La magia y los personajes son de Rowling, yo sólo hago que derramen bilis en cuatrocientas palabras.
Esta historia participa en el minireto de Febrero de la Noble y Ancestral Casa de los Black que consistía en escribir sobre la rivalidad entre Dean Thomas y alguien más, en éste caso Mandy Brocklehurst.
Toma todos mis gobstones pero deja a Seamus en paz.
─¡Maldición! ─susurró Dean por lo bajo al entrar a la biblioteca. Seamus escaneó el lugar con la mirada y encontró el motivo del enojo de su amigo.
─Déjalo ir viejo ─aconsejó Seamus eligiendo una mesa lo más lejos posible de la muchacha.
─No es justo ─se quejó Dean sentándose pesadamente y sacando sus apuntes de Herbología─. Era lo único que tenía realmente mío ─Sabe que suena dramático pero no puede evitar sentir que es verdad. El club de gobstones era su vida, algo en lo que era mejor que cualquier otro. Todos sus compañeros tenían lo suyo, Ron tenía el Ajedrez, Harry el Quidditch, hasta Neville tenía Herbología y Seamus explotaba cosas, pero ¿él?. Los gobstones era lo único mágico en lo que era bueno, y para un hijo de muggles tener un vínculo así era importante. Pero ella había llegado de buenas a primeras y le había arrebatado todo.
─¡Hola Dean, Seamus! ─saluda y Dean respinga porque no la escuchó llegar─. La profesora Sprout sí que se ha dejado llevar ésta vez ─comentó señalando los libros que habían sacado los chicos, dando a entender que tenían el mismo trabajo.
─¿Quieres sentarte? ─Dean escuchó la voz de Seamus pero tuvo que voltear para cerciorarse de que había sido él quien había invitado a su enemiga mortal a sentarse con ellos.
─¿En serio? Siempre pensé que no les agradaba mucho chicos ─contestó con su voz horrible y aguda.
─¿De qué estás hablando? ¡Nos encantas! ─exclamó Seamus con cara de idiota y después se puso muy rojo. Dean estaba tan estupefacto que a penas notó que la chica iba por sus cosas con una sonrisa igual de idiota y con toda la intención de volver a arruinarle el día.
─¿Nos encantas? ─preguntó levantando una ceja y después un dedo acusador─. ¡Te gusta! ¡Mandy mandona te gusta!
─Relájate viejo, no es como si la hubiera invitado a Hogsmade con nosotros ─se defiende Seamus mirando a cualquier lado menos la cara enojada de el otro chico.
─Sólo eso me faltaba ─bufó Dean molesto imaginándose a ésa odiosa paseando por el pueblo con Seamus de la mano. Tuvo que contenerse de hechizarla─. Ni siquiera lo pienses ─añadió al ver que estaba considerando aquella atroz idea.
─Aguafiestas ─le reprochó Seamus componiendo su cabello. Eso era todo, esa odiosa arpía podía quedarse con los gobstones pero nada de llevarse a su mejor amigo. Aquello era la guerra.
