Dejo claro, como no lo he hecho ya bastantes veces, que nada de esto me pertenece: La trama pertenece a ICU Gigasoft.


Volvemos al castillo de Bowser, esta vez en la mazmorra, donde está encerrado el rey de los koopas junto a los criminales que ya se encontraban allí para empezar. En toda la mazmorra hay un ambiente de malestar, pánico y ansia, ansia por salir de allí y acabar con ese confinamiento. Nuestro rey estaba empezado a hartarse.

—¡Tío, tengo que salir de aquí!

—¡Soy inocente! ¡Dejadme salir!

Ahora llegaba el momento que Bowser más odiaba. El momento en el que el ocupante de la celda contigua empezaba su monólogo.

—Ja, novatos. Nadie va a salvarlos. Yo llevo encerrado aquí desde que vive un viejo anciano. Esos días, ya los he sobrepasado. Ahora este es mi hogar, mi morada.

—Ey.

—Vaya, vaya, vaya. Por fin el nuevo recupera su lengua que se comió el gato. Y yo pensé que eras un ratón.

—Para.

—¿Disculpa, nuevo?

El "nuevo" se quedó en silencio.

—Ya veo. Supongo que la mula siempre se come sus gachas en un carrete. Como dice el dicho.

El "nuevo" ya no pudo más.

—¡DEJA YA DE HABLAR SOLO USANDO ANALOGÍAS ESTÚPIDAS QUE NADIE ENTIENDE! ¡COMO NO TE CALLES, JURO QUE ATRAVIESO ESTA PARED Y TE REVIENTO!

—Osea, es que todos los días, todas las noches, sigues y no paras. ¡No entiendo ni una palabra de lo que dices! ¿Mula? ¿Gachas, carrete? ¡¿Pero acaso te escuchas?! ¡Definitivamente eso NO son dichos!

Bowser procedió a darse cabezazos contra la pared que separaba su celda y la del otro.

—Este sitio y este tío me están volviendo loco... Estamos en la cárcel. Aquí todos están ya locos o deprimidos, excepto yo. ¡Así que nadie te escucha ni te hace caso!... Vale, ya está.

—... En fin, el koopa croa, así que tienes derecho a tener una opinión. Como dice el dicho.

No, no croa.

—Chico, te contaré sobre una koopa que croaba toda la noche como que me llamo Koppopopa. De hecho, ella es la razón de que esté aquí abajo para empezar. Ahora, esto ocurrió hace mucho tiempo así que mis detalles pueden estar algo aquivucados.

Bowser se preparó para una larga historia... intentaría dormirse cuando pudiera. Todo para dejar de escuchar

—Hace una temporada yo era un joven koopa en este castillo. Verás, lo gobernaba la poderosa Reina Koopa Bowsa. Era una tirana de narices. Una verdadera imbécil. Con diferencia el ser más asqueroso que he tenido el disgusto de-

—¡ESE SOY YO, IDIOTA! ¡Yo gobierno este castillo! ¡Soy Bowser!

¿Entonces por qué estás en tu propia cárcel?

—Y no soy una reina. ¿Cómo leches te has aquivucado con eso?— Bowser se percató de su error al instante— Genial, ahora me has pegado tu forma de hablar con palabras inventadas.

Pero Bowser no pudo seguir expresando su opinión.

—¡SILENCIO, presos!

Kamort, el culpable del confinamiento de Bowser, apareció por el pasillo de la mazmorra. En su cara se notaban los aires de superioridad de los que gozaba en ese momento.

—¿Qué estabais murmurando, otro plan de escape? No necesito recordarte lo que pasó cuando la última vez que lo intentaste, ¿no?

Bowser recordó aquel momento. Utilizando su gran fuerza, optó por abrirse paso a través de los barrotes que planeaba destruir a puño limpio... pero como los bloques mágicos, el puño sólo trajo dolor a su persona. Aun así ni se molestó en responder a Kamort.

—Ja, ¡no creo que vuelvas a tocar los barrotes en un tiempo! Si lo haces puedo mejorar el hechizo aún más...

Bowser siguió sin responder.

—Oye, ¿por qué estás tan callado esta vez? ¿Por fin te has rendido?

Estoy intentando... Estoy tratando de recordar quién eras, pero no puedo. Supongo que no eras tan importante.

El brujo negro se sorprendió. ¡¿Como era posible que no se acordara de él?!

—¡Pero si estábamos en compañía frecuentemente! ¡Yo era el aprendiz de Kammy!

