En cuanto los goombas se hubieron ido, Bowser y Kammy siguieron su camino. Este se dividía en dos senderos. Fueron primero por la izquierda.
Encontraron otro bloqueo de cubos grises, y Bowser se encargó rápidamente de reducirlos a escombros. Siguieron avanzando y se encontraron otro bloqueo, pero estos bloques eran azules e irradiaban una extraña aura mágica.
—Genial, más bloques para que los rompa a puño limpio.
—Su temeraridad, no creo que estos sean...
Bowser no la escuchó e intentó abrirse paso a puñetazos, pero en cuanto tocó los bloques, retrocedió dolorido.
-¡Auuu! ¡Eso ha dolido horrores! ¡¿De qué demonios están hechas estas cosas?!- Bowser se quejó, furioso.
—Como intentaba decir antes, su poderosidad, creo que estos bloques son diferentes a los de antes.
Bowser se quedó en silencio un instante, antes de responder:
—Y entonces qué hacemos, ¡porque definitivamente no vas a dejarme aquí tirado!
Kammy investigó la estancia, hasta que dio con un cubo de color apagado.
—¡Aja! Déjeme ver que puedo hacer con este objeto. Puede que sea un interruptor.
—Lo que tú digas. Pero que sea rápido— respondió el rey.
Entonces, Kammy lanzó un hechizo básico que encendió el interruptor. Este se volvió multicolor y los bloques desaparecieron.
—Puede que tengas algo de utilidad después de todo, Kammy... Sigamos.
—Claro, Rey Bowser.- Respondió.
Siguieron avanzando y esta vez había unas barras metálicas bloqueando el paso por una puerta, pero junto a ellas había otro interruptor similar al que Kammy había usado antes. La bruja usó el mismo hechizo y la puerta se abrió.
Al atravesar la puerta, vieron un goomba oscuro similar a los que habían vencido antes.
—¡Eh, dime quién es vuestro líder o te lo saco por la fuerza!
—¡Me tendréis que atrapar primero!- Respondió el goomba, inalterado. Salió corriendo, pero como la sala era totálmente cuadrada, Bowser y Kammy no tardaron en acorralarlo.
Entre los dos, le dieron una paliza y el goomba se desmayó. Extrañamente, al ocurrir esto, apareció un gran bloque rosa "!" de la nada. El rey le golpeó, y al parecer, no pasó nada.
—¡Muy bien! ¿Y ahora qué tiene que ocurrir? ¡Le he dado al interruptor este!
—Su forticidad, quizás algo haya ocurrido en otro lugar de la mazmorra— Sugirió Kammy.
—Pues tienes razón, eso suele pasar en este tipo de situaciones.
Retrocedieron hasta la sala en la que se dividían los caminos y fueron recto por el que les quedaba. Tras romper unos bloques, vieron una puerta. Esta estaba desbloqueada, Kammy dedujo que era el efecto del bloque rosa de antes.
Cruzaron por ella y se encontraron con más bloques mágicos, pero el interruptor se encontraba muy alto y Kammy no podía llegar de pie.
—Parece que hay otro interruptor que podría activar si usara mi escoba.
—Allá vamos otra vez— Bowser bufó; se sentía inútil. Un día le ordenaría a Kammy que le enseñase a montar en una escoba.
Kammy se montó en su escoba y ascendió hacia el interruptor, para después activarlo. En cuanto desaparecieron los bloques, siguieron por el camino desbloqueado. Un goomba les vio y les atacó, pero no tardaron en derrotarlo. Se le cayó un champiñón, que el rey no dudó en coger. No le importó el hecho de haberlo cogido diréctamente del suelo y se lo comió allí mismo.
—Su glotonidad, ¿todavía sigue teniendo hambre, después de la comilona de antes?
—¡No, pero es que luego se pudren!— respondió alterado— Además, necesito recuperarme, esos goombas raros pegan fuerte.
Kammy ignoró las necesidades gastronómicas de su rey y siguieron avanzando, derrotando más goombas por el camino. Llegaron a otra bifurcación, pero uno de los caminos estaba bloqueado por bloques mágicos, así que siguieron recto hasta que llegaron a un punto en el que no podían seguir adelante debido a un abismo.
—¡¿Y ahora qué hacemos?! ¡Yo no puedo pasar al otro lado!— gruñó Bowser.
—Deje que me ocupe yo, su inmovilidad.
Kammy se montó en su escoba y llegó al otro lado, esquivó algunos goombas y activó un interruptor. Rápidamente volvió al otro lado, donde la esperaba Bowser. Retrocedieron y siguieron por su camino.
