Capitulo 34
Sammy Tsukino llegó a su casa, se quito sus zapatos y se puso un cómodo par de pantunflas que tenían el color azul de la falda de Sailor Moon y que habían estado de moda desde que ella se volvió famosa al salvar a un grupo hipnotizado por una adivinadora maligna.
Sailor Moon también había rescatado a Sammy, utilizando poderes que aún parecían difíciles de comprender y él había observado todo con sus ojos llenos de estrellas.
En otras palabras, él era su fan.
—Ya llegue —Sammy gritó y observó un desconocido par de zapatos blancos que descansaban en la entrada. Las voces de sus padres saludaron desde la cocina y Sammy decidió ir a saludar a la visita que estaban atendiendo.
En lugar de una persona interesante, un amigo de su padre o alguna vecina linda, ahi, sentado inocente en la mesa, estaba el peor enemigo de Sammy: Liar.
Ese hombre que quería robarse a su hermana, tomarla de la familia de Sammy y llevarla lejos donde podía hacer sus maldades sin ser vigilado. Él era una persona a quién Sammy repudiaba desde lo más profundo de su ser. Tanto que cuando Sammy tenía cuatro años había intentado hacer todo por mantenerlos lejos, aún seguía intentándolo pero seguía sin tener éxito.
Una parte de Sammy siempre sentía culpa al ver a su hermana al lado del enfermero. Si Sammy hubiera nacido solo un día después, entonces Serena sería libre de la presencia de aquel asqueroso hombre.
Además, a Serena ni siquiera le gustaba Liar. Ella prefería sujetos como el rubio de Andrew o el vecino de cabello negro que estaba en sillas de ruedas.
—Hola Sammy — Liar dijo con una sonrisa gentil, sus ojos falsamente amables.
—¿Qué haces aquí? —Sammy preguntó hostil, sin importarle que fuera una visita—Desde lo que le hicistes a Serena no eres bienvenido ¡Largo!
—¡Sammy! — su madre exclamó su nombre en aquel tono que usaba cuando algo la escandalizaba —Liar es una visita, no puedes ser tan grosero.
—¿Yo? — Sammy preguntó en voz baja, incapaz de soportar la reprimenda de su madre, después, la furia volvió a imponerse — ¡Él ofendió a nuestra familia primero!
E hizo llorar a Serena. Sammy jamás perdonaría eso.
—Hubo una confusión — Liar explicó, su voz casi logró engañar a Sammy —. Fue culpa de ese muchacho, su vecino Chiba. Él es un joven con ciertos transtornos de la mente y desde que era un niño le gustaba manipular y dañar a las personas. Una vez, Chiba le dijo a la esposa de un buen doctor que él era infiel. Por sus labios solo pasan mentiras y él engaño a Serena, la confundió.
Sammy comenzó a asentir a la explicación, como si llevará días esperando escuchar justo esas palabras. Pero, al final, su conciencia peleó contra la magia que quería enredar y rompió el hechizo en base a su realidad.
Había algo cierto desde más de un lustro atras. Sammy desconfiaba de Liar y eso no iba a cambiar por una explicación hecha a la medida para la ocasión.
—No te creo — Sammy gruñó y salió por la puerta de la entrada. Sus pantuflas de Sailor Moon abandonas sin miramientos.
Si solo él fuera más como Sailor Moon. Si pudiera tener más poder podría cuidar a su hermana.
—Mina quiere hablar con nosotras mañana — Amy le comentó a Serena en la salida, caminando junto a Serena pese a que su casa estaba en la dirección contraria.
Serena accedió con la cabeza y miró alrededor suyo, en búsqueda de alguna señal de Lita aunque sabía que su amiga no estaba ahí.
—Lita no vino hoy a la escuela, ¿habrá ocurrido algo?
—Ella fue la que me envió el mensaje a la hora del almuerzo —Amy dijo pensativa —Tenía el uniforme puesto así que no pensé nada al respecto. Me sorprendió no verla.
Las dos intercambiaron miradas y se dirigieron a una calle estrecha poco transcurrida, ambas indicaron con sus cabezas que estaban listas y Serena sacó su comunicador y marcó a Lita.
—¿Serena? —una Lita miniatura preguntó dentro de la pantalla, sus ojos pequeños y cansandos—¿Otra youma?
—No, es sobre la escuela. No viniste el día de hoy.