Bowser soltó una carcajada.

—¿Y cómo acabo eso, eh?

—¡Te ríes ahora, pero muy pronto seré capaz de invocar a mi maestro en este mundo! ¡Ya veremos quién se ríe entonces!


La gota que colmó el vaso fue ese día...

Bowser sacudía la cabeza en señal de negativa al oír los planes que le sugerían sus esbirros, frustrado por lo inútiles y absurdos que eran. Estaban en el salón del trono preparando su ataque al reino Champiñón y el secuestro definitivo de la princesa Peach.

¡No, no, no! ¡Otra idea terrible! El koopa krujiente no está preparado para liderar este pelotón. Es un bufón...

Pero mi lord, como el Goombarón está enfermo de goomgripe, no queda nadie más calificado para liderarlo.

¡Entonces encontrad a alguien!

Kammy, quién se encontraba al lado de su señor, se acercó al koopa que había sugerido la idea.

¡Ya le has oído, ignorante! ¡Encuentra a otro digno de liderar en la invasión de Lord Bowser!

¡Sí, Lady Kammy!

El koopa hatroopa se marchó rápido del lugar.

Nuestra invasión más grande del reino Champiñón hasta ahora con una probabilidad muy segura de capturar a Peach y pasa esto.

¿Pero quién puede liderar a este pelotón? Necesitamos todas las piezas del plan a punto.

¡Lord Bowser! ¡Yo puedo hacerlo!

Iba a ser mi momento estrella, mi momento de brillar... pero las cosas no fueron como yo esperaba.

Un magikoopa vestido de negro entró en la habitación decidido y con un optimismo anormal. Se acercó a sus jefes listo para introducirse en la misión.

Yo, tu humilde sirviente, estoy listo para acometer esta tarea. ¡Liderando este pelotón me alzaré al siguiente nivel!

Bowser, interesado ya que no conocía a aquel magikoopa de nada, se extrañó y no supo muy bien como responder ante tal propuesta, así que le cuchicheó a Kammy.

Psssst, Kammy... ¿Quién es este? ¿Importa?

Es mi ayudante Kamort, ¿recuerda? No es nuevo, ha estado aquí incluso desde antes de la invasión huevo rojo.

Uh, ¿tanto tiempo?

Los dos no parecían percatarse de que Kamort oía todas y cada una de las palabras que murmuraban. Decidió hacérselo saber.

OS ESTOY ESCUCHANDO, ¿SABÉIS? ¡He sido un leal sirviente mucho tiempo aquí y me merezco más responsabilidad! ¡Mi magia ha mejorado!

¡Más quisieras tú, novato! Bowser respondió ante tal petición mofándose de Kamort.

Ha sido muy necio de ti el venir aquí exigiendo una posición, Kamort le reprochó su maestra.

No debes ser muy memorable si has estado aquí tanto tiempo y ni siquiera sé tu nombre.

Kamort dio un paso atrás.

¡Os lo demostraré entonces! ¡Ya veréis cuando perfeccione mi magia de control mental!

Yaaaaaa... y seguro que también puedes hacer "puf" y traerme a la princesa Peach así de fácil.

Kamort abandonó la estancia, su autoestima habiendo caído en picado, mientras Bowser musitaba una última frase.

¿Donde encuentras a estos perdedores, Kammy?


Kamort vagaba por los pasillos del castillo solo, su mente solo albergaba un pensamiento: Demostrar a Kammy y a Bowser que se equivocaban. ¿Por qué no le habían dado una sola oportunidad en todo el tiempo que llevaba en el castillo? No lo encontraba nada justo. Haría lo que fuera posible para perfeccionar su magia y ascendería al menos un poco de posición. No podía ser el simple aprendiz toda la vida...

Ya verán... ¡Ya verán esos dos! ¡Ya les enseñaré!

Aunque el magikoopa no prestaba atención a su entorno en ese momento, algo le forzó a hacerlo.

¡Tú! Portador de la magia.

Kamort no esperaba oir otra voz en aquel lugar. Miro a su alrededor y confirmó que, efectivamente, no había nadie más allí.

¿Quién ha dicho eso? ¡¿Hay alguien ahí?!

Eso no importa. Yo no estoy en tu mundo, pero puedo ayudarte.

Lo siguiente que vio el brujo fue un extraño portal abriéndose. Sintió entonces un brusco cambio de temperatura en la habitación. No, no solo la temperatura, también sentía la presencia de un ser poderoso y magnífico en el ambiente, pero no tenía forma física en aquel lugar.

