Esta historia de 399 palabras participa en el minireto de Marzo de la Noble y Ancestral Casa de los Black que consistía en escribir sobre la profesión de conductor del autobús noctámbulo.
Encontrando tu camino
─Bienvenido al autobús noctámbulo, transporte de emergencia para el brujo en apuros. Me llamo Lin Mashner ─La mujer extiende su brazo para tomar sus maletas pero Ted se aparta.
─Es frágil ─se excusa y sube sin otra palabra. Ella levanta una ceja pero no dice más, le da su boleto y se sienta al lado del conductor, susurrándole algo.
Tras un par de paradas Ted se da cuenta de que no podrá conciliar el sueño. No sólo por la alarmante cantidad de líquidos de dudosa procedencia que le salpican cada que el autobús frena, sino porque un golpe más en la cabeza y tendrá que ir a San Mungo.
Pasadas un par de horas estaba considerando seriamente el bajarse, cuando el vehículo frenó con inusual fuerza, lo que en términos del autobús noctámbulo es casi un choque. Acabó aplastado contra una bruja anciana con la piel ligeramente verde y las uñas enormes que le dedicó una radiante sonrisa desdentada.
─Es todo, me bajo ─susurró tomando su maleta, pero bloqueaban la entrada una fila interminable de magos provenientes de la Convención Internacional de Vino de Elfo a juzgar por sus insignias y su andar precario.
─¿Teddy Lupin? ─voltea temeroso de que alguien lo haya encontrado, pero sólo es el conductor que le ayuda a levantarse.
─No ─contesta cortante sacudiéndose la túnica y mira bien al hombre, sonriente y ya sin el gorro de conductor─. ¿Tío Lee?
─¿Qué haces muchacho? Todos te están buscando ─Ted hace una mueca. Lo sabe y parte de él quiere volver y hacer las cosas bien. Explicarle a Vic que quiere explorar el mundo, convencer a mamá de que se abrigará bien y recibir un par de consejos de tío Harry, pero si vuelve nunca reunirá el coraje para irse de nuevo.
Y quiere hacerlo, quiere vivir su vida.
─¿Por qué crees que trabajo aquí? ─Pregunta de pronto Lee y él se encoge de hombros─. Puedo convivir con entusiastas del vino y señoras verdes, para mí no hay nada mejor. Pero lo daría todo por ésa mujer ─continúa señalando a Lin que ha logrado que los ebrios formaran una fila─, y ella lo sabe y jamás me pediría que renuncie a mis sueños. Me ama Ted.
Lee miró satisfecho a Ted bajar del autobús y poner rumbo a casa. Otro día en el autobús noctámbulo, otra persona a la que había ayudado a encontrar su camino.
