NADAAAAAAAAA me pertenece. Así de claro lo dejo.
La llanura estaba llena de arbustos, flores y árboles, con algunos que otros pequeños desniveles. Pasada la entrada de las llanuras, Mario y Luigi se encontraron con un goomba que al parecer buscaba pelea para entretenerse. En cuanto vio a los hermanos, no dejo pasar la oportunidad y se enfrentó a ellos, pero la batalla estaba decidida. No fue rival para el par de fontaneros, que con unos cuantos saltos le despacharon irremediablemente. Sin querer, el goomba dejó caer su preciado casco saltarín: un casco unido a un muelle con una pequeña plataforma para apoyarse y saltar. Los hermanos se lo robaron como "lección", y además podrían usarlo como ataque combo.
En una fila recta de bloques "?", un goomba de color verde estaba visualizando el terreno, pero en cuanto vio a Mario y a Luigi echó a correr. Los hermanos decidieron seguirle; probablemente estaba relacionado con esas "actividades sospechosas" que estaban ocurriendo.
Los hermanos siguieron caminando siguiendo al goomba verde. Se pararon a golpear unos cuantos bloques que tenían al alcance, sin perder de vista al goomba. Consiguieron un champiñón y unas cuantas monedas. Pero entonces se les acercó un koopa verde y les atacó por sorpresa mientras no se percataban: se metió en su caparazón y comenzó a girar rápidamente como una peonza; esto provocó unas ondas de ataque que golpearon a los dos fontaneros y les hicieron darse la vuelta, aunque no les hizo demasiado daño. Mario contraatacó saltando sobre él y le hizo caer sobre su concha, lo que le dejó sin movilidad. Luigi le inflingió daño y Mario el golpe final.
Tras recoger unas cuantas monedas y una hoja koopa que se le habían caído al koopa, Mario y Luigi cayeron en la cuenta de que habían perdido al misterioso goomba de color verde. Los fontaneros suspiraron y procedieron por las praderas, buscando al goomba y mirando si había alguna otra cosa sospechosa, aparte de los habituales goombas y koopas que se acercaban al dúo para intentar machacarlos, sólo para ser derrotados rápidamente.
Mientras exploraban la llanura, Luigi vio una tuberia a lo lejos. Se acercaron a ella, y, por curiosidad, entraron por ella para saber adonde conducía. Tras viajar por la tubería, Mario y Luigi salieron al exterior. Aunque más bien era un interior: los fontaneros reconocieron esas paredes azules y esas baldosas con champiñones de decoración. Se hallaban en los subterráneos de Ciudad Toad, al que se accedía por la tubería que se encontraba en la zona comercial. Las tuberías se habían quedado atascadas y había que desbloquearlas desde el otro lado, pero Mario y Luigi no habían tenido tiempo para desatascarlas.
Dieron media vuelta y volvieron a entrar por la tubería en dirección a las llanuras, ya que no querían desviarse de su objetivo. Al llegar de nuevo a las praderas, cruzaron un río y avanzaron bordeando una pared. Su atención se desvió hacía una plataforma sobre el río.
Un goomba de color azul que parecía sospechoso captó al dúo, saltó a tierra verde y escapó por el mismo camino que seguían los dos hermanos. Estos no se lo pensaron dos veces y siguieron corriendo al goomba azul, sin siquiera molestarse con los goombas que se cruzaban en su camino, pero eventualmente se agotaron y cayeron al suelo, exhaustos. Por suerte, había un bloque de curación cerca. Los hermanos lo golpearon y se sintieron como nuevos y reparados. Esta vez, no perdieron al goomba sospechoso y continuaron siguiéndole. Finalmente, llegaron a un amplio espacio entre grandes paredes rocosas.
Se llevaron una sorpresa al ver al goomba verde de antes junto al goomba azul, sobre una superficie elevada, ambos acosando a un toad de la FDC.
—¿Qué narices quieres?— preguntó el goomba verde.
—¡Será mejor que te vayas de aquí ahora mismo, debilucho!
—La fuerza defensiva champiñónica... esto... no lo dirá otra vez... no podéis seguir robando a nuestros miembros de por aquí— respondió nervioso y casi en susurros el toad. Los goombas sintieron vergüenza ajena por el infeliz toad. Mario y Luigi hicieron lo mismo, permaneciendo al margen.