¡¿Que diablos está pasando?!

Me estoy comunicando contigo a través de este portal que he creado, aunque no por mucho tiempo. Sí... tú tienes un gran potencial para la magia. Yo puedo desarrollar ese potencial y hacerte más poderoso.

¿Potencial para la magia? ¿Pero tú quién eres?

Yo soy aquel que puede otorgarte el poder para castigar a aquellos que no te respetan.

¿Cómo sabes eso?

La voz se enfureció.

¡No tengo tiempo para malgastarlo con conversaciones inútiles! ¡Yo puedo darte el poder suficiente para adueñarte del castillo!... Si haces algo por mi, te garantizo que tendrás tu dulce venganza y más.

¿Puedes incluso darme poder para completar mi magia de control mental? ¡Entonces podría dirigir ejércitos!

Yo te puedo dar un poder del que nunca has soñado. Todo lo que pido de vuelta es que busques unos ciertos objetos para mí.

¡Si me puedes dar ese poder haré lo que sea! ¿Qué quieres que te consiga?

La voz se quedó en silencio un instante, pero continuó poco después.

... ¿Alguna vez has oído hablar de un cristal estelar?


Mario y Luigi salieron del bosque Wuzel y siguieron emprendiendo la marcha hacia el castillo de Bowser. Ante ellos se alzaba un puente que servía para cruzar un río de considerables dimensiones, y el único camino posible era cruzándolo. Mario prefería evitar viajar por el agua si no era necesario, y Luigi opinaba lo mismo, aunque los puentes le daban algo de miedo.

Los hermanos pensaban que ya se habían librado de todos los peligros del bosque, pero no podían estar más equivocados. Luigi escucharó unas pisadas a una alta velocidad detrás, pero antes de que pudiera reaccionar, un grupo de pegarachas lo embistió con tal fuerza que lo tiró del puente. Mario no pudo hacer otra cosa que saltar al agua tras él, a pesar de que había intentado evitarlo, pero todo para mantener a su hermano a salvo.

Mario avanzaba por el agua buscando a Luigi entre toda la masa acuosa, cuando al fin lo divisó inconsciente y buceó a rescatarlo y volver a la superficie, pero de repente algo también dejó al hermano de rojo inconsciente. Lo último que alcanzó a ver fue lo que parecía un cheep cheep azul con una estrella pintada en la frente (o eso parecía) mientras perdía el conocimiento...


Habían pasado unas horas cuando Mario se despertó, pero no tenía fuerzas para ponerse en pie. Sentía la presión del agua sobre él, dándole a entender que no se encontraban en la superficie. Lo último que recordaba era un pez raro atacándole a él y a Luigi, así que ahora mismo estaban en el fondo del mar. Agh, Mario odiaba esto. Pero oyó a una voz preocupada hacer una pregunta.

—¿Aún no estáis despiertos?

Mario no sabía de quién era la voz que escuchaba, pero asintió y preguntó dónde estaban,

—¿Quieres saber donde estamos? Pues, atrapados para empezar.

Dejadme adivinar. ¿Os estabais dando un remojón o algo en el agua tranquilamente y un cheep cheep de aspecto malo os atacó?

El fontanero rojo al fin se puso en pie y asintió. Vio que estaba hablando con otro cheep cheep azul, pero con una mirada más bondadosa y compasiva. Echó un vistazo a su alrededor. Parece que se encontraban en una habitación cuadrada sellada por un bloque.

—Ese era mi hermano, Tipp Tipp. Yo soy Saiv Saiv. Últimamente no se porta muy bien con la gente de estas aguas.

Después de que el recién presentado Saiv Saiv dijera eso, Luigi se levantó, confuso. Le dio un ataque de pánico al ver que estaban en el fondo del mar y comenzó a agarrarse la garganta como si temiera quedarse sin respiración.

—Te darás cuenta de que no te estás ahogando, ¿verdad?

Luigi se dio cuenta de que así era y se relajó. Por algún extraño motivo, Mario y Luigi eran capaces de respirar en el agua.

Aunque no entiendo muy bien por qué. De todas formas mi hermano también me encerró aquí dentro cuando me opuse a él. Esta es la Gruta Salmuera. Yo puedo llevaros a la salida pero el problema es que estamos atrapados aquí por culpa de ese bloque raro.

Los hermanos miraron el bloque que les cortaba el paso. Mario no se había fijado antes, pero se trataba de uno de los bloques que se podían destruir con el cristal estelar que tenían.

