Hola a todos, he llegado al final de esta historia que espero les haya gustado, incluso si nunca dijeron nada. Me agradó mucho el resultado de la historia, no pensé que terminaría de esta forma, pero quería que usarán su imaginación con el final, dando las suficientes pistas.
Este fue un experimento y lo doy por terminado con una nota alta, estoy muy contento con el resultado de este fic con un protagonista tan inusual, así que espero les guste tanto como a mí al escribirlo.
Si quieren dejarme una review, estaría encantado de leerla, y además no cuesta nada.
Nos vemos en otro fanfic.
Mejores amigos
Parte 3: Finalmente
El día llegó por fin, me siento emocionado, hace mucho que no veo a Itsuka, hace mucho que no veo a mi mejor amigo; me hace preguntar si en verdad lo soy o si él en verdad lo es. Realmente no sé por qué me pregunto esto ahora, anteriores días no se me habían ocurrido tantas preguntas.
Sé que hemos tomado caminos diferentes y que no hemos hecho nada para intentar cruzarnos, en todo caso, fue el destino, la suerte o una coincidencia que nos viéramos en ese lugar, a esa hora.
Es decir, ¿esa pastelería es frecuentada por ambos? ¿Acaso está cerca de tu trabajo? ¿Fue por alguna emergencia? ¿O se te ocurrió de repente entrar para comprar algo para alguien que no eras tú?
No lo sé… Tal vez… Que nos hayamos cruzado solo fue un evento aleatorio que sucede, incluso con pocas probabilidades. Hace mucho que no sé nada de ti, pudiste haberte mudado a otra ciudad, incluso a otro país, ¿cómo podría saberlo?
Nunca me dijiste cuales eran tus planes para el futuro, tampoco sé tantas cosas de tu pasado. ¿Cuánto sé de ti, amigo Itsuka?
No lo sé.
¿Cuánto sabía de mí mismo?
En ese entonces no me importaba nada más que mi novia virtual; un amor digital que nada tenía que ver con lo real. Solamente quería vivir y disfrutar de cada minuto, pasarla bien, crear buenos recuerdos y buenas amistades.
Y pasaron muchas cosas divertidas, sorprendentes, graciosas. Claro que hubo pérdidas y muchas cosas malas; pero no me importaban, no me daba cuenta de esas cosas y cuando me pasaban, quería que terminaran rápido.
Siempre viví pensando que la vida sería maravillosa, y creo que hice todo lo posible porque lo fuera. Viví al máximo, y no me importaban las cosas que hacía en ese entonces, ni como se me viera.
Tampoco veía a otros, incluso cuando hacían cosas extrañas, como tú, Itsuka.
Sé que es momento de saberlo, esta vez soy diferente, admito que no fui tu mejor amigo, incluso si lo creí así. Pero el yo maduro, adulto y enamorado, de ahora no es el mismo Tonomachi Hiroto que tú conociste.
Pero ¡Hey! Tampoco me he vuelto un amargado, serio y exitoso ser, hay cosas que nunca cambian y aunque sí he cambiado… No, mejor lo dejemos en que he mejorado, soy un mejor Tonomachi Hiroto del que tenía 16 años.
Tengo una hermosa y ardiente esposa. Siempre estuve algo celoso de ti por tu buena suerte con las chicas; esos ángeles que a ti NO te causaba ningún ápice de nerviosismo ni vergüenza, ¡no sé cómo lo podías hacer! ¡Eras realmente un súper hombre o algo así!
O un tonto.
Ahora no tengo porque tener celos, Itsuka. No importa con cuál de tus chicas te casaste; no importa si fue con la belleza exótica de Kurumi Tokisaki, o si fue con la bella señorita Mukuro Hoshimiya, o si fue con una idol famosa y sensual como Miku Izayoi… ¡Cielos, incluso no importa si decidiste casarte con tu hermanita no consanguínea!
¿Sabes qué? No importa por cuál de las rutas te fuiste, mi protagonista de juegos harén, porque yo también tengo una belleza de mujer, y me costó mucho toparme con ella, seguirle el ritmo y enamorarla, casi que creo que fue un milagro, y el día más feliz de mi vida.
El día en que ella me confesó sus sentimientos de amor, ese… sin duda ha sido el mejor día de mi vida, también el más feliz. De verdad lo fue. Y después de ese día, todos fueron maravillosos y geniales.
