Responsabilidad: Por si no lo sabían los personajes no son míos, yo solo juego con ellos.

Aclaración: Me olvidé de mencionarlo pero los eventos del Hobbit todavía no han sucedido, es decir, los enanos siguen en su montaña y el Bosque Negro todavía no está tan negro (minado de arañas, es decir.). Y Legolas es todavía joven, apenas terminando su adolescencia –en años elfo, claro-.

...Thranduil es realmente difícil de escribir. .


Little, Little Star

III

Legolas llegó al palacio en tiempo recreo, sorprendido por todo el movimiento y bullicio a esa hora de la noche siendo que no había fiestas programadas. Uno de los guardias lo vio entrando por uno de los pasillos y sonó la alarma, dejando entender que todo eso había sido por él. Eh, parece que sí se habían dado cuenta que ya no estaba.

Con una mueca interior se dirigió rápidamente hacia la enfermería, pensando en que una conversación con su padre sobre su seguridad no era lo más importante en ese momento. Solo lamentó que su prisa y su dirección fuesen notadas por los demás pero ya entenderían más tarde, él no tenía tiempo para ponerse a explicar.

Entró con rapidez a la sala y se encontró con el elfo a cargo, Gildar, que lo recibió con ojos preocupados. Legolas le ofreció una sonrisa tensa.

— No estoy aquí por mí, Maestro Gildar—se dirigió con respeto, porque más allá de su estación como príncipe el elfo frente a él había servido a su abuelo como fiel médico y existía una profunda corriente de admiración hacia el alma sabia y gentil—, necesito que me digas que está bien—pidió en voz grave, y frente a la estupefacción del viejo amigo de su familia retiró la parte de túnica que cubría al pequeño durmiente en su pecho.

Gildar parpadeó una o dos veces antes de dejar escapar un audible "oh" y ponerse a trabajar, dejando a un lado sus emociones de shock con una facilidad envidiable que denotaba su experiencia en el campo. Con cuidado llevó al diminuto elfo a la camilla y comenzó sus análisis, empezando por la estrella en su frente.

Murmurando para sí mismo algo inentendible prosiguió con el resto, algo sorprendido por la aparente habilidad del elfo bebé para seguir durmiendo como un tronco a través de todas las pruebas. Gildar estaba a mitad de su trabajo –con Legolas mirando detrás casi con impaciencia- cuando el rey apareció por las puertas.

— Ada—el príncipe saludó un poco nervioso cuando la mirada de su padre se clavó en él con una intensidad clara.

— Los guardias me avisaron de tu ausencia hace una hora, Legolas. ¿Qué te he dicho de salir sin una escolta a altas horas?—el reproche comenzó tal como lo esperaba— Luego llegas y vas directo a la enfermería sin una palabra—su expresión no cambió en toda la conferencia pero su voz le mostró a su hijo que realmente se había preocupado.

— Lo siento, Ada—se disculpó, con una mueca de culpabilidad— pero tenía que ir. Vi caer sobre el bosque un regalo de Elentári y…—el sonido del llanto interrumpió sus palabras y vio el rostro de su padre teñirse con lo que parecía ser confusión. Legolas le ofreció una sonrisa incómoda y se volvió con rapidez hacia donde el médico estaba intentando calmar a su paciente.

Alzándolo entre sus brazos, Legolas murmuró suavemente sus garantías que todo estaba bien, acariciando la pequeña cabeza y la espalda— Shhh, shhh—susurró, acomodándolo mejor entre sus brazos y mirando a su padre con una sonrisa pequeña—, ven, Ada, ven a conocer al pequeño El.

Tharanduil se acercó casi con timidez, los ojos ligeramente amplios fijos en el precioso paquete, y como si sintiese su mirada "El" se removió en su lugar y volvió su cabeza en dirección del elfo mayor, parpadeando preciosos ojos somnolientos hacia el rey.

— Hola, El—murmuró en voz baja, acariciando la diminuta mejilla rosada. No fue difícil darse cuenta de la estrella en su frente pero esperó con paciencia a que el bebé fuese arrastrado nuevamente por el sueño para preguntar— ¿Cómo pasó esto? El último bebé elfo nació hace más de 2000 años—y había sido Legolas, por cierto.

— Lo encontré donde cayó la estrella, Ada—explicó el joven, recordando entonces que no había hallado ninguna señal más de nada extraño a excepción del bebé—, creo que… él es la estrella que vi—sus dedos rozaron sin pensarlo la diminuta figura en la frente del milagro, sintiendo la piel suave y caliente.

El rey no dijo nada, mirando al bello durmiente por unos largos minutos antes de volverse al médico— ¿Qué has encontrado, Maestro Gildar?

Con una ligera reverencia dio su respuesta— Según mis análisis no hay nada físicamente malo con él—sonrió con amabilidad frente al alivio de ambos— Ahora, no creo que esté más allá de sus primeros años por lo que requerirá atención constante. Creo que podría haberse apegado al joven príncipe por lo que recomiendo que de ser posible sea él quien lo cuide.

Legolas asintió incluso antes que terminase sus palabras, no habiendo pensado en algo diferente desde que lo halló en el bosque.

— Esas son buenas noticias, mi amigo, pero quiero saber sobre la marca en su frente—pidió Thranduil, híper-consciente de ese detalle crucial.

— Ah—Gildar frunció el ceño con levedad—, me temo que nunca había visto algo así, su Majestad. Pero tengo una teoría. El príncipe Legolas ha dicho que lo encontró siguiendo el rastro de una estrella caída y viendo la forma de la marca no puedo evitar pensar que se trata de una señal de nuestra Señora, Elentári.

Thranduil asintió, habiéndolo considerado desde un primer momento— Gracias, Maestro Gildar.

El elfo sonrió— No ha sido nada, mi Rey—luego, con un toque travieso añadió—, déjeme ser el primero en felicitarlo por su primer nieto. Mi príncipe, la paternidad parece convenirle.

El rostro de Legolas subió varios tonos de color mientras la diversión aparecía en los ojos del médico y el hijo del primer rey del Bosque Verde.

— Un poco antes de lo que esperaba, viejo amigo—Thranduil admitió— pero no se pueden negar los obsequios de Elbereth.

— Ada…—Legolas suspiró. En su regazo el bebé se removió intranquilo y él automáticamente lo acomodó un poco más, acallándolo suavemente. Sonrió cuando "El" volvió a su tranquilo sueño, una sonrisa que cayó cuando se encontró siendo observado con obvia diversión. Se aclaró la garganta, intentando despejar el calor en su rostro— ¿Hay algo más, Maestro Gildar?

El médico le regaló una última sonrisa antes de decir— Sus dientes todavía no han salido así que recomiendo alimentarlo con leche de cabra, algunas veces endulzada con miel. Más adelante lo ideal sería comenzar a darle papillas pero por el momento es muy pequeño—viendo su entendiendo, añadió— ¿Puede traerlo mañana cuando ya esté despierto para más pruebas, mi Príncipe?

— Por supuesto.

El rey dio un ligero movimiento de cabeza y comenzó a dirigir a su hijo con su valiosa carga hacia la puerta— Gracias por todo, Maestro Gildar.

— Muchas gracias—Legolas se despidió con una sonrisa.

Viéndolos marchar el médico sonrió para sí mismo, pensando en que estaba seguro que podrían esperar grandes cosas del pequeño bebé. Elentári no se los habría enviado de otra manera.


Un poco más largo, solo por el amor recibido 3

Gracias a todos por los favs y follows, y un abrazo especial para: CelesteUzumaki2718; Drokov1080 y Ana Luisa por dejarme un bonito comentario! Thanks a lot!