Parece que pude mantener mi promesa (?) AH no, que no hice ninguna xD

La historia no me pertenece; le pertenece al fangame Super Mario RPG: The Starlite Worlds hecho por ICU Gigasoft.


Después del... incidente que ocurrió encima del vacío y de que Kammy no pudiese sacar nada de sus protagonistas, el trío siguió avanzando por las ruinas. Spinalot seguía algo agitado por la experiencia que acababa de tener, pero ya se le pasaría. Lo mismo podría decirse de Kappin, que se sentía algo mal por lo ocurrido y trataría de que nada parecido volviera a pasarle a ninguno de sus compañeros. Fue en parte su culpa, después de todo.

Y Kammy aún no sabía qué les pasaba a sus secuaces. Temía que si los dos seguían así perjudicarían el desarrollo de la misión. A la bruja no se le daba bien resolver problemas que tuviesen que ver con las diferencias entre sus esbirros, así que sólo espero que lo solucionaran ellos mismos.

De repente una puerta cerrada a cal y canto les bloqueó el paso. Kappin y Spinalot trataron de abrirla ellos mismos mientras Kammy buscó un mecanismo que sirviera de solución, cuando divisó un interruptor en forma de bloque como los que había en la mazmorra de Bowser. Se preguntó qué exáctamente hacían esos bloques ahí, pero hizo como dictaba la situación y lo activó para que se abriese la puerta, y así lo hizo.

Detrás de aquella puerta se encontraba una estancia abierta, con múltiples caminos a seguir.

—¿A donde vamos ahora?— preguntó Spinalot.

—¡Derecha! Me lo dice mi instinto de koopa— propuso Kappin.

—De acuerdo, vamos por allí— concluyó la magikoopa.

Lo que había a la derecha era otra estancia, esta más pequeña y cerrada, con lo único en su interior siendo un bloque rosa. Kammy inmediatamente lo activó y de la nada aparecieron seis interruptores como los de antes, bien separados entre sí. Por alguna razón le dio la sensación de que tenía que darse prisa en accionarlos o se arrepentiría. Corrió como nunca antes la habían visto correr para accionar los extraños interruptores.

—¡Ostras! ¿Tú has visto cómo está corriendo? ¿Quién iba a decir que la vieja magikoopa era en secreto una atleta?

—Sí, yo también me hallo perplejo... parece que aún no habíamos presenciado todo su poder. Si es la mano derecha de Lord Bowser debe ser por algo...

—No me estarás diciendo que... ¡¿Lord Bowser puede correr aún más?!

—No quiero imaginarme a Bowser corriendo en la vida...

—Seguro que correría más que tú, ese caparazón tuyo te puede dar muchos problemas.

—Pero su caparazón es más grande y pesado.

—¡Pero tú eres más enano y te pesa más!

—¡Entonces llévame en el aire y así seguro que le ganamos! Tú eres bastante rápido en el aire, después de todo.

—... Preferiría no tener que llevarte nunca más.

—¿Por qu-?... Oh. Lo siento.

—Solo uno más... ¡NOO!— el último interruptor se desvaneció frente a los ojos de Kammy justo antes de que pudiese activarlo; se le había acabado el tiempo. Cuando miró a su alrededor, se dio cuenta de que también habían desaparecido todos los demás... menos el bloque rosa.

—¡Maldita sea! Ahora debo hacerlo todo de nuevo, y esta vez más rápido... ¡Ey, vosotros! Ayudadme un poco, ¡¿no?!— demandó la bruja.

—¿Y qué podemos hacer nosotros? Solo usted puede activar esas cosas— respondió Spinalot.

—Déjame pensar... … … ¡Ajá! Que Kappin active el bloque y yo ya estaré lista para activar los interruptores. Empezaré por los de mi izquierda y mientras los activo tú me empujarás los de mi derecha, Spinalot. ¿Entendido?

—Van a seguir estando lejos, pero... lo intentaré, Lady Kammy.

—Ese es mi esbirro. ¡Kappin, cuando de la señal, golpea el bloque!

—Um... vale.

Kammy se colocó justo al lado del interruptor que le había faltado accionar, según ella recordaba su posición. Acto seguido dio la señal a Kappin, quien accionó el bloque inmediatamente. En un segundo la bruja ya había accionado el interruptor y corrió rauda hacia los que se encontraban a su izquierda, mientras el pinchón hacía lo que podía para empujar los bloques uno a uno hacia Kammy. Los esfuerzos de los dos dieron sus frutos y Kammy fue capaz de activar el último interruptor. Inmediatamente después cayó al suelo fruto del cansancio y el agotamiento.

