Capítulo 30

Jadeite sabía con certeza la identidad tanto de Sailor Moon como la de Mars; Nephrite y Daríen, la de Jupiter. Esa no era una situación favorable para las scouts y por eso ellas cinco y sus gatos estaban en una reunión de emergencia justo la misma noche después de los eventos en la sastrería.

—Las únicas que estamos a salvo somos Amy y yo — Mina dijo y comenzó a morder la uña de su pulgar mientras pensaba — Además, a diferencia de Jadeite, Nephrite atacó a Jupiter tras descubrir su identidad.

—Tal vez sea necesario mudar a la familia Tsukino — Luna, cabizbaja, vio a Serena con tristeza y continuó — Es peligroso continuar como estamos.

—¿Mudar a mi familia? Pero...

—Esperen. No hay que ser tan precipitados — Amy se apresuró a hablar y sacó el frasco con la sustancia roja de su saco. Ya estaba de nuevo tapado y cuando lo colocó en medio de la mesa, todas lo vieron con aprehensión.

Era algo que estaban seguras de haber visto antes y eso les causaba miedo.

—La computadora de Mercury lo analizó inmediatamente, más rápido de lo habitual...me atrevo a decir que es una sustancia que ya había sido analizada con anterioridad por la máquina. En ese tiempo, en el Milenio de Plata, esta cosa maligna fue algo estudiado.

Poco sabían ellas del Milenio de Plata. Era cierto que sabían que eran reencarnaciones, en un mundo donde existían almas gemelas de vidas pasadas, era imposible que ellas no pensaran que en alguna de sus vidas pasadas fueron scouts.

Venus era la única que sabía que el Milenio de Plata fue una alianza entre planetas, esa información no era un secreto, pero con tantas cosas ocurriendo en su primera reunión y la subsecuente batalla contra Beryl, tanto a Mina como a los gatos, se les olvidó compartir ese detalle.

Amy, ignorando eso del Milenio de Plata, solo tenía como información disponible que el viejo enemigo las encontró en esa reencarnación.

—Es Metallia. Las personas que instalaron información en esta computadora, le llaman la "sangre de Metallia" y sus análisis determinaron que esta sustancia afecta la capacidad de razonamiento de los individuos, exalta las emociones y, además, crea dentro de la víctima una pequeña copia de Metallia que, pese a ser incapaz de compartir información a la Metallia original, busca siempre obedecer los deseos de ella.

Amy mostró las letras en la pantalla para mostrarles unos estudios que se habían realizado en gente infectada. Era curioso que mencionaban que algunos provenían de Mercurio o Júpiter, pero Amy vivía en un planeta donde era común tener reinos con nombre de metales preciosos.

—Hay algo que no entiendo — Mars dijo, su entrecejo fruncido en concentración — Esa cosa quería infectar a Darién ¿verdad?

—Sí — Lita afirmó —. Primero la costurera y luego Nephrite. Los motivos eran diferentes pero ambos parecían querer eso.

—¿Nephrite también está infectado? — Serena preguntó, después, mojó sus labios —¿Y Jadeite? ¿Y Daríen?

—Los generales estaban al servicio de Metallia, la conclusión más acertada es que ellos están infectados. Pero si Darién también...no — Amy se detuvo en medio de su idea y apretó sus labios antes de animarse a continuar — Si se aumenta la dosis, mayor control tiene Metallia sobre la víctima. Es posible que ese sea su plan, transformar a Darién en uno de ellos.

Mina cerró sus ojos y dejó caer su cabeza en la mesa ante esa noticia y el siguiente sonido que se oyó fue el puño de Lita golpeando la mesa. Incluso Serena colocó sus manos en forma de defensa ante la abrupta señal de furia.

—¿Qué estás ocultando? — Lita ignoró las cejas alzadas de las demás, su vista concentrada en Mina —Lo odias demasiado, como si supieras algo de él que nosotras no ¡Mi vida está en juego! Y estas ocultando algo..¿Por qué...?

La pregunta fue dicha en un hilo de voz y Mina alzó la vista a su compañera, notó la preocupación en Lita como si fuera la primera vez que le era claro, después miró a todas sus compañeras y sonrió con tristeza.

—Artemis.

—Sí.

El gato se colocó en medio de la mesa y tomó la palabra, listo para explicar lo que era necesario explicar.

—Muchos cuerpos estelares, desde planetas gigantes a pequeños meteoritos, tienen la posibilidad de tener un "guardián". Como son ustedes. El Milenio de Plata estaba compuesto por una alianza de los planetas del Sistema Solar con guardianas.