Era un tonto enamorado. Ella también lo era, ¡eso es lo bueno! Ja. Ser el único tonto en una pareja no es nada bueno. Y con ella aprendí que ser indeciso tampoco lo es; y con esto sé lo tonto que eras en tus días de escuela.
Además, soy un simple mortal comparado contigo, era la primera belleza que se me acercaba y me aceptaba, ¡Itsuka! ¡No iba a dejarla ir! ¿Cómo puedes ignorar o dejar en espera los sentimientos de una bella persona? No se puede, de verdad.
Bueno, sí se puede… ¿Lo hiciste tú, Itsuka? ¿Rechazaste todos esos sentimientos, rompiste todos esos corazones, lo hiciste por la chica que en verdad amabas?
Hay tanto de qué hablar, tanto que quiero decir, pero ya estoy aquí, esperándote.
Denny's es un restaurante que no frecuento, incluso si es algo familiar y con platillos perfectamente elaborados y deliciosos. Tampoco es tan caro, recuerdo que venía de más pequeño, este lugar tiene toda una historia en esta ciudad; no sé si es tan vieja como la misma Tenguu, pero lleva sus años aquí.
Ahora que espero con una taza de café; al cual me he vuelto un poco adicto por los días de trabajo en el que puedes terminar viendo el amanecer; recuerdo que la hermanita de Itsuka, Kotori, le gustaba venir aquí por un platillo especial.
Me pregunto si este lugar es especial para él… Tal vez también es un favorito, por algo fue que me pidió venir aquí, o simplemente es lo primero que se le ocurrió.
Entonces, la puerta se abre y volteo a ver casi de forma instantánea, el resto de personas que resultan ser familias, no están pendientes de la puerta, no como yo, que la he estado checando antes, en busca de mi amigo.
Esta vez sí es él.
Ahora que lo noto está casi tan alto como yo, usa camisa de mangas cortas de color celeste que combina con su cabello azul marino, sus ojos color ámbar se ven más brillantes que en su juventud; que extraño, porque tenía muchas cosas por las cuales sentirse más que vivo; viste pantalón azul y unos zapatos negros, también tiene un celular en mano y se ve algo fuerte; mucho más fuerte y duro que yo, muy seguramente.
—Tonomachi, perdón, ¿has esperado mucho? —dice con modestia y se sienta en frente mío con una pequeña sonrisa en su rostro.
—Claro que no, es solo que cuando la señorita un café tan amablemente, no pude decir que no —respondí con una sonrisa amplia—. No hay que negar la amabilidad de las mujeres.
—Oh… Bueno, tengo que estar de acuerdo, no trae nada bueno…
—Sí, sobre todo porque después no lo vuelven a hacer o…
—Se enojan —dijimos los dos al mismo tiempo, luego nos reímos un poco.
—Parece que hablamos el mismo idioma, Itsuka.
—Sí… Eso parece. —Sonrió con diversión—. Me sorprende, nunca pensé que la dejarías.
—¿Qué cosa? —Entonces me mostró su celular y recordé—. Ah… Corté con ella.
El rostro de Itsuka pareció iluminarse, aclararse. De hecho, creo que soy yo el único que notó eso, una versión más clara de la persona que estaba viendo ahora; era de facciones maduras y adultas, su mirada era diferente, pero en estos momentos, era tan claro.
Y de pronto, sentí que era el Itsuka Shidou de antes y yo también era el Tonomachi Hiroto de antes. Hice un par de bromas al respecto sobre mi novia virtual; tonterías sin sentido como que las cosas entre nosotros ya no estaban funcionando, que ya no había química entre ambos, ella ya no me amaba y yo también estaba dejando de amarla.
Eso nos causó varias risas, estoy seguro que las familias que estaban desayunando ahí no podían entender la gracia de terminar con una relación. Poco o nada nos importaba, igual no quería que entendieran el chiste porque quién sabe con qué ojos me mirarían.
La conversación se desvió al pasado; cómo éramos, las cosas de las que hablábamos, nuestras pequeñas amistades, mi exnovia virtual, y lo tontos que fuimos con el tema de las chicas; yo con mi amor artificial y él con tantas chicas detrás.
Nunca fuimos los guapos del salón, creo que éramos cosa normal, pero estábamos perdidos, cada uno a su manera, y ahora solo podíamos reírnos y avergonzarnos un poco.
La mesera se nos acercó en medio de las risas, pidió disculpas de antemano y nos ofreció la carta a ambos. Fuimos algo escandalosos, de seguro, por eso la señorita se apresuró a decir los platillos recomendados, como si acelerando el proceso podría callarnos la boca más rápido con comida.
