¿Recuerdas crecer?
De pie, solo, de espaldas al sol.
¿Recuerdas haber crecido?
Se sentía sólo, muy sólo. Molesto consigo mismo, había dicho cosas que no debía, fue cruel y lo sabía. Sólo querían comer con él, no habían hecho nada malo, ¿por qué tuvo que actuar así? Quizás se irritaba con facilidad.
Volvía a tener once años, aquella sensación de soledad, con sus aires de soberbia y el alma cansada; ¿ya no volverían a comer con él? Bien, no es cómo que le imporara.
Si, lo hacía.
Bufó, ¿debía disculparse?
Si, debía hacerlo.
Se encaminó al campo de entrenamiento, con ideas dispersas y los nervios invadiendo su sistema. Se detuvo y los vió allí, sus dos compañeros disfrutaban de unos dangos preparados por la femenina del equipo, hablaban amenamente. Se preguntó cómo no había notado lo rápido que los tres habían crecido, lo mucho que se necesitaban...y él había sido un idiota, ¿lo perdonarían?
Observó un plato sobre el césped, el tercero.
Sabían que volvería.
Ellos lo miraron, sonriendo, lo perdonaban. Ya no estaba solo, ya no más.
