Cuánto tiempo :'D

Solo he tardado un año y poco, guau (?)

Nada de esto me pertenece: La historia le pertenece a ICU Gigasoft y al fangame Super Mario RPG: The Starlite Worlds.


Mario y Luigi habían tenido un contratiempo viajando al castillo de Bowser y habían acabado en una gruta acuática. Ahora para escapar tenían que acompañar a un cheep cheep llamado Saiv Saiv para encontrar a su hermano y hablar con él, así que Bowser tendría que esperar un poco más.

Los hermanos intentaban avanzar por la gruta lo más rápido posible, pero no estaba resultando nada fácil. La noticia de que el hermano de Tipp Tipp había escapado junto con los otros dos intrusos se extendió rápidamente por las aguas y muchos cheep cheeps y bloopers fueron enviados a atraparlos, causando algunos problemas para los fontaneros.

Ocasionalmente Mario y Luigi se veían obligados a usar los géiseres y la formación del salto giro para seguir adelante, e incluso también utilizar su cristal estelar para librarse de algunos obstáculos.

—Realmente no sé que es lo que le ha pasado a Tipp Tipp.

Mario y Luigi se volvieron hacia el cheep azul, quien esbozaba confusión en su rostro.

—Antes no era tan... ¡arisco! Sólo empezó a actuar de esta manera hace unos días... yo estaba tan tranquilo, y de repente empezó a acusarme de haber hecho algo muy malo y me encerró... Aún no sé a qué se refería.

Mario pensó en cómo aconsejar a Saiv Saiv, y concluyó que debían encontrar a su hermano cuando antes para resolver este malentendido.

—¡Sí, por eso debo encontrarlo cuanto antes! Quiero saber qué he hecho mal y remediarlo, no me gusta que estemos enemistados de esta manera. Solo espero no necesitar mucha ayuda.

Mario y Luigi no dudaron en prestar su apoyo de todas formas.

—No debería quedar mucho trayecto, pero permaneced alerta.

Parecía que Saiv Saiv había conseguido poderes de gafe, porque después de haber dejado claro que prefería no recibir ayuda encontraron el camino bloqueado. Un bloque estaba tapando el géiser por el que debían continuar, así que los hermanos se dieron la vuelta mientras el cheep cheep se quedó esperando.

No necesitaron buscar mucho, porque vieron un bloque rosa defendido por unos enemigos con aspecto de chispa eléctrica. Luigi se acercó lentamente; la electricidad debajo del agua podría suponer un verdadero peligro para los hermanos, pero Mario ya se había lanzado hacia ellos con su martillo.

Efectivamente, una de sus habilidades era la de disparar electricidad, pero con cuidado nuestros héroes pudieron acabar con ellos y activar el interruptor, lo cual destruyó el obstáculo que tapaba el géiser. Saiv Saiv no esperó a Mario y Luigi y siguió adelante, mientras los hermanos volvieron al camino. Al final les aguardaba una tubería, que parecía el único camino a seguir.

Pero al otro lado había... más tuberías y un familiar pez azul.

—Este laberinto de tuberías es demasiado complicado para mí. Os seguiré si dais con la manera de continuar.

Luigi empezaba a irritarse con el comportamiento de su "guía", pero Mario le recordó por qué hacían esto. Unos hermanos no deberían estar separados, sino que deberían apoyarse mutuamente.

De modo que los fontaneros se pusieron manos a la obra e intentaron atravesar el laberinto. Saiv Saiv no mentía; sólo había un camino posible a seguir y Mario y Luigi tendrían que averiguarlo por prueba y error. Una vez entraban a una tubería incorrecta, eran transportados a la entrada de nuevo. Con un poco de tiempo, lograron encontrar la solución y salir del laberinto.


Una vez fuera, Saiv Saiv alcanzó a divisar a otro cheep cheep cerca de lo que parecía ser la salida de la gruta.

