La magia y los personajes son de Rowling, yo sólo hago que rompan corazones en trescientas noventa y nueve palabras.

Esta historia participa en el minireto de Enero de la Noble y Ancestral Casa de los Black que consistía en iniciar con la palabra tormenta y terminar con la palabra mirada.


Sin palabras

—¡Tormenta escapó! —el grito resuena por todo el refugio y docenas de magos salen corriendo de las tiendas con las varitas en alto. Las alas del dragón tapan el sol y una llama azul eléctrico sale de su boca, seguida por un rugido que hace el suelo vibrar. — ¡Grupo aéreo en posición!

Charlie Weasley toma su escoba y da una patada fuerte en el suelo. No tiene tiempo de disfrutar el viento en la cara, pues la dragona los ha visto y los ha marcado como su blanco. Da una pirueta que lo deja de cabeza y le lanza un hechizo aturdidor que rebota en uno de sus cuernos.

—Veo que tu puntería no ha mejorado. —Su escoba gira tan rápido que está a punto de caerse, pero logra mantenerse con las piernas. Una vez a salvo, Charlie entrecierra los ojos y se dirige al chico.

—Esperaba que una de ésas serpientes emplumadas de Sudamérica te arrancara por lo menos un brazo —comenta Charlie. Escucha su risa grave y siente el familiar temblor en las piernas.

—Admite que me extrañaste —dice Jackson Burke poniéndose justo frente a él. Quiere decirle que sí, pero no sería justo para él o Chastity. En lugar de comprometerse con una respuesta, Charlie lanza un hechizo que le pasa rozando la oreja al chico y que ésta vez si le da en los ojos a la dragona. Parece que los demás están haciendo mejor que él su trabajo, porque ella comienza a cansarse y por tanto a ponerse más agresiva.

Puede ver a su izquierda a Chastity volando hacia ellos con una sonrisa enorme y cierra los ojos, anticipando la enorme pelea que se le viene encima. Lo que no ve, es la llamarada azul eléctrico que impacta con su escoba.

Despierta días después en la enfermería, con un dolor sordo en todo el cuerpo. Una vez que se acostumbra a la luz y distingue las dos caras que lo miran, desea haberse desmayado por meses.

—¿Es cierto Charlie? —pregunta Chastity conteniendo las lágrimas.

—¿Con ella Charlie? —pregunta Jackson con los brazos cruzados.

El silencio se prolonga por largos minutos en los que los tres se miran, entendiendo toda la situación sin necesidad de palabras. Ambos salen a toda prisa, Chastity se ha puesto a llorar. Charlie sabe que les debe una explicación verdadera, pero todo lo que puede darles es aquella avergonzada mirada.


Nota de la autora: Para mí desde que Rowling dijo que la verdadera pasión de Charlie eran los dragones lo veo como un chico que disfruta de la vida sin ponerse etiquetas, que más que nada valora su libertad. No sé, quizás es algo mala onda en ésta historia pero no es porque no le importen los sentimientos de sus parejas, sino porque sinceramente no cree que sea para tanto. En fin, disfruten (o no) esta historia y díganme qué les parece.