—La Luna no es un planeta —Amy señaló y todas accedieron con la cabeza. Todas, a su manera estaban confundidas de una alianza entre planetas pero señalar que la Luna no era un planeta parecía importante.

—Cierto, en la definición actual no lo es, o mejor dicho, la palabra "planeta" es una traducción inapropiada — Artemis aclaró su garganta — Aún así, la Reina Selene, la reina de la Luna era muy poderosa, ella era la poseedora del legendario Cristal de Plata y ella mantuvo al sistema solar libre de la maldad por milenios. O eso fue cierto hasta la llegada de Metallia, ella y las personas de la Tierra, que nos envidiaba, atacaron un día y destruyeron la paz. En beneficio de los humanos, estaban siendo controlados por Metallia así que no eran completamente monstruos horribles.

Había algo que todas entendieron de eso, una verdad inesperada.

—Espera un segundo... ¿dices que no somos de la Tierra? —Rey preguntó, estaba tan pálida que casi parecía un fantasma y la idea parecía haberle quitado un poco de aire.

—En esta vida sí — Mina dijo sin titubear — Nuestros padres siguen siendo nuestros padres. Es como una reencarnación normal pero en lugar de nacer en otros países y cosas así, todos nacimos en otro planeta.

—¿Otro planeta? — Serena repitió, arrugó la frente y tras reflexionar por unos segundos, volvió a la pregunta que la estaba comiendo desde que todo empezó— ¿Esto que tiene que ver con Darién?

Artemis miró a Mina y ambos empezaron a hacerse caras uno al otro, intentando comunicar un mensaje entre ellos. Lita, más calmada desde que la explicación comenzó, volvió a tensarse ante el silencio. Amy revisó de nuevo los datos en su computadora y Rey entrelazo sus manos para calmarse. Incluso Luna miraba todo con clara curiosidad.

Al ver que nadie hablaba, Artemis se resignó.

—Es posible, y no hay forma de comprobarlo, que Darién sea el guardián de este planeta.

—¿No hay forma de comprobarlo? — Amy preguntó, una de sus cejas más alzada que la otra, como si no creyera en las palabras de Artemis.

—Al menos que alguien quiera dejarlo en coma y él logre mantenerse vivo por años sin ayuda externa. No, no hay forma de comprobarlo — Mina contestó por Artemis —, y esa sería solo una de las pruebas. En cualquier caso, si Metallia se hace del guardián de este planeta, es game over. Jaque mate. La función se apagó ¿entendido?

Amy logró contener su deseo de señalar que la forma correcta era "la función se terminó", pero debido a la implicación de la revelación, prefirió mantenerse en la seguridad del silencio.

—El hecho de que sea (posiblemente) un guardián no lo hace nuestro amigo — Artemis dijo en voz baja y todas lo miraron de nuevo —. Sé que quieren pensar que todos somos aliados pero, la última vez, en el Milenio de Plata, existía la sospecha de que el guardián de la Tierra y Metallia eran uno solo, eso, o aliados.

—Darién es una buena persona — Serena siseó y fulminó a Artemis con la mirada, retandolo a continuar acusando de terribles crímenes al hombre que amaba.

—Sí— Lita apoyó a Serena —. Además, si fuera malo no lo querrían convertir en otro infectado.

Artemis chasqueo la lengua y fue a refugiarse al regazo de Mina, quién comenzó a acariciar el pelaje blanco de su amigo para calmarlo.

—Si Darién es el guardián de este planeta...eso complica más las cosas — Luna tomó la palabra y miró con tristeza a Serena —: Ya no podemos mudarnos. Tenemos que asegurar la vida de Darién...oh...no.

Serena miró a Luna, luego a sus amigas y de nuevo a Luna.

—Serena...— Luna tragó saliva y cerró sus ojos — Serena, ella, fue un accidente, pero le juro a Darién que lo protegería.

La acusada se puso roja y ocultó su cara detrás de sus manos, Rey también tenía los cachetes rojos. Amy miraba todo confundida y Lita guardó sus deseos de carcajear al ver como Mina se había transformado de un calmado lago a un mar de furia contenido, cada músculo de su cara forzado a no dejar su enojo mostrarse.

—¿Qué hay de malo con ello? — Amy preguntó, su pregunta compartida por las demás.