—Veo a mi hermano... Está bloqueando la salida. Típico— Mario lo reconoció al instante, ¡era el que lo había atacado cuando intentaba salvar a Luigi!— Esto es cosa mía, ¡terminaré con esto ahora mismo!

Inmediatamente los hermanos usaron el salto giro para cruzar el gran cañón que les separaba, a pesar de lo que había dicho Saiv Saiv. Llegaron justo a tiempo para presenciar una tensa conversación familiar.

—Sabía que intentarías escurrir el bulto, evitando tus problemas como siempre, Saiv Saiv— Tipp Tipp, el hermano de Saiv Saiv, dijo.

—El único problema aquí eres tú, Tipp Tipp, ¡te has estado comportando como un completo imbécil últimamente!

—¡Me has quitado las palabras de la boca! ¡TÚ has sido el imbécil!

Mario intentó disimular su vergüenza ajena.

—¿Yo? ¿Se te ha ido la olla? ¡Eres el fundador del imbecilismo!—Saiv Saiv acusó.

—¡Pssh! ¡Tú eres el indisputable rey del imbecilismo!—Tipp Tipp contraatacó.

Luigi intentó imitar a Mario, pero no pudo resistir la tentación y vociferó sus pensamientos.

—¡¿Qué me has llamado, duende verde?!—Tipp Tipp se molestó.

Pero Luigi no retrocedió, y Mario también se unió, adoptando su postura de lucha característica. La pelea era inevitable llegados a este momento.

—¡Ya está! ¡Vosotros lo habéis querido!

Tipp Tipp, con su tamaño característico de pez globo, intentó embestir a Luigi, pero Mario lo detuvo a mitad de camino con un pisotón. Tipp Tipp atacaba con bombas de agua y lanzando tinta, mareando de vez en cuando a uno de los hermanos y haciéndole fallar sus ataques, pero el otro acudía a su rescate con una hoja koopa. Saiv Saiv también intentaba aportar su pequeño grano de arena, con sus propias bombas de agua.

Mario y Luigi tampoco se rendían, usando sus saltos potentes y el ataque del salto muelle. Para variar la estrategia también contaban con sus ataques de martillo.

Comprobaron que el poder del cristal estelar también les servía de ayuda, pudiendo usarlo para recuperar sus energías como una alternativa al clásico champiñón.

Parecía que Tipp Tipp llevaba las de perder, enfrentándose a tres oponentes, pero con un silbido atrajo a más de sus secuaces a la contienda.

—Hermanito, ¡yo también puedo jugar sucio!

Los cheep cheeps y bloopers nuevos fueron a por los hermanos, cada uno enzarzándose en un combate individual. No eran problema para estos, pero Tipp Tipp aprovechó mientras los fontaneros estaban distraídos para poner en marcha su propio plan. Aprovechando el medio acuoso, empezó a absorber...

—Oye, ¡¿qué haces?!— Saiv Saiv exclamó. Propinó varios golpes y placajes a su hermano, que seguía hinchándose, pero no hicieron efecto. Tipp Tipp ascendía mientras se hinchaba como un globo, ganando peso... que usaría para aplastar a los hermanos. Cuando se llenó al máximo, comenzó a descender.

—¡Oye, chicos, cuidado!— Saiv Saiv intentó avisarles. Mario acababa de terminar con el último blooper y Luigi con el último cheep cheep, pero a pesar de la advertencia de Saiv Saiv no consiguieron evitar por completo el peso aplastante de Tipp Tipp, que cayó sobre ellos como si de un Roca Picuda se tratase, dejándolos casi sepultados. Después, se desinfló volviendo a su tamaño original, pero visiblemente más agotado.

—¡Ja, ja, ja! ¿Qué os ha parecido? Es la primera vez que me inflo tanto. Y bien... ¿Aceptáis vuestra derrota?

