Hola amigos y bienvenidos a la continuacion de este fic. Entre capitulo y capitulo voy revelando mas el transurso de esta historia y... me encanta la cantidad de comentarios que vamos teniendo, los seguidore y las visitas. Recordaran que hace poco mas de un mes este fic habia comenzaso, asi que... gracias por todo y les deseo un muy, muy feliz año 2016.
PESADILLA
Unos pesados pasos perturban el silencio abrumador del lugar, el viento sopla desde todas direcciones: Norte, sur, este, oeste. Nada tiene sentido.
El cielo azul resplandece con unas pocas nubes que lo adornan. Pronto el incesante sonido de las pisadas, claramente producidas por un par de botas, cesa. El silencio regresa.
Aquel lugar nunca se caracterizo por ser el más estridente del mundo, pero el silencio es algo que agobia hasta al más fuerte de los guerreros. El miedo asoma por cada rincón… pero… ¿miedo a que?... a la soledad… tal vez…
Los habitantes de este lugar: tan apartado del mundo de los mortales… parecen haber sido devorados por el continuo y funesto pasó del tiempo. Ya a recorrido cada rincón, a abierto cada puerta, y a registrado cada habitación… ¿Dónde están?... tantas preguntas por resolver y tan pocas pistas.
Traga saliva, la preocupación a cerrado su garganta… está dispuesto a usar su último recurso, aun cuando en el fondo, duda de que vaya a servirle: duda… nunca se caracterizo por tener este sentimiento… o al menos, a si lo veían sus amigos…
Llena de aire sus pulmones, coloca sus manos a cada lado de su boca: y grita.
-¡Mr. Poopó!… ¡Dende!… ¡¿Dónde están?!... –grita, grita con miedo de no recibir respuesta alguna… pero, tal vez… solo tal vez… su miedo este en recibir una…
-¡Maestro Karin! –grita una vez más. Siente como algo en su pecho es estrujado. Intenta recobrar fuerzas… antes de usar su última opción
-¡Piccolo! –comienza a sudar. Sabía de antemano que no escucharía una respuesta, pero eso, no le quita la esperanza… pero ahora, parece como si todo se hubiera perdido en un abismo.
Pasa una mano por su mejilla: limpiando, solo él sabe, si una gota de sudor o una lagrima…
Se acerca a la orilla de aquel lugar donde moran los dioses… intenta desenfrenadamente sentir un energía vital… nada… sigue intentando… pero lo único que capta son pequeñas energías que, por su tamaño, pertenecen a animales pequeños… intenta que el miedo no se apodere de su alma… él… ya ah perdido tanto en su vida, que ya ah perdido el miedo…
O eso quiso creer.
-¡Goku! –escucha como lo llaman desde el interior del templo… esa voz… esa voz que lo imnotisa con una sola palabra…
-¡Goku! –vuelven a llamarlo, el guerrero corre hasta su interior… pero no hay nadie en este lugar, tan vacio como lo era hace pocos minutos.
-¡Goku! –mira a su izquierda… mira a su derecha, no hay nadie… lo que daría por encontrar a la emisora, por tenerla en su brazos una vez más…
-¡Goku! –se distrajo tanto que no se ha dado cuenta de algo: esa dulce voz… no pareciera que lo está llamando, tampoco que lo está buscando… más bien parece un… sollozo.
Ese continuo llamado, de a poco, se comenzó a debilitar hasta ser imperceptible para un oído común. Más, a la par, una nueva voz… o… varias voces desconocidas, le murmuran.
-¡tonto!... ¡inútil!... ¡egoísta!... ¡mentiroso! –aquellas voces eran su martirio, su agonía. Cada insulto provocaba en él un terrible dolor en el pecho, y… en el alma: era verdad lo que decían, siempre lo fue.
-¡inútil!... ¡egoísta!...- los insultos se repiten. Solo de vez en cuando son alterados con uno nuevo:
-¡insensato!... –el alma le dolía cada vez más, hasta un punto en el que sus piernas ya no le respondían, cayendo de rodillas al suelo: era la verdad y él lo reconocía, pero no se atrevía a afrontarla.
-¡VASTA! –grita, en un intento desesperado por huir del entorno: cubre sus oídos con ambas manos y apoya la frente contra el suelo.