Pero una vez ordenamos y se fue, la conversación continuó.
—Ahora soy un hombre casado, Itsuka.
—¿En serio? —preguntó muy sorprendido.
—Claro, ¿creías que no encontraría pareja en el mundo 3D?
—No, no. Yo no dije eso, es solo que… Realmente no pensé que te casarías tan joven.
—¿Tú no estás casado?
—Eh… Bueno… —Itsuka se rascó la mejilla y miró a otro lado—. Algo así… Pero eso no importa…
—¿Cómo que no importa? ¡Es elemental!
—Yo quiero saber de tu esposa, Tonomachi, ¿es como tu novia virtual?
—Exnovia, Itsuka.
—Oh, Jajaja, sí… Exnovia.
—Hacer una comparación entre ellas es una idiotez —dije con mucho orgullo.
¿Cómo no estar orgulloso de la mujer que amas? Shiro es cien veces mejor que mi exnovia virtual, en serio. Pero como sé que no podrá creerme, digo, ¿cómo lo haría si vivió rodeado de bellezas en la adolescencia? Tomé mi celular y busqué una foto de ambos en nuestra luna de miel.
—Ella es mi esposa.
Los ojos de Itsuka la observaron sin parpadear, incluso se abrieron un poco más, igual su boca estaba abierta, yo solo pude reírme un poco.
—¿Qué tal? ¿No es hermosa? Ah, Itsuka, estoy tan feliz de haberla conocido, de que esté conmigo, pero sobre todo, estoy feliz de haberme enamorado y que ella también lo haya hecho de mí.
No sé si fue por lo que dije, pero él sonrió cálidamente y el ámbar en sus ojos se iluminó un poco más.
—Es realmente hermosa, Tonomachi. Espero que a ella sí que le des todo lo que le dabas a tu ex. Jajaja.
—Hmp, por favor, Itsuka, ¡eso y más le doy!
—¿Cómo se llama?
—Harada Shiro, pero claro, ahora ella es mi esposa, así que tiene mi apellido —dije con mucho orgullo y confianza—. Quiero escucharte decirlo de nuevo, Itsuka.
—¿Eh? ¿Qué cosa?
—¡Que es hermosa! —¡Es que lo es!—. Vamos, dilo.
—Sí que lo presumes, Tonomachi, jeje… —Me regresó el celular y yo lo guardé—. Es muy hermosa para ti, espero que siempre estén juntos.
—Jeje, por supuesto, no la cambiaría por nada ni por nadie.
—Que bien —dijo un poco apagado y agachó la mirada.
—No te preocupes, ya pronto viene la comida.
—No es eso. Es solo que… Lo siento, por no estar ahí en ese momento.
—¿Cómo ibas a estar en mi luna de miel, Itsuka? ¡Por favor! —Me miró con molestia y diversión, yo solamente me reí.
—¡Eso no, Tonomachi! Cielos, hablo de tu boda… Por lo que me dices de ella, de seguro el momento en el que te casaste fue el más feliz de todos, no puedo imaginármelo del todo bien… —explicó con un ligero pesar y eso despertó mi seriedad en mi mirar—. Pero si tú tuviste una boda feliz y divertida, realmente me alegro, quisiera haber sido parte de eso… y también…
Me hubiera gustado, lo pienso así también, Itsuka.
—Estoy seguro que pudiste tener novia cuando nos conocimos, una que fuera real, no tenías por qué alejarte de nadie, Tonomachi. Nadie te había rechazado e incluso si así hubiera sido, podías intentarlo la próxima ocasión… Las veces que quisieras. Por eso, me sorprende que estés casado tan pronto, creí que tardarías más; es una decisión muy importante, hay que saber lo qué quieres y con quién lo quieres… Pasar el resto de tu vida.
Sus palabras me absorbieron, fueron mejores que las que dijo mi padre en mi boda, fueron mejores que cualquiera que haya hablado en ese momento, en el que unía mi vida con la de Shiro.
—Realmente estoy feliz por ti, además Shiro-san es muy hermosa, de seguro también es linda y te ama. Sobre todo si te ama, a pesar de todas las circunstancias, porque eso es lo que realmente importa —dijo con una sonrisa cálida y mirándome a los ojos—. Tonomachi, espero que seas realmente feliz con tu esposa, y si no es… una molestia, a la próxima podrías invitarme a alguna fiesta, supongo.