—Aún no, ¡Tipp Tipp! ¿Por qué? ¿Por qué nos estamos peleando así? Al menos deja pasar a estos dos, ¡ellos no han hecho nada!— Saiv Saiv suplicó.

—Lo sabes muy bien... ¡Tú eres el que necesita cambiar de actitud! ¡Después de lo que hiciste!

—Pero... ¿de qué hablas? No has parado de repetirlo, ¡pero aún no sé por qué estás enfadado conmigo!

—¡Mentira! ¡Sabes muy bien lo que hiciste!— acusó Tipp Tipp.

—¡No! ¡Cuéntamelo de una vez!

—Vas a obligarme a repetirlo, ¿eh?... Muy bien. ¡TE OLVIDASTE DE MI CUMPLEAÑOS...! eso es lo que hiciste.

Un martillo impactó sobre Tipp Tipp. ¿Su portador? Mario. Se había recuperado por completo gracias al agua curativa de Saiv Saiv y no pudo resistir las ganas. ¡Vaya estupidez!

—... Es verdad... Se me ha olvidado. Lo siento— fue todo lo que Saiv Saiv ofreció como disculpa.— Entonces, ¿todo este tiempo tenías un humor de perros por eso?

Tipp Tipp hizo un esfuerzo por ponerse en pie después del martillazo y respondió.

—Sí, basicamente.

—Me olvidé completamente. Bueno, te prometo que te lo compensaré de algún modo, pero por ahora, ¿podrías dejar pasar a estos dos, para que todo pueda volver a la normalidad?— preguntó Saiv Saiv.

—Claro, hermano. Estamos en paz.

Luigi se puso en pie también y corrió hacia Mario. El fontanero de rojo se alegró de que los peces hicieran las paces. Todo este tiempo, lo único que Tipp Tipp necesitaba era que Saiv Saiv asumiese su culpabilidad. Aunque Mario seguía pensando que eso no justificaba sus acciones.

—Bueno, pues ya está todo arreglado. Podéis volver cuando os apetezca, os recibiremos con las aletas abiertas. Y... gracias por la ayuda— agradeció Saiv Saiv.

Mario y Luigi se despidieron de los cheep cheeps y entraron por la tubería de salida, abandonando la Gruta Salmuera por el momento y preparados para seguir hacia el castillo de Bowser.

—Eh, Tipp Tipp. ¿No te sonaban de algo esos dos?—le preguntó Saiv Saiv.

—Qué va, de nada— respondió el otro, confuso.

—Me lo imaginaba.


Mario salió de la tubería, Luigi había llegado antes que él y estaba mirando a un goomba morado que le resultaba familiar.

—¡EH, HERMANOS MARIO! Echadme una mano, ¿queréis?—dijo el goomba.

Los hermanos se acercaron y reconocieron a Goombatalla, el goomba que les había ayudado a entrenar en el castillo de Peach. Se preguntarón qué hacía aquí y por qué necesitaba su ayuda, pero luego se percataron de que un bloque gigante le bloqueaba el camino.

—Cuánto tiempo, ¿eh? Qué, ¿aún os gusta saltar sobre las cabeza de los goombas como si fuera vuestro T.R.A.B.A.J.O?.

Mario tosió, incomodado por la situación.

—Eh, que no pasa nada, no me ofendo. De todas formas yo os enseñé esos movimientos. ¡El caso! Intento volver al reino, ya sabéis. Pero este bloque me está... bloqueando. Así que no estaría mal que os encargarais de él.

Luigi pensó en cómo librarse de aquel bloque amarillo, pero no se le ocurría la manera. Le preguntó a Goombatalla qué podían hacer.

—¿Qué clase de pregunta es esa? ¿Es que solo habéis estado usando esos martillos para combatir?

Los hermanos confesaron que ese era el caso.

—Pues si habéis estado llevando encima esos trozos de roca sin usarlos para reventar cosas, estáis malgastando espacio.

Goombatalla dio unos pasos antes de decidir qué hacer.