Pero los susurros no paran, nunca pararan, estarán ahí por la eternidad, acusando y desenmascarando lo que en verdad es…
La oscuridad se apodera del ambiente, devorando cada columna y pared del templo, y, devorándolo a él… antes de terminar, se percibe un último grito.
-¡COBARDE!
Despertó violentamente lanzando un penetrante chirrido, sintiendo después, el golpe inmediato de la realidad… o de la cama superior de la litera que ahora compartía con su hermano.
El golpe seco producido entre el contacto de la madera y una cabeza hueca, seguido de un quejido, despertó a Raditz el cual, instintivamente bajo de su cama de un brinco.
-¿Qué demonios paso? –le interrogo a su hermano menor, este, sentado en su cama acariciando su frente intentando apaciguar el… ¿dolor?
-Tuve una pesadilla, -dijo Kakarotto en voz ronca- no es nada… -prosiguió antes de lanzar un largo bostezo en el que estiro cada extremidad-ya estoy bien.
-A ver… -Raditz se frotaba el entrecejo- ¿Cómo es posible que estando muerto, tengas pesadillas?
-No lo sé, casi siempre las tengo… -le respondió Goku. Su tono denotaba seguridad, era como si… estar con su hermano le diera seguridad… era su familia después de todo… después de todo.
-Olvídalo, mejor levántate, vamos a entrenar.
-Es muy temprano… -en un berrinche Goku trato retomar su sueño cubriéndose con las sabanas.
-¡Levántate!... –un regaño y un tirón de las sabanas; y unos segundos después Kakarotto ya estaba completamente de pie listo para comenzar un día de entrenamiento.
Afuera: Raditz de pie a mitad de un claro y su hermano menor sentado en una roca frente a él.
-Oye Raditz… -hablo Goku un tanto adormilado, con una mano descansada en su rodilla sosteniendo su menton- tienes que transformarte supersayajin para seguir con el entrenamiento.
-Sí, sí, estoy en eso –Raditz cerro férreamente sus parpados buscando concentrarse en la transformación.
-Raditz… -llamo a su rubio hermano.
-¿qué?
-Nunca me contaste como alcanzaste el supersayajin.
-Ese… tema, es para otro día ¿bien?
-Está bien… una cosa más… -Goku y Raditz se quedaron en silencio por un largo instante: Goku buscaba un permiso verbal, Raditz daba ese permiso con la mirada.
-¡¿qué?! -Raditz impaciento la ingenuidad de su hermano.
-¿y sabes cómo es que papá, se transformo en supersayajin?
-Sera mejor que te lo cuente el mismo, es un desquiciado a la hora de contar esa historia… un minuto… hace más de medio día que lo viste como supersayajin, ¿y recién te lo preguntas ahora?
-Jejeje… -rio rascándose la nuca- es que soy muy distraído.
Raditz negó con la cabeza: ¿acaso ese era su hermano?, de no ser por el pelo que compartía con su padre dejaría a un lado esta discusión boba.
-Tienes que prestar más atención ¿sabes?...
-Siempre pongo atención…
-No solo en las peleas, sino también en la vida… la vida es una larga batalla.
-Tuviste una vida muy difícil ¿verdad?... ¿Cómo era la vida siendo soldado de Freezer?
Raditz bajo la cabeza, recordando cada instante de su vida desde que su planeta exploto: Estallar de ira en silencio, maldecir a Freezer en la soledad, escuchar las burlas de quien supuestamente era un príncipe sayajin.
Se sentó sobre el fino pasto, separo ambas rodillas mas sus talones se mantuvieron juntos, coloco sus brazos sobre sus piernas, inhala una alta cantidad de aire y...
-¡Aquí están!... –la voz de su progenitor detiene la conversación, miro a su derecha: Kakarotto; miro a su izquierda: Raditz- ¿de qué hablaban?
-De nada… -le respondió Raditz en un tono que denotaba irritación, se levanto del suelo y se alejo a unos cuantos metros.
-Bueno vamos a entrenar… -Kakarotto corto la tensión- este lugar está bien, ¿verdad?
-Si… -el rubio Bardock miro con extrañeza a su hijo mayor.
-Esperen ahí… -aquella voz femenina llamo la atención de los sayajin.