—En nuestra vida pasada hicimos un juramento de protección mutua — Mina tapo sus labios y sus hombros se hicieron para arriba mientras conseguía recomponerse — Si Serena le hizo esa promesa a Darién, él que no nos juró nada a nosotras, a él debemos protegerlo también. Con la misma vida que al resto...no solamente eso, es posible que el juramento vaya más allá de esta vida y que la siguiente vez, sin darnos cuenta...vamos a proteger a ESE.

Ante la sorpresa de todas, Mina comenzó a llorar y en cuanto la primera lágrima surcó su mejilla y cayó por su barbilla, la muchacha se puso de pie y salió corriendo de la habitación, intentando mantener su compostura.

Lita estaba completamente confundida. Nada de la explicación había logrado atravesar su cerebro y las lágrimas de Mina carecían de sentido. Algo sobre proteger y dar sus vidas...no entendía.

— ¿Hice algo malo? — Serena también estaba llorando, más porque el sufrimiento de Mina la había hecho sentir culpa que genuino arrepentimiento.

—No sé — Amy le dió unas palmaditas a Serena en el antebrazo antes de cubrir su boca con su mano.

—¡Por supuesto que no! —Rey dijo mientras cruzaba sus brazos — No entiendo muy bien la situación, pero querías proteger a Darién y él es alguien a quien tenemos que proteger porque es un guardián o algo así..

— ¡Cierto! — Lita también afirmó — De cualquier forma, iba a ser nuestro deber. Además..es un buen chico.

Darién se había enfrentado a Nephrite para proteger a Lita. Él tenía que saber qué era peligroso ayudarla pero aún así lo hizo. Además soporto fingir estar enamorado de una youma con tal de darle oportunidad a Lita de escapar.

Lita no solamente tenía un deber hacia Darien, él ya no era más un inocente civil con mala suerte, él la había y por lo tanto ella tenía una deuda con él.

—Lo hecho, hecho está — Amy sonrió con timidez, posiblemente la única que logró entender las implicaciones pero dispuesta a dejar sus reservaciones para animar a Serena — Esta noche...hemos descubierto mucho esta noche. Creo que lo mejor es descansar un poco.

Mina acarició su sien, sus dedos mojandose con el sudor. Un día más en su vida que parecía estar al borde del caos. Estaba sentada a un lado de la ventana, viendo el amanecer como si eso pudiera tranquilizar sus emociones.

Endymion, Daríen Chiba, el culpable de que Metallia hubiera tenido suficiente poder para atacar al Milenio de Plata, la persona a quién Serena amaba lo suficiente como para jurar protegerlo. No podía ser coincidencia que Sailor Moon, Serena, se hubiera enamorada de la reencarnación del príncipe. Lo único bueno del fiasco es que la posibilidad de que Serena fuera la princesa Serenity era tan grande que casi podía decírselo a las chicas.

Y sin embargo, no lo haría. Por minúscula que fuera la posibilidad de que Serena no fuera la princesa, existía como una aguja nadando dentro de un globo con agua siendo una temible posibilidad de desinflar el balón de la esperanza.

—Mina — Artemis dijo su nombre con gentileza — ¿Estás bien? Serena no sabía lo que estaba haciendo.

Eso era cierto. Serena no sabía. Incluso Darién/Endymion debía ser ignorante del significado de ese juramento. Aún así, el muchacho era sospechoso y sus motivos para tener a los generales a su lado eran algo que Mina ignoraba. Él tenía que saber quiénes eran ellos, después de todo era exactamente igual que durante el Milenio de Plata.

Además, tenía esa extraña capacidad de curar la maldición que prohibía ver el mundo de colores. Eso no podía ser bueno. Si los humanos lo descubrían, era posible que experimentaran con él y si las cosas se ponían más dramáticas, era posible una guerra.

— He estado viendo muchas películas — Mina se rió ante su idea de la guerra y cerró los ojos. Guerras habían empezado por menos. De cualquier forma, lo mejor era encontrar una forma de contener los poderes de Darién.

Él, tanto en el pasado como en el presente, siempre fue una molestia.

Su comunicador vibró y ella leyó el mensaje del detective Kido. Había una persona que él creía era un youma. Mina revisó la dirección y maldijo en inglés. Tenía que apurarse u ocurriría una tragedia.


Lita era Sailor Jupiter.

Eso no tenía sentido. Lita era una niña de secundaria, tan joven que ni siquiera podía conducir. Darién aún no podía creerlo, era cierto que cuando conoció a Venus por primera vez, algo en su actuar había sido tan inocente que él la creyó ver en ella a una niña. Pero, finalmente teniendo confirmación de que al menos una scout era una estudiante de secundaria, no podía evitar pensar que las demás también lo eran.

