Capitulo 40
Una vez, en su vida anterior, Sailor Venus intercambió palabras con el general Malakite. Amenazas ocultas que personas inocentes como la princesa Serenity no entendería al carecer de la malicia necesaria.
A sus quince años de edad, Mina sabía que le faltaba aquella malicia o cinismo que alguna vez tubo. Solo así explicaba sus actos. Había dejado a Serena volver al lado de Darién y con sus propios ojos adolescentes presenció los intentos de romance de dos almas que estaban destinadas a encontrarse desde antes de nacer.
Ella podía carecer de la mitad de los recuerdos que forjaron a Venus como soldado, pero su nariz era capaz oler los perros encerrados presentes en la relación de Serena, Endymion y el misterioso tercer sujeto que se autoproclamó alma gemela de la princesa.
—¿Y qué descubriste de Liar? — Mina preguntó a Amy, ambas sentadas una al lado de otro en un café lejos del Arcade para evitar oídos curiosos o caras conocidas.
—Bueno, fue un estudiante promedio. Siempre ha trabajado en el mismo hospital hasta hace dos semanas que pidió que lo trasladarán a un hospital psiquiátrico —Amy comenzó a relatar lo que había leído, después soltó una carpeta en la mesa y sus ojos se volvieron fríos —. Su único problema fue con una doctora llamada Tristán. De quién accidentalmente me diste un folder.
—¿Cómo? — Mina se apresuró agarrar el folder y revisó los documentos de Tristán. A diferencia de los de Liar, estaban llenos de anotaciones de la investigación de Darién. El nombre del muchacho aparecía varias veces en círculos rojos, además había un documento firmado por la Asociación del Milenio de Plata que tenía de beneficiario al muchacho.
—¿Por qué estabas investigando a esa mujer? ¿Y qué tiene que ver Darién con esa Asociación? No, dime qué es la Asociación.
—Bien, está bien — Mina alzó sus manos y admitió la derrota. No podía contra Amy — La Asociación está formada por gente como nosotras, ya sabes, de la otra vida... se juntaron para ayudar a personas del Milenio de Plata, son leales a nosotras...pero bueno, si supieran quienes somos nosotras, jamás nos dejarían en paz, creeme. Tendriamos guardias cuidando todos nuestros movimientos, y hay muchos fuegos de poder, tanto que te quemas.
—¿Por qué no dijiste nada antes? — Amy preguntó fríamenente y cerró sus ojos, incapaz de ver a Mina en ese instante — Crei que éramos amigas.
—Lo somos — Mina contestó con voz entrecortada, la culpa de su silencio ahogandola —Te lo juro, yo solo no quería poner más peso en ninguna de ustedes. Esa Asociación es nuestra aliada, pero ellos no son Sailors...hay información que debemos mantener para nosotras y...¿realmente quieres vivir tu vida vigilando todas tus palabras? ¿Quieres eso para las demás?
—No, supongo que no — Amy limpió una pequeña lágrima de su ojo izquierdo y respiró profundo, después tragó saliva antes de continuar— ¿Chiba es amigo de ellos?
—La Asociación, ehm, probablemente estaría feliz si Endymion permaneciera muerto...algunos lo culpan de lo que pasó...
—¿Por que la doctora Tristán, miembro de la Asociación, creo un fondo para Chiba? — Amy inquirió, su tono frío y labios tersos.
—No lo sé. Esa mujer desapareció hace cinco años. He estado investigando, pero nada. Por lo menos nadie de la Asociación ha encontrado un vinculo entre Chiba y Endymion.
Mina sintio una gota de sudor resbalar por su frente y se forzó a sonreír. Amy ya no la miraba con desaprobación y esa era una victoria, pero sabía que las preguntas seguririan viniendo y que Amy les contaría todo a las chicas. Su amistad estaba en peligro, pero mentirle a Mercury era un lujo que Venus jamás se dió y Mina no estaba dispuesta a tentar su suerte.
—¿Por qué investigabas a Chiba? Encontré mezclado un papel del listado de hospitales y orfanatos en dónde estuvo...eso es muy sospechoso de tu parte.
