Capitulo 43
Puedo hacer esto.
El príncipe Endymion formó una rosa roja en sus dedos y Serenity sonrió cuando él se la presentó como un regalo valioso.
—Ese es un truco común en la Tierra. Solo he estado aquí una semana y un "mago" hizo lo mismo sin magia —Sailor Venus dijo, su nariz alzada en arrogancia —. Incluso ese viejo, Malakite, le dio un tulipán al muchacho femenino sin problemas.
—El rey Zoicite no es femenino —Endymion defendió a su amigo, remarcando la palabra "rey" con especial deleite y Venus quiso quitarle su arrogante cara, pero después recordó que él era un niño en comparación de ella.
—Bueno, considerando que tiene novio creo que sí es femenino.
—Sailor Venus — Serenity alzó ligeramente su voz y Venus se irguió. La princesa era veinte años más joven que Venus, pero como heredera del Cristal de Plata, su diplomacia era superior —. Estamos en el planeta Tierra, el príncipe Endymion nos has brindado hospedaje y el Rey Zoicite se ha mostrado espléndido con nosotras. Por ello, suplico un poco de censura, Sailor Venus.
—Soy yo la que debe censurarlos. Escapando a medio día sin avisar, viniendo a un bosque abandonado y al buscarlos he encontrado a mi princesa manoseando a un principe varios años mayor.
Endymion rodó sus ojos y, descarado, acercó el cuerpo de Serenity al suyo, su sonrisa arrogante brillando con descaro. Las hojas verdes de los árboles cubrian sus caras en sombras y una que otra parte de piel era besada por el sol dándoles un aspecto casi etéreo.
Era sorprendente que el príncipe hubiera encontrado un claro tan bello, incluso, a pesar de que Venus no los había visto al llegar, en el lugar existían cientos de capullos que rebosaban de una energía casi mágica. Tenía que admitir que el príncipe sabía jugar a la seducción.
—Ustedes dos...— Venus dijo y después, su cara ganó sobriedad —. Hemos investigado a esta nueva reina, a Metallia. Ha conseguido invadir medio continente al sur, pero aún así, nadie tiene idea de cómo luce. He escuchado que incluso, tal vez es un hombre.
—Si fuera un hombre no se haría llamar "Reina Metallia".
—Oh, principe...no sabes ni la mitad de cosas que yo se —Venus reflexionó un poco —. Aunque este mundo es extraño, con la existencia de un "alma gemela" capaz de curar la maldición. Es extraño, con eso de que incluso dos hombres puedan ser almas gemelas.
—Pienso que es romántico —Serenity dijo, después sonrió a Venus con alegría —. Así es como encontré a Endymion.
Venus observó al príncipe terrestre. No era nada especial, el sexto en la línea de sucesión, su mayor poder era conjurar rosas y tenia un poco de habilidad curativa. Pero la princesa Serenity de algún modo consiguió enamorarse de él.
Para su consuelo, un día la princesa se olvidaría del príncipe. Esperaba que eso ocurriera antes de que Metallia hiciera algún nuevo movimiento.
Decidió dejar a los dos príncipes solos y por mera casualidad escuchó al príncipe mencionar que tenía sueño.
Venus tardaría una vida en saber el significado de aquellas palabras.
Sailor Venus lanzó una grosería cuando su ataque volvió a fallar, su desesperación incrementando cada segundo transcurrido.
Ese hombre no era Nephrite, se amonestó así misma, pero de nuevo su cadena fallo cuatro centímetros de la cabeza del pervertido. Sin importar cuanto su mente decía que era un farsante, su corazón titubeaba y preguntaba ¿estás segura? ¿Y si te equivocas? ¿
Pese a lo que fue en el pasado, ella reencarnó en una época más tranquila y sus padres le habían prohibido ver películas violentas toda su vida. En lugar de una soldado cínica con décadas de vida, ella era una niña en corazón y cuerpo, algo que el maldito pervertido adoraba mencionar.
—Linda pirueta, ¡hazlo de nuevo para verte todo una vez más!
Sailor Venus ignoró el comentario lo mejor que pudo, pese a que sus cachetes hervían de la humillación y sus dientes rechinababan dentro de su boca. Ese youma era un hombre repugnante que la hacia desear tener de nuevo de enemigos a los doblecaras de los generales.