—Huh, así que... le estás pidiendo a los goombandidos de las llanuras...
—¡Goombeal!— se presentó el goomba azul— Y Goombarald— hizo lo mismo el goomba verde.
—Le estás pidiendo a unos bandidos que paren de robar. ¡Eres muy estúpido!
—Entonces, eh... estamos obligados a tomar medidas contra vosotros... supongo.
—¡Juojojaja! ¿Medidas? ¿Contra nosotros? ¿Entonces dónde está tu ejército?— Goombeal se burló. Efectivamente, no había nadie alrededor, aparte de los hermanos que todavía pasaban inadvertidos.
—De verdad debería pensar antes de hablar— musitó para sí mismo el toad.
—¡A por él!— exclamó Goombarald. Los goombas bajaron de la superficie elevada y se acercaron al toad, preparados para darle una paliza en cualquier momento. El toad comenzó a lloriquear y a gritar en alto en busca de ayuda.
—¡AYUDA! ¡ALGUIEN, QUIEN SEA!— exclamó desesperadamente.
—Ahorrate la saliva. Nadie va a oírte.
—¡AAHHHHHH! ¡AYYYUUUDAAAAAA!— El toad siguió pidiendo ayuda, parecía que era lo que mejor sabía hacer. Este último grito logró sacar a los hermanos de su trance. Avanzaron hacia los goombas y les alejaron del toad, que salió corriendo solo para tropezarse y caer al suelo inconsciente. Los bandidos se miraron el uno al otro desconcertados, pero desviaron su atención hacia Mario y Luigi.
—Pero mira a quién tenemos aquí— dijo Goombarald— Mi gran archienemigo, el magnífico Luigi. Aunque no tengo ni idea de quién es ese tipo de rojo.
Toda la llanura quedó en silencio. Los hermanos se miraban entre ellos, absolutamente confundidos. Goombeal miraba extrañadísimo a Goombarald. Algunos goombas y koopas que miraban la escena también se quedaron atolondrados.
—Qué... ¡¿CÓMOOOO?! ¡¿Dices que no has oído hablar de Mario pero sí de aquel... pimpollo verde que está a su lado?!— Goombeal soltó a grito pelado, todavía sin creérselo.
—Pues claro, ¿quién no? Pero si es el mejor y más conocido hombre verde que ha caminado jamás sobre la faz de este mundo— Goombarald soltó una alabanza.
Luigi, en particular, no podía asimilar lo que sus oídos acababan de oír. Esbozó una lágrima de alegría al saber que alguien, aunque fuese su enemigo, le idolatraba.
—¡Así que, siendo yo mismo verde, debo derrotarle aquí y ahora!
—Sí, claro, por supuesto... — musitó Goombeal, antes de entrar en batalla.
Mario abrió el combate ejecutando dos saltos sobre Goombeal, el goomba azul, y este contraatacó embistiendo al fontanero rojo, que no pudo esquivar el ataque. Además, fue un golpe de suerte para el goomba azul, ya que el golpe hizo más daño del normal.
Luigi, por su lado, le propinó otros dos saltos a su "archienemigo" Goombarald. El goomba verde le embistió después, pero Luigi encajó bien el golpe y casi no lo notó.
Goombeal atacó después al de gorra verde con su ataque especial, que consistía en una embestida que podía paralizar a su enemigo. Y así lo hizo, dejando a Luigi incapacitado. Pero Mario saltó sobre el goomba azul mientras se encontraba desprevenido. El fontanero y el bandido azul iniciaron una pequeña pelea, dejando solos a Goombarald y al incapacitado Luigi.
El otro goomba le estaba dando una somanta de palos a Luigi, quien al estar paralizado no podía defenderse. Mario acudió en su ayuda con una hoja koopa en la mano, y se la dio de comer, lo que le libró de la parálisis y pudo tomarse un champiñón tranquilamente. Mario también se tomó un champiñón para no desmayarse.