—Porque él es él — Mina contestó con tristeza, su mirada viajó unos segundos a sus manos sobre la mesa y después volvió a encarar a Amy con la frente en alto—. Necesitaba saber que Darien Chiba no había aparecido hace un par de años, que no era como los generales que despertaron de una siesta en la actualidad. Hacer papeles falsos es juego de niños, Endymion podría sin ningún problema, para hacerse pasar por un aliada. Tengo la obligación de mantenerlas a salvo...
—¿Y Darien es él mismo niño que fue registrado en estos documentos?
—No sé — Mina recargó sus codos sobre la mesa y reposó su mentón en sus puños —. No hay precisamente un registro de su nacimiento, el qué existe fue hecho por Tristán...es como un changeling. Ya sabes, esas hadas que cambian a niños humanos por hadas...es folklore...
—Bien — Amy alzó sus hombros sin entender —. Pero, quiero saber, solo para reafirmar. El Darién Chiba actual es el mismo que diez años atrás, el que de septiembre a noviembre, estuvo internado en el ala de pediatría y ginecología del Hospital Principal.
—Sí, tiene que ser — Mina contestó —. Mismo tipo de sangre, misma capacidad de curación que sorprendió a doctores y algunas historias de que era un niño que decía cosas extrañas... sí debe serlo. Hey, Amy, por qué te pones tan seria.
—En ese hospital, en esas fechas, es cuando Serena conoció a Liar.
Mina cayó contra la mesa.
Imposible.
—¿Serena? Estas muy distraída, ¿aún te preocupan tus sentimientos por Darien? Si no estás lista, puedes irte, por mí no hay problema.
—¿Qué?...No, no es eso. Es Molly.
—¿Quien?
—Pelirroja, cabello corto. La viste ayer...No se, hoy la vi muy extraña y la invite al templo pe-
—¿Hiciste qué? — Lita se detuvo, uno de sus pies un escalón más arriba que el otro.
—A Molly le gustan los hombres guapos —Serena explicó —. Y Jadeite es muy guapo y siempre está en el templo.
—Eso es verdad — Lita admitió, su mente imaginando a Jadeite vestido con el hakama azul de sacerdote que le quedaba a la perfección, después sacudió su cabeza —. Pero él es malo, digo, al menos un poco malo...aún no se porque no lo purificarnos como a Nephrite.
—Mina, Amy y Lita dicen que no hasta que Malakite y Zoicite hayan sido derrotados — Serena le recordó a su amiga, ambas volvieron a subir las escaleras—Por cierto, vi a Nephrite hoy. No creo que este durmiendo bien..¿por qué será eso?
—Es obvio que está preocupado por Darién. Por lo menos ya no sé queja de tener que completar su misión...sin embargo, me preocupa. Somos todos aliados y aún así, siento que solo mentimos y ocultamos la verdad todo el tiempo...
Serena afirmó con la cabeza. Sus motivos para ocultar la verdad a su familia era su propio deseo de un paraíso de normalidad, pero ni Nephrite, Jadeite o Darién pertenecían a aquella otra vida tranquila que Serena aún deseaba.
De nuevo, la idea de rechazar sus sentimientos por Darién la atravesó. Él estaba atado a aquel destino de batallas constantes que amenazaban su vida, con él ningún futuro sería jamás normal. Con ella, él jamás tendría una faceta de su vida que fuera normal.
A ese paso, él la terminaría odiando.
Estaba pensando en eso, cuando resbaló en una hoja justo en el centro del patio del templo. Para su desgracia, Rey y Darién estaban sentados en el pasillo exterior y pudieron presenciar la caída. Ambos comenzaron a reír al mismo tiempo.
Era humillante. Ella estaba muriendo al pensar en los sentimientos de él y a él las desgracias de ella le causaban risa. Era la peor persona del mundo, Serena pensó entre lágrimas y corrió hacia atrás de uno de los edificios aledaños, cruzando al lado de un Jadeite con cara de pocos amigos.
Lejos de las carcajadas de Darién y Rey, Serena sacó su pañuelo y comenzó a limpiar sus ojos y nariz.
—Es un tonto.
—Ese muchacho, el de cabello negro, es él quien te gusta, ¿verdad Serena?
Serena dió un brinco y giro media vuelta para quedar frente a frente a una muchacha de cabello corto rojizo.