—Oh, perdón. No me sentí bien esta mañana y no pude ir a la escuela.
—¿Necesitas algo? —Amy preguntó sobre el hombro de Serena a Lita.
—No, ya me tomé un té y me siento mejor. Perdón, Mina quería tener esta plática con nosotras pero por mi culpa tuvimos que cambiar el día —Lita se puso un poco roja y se tragó la saliva en su boca —Necesito ir al baño. Nos vemos mañana.
Amy y Serena sintieron un poco del dolor de su amiga, apagaron el comunicador y decidieron ir de compras. Despues irían a hablar con Rey al templo. Pero eso sería después.
Serena comenzó a ver los vestidos en los maniquíes. A pesar de que el plan era comprar, ni ella ni Amy tenían suficiente dinero para lograr adquirir algo más que un par de hamburguesas. Serena, en especial, tenía un déficit económico.
Sin embargo, hacer cosas tan comunes, tan alejadas de la caótica existencia de Sailor Moon, era algo que ella ocupaba. Antes, le era fácil ver cosas positivas en ser una superheorina. Ayudaba a sus amigas, salvaba gente y, después de descubrir sus sentimientos por Darién, él era su mayor razón para soportar todo.
El la había necesitado de una forma que nadie más lo hacía y ella quería protegerlo con esos extraños poderes que le habían cambiado la vida.
Esos bellos motivos, sin embargo, eran una carga. La guerra contra el Negaverso era producto de algo ocurrido en una vida pasada, fantasmas de un baño de sangre que ella jamás quizo recordar. Había sido arrastrado a eso sin ningún motivo.
Y Darién estaba involucrado. Como guardián, o como enemigo o como farza.
Tuxedo Mask, el aliado endeble que aparecía sin ser llamado ni jamás tenía motivo alguno para estar ahí, en lo que parecía ser coincidencia o quizá la increíble mano del destino. Pero si él era Darién, siempre cerca de los negocios del Negaverso y amigo de dos generales, entonces Serena ya no podía estar segura de nada.
—Ese calzado parece ser muy incómodo — Amy dijo, ignorante de los pensamientos de Serena, ella estaba intentando hacer lo que se supone tenían que hacer en un centro comercial —. El tacón es demasiado alto, lo cual garantiza una postura incómoda que pone demasiada carga sobre las pantorrillas, y la terminación en punta es incómoda para los dedos de los pies.
Serena se forzó a ver los zapatos. Eran muy bonitos y si ella tuviera dinero los compraría. Posiblemente, caería a un solo paso de usarlos.
—Mars y Venus usan zapatillas similares y se les ven bien —Serena dijo sin apartar la vista de los zapatos. Una parte de ella quería golpearse así misma. No quería pensar más en asuntos de scouts o Tuxedo Mask.
—Es magia — Amy refutó y negó con la cabeza alguna imagen en su cabeza —Al principio me dió miedo verlas con zapatillas, creí que iban a dar un mal paso y se torcerian el tobillo.
—Eso hubiera sido antoclimatico — Serena rió al pensar en ello. Dos de las scouts más fuertes derrotadas por un mal diseño en el uniforme — Pero ¿De verdad son zapatillas o tienen una magia que las hace parecer zapatillas?
—Serena, es increíble, nunca había pensado en eso. Digo, siempre he supuesto que hay una especie de campo mágico con una ilusión para..tu sabes — Amy no se atrevió a decir "proteger nuestras identidades, después continuó — Es posible, digo, ocurrió algo similar con "esa cosa"
Amy señaló discretamente al maletín de Serena, lugar donde descansaba el cetro lunar que a simple vista podría parecer un juguete para niñas a pesar de que su verdadera apariencia era más digna.
Era una lastima que a pesar de que Serena podía llevar el objeto en público sin causar sospecha, no había aparecido ningún nuevo portador de ningún cristal arcoiris. Esos objetos que antes Serena quería encontrar para curar a Darién, pese a que él podía caminar y saltar ya.
Serena miró de nuevo a las zapatillas incómodas y después miró a Amy.
—Amy, podemos no hablar más de eso. Quiero, quiero una tarde nornal. No quiero pensar más en eso.
—Esta bien, Serena, entiendo.
Ambas continuaron sus visitas por las tiendas, felices de fingir ser dos estudiantes de secundaria normales que no ponían sus vidas en riesgo ni peleaban contra monstruos. En ese momento, simplemente eran Serena y Amy.