Jadeite era un misógino que llamaba a las mujeres débiles y vanales pero también era misantropo y aborrecía mucho más a los egoístas y violentos hombres; Nephrite prefería a las mujeres en la cocina o de enfermeras, pero vio en Venus como una guerrera más, confiando en ella la protección del príncipe un par de veces; Zoicite tampoco era un paragon de la virtud y se ponía celoso de las mujeres femeninas que revoloteaban hacia Malakite y Malakite la respeto como una posible enemiga, jamás bajando la guardia, y aún asi, ninguno de ellos jamás uso las tactitás del Nephrite falso.
Nunca alguno intentó hacerla titubear mirando hacia las piernas de Mina o lanzó comentarios pervertidos indignos de su posición de caballeros. Venus apenas podía creer que agradeciera los modales de los generales, pero mientras más hablaba el farsante, más apreciaba a sus viejos enemigos.
—¿Eso es todo? — él preguntó tras lanzar una ráfaga de viento cortante a Sailor Venus, con ello logrando aventarla contra la pared y abrir un poco el leotardo de Venus por el costado, la sonrisa del hombre volvió a tomar forma de lujuria —. Te voy a enseñar nuevos movimientos, mi bella cereza inmaculada... sí, a ti... también a mi sirenita azul y a la dulce virgen rubia. ¡Gritaran! ¡Oh sí!
Venus intentó ponerse de pie pese al dolor en su espalda, pero solo logró caer sobre sus rodillas.
El hombre ignoró a Venus y avanzó hacia las aterrizadas Sailor Moon y Mercury, ambas demasiado asqueadas por la situación como para pensar de forma cuerente entre decidir atacar o huir. Ellas jamás habían lidiado con algo así, una bendición que se tornaba una maldición en medio de la batalla.
Él sonrió con todos los dientes a las dos muchachas y Sailor Venus intentó ponerse de pie apoyándose en la pared de carne, pero su espalda se rehusaba a curarse a tiempo, a ese paso las cosas terminarían muy mal para ellas.
.
Antes de que la desesperación invadirá a Venus, un rayo salvador impacto al Nephrite falso y él dió tres vueltas sobre el suelo, levantando parte de las losas en sus giros y su movimiento paro justo debjao del calendabro macabro.
Al otro lado de la habitación, en medio de la puerta destrozada, con brazos en cruz listos para el siguiente ataque, portando el ceño fruncido y bastante lista para la pelea Sailor Jupiter miraba al farsante con odio. A sus flancos, los generales Nephrite y Malakite miraban hacia adentro usando su mejor semblante de hombres preparados para la guerra.
—¡Aléjate de ellas! ¡Pervertido asqueroso! — Jupiter dijo autoritaria, electricidad comenzó a volar alrededor de ella y terminó la moción de ataque — ¡Trueno de Júpiter!
El youma levantó sus dos manos frente a él, creando un escudo violeta de brillo rojizo, y después de disipar el ataque comenzó a reír como loco y señaló al verdadero Nephrite.
—¡Tu! ¡Perfecto! — la piel de porcelana del falso comenzó a quebrarse, debajo de ella apareció una perfecta imitación de la del verdadero Nephrite hasta la más mínima arruga—. Ahora sí luzco como debe ser...sí, Beryl ha fallado así que es mi turno y esto será perfecto. Perfecto.
—¿Turno de qué? —Sailor Moon preguntó en voz baja, pero aún así su voz fue macnificada por el lugar y resonó por las paredes cavernosas.
—De aterrorizar a Endymion, mi linda rubia — Nephrite-falso se abrazo asi mismo y miró al cielo decepcionado —. Es un hombre, pero aún así lo voy a hacer funcionar...y ustedes me estarán esperando con las piernas abier...¡Maldito!
Malakite había lanzado una navaja contra el falso-Neprite. Su mirada era tan fría que casi humillaba la de Mercury, pero ella también había entendido las implicaciones y su miedo al pervertido se desvaneció para dar paso a su furia justiciera.
—¿Acaso quieren compartirlas? — el falso preguntó usando una perfecta imitación de la voz de Nephrite.
—Son niñas —Malakite respondió como si fuera lo más obvio del mundo y lanzó otra cuchilla contra el Nephrite falso con tal rapidez que solamente el movimiento de su hombro lo delató. Pero él escudo del Nephrite falso permaneció intacto, la cuchilla quebrándose contra su energía.