-Gine ¿Qué haces aquí? –le pregunto Bardock.
-Vine a entrenar con ustedes, ¿Qué más?
El trió de sayajin levantaron sus cejas en señal de sorpresa; Goku expreso en menor medida su impresión, de hecho ni siquiera sabía la razón de su sorpresa, quizá solo se dejo llevar.
-¿enserio? –pregunto Bardock.
-A ti no te gustan esas cosas… -añadió Raditz.
-Dije que no me gustaba ser agresiva, nunca die que no me gustara tener una buena pelea.
La sayajin coloco ambos brazos en posición de pelea frente a aquel que traía una cicatriz en la cara. Bardock capto lo que la madre de sus hijos insinuó, él la conocía mejor que nadie, imito aquella posición y sonrió de medio lado, dispuesto a recibir el ataque.
Así fue que comenzó: una patada rápida de Gine hacia su costado y un veloz bloqueo, un puñetazo y un ligero movimiento a un costado. Dos ex compañeros de equipo libraban una pelea, un entrenamiento; se conocían perfectamente, cada técnica, cada movimiento y cada ataque. Es así que no se reconocía de quien era la ventaja.
Y eso lo noto Goku, miro con fijeza cada movimiento que soltaban sus padres, la perfección de la sincronía, eso es lo que era: arte. Porque su forma de vida se lo había enseñado de esa manera: la pelea es un arte, una que se cuesta mucho en perfeccionar.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando su instinto lo alerto de algún peligro… ¿peligro?... decidió no pensarlo y velozmente se giro, su mano interpuso el paso de otra empuñada que obviamente era dirigida hacia él.
-Creíste poder sorprenderme, ¿eh, Raditz?
Raditz frunció el sobrecejo y se concentro más en esta nueva pelea a punto de comenzar con su hermanito.
Así, los dos hermanos se enfrascaron en una nueva pelea. Para Goku era como si todo el mundo se desvaneciera en un solo instante: solo estaba él, su hermano y la nada, el vacio total. Nadie más existía, ni sus padres, ni KaioSama, ni nadie.
En el transcurso de la pelea, Kakarotto decidió poner en práctica lo que su hermano le había aconsejado: prestar más atención. Así lo hizo, enfoco su atención en algo más que solo la lucha. Y fue ahí donde noto la cierta ventaja que tenía su hermano sobre él. No importaba cuantas peleas haya tenido, ni cuan abrumadoras fueran estas, era claro que Raditz tenía más experiencia en los combates, a final de cuentas había "vivido" mas años que él.
-¡Uf! –la sayajin no pudo mas con el entrenamiento. Hace unos minutos tenia la euforia por las nubes, ahora solo pensaba que tratar de hacerle frente a Bardock sería inútil.
Cayo sentada contra el piso, desilusionada consigo misma.
-Veo que no es lo mismo pelear contigo en supersayajin –comento.
-Ah, no me había dado cuenta que estaba… –a Bardock no le dio tiempo a terminar su frase:
-Mira… -en susurro. Los ojos iluminados de Gine tenían su vista clavada en una escena, que a sus ojos parecía tierna. Por detrás de Bardock, sus dos retoños hacían lo que siempre soñó en ver: entrenaban juntos.
Finalmente podía apreciar lo que la vida le negó, y la muerte le permitió.
-Oye, eso no se vale Raditz- él, el menor de todos, el más inocente y alegre.
Bardock, por su lado, traía consigo una sonrisa por medio rostro, observado cada movimiento de sus dos hijos. De seguro si cualquiera de sus compañeros, Tora o quizá Toteppo, estaría restregándole en sus caras lo fuerte que eran sus hijos. Tal vez exageraba en su reacción, tal vez no, pero era eso lo que les tenía hacia sus hijos: aprecio, un aprecio tan grande que no cavia en sus palabras.
-Son mis hijos… -son las únicas palabras, aunque jactanciosas, que describía su afecto.
Mientras tanto en la continua repartición de puños y golpes sostenida en el aire. Aquel entrenamiento se sentía diferente, era como si uno de sus componentes no estuviera completamente entregado a la pelea.
-¿Qué pasa, Raditz? –pregunto su hermano, tras haberlo visto descender sin ningún motivo.
-No estás concentrado en el entrenamiento.
