Capítulo 2 - Las aguas termales

Tras aquel encuentro, Kagome no logró conciliar el sueño en toda la noche, y por suerte para ella, Inuyasha no volvió a importunarla. Jamás hubiera imaginado que el frío e impasible Sesshomaru reclamara como pareja a una youkai. De hecho, jamás se le hubiera cruzado por la mente una situación como aquella en la que el protagonista fuera Sesshomaru.

Lentamente fue incorporándose, mientras Sango y Miroku levantaban el campamento.

- Kagome no seas perezosa y levántate ya, tenemos que irnos – dijo Inuyasha con tono impaciente.

- Ya voy – dijo Kagome mientras despertaba lentamente a Shippo, que dormía cada noche acurrucado al lado de su bolsa de dormir.

- Tenemos que cambiar de dirección aunque tardemos más, no quiero adentrarme en las tierras del maldito de mi hermano.

Ante esta afirmación, Kagome comenzó a sonrojarse. Ella ya se había adentrado en aquellas tierras sin saberlo, y el señor de los reinos del oeste no se había mostrado especialmente complacido al verla.

- Inuyasha, no podemos tardar más días en llegar, tenemos que recolectar los últimos fragmentos de la Shikon no tama cuanto antes. – dijo Miroku un poco alertado.

- Estoy de acuerdo con Miroku, no podemos correr el riesgo de que nuevos demonios resurjan y busquen apoderarse de la esfera. – dijo Sango, que ya se encontraba lista para continuar el largo viaje.

- Además está casi completa. El Señor Sesshomaru ha sido compasivo últimamente, e incluso ha colaborado en la destrucción de Naraku.

- No Miroku, mi hermano no es compasivo. Antes de que Naraku muriera, le éramos útiles. Ahora sin embargo no tenemos ninguna utilidad para él y además se está acercando la fase lunar, por lo que estará especialmente agresivo.

- ¿La fase lunar? – dijo Kagome un tanto confundida. Jamás hubiera pensado que las fases lunares afectaran al imperturbable Sesshomaru.

- A veces se me olvida que no sabes nada de los youkais – dijo Inuyasha resignado – una vez cada cincuenta años, la luna adopta una fase especial en la que los demonios que no tengan pareja, pueden ser parcial o totalmente dominados por la bestia que llevan dentro. Únicamente les ocurre a los que son completamente demonios, por eso a mí no me afecta.

- ¿Cuándo será esta fase lunar? Pensaba que faltarían al menos cinco años más, debo de haber hecho algún cálculo mal – dijo Sango pensativa.

- De aquí a una o dos noches. – dijo Inuyasha con tono serio.

- Además no solo el Señor Sesshomaru se podría ver afectado, sino que también el resto de youkais sin pareja que nos encontremos – dijo Miroku mirando alertado a Kagome y Sango - ¿Cuál es la forma de actuar de los youkais bajo la fase lunar, Inuyasha? ¿Atacan a las mujeres independientemente de si son humanas o demonio?

- Sí, la bestia que llevan dentro busca satisfacer sus necesidades aunque no conviertan en su pareja a las mujeres que capturen. De todas maneras, Sesshomaru nunca ha dejado que su bestia lo dominara hasta tal punto, y del resto de youkais nos podremos deshacer sin problemas. – dijo Inuyasha con una sonrisa de medio lado.

- Pero aun así estará más agresivo… Ahora lo comprendo todo – dijo Kagome pensando en voz alta.

- ¿Ahora comprendes qué? – dijo Inuyasha mirándola perspicazmente.

- Nada nada, olvídalo.

- Kagome…

- ¡Está bien! Os lo contaré. Anoche tuve un encuentro en el bosque con Sesshomaru…

- ¡¿Qué?! ¿Cómo es que no me has dicho nada? ¿Te hizo algo?

- Inuyasha, ¡déjame terminar! Llegué caminando a un claro del bosque, y vi que Sesshomaru mató a otro youkai de su propia raza. Además, había una mujer inu youkai también, y al parecer es la prometida de Sesshomaru o algo similar por lo que pude entender.

- Interesante – dijo Miroku pensativo – Entonces a lo mejor el Señor Sesshomaru ya tendrá pareja para cuando comience la fase lunar. Podemos continuar sin preocuparnos.

- Un momento. ¿Sesshomaru mató a otro demonio que estaba cortejando a esa inu youkai? Puede que tengas razón Miroku, mi hermano no haría nada semejante a no ser que esté por emparejarse. No me has contestado Kagome, ¿te hizo algo ese maldito de mi hermano?