—Así saben mejor.
Jupiter hizo una mueca de asco y el verdadero Nephrite se adelantó unos pasos delante de ella, cubriendo un poco del cuerpo de la muchacha, pero parecía deseoso de tumbar los dientes a su clon más que ninguna otra persona en el lugar.
Antens de poder atacarlo, una pequeña gora verde bajo por el calendabro y cayó en la cabeza del falso Nephrite, resbalando por su frente y cachete izquierdo, marcando con un brillo carmesí por donde había pasado.
—¡Sí, sí, ahora mismo, ¡sí!
Malakite corrió hacia Venus, la levantó en sus brazos y volvió a reogruparse con los demás, alrededor de ellos, las paredes empezaron a adquirir una tonalidad verde y podrida, solo las manchas rojas permanecieron como heridas listas para sangrar.
Sailor Moon tapo sus oidos al escuchar los gritos del youma y Venus tragó el vómito de repugnancia al reconocer lo que significaban.
—Metallia a bajado sus estandares — Nephrite dijo entre dientes, viendo la transformación del falso con asco, una de sus manos delante de las Sailors.
—Ahora recuerdo porque prefería convertir a mujeres... — Malakite mencionó y Venus soltó aire por la nariz, recordando a una mujer celosa que había prácticamente destruido al mundo. El youma actual era un pervertido pero Beryl había sido una reina con un ejército y mucho más peligrosa en varios sentidos. Aún así, el nuevo vasayo de Metallia estaba colmando la paciencia de Venus.
—¿Por qué sigue haciendo esos ruidos? — Sailor Moon lloriqueo y después gritó — Sus manos tienen manos...o dios, esa cosa...esos no parecen dedos ¡No quiero verlo!
—¡Burbujas de mercurio, estallen! —Mercury prefirió cubrir todo de neblina a seguir viendo la grotesca cosa en medio de la sala. Al cerciorarse que la neblina solo permitía ver la silueta, volteó a ver a sus amigas, aprovechando que en medio de sus gritos no las podía escuchar —¿Algún plan?
—Me gusta tirarle todo sin misericordia. Una cadena, una tiara lunar, esas dagas y un rayo, ¡zap!
—Es un humano, sabes..
—Un pedofilo mejor dicho — Nephrite dijo sin titubear, sacudió su cabeza, molesto por toda la situación y sin nada de lastima continuó hablando— Matarlo es lo mejor.
—Es incorrecto matar humanos, ¿verdad Sailor Moon?
Venus se sintió traicionada y decidió hablar
—A veces son necesarios sacrificios, Mercury.
—Esto no es un sacrificio, es un homicidio.
La joven guerrero sintió que la habían abofeteado y tragó saliva para recuperarse. Por supuesto, Mercury había dicho lo que las demás pensaban y nunca volverían a ser sus amigas porque Venus era demasiado extrema, una asesina en pensamiento y en el futuro en acción. Jamás la perdonarían.
Sailor Moon colocó su mano sobre el hombro de Venus, sacando a la joven de sus pensamientos lúgubres.
—Todo estará bien, Sailor Venus — la reconfortó —. Así que no te pongas triste, eres mi segunda al mando y sé que pensarás en un plan para derrotar a esa cosa sin matarla. O Mercury, ambas son buenas en eso.
Venus respiró por la nariz y accedió con la cabeza mientras apretaba un puño contra su pecho. El youma seguía gritando y creciendo, su energía oscura empezando a teñir el aire de violentos púrpuras.
—Solo que sea rápido —Jupiter opinó y sin que su voz titubeara, continuó hablando —O sí no voy a atacar a destruir. Nephrite tiene razón, ese es un pervertido y si dejamos que siga creciendo va a hacer esas cosas que decía contra niñas inocentes.
Era sorprendente, Venus se dió cuenta en ese instante, quizá Lita y Mina tenían ideas completamente distintas sobre todo. Lita nunca imaginaria lastimar a alguien por un crimen sin cometer, pero era la única además de Mina que reconocía cuando una decisión tenía que tomarse aunque fuera difícil.