Sailor Moon, su princesa de la Luna, el amor de su vida, ella podía también ser una niña que aún lloraba en búsqueda de los brazos de su madre, tan joven que cada cumpleaños era una noticia nueva digna de un enorme festejo. Sailor Moon podía ser una niña y aún así arriesgaba su valiosa vida para proteger a las personas, a él.

Si Lita, prácticamente una desconocida, había arriesgado su identidad para salvar a Darién, entonces por supuesto que Sailor Moon lo haría. Por él, que tenía más años de vida, ella, su amada sería capaz de ponerse en peligro.

Darién tapo sus ojos con sus puños y suspiró. No quería eso. Él debería ser quien arriesgaba su vida por ella como un valiente guerrero, no al revés.

Un par de días atrás, su princesa había reafirmado su amor, pero ante la realidad, Darién no podía evitar sentir culpa de ser el alma gemela de ella.

Él no era nada especial, lo único para lo que servía era para ocasionar problemas. Al mismo tiempo, el lazo que unía a Sailor Moon con él, era algo muy importante, lo más valioso en su vida y Darién primero moriría antes de renunciar a ese vínculo. Era egoísta, pero estaba muy feliz de que el destino los hubiera marcado como almas gemelas, permitiendo que ambos se encontrarán y amaran en cada nueva vida.

—Darién. Hora de despertar — Jadeite dijo desde el otro lado de la puerta, tocando suavemente la madera.

Eso le recordó a Darién su otro problema.

Los secretos que guardaba a los generales. A ninguno le había dicho que Sailor Moon era su alma gemela, y tampoco, jamás planeó revelar la identidad de Júpiter a Jadeite. A veces, temía hablar por temor a que su lengua lo traicionara.

Se tapó más con la cobija e intentó esconderse del mundo unos minutos más.

—¿Cuando me volví un cobarde? — se preguntó así mismo, su voz baja para evitar ser escuchado.

Por supuesto, él sabía que la respuesta se encontraba en el período entre la youma que lo hizo atacar a Sailor Moon y su secuestro por Gatu.

Gatu, el humano que tocó a Darién como si hubieran sido amantes y luego ordenó a un médico destruir los pies y ojos de Darién para que él jamás pudiera escapar.

Recordar eso lo asqueaba. Su estómago se hacía un nudo y le costaba respirar. Era…de alguna forma consiguió tragar el asco y calmar sus nervios.

—Darién. Tienes visita. Es el oficial Kido.

El muchacho abrió sus ojos, los talló y buscó la ropa que se iba a poner ese día en la cómoda. Tras ponerse el uniforme escolar en cinco minutos, se dirigió a su silla listo para enfrentar al oficial.

—Tristan Mehiouri, ¿le suena familiar? — el oficial preguntó tras presentarse. Estaba sentado frente a los generales y Darién, pero no estaba solo, un muchacho rubio lo acompañaba.

—No puedo recordar de donde — Darién contestó sinceramente.

—Ella fue la que lo colocó a usted en el fondo "Milenio" — el detective dijo mientras extendía un folder a Darién —. También es ella quien aprobó el préstamo para su carro...algo que un muchacho de diecisiete años no debió tener permiso de comprar.

—¿A qué viene todo eso? — Jadeite inquirió, su voz neutral pese a que sus puños estaban tan apretados que sus nudillos estaban blancos.

—¿Por qué un joven de diesiciete años logró entrar a la universidad dos años antes de lo permitido? ¿ O logró comprar un auto? ¿O logró entrar a un departamento en el décimo piso de un edificio...y además, ha estado presente en varios ataques de youmas..incluyendo uno el día de ayer.

—¿Qué quiere decir? — Darién preguntó. Jadeite miró de reojo tanto a Nephrite como a Daríen pero no los encaró por la obvia falta de no darle información sobre el último ataque.

—¿Ninguna respuesta? — el detective ignoró la pregunta de Darién y chasqueo la lengua —. Me temo, señor Chiba, que está bajo arresto.

— He ido con el psicólogo como ordenó— Darién se defendió — No he hecho nada malo.

El oficial rubio se puso de pie y se dirigió a Darién, esposas en mano. Antes de que los generales pudieran intervenir, una persona abrió la puerta del patio y entró a la sala con increíble rapidez, una de sus manos en señal de alto mientras la otra estaba recargada en su pecho palpitante.

—Detective Kido — Sailor Venus dijo tras recuperar un poco de aire — ¿Podemos hablar en privado? ¿Nosotros tres?