—Pero como que me llamo Goombatalla que os voy a enseñar a hacerlo. ¡Ven aquí, rojo!

Mario obedeció y se plantó de cara al goomba.

—No me mires a mí, ¡mira al bloque! Ahora... en realidad esto es igual que usar el martillo para pegar un buen martillazo al enemigo. Llévalo hacia atrás... ¡y golpea!

Mario siguió las instrucciones al pie de la letra y acabó con el bloque con un martillazo bien dado. Ahora que habían encontrado un nuevo uso para el martillo, podrían usarlo para despejar los obstáculos del camino.

—¡Eso es! A eso lo llamo yo ocuparse del asunto—Goombatalla elogió.— Bueno, pues me largo. Tal vez volvamos a encontrarnos. O no. Paz— Y se alejó en dirección a Ciudad Toad.

Ya no faltaba mucho para llegar al castillo de Bowser. Según un letrero, Mario y Luigi estaban en las montañas Champiñón, el último lugar que debían superar. Luigi se tomó un minuto para analizar su entorno. El lugar estaba plagado de paragoombas y parakoopas que no parecían nada amigables. No faltaban tampoco los desniveles típicos de una montaña, pero lo que más sorprendió a él y a Mario fue la pequeña nevada que caía sobre ellos en aquel momento. Los hermanos empezaron a tener un poco de frío, pero quedarse plantados no les haría ningún bien, sino todo lo contrario. Habían perdido bastante tiempo en las aguas con el asunto de Saiv Saiv, así que tenían que darse prisa en llegar al castillo.

Con ayuda de su nueva utilidad para los martillos, Mario despejaba las rocas y bloques del camino mientras Luigi se dedicaba lo mejor que podía a protegerles de los enemigos. Los ataques constantes de los goombas alados, los goombas terrestres, los koopas, y los topos monty que lanzaban rocas no se lo ponían nada facil a Luigi. ¿Por qué les estaban atacando? ¿Acaso Kammy no había avisado a las tropas de Bowser de que tenían una tregua temporal? ¿Tan ocupada había estado? ¿O tal vez era por alguna otra razón?

De hecho... ¡claro! ¿Cómo había dicho Kammy que se llamaba? ¿Kamort? El que había vencido a Bowser... tal vez también había conseguido el apoyo de sus esbirros. Ahora todo cobraba más sentido, y así se lo hizo saber a Mario. El fontanero de rojo decidió preguntar a la bruja tan pronto como se encontraran. Por ahora lo único que podían hacer era seguir adelante.

Mario alcanzó a divisar la silueta del castillo, ya casi estaban. Ascendieron un poco más, y antes de acercarse se tomaron un champiñón para recuperar fuerzas. Luigi tenía el presentimiento de que la operación de rescate no resultaría nada fácil.


Una vez pusieron pie en la zona, lo primero que vieron fue la impenetrable barrera mágica que rodeaba todo el castillo. Mario y Luigi se quedaron observándola, pensativos. ¿Y ahora qué? Kammy no les había avisado sobre esto...

—Por fin habéis llegado— dijo una voz de mujer anciana. Desde arriba descendía Kammy Koopa sobre su escoba, llamando la atención de los hermanos.

—Teníamos que ocuparnos de otro propósito y aun así hemos llegado antes que vosotros. ¿Es que habéis estado holgazaneando, bigotudos?

Mario pasó de relatarle su aventura submarina a Kammy y justificó la tardanza con los ataques constantes de las tropas de Bowser.

—Lo que me temía... Kamort ha usado su magia de control mental para lavar el cerebro a los esbirros. Nos ha empeorado las cosas... ¡Ese majadero!

En ese momento, dos secuaces más aparecieron detrás de Kammy: un pinchón con caparazón verde y un paratroopa de piel café. Mario y Luigi se alarmaron y se prepararon para el combate.