Sailor Júpiter escuchó sus propias palabras y sonrió con amargura, veinte minutos atrás había odiado a un policía por decir que matar a Darién era necesario y ahora, ella misma estaba pensando en la necesidad de acabar con el youma.
Pero no tenía ninguna duda de que la situación era diferente, considerando que el policía atacó a alguien prácticamente indefenso mientras que el youma era una amenaza creciente y pervertida.
Pudo escuchar los gritos de varios otros youmas a la distancia, gritando entre manía y dolor. Ella apretó sus manos. Si tenía que ser la única en actuar para salvar la vida (y dignidad) de sus amigas, lo haría sin titubear.
Sailor Venus habló antes de que Júpiter preparara su ataque.
—Bien. Oldy y Chorlito van por popa. Los demás, cuenta regresiva de diez, y en orden de reloj atacamos, uno tras otro.
—No entie...— Sailor Moon dijo pero Nephrite puso su mano en orden de silencio, señaló al cabello de Malakite con sus ojos y después a Sailor Moon. Ella encogió los hombros y aceptó sin preguntar cuando Malakite la comenzó a guiar, dejando a sus amigas atrás.
Júpiter miró a Nephrite buscando una explicación a las indicaciones de Venus y él comenzó a contar con los dedos del diez al cero.
—Primero las damas — Nephrite dijo al finalizar su conteo y Júpiter sonrió con todos los dientes.
—¡Trueno de Júpiter!
Sailor Moon miro a las escaleras, Malakite detrás de ella cuidando su espalda actuaba como defensa. La neblina tenía cualidades mágicas que confundían los sentidos del enemigo y ese monstruo no debería ser capaz de verlos, tampoco de escucharlos entre el sonido de truenos y cadenas lanzados en su contra.
Aún así, algunas extremidades del youma se lanzaban contra las paredes, clavándose por unos segundos con sus garras y Sailor Moon tenía que esquivar agachándose o dando brincos, estos ultimos siempre acababan con sus botas resonando en el suelo, pero el youma continuó ignorando a Sailor Moon y Malakite, más enfocado en intentar destruir a Sailor Jupiter que atacaba viciosamente.
Los truenos, sin embargo, sonaban cada vez más débiles y Sailor Moon sospechaba que pronto sería incapaz de seguir atacando fríamente. Siempre existía la posibilidad de que, al estar al límite de poder, una Sailor no calculara su fuerza y lastimara a alguien más y así misma. Las cosas no se veían bien pero aún así ella continuó con el plan. Iba a confiar.
Al llegar detrás del youma, materializó el báculo lunar en su mano, bajo la vista para revisar que estaba completo, ceñido en su mano enguantada. Después, volvió a alzar la mirada al monstruo carnoso con marcas rojas incandescentes que lograban brillar pese a la neblina. Los gemidos de la criatura parecían algo entre dolor y placer, ella seguía sin entenderlos pero cada vez que la voz se agudizaba, sentía una ola de repulsión sobre su piel y sus entrañas se hacían pequeñas dentro de ella.
Ese youma, la persona escondida tras la horrible figura, Sailor Moon reflexionó, debía ser alguien que conocía a Darién. No existía otra forma de entender cómo decidió tomar la forma de "Maxfield" para torturarlo.
Mordió su labio inferior, cerró sus ojos y contó cinco latidos de su corazón antes de volver a abrirlos.
Esa cosa había dicho cosas horribles a sus amigas, se burló de Darién y era imperdonable en todos los sentidos. Si las chicas y ella no hubieran llegado, ese hombre hubiera ido a Darién usando la cara de Nephrite para romper la mente de Darién.
Aún así, ella quería salvarlo pues incluso su propio hermano fue alguna vez tomada por Metallia.
Metallia había arrebatado cientos de cosas a Sailor Moon: su reino, su madre, su gente, su príncipe y a sus amigas. Serena no permitiría que Metallia las volviera asesinas, especialmente a la pobre de Venus que siempre parecía cargar un enorme peso en sus hombros. Por eso iba a salvar al humano detrás del youma.
Esta era una promesa así misma.
El monstruo lanzó un grito de dolor cuando el calendabro cayó encima de él, roto por la cadena de Venusm Sailor Moon se puso de pie, sintiendo una energía cálida provenir desde dentro de ella, justo desde su pecho donde el broche descansaba, floreciendo como una flor plateada hacia sus extremidades.