—¿Molly? —Serena dobló su pañuelo y lo ocultó en el bolsillo de su falda —¿Cuando llegaste?
Darién sonrió a la última niña en la fila, feliz de que ya no hubiera más amuletos que vender. Rey ya había acabado con los suyos y Jadeite estaba ocupado contando el dinero así que no les prestaba atención a ninguno de los dos.
Lita, en cambio, tenía mucha de su atención en él. Lo estaba mirando feo desde que Serena decidió darse a la fuga.
—¿Cuál es su problema? —Darién preguntó a Jadeite, la única persona que lo apoyaba a él solamente.
—Te burlaste de su amiga, y como toda niña cree que ella misma fue la ofendida —Jadeite contestó, hablando como si Lita no estuviera presente. Incluso Rey apretó los dientes ante el tono condescendiente.
—Si quieres arreglamos esto afuera pusilánime — Lita respondió a Jadeite — Tú contra mi, uno a uno. A ver si así sigues sonriendo como si fueras algo importante.
—Le voy a Lita —Darién dijo sin pensar, encontrando la situación divertida. Rey cruzó sus brazos y negó con la cabeza. Jadeite, sin embargo, fue el más herido por el comentario.
—¿A ella? — preguntó, sus ojos hirviendo de odio y su quijada dura— ¿Por qué?
Darién podía tener poderes psíquicos, o quizá por culpa de ellos, jamás fue bueno para entender por completo las emociones de los demás, pues palabras, gestos y pensamientos siempre eran un caos que lo había mareado desde los siete años.
Por eso, fallo en comprender que Jadeite estaba genuinamente molesto de que Darién creyera más en la fuerza de Lita que en la de Jadeite.
—Porque Lita es...ella...Ella debe alejarse, esta en problemas— Darién arrugó la nariz ante sus propias palabras, un pequeño dolor justo en su sien comenzó a formarse y levanto la cabeza justo a tiempo para ver a la última clienta ccomenzar a correr hacia las escaleras, el grito de la muchacha llegando a él unos segundos después.
—¡Youma! — Rey grito mientras se ponía de pie, después recordó a Darién y enmudeció.
—Lo sé — Darién apretó sus puños — Ya lo sé Mars...y Jadeite también...Vayan, salven a esa niña.
Jadeite levanto su barbilla, coloco uno de sus puños sobre el corazón y dió una pequeña reverencia antes de ir a cumplir las órdenes de Darién. Rey se quedo paralizada sin saber que hacer, sus ojos abiertos completamente incapaz de comprender la situación.
Lita tomo la iniciativa.
—Rey, tu vigila a Darién. Voy a buscar a Sailor Moon, para purificar a quien sea que sea esa youma.
La tierra estaba fría y el olor a humedad irritiba la nariz de Serena. Pero tenía mucho sueño y quería seguir durmiendo.
Un grito agudo la hizo despertar, justo en el patio trasero del templo, sin embargo no sentía en su piel la electricidad que anticipaba peligro. Aún así, frotó sus ojos, se puso de pie y buscó la fuente del ruido.
Finalmente, escuchó el sonido del fuego de Mars quebrando el aire.
—¡Serena! — Lita llegó corriendo, sus mejillas rojas — Te he estado buscando por todo el templo, ¿dónde estabas?
—Ehm…¿qué pasó?
—Una youma, Mars está en eso pero necesitamos esa magia lunar.
Serena accedió con la cabeza, alzó una mano al cielo y dijo las palabras que le permitirían ser Sailor Moon, Lita hizo lo mismo y unos segundos después, Sailor Jupiter estaba lista para entrar al combate también.
—Escucho sirenas de patrullas — Jupiter comentó, su mirada en el horizonte —. Debemos apresurarnos o la policía complicará todo.
—Sí….¿ya llamaste a las demás?
—Lo hice, pero están muy lejos de aquí. ¡Vamos!, no creo que las vayamos a necesitar.
—Bien —Sailor Moon soltó aire por su nariz, después uso un tono infantil al hablar —. Pero ya sabes lo que pienso de recitar lemas tres veces...somos un equipo y es mejor una sola presentación y máximo dos.
