Capitulo 36

Nephrite destruyó la copa en sus manos y dejó los fragmentos de vidrio caer al piso sin mirarlos.

Darién, por su parte, apretó con más fuerza una caja musical en forma de estrella que tenía desde que había vuelto de afuera y Jadeite, más conciente del peligro, ciño el tenedor en su mano en espera de algún movimiento en falso de Nephrite.

—Jadeite, ¿por qué Darién estaba afuera de la casa cuando salí del sótano? Tenías un deber y lo fallaste.

—Yo puedo hacer lo que quiera — Darién dijo inmediatamente, sin darle oportunidad a Jadeite de calmar la situación, sus ojos oscuros duros en espera de la reacción de Nephrite. Este último limpió su mano sangrienta en su pañuelo y sonrió amargamente.

—¿Puedes? ¿Cómo puedes caminar? ¡NO! ¡No puedes!

—Acepto mi castigo — Jadeite trato de intervenir, su voz filosa pese a las palabras dichas — Ya puedes retirarte.

—No entiendes Jadeite — la jugular de Nephrite saltó un poco mientras hablaba — Si alguien lo vio volverán a secuestrarlo. Y luego qué, a un youma lo podemos rastrear, ¿pero un humano? Esa vez tuvimos suerte, ¿pero la próxima? ¿Tienes la idea de lo que le harán?

—Lo se.

—No, no lo sabes.

— Yo puedo hacerme cargo de mi mismo.

Tanto Jadeite como Nephrite voltearon a ver a Darién con un poco de sorpresa dibujada en sus caras duras. Jadeite fue el que carcajeó sin humor y Darién ni siquiera fingió que aquel gesto no lo molestaba.

Uno de sus puños golpeó contra la mesa y repitió sus palabras anteriores, retando a ambos hombres a reírse de nuevo. La situación era familiar para todos pero el tiempo los había hecho olvidar el peligro de seguir hablando de eso.

—Yo. Puedo. Hacerme. Cargo. De mi. Mismo.

—Sí. Ya lo demostraste cuando matastes a todos esos hombres — Jadeite concedió con un movimiento de muñeca.

—¿Yo qué?

Darién llevo la caja musical a su pecho y miró a los dos hombres en confusión, despues sus ojos se dilataron y su respiración se volvió ajetreada mientras pensaba en eventos que era mejor mantener en el olvido.

—¡No, yo no! ¡No!

Nephrite se apresuró a correr hacia Darién, golpeando a Jadeite con su codo al cruzar a su lado, y después, colocó sus manos sobre los ojos del muchacho, volviéndo a sumergir los recuerdos de Darién en una parte difícil de llegar. Un alma como la de Darién, tan gentil y amable capaz de querer salvar a los generales, esa alma se podría destruir al saber la masacre que realizó por accidente.

Y más si su psicométria se extendía a las plantas que de alguna forma lograron descubrir que Saori era una aliada. Era posible que pudiera recordar lo que sus plantas habían hecho y eso lo destruiría.

Tanto Nephrite como Jadeite, ambos soldados desde antes de pertenecer al ejército de Metallia, habían matado parte de su empatía para su trabajo y preferían jamás considerar las emociones o familia de quienes eran sus enemigos.

Darién con sus poderes de empata jamás pudo haber sobrevivido de haber estado en la guerra. El príncipe, con sus años de entrenamiento, había adquirido un aire lugubre despues de haber alzado su espada por primera vez y Malakite jamás le permitió volver al campo de batalla.

Malakite había dicho que era un crimen que una criatura tan pura como el príncipe se transformará en un arma asesina. Jadeite apoyo a Malakite pues para él, un día de tristeza para el príncipe era peor que tener dos guardias seguidas en el desierto o caminar siete horas seguidas bajo el ardiente sol.

Nephrite había aceptado también la idea de Malakite porque no podía pelear bien sabiendo que el príncipe estaba en peligro. Después algo pasó que obligó al rey a mantener al príncipe dentro del castillo, pero Nephrite no recordaba el qué.

Cargó a Darién en sus brazos, listo para llevarlo a su habitación. Al sentir el peso del muchacho en sus manos se recordó de nuevo que estaba en lo correcto en su decisión.