La batalla transcurrió con los habituales saltos y embestidas, pero a ese ritmo el combate se prolongaría hasta el fin del mundo, y los fontaneros ya estaban bastante agotados. Entonces Mario recordó el casco saltarín que habían recogido antes, y consideró darle un uso. Le susurró a Luigi un plan que ideó cuando descansaban. Luigi sujetaría el trampolín y Mario le propinaría un buen golpe a Goombeal.
Luigi sacó el casco saltarín y se lo puso sobre la cabeza. A continuación, Mario ejecutó un salto de cabeza sobre el trampolín, este le dio un tremendo impulso y el héroe salió disparado hacia el bandido azul. Impactó de lleno, y le produjo un daño letal al goomba que hizo que se desmayara. Ya solo quedaba el bandido verde.
No fue un problema tratar con el otro bandido: aunque sus ataques envenenaron a Mario, Luigi le compensó ayudándole de la misma forma con la que él lo había rescatado. Mario se comió dos nueces goombas para recuperar energía, una detras de otra, y Luigi siguió saltando sobre el goomba y encajando sus golpes. Finalmente, ejecutaron el mismo ataque combo del casco saltarín y Goombarald cayó derrotado.
—Tío, que hemos perdido.
—No esperaba otra cosa viniendo del gran Luigi— halagó el recién derrotado Goombarald.
—¿Esperabas perder?— susurró para sus adentros el otro
— Mejor nos vamos de aquí mientras podamos. Podéis coger estas cosas que robamos antes. Por favor, no nos persigáis.
Goombarald le entregó dos medallas a Luigi. Una era "Salto potente M" y la otra "Salto potente L". Los dos goombandidos saltaron altísimo y alcanzaron la zona elevada por la que escaparon. Entonces, el toad de la FDC se levantó como si nada hubiera pasado y se acercó a los hermanos.
—Pues se han ido. Simplemente corrí hacia allá abajo, me tropecé aposta y me hice el desmayado para que no vinieran a por mí. Astuto, ¿eh?— iluminó el toad. Los hermanos parecían opinar lo contrario— Bueno, yo me voy de vuelta a Ciudad Toad. No creo que os importe si me llevo la mayoría del mérito de lo que ha ocurrido aquí.
Mario y Luigi, lógicamente, estuvieron en desacuerdo y trataron de parar al aprovechado toad, pero el cabeza de champiñón corría tan rápido que no consiguieron acorralarle. Y partió hacia el castillo con una expresión soberbia en su mente. Los hermanos no pensaron en perseguirlo, no merecía la pena.
Los hermanos se equiparon las medallas, volvieron sobre sus pasos y se dirigieron a Ciudad Toad para informar a la princesa y al maestro Kinopio, pero detuvieron sus pies cuando divisaron sobre el horizonte a una pequeña silueta montada sobre una escoba que se acercaba a toda prisa. Se trataba de Kammy Koopa, la bruja mano derecha de Bowser, su archienemigo.
La bruja detuvo su escoba y bajó a tierra firme, frente a los dos hermanos. Mario adoptó una postura de combate y Luigi se asustó.
—Parece que por fin os he localizado— dijo Kammy. Luigi estaba tan asustado que se encogió, se agarró la gorra y cerró los ojos mirando al suelo, temblando.
—¿Podrías calmarlo, por favor...? No he venido aquí a luchar. No hay motivo para asustarse... por ahora— Kammy declaró. Eso hizo que Luigi al fin se calmara— Veréis, he venido aquí con motivo de una petición. Lord Bowser está en grave peligro y probablemente vosotros seáis los únicos restantes que pueden ayudarle.
Mario conversó con Kammy acerca de ello, pero la bruja le interrumpió.
—Creo que será mejor que explique todo esto en el castillo Champiñón. La princesa también debería saberlo.
Y con estas últimas palabras, se marchó montada en su escoba, dejando intrigados a los dos hermanos, que marcharon hacia el castillo de Peach para informarla y oír la explicación de Kammy Koopa.
Pobre Luigi, nunca se lleva la popularidad que se merece, pero suerte que hay al menos alguien en su mundo que lo venera más incluso que a su hermano :) Pero no te preocupes, que también hay gente en aquel mundo detrás de la pantalla que te adora :D Saludos a todos y bye!