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Malakite estaba orgulloso de sus avances. El número de personas con energía de Metallia dentro de ellos era cada vez mayor. Policías, maestros, estudiantes de primaria ya eran parte del ejército que llevaría a la victoria a Metallia.
Durante el Milenio de Plata, cuando él era más un sacerdote guerrero que un príncipe militar, Beryl había sido la que los llevo al fracaso. Y a pesar de que Zoicite seguía a su lado, Malakite seguía extrañando a sus hermanos.
El príncipe de cabello negro que atormentaba su pasado era una persona no grata para Malakite, sin embargo sus hermanos de sangre, esos niños de cabellos y ojos claros eran personas a quienes Malakite quería recordar y volver a ver una vez más.
Sintió una perturbación en al aire, la señal de un alma dañada que buscaba poder para recobrar o conseguir el control. Una víctima más.
Vio a una niña de cabello rubio caminando junto a una joven de corto cabello oscuro, él las miró sientiendo la sensación familiar de cuando uno de sus recuerdos estaba por abordarlo. Eso pasaba siempre que veía a personas con cabello claro y lacio.
Podían haber transcurrido miles de años, pero la memoria de sus hermanos era algo que le perseguía en momentos inesperados.
La perturbación, la persona que ayudaría a revivír a Metallia sin saber, estaba a corta distancia y Malakite decidió sacar de su cabeza a la joven rubia, tenía asuntos más importantes que atender.
—Buenas tardes — saludo a un niño, quizá de diez, que parecía estar disfrutando de destruir picadientes.
Malakite se sentó en la misma mesa que él sin ser invitado pues Malakite rara vez pedía permiso en sus acciones.
—¿Qué quiere? — el niño preguntó con enfado y Malakite alzó una ceja ante aquella expresión.
—¿Qué quieres tú? — Malakite preguntó en respuesta y sacó un pequeño frasco que depósito en la mesa —Eso es lo que obtendrás.
—¡Ja! No existen posiones contra las almas gemelas — el niño dijo entre dientes, su nariz arrugada al ver el obsequio frente a él.
—No creí que tú problema fuera una mujer — Malakite dijo sincero, nada en el niño indicaba que estuviera sufriendo desamor.
—Mi problema es el estúpido prometido de mi hermana. Es como si nadie se diera cuenta de que es basura y no puedo hacer nada.
El puño del niño golpeó contra la mesa y el resto de los comensales dirigió la mirada a la fuente del ruido, despues resumieron sus actividades. Malakite colocó una mano sobre la espalda del niño. Él entendía también lo difícil que eran los asuntos de almas gemelas, él mismo casi había perdido a Zoicite porque este último tenía una alma gemela.
Al final, Endymion logró formular una treta que engaño a varios reinos y todos creyeron que Malakite y Zoicite eran almas gemelas.
—¿Esta bien señor?
Malakite accedió con la cabeza, su cara dura. Endymion lo había ayudado tanto y Malakite le había fallado, era una marca a su honor que era imposible borrar.
El tiempo en que Malakite había jurado proteger a Endymion era tan distante que casi era imposible verlo, pero un pequeño deseo de cumplir su palabra resurgía al pensar en él.
—Si tomás esto, podrás cambiar el destino de tu hermana, tendrás el poder de protegerla — Malakite se escuchó así mismo decir, por primera vez deseando que su victima obtuviera su deseo. Y por ello, entregó una moneda mágica al niño. El objeto de metal llamaría a Malakite en caso de que algún otro infectado tratara algo.
—¿De verdad? — el niño dijo y comenzó a tocar la botella con la moneda, sus ojos vacíos por estar en el tranze de Metallia. Malakite respondió afirmativamente y se levantó de la mesa. En su mente, Malakite había ayudado a alguien.
Las clases con Rey eran lo único en la agenda de Darién que seguía igual. La escuela y visitas al psicólogo fueron cancelados, ya que Darién odiaba ambas actividades estaba feliz de seguir la recomendación de Nephrite de no salir. Había aprovechado el tiempo para revisar los códigos del videojuego de Sailor V y había estado feliz trabajando en su nueva computadora. Jadeite, como solía hacer siempre conseguía todas las cosas que Darién le pedía.
Incluído llevarlo a ver a Rey.