-Hago lo que me dijiste, -respondió a la par que se deslizaba por los aires hasta estar también al suelo- presto más atención en algo que solo la lucha.
-No, no, no captaste la idea. Lo que quise decir era que: Des atención a una cosa por vez; prestar atención a varias tareas es relativamente imposible.
-¡A…! ya entendí… -coloco su mano en su nuca, acto que solo fastidio a su fraterno.
-Bueno si así es, sigamos entrenando… -no recibió respuesta pues, su hermano se había perdido observando cómo sus progenitores discutían quien sabe que. No supo él porque pero esa escena le lleno de absoluta y pura felicidad.
-Sabes… -soltó finalmente- mejor para luego ¿sí?
Casi fue una súplica, de hecho, lo fue. Fue un permiso que inquietamente se lo pidió a su mayor con la mirada brillosa y el labio inferior tembloroso. Raditz se encogió en hombro y escupió un ligero "ve".
Decidió que lo mejor sería caminar, no había necesidad de volar, ellos no se irían a ningún lado. Llego con sus padres, y en ese preciso instante, la garganta se la había secado como nunca, no sabía el porqué, no le importaba en verdad, no era importante.
-Hola mamá… -dijo en el tono más dulce de toda su existencia. La mirada baja y sus mejillas carmesíes, era un niño en toda su expresión… o así lo veía Gine.
-Kakarotto… -le respondió la misma. Por su lado Bardock noto la intención de su hijo, giro en sus talones y coloco una mano en el hombro de su hijo. Goku en toda su inexperiencia capto el significado de aquel gesto "No digas nada" dijeron las miradas.
Bardock se alejo para entrenar a Raditz: si su hermano mayor tenía mucha experiencia, su padre la tenía todavía más.
-Ven Kakarotto… -llamo Gine, indicando con un gesto de la mano, a que tome asiento junto de ella. El obedeció sin ajetreos: El día anterior, el día que supuestamente debía pasar tiempo de calidad con sus padres, no hizo nada de eso por cabeza hueca. Raditz tenía razón, no pone demasiada atención.
-Sabes… -dijo su madre- ayer quise preguntarte algo, pero con todo lo que paso se… me olvido –su mano derecha sobre su cabeza rascando su nuca, y una sonrisa un tanto boba, ¿Dónde se había visto algo así?
-¿Qué querías decirme? Dilo vamos.
-¿Cómo era tu vida en la tierra?
Goku levanto ambas cejas, ante tal pregunta, pues a toda costa debía de evitar ese tema con su madre. Empero, la pregunta ya fue dada y él la había incitado. No había vuelta atrás.
-E-era buena, tenía varios amigos –grave error.
-¿enserio? Y… ¿Quiénes eran?
-B-bueno pues estaban… Yamcha, Tien Shin Han, Krilin… mamá –freno en seco- … ¿p-por qué lloras?
Gine pasaba su mano por la mejilla retirando aquella gota fugitiva de sus ojos.
-Nada… nada –pero sorpresivamente atrapo en un abrazo efusivo a su… bebe… a su niño... –es solo que estoy muy feliz de tenerte aquí conmigo otra vez… que todos estemos juntos de nuevo –no pudo más y las lagrimas corrieron por su rostro.
Goku, ignorando la sorpresa, devolvió aquel abrazo con el mismo, o tal vez con más, cariño. A él no le gusta ver a alguien llorar, pero ver así a su madre, aun si esas lágrimas eran de felicidad, no le agradaba en lo absoluto.
Una opresión por dentro el pecho y un ardor insoportable en el alma, entonces aquella voz hizo su regreso, la misma de la pesadilla le gritaba: "¡Mentiroso!, ¡COBARDE!". Al demonio las advertencias de su padre y hermano, no podía engañara así a su madre.
Miro al frente un momento vigilando a sus familiares, y le rogo al cielo darle valor, ¿tan miserable se sentía? Inflo de aire sus pulmones en busca de fuerza para poder mirar a los ojos a su madre y así liberarse de aquella tortura. Aunque, bien sabía que se la merecía. La voz suave y cortada salió de sus labios y sin más dilación dijo.
-Mama, tengo que decirte algo…
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!UN APAPACHO¡ y hasta pronto.