El detective accedió con la cabeza, sus ojos duros observando a Daríen como si fuera un criminal.

— Dile que no hice nada malo — Darién suplicó a Venus y ella le lanzó una mirada tan fría que Darién pudo sentir el deseo asesino.

Por supuesto, Sailor Venus era la que le había deseado la muerte días atrás. Ella lo odiaba.

Los dejaron solos, a Jadeite, Nephrite y Daríen y tras diez minutos, Sailor Venus volvió a la habitación sola.

—Creen que eres un youma — ella le explicó, su ceño fruncido pese a sus mejores intentos de poner una cara neutral —Los convencí de que te dejarán solo. Y a ellos también. Los dejarán en paz a los tres.

—¿Por qué creen que Darién es un youma? — Jadeite preguntó— ¿ ...saben lo que pasó en la guarida de los criminales humanos?

—No. Ni el nombre de Darién o Saori han aparecido en esa investigación. Mercury se encargó de modificar las fechas de los informes de ellos dos y nadie sabe que ingresaron al hospital por ataque de youma exactamente el mismo día de la masacre.

Darién tapo su boca y los bordes de las cosas empezaron a ponerse borrosas. Lo que había pasado aquella vez, lo que quería olvidar con todo su corazón, algo ocurrió y él no lo recordaba.

—Lo siento — Darién se disculpó sin saber por qué.

—Bueno...ellos eran criminales, y de los peores….¡agh! — Venus exclamó lo último mientras se golpeaba la frente — Eso no importa. Ni los detectives. Ustedes solo vuelvan a su vida. Yo me encargo.

Había autoridad en sus palabras, además de dolor y un permanente tinte de soledad que era tan claro para Darién como un mal acordé en una hermosa canción. Lita también, a veces parecía una niña tan solitaria.

— Gracias — Darién intentó hacerla entender que estaba genuinamente agradecido y que él no le guardaba ningún rencor. Ella estaba sufriendo y si de alguna forma podía ayudarla a sentirse mejor, entonces él quería intentarlo.

Sailor Mina devolvió la mirada, sus ojos azules abiertos por la sorpresa y de alguna forma logró conjurar una triste sonrisa que era a la vez una disculpa y una aceptación de la situación.

Los tres hombres la vieron partir, cada uno de ellos feliz de pensar en el asunto en silencio.


Cosas que pensé mientras escribía estos capítulos:

-En Sailor Stars, las verdaderas semillas estelares son algo que no todas las personas tienen. Y siempre me pregunte por que las SailorScouts malas nunca atacaron a las buenas cuando era obvio que las Sailor Scouts tienen verdaderas semillas estelares...al menos que...en realidad no sea así. Tal vez, solamente las guardianes de los planetas o lunas tienen esas semillas verdaderas, y quizá esas guardianas tienen el poder de conceder su gracia a personas regulares y volverlas scouts.

-Bajo ese supuesto, Venus tiene la incertidumbre de si Serena es o no Serenity, porque siempre es posible que Serenity (o Sailor Moon) haya creado a una Sailor Moon a partir de una persona normal.

-Tambien, al ser Darién un guardián puede conceder su gracia a personas "normales", en tal caso Nephrite y los demás generales están ligeramente protegidos por el poder de Darién, no mucho pues han pasado miles de años desde su juramento, pero aún así lo suficiente para mantener su humanidad pese a ser corroidos por Metallia.

-Extraño a Saori, Andrew y Zoicite. Quedan dos cristales por obtener así que aún hay esperanza. Creo.

-Spoliers del próximo capítulo: Serena sueña con Darién. Una pequeña escena por si quieren saber más.

"—Este es un sueño extraño — Darién dijo y alejó a Serena de su cuerpo, una pequeña mueca de desagrado en sus labios. Aún así, ella le dió la razón, su sueño no debería ser tan extraño."

(No puedo creerlo. Finalmente, después de horas y horas de escribir y más de 100,000 palabras, finalmente, 100 reviews. Quiero agradecer profundamente a todos los que hicieron esto posible y tomaron el tiempo de escribir una palabra amable o que me dan sus opiniones sobre el fic en mayor profundidad.

Caro, Nora, Yannin, Nancy Sau, muchas gracias por leer y comentar estos capítulos tan arriba en el listado.

También, a Usagi13Chiba, espero que algún día pueda leer también este capítulo y saber que tiene mi profundo agradecimiento por tomarse el tiempo de comentar varios de los primeros capítulos y llevar mi marcador a los 100 reviews)