—Buenas tardes, Darién. Mis cuervos no escucharon tu carro llegar —Rey dijo mientras acariciaba a una de sus negras mascotas emplumadas.
Darién encogió los hombros. Jadeite los había teletransportado al patio y eso era algo que no podía revelar a la sacerdotisa.
—Esta bien. No podía evitarse — Rey dijo en el tono de quién sabe del futuro, las estrellas y el mundo, sin juzgar pues guardaba secretos en sus propios labios.
Rey era amiga de Lita y tenía extraños poderes...Existía la posibilidad de que ella fuera Sailor Moon, pero tanto el color de cabello y forma de la nariz traicionaban la idea. Sailor Moon era una persona suave de temperamento dulce. Rey era más como el fuego, cálida y peligrosa.
La siguiente en la lista era Sailor Venus, pero incluso aunque Venus fuera la mejor actriz del mundo, era imposible creer que Rey fuera capaz de odiar a Darién y ofrecerse a ayudarle al mismo tiempo. Además, Darién conocía a Rey desde antes de verse involucrado en asuntos del Negaverso y Venus era parte de la maraña de los youmas y secretos.
¿Mercury? No. Simplemente no.
Eso dejaba solamente a una persona. Él apretó sus manos para tranquilizar sus nervios. Quería preguntarle a Rey si ella era una Sailor Scout, específicamente Mars, pero una parte de él temía humillarse así mismo. Sería tan ridículo como ir con el director de su escuela y preguntar si era el primer ministro por qué ambos tenían el cabello negro.
Decidió dejar para después sus preguntas sobre sailors scouts, en su lugar, comenzó a intentar acariciar a una de las aves. El cuervo no huyó de su toque y Darién se sintió reivindicado. Quizá gatos misteriosos huían de él, pero los cuervos espirituales no lo odiaban, así que todo estaba bien.
—¿Te gustan los cuervos? — Rey preguntó, sorprendida de que Darién estuviera acariciando el plumaje negro de una de sus dos mascotas.
—Son de los animales más inteligentes del planeta, incluso más que los delfines — Darién dijo feliz de explicar lo poco que sabia de cuervos — Pueden recordar si una persona a sido amable con ellos y son capaces de darles obsequios. También son fáciles de entrenar y resolver distintas pruebas de razonamiento.
—Yo no los entrené. Son naturalmente listos — Rey explicó a Darién y antes de poder contar una anécdota sobre ello, Nicolás empezó a barrer el patio, después, se giró para poder ver a Rey y por accidente vio a Darién sentado al lado de ella.
El ayudante del templo se acercó al par sentado dentro del templo, sus pasos casi arrastrados, después dió una pequeña reverencia a Darién.
Darién estaba tan confundido por la acción que se vio en la necesidad de mirar a Rey en búsqueda de respuestas, pero ella parecía haber tragado algo amargo y sus labios estaban fruncidos.
Nicolás mismo fue quien disipó las dudas.
—Se que somos almas gemelas, pero no me gustan los hombres. Gracias por tus sentimientos.
El viento soplo sobre el cabello de los tres presentes, el sonido del segundero en el reloj al interior de la habitación marcó el tiempo y los cuervos se echaron a volar mientras croaban. Y nadie pudo decir nada.
Darién abrió la boca y la cerró inmediatamente después. Nicolas lo habían rechazado, o algo así, y no tenía el más mínimo sentido.
—Nicolas, Darién no es tu alma gemela — Rey fue al rescate de Darién y este último la miró con brillantes ojos azules. Por lo menos una persona sí sabía lo que estaba pasando.
— Pero lo ví y pude ver todos los colores como la última vez. Aunque no tiene sentido que sea temporal...en cualquier caso, me gusta mucho el mundo con colores y lo disfruto mucho, pero no me gustan los hombres. Lo juro señorita Rey. Él no es nada para mí.
—No eres mi alma gemela. Deja de rechazarme — Darién dijo entre dientes.
—¿Pero cómo?
—Parece que Darién tiene el poder de "curar" temporalmente a quienes lo tocan y ahora, tambien a quienes lo ven —Rey explicó sin pena y Darién la miró con enojo.
—¡Entonces no es mi alma gemela! ¡Que alivio!