El siguiente incoventiente no llegó muy tarde.
El rey y la bruja se vieron de cara a una pared larguísima. Se alcanzaba a ver un piso en la cima.
—¡Argh! ¡¿Por qué hacéis las mazmorras tan complicadas?!— se quejó Bowser, sin percatarse de que de eso se trataba una mazmorra.
—Señor Bowser, intente agarrarse a mi escoba y le subiré hasta allí arriba.
—¿Cómo? ¿Has perdido el juicio, vieja burra? ¡Tu diminuta escoba no podrá soportarme! ¡Si quieres que te arrastre hacia el abismo...!
—Cálmese, su furiosidad. Puedo realizar un hechizo que le bajará de peso momentáneamente, así podrá agarrarse a mi escoba sin problemas.
—Si tú lo dices... pero como acabemos de bruces en el suelo, no digas que no te avisé— responde Bowser.
Y como acordaron, Kammy realizó el hechizo y Bowser se agarró con las dos manos a su escoba. Todo marchaba bien, hasta que un goomba les tendió una emboscada y les atacó en pleno vuelo, tirándose desde el piso de encima.
—¡Ay!— fue todo lo que Kammy consiguió sacar de su garganta, antes de desmayarse por el agotamiento y el impacto. La escoba comenzó a caer a una velocidad de vértigo.
—¡Maldita sea!— gruñó Bowser, antes de darse un pequeño impulso y pegar al goomba lo más fuerte que pudo, mandándole volando a su perdición.
Pero la escoba seguía cayendo, y sería cuestión de unos cuantos segundos de que la predicción de Bowser de pegarse contra el suelo se hiciera realidad. Como único remedio, Bowser sacó el Champiñón 1-UP que le había dado el magikoopa negro y se lo dio de comer a Kammy rápidamente. La bruja se recuperó justo antes de tocar suelo y reanudó la ascensión, sin recordar mucho de lo que había pasado.
—¡Serás burra! De no ser por mí, estaríamos acabados— la reprochó Bowser.
—Lo siento mucho, su salvadoridad. No volverá a ocurrir.
—Bien, espero que así sea. Aunque debo admitir que estás siendo más útil de lo normal. Felicidades, Kammy— halagó el rey de los Koopas.
La aludida no pudo evitar sentir alegría ante el elogio del rey. No todos los días el temible soberano de los Koopas felicitaba a alguno de sus esbirros, pero dejó de pensar en eso y siguieron por su camino, rompiendo bloques, venciendo goombas y activando interruptores.
Llegaron a una sala donde les aguardaban ocho goombas oscuros.
—¡ALTO! Hemos sido avisados sobre vosotros. ¡No permitiremos que desbárateis la misión!- Exclamó el capitán de los goombas.
—¿Misión? ¡¿Pero qué misión?! ¡¿Qué intentáis hacer en mi castillo, raritos?!- Exclamó a su vez Bowser.
—¡Mis tropas se ocuparán de vosotros ahora mismo!- Respondió el capitán, evitando la pregunta, antes de entrar en combate.
—¡Os creeréis muy guays por asaltarnos ocho contra dos! Bah, yo puedo con todos vosotros.- Alardeó Bowser.
Y de una sola ardiente llamarada, todos los goombas cayeron inevitablemente.
—De verdad que tenemos que acabar con esto de una vez— dijo Bowser, tras despachar a todos los enemigos.
—Por supuesto, su flamaridad.
Siguieron avanzando y llegaron a un precipicio, en el que, de nuevo, Bowser se subió a la escoba de Kammy para cruzar y seguir adelante. Finalmente, llegaron a una estancia en la que vieron a alguien que Kammy no esperaba volver a ver en mucho tiempo.
Un ejército de goombas les cortó el paso. A lo lejos, se veía una especie de extraño portal multicolor.
—¡PARAD AHORA MISMO!— resonó una voz familiar.
Un joven magikoopa vestido de negro montado en una escoba avanzó hacia Bowser y Kammy.
—¡Eres tú!— Exclamó Kammy Koopa, al ver al recién llegado.
—Vaya, pero mira quiénes son. Mis viejos jefes— dijo el "desconocido", con aires de superioridad.
—¿Jefes? ¿Te conozco?— responde Bowser, confuso. El otro se ofendió.
—¡¿Qué?! ¡¿Me has olvidado?!
—¿No se acuerda?— dijo a su vez Kammy.
Bowser negó con la cabeza, confuso.