—Itsuka… ¿Qué estás diciendo tan serio? Claro que sí, tú debiste ser el padrino de mi boda… Porque eres mi mejor amigo —dije con una voz nada poderosa, pero mis palabras eran reales—. No te preocupes, esas cosas ya pasaron… Además, no he sabido de ti desde hace mucho tiempo, aparte de mi esposa, no tengo muchas cosas interesantes qué decir.
—No digas eso, tampoco he sabido de ti, y quiero hacerlo ahora, por favor.
Con eso me tomó con la guardia baja, yo era quién quería saber de él, no pensé que él estaba más interesado en saber de mí, ¿por qué? Shidou tiene algo que decirme, pero en vez de eso, hemos hablado del pasado, de mi esposa, se ha disculpado de tiempos que se han ido, y ahora… Ahora tengo que hablar de mi trabajo, de mi pasatiempo pasional y de toda la vida que él no conoce de mí.
Lo hice y en menos tiempo del que esperé, la comida llegó para tapar nuestras bocas; estoy seguro que las familias estarán felices de no escucharnos hablar y cambiar de temas tan a menudo.
Itsuka, no es por esto que vinimos a comer aquí, no es por esta plática que nos reunimos, no estoy aquí para hablar de mí, aunque en el pasado sí que lo hacía, y te lo contaba todo, incluso lo de mi novia virtual. Exnovia virtual.
Contaste cosas de tu trabajo mientras comíamos; injusticias de tu jefe, de la misma empresa, de tus compañeros de trabajo, de cómo no tienes tiempo de varias cosas por… razones que no quisiste mencionar, de lo cansado que es tu vida incluso al irte a dormir.
Te escuché y te hice reír, al suceder, mi visión se aclaró un poco, pero mis dudas no lo hicieron. Han pasado los años, Itsuka, y hemos estado separados por mucho tiempo, sin ni siquiera cruzarnos dos palabras, pero sigues sin poder engañarme.
No estás siendo honesto, pero sí que eres sutil.
Terminamos, pagamos y tal vez creíste que me había olvidado de por qué estamos aquí, pero no lo hice y tan solo al salir, te lo tuve que recordar.
—Itsuka, ¿qué es lo que querías contarme?
—Ah…
—Ese día dijiste que tenías que decirme algo, desde hace mucho tiempo… Y desde entonces no he podido imaginar qué es… Porque ahora sé que… hay muchas que no sé de ti, y creo que no nos importaba contarnos nada en ese entonces; eras un tonto y yo también. Y lo siento por eso…
—¿Qué? ¿De qué estás hablando? Tú has dicho tanto y me has tratado como si nada hubiera cambiado, creí que serías diferente, pero… No lo eres —respondió con soltura y sorpresa—. Creí que sería más difícil, y soy yo quién debe disculparse, Tonomachi, no tú… No tienes que decir nada, soy yo quien tiene que decirlo… Decirte tanto…
—Aun así, tengo que disculparme, Itsuka. Porque las cosas que no quieres decirme ahora… Tengo la misma sensación de cuando estábamos en Raizen y sentía que no decías nada importante, nada de lo que realmente querías decirme.
—Tonomachi… —Los ojos de Itsuka se agrandaron como si fueran dos peces globo.
—Y es lo mismo que siento ahora. —Metí las manos en mis bolsas y lo miré un poco decepcionado—. Hemos crecido, Itsuka, y todo el tiempo que teníamos, las pocas responsabilidades de ese entonces, nuestra vida… No se puede comparar a lo que tenemos ahora. No soy el mismo. No puedo seguir quedándome callado, ¿sabes? Je. No puedo simplemente dejarte ir a tu casa sin que cumplas con tu palabra, porque si quieres irte sin decir la verdad, entonces tú no eres mi amigo, Itsuka Shidou.
Él agachó la cabeza, pero cuando la alzó, hizo una sonrisa amarga; algo típica de Itsuka. Luego de eso me pidió ir a un lugar privado y alejado, uno en el que se podía observar la ciudad desde un punto algo elevado, estaba vacío y era una vista muy bella.
Ambos tomamos los barandales con cierta fuerza y el viento movió nuestros cabellos, arruinando un poco nuestros peinados, la ciudad parecía nuestra y solamente la mirábamos, sin decirnos nada, apreciando este paisaje y este silencio.
—Realmente… Realmente… Me conoces, Tonomachi —dijo al voltear su cabeza hacia mí con una pequeña sonrisa, luego regresó su cabeza hacia el paisaje—. Es bonito, ¿no es así?