—Más vale... aah... que esto... ah... haya merecido la pena. - Kammy estaba agotadísima de los movimientos veloces que había realizado. Parece que sabía correr rápido, sí, pero de resistencia no andaba tan bien.

—Oye, Kammy, ¿y no podrías haber usado tu escoba o algo?— preguntó con curiosidad Kappin.

—... … … ¡YA PODRÍAS... AAH, HABERLO DICHO ANTES! Pero ya da igual...

De la nada y por arte de magia apareció una llave en medio de la sala. Kammy se acercó como pudo y se la guardó. El grupo tendría que seguir adelante, pero la bruja ecesitaba un tiempo para recuperarse, y no disponían de ese tiempo. Tenían que rescatar al rey Bowser lo antes posible, quién sabe lo que podría hacer Kamort con el castillo...

—Kappin. Cógeme... aah... y carga conmigo mientras me recupero. No tengo fuerzas ni para montar en mi escoba— ordenó la bruja. Spinalot se asustó.

—¡¿Eeh?! Yoo... estooo...

—Eh... ¡L-Lady Kammy! Kappin está muy cansado porque antes me llevó a cuestas, y yo peso mucho.

—¡Síi, tiene razón! ¡Parece que no pero el desgraciado pesa lo que no está escrito! Yo ahora mismo no puedo llevar nada a cuestas.

—Entonces me bajaré de peso... ah... para que puedas llevarme bien. Ni siquiera notarás que estoy encima.

—... ¿Pero no dijiste antes que no podías hacer eso...? Bueno, vale...

Kappin se apróximo a Kammy para agarrarla y llevarla como le pidió, pero entonces la bruja cambió de idea repentinamente.

—... Mejor me subo a mi escoba y ya está. ¡Yo no necesito que me lleven a cuestas! Soy la gran genio Kammy, después de todo.

Y entonces para qué dices nada... ¿No estabas muy cansada, eh...?

—¡Vamos, secuaces! Tenemos que ver qué puerta abre esta llave.

Por fin salieron de aquella habitación que había agotado a la bruja no solo por el calor, sino por aquella prueba para continuar por las ruinas. Aunque casi no tenía fuerzas, Kammy desafiaba al cansancio montada en su escoba, mientras sus secuaces la seguían lealmente. La bruja sentía la presencia mágica del orbe legendario en la distancia, cada vez más cerca, y supo que tenía que hacerse con él de inmediato, por el bien de su rey, por los medios que fueran necesarios.

Kammy no estaba en condiciones para combatir, así que Sir Spinalot y Kappin se encargaban de protegerla de los monstruos que les atacaban por el camino, como topos oscuros y taladrejos.

El trío no tardó en encontrar una puerta abierta de par en par. Tal vez el abrir esa puerta fuese la causa del estado actual de Kammy.

Lo que se encontraron al otro lado de la puerta eran lo último que Kappin y Spinalot querían ver en ese momento... Otro precipicio.

—Bueno, esto es un problema... para alguno de nosotros, claro...

—Muy gracioso, Kappin. Ahora si eres tan amable de dejar de repetirte a ti mismo...

Esta vez Kammy no cruzó de inmediato. Quiso asegurarse de que aquellos dos no montaban otra escena y que cuando cruzaban no le hubieran dado las uvas.

—¡Vamos, Kappin! ¡Coge a Spinalot y llévale por encima de este abismo!— la bruja, quién ya estaba empezando a recuperarse, le ordenó a Kappin, ante el horror del paratroopa.

—Umm, sí, verás, yoo, esto...— Kappin, pensando en una excusa que darle a su jefa una vez más, levantó la mirada hacia arriba— Oye, ¿qué es ese bloque de ahí arriba?— evadió el aludido, y rápidente voló como si su vida dependiera de ello a golpear el bloque rosa. Lo hizo, y justo cuando Kammy iba a reprochar a Kappin, una gran cantidad de arena empezó a llenar el vacío que impedía a Spinalot cruzar, lo que llamó la atención del grupo. Kappin revoloteó alegremente por la suerte que acababa de tener.

—¿Ves, Kammy? ¡Yo siempre tengo una solución mejor!— dijo orgullosamente.

