ignorada, se marchó del lugar, dejando a Venus sola con sus pensamientos.


—¿Clavaste una pieza de metal en el ojo del youma? —Jadeite preguntó una vez que Darién terminó de relatar como había escapado del monstruo —Pese a que los humanos son estúpidos, veo que a veces aprenden un poco.

—No eres gracioso Jadeite —Darien dijo.

Nephrite aprovecho que ninguno de los otros dos hombres dijo nada por varios segundos antes de aclarar su garganta.

—Darién, últimamente has sido víctima predilecta de varias personas. Y, pese a que en teoría debería de ser capaz de encontrarte con facilidad con mis poderes, no lo puedo hacer, así que de hoy en adelante usarás esto.

Darién agarró una pulsera negra de dos dedos de ancho y comenzó a inspeccionar las luces brillantes que proyectaba en una pequeña pantalla roja, abajo tenía una dirección. Alzó una ceja y vio a los generales sin entender el objeto.

—Es un rastreador —Nephrite explicó.

—¿Esta es la dirección de la casa? ¿Y tú número de celular? —Darien preguntó, sus cachetes rojos por la indignación.

—¿Algún problema?

—No voy a usarlo.

En cuanto terminó de decir esas palabras, Nephrite lo sujetó por la muñeca izquierda, tomo el brazalete y antes de que Darién pudiera pelear con más fuerza, el objeto metálico estaba rodeando su muñeca.

—¡CÓMO TE ATREVES!

Darién gritó mientras golpeaba la mesa con sus dos puños, sus ojos llenos de rabia y quijada apretada, después, intentó quitarse la pulsera con su mano derecha.

—El seguro ocupa el uso de las dos manos —Nephrite explicó, feliz de ignorar la mirada venenosa de la persona que él tenía que proteger.

—Jadeite, ¡quitamelo! —Darien llevó su mano hacia Jadeite, quién inmediatamente se apresuró a intentar quitar el seguro.

—¡¿Qué haces?! — Nephrite preguntó, su voz cargada de amenaza.

—Quito el seguro — Jadeite contestó simplemente mientras aplastaba los cuatro botones de seguridad.

—Soy tu superior, y estás desobedeciendo mis órdenes —Nephrite empezo a decir, sus cejas arqueadas peligrosamente y Darién soltó un suspiro de resignación al ver lo que parecía ser una confrontación irritante.

Estaba harto de que todos y todo quería tenerlo encadenado listo para ser usado. Ya habían sido tres veces que los youmas lo usaban como escudo humano y Darién odiaba recordar lo inútil que era. Pero eso no evitaba sentir enojo al ver que Nephrite quería ponerle un localizador como a un animal salvaje.

A su lado, Jadeite sonreía molesto a Nephrite, pese a que su frente y sus manos estaban sudadas no quería demostrar el miedo que tenía a Nephrite, y fracasaba espectacularmente. Darién se preparó para intervenir pero antes de que pudiera pensar en que decir, Nephrite lanzó una carcajada falsa y señalo con su cabeza a Darién.

—Él no es el príncipe.

Jadeite respiró profundamente, vio a Darién y tapo su cara con sus manos, logrando ocultar a Darién parte de sus emociones, pero el cambio radical entre su miedo anterior y su actual tristeza era preocupante.

Existe en el mundo un tipo de persona que es excelente para leer a las personas, entender el momento adecuado para avanzar o retroceder en una conversación y saben exactamente qué decir para conseguir la información que requieren, capaces de manipular la situación y personas a su conveniencia. Darién Chiba, en cambio carecía de ese don.

—"Príncipe" algo tan criptico merece una explicación — Darién mencionó e inquirió a Nephrite con la mirada para que le respondiera.

—Eso no te incumbe —Nephrite respondió secamente y Darién apretó los labios en indignación.

Bien, entonces que todos siguieran con sus secretos, Darién pensó con amarigura y fue a su cuarto.