—¡Curación lunar, acción! — Sailor Moon gritó con una voz que era autoritaria y regal, la energía boreal empezó impactando contra el espeso poder de Metallia, dando un espectáculo de colores verdes, rosas y azules luchando contra el negro percutido de Metallia.
Por un segundo recordó aquella vez en que sus poderes fueron inútiles: Endymion siendo arrastrado por las fuerzas oscuras hacia Metallia y los intentos inútiles de Serenity por alcanzar su mano, sabiendo antes de que ocurriera que él moriría.
Sus manos temblaron un poco, lo suficiente para que esa cosa lanzará un contraataque a Sailor Moon: una daga oscura directo a su cara. Aún así, ella se mantuvo firme, el signo de la luna brillando en su frente marcandola como la heredera legítima del Cristal de Plata. Sailor Moon continuó su ataque sin importarle ser herida. Este era el final y daría toda su alma para acabar con Metallia de una vez por toda.
El destino las había puesto en el camino una de la otra y las volvía a reunir para enfrentarse de nuevo, cada una buscando la victoria negada un eón atrás. La energía de Metallia buscaba corroer y la de la princesa Serenity peleaba por darle fin.
Esta era la única forma de proteger a sus amigas, a su familia y a la ciudad. Era así como iba a salvar a quienes fueron teñidos por Metallia y convertidos en youmas. Serena aceptaba dar su vida como precio justo de ser necesario para salvar el mundo. Apretó sus dientes y libero más energía que nunca.
Sintió el poder de los seis cristales arcoiris revolotear a su alrededor, la fuerza dentro de su corazón brillando con mayor intensidad a cada instante que transcurría, después una calidez ajena a sus poderes pero inmensamente familiar la invadió, su resplandor dorado bailando alrededor de Sailor Moon como viento y uniéndose a su energía para resplandecer en un ataque purificador que inundó a Serenity con fuerza.
Su uniforme de Scout había sido reemplazado por un vestido blanco que era redelajab las luces del lugar, tiñiendolo momentáneamente de un dorado puro que la acarició como viento, pero ella no noto ese cambio, pues su atención estaba enfocada en el ataque decisivo m
Este era el final a la batalla comenzada milenios atrás, el encuentro destinado desde antes de que Serena tomara su primer aliento. Sintió paz al saber que la horrible guerra había acabado y el poder acumulado en ella estalló en una luz cegadora.
El salón explotó en colores de las auroras boreales y del amanecer, después todo se pintó con rayos de luz amarilla que bañaron el lugar por unos segundos antes de dar paso a una habitación completamente normal. Ambas energías positivas continuaron resonando como ondas en el aire esparciendose lejos, iluminando por segundos el cielo nocturno con colores semejantes al amanecer.
Sailor Moon cayó al suelo, tomando unos segundos para confirmar que ningún ataque de Metallia consiguió herirla y seguía viva.
En medio del salon, un calendabro de piedras blancas estrellado en lozas cafés yacia a los pies de un hombre que era familiar para todos los presentes.
Sailor Moon, sin embargo, con ojos apenas abiertos debido al cansancio, miró a otro lado, al objeto milagroso que la había salvado de morir del ataque de Metallia: una hermosa rosa de un brillante color rojo.
—¡Tuxedo Mask! — Sailor Moon gritó feliz, poniendose una vez más de pie, alguna de sus energías regresando a ella y vio hacia arriba del segundo piso con ojos llenos de estrellas y su corazón palpitando.
Ahí, con su mismo traje negro de siempre y capa con interior rojo, Tuxedo Mask estaba recargado en un pilar, su sonrisa tan triunfal como siempre que Sailor Moon vencía al enemigo. Él siempre había confiado en ella y era gracias a ello, que todo estaba bien.
Las piernas de Sailor Moon cedieron, un peso de sus hombros levantado, finalmente pudo caer sobre sus rodillas al suelo y las lágrimas brotaron de sus ojos sin ningún motivo en singular.
—Llega un poco tarde — Malakite dijo, su nariz arrugada en desagrado, pero al ver que Tuxedo Mask no era una amenaza, devolvió su atención al falso Nephrite.