—Sí, ya, menos mal que había un bloque tan conveniente ahí arriba— respondió en su lugar Spinalot.

—¡Oye, encima que te ayudo! Ya sabes lo que pasa cuando te llevo a cuestas.

—Sigo pensando que exageras mucho... vamos, sólo ha ocurrido una vez. Sólo tienes que tener más cuidado.

—¡Callaos ya y sigamos adelante!— la bruja dio la tertulia por finalizada.

Cruzaron el "puente" de arena, que sólo les llevó ante otro contratiempo relacionado con bloques.

Esta vez, uno gigante les bloqueaba el camino. Pero Spinalot divisó un bloque rosa escondido con profunidad en una pared, al que los otros dos integrantes del grupo no tenían alcance.

—Parece que esta situación se adapta más a mis habilidades. Lady Kammy, con permiso.

En ese mismo instante, Spinalot se metió en su caparazón, y después de coger impulso se lanzó hacia el bloque, impactó y regresó sano y salvo.

—¡Ya era hora de que hicieras algo útil, saco de pinchos! Pero con amor, eh.

—Discúlpeme, señor no-sé-cargar-con-alguien.

—Buena esa, señor Sir Spitalot.

—¿Spit...? Bah, da igual, nunca te entenderé.

Kammy ni se molestó en mandarlos callar, mientras no parasen de caminar, que era lo que importaba. Con el camino ya despejado, los tres continuaron. Pero no se hallaba despejado de enemigos, sin embargo. La bruja ya se había recuperado y al menos fue capaz de defenderse de ellos. Cada vez estaba más cerca lo que andaban buscando...

—¿Recordadme otra vez por qué tenemos que conseguir el orbe este...?— preguntó de repente Kappin.

—¡¿Ya se te ha olvidado?! ¡Con este orbe y mi poder mágico combinados nos desharemos de la barrera que ese ruin Kamort colocó alrededor! Entonces nos infiltraremos en el castillo y rescataremos al rey.

—¿Pero si ya vamos a hacerlo nosotros mismos, por qué pediste ayuda a Mario?

—¡Porque me lo pidió Lord Bowser!... Bueno, más bien sólo dijo que pidiese ayuda. No se va a poner muy contento cuando vea que ellos le van a ayudar... pero ya nos encargaremos de eso. Ahora, estad alerta... siento que el orbe está muy, muy cerca.

Atravesaron un largo pasillo, y eventualmente llegaron a una puerta de aspecto importante. No perdieron más el tiempo y la atravesaron, llegando a una grande sala.

Allí estaba, el legendario orbe escondido en lo más profundo de las ruinas. Brillaba y desprendía un aura mágica, haciendolo fácilmente distinguible al resto de lo que había en las ruinas.

—¡El orbe Bleu ya es mío!— exclamó Kammy.

Como cuando hablaron con el alcalde del pueblo, Spinalot y Kappin no creían que esto acabaría así sin más, tan fácilmente. Y tenían razón.

¡El orbe Bleu no debe ser extraído!— resonó una voz imponente por la sala.

—¿Quién ha dicho eso?— preguntó Spinalot.

Entonces, como si la cosa no se pudiese poner más extraña, un sarcófago que se parecía a un olfiti, con la boca y todo, descendió desde arriba y se colocó en medio del orbe y el trío de secuaces.

—Yo soy Snifaraón. Es mi eterno deber el proteger el orbe Bleu.

—¡Esos topos no nos dijeron nada de que estuviese protegido!— exclamó Kappin.

—Necesitamos este orbe para rescatar al gran Bowser, así que nos lo vamos a llevar te guste o no.

Suena tan convencida de sí misma.

—¡Insensatos! Al igual que los cristales estelares, el orbe Bleu es un objeto especial necesario para el equilibrio de este mundo.

—¿Cristales estelares?

—Ya basta. Os he leído las intenciones. ¡Protegeré el orbe Bleu!