- No, solo me dijo que no nos adentráramos en su territorio, no sé si a modo de amenaza o advertencia. – al recordar la cercanía de Sesshomaru, un estremecimiento recorrió el cuerpo de Kagome.

- Entonces no creo que sea muy adecuado adentrarnos en su territorio – dijo Sango preocupada.

- Si Sesshomaru ha actuado así, es porque va a emparejarse, sin lugar a dudas. Creo que si pasamos por su territorio lo más rápido que podamos no habrá problemas, como mucho acamparemos una noche o dos. Continuemos. – dijo Inuyasha arrodillándose para que Kagome subiera a su espalda y así continuar el viaje.

En cuanto el grupo se puso en marcha y a medida que se iban adentrando más y más en el territorio del señor de las tierras del oeste, Kagome comenzaba a sentirse muy intranquila. Sesshomaru podía ser cuando quería un ser despiadado, capaz de cualquier cosa, y sabía que sin esfuerzo podía acabar con su vida en cuestión de segundos. Cuando lo vio en el bosque, vio algo feral en su mirada, más allá de la impasibilidad de sus facciones, algo que verdaderamente la aterró. ¿Sería acaso que su bestia estaba empezando a manifestarse antes de tiempo? Kagome solo esperaba y rezaba porque salieran sanos y salvos de aquellas tierras cuantos antes.

Mientras, lejos de allí, Sesshomaru se disponía a dirigirse a su fortaleza.

- Jaken, espera aquí con Ah-Un, volveré al anochecer.

- Pero mi señor, déjeme ir con usted, por favor, no estamos lejos de su fortaleza – dijo Jaken con mirada suplicante. Sesshomaru se dio la vuelta y miró fríamente a su lacayo mientras fruncía ligeramente el ceño.

- Lo siento mi señor, por favor perdóneme, no volveré a contradecirle. Estaremos esperándole impacientemente mi señor.

Antes de continuar recorriendo los pueblos humanos que se encontraban en su territorio, y así encontrar uno apropiado y más cercano para Rin, había asuntos importantes que debía tratar antes de la fase lunar. No le gustaba mucho el hecho de que Rin estuviera en un pueblo tan alejado de su territorio, a pesar de que el pueblo de aquella anciana Kaede era muy adecuado, Rin estaba muy lejos y no podía protegerla y velar por su educación tanto como le hubiera gustado.

En cuanto llegó a su fortaleza, hizo llamar a uno de sus lacayos más eminentes, Takeshi, un guerrero inu youkai disciplinado y leal, y también al encargado de organizar la unión entre él y Kasumi.

- Quiero cancelar la unión con Kasumi. Haced lo apropiado para que así sea.

- Pero mi señor, no podemos hacer eso a estas alturas, ya está todo preparado. – dijo el encargado temeroso al pensar en la posible reacción de su señora Kasumi al enterarse de la noticia.

- Tu señora no está preparada ni es la persona adecuada para ostentar el título de señora de las tierras del oeste. Takeshi, encárgate del asunto.

- Sí, mi señor.

Tras despachar a Takeshi y al encargado, Sesshomaru se quedó reflexionando, en su estudio, sobre si había tomado la mejor decisión. Sin duda Kasumi había sido irrespetuosa con él, era caprichosa, no sabía cuál era su lugar y tampoco tenía noción de sus responsabilidades, incluso había sido promiscua últimamente para llamar su atención. No podía tener como pareja para toda su larga vida a una mujer como aquella. El recuerdo de su madre, tan parecía a Kasumi en muchos aspectos, le hizo sentir un poco de compasión y respeto hacia su padre. No le extrañaba que hubiera acabado rompiendo el enlace que tenía con su madre, un enlace sin amor y con el único propósito de engendrar un fuerte heredero. Sin embargo, no comprendía la elección de su padre por una humana, ¿habría sido su bestia el que había reclamado a Izayoi? No, recordaba perfectamente el amor que profesaba su padre por ella. Jamás lo lograría comprender, aunque sí tenía claro que no quería tener un destino similar al de sus padres.

Tras unos momentos de reflexión, Sesshomaru salió de su fortaleza nuevamente, y se adentró en el oscuro bosque para volver con Jaken y Ah-Un, pero a mitad de camino un olor le hizo detenerse. Era Inuyasha, con todo su grupo. Aquella mujer no había tomado en serio sus palabras. Lentamente, fue en dirección al campamento de Inuyasha.

Kagome, Sango y Shippo habían descubierto unas aguas termales no muy lejos del campamento. A pesar de ser poco profundas, eran perfectas para relajarse tras un día agotador. Shippo y Sango salieron antes ya que no eran tan asiduos al aseo personal como ella. Recostada en las rocas, se relajó y fue cerrando los ojos lentamente.