Sin la magia de Metallia, finalmente quedaba al descubierto el familiar rostro delgado de Liar. Tuxedo Mask brincó al lado de Sailor Moon, sin poder decidir si quería endurecer su quijada por Malakite o Liar así que optó por mirar a ambos hombres con hostilidad.
—¡Tuxedo Mask! — Jupiter corrió hacia ellos, su cabello un desorden, como si hubieran flotado globos contra su cabeza, su frente llena de sudor pero con ojos brillando de alegría— ¡¿Estás bien!?
—Se ve bien para mi — Mercury observó de pies a cabeza al muchacho antes de dirigirse a Sailor Moon para revisar sus datos vitales — Sailor Moon, por otro lado, está demasiado amarilla...necesitamos ir al hospital. Bueno a otro hospital.
Sailor Moon carcajeo y empezó a negar con la cabeza. Eran suficientes hospitales por un día. Aún así, estaba feliz porque todos estaban vivos.
Lo habían logrado.
Y para asegurarse, miró de nuevo a Tuxedo Mask, viendo las facciones de Darién a la perfección incluso detrás del antifaz blanco. Él estaba bien y la había salvado. Era el mejor de todo el mundo, su más amado principe Endymion, su protector Tuxedo Mask, su atesorado Darién.
Sin pensarlo, se levantó en un instante y lanzó sus brazos alrededor de sus costados, sujetándolo con fuerza y oliendo sin pena su fragancia de hombre bañada en rosas. Deliciosamente perfecto.
—Ehm, Sailor Moon...ese hombre raro de cabello blanco nos está mirando.
Su tono de voz era más profundo que el que usaba cuando no portaba la máscara, pero era Darién. Ella solamente pudo meter más su cabeza en la camisa blanca de él y dejarse invadir por su aroma totalmente.
Estaba vivo. Metallia no se lo había llevado de nuevo y ahora Sailor Moon lo tenía a su lado sano y salvo.
—¿Desde cuándo son aliados? —Tuxedo Mask ignoró las acciones de Sailor Moon e intentó preguntar a Mercury por encima de la cabeza de la heroína de la Luna.
—...esta misma tarde… —Mercury contestó tímidamente, mirando a todos con un poco de confusión.
—Sí, y el trato era encontrar a Endymion despues derrotar a Metallia. Deja de abrazar a ese hombre, Sailor Moon — Nephrite amonestó desde el lado de Venus, ambos cercas del inconsciente Liar esperaban a que despertará.
Sailor Moon lo ignoró, no quería soltar a su amado al menos que fuera absolutamente necesario. Llevaba milenios esperando ese momento y quería vivirlo toda una eternidad, sospechando en una parte de su corazón que sería efímero.
Tuxedo Mask fue el que rompió el encanto.
—¿Quién es Endymion?
La princesa dentro de Sailor Moon dejo de controlar sus sentidos, aquel amor desbordante contenido al recordar que Tuxedo Mask ni siquiera sabía que él era Darién.
—Endymion, Darién Chiba… —Venus empezó a explicar, una de sus cejas ligeramente levantada, inquiriendo con la mirada, pero antes de poder elaborar, comenzó a recobrar el conocimiento —. Seguiremos hablando después, ahora mismo, quiero venganza.
Sin importarle que fuera un humano común y corriente, Venus lo pateó con la punta de su zapatilla, su hermosa cara marcada por un profundo desagrado que le combinaba tan bien como su moño rojo
Sailor Moon intentó decir algo para detenerla, pero Tuxedo Mask finalmente decidió colocar una de sus manos en ella, sus dedos acariciando con timidez un poco arriba de su codo derecho.
Tenía miedo de Liar, ella pensó, sin entender cómo sabía eso. Le sonrió intentando calmarlo un poco, pero él no la miró.
Tuxedo Mask no podía ver a Sailor Moon en ese instante. Liar sabía mucho de Darién y seguramente revelaría todos esos secretos a ella y las demás Scouts. Entonces, Sailor Moon jamás podría verlo igual, o lo trataría con lástima eterna o se avergonzaría de él, o peor, Darién la repuganaria.
En ese caso, viviría siempre como Tuxedo Mask, en esa forma Sailor Moon jamás lo vio como un muchacho debil a quien tenía que jurar proteger. De hecho, ya una vez había rechazado a Darién por Tuxedo Mask (se negó a recordar que también a Tuxedo Mask había rechazado).