—Sí, creo que he pasado por aquí antes, pero nunca me había detenido a verlo de esta forma, sería bueno tomar una foto aquí, estoy seguro que quedaría perfecta.
—Estoy seguro que sí, tal vez cuando terminemos de hablar, podremos tomarnos una, si estás de humor…
—Será mejor que empieces entonces —dije con una pequeña sonrisa—. Que realmente quiero tomar una foto de aquí. Justo ahora el tiempo es perfecto.
—Oh, bueno. Es algo complicado, no sé ni cómo empezar, y tal vez hoy no termine de contarte todos los detalles… Porque hay tanto qué decir… Es una parte de mi vida y eso es muy largo de contar, pero un resumen tampoco sería… Apropiado.
—Bueno, si es así… Hmm… ¿Qué tal si pregunto yo?
—¿Hm?
—Sí, yo ya conté muchas cosas de mí y ya hablaste de tu trabajo. ¿Qué es de tu vida amorosa? Ya tienes que decirme quién fue, Itsuka, ¡tienes que decirlo!
—Eh, bueno… —Se puso nervioso y yo solamente disfruté, no va a huir esta vez—. Eso es… parte de lo complicado.
—¿Fue Tohka-chan después de todo?
—Eh, um… Tohka es… —Me quedó mirando sin poder decir algo, hasta que agachó la cabeza hasta mirar los barrotes blancos.
—Vamos, no está aquí, puedes contarme todo, no lo sabrá, Jajaja.
—Jajaja, bueno, eso es cierto —contestó contento y alzó la cabeza para ver el horizonte—. Tohka es… menos celosa, menos ruidosa y sabe cocinar muy bien; eso me alegra mucho, no tienes ni idea…
—Bueno, sí que comía mucho cuando estábamos en la escuela, pero se veía linda, ¡era posible no alimentarla!
—Sí, pero no es nada fácil saciarla, ¿entiendes?
—Oh… Pero ahora te cocina, ¿no?
—¡Sí! Es realmente buena, de hecho, creo que me gusta más su comida que la mía, aunque a ella le sigue encantando cuando yo cocino. Sigue siendo como en la escuela, realmente no puede estar quieta ni un momento, es linda y se preocupa por mí —explicó con una sonrisa cálida—. Este es nuestro lugar especial, se podría decir que… aquí es donde empezó todo, en este lugar. Me gusta porque podemos estar solos y aun sin decir nada, disfrutar del momento.
Itsuka me contó más cosas sobre Tohka, esta vez sí hablamos el mismo idioma, porque está usando un tono de orgullo y felicidad, como yo antes cuando hablé de mi esposa.
Que bien que se haya casado con ella. Aunque parece difícil por su apetito y por su vida laboral, pero creo que es feliz y por lo que me dijo del matrimonio, sé que él la ama y ella también lo ama, a pesar de todo; aunque no sé a qué se refiere con esto en verdad.
Pero cumple con lo más importante y eso es lo que importa.
—Espero que no pida tener hijos en un buen rato, no quiero preocuparme de eso ahora…
—¿Eh? Yo ni he pensado en eso, Itsuka… Es muy pronto, pero ya me preocupaste, así que espero que Shiro no me pida eso… Bueno, ¡jaja! Realmente lo dudo, ella es algo floja; creo que es su único punto negativo.
—¿En serio?
—Bueno, tal vez tiene más, pero no me importan mucho. Tohka tampoco es perfecta, ¿verdad? Estoy seguro que ni siquiera Tobiichi-san lo era, incluso si lo parecía…
—Origami… —dijo con algo de pesadez y suspiró.
—Sí, ella… La chica perfecta de nuestra clase.
—Um… No es perfecta, pero es mejor así —dijo con una pequeña sonrisa—. No la conociste así, pero realmente era… no sé cómo decirlo, era muy aprensiva conmigo y creo que con todas las cosas y personas que quería.
—No te quería soltar en la escuela, jeje…
—No, no quería, y eso me causó muchos problemas. —Soltó una risita—. Me asustaba su actitud y sus extremas formas de hacer las cosas, pero ella lo había perdido todo; sus padres. Después de eso, no quieres perder a nadie más que quieras.
—Yo… No lo sabía, Itsuka…
—Yo tampoco, ella me lo dijo, hace mucho tiempo. Pero en ese tiempo no entendía a Origami, porque no éramos iguales. Ahora entiendo por qué me amaba de esa forma, una manera que sigue usando ahora. —Sonrió hacia mí—. Y estoy muy bien con eso.