Tenia que ser a propósito. El tal Nicolás no podía estar diciendo que no ser el alma gemela de Darién era un alivio. De hecho, Darien hubiera sido feliz si la idea jamás hubiera sido pronunciada. El tenía un alma gemela, a su bella princesa más hermosa que la vida y más fuerte que la naturaleza, y ella había prometido volver a Darién. Era ofensivo que Nicolás hubiera osado compararse con su príncesa y por lo tanto lo deseaba lejos de su vista.
Rey tenía otros planes.
Una hora después, tras muchos intentos de Darién y demasiados toques de piel, Darién yacía recostado detrás de una puerta de papel, Rey a su lado se estaba limpiando la frente y al otro lado de la puerta, Nicolás estaba sentado sobre sus piernas esperando más instrucciones.
—¿Crees poder volver a intentarlo?
—Sí — Darién dijo y se sentó, listo para probar de nuevo. Si se concentraba en sus poderes, podía controlar por un par de segundos esa habilidad y conseguía que volvieran a ser solamente táctiles. Pese a sus mejores intentos, si Nicolás lo tocaba, él recuperaba los colores.
Nicolás abrió un poco la puerta tras la señal de Rey y comenzó a contar en voz alta, después de veinte el joven se detuvo y lanzó aquella sonrisa triunfal que daba cada vez que Darién perdía control de sus poderes.
—La última vez fueron veinticinco — Darién se quejo, sintiéndose peor al ver que no estaba avanzando.
—Estas cansado. Creo que es suficiente por hoy.
—¡No! Espera — Darién negó con la cabeza, aún podía seguir entrenando. Él tenía que aprender a usar sus poderes para ayudar a las personas. Las Sailors Scouts creían en él.
Ellas esperaban que él pudiera curar a las personas de la maldición y Darién no iba a rendirse solamente porque los músculos de su cuerpo estaban agotados por usar magia extraña. Si apenas podía evitar no "curar" temporalmente, menos podría hacerlo permanente.
Darién respiró profundo y sonrió.
—Tal vez estamos haciendo esto mal — dijo con calma, su voz agradable pese al cansancio —Deberia intentar curar a Nicolás por más tiempo ¿Pero cómo?
—No — Nicolás se apresuró a negar, bastante nervioso— Es una mala idea. Señorita Rey, le digo que es mala idea. Ni siquiera piense en eso.
—¿Pensar en qué? —Rey preguntó, sus cejas arqueadas y sus ojos violetas fijos en la figura del ayudante —Si tienes alguna idea, dila.
—La película de su abuelo —Nicolas dijo tras ponerse rojo — Ya sabe...había ideas ahí...
—¿Ideas? Oh, sí. Ya recuerdo —Rey accedió con la cabeza —Algo sobre un beso, verdad. Eso es ridículo, el contacto físico entre un beso y la piel no es tan diferente, ¿verdad?
Darién solamente había logrado entender que tenía que darle un beso a Nicolás y estaba asqueado. Incluso pensarlo ocasionaba en él una dificultad para respirar. No intentaría eso, además, estaba seguro que no iba a funcionar. El mundo empezó a oscurecer cuando recordó que Gatu también lo intentó e incluso, en algún momento, hizo a alguien con ojos vendados lamber la sangre y el doctor había negado con la cabeza. Luego las manos. El bisturí. Una caricia que lo había dejado helado, y si solo él pudeira lanzar una rosa... qué...no podia...no quería...las manos..Nephrite cerró la puerta y el quedó sumergido en la oscuridad.
Parpadeó para sacar las manchas negras de su visión y llevó una mano a su frente mojada. Rey y Nicolás le estaban hechando aire con un abanico de papel y ambos estaban pálidos.
— ¿Qué pasó? ¿Ya terminó el entrenamiento? ¿Fueron veinticinco segundos, verdad?
Nicolás miró a Rey y ella empezó a jugar con su uniforme, como si buscará la mejor forma de decirle algo a Darién.
—Bueno, descubrimos que si estás inconciente, tus poderes vuelven a ser solamente táctiles. Eso es algo. Darién, creo...creo que mejor debes llamar a Jadeite ya.
Él miró al par de sacerdotes. Sentados a un lado de él, intentando y fallando en ser estatuas. Tan llenos de secretos y él quería exigirles que le dijeran, porque era algo concerniente a él. Al mismo tiempo, tenía miedo de pensar en ello.