Saori tomo un poco del café que Andrew le había preparado. Los dos estaban hablando sobre política mientras esperaban a Wanda, en ese momento lo que estaba de moda eran las medidas sobre las Sailor Scouts y los dos universitarios estaban entretenidos en la plática.

—No puedo creer que el senador Hino quiera meterlas a la cárcel ¿Vigilantes? Son heroínas que pelean contra monstruos, eso son.

—Sí, estoy de acuerdo contigo — Saori estaba agradecida de las personas que amaban a las heroínas. Muy pocas personas apoyaban la medida de Hino, incluso el padre de ella era un defensor de las scouts, algo que siempre sorprendía a Saori.

Su padre era un hombre muy recto, con una visión del mundo casi blanca y negra que no tenía nada que ver con almas gemelas. Sin embargo, él defendía a las scouts y se rehusó a investigar si quiera la identidad de esas jóvenes heroínas.

—Digo, en todo caso deberían investigar mejor a Tuxedo Mask. Él era un ladrón llamado "Ladron del Cóctel" o algo asi. Aún no puedo creer que sea real y ahora esté trabajando con las scouts.

—Es bueno que haya cambiado al lado del bien — Saori dijo con una sonrisa. Tuxedo Mask era más misterioso que las scouts, criminal antes de cambiar al lado de las heroínas. En secreto, Saori creía que eso era prueba de que Sailor Moon y él eran pareja. Un hombre cambiado por el amor era cliché pero tenía su encanto.

—Espera, creí que lo detestabas por ladrón. Una vez hiciste una disertación de que el Ladrón del Cóctel era una burla para el sistema y que sería uno de los primeros a quienes meterlas a la cárcel.

—Uhm, cierto — Saori dijo pensativa. Pensándolo bien, su obligación como futura comisionada era atrapar al ladrón y acerlo pagar por sus crímenes. A demás, a diferencia de las Scouts, Tuxedo Mask jamás había intentado salvar a Saori, aunque ya no tenía interés por atraparlo algo de él la molestaba — Ese ladrón era muy irritante y su falta de sensibilidad en el vestuario humillaba a la policía.

—Eso mismo dijiste la última vez y Darién se molestó.

—Estaba dormido.

—Pero gruño.

Saori se rió y negó con la cabeza aunque la memoria de aquel día era muy positiva.

La campana del local sono y en unos segundos, una familiar cara blanca portando coletas rubias llegó cerca de Saori y Andrew.

Serena Tsukino no tardo tiempo en saludar efusivamente a Saori y después les contó a Andrew y a ella sobres su día de clases.

Saori observó a la feliz Serena usando unos nuevos aretes blancos que resaltaban porque Serena había puesto todos los mechones detrás de sus orejas, mostrando su obvio regalo al mundo.

Andrew la saludo amablemente pero no comentó sobre los aretes, al ser menos observador que Saori, en ella recaía la obligación de felicitar a Serena. La niña empujó su lóbulo al frente en orgullo cuando Andrew también comentó que le quedaban bien.

—Me los regalo Darién.

Saori no estaba completamente sorpendida. Desde el primer día ella había visto en Darién un completo interés en serena, sus ojos grandes al verla y la suavidad de su sonrisa tan obvia que cualquiera podía entender sus emociones. Además después, Darién decidió atacar al enfermero Liar por besar a Serena.

Aunque Saori tenía un problema: Serena era muy joven, prácticamente una niña. Darién por algún motivo, pese a haber estudiado en universidad por dos años, se había revelado como un adolescente pero aún así estaba muy cerca de ser un mayor de edad.

—¿Dónde viste a Darién? ¿Hace un par de meses que no lo veo a él ni a ti?

—Uhm, oh, si. Bueno. En ese tiempo Darién se volvió mi vecino.

—¿Y como está él? —Andrew volvió a preguntar interesado por la noticia.

—Espera, ¿no sabes? — Serena preguntó mientras miraba a Saori. Después les contó que Darién llevaba meses en una silla de ruedas tras un accidente —. No sé cómo pasó, pero Darién está bien, lo ví hoy en la mañana y estaba...estaba...