Kagome se encontraba otra vez en el bosque, cerca de aquel claro en el que había visto a Sesshomaru. Apoyada contra el árbol desde el que había presenciado todas aquellas escenas entre los inu youkai, se recostó respirando aliviada, ya que se encontraba sola. Pero en realidad estaba muy equivocada, ya que en cuestión de segundos, Sesshomaru estaba en frente de ella, como la última vez. Kagome miró al cielo, y a pesar de que estaba lleno de estrellas, la luna llena las opacaba con todo su resplandor. "Oh no, la fase lunar" pensó, mientras posaba sus ojos en la mirada ámbar penetrante de Sesshomaru. Estuvieron lo que parecieron unos minutos mirándose fijamente, y de repente Sesshomaru la cogió del cuello con uno de sus brazos, y acercándola lentamente, comenzó a oler su pelo, su cara y su cuello. Kagome no pudo evitar sonrojarse ante las acciones del daiyoukai, que seguía inspeccionándola. Sabía que no tenía posibilidad alguna de escapar, y eso en lugar de asustarla, hizo que algo dentro de ella vibrara y palpitara. Era innegable que Sesshomaru, a pesar de ser frío, cruel e impasible, era muy atractivo, más alto que su hermano, más ancho de hombros, además de que físicamente parecía más maduro y su mirada transmitía inteligencia. De repente, Kagome se quedó paralizada al sentir la lengua de Sesshomaru en su cuello. No pudo evitar sentir un cosquilleo por dentro, sobre todo al sentir sus colmillos sobre su piel. Súbitamente, Sesshomaru se alejó un poco y con una de sus garras rasgó de un solo movimiento su ropa, quedando completamente desnuda ante él. Intentó taparse como pudo, pero fue en vano, Sesshomaru apartó sus brazos y esta vez se apoderó de sus labios. Kagome estaba tan sorprendida que abrió la boca para decirle que parara, que no deberían hacer esto, y Sesshomaru aprovechó e introdujo su lengua. Kagome se olvidó de todo alrededor, incluso de lo que iba a decir mientras un fuego, antes desconocido para ella, se apoderaba de su cuerpo, necesitando el contacto y la cercanía de Sesshomaru y acercándose más a él sin darse cuenta. Sesshomaru comenzó a acariciar sus pechos, y Kagome no pudo evitar emitir pequeños gemidos al sentir la piel caliente de Sesshomaru en contacto con su piel. Sesshomaru rompió el beso, y lentamente, tras volver a lamer y morder su cuello, fue bajando hasta que llegó a sus pechos, y Kagome perdió la noción de todo al sentir como Sesshomaru atrapaba sus pezones con la boca y los acariciaba con su lengua. El ardor que estaba experimentando su cuerpo iba incrementando, mientras vibraba de placer y ansiaba más, mucho más de él.

De repente, Kagome se despertó, y la vergüenza comenzó a apoderarse de ella. Había tenido un sueño erótico nada más ni nada menos que con Sesshomaru, debía de estar loca. Si Inuyasha se enterara, cualquier futuro con él quedaría hecho añicos. ¿Por qué no había tenido nunca ningún sueño erótico con Inuyasha? Kagome todavía notaba como su cuerpo había reaccionado al sueño. Estaba húmeda, su interior seguía vibrando un poco, además de que respiraba agitadamente. Sin duda, había sido uno de los sueños más realistas que había tenido, y no pudo evitar sonrojarse profundamente al recordar los detalles. Tras salir del agua, secarse, vestirse y retomar el camino al campamento, su mente no pudo eludir analizar el sueño. Debía reconocer que se sentía atraída por Sesshomaru, era inevitable reconocer que era muy atractivo físicamente, además después de aquel sueño, decir lo contrario hubiera sido mentirse a sí misma. Pero ella en realidad quería a Inuyasha, así que no había nada de malo en tener sueños eróticos con su hermano mayor, ¿no? Era como les ocurría a sus amigas, que estaban prendadas de aquellos actores y cantantes que veían en la televisión e internet, tan lejanos para ellas. Con Sesshomaru era algo similar, una figura muy lejana y distante, atractivo, pero no había nada más de por medio. Aunque en realidad, ella sí había tenido varios contactos en persona con él, a diferencia de sus amigas, y eso en realidad marcaba una pequeña diferencia.

Suspirando mientras su mente intentaba recuperarse de la confusión tras aquel sueño, Kagome fue acercándose al campamento, sin imaginarse que allí mismo acababa de llegar el demonio que no había salido de su mente desde aquel sueño en las aguas termales.