Sus manos estaban mojadas y aún podía sentir su corazón acelerado. Volvió a limpiar su cara y algo detuvo su movimiento mecánico. Al tocar su ojo izquierdo, sintió la humedad que revelaba cuanto se había humillado así mismo frente a Rey y Nicolás.
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—¡Serena! —Amy gritó y Serena finalmente se detuvo en el último escalón de las escaleras. No se había detenido para esperarla pero aún así lo hizo. Amy la miró preocupada cuando le dió alcance — ¿Un youma?
—No — Serena se apresuró a negar — Tuve una sensación extraña. Distinta a un youma, pero sentí una especie de dolor y, no se, quería llegar rápido al templo.
—¿Será que algo le pasó a Rey?
Serena perdió un poco de sangre en su cara al escuchar eso. No había pensado en ello, pero una vez dicha la posibilidad, dentro de su cabeza, se imaginó a Nephrite atacando a Rey. Segundos después, estaba de nuevo corriendo al templo, buscando con sus poderes la energía de Rey. Amy la siguió corriendo con la misma velocidad.
Sin darse cuenta, estaba a una puerta de Rey, la abrió con fuerza y entró a la habitación tomando la actitud autoritaria que hacía cuando era Sailor Moon.
—¡Alto ahí! — comenzó, después, al ver la escena al interior, su pose heroica se derrumbó y sintió sus cachetes ponerse rojos.
Rey la estaba juzgando, sus brazos cruzados indicaban que no estaba feliz; Nicolás la miraba a través de su largo fleco castaño, pero su boca abierta indicaba sorpresa; Darién, lleno de sudor que no le quitaba puntos de atractivo, había soltado un teléfono celular y sus hermosos ojos azules la observaban con increíble fuerza.
Serena sonrió con dificultad, sintiendo un nudo en su garganta. Cerró la puerta tras dar una ligera disculpa y, lentamente, se devolvió por donde había llegado, Amy, quién había logrado deducir la situación, le dió una palmadita en la espalda.
Sin embargo, Amy era incapaz de entender que dentro de Serena miles de emociones peleaban viciosas por el control. La vergüenza de haber quedado en ridículo frente al chico que le gustaba; la alegría de haberlo vuelto a ver; la tristeza porque le dolía el engaño que él cometió; y la duda de no saber que era correcto o no.
Rey pasaba tiempo a solas con Darién, lo cual significaba que ella estaría a merced del Dark Kingdom si Tuxedo Mask era malvado. Quería llorar. Y por ello, en cuanto estuvo en un lugar recluido, las lágrimas brotaron en silencio. Amy, sabiamente, la dejo ser.
Ambas sintieron la energía de Jadeite cuando se teletransportó para llegar al templo, y también, lo sintieron cuando se fue. Eso era señal de que Darién ya no seguía en el templo.
—¿Quieres hablar con Rey o...?
—Sí —Serena talló sus ojos y respiro hondo. Había estado cegada por el amor, en su estado emocional, había olvidado que no solamente su vida estaba en peligro. Su familia y su amigaamig corrían un terrible riesgo causa de Tuxedo Mask.
Si solamente él le hubiera dado una señal, una indicación de que él era él. Serena apretó sus puños, aún no tenía pruebas de que Darién mentía o que era Tuxedo Mask, estaba saltando a conclusiones porque estaba dolida. Le dolía amar a alguien a quien no conocía de verdad y podía o no estar ocultando un secreto que cambiaba todo sobre su relación.
Tuxedo Mask pudo haberse librado de los humanos de la fábrica sin hacerles lo que les hizo.
Serena tragó la bilis y entró al cuarto de Rey, donde ella descansaba al borde de la cama, su vista fija en la pared. Después de ver la cara quebrada de Serena, sin embargo, se puso de pie y fue en su ayuda.
Un vaso de vidrio se materializó frente a Serena, y al girar su cara, vio a Amy ofreciendo en silencio su apoyo. Pasaron varios segundos hasta que Serena consiguió calmarse lo suficiente para decir un nombre.
—Tuxedo Mask.
Los ojos de Rey se pusieron vidriosos mientras que Amy adoptó la postura que adquiría al hablar de un tema importante.
—Darién — Serena cerró los ojos, como si con ello pudiera borra lo dicho. Al volverlos a abrir, pudo ver a Amy lista para preguntar, sin embargo, Rey salvó a Serena de la explicación.