Serena se puso roja y Andrew y Saori lograron formar una mueca de sonrisa ante la actitud de enamorada de la niña. Un par de niñas, vestidas con el mismo uniforme que Serena, llamaron a Serena desde la entrada y está última se retiró saltando, aún feliz al recordar los eventos de la mañana.

Ninguno de los dos adultos supo cómo reaccionar una vez que Serena se fue junto a un par de amigas, una joven de cabello corto y otra con largo cabello castaño. Cuando Wanda llegó, Andrew fue el que le dió las noticias a su novia tras servirle una taza con mucho azúcar.

Saori también pidió otro café con crema.

—¿Un accidente lo dejo liciado? — Wanda preguntó triste al escuchar las noticias. Andrew accedió con la cabeza y Saori mordió su lengua ligeramente.

A diferencia de la historia de Serena, Saori estuvo presente cuando el "accidente" ocurrió. Ella no sabía los detalles. Solamente sabía que los habían separado y uno de los criminales le dió a entender a Saori que el destino de ambos jóvenes era ser esclavos. El mismo criminal había intentado tocarla un día después y luego de la nada, el lugar fue tomado por las plantas.

No le había dicho a su padre porque secretamente, Saori creía que Darién mismo fue el que utilizo aquel poder. Una parte de ella recordaba el aroma de Darién antes de ser salvada y eso la aterrorizaba en más de una forma.

Los criminales estaban muertos, pero si los amigos de ellos supieran, entonces buscarían tomar venganza en Darién.

—Hay que ir a visitarlo — Wanda sugerió y los otros dos aceptaron la propuesta. Pero antes de visitarlo, tenían que ir a comprarle un regalo.


.

La historia era simple, durante el Milenio de Plata, cuando las personas vivían en la Luna y eran protegidas por las Sailor Scouts, una princesa llamada Serenity se enamoró profundamente de un príncipe de nombre Endymion. Beryl, una bruja cruel enamorada del príncipe, motivada por los celos hizo un trato con la demonioca Metallia, juntas, ellas destruyeron todo el Milenio de Plata hasta que la poderosa reina Selene selló el mal y con sus poderes logró que su gente reencarnará en el planeta Tierra, para tener una segunda oportunidad de amar.

Sin embargo, diez años atrás, el sello del mal había cedido al poder corrosivo de Metallia y el bien del planeta Tierra estaba en riesgo, por eso era necesario encontrar el cristal de plata y a la princesa Serenity, única persona capaz de usar con todo su esplendor el poderoso objeto.

—Esa es la historia — Mina finalizó, le faltaban detalles pero era amargo para ella hablar sobre la serie de combates y guerras ocurridas a lo largo de cuatro violentos años.

—Somos reencarnaciones de esas scouts pero los generales y Beryl son personas que fueron selladas por el poder de Cristal de Plata — Amy resumió lo que creía más importante de la información.

—¿Eso como explica que hayas ido a la estación de policía?— Lita inquirió, a su lado Rey se movió para escuchar mejor la respuesta de Mina.

—Otras personas del Milenio de Plata reencarnaron tambien. Han formado una organización y uno de sus miembros trabaja con la policía — Artemis respondió por su protegida, ya que él sabía más del tema —Ese hombre, Saito Kido, ha estado investigando a Darién.

Serena dejó de comer el pan que había estado disfrutando toda la historia en cuanto el nombre de su amado fue pronunciado, todos sus sentidos enfocados en la información dada.

—¿Debe importar si investiga a Darién? — Amy preguntó, despues acarició su barbilla — Es peligroso porque los generales están cuidando a Darién.

—Sí. Sin embargo hay otro motivo — Mina bebió su te completo antes de hablar, sus ojos fijos en el pequeño platito debajo de la taza —. Saito reconoció a Darién. A Endymion.

El silencio que siguió esas palabras fue tal que pudieron escuchar a Nicolás barriendo las hojas en el patio, el vaibien de la escoba resonando en las paredes del cuarto de Rey. Fue Luna quién hablo.

—¿Darién es el príncipe Endymion? Pero, el príncipe de la Tierra era una persona a quién todos conocimos y yo no recuerdo que nadie dijera que él era un guardián. Era un humano común y corriente. Eso lo recuerdo bien.

—¿Darién es un principe? — Serena preguntó, ignorando a Luna y después recordó la historia del Milenio de Plata — ¿Él y la princesa...?

Serena cubrió su mano derecha con la izquierda, ambas temblando encima de su regazo. La princesa que pondría todo en su lugar, esa luz de la esperanza, amenazaba con robarle a Darién.

—Tal vez él no sea Endymion. Digo, ¿cómo saberlo? —Lita intentó animar a Serena.

—Pero sí lo es — Serena dijo sin titubear, sus orejas rojas debido a las emociones dentro ella —. Lo soñe, yo soñé que él se llamaba Endymion. Yo lo recuerdo.

Tapo su cara en sus manos y Mina hizo un pequeño intento de tocarla, pero terminó creando un puño que llevo a su pecho. Amy observó todo en detenimiento, buscando las palabras correctas y los dos gatos se miraron uno a otro. Rey encogió sus hombros.

—Entonces — Rey dijo y cruzó sus brazos — Serena es la princesa Serenity, ¿verdad?

Ninguna de las personas presentes supo quién grito más fuerte "qué", pero Serena fue quien lo pregunto más veces, sus enormes ojos aún rojizos viendo franaticamente de una a otra persona.

Amy fue la que logró calmarse primero, observando a Serena de pies a cabeza, sus cejas ceñidas en concentración y todas las demás cosas olvidadas.

—Eso explicaría mucho. Tuxedo Mask siempre va al rescate de Sailor Moon, como podría esperarse de dos amantes milenarios, además, Serena es la unica que puede usar el báculo lunar. Eso sin olvidar que todas somos guardianas, tiene sentido que la princesa de la Luna sea su guardiana, ¿verdad?

Lita, Rey y Luna accedieron con la cabeza y Serena negó con la suya. La princesa iba a solucionar todo, si Serena era la princesa eso significaba que ya no había una salida fácil si no seguir lidiando con el peligro igual que siempre.

Miró a Mina buscando que ella negara pero su amiga solo encogió los hombros.

—No hay forma de comprobarlo hasta completar el Cristal de Plata o que Serena recuerde quién era durante el Milenio de Plata — Artemis dijo en un tono suave —. No debemos hacernos falsas ilusiones y creer que la búsqueda ya finalizó.

—Yo creo que Serena es esa princesa — Lita dijo sujetando a Serena por los hombros, mucho más emocionada que su joven amiga —. Con ella y tres cristales más lograremos destruir a Metallia ¡Es increíble!

—Yo ni siquiera se como luce el Cristal de Plata — Serena dijo en una voz aguda — No quiero ser la princesa. No quiero.

—¡Bua, bua! — Rey fingió llorar y colocó una mano en la cintura y alzó una ceja— Deberías estar feliz, Darién es tuyo ya.

Eso era cierto. Bueno, quizá cierto si Serena sí era la princesa. En tal caso, ser la princesa empezaba a sonar bien para Serena. Eso podría explicar muchas cosas también, como aquella vez que Darién la llamó princesa en el hospital.

Todo tenía sentido.

Excepto Liar.

Antes de poder preguntar porque su príncipe reencarnado no era su alma gemela, Amy hablo y le hizo a Serena olvidar sus dudas.

—No comprendo. Si tanto el oficial Kido como Mina lograron descubrir que Darién era Endymion, porque no se puede usar el mismo método con Serena.

—Darién es exactamente igual que cuando era Endymion — Mina explicó mientras levantaba un dedo — Al principio creí que era un clon hecho por el Negaverso pero eso es imposible porque...bueno, las promesas que él le hizo a Serenity se lograron mantener y eso solo ocurre cuando es una promesa con el alma...creo.

Ninguna entendió la explicación, incluso Amy tomo varios segundos para intentar procesar la información, Lita alzó su mano y colocó sus codos en la mesa en reflexión por la nueva información, despues volvió a alzar la voz.

—¿Por qué Darién luce exactamente como Endymion y nosotras no?

—No lo sé...

— Quizá porque Darién siempre fue una persona terrestre — Amy ofreció su conjetura —. Nosotras vivíamos en el Milenio de Plata y él en la Tierra, su genética no sufrió un cambio sustancial como la de nosotras.

—¡Amy! ¡Eres una genio! — Mina dijo tras aplaudir, aliviada de tener una de sus mayores dudas resuelta — Jamás lo había pensado, eres toda una genio.

Todas coincidieron con Amy, aunque eran incapaces de entender porque Mina estaba tan feliz de descurbir que Darién era netamente humano nacido en la Tierra. Amy simplemente sonrió con timidez y sus cachetes se pusieron rojos.

—¿Es por eso que los generales lo cuidan tanto? ¿Por qué recuerdan que Beryl les ordenó cuidar a Endymion y ellos lo reconocen? — Luna preguntó en voz alta, aunque por su tono de voz no estaba convencida de que Darién había sido el príncipe de la Tierra.

—No creo. Si los generales están protegiendo a Chiba es porque en sus vidas pasados ellos pertenecían al ejército del príncipe — Mina explicó, sus cejas alzadas en confusión pues ella también guardaba dudas respecto al actuar de los generales. Rey y Lita abrieron sus bocas listas para preguntar pero Mina las detuvo — Metallia les lavó el cerebro y por eso se volvieron muy malos.

—Pero sin Beryl o Metallia, ¿no son tan peligrosos? ¿Verdad? — Serena preguntó a sus amigas y ninguna supo que contestarle.


Eso había salido bien. Demasiado bien.

Por mucho que odiaba a Endymion, Mina estaba agradecida de su presencia por primera vez. Serena había tomado las noticias de una buena manera con la simple noción de que ella y él estaban destinados a ser.

Mina suspiró. Una parte de ella estaba celosa del romance, la parte de ella que recordaba todos los problemas de ese amor, temía las posibilidades de más muerte y guerra.

La cruel racionalidad le volvió a recordar que sería más fácil detener a Metallia si destruían su suministro de energía terricola, aunque provenía de una persona que no cumplía ni los veinte años y no lo hacía a propósito. O eso creía Mina.

Darién tenía que ser inocente por el bien de todas y su ignorancia lo mostraba como tal, por eso Mina había fallado en decirle a sus amigas que la muerte del guardián de la Tierra sería beneficiosa en la lucha. Jamás podría poner en ellas ese peso.

—Una vida a cambio de millones — Mina dijo en voz alta, viendo el sol aún alto en el cielo. La junta se había terminado rápido y sin atender el asunto de Tuxedo Mask siendo un sonámbulo. Al final, las chicas prefierieron dejarlo para después.

Quizás al igual que Mina, no querían tomar la decisión sobre la vida de alguien más.

—¿A qué te refieres con una "vida a cambio de otra"?

Mina y Artemis, los dos se giraron sobre su propio eje para ver a Lita cruzando los brazos. Mina tragó saliva. Había intentado evitar compartir esa información, pero Sailor Jupiter siempre tuvo un sentido alto de justicia, quizá era a ella a quien Mina podía compartir sus pensamientos pecaminosos de homicidio y así exorcisarlos de ella.

Lita se acercó un paso y Mina sonrió con culpa.

Serena y Rey amaban a su manera a Darién, Amy era una joven de alma sensible pese a su aparente carácter frío. Ninguna de ellas podría soportar el peso de la pregunta moral de Mina. Y mucho menos esperaría de ellas la capacidad de guardar secretos.

Mina guardaba mucha información, en su cabeza, en sus labios y uñas, se ocultaba debajo de su piel todo aquello que había pasado y el peso de las desiciones tomadas y ella no sabía, no podía, dejarles saber.

—No, Lita. Es mejor que no lo sepas.

—¿Qué?

—Sí supieras lo que yo sé de Darién, ¿podrías guardar el secreto para ti sin contarle a las chicas? — y, sobre todo, a él. Era horrible, pero la misma Mina estuvo a punto de revelar a Darién que su vida ponía en peligro el mismo planeta Tierra.

Ella no sabía que haría en situación de él. Entre su propia vida y el bien del planeta entero, ¿qué decisión se debía tomar?