—Tranquilos, están de mi parte. Son Sir Spinalot y Kappin, mis dos secuaces más capacitados para la operación.

—Bueno, bueno. Los hermanos Mario en persona. Vuestros incesantes saltos me hicieron agenciarme este caparazón con pinchos— Spinalot "saludó". Lo que dijo el otro secuaz fue bien distinto.

—¡Guau, por fin conozco a Mario! ¿Me firmas un autógrafo o algo?

Todos miraron a Kappin con cierto desconcierto.

—¡Inútil! ¿Qué parte de "enemigos acérrimos" no entiendes?— Spinalot reprochó.

—¿En serio? Ahora mismo parece que estamos aliados y tal...

—¡Solo es por ahora, es para salvar al rey Bowser!

—¡BASTA! No tengo tiempo para vuestras tonterías. Ahora, sobre esta barrera que ha levantado Kamort...

De repente, Luigi decidió que era su momento de gloria. Sin dejar terminar de hablar a Kammy, sacó su martillo y empezó a destruir el escudo a martillazos... o eso era lo que a él le hubiera gustado ver. En realidad, su golpe no hizo mella, y Luigi se desplomó por el retroceso. Mario soltó una leve carcajada, que provocó que Luigi se levantara y siguiera intentándolo, una y otra vez, con un torrente de martillazos.

—Si has acabado de hacer el ridículo... por favor, dejame terminar— le pidió Kammy. Luigi se ruborizó, se apartó de la barrera y desvió la mirada— Mientras vosotros perdíais el tiempo, yo, como la bella genio que soy, encontré el Orbe Bleu.

La bruja sacó un orbe de una tonalidad azul, como su nombre indicaba, sorprendiendo a los hermanos. Mario sintió cómo reaccionaba su cristal estelar, pero trató de ocultarlo.

—Ahora, si utilizo su poder seré capaz de...

Antes de que Kammy terminara, el orbe hizo el resto. Se elevó en el aire y con su poder quebró la barrera mágica en pedazos, ante el asombo de los demás. Kammy fue a recuperar el orbe, pero también desapareció sin dejar rastro.

—Pues el escudo ha desaparecido, genial, pero ¿a dónde narices ha ido el Orbe Bleu?— preguntó Kappin.

—Este no era el plan...— lamentó Spinalot.

—Si ya decía yo que el orbe me daba mala espina desde el principio.

—No importa. El Orbe Bleu ha cumplido su objetivo. ¡Nos movemos ya!— tras esto, Kammy se dirigió a los hermanos— Nos separaremos para rescatar a Lord Bowser y tomar el castillo de nuevo. Mi grupo entrará por la puerta, pero vosotros tomareis una ruta secreta por las catacumbas.

¿Cómo? ¿Habían roto la barrera sólo para no atravesarla después? ¿Qué ruta secreta? Mario y Luigi empezaron a acosar a Kammy con preguntas, una detrás de otra. La bruja estuvo a punto de lanzarles un hechizo.

—¡BASTA! Hablad de uno en uno o no nos aclararemos.

Mario formuló la pregunta; al fin y al cabo no importaba cuántas veces hubieran ido a rescatar a la princesa, los propios residentes del castillo lo conocerían mejor.

—¿Que dónde está la entrada secreta, dices?—Mario asintió— Resulta que estáis sobre ella. ¡Venga, id a salvar al rey Bowser!

Antes de que tuvieran tiempo para reaccionar, el suelo desapareció debajo de Mario y Luigi y no pudieron hacer más que caer al vacío, maldiciendo mentalmente a Kammy Koopa. Parece que tendrían que atravesar el pasadizo secreto solos.

—Vamos— ordenó Kammy a sus secuaces, que la siguieron en dirección al portón.


Pues it's over. El siguiente capítulo, cuando sea que lo suba, tendrá como protagonistas al grupo de Kammy, y después veremos el rescate desde el punto de vista de Bowser y por último los hermanos.

Saludos C: