Aunque estaría muy bien, ni Mario, ni su franquicia, ni la historia me pertenece :(


Cuando los hermanos llegaron a Ciudad Toad, esta no parecía muy distinta de cuando la habían abandonado. Algunos ciudadanos hablaban de un tal soldado de la fuerza defensiva, que aparentemente había acabado con el problema de las praderas antes que Mario y Luigi. Pero ellos no perdieron el tiempo y pusieron rumbo al castillo de la princesa.

Y llegaron al trono, en el que Kammy Koopa, la princesa y el maestro Kinopio ya les estaban esperando.

—Oh, Mario, ¿ya estás aquí? Kammy nos acaba de pedir un favor de lo más... interesante.

—¡Tenga cuidado, princesa! ¡Yo todavía no la acabo de creer!— Kinopio desconfiaba de Kammy, y era comprensible. Le cuchicheó a Peach su sospecha— ¿Y si esto solo solo es algún tipo de trampa elaborada para que Mario vaya al castillo de Bowser?

—¿Sabes? Solo estoy unos centímetros alejada de ti. Puedo oírte— remarcó la bruja.

—¡Maldita sea! ¡Nos ha pillado!— el toad se alteró.

—Aun así, os puedo asegurar que no estoy para trampas ni trucos. Mi viejo aprendiz, Kamort, ha capturado al rey Bowser y conquistado el castillo. Por eso necesitamos ayuda.

—Mira, por lo menos ha venido a pedirnos ayuda a nosotros primero— apuntó Peach.

—En realidad, pensé acudir a vosotros como última alternativa. Pero es que no queda nadie que sea capaz de ayudar.

Todos se decepcionaron al instante, y como consecuencia la princesa amplió la defensiva.

—Pues no parece que nos estés dando muchas razones acerca de por qué Mario debería ir.

—Sencillo. Esta situación también podría afectaros a todos aquí, si nuestro castillo no es recuperado.

Con esto la princesa se calmó y accedió, pero se aseguró primero de si los hermanos estaban de acuerdo. Y, en efecto, lo estaban. Ambos asintieron.

—Excelente. Por favor, poned rumbo al castillo de Lord Bowser tan pronto como os sea posible. Asumo que ya conocéis el camino... Así que nos reuniremos allí. Primero, hay algunas cosas de las que tengo que encargarme.

La bruja abandonó la estancia, dejando a los héroes, Peach y el maestro solos.

—Siento que nunca tengas tiempo para relajarte, Mario. Puede que al ayudar a Bowser obtengamos algún beneficio más tarde. Nunca se sabe. De todos modos, seguro que ya sabéis el camino al castillo de Bowser, considerando las veces que habéis tenido que rescatarme. Me parece que la vía más rápida es atravesando el Bosque Wuzel, al sur de las llanuras Champiñón.

Los hermanos agradecieron a la princesa y procedieron a abandonar su castillo.


—¡EH!

Un súbito grito dirigido a Mario y a Luigi les sobresaltó, al salir del castillo de la princesa Peach. Un toad con lunares verdes caminó hacia ellos.

—Mi jefe me ha dicho que os traiga esto. Le tengo dicho mil veces que soy su aprendiz y no el tío de los recados, pero nunca me escucha... Bueno. Vuestros martillos están recién salidos del horno. Usadlos bien, eh— les lanzó los martillos a los pies— Ahí tenéis.

El toad se marchó tan rápido como llegó, y los hermanos se los llevaron, preguntándose por qué les habían enviado unos martillos.

Los héroes partieron directamente hacía el bosque Wuzel, para llegar rápidamente al castillo de Bowser. Y lo que había sido un día extraño cuando un ciudadano les obligó a "arreglar" su tejado, se convirtió en aún más extraño cuando iban a ayudar al que mayormente era su enemigo.

En las llanuras, ya no les asaltaron goombas ni koopas, ya que la conmoción había cesado. Pero, aun así, los hermanos se metieron en un problema, cuando ya no supieron orientarse. En realidad no conocían muy bien las llanuras, y aún menos el bosque...

Trataron de ir al sur, pero sin percatarse caminaron más hacia el sureste, y al final estaban recorriendo el mismo camino que antes. Cuando se dieron cuenta, cambiaron el rumbo, y cruzaron un río, a ver si al otro lado encontraban el bosque o algo interesante. Y después de caminar un poco, lo que encontraron fue un bloque rosa, de ese tipo que sirve de interruptor. Sin pensárselo dos veces, Mario lo golpeó, y del agua emergió una hoja circular que podía servirles de puente para volver a cruzar el río, pero esta vez a una zona más alejada.

Los hermanos no creían que ese camino les llevaría al bosque, pero quisieron explorar aquella nueva zona, por curiosidad. Se hallaban en una especie de "valle" muy estrecho, pero el camino estaba bloqueado por un extraño bloque rocoso que brillaba en distintos colores. Intentaron romperlo con el martillo, pero no provocó ni una marca. Tampoco podían saltar por encima, por alguna extraña razón.