—¡Siempre me pareciste demasiado estúpido para llevar este castillo!— alardeó el magikoopa.
Bowser escuchó eso, y respondió enojado:
—¡Ya la has liado! ¡Allá va cualquier oportunidad que tuvieses de salvarte!
—Su nombre es Kamort. Hace un tiempo, era mi aprendiz y mi eventual sucesor. Pero tuvo sus propios planes para sobrepasarle a usted y conseguir el castillo para él, usando magia de control mental— explicó Kammy— Descubrí sus planes, y ordené que le desterraran.
—No me ha refrescado nada. Para mí todos sois iguales de aspecto...
—¡Cuando acabe contigo, estoy seguro de que me recordarás! ¡Ejército Goomba, a por ellos!— ordenó Kamort.
Un goomba oscuro avanzó decidido, pero se dio de bruces con el puño de Bowser. Se encargaron de darle su merecido rápidamente al grupo de goombas.
—¡Cómo os atrevéis!
—Parece que tu defectuoso plan de venganza ha fracasado.
—¡Ni en el menor caso!— respondió Kamort— Ahora sirvo a un mejor maestro, ¡y conquistaremos todo, incluído vuestro castillo!
—¿Qué quieres decir, Kamort?— preguntó Kammy Koopa. Kamort se dirigió al portal.
—¡Con portales como estos, puedo invocar monstruos incluso más poderosos que vosotros! ¡Observad!
Un goomba oscuro gigante salió del portal, invocado por Kamort.
—¡A ver si podéis vencer a este! Lo dudo...
El combate empezó. Kammy lanzó un hechizo ofensivo y Bowser le pegó un puñetazo al goomba. El invocado se mejoró a si mismo con una técnica; aumentó su fuerza y su resistencia.
A continuación, embistió a Bowser. Impactó de lleno y Bowser se retorció de dolor, pero logró equilibrarse y fue a cobrar su venganza con un puñetazo. Kammy también quiso ayudar con otro hechizo. El goomba embistió esta vez a Kammy. Para ella, que tenía unas defensas muy pobres, el ataque fue letal. No tuvo más remedio para seguir con vida que tomarse un champiñón.
Con un par de hechizos y puñetazos a continuación, el goomba gigante cayó derrotado.
—¡Buajaja! ¡Tus intentos son cada vez más patéticos!— se burló el rey.
—Je, jeje... porque tú lo digas. ¡Me he guardado lo mejor para el final!
Todo ocurrió muy rápido. Bowser sintió que su vida se le escapaba de las manos repentinamente, gracias a Kamort. Ya no podía tenderse en pie y cayó al suelo, agotadísimo.
—¡Rey Bowser! ¿Qué le pasa?
—¡Lo he atrapado con un hechizo! ¡Ahora está en mis manos! ¡Un movimiento en falso y acabaré con él en cualquier momento!— amenazó el magikoopa negro.
—¡Un hechizo como ese no puede existir!— exclamó Kammy.
—Quizás para ti, pero yo he ido mucho más allá de tus límites. La única razón por la que no has sido afectada es porque tienes un poder mágico superior al suyo.
—Vieja burra, menudo tio más malo al que has formado, ¡pero eso da igual ahora!
—¿Te das cuenta de que tu destino está sellado y que he ganado?
—¡Kammy, sal del castillo ahora mismo y busca ayuda!— ordenó el preso rey.
—¿Fuera del castillo? ¿Entonces a quién acudiré?
—¡Cualquiera me vale, ahora no te exijo nada especial!— exclamó desesperadamente Bowser.
—¡Ja! ¡Como si fuera a permitir que te largues así como—
Kamort no terminó la frase, ya que en un abrir y cerrar de ojos, Kammy desapareció.
—Oh... maldita... ¡Bueno, todavía tengo al castillo y al rey bajo mi custodia!
Kamort reía maliciosamente viendo como su plan era un éxito. Ahora todo el castillo de Bowser era suyo y sólo faltaba poner bajo su control a sus esbirros con su magia.
Kammy salió pitando del castillo montada en su escoba. El rey le había pedido que fuese a buscar ayuda. ¿Pero quién podría haber ahí fuera que fuese lo bastante fuerte como para infiltrarse en el ahora castillo de Kamort y rescatar a Bowser? A no ser que... no, no podía ir a pedirle ayuda a ellos.
Pero Bowser dijo que le daba igual... bueno, tal vez como último recurso. Probablemente a Bowser no le gustaría, pero no tenía otra alternativa...