Antes de que pudieran reaccionar, el guardián del orbe disparó una serie de proyectiles contra los tres, que tuvieron que encajar el golpe como fuese posible. Dándose cuenta de que no podrían hacerse con el orbe sin pasar por encima de Snifaraón, se prepararon para el combate. Era una suerte que Kammy ya se hubiese recuperado por completo. Kappin reaccionó lanzándose contra Snifaraón en su caparazón mientras Spinalot hacía lo mismo y Kammy los apoyaba con sus hechizos, pero el guardián sabía luchar y no caería tan fácilmente. Provocó una leve tormenta de arena y la emitió contra los tres. A Kammy y Spinalot no les afectó mucho, pero a Kappin se le metió la arena en los ojos y estuvo un rato intentando sacársela. Los otros dos no pararon de atacar, intentando también esquivar los contraataques que su oponente realizaba. Kappin usó una hoja Koopa y después vio su oportunidad, pillando a Snifaraón desprevenido propinándole una patada traicionera por la espalda.

Los tres vieron como el sarcófago se quebraba y vieron como, cuando se rompió, el verdadero aspecto de Snifaraón fue revelado: era un simple olfiti con una máscara de faraón.

—Ya me estaba cansando de ver esa cosa horrenda— confesó Kappin.

Pero el olfiti estaba lejos de darse por vencido. Como si estuviese resentido con Kappin después de aquella frase, le disparó una bala rapida que le hizo estrellarse contra una pared, y del golpe se desmayó. Spinalot se alarmó y corrió tan rápido como su caparazón y sus patas le permitían a darle un champiñón 1-UP al recién caído koopa, mientras Kammy trataba impedir que Snifaraón se acercara a ellos, colocando barreras de por medio.

—Ah... ¿Ah? ¿Sp-Spinalot?— Kappin se despertó.

—¿Qué harías sin mí?

—¡Gracias!— le agradecio al pinchón.

A continuación el koopa se comió un champiñón y los dos regresaron al combate. Kammy las estaba pasando canutas, el olfiti destruía las barreras que producía con sus balas. Los dos koopas se aproximaron a él y continuaron atacando como antes. Como el guardián no podía defenderse de los tres a la vez, Kammy aprovechó y reanudó los hechizos, lanzándolos con más rapidez que nunca . La batalla se prolongó, pero al final Snifaraón no pudo resistir más y cayó derrotado. Ya nada se interponía entre Kammy y el orbe Bleu. El guardián del orbe dijo sus últimas palabras.

—Las ruinas Requesonas no os dejarán escapar— y desapareció.

—Eso no ha sonado guay. ¿Podemos irnos de aquí ya? Pero... ahora mismo.

—Después de que consiga lo que he venido a buscar...

Al fin Kammy consiguió el orbe. Lo guardó a buen recaudo hasta que lo necesitara en el castillo.

—No os acostumbréis a que diga esto, pero... lo habéis hecho satisfactoriamente.

—Mis más humildes gracias, Lady Kammy.

—Sí, gracias y tal... ahora ¿podemos irnos antes de que pase algo— Kappin no pudo terminar la frase.

NO ESCAPARÉIS.

Los tres se sorprendieron. Todo a su alrededor comenzó a agitarse y las ruinas amenazaban con irse abajo.¿Era posible que Snifaraón dijese la verdad?

—¡Vosotros! ¡Nos vamos YA!

Sin perder el tiempo los tres comenzaron a salir por patas. Kappin reunió valor y cogió a Spinalot, que era demasiado lento, y Kammy se montó en su escoba para huir más rápido.

Los intrusos estaban alerta; no podían permitirse fallar ahora que habían llegado tan lejos, tan sólo les faltaba escapar de allí sanos y salvos. Hasta los monstruos trataban de salir de allí, esquivando las rocas y los desprendimientos. Kappin no quiso admitirlo en aquel momento, pero temía por la vida de los tres si no llegaban a la salida a tiempo. Atravesaron el abismo donde ocurrió aquella escena que prefería olvidar. Ya casi estaban... de repente una roca enorme avanzó acelerada hacia el koopa, pero el pinchón al que sujetaba en brazos usó su caparazón y sus pinchos para romper la piedra y protegerles del impacto. Ya veían la luz del día asomarse por la puerta principal... La primera parte de su misión iba a ser completada, con el orbe en su posesión, pensó Kammy. Ahora solo quedaba recuperar el castillo y a su rey de manos de su aprendiz.

Kammy, Spinalot y Kappin escaparon de las ruinas sanos y salvos.


Vaya vaya, increíble, el siguiente capítulo ha sido publicado en el mismo mes que el anterior, la cosa va mejorando (?)

A la otra persona que ha empezado a seguir la historia, ¡gracias! :D

En el siguiente capítulo ya volvemos con Mario y Luigi y veremos lo que ocurre cuando salen del bosque.

¡Bye!