Responsabilidad: Por si alguien todavía sigue en la nube los personajes no son míos, yo solo juego con ellos.


Little, Little Star

II

En sus recuerdos, el llanto no estaba asociado con nada más que palabras bruscas y ojos desdeñosos.

(Si estuviera un poco más consciente le doleríacasi físicamente ser incapaz de detenerse y salir de allí por sus propios medios. Estando de esa manera… era como si todos los años de supervivencia no valieran nada, como si Harry no se hubiese levantado de la muerte para enfrentarse al terror de toda una nación y ganado.)

En su actualidad, eso solo hizo aumentar el volumen de sus sollozos. Estaba asustado, vulnerable de una forma en la que no había estado hace mucho tiempo, y parecía incapaz de pensar más allá de sus emociones por mucho que lo intentase.

Su única advertencia de que las cosas iban a cambiar para siempre fue el calor espontáneo en su frente. Esto le calmó durante un par de segundos, un tiempo precioso que permitió que oyese pasos acercándose. Esto, por supuesto, ocasionó que volviese a llorar, más asustado que nunca por la presencia de un extraño.

Una voz suave comenzó repentinamente a tararear mientras dos manos lo recogían suavemente del suelo, acunándolo con cuidado entre dos brazos largos y cálidos. El extraño le acarició la mejilla y lo meció, calmando su miedo con una ternura que había olvidado que existía.

Fue tranquilizador, tuvo que admitir, la calidez y la dulzura en la voz musical, también era familiar. Como en el sueño, pensó distraídamente, parpadeando entre restos de lágrimas.

Harry… dejó de llorar. Y miró hacia arriba.


Era sorprendente –de una forma terrible- oír el llanto de un bebé en mitad del bosque. Legolas se apuró en su camino, notando con rapidez que el sonido venía del mismo lugar en el que había visto caer la estrella. Qué curiosa coincidencia…

No se permitió pensar mucho, enfocado en encontrar la fuente del ruido. Allí, en mitad de un claro, la luz de las estrellas era suficiente para que notase el movimiento de algo pequeño y pálido, a lo cual se acercó con rapidez. Tomarlo entre sus brazos e intentar calmarlo fue lo lógico para hacer. También lo más acertado.

El bebé le miró con grandes ojos verdes. Viéndolo mejor a la luz notó los rasgos suaves, la cortina de cabello oscuro hasta sus hombros, y en su frente una marca en forma de estrella. Fue automático que la acariciase, sintiendo una temperatura mayor al resto de la cara, y luego de unos segundos siguió hasta empujar con cuidado el pelo hacia un costado, dejando los diminutos oídos al aire libre.

El bebé parpadeó, calmado y somnoliento, y Legolas siguió mirando. Lentamente, con dedos temblorosos acarició la curva de sus oídos y sonrió cuando el bebé elfo resopló entre sus brazos, escondiéndose en su pecho para evitar su escrutinio.

Su Señora, Elbereth, realmente le había dado un regalo.

Acomodando con el debido cuidado al precioso paquete entre sus brazos y cubriéndolo con su túnica, Legolas comenzó su ida hacia el palacio, ansioso por la seguridad de los muros y la promesa de una enfermería adecuada para revisar al pequeño.


No sabía hacia donde estaban yendo pero… no le importó. Estaba caliente, seguro y adormecido. Algo en su interior le decía que todo estaría bien si cerraba los ojos y se dejaba ir así que eso fue lo que hizo.


Buenas, aquí de nuevo.

Muchas gracias por los comentarios a LittleStarMyu y AmantedelFemAU que me han animado a continuarlo, espero sea de su agrado! Y claro, le doy las gracias también a los que lo añadieron a favoritos y/o lo están siguiendo, ojalá les guste este nuevo capítulo. :D

Saludos!