—Darién es Tuxedo Mask — Rey explicó con tristeza, después, tomó una rosa roja que Serena no había visto en medio de su culpa —. Siempre tuve mis sospechas, sin embargo, Darién se desmayó y...estaba soñando...y, mientras estaba soñando, tiró esto a la pared. Oh, Dios, tengo que reparar la pared.
Rey tapo su boca y sus hombros comenzaron a subir y bajar. Serena no esperaba eso, ni siquiera ella misma estaba tan abrumada por la revelación. Molesta, culpable y confundida, sí, pero Rey estaba destrozada.
—¿Darién nos estaba engañando? — Amy preguntó hostil, Serena tragó su deseo de defenderlo, pero de nuevo, Rey hizo algo inesperado.
Limpió sus lágrimas y miró a sus dos compañeras con ojos al borde del llanto. Después, miro a Serena mientras conseguía el valor para decir lo siguiente.
—Habia estado practicando con Darién por una hora. Nuestros poderes estaban conectados cuando el soñó..— Rey miró al cielo y tanto Amy como Serena se acercaron más para intentar ayudarla —¡Se el nombre del hombre que dejó lisiado a Darién¡...chicas. Yo vi, solo vi parte, fue...luego Darién lo olvido.
—¿Darién lo olvidó? — Serena preguntó confundida, una de sus manos sobando el antebrazo de Rey. La preocupaba lo que Rey había visto en los recuerdos de Darién, por eso saltó a la información menos horrible.
—¿Recuerdas que a veces Luna usa sus poderes y la gente olvida cosas?
—Tecnicamente, las confunde — Amy corrigió. Rey la ignoró.
—Darién utiliza esa habilidad consigo mismo. No creo que sea consciente, no sentí que fuera consciente.
Serena apenas pudo procesar aquella información. Darién mismo, por su propia voluntad, utilizaba poderes para confundirse. En sus sueños, él había admitido que él no quería recordar, que tenía miedo.
Amy colocó una mano bajo su mentón, después vio hacia la inocente flor roja que descansaba en la mesa, intentando dar sentido a toda la información que Rey les había dado.
—¿Darién creo está flor mientras soñaba? — preguntó fríamente y Rey hizo su cabeza de arriba a abajo, por algún motivo, Serena perdió el interés en cualquier otra cosa que no fuera Amy — ¿Entonces, cuando Darién es Tuxedo Mask es un sonámbulo?
El mundo se iluminó para Serena y lágrimas de felicidad brotaron por sus ojos. Todas esas horas culpando a Darién, enojada y traicionada, había fallado en notar que carecía toda la información. Su querido Darién tenía un alma gentil, era una persona increíble y era obvio que lo ocurrido en la fabrica había sido el horrible escenario que habían creído al principio. Los poderes de Darién habían salido de control. Eso era todo.
Sin embargo, inmediatamente perdió un poco de aire.
—¿Darién está arriesgando su vida dormido? ¡No sabe lo que está haciendo!
Su Darién, suyo por elección, todo ese tiempo estaba brincando al peligro con poderes que no entendía y sin ser conciente de sus actos. Eso era aterrador y Serena se sintió mareada al pensar en ello.
—Parece tener más control como Tuxedo Mask que como Darién — Amy dijo, sus ojos revisando la rosa roja —. Tuxedo Mask puede caminar.. Tal vez si le informamos, pueda curar sus pies por si mismo.
—Darién no parece querer saber — Rey dió su opinión, limpiando sus ojos y dejandolos rojos— Cuando estuve en su mente, ví que esos recuerdos, están muy unidos. Era como Tuxedo Mask quien veía las cosas que le pesaban a Darién como detrás de un vidrio. Si le contamos, va a recordad lo que le pasó... además, hay otro recuerdo mucho peor.
Serena sintió su corazón latir con fuerza. A Rey le había afectado lo que vio y el Darién de sus sueños, más vulnerable que el normal, había casi llorado que no quería recordar.
—Se curará así mismo — Amy volvió a repetir, como si no comprendiera que con esa posibilidad también existía un increíble dolor que Darién no estaba listo para soportar.
—Creo —Serena alzó su voz y suspiró — Creo que tendremos que tomar esta decisión mañana, junto a las demás scouts.
Decirle o no a Darién la verdad, debería ser una decisión sencilla, y sin embargo, Serena apenas podía lidiar con la culpa de la idea. Por esi necesitaba ayuda de sus amigas.
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