—¿Ella te sigue amando? Pero estás casado con Tohka, amigo.
—Nunca te dije que estaba casado con ella.
—Ah… Entonces, ¿Origami es tu esposa?
—Es más complicado que eso…
Por un momento no supe qué decir y creo que él tampoco, porque siguió mirando al horizonte, pero no sentía que estaba siendo ignorado, sentí que él se fue.
Tal vez a sus recuerdos.
—Bueno… Itsuka, ¿qué es lo que está pasando exactamente en tu vida?
—Muchas cosas, tengo muchas vidas diferentes… Y parecidas. Me tomé el tiempo para estar aquí y contarte todo, pero luego me di cuenta que no somos los mismos de antes, y me asusté, Tonomachi.
—¿Por qué?
—Porque no sé si vas a entenderme, no sé qué pasará después… Y por no querer saberlo, no he podido decírtelo en todo este tiempo —dijo un poco triste y decepcionado.
—Bueno, no te preocupes, que eso ya lo sabemos. Nos tomaremos una foto de recuerdo e iremos a casa, tal vez nos volvamos a ver; es decir, yo quiero que eso pase —dije cálidamente y lo sacudí un poco de un solo hombro con usar mi mano—. Además, soy yo quien encontró una mujer hermosa, pero floja, que me ama y me acepta, ¿eso no es algo así como algo muy sorprendente?
—Obviamente sí —respondió con mejor humor y me miró con confianza—. ¿Sabes por qué este lugar es tan especial para Tohka y yo?
—No.
—¿Sabes cómo conocí a Tohka?
—Pues no fue en la escuela, ustedes ya se conocían, y no, nunca me lo dijiste.
—¿Y quieres que lo haga? —preguntó algo divertido—. Solo que es una historia muy loca y quiero dejar en claro que no bebí nada, ni fumé nada, estoy sobrio y limpio.
—Bueno, eso es cierto, y tenemos tiempo, así que creo que puedes contarme ese gran secreto.
—Pero tienes que prometer —dijo al pararse frente a mí con una mirada algo seria—, que no dirás nada de esto a nadie, que quedará entre nosotros y que confiarás en lo que te diga, incluso si es solo porque somos amigos. ¿Está bien?
Estaba siendo serio aquí, era una de esas promesas serias en las que te ofrecen la mano o un meñique, un acuerdo en el que das tu palabra y cierras con un gran apretón.
Es algo que solo hacemos los amigos, los que son de verdad, así que solo sonreí un poco y miré a Itsuka con decisión. Él nunca me ha mentido, ha dicho las cosas incompletas, no por mentirme, sino porque tiene miedo de decirlas; siempre ha sido muy inseguro, sobre todo en estas cosas.
No sé qué cosas disparatadas vaya a decir, tampoco me las imagino, no hace falta.
—Bueno, pero tú tienes que prometerme cosas también.
—¿Uh?
—Sí. Tienes que prometerme que, sin importar lo que digas y lo que me has ocultado, nos tenemos que volver a ver… Y tienes que volver… Itsuka… Quiero que estés ahí, y si embarazas a Tohka u Origami, también quiero estar ahí, y si soy yo quien cae primero en eso con mi esposa, también quiero que estés ahí…
Yo no podía verlo, de hecho, no lo hice, estaba demasiado avergonzado de decir cosas como esas. Pero al escuchar su risa, tuve que mirarlo sorprendido de que se lo tomara de esa forma.
—Bueno, ¿algo más? —preguntó sonriendo.
—Sí… Quiero que seamos verdaderos mejores amigos, así déjame llamarte… Shidou —dije con una pequeña sonrisa—. Tú también puedes llamarme por mi nombre, si quieres.
Shidou me extendió la mano y me miró con completa confianza, asintió levemente con la cabeza, entonces supe que realmente no importa que fuera a decirme, incluso si me contaba una historia absurda de un decágono amoroso. Incluso podría creerme que era un súper héroe.
—Entonces, ¿lo prometes… Shidou? —pregunté al extenderle mi mano también, amabas estaban cerca, pero no juntas.
—Sí, lo prometo, Hiroto —respondió al estrechar mi mano con fuerza.
Creería todo y de seguro haría muchas preguntas y comentarios, no dudaría, no lo señalaría por decir tonterías, si es que lo eran, no me burlaría de él, no haría algo que pudiera lastimarlo, lo escucharía hasta el final, incluso si era un disparate, y lo aceptaría.
Porque él era y es, mi mejor amigo.