—Tu eres la líder —Jupiter guiñó un ojo y ambas brincaron encima del techo del edificio más cercano.
Era hora de mostrar de que estaban hechas las Scouts.
….
Mars quería gritar de la furia. Por algún motivo, la youma parecía más interesada en esquivar sus ataques y se burlaba cada vez que esquivaba una llama
Jadeite había logrado sacar a la civil de la escena, pero aún no volvía y Darién observaba todo desde la ventana. Eso último era humillante, pues fracasar todos sus fuegos mientras alguien la observaba era una pesadilla.
—¿Por qué ves a la ventana? —la Youma era esbelta y su cabello eran llamas que se levantaban al aire, sus ojos eran humanos y tiernos pese a tener dientes largos en su fina boca carmesí— ¿Es por ese hombre? Sabes que él no es tuyo, ¿verdad?
El tono de la youma era amable, hablando a Mars como si ambas fueran amigas y eso hizo que la Sailor dejará de atacar, intentando descifrar las intenciones de la youma.
—Odiaría que un hombre se interpusiera en nuestra amistad — la youma tapo su boca con una delicada mano de carbón —. Por eso debe ser eliminado...junto a esa sacerdotisa...eh…¿dónde está la sacerdotisa?
—¿La sacerdotisa? — Mars repitió las palabras, después sacudió su cabeza y levantó un dedo hacia la youma —¡Eso no importa! ¡Hasta aqui llegaste!
La youma sonrió y las llamas de su cabello se extendieron a su espalda y antebrazos, después juntó ambas manos frente a su pecho. Y en un movimiento muy rápido para ser visto bien lanzó una esfera de fuego en dirección de la ventana.
Mars lanzó uno de sus propios ataques para contrarrestar el ataque y ambos fuegos estallaron al impactar uno contra el otro, provocando una nube de humo que se alzó por encima del templo.
—¡Kya! — la youma gritó y Rey volvió su vista a la youma, dejando atrás su pequeña preocupación de la posibilidad de quemar el templo.
Jadeite finalmente había vuelto, su sonrisa condescendiente y ojos malhumorados familiares para quienes lo conocían por más de dos días.
—¿Quién eres tú?
—Vuelves a atacar a ese niño, y te mataré — Jadeite ni siquiera se digno en presentarse.
—¡Ni se te ocurra! Es una persona humana y la vamos a sanar—Mars alzó su voz sin gritar y volvió a subir su guardia, lista para volver a pelear contra la youma.
—¡Así se habla, Mars! — dos personas dijeron simultáneamente.
Arriba del techo, Sailor Moon y Sailor Jupiter, una pegada a la espalda de la otra, con brazos cruzados sobre sus pechos, miraban el escenario de abajo.
—Hoy es un día para divertirse con ami-
Júpiter tuvo que quitar a Sailor Moon del camino del fuego lanzado por la youma y ambas cayeron al piso, Sailor Moon sobre su trasero y Júpiter sobre una rodilla perfecta.
—Sailor Moon.
Darién, asomado por la ventana, se alzaba sobre ella y los cachetes de Sailor Moon se pusieron rojos bajo la mirada de él.
Mars, aprovechando que la youma seguía con su atención fija en Sailor Moon, lanzó una bola de fuego contra la monstruo, logrando hacerla caer al suelo.
—¡Ahora, Sailor Moon!
—Sí — ella contestó, ignorando a Darién y después, giró el cetro lunar en su mano derecha —¡Curación lunar! ¡Acción!
Tras un mar de colores, para sorpresa de todos, una niña apareció en el lugar de la youma, su uniforme escolar de invierno familiar para todos los presentes.
Jadeite caminó rumbo a Mars, después alzó su voz hacia Sailor Moon.
—¿Amiga tuya, Sailor Moon?
Sailor Moon parpadeó, después corrió hacia Molly, su corazón latiendo de prisa.
Mars fue la única que vio la sombra que atravesó la faz de Darién al ver a la niña correr.
—Oh, Molly…¿por qué tú…?
—¡Chicas! ¡El techo del templo! ¡Miren!
Mars miro el fuego expandiéndose por el techo y cayó de rodillas. Eso no, todo menos eso.