Los hermanos, que no querían rendirse, pensaron en alguna forma de intentar cruzar. Entonces, a Luigi se le ocurrió escalar una pared que estaba cerca, para después saltar y sobrevolar el bloque para aterrizar detrás. Y eso intentaron hacer; pero no funcionó: El bloque generaba una especie de barrera que impedía pasar a todo ser vivo. Los hermanos se rindieron y dieron media vuelta, a ver si encontraban de una vez el bosque Wuzel.

Pero nada más alejarse del bloque, algo atrajo la atención de Mario, y miró hacia arriba repentinamente. Divisó una silueta caer a una buena velocidad, pero Luigi no le prestó atención y siguió andando. Mario intentó avisarle de algo, pero Luigi no lo oyó. La silueta cayó encima del fontanero de gorra verde, propinándole un buen mamporro. Se trataba de un shy guy, usando un cañón como casco. Les atacó sin razón alguna, a pesar de que el héroe verde había amortiguado su caída.

El shy guy les pilló desprevenidos disparando un Bill Bala hacia Luigi, quien no encajó muy bien el golpe, y recibió un daño considerable. Su hermano buscó venganza al instante. Ejecutó su nueva técnica "Salto Potente" que había recibido de los goombandidos, aunque le hizo poco daño a su oponente, gracias a su cañón.

Luigi también quiso participar, así que saltó sobre el shy guy, dando en el cañón, y aunque él no recibió daño, el cañón se le cayó. Mario aprovechó y volvió a hacer el salto potente, y esta vez le causó más daño a su contrincante. El guy estaba indefenso sin su cañón, así que los héroes volvieron a saltar sobre él.

Pero el shy guy volvió a recobrar la capacidad de atacar cuando otros dos de su especie con hélices le entregaron otro cañón igual que el otro, y disparó inmediatamente una bala, esta vez hacia Mario, causándole el mismo daño que a Luigi antes. Los hermanos se tomaron un fruto para recobrar fuerzas, pero el shy guy les volvió a atacar antes de que pudieran reaccionar y el fruto sirvió de poco.

Los hermanos decidieron que esta batalla sin razón tenía que acabar, así que se pusieron de acuerdo y realizaron el "Salto muelle", que es como habían decidido llamar a la técnica que utilizaron contra los goombandidos. No sufrió ningún error. El resultado fue que el shy guy quedó bastante débil, y para colmo perdió el nuevo cañón.

El que atacó primero decidió rendirse, viendo que el combate estaba decidido. Se disculpó con los hermanos, argumentando que solo estaba muy aburrido y quería divertirse un rato. Como compensación, les entregó la sartén que había robado a T. Tose, la cocinera de la zona comercial, que habitualmente realizaba combinaciones entre ingredientes que le daban sus clientes. El Shy Guy, agotado, fue en dirección contraria al camino de los hermanos. Estos decidieron que volverían a Ciudad Toad, le devolverían la sartén a T. Tose, descansarían algo, y después volverían a las llanuras, para ir al bosque Wuzel. Para volver a Ciudad Toad, utilizaron la tubería que descubrió Luigi: la que llevaba a las tiendas. Estaba atardeciendo ya, y los comercios estaban a punto de cerrar. Así que al llegar, fueron sin demora al puesto de T. Tose. Cuando le entregaron la sartén, ella les estuvo eternamente agradecida.

—¡Oh! ¿Habéis ido a recuperar la sartén para mí? ¡Muchas gracias! Ahora podré mezclar objetos para vosotros, siempre que queráis. ¿Quéreis que os haga algo ahora mismo?

Los hermanos echaron un ojo a su inventario. Tenían un champiñón, un sirope de crema, dos hojas koopa, dos champis mejora y un bloque POW. Decidieron mezclar el champiñón con el sirope. De todas formas, tendrían que comprar más.

—Lo tendré en un periquete.

Y en un periquete lo tuvo. Solo pasó un minuto y la toad ya tenía preparado el champiñón de crema, que los hermanos agradecieron antes de marcharse. La toad les despidió alegremente.

Mario y Luigi volvieron a su casa, a descansar. Había pasado mucho aquel día: Desde la batalla de los goombandidos, hasta la recuperación de la sartén de T. Tose. Y al día siguiente pondrían rumbo al castillo de Bowser, para ayudarle contra un tirano que había conquistado su castillo... ¿Quién sería Kamort, y como había logrado el poder necesario para conquistar el castillo de Bowser?

A la mañana siguiente, en cuanto se hubieron aprovisionado de más champis y siropes, los hermanos abandonaron Ciudad Toad, no sin antes pedir un mapa. Gracias a este lograron llegar al fin al bosque Wuzel caminando en dirección sur de las llanuras Champiñón.


Un escalofrío asaltó a los hermanos en cuanto pusieron un pie dentro del bosque. Un aura de misterio lo envolvía, y sobre todo había bastante viento y niebla, pero los héroes siguieron adelante.