—Lita, lo siento — Mina comenzó a temblar y cerró sus ojos para no ver más — Por favor, confía en mí. Por favor. Cree en mi.

Lita miró el sufrimiento en la cara de Mina, la culpa marcando cada parte del cuerpo de ella como una cicatriz sin forma, y por ello, se acercó a su amiga y la abrazó con fuerza.

—Esta bien. Confiaré en ti — Mina tragó saliva ante las palabras de Lita, sin embargo fueron sus siguientes palabras la que la hicieron llorar — Tu también confía en nosotras, recuerda, no estás sola.

Realmente Mina quería creer eso.


Darién estaba listo para salir. No sabía a dónde pero quería ir afuera de los confines de su casa. Nephrite había salido a arreglar algunos asuntos así que solo tenía que convencer a Jadeite.

La caja musical dentro de su pantalón le molestó un copo y Darién la saco para verla mejor. Necesitaba un mejor dónde guardarla en su persona y casi pensó que era buena idea colgarlo en su cuello y ocultarlo debajo de su camisa.

—¿Qué es eso? — Jadeite le preguntó a Darien desde su lugar en la mesa de la sala, observando el objeto en manos de Darién por arriba de un periódico gris que había sido incapaz de leer en la mañana por la conmoción.

—Un guardapelo —Darién dijo sin pensar, pues un guardapelo sonaba más digno que pendiente o caja musical.

—Es muy femenino — Jadeite alzó una ceja y le sonrió conspirador a Darien mientras colocaba el periódico en la mesa— El regalo de una dama, quizá.

Darién sintió sus cachetes ponerse rojos como si lo hubieran descubierto haciendo algo vergonzoso y ocultó el objeto entre sus dos manos, deseando que Jadeite no lo viera más.

Serena le había dado el gaurdapelo esa mañana, así que de cierta forma Jadeite estaba en lo correcto.

—Olvidalo — Darién intentó cambiar de tema, aclaró aclaro su garganta y comenzó la primera parte de su plan de huir de casa — Necesito comprar algo en la tienda.

—Hay crema de rasurar en el baño. Y Nephrite ya compro un paquete de navajas.

—No es eso. Necesito comprar ropa nueva — Darién mintió y sus ojos se desviaron un poco al suelo —.Hay una oferta en el Centro Comercial, están vendiendo sacos en descuento y debo comprar uno.

—¿Y?

—Debo comprarlo. Pero no puedo salir de la casa al menos que tú...

—¿Quieres que vaya y te compre ropa? — Jadeite obviamente no creía las palabras de Darién y lo miraba con una ceja alzada que demostraba lo poco que lo convencía escuchar al otro hombre.

—¿Por favor?

Jadeite fue derrotado con esas palabras. Después de ver exactamente qué quería Darién en un espectacular del periódico, el general cerró las puertas de la casa, se subió a su carro rojo y dejó a Darién "leyendo" un libro.

Darién no se atrevió a levantar la vista del libro hasta que dejó de escuchar el sonido del carro de Jadeite (anteriormente de Darién). El joven sonrió triunfal y cerró el libro con una sola mano, listo para comenzar la segunda parte de su plan.

Un poco después de que Jadeite se fue, alguien tocó a la puerta y los ánimos de Darién se evaporaron, seguro de que era Nephrite abrió la puerta sin ánimo, para su sorpresa, tres caras familiares le sonrieron amablemente.

Estaba tan feliz de ver a Wanda, Andrew y Saori que no le importó que tardarán casi quince minutos en acomodar la silla de ruedas en el portaequipaje de Saori y, en su estado, fue incapaz de ver a la persona que caminaba por el otro extremo de la calle para detenerse en casa de Serena.

Los cuatro jóvenes se retiraron del lugar seguros de que la tarde sería brillante.


La mujer tenía cabello castaño y ondulado, su cara era ovalada y sus ojos eran de un suave café. Y Nephrite finalmente la había encontrado. En unas cuantas horas, ella volvería a su casa y Nephrite ya tenía el Cristal Negro preparado para la ocasión.

La portadora de uno de los cristales arcoiris, el último que quedaba al parecer. Necesitaba obtenerlo y así podría tener poder suficiente para proteger a Darién de sus ideas locas.