—¿Dónde está Darién? — Nephrite preguntó, uno de sus brazos alzando al enfermero del piso. Venus le dio unas palmadas a Nephrite y negó con la cabeza al general.
—¿Por qué? —Liar preguntó desafiante a Nephrite, como si creyera que aún tenía el poder de Metallia en él —¿Quieres acostarte de nuevo con él?
¿Qué? No, Nephrite jamás haría eso. Jamás hizo eso. Nunca, Nephrite no estaba ahí para hacerle eso. Sailor Moon agarró la mano enguantada de Tuxedo Mask y él recobró un poco de tranquilidad, la suficiente para volver a respirar.
Nephrite aventó a Liar con fuerza pero no pudo golpear al enfermero porque Venus lanzó una carcajada que dejó a todos perplejos.
—Oh, por favor — la scout comenzó a hablar, su tono severo —. La única razón por la que no dejo que te golpeen no es porque sea una superheroina. No...es porque cuando llegue la policía te va a llevar directo a la comisaría, ningún hospital para hablar con amigos ni oportunidad de huir.
Tuxedo Mask estaba confundido. Ser transformado en youma no era un crimen, por mucho que en ese momento él deseará que lo fuera con tal de jamás volver a ver a Liar.
—¿Qué? —Liar preguntó confundido, su voz temblando un poco por primera vez, reconociendo que carecía de aliados en el cuarto.
—Es un enorme tabu: hacerse pasar por "alma gemela" de alguien tiene una pena de veinticinco años de cárcel. Más quince si el o la afectada es una menor de edad — Mercury explicó clínicamente.
—¿Qué? — Liar se hizo lo más pequeño que pudo y después comenzó a negar desde su posición en el piso—¡Ese maldito niño loco les está mintiendo! ¡Es un esquizofrénico! ¡inventa cosas!
—Me alegra que sepas de lo que hablo — Venus respondió, pero aún así, como si fuera una detective de televisión, continuó hablando — Diez años atrás, en octubre 28, Serena Tsukino, de tres años años de edad fue al hospital pues ese día nacio su hermano. Al mismo tiempo, en el ala infantil, estaba internado Darién Chiba de seis años de edad.
Tuxedo Mask se tenso, pero no tanto como Sailor Moon, quien decidió sujetar su mano con fuerza. Venus continuó hablando, sus palabras arrogantes.
—Liar, un enfermero común y sin ningún futuro, encargado ese día de cuidar a Darién Chiba, fue el que los encontró a los dos, un par de niños que no sabían sobre almas gemelas, y Liar consiguió descubrir que Darién Chiba encontró a su alma gemela en la pequeña Serena...Celoso, el enfermero Liar tomo el lugar de un niño inocente y suplantó su estatus como alma gemela, cometiendo así uno de los más altos tabúes de nuestra sociedad.
—No —Liar se puso en rodillas y miró desesperado a todas partes, sus ojos cayendo sobre Sailor Moon y Tuxedo Mask —. Sailor Moon, ¿verdad? La heroína del amor y la justicia...tú debes entender que yo amo a mi Serena más que a nadie, solamente yo, su alma gemela la puedo amar así.
Tuxedo Mask rechazó la idea con su cabeza pero fue incapaz de detener el avance de Sailor Moon hacia Liar.
Queria gritarle que no lo eligiera a él, que si Darién no le gustaba entonces era libre de elegir a cualquier otro menos Liar. Pero no fue capaz de decirlo.
—Tu nunca has amado a nadie, Liar — Sailor Moon dijo con tristeza — Engañaste a una familia a creer cosas falsas, jugaste con el corazón de una joven niña y robaste el cariño a un niño inocente que jamás te hizo nada. Y yo, realmente, jamás te perdonaré por eso. Pero esta vez, será otra justicia la que se encargue de ti.
—¡No! ¡Ese mentiroso! ¡Nadie le creerá jamás, está mancillado! ¡Es un huérfano! ¡Está loco!
—Yo soy Sailor Venus — la scout dijo con ojos brillando por el triunfo, su sonrisa furiosa digna de una diosa —. No te preocupes maldito pervertido, en el juicio no tendrás que ver a Chiba. Hoy es el utimo día que habrás visto a Darién Chiba. O a Serena Tsukino. O estaras en libertad.