—¡Agua! ¡JADEITE! ¡Agua! — Darién gritó, logrando salir por la pequeña ventana y cayendo a los pies de Júpiter, que miraba para arriba sin comprender qué había pasado. La youma había sido derrotada pero su fuego seguía ardiendo
—¡Cómo ordene! — Jadeite fue en dirección de la manguera y Mars corrió detrás de él, cachetes rojos por tantas emociones que le era difícil decidir cual era la culpable.
—Lita, saca a Molly de aquí — Darién se intentó levantar apoyándose en la madera del templo, pero Jupiter ni siquiera dudó en arrastrarlo para el lugar donde Sailor Moon y Molly estaban. Lo cual no ayudaba mucho para escapar del humo, pues aún seguían cerca los remanentes de la batalla entre la youma y Mars.
Jadeite volvió con manguera en mano y comenzó a intentar apagar el fuego, Rey había abandonado su apariencia de Sailor para recibir a la policía y sus ojos estaban rojizos por las lágrimas no derramadas, su mirada fija en el techo.
—¿Rey? — Sailor Moon logró decir y después, al no recibir reacción, soltó la mano de Molly para retirarse. Ya podía escuchar a los policías llegando y era mejor irse.
Darién alzó una ceja ante esa acción pero se mantuvo callado. En un último vistazo, Sailor Moon vio que en una de sus manos tenía sujetada la caja musical que ella le había devuelto tiempo atrás. Sin embargo, al igual que él, mantuvo su silencio y salió corriendo.
—Son solo objetos materiales — Rey empezó a repetir como mantra, y Jadeite la volteó a ver, después a Darién, que no sabía qué hacer para calmar a la niña.
Tomó una decisión. Agarró la mano de Rey y colocó la manguera en sus finos dedos blancos, después corrió hacia adentro del edificio.
—¡Espera! ¡Agh! ¡Es un tonto! — Rey siguió arrojando agua hacia arriba del techo, intentando apagar las llamas que se rehusaban a ceder y mordió sus labios en su furia. Los hombres son unos estúpidos, pensó y se rehusó a llorar.
….
Kido llegó al templo junto otros cinco oficiales, todos listos para contener a la youma hasta que que las Sailors llegarán. El humo de la batalla era un mal indició, pero el templo era un punto importante de la ciudad y sí tenían que pelear para protegerlo, entonces eso harían.
En lugar de encontrar un monstruo, había un grupo de personas jóvenes que estaban mojados de pies a cabeza.
Había una sacerdotisa de cabello negro dando palmadas en la espalda a un hombre rubio lleno de cenizas. A un metro de ellos dos, una niña de cabello rojizo miraba todo con ojos abiertos, sentado junto a ella, estaba aquella persona que Kido odiaba más en el mundo.
Endymion, la causa de la destrucción del Milenio de Plata, rostro sin cicatrices pese a la guerra que debería marcarlo a él como lo hizo a Kido, observaba todo en silencio.
—¿Qué ocurrió aquí?
—Uno de esos monstruos — la sacerdotisa respondió antes que los demás, su voz entrecortada —. Sailor Moon llegó y se encargó, pero el techo...el techo se quemó.
La niña tragó saliva y el hombre rubio sacudió un poco de ceniza sobre su hombro, internado no ver a la niña directamente. Una luz se iluminó en la cabeza de Kido al reconocer a Jadeite, el general oscuro del Negaverso, un esbirro de Beryl vuelto en carne y hueso listo para matar. Por supuesto, su apariencia desalineada era todo menos amenazante, pero aún así Kido lo vio como el monstruo que era.
—Lo lamento mucho, señorita…
—Rey, Rey Hino — la sacerdotisa se presentó y después sacudió su cabeza — Una parte del techo se quemó pero logramos sacar la caja...y todos estamos bien. Todos estamos bien, así que no hay problema.
La voz de Rey se volvió más fuerte con cada palabra y sus ojos brillaron finalmente de forma triunfal.
—Bien... entonces, oficial Dash, tome Las declaraciones de estos jóvenes —Kido ordenó, después caminó hacia Endymion y la niña de cabello rojo —. Darién Chiba, falló a su cita con el psicólogo y a la escuela, además su "tutor" fue incapaz de dar referencia de su paradero. Considerando su crimen de allanamiento y ataque a un oficial, será mejor llevarlo a un lugar donde no sea un peligro para si mismo o los demás. Oficial Tresh, ayúdame a llevarlo a la patrulla. Está lisiado.