—Si podéis deshaceros de eso, podremos salir de aquí.

Antes de que pudiera decir "cheep", Mario sacó el cristal estelar y se encargó del bloque, sacando una sorpresa del cheep azul.

—Guau, solo bromeaba cuando dije que os encargarais del bloque, pero eso da igual. Seguidme, tenemos que vengarnos de mi hermano por ser un impresentable.

Mario y Luigi tenían que llegar al castillo cuando antes, pero decidieron que no pasaría nada por pararse a ayudar a Saiv Saiv, después de todo él les iba a ayudar a encontrar la salida.

Así que hicieron como les dijo el cheep cheep y le siguieron. Fuera de la prisión se alzaba un géiser. Mario y Luigi ya estaban familiarizados con los géiseres de aventuras anteriores, así que pensaban que ya estaban acostumbrados.

—¡Parad! ¡No avancéis más!

La voz repentina de Saiv Saiv les hizo detenerse delante del géiser. El Cheep estaba al otro lado de él.

—Aquí hay un géiser. Es simple atravesarlo, pero si no estáis acostumbrados puede ser peligroso.

Luigi se rió, él ya estaba familiarizado con los géisers, pero era más peligroso de lo que él pensaba.

—Si no me creéis, os lo mostraré.

Entonces Saiv Saiv se introdujo de lleno en la corriente, la cual le arrastró a grandes velocidades hacia arriba, asustando a los hermanos, pero el cheep bajó sano y salvo.

—Tenéis que aprovechar la corriente. Os puede llevar a lugares a los que hes complicado llegar nadando. … Como los dos sois nuevos en esto, sería mejor que lo hicieseis juntos.

Mario y Luigi pensaron en esa idea, aunque olvidaron informar al cheep de que no eran nuevos.

—¿Qué tal si los dos os combináis de alguna manera que os ayude a nadar con la corriente?

Entonces a los hermanos se les ocurrió una idea.

—Vale, intentadlo.

Mario entonces saltó encima de Luigi y este le sujetó para crear la formación del salto con giro que ya habían utilizado en anteriores aventuras. Algo raro en los ojos de Saiv Saiv.

—No es exactamente lo que me esperaba... Pero ahora intentad usar el géiser para escalar este precipicio.

Por tanto los hermanos se metieron en el géiser y la corriente les empujó hacia arriba mientras giraban y giraban. Cuando llegaron a hacer pie al tope del precipicio rompieron la formación.

El cheep les siguió poco después.

—No ha sido tan malo, ¿no? Aparte de usarlos para elevaros, también os pueden servir para amortiguaros cuando bajéis. Y también para cruzar largas distancias horizontales.

Los hermanos supieron que esta información les sería crucial para avanzar en la gruta, así que le dieron las gracias a Saiv Saiv.

—Mm, de nada. ¡A qué esperáis, vamos!

Pero de repente dos cheep cheeps rodearon a Saiv Saiv y le cogieron entre los dos. Mario y Luigi acudieron rápido al rescate.

—¡Ey, soltadme!

—Tipp Tipp ha ordenado a todos atraparte si te escapabas de tu celda, o donde sea que te metiera— respondió uno de los cheeps.

—Más bien era un área cerrada con un bloque raro.

—Pues eso suena muy vago.

—Bueno, a lo que iba, ¡soltadme!

—Lo siento, las reglas son las reglas.

—¿Un poco de ayuda, por favor?— pidió el cheep cheep azul.

Entonces los hermanos atacaron a los cheep cheeps que amenazaban con capturarle. A pesar de estar en el agua, Mario y Luigi podían saltar igual de bien que estando fuera de ella. Como prueba los fontaneros saltaron sobre uno de los cheep cheeps que no pudo defenderse y lo dejaron fuera de combate. El otro contraatacó con una bomba de agua contra Mario y otra contra Luigi, pero nada pudo hacer contra los siguientes saltos que también acabaron con él.

—Me habéis librado de un buen lío, gracias. Espero no volver a necesitar de vuestra ayuda... sigamos.

Y Mario y Luigi se prepararon para una pequeña aventura acuática por la Gruta Salmuera.


Y se acabó. Hemos visto lo bien que lo pasa Bowser en la cárcel, un poco del pasado de Kamort y cómo conoce a su "maestro" y el nuevo desafío de Mario y Luigi. No sé cuanto tiempo podré seguir actualizando seguidamente ya que se acaba el verano, pero lo intentaré.

¡Saludos y bye!