Tuxedo Mask apretó sus dientes al escuchar eso. Estaba agradecido por la gentileza de Venus al querer evitarle a Darién o Serena testificar, y más porque no sabía que tanto de lo dicho era cierto ¿él era el alma gemela de Serena?
Muchos meses había vivido con la idea de que Serena era una desdichada con una terrible alma gemela de nombre Liar, creer algo distinto no lograba registrarse en su mente aunque él siempre supo que Sailor Moon era su princesa, su alma gemela. Aún así, las dos ideas estaban en conflicto en su cabeza ese instante.
Sailor Moon lo sujeto del codo y lo llevo afuera del salón, los generales y Júpiter acompañándolos en silencio.
—Eso fue revelador — Nephrite dijo, sus ojos buscando asesinar a Tuxedo Mask con la mirada —Serena alma gemela de Endymion, que interesante, verdad Sailor Moon.
—Tiene sentido — Sailor Moon respondió y su mano bajo hasta agarrar a la de Tuxedo Mask — Yo...no recuerdo ese día bien...pero creo que Darién me llamó. Si recuerdo algo. Definitivamente es mi alma gemela... perdón, Tuxedo Mask y yo tenemos que hablar.
Los generales miraron a Júpiter y ella encogió los hombros.
—¿Esos Generales, desde cuándo trabajan con ustedes?
—Se unieron a nosotras para salvar a Darién..uhm. Tuxedo Mask, creo que ya no tiene caso seguir ocultando la verdad, ¿cierto? —Sailor Moon preguntó cabizbaja. Estaban solos y lejos de los oídos de todos, pero su voz era tímida—¿Me odias?
Tuxedo Mask jamás espero que eso fuera lo que Sailor Moon quería decirle en privado. Una ola de náuseas llegó a él y los efectos de usar su magia comenzaron a ajecar su cabeza finalmente pero se forzó a mirar a Sailor Moon a los ojos.
—No. No creo ser capaz de odiar y jamás a ti — Darién sintió el mundo girar y su piel arder, pero se negó a recargarse en la pared aun. No quería parecer tan débil frente a ella.
—¿Estás bien? Oh, no, tu magia fue la que sentí al purificar...¡No!…¿por qué?
—Te quería ayudar — él respondió y se recargó contra la pared, sus pies sin embargo no fueron capaces de sostenerlo —. Tengo un poco de sueño.
—Darién... tú…
Él no esperaba que ella supiera quien era él debajo de la máscara.
—¿Desde cuándo sabes mi identidad secreta, Serena?
Ella apenas y se sorprendió al escuchar eso.
—No sé, tuve un sueño y todo se reveló. Pero creo que lo sospeche desde el primer beso — ella dijo y se sentó al lado de él. Darién dejo su cabeza caer en el antebrazo suave de Serena. Se cara parecía mas la princesa de sus sueños o de Serena que la de Sailor Moon —Fue un buen beso, perdón. No debí haberte rechazado.
—No sé...Liar tiene razón...no creo ser lo suficientemente bueno para ti.
—Liar es un mentiroso y una persona horrible — ella respondió, sus hermosos ojos viendo los de él con cariño—. Tu eres perfecto.
—Jaja, eres graciosa —Darién cerró sus ojos, el dolor de su cabeza creciendo bajo sus párpados —. Yo no soy perfecto.
—Lo eres para mí, y ya que somos almas gemelas, mi opinión vale más que nadie, incluso que la tuya, al menos en esto de que eres súper perfecto.
Las manos de Serena comenzaron a acariciar el cabello de Darién y él quería verla, pero abrir sus ojos era imposible.
—Tu también eres perfecta...yo —Darién no se atrevió a decirle que la amaba. La última vez, solo curar a Saori lo llevó a un coma de cinco dias, esta vez había usado sus poderes con mayor energía y distancia, no estaba seguro de si sería capaz de despertar algún día.
—Yo también te amo — ella respondió como si el hubiera hablado en voz alta. Quizá lo había hecho —. Te esperaré. Y te diré buenos días cuando despiertes.
—Es una promesa — el cerró sus ojos, listo para dormir. No tenía miedo porque ella estaba ahí. Mientras Serena lo acompañará, jamás habría razón para temer.