Endymion negó con la cabeza, sus puños apretados sobre su regazo, una de sus manos sosteniendo un objeto pintado de amarillo y sus ojos desafiantes pese a la situación. Jadeite al ver eso se irguió, listo para pelear pese a su estado.
—Jed, solo ve por Maxfield.
Para sorpresa de Kido, Jadeite accedió con su cabeza, su mandíbula apretada indicaba que quería pelear pero al igual que en el Milenio de Plata, el príncipe de la Tierra parecía tener un extraño control sobre sus súbditos. Una treta o algo real, era algo que Kido aún no podía descifrar.
Dos personas llegaron desde el otro lado del templo, sus cabellos largos saltando con cada paso de ellas y por un segundo, Kido creyó ver la silueta de la reina Selene en la pequeña niña rubia, sin embargo, en un parpadeó, la imagen fue reemplazada por la de una niña tropezando con sus propios pies.
La otra joven, de cabello castaño y más alta que el promedio, se apresuró a ayudar a su amiga que había comenzado a llorar tras caer.
—Serena — Endymion levantó su voz, su sonrisa gentil pese a la tristeza de sus ojos, era la cara de un hombre resignado que sabía que sus días de libertad estaban contados. Kido había visto rostros iguales muchas veces, en otros arrestos, pero por primera vez sintió que estaba haciendo lo incorrecto —. Cuídate mucho.
—Eh — la niña, Serena, se puso de pie y corrió hacia ellos, su mirada en las manos de Tresh sujetando a Endymion — ¿A dónde llevas a Darién?
—Señorita — Tresh comenzó tras un segundo de duda —. Este no es asunto suyo.
—Lo es — Serena dijo con una dignidad que sorprendió a Kido, y por eso, él decidió contestar por Tresh.
—Por el momento, será llevado al hospital psiquiátrico, mientras se le realiza una nueva evaluación. Podrás ir a visitarlo mañana.
Serena cruzó sus brazos y empezó a morder su labio inferior, su amiga llegó a su lado, colocó su mano en el pequeño hombro de la niña y negó con la cabeza. Finalmente, ambas aceptaron que no podían hacer nada.
Jadeite y Rey Hino, de alguna forma lograron contener su furia dentro de sus ojos, pero mientras Kido bajaba las escaleras, imaginó brevemente que era consumido en llamas. Los amigos de Endymion eran peligrosos.
Kido alzó su barbilla. Él estaba seguro de que hacía lo correcto y necesario para proteger a la princesa Serenity.
—Hay una extraña energía al este —Sailor Mercury dijo, su visor sobre sus ojos — Deberíamos ir a investigar, ya no detecto energía en el templo así que deberíamos investigar.
—¿Al este? Muy bien. Uhm, hay una maquiladora de electrónicos en aquella dirección, ¿verdad?
—Tambien hay un hospital.
—¿Un hospital? ¿En serio?
—Sí, es uno psiquiátrico...en el que trabaja Liar.
Venus alzó una ceja, sorprendida por la información, sin embargo no pensó mucho al respecto. Fuentes de energía extrañas eran comunes y su mente seguía pensando en la maquiladora, acostumbrada a que ese tipo de lugares concentrarán energía negativa.
En el Milenio de Plata, Sailor Venus o Mercury hubiera mencionado la extraña coincidencia, admitiendo que las coincidencias son señas de energías moviéndose, pero ni Mina o Amy sabían eso, así que fueron a investigar sin decir a nadie más.
Notas sobre el fic:
Me equivoqué. Creí que no quedaba mucho para acabar y no llegaría más allá del capítulo 40, sin embargo, tengo otros dos capítulos escritos y creo que el 43 es el final. Pero no me gusta terminar en el 43, pero tampoco quiero escribir el epílogo en el 44...pero quién sabe.
Gracias Caro, Nora y Yannin, Nancy por sus reviews constantes, la forma única de pago que los escritores tenemos. A los demás, si quieren dejarme un review, también es muy apreciado, pues me motivan a seguir escribiendo.