No faltaban enemigos dentro del bosque: Había sobre todo pegarachas, y alguna que otra nuberántula, tarántulas con pinchos que no podían ser dañadas por los saltos. Estas atacaban frecuentemente a los hermanos, así que tuvieron que estrenar los martillos.

Mario y Luigi tenían que atravesar el bosque, pero este era tan amplio que era facilísimo perderse. Y lo fue más aún, cuando, después de un rato andando, parecía que nada más daban vueltas en círculos. Siempre que daban algunos pasos en alguna dirección, acababan volviendo al mismo lugar. Y el mapa no funcionaba en aquel lugar.

Pero Mario encontró la solución, y se encontraba en un letrero: "La respuesta se halla en la dirección del viento".

Hasta ahora, no se habían fijado en que el viento se movía siempre en una dirección. Siguieron el mismo camino que el viento, y al final consiguieron llegar a un área distinta de la que ya estaban acostumbrados.

En la nueva zona, los hermanos se extrañaron al ver un bloque exactamente idéntico al que se habían encontrado en las llanuras: No había forma de rodearlo ni atravesarlo. Pero el viento no soplaba en esa dirección, así que Mario y Luigi siguieron andando. Tuvieron que golpear dos bloques rosas para seguir avanzando, ya que un muro bloqueaba el paso.

Pero, de repente, el viento cambió de dirección. Los hermanos siguieron la nueva trayectoria, pero el viento volvió a cambiar. Aquel lugar parecía, en vez de bosque, un puzle.

Un toad por allí andaba igual de perdido que los hermanos. Estos se acercaron a hablarle.

—¡Tíos, este lugar es muy raro! ¡Es como si el viento estuviese yendo en dos direcciones distintas!

Mario y Luigi pensaron qué hacer en aquella situación. Notaron que el viento, a pesar de ir en dos direcciones distintas, se quedaba más tiempo soplando en una trayectoria que en la otra. Se les ocurrió ir por su norte, que era por donde soplaba el viento más tiempo. Y funcionó. Por el nuevo camino, ya el viento volvía a soplar en una sola trayectoria. Así que Mario y Luigi la siguieron sin complicaciones. Pero, eventualmente, las volvieron a tener.

Cuando se quisieron dar cuenta, detrás suya se habían reunido ocho pegarachas, y todas tenían la clara intención de perseguir a los hermanos. Estos, ante tal número, no pudieron hacer otra cosa que huir. El camino estaba lleno de baches y desperfectos, y, curiosamente, se hallaba totalmente despejado de árboles. Luigi se tropezó y cayó, pero Mario no se dio cuenta y siguió corriendo. Al final, delante de un muro de árboles, se hallaba nada más ni nada menos que el profesor Fesor, junto a otro de aquellos bloques brillantes.

—¿Mario? ¿Eres tú? No puedo ver nada entre toda esta mala niebla.

Mario se percató de la ausencia de Luigi, y le preguntó al profesor Fesor sobre él.

—¿Luigi? Yo no le veo. Tú eres el único aquí.

Mario se sobresaltó y fue corriendo a buscar a Luigi, a quien las pegarachas habían acorralado. El pobre no sabía que hacer, hasta que Mario acudió en su ayuda. Entonces, comenzó la inevitable pelea.

Luigi comenzó el combate realizando un Salto Potente a una de las pegarachas, y Mario le hizo lo mismo, a otra. De un golpe las dos pegarachas se desmayaron. Parecía que, aunque fuesen más, aquellas pegarachas eran más débiles que las normales. Las seis que quedaban arremetieron una por una contra Mario y Luigi, causandoles leves daños.

Los hermanos volvieron a realizar la misma técnica. Otras dos arañas se quedaron fuera de combate. Y las cuatro que quedaban, esta vez, dos saltaron sobre Mario y otras dos sobre Luigi.

Mario se tomó un champiñón, y Luigi siguió atacando, esta vez con su martillo. Las pegarachas siguieron atacando, y Luigi estaba a punto de desmayarse. Mario le ayudó, dándole un champiñón, para que pudiera seguir atacando con el martillo. Otra pegaracha cayó, y ya solo quedaban tres.

Con otros dos martillazos, solo quedaron dos pegarachas. Las dos continuaron atacando, pero ya el resultado estaba decidido. Cuando se desmayaron los dos enemigos que quedaban, ocurrió algo.

De la nada apareció un misterioso cristal violeta en forma de estrella, brillante, cerca de Mario. Este lo recogió, curioso. Luigi también se acercó, a verlo más de cerca.

—¡Mario, Luigi! ¡Venid aquí tan rápido como os sea posible!— les llamó el profesor— ¡No puedo creerlo! ¡Habéis encontrado justo lo que andaba buscando!

Los hermanos supusieron que se refería al cristal. Los dos, ansiosos, corrieron hacia el profesor, quien se estaba preparando para dar una explicación.


Bueno, me he tomado mi tiempo para actualizar, pero estamos avanzando ya un poco en la trama :D ^^

¡Saludos!