Responsabilidad: Por si alguien todavía sigue en la nube los personajes no son míos, yo solo juego con ellos.

Nota: No sé si lo dije pero "El" significa estrella en sindarin y es un apodo. Ya tengo el nombre más o menos creado pero quiero introducirlo en un momento especial. *inserte encogimientos de hombros*

RIESGOS: Está sin editar así que sí, lee con cuidado.


Little, Little Star

IV

Harry se despertó con un sonido extraño en sus oídos. Era un ritmo tranquilizador, acompañado por calor y un ligero olor a pino. Moviéndose, descubrió pronto que estaba recostado contra el pecho de alguien, acunado con firmeza y sin posibilidad de escapar más allá de la envoltura de mantas y el agarre del desconocido de voz suave.

Supuso que había peores formas de terminar después de aparecer en Merlín sabrá donde.

Alguien sobre su cabeza arrulló y unos dedos cálidos acariciaron su mejilla, causando una sensación curiosa en su estómago. Parpadeando intentó enfocarse en el dueño de la mano, encontrándose con los grandes ojos amables del mismo rostro que recordaba y al parecer seguía allí, sosteniéndolo y mimándolo.

Él debería estar molesto por ser tratado como un bebé pero viendo que ni siquiera podía controlar su llanto, el mundo era al menos un 80% más grande de lo que recordaba y tuvo grandes problemas en pensar más allá de lo bonito que era ser acariciado… bueno, no tenía mucho margen para negar la verdad.

Era un maldito bebé… al cuidado de un tipo precioso muy amable.

Ciertamente podría haber acabado peor.

La segunda venida de los Dursley, por ejemplo.

Pensar en ellos resultó ser un error ya que la misma idea de su viejo armario causó una mezcla de tristeza y miedo que su joven cuerpo –con toda obviedad- no fue capaz de resistir. Sintió las lágrimas picar sus ojos y desbordarse como un río enloquecido mientras su boca se arrugaba con quejidos que parecían brotar desde su pecho.


Después de una noche de sueño muy ligero Legolas se despertó con El a su lado. El niño todavía dormía profundamente, apenas habiéndose movido durante las últimas horas. De hecho, la única vez que se movió fue para arrastrarse más cerca de Legolas, enterrando su cabecita en su costado y apretando su túnica con deditos diminutos.

Con una sonrisa acarició la parte superior de la cabecita oscura y con cuidado lo rodeó con uno de sus brazos, manteniéndolo con su mejilla presionada contra su pecho. Para su lamento, esto pareció despertar al bebé y después de parpadear durante varios segundos se removió, sus hermosos ojos verdes más claros y conscientes.

No pudo evitar arrullarlo y acariciar su mejilla, sonriendo cuando esto pareció sorprender al bebé y confortarlo, mostrándose bastante contenido por el gesto. O eso al menos le pareció a Legolas antes que su carita se arrugase y se echase a llorar.

Fue sin duda el toque de un Valar lo que le permitió salir de su susto y recordar como había tranquilizado al bebé el día anterior. Así que empezó a cantar en voz suave y baja, tomando asiento en la cama y balanceando gentilmente a El.

Funcionó como un encanto.

Pronto se encontró con grandes ojos tan verdes como las hojas de los árboles en primavera, mirándole con una especie de calma y curiosidad. Tocó la pequeña nariz, siendo sorprendido cuando El parpadeó antes de regalarle una pequeña sonrisa sin dientes, la primera sonrisa.

Algo en su pecho se expandió como las alas de una mariposa en su primer vuelo.

Podría ser amor.


Una figura vestida de sombras se quedó de pie sobre el suelo estéril de Mordor, con la mirada perdida a lo lejos.

Sauron era uno de los individuos más fastidiosos en todos los mundos que tenía bajo su cuidado. Pertenecía al grupo de Tom Riddle, alias Voldemort, que se atrevían a romper su alma y guardarla en pequeños objetos inútiles con la fútil esperanza de seguir viviendo. Era una afrenta contra su trabajo, contra el orden natural de todas las cosas, y era una lástima que no pudiese simplemente aplastar los recipientes y arrastrarlos al otro mundo gritando.

(El pensamiento de que al menos ninguno asesinaba –es decir, causaba el triple de trabajo que ya tenía- en una especie de cortejo -¿quién fue incluso al que se le ocurrió que la muerte, que había estado allí desde que el primer ser nació y no había sido impresionado, era realmente alguien interesado en cosas como esas?- lo reconfortaba un poco. Solo un poco.)

La cosa es que él no podía –técnicamente- acabar por sí mismo las plagas. Cada mundo tenía sus dioses y sus normas que debía de respetar y aunque nadie extrañaría al esperpento existían límites que no se podían cruzar. Esto no significaba que no podía influir en algunas personas, ya saben, rozar con su manto un par de espaldas y ver que pasaba.

Tal vez incluso podría hacer las cosas divertidas.


Al fin! :D

La verdad es que no creí que tendría tanto apoyo. Muchas gracias gente a todos los que se tomaron el trabajo de escribir. Como saben, uno no puede vivir de fics -¿o sí?- por lo que una suele hacerlo para escapar un poco de la realidad y evitar que se oxiden las habilidades. No sé si les habrá pasado pero me tomo un par de semanas sin escribir y ya estoy como "Él sabía que yo sabía que ellos sabían sobre ese saber que solo ella debería saber".

Muy triste. :/

En fin, que les mando un billón de abrazos y ya veremos cuando subo un nuevo capítulo xDD los quiero 3