Esta historia de 500 palabras participa en el Juego de Quidditch de Enero de la Copa de la Casa 18/19.
Cuatro más
El viento era tan fuerte que hacía que sus ojos lloraran copiosamente, su escoba se bamboleaba levemente, pero a él, que sólo contaba con sus dos pies para darle soporte, le parecía que montaba un erumpent y que la próxima sacudida sería la última. Pero aquella adrenalina no podía romper su concentración, los escenarios en los que tenía un accidente eran un pensamiento alojado en un rincón de su cerebro, muy detrás de las ansias de ganar.
La bandera de Gran Bretaña brillaba en su uniforme, cada vuelta podía verla brillando en su antebrazo, una manera para los espectadores de saber dónde estaba, así como de hacerle recordar lo mucho que estaba en juego.
No sólo eran cuatro años de esfuerzo, era toda una vida. Desde su padre, Anden "the Rockett" Rickett enseñándole a volar en una escoba de entrenamiento que no se apartaba más de un metro del suelo, pasando por aquellas tardes haciendo peligrosas maniobras con Max en el campo de Quidditch de Hogwarts, poniendo de pretexto golpear un par de bludgers, hasta el último Mundial de Escoba de Velocidad en el que había ganado el pase a estos Juegos Olímpicos de la Magia.
Tenía tatuados los aros desde antes de poder saber cuánto quería una de esas medallas. La gloria, el honor, y su nombre junto al de su padre en los anales de la historia.
El ruido en sus orejas se intensificó y se dio cuenta muy tarde, que había perdido la delantera. Una escoba pasó zumbando a su lado, con ella encima.
Jussara Silva, la mujer más rápida del mundo de acuerdo con la revista Fly! y la única persona capaz de moverse así sobre una escoba. Sus pies parecían estar sobre el piso firme en vez de un palo de una pulgada de diámetro, y las caderas, por el contrario ancladas en la misma posición de semi-cuclillas como si fueran de acero. Ni siquiera le temblaban las piernas. Las de Anthony parecían embrujadas en comparación.
Le habría gustado soltar un par de palabrotas, pero si abría la boca se ahogaría con lo rápido que el viento entraría en su garganta. En vez de eso, se agachó un poco más, inclinando la cabeza en un intento por ser más aerodinámico y ganar unos segundos, pero las cosas ya estaban escritas, y el sonido del cañón le perforó los oídos, indicándole que todo había terminado.
Anthony intentó ocultar la desilusión, pero antes de que pudiera siquiera poner una cara de felicidad convincente, una mujer alta de piel morena se paró a su lado, con la bandera de Brasil en los hombros.
—¿Por qué no puedo ganarte? —le preguntó sin vergüenza, ella sabía cómo se sentía.
—El orgullo pierde todas las batallas que el talento tiene ganadas Tony —le dijo tendiéndole una bandera de Reino Unido—. Vamos a la vuelta olímpica. Te lo mereces —la vio elevarse por encima de las gradas entre un rugido emocionado de la audiencia.
—Cuatro años más —pensó—, sólo cuatro más.
Notas al pie:
El personaje a escoger es Anthony Rickett, golpeador del equipo de Hufflepuff al menos en la temporada 93-94.
He estado jugando durante muchos años con la idea de hacer un long fic sobre los Juegos Olímpicos de la Magia, pero nunca me he sentado a escribir de verdad, así que era la oportunidad perfecta para sacarlo de mi sistema al menos hasta que pueda "get my sh*t together" y hacerlo una realidad.
En fin, también es mi forma de disculparme por no entregar el reto pasado, pero el pueblito llama en navidad, y tristemente llama de una caseta fija porque no hay señal.
Feliz año nuevo a todos y todas.
H
