Típico Disclaimer: El mundo y los personajes son de JK Rowling. Yo sólo los transformo por accidente.

Aviso: Ésta viñeta participa en el minireto de Diciembre de La Copa de la Casa 2015-16 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.

Palabras: 400


Pensando en canarios

Es Navidad, lo que significa que Minerva está sentada en la sala de la abuela viendo por la ventana a los canarios comiendo dentro de sus jaulas. Ha estado así casi dos horas porque a mamá Tani la ponen de nervios los adolescentes, dice que ensucian, desordenan y descomponen todo.

Sus padres le han prometido que si se está quieta hasta después de la cena encontrarán una excusa para irse temprano. Así que ahí está, contando las flores que hay en su vestido una y otra vez. En más de una ocasión ha estado tentada de sacar su varita y poner a danzar a una de las figuras navideñas que tiene su abuela sobre la chimenea, pero está segura que si se llega a dar cuenta le dará un infarto. Es que mamá Tani es muggle, igual que papá y él no quiere que se entere de que su hija y su esposa son brujas.

Minerva piensa que esto es de lo más injusto. ¡Sacó cinco Extraordinarios el año pasado! Debería poder haber ido a pasar Navidad con sus primos en Escocia, pero no. ¿Qué pensaría el profesor Hidgins de su alumna estrella si se enterara que en vez de practicar sus transformaciones humanas había estado sentada sin hacer nada durante todas las vacaciones?

Sus pensamientos comienzan a desviarse por una vía peligrosa. ¿Qué tal si practica en ella misma? Todos están ayudando en la cocina y no vendrán en un buen rato. Podría practicar frente al espejo del baño cambiar su nariz o sus orejas.

Se levanta del sofá y este cruje.

—¿A dónde vas? —la voz de su abuela suena a lo lejos y Minerva maldice en voz baja. ¿Seguros que la abuela no es bruja también?

—Voy al baño —su abuela gruñe por respuesta.


No sabe cómo pasó, quizá porque su mente estaba pensando en atrapar canarios o quizás sólo estaba buscando una forma de escapar de casa de la abuela, pero eso ya no importa, lo que importa es que se le ha ido la mano y ahora no sabe cómo volver a la normalidad.

De un salto se sube al lavabo y se mira al espejo. El profesor Hidgins le había advertido que no usara esa transformación sin vigilancia, pero todo lo demás le salía tan bien que pensó que era hora de dominar algo nuevo. Maulló con desesperación. Sus padres la iban a matar.


Nota de autor: El reto que me ha dado Aruquita consistía en narrar la primera vez que Mcgonagall se convirtió en gato. Decidí agregarle un toque navideño por las fechas y todo eso.