Wolas. No he tardado mucho, pero a ver cuánto dura eso… X'D

Letra cursiva: Pensamientos de Kammy.


Una vez más, nos ponemos en la piel de Kammy Koopa y sus secuaces.

Después de haber enviado a Mario y a Luigi por el pasadizo secreto, los tres se dispusieron a entrar al castillo. La puerta principal estaba bien cerrada, pero con un hechizo Kammy logró abrirla.

El castillo estaba tal cual Kammy lo había dejado, con la diferencia de que sus habitantes ya no la obedecían.

—Ahora que estamos dentro, hemos de dirigirnos a la sala del trono para vencer a Kamort y recuperar el castillo—informó Kammy.

—Si tan solo las cosas fueran así de fáciles—dijo Kappin.

—Por supuesto… habrá resistencia. Ya sea el propio ejército de Kamort o el nuestro, el cual está sin duda bajo su control mental.

—Entonces… no debemos confiar en nadie—afirmó Spinalot.

Kammy echó un rápido vistazo al estado del castillo.

—Kamort ya ha levantado obstáculos mágicos para ralentizarnos. No importa, son fáciles de superar. ¡Ahora, vamos a recuperar el castillo de Lord Bowser! —finalizó Kammy.

Lo primero que debieron solucionar fue el asunto de la barrera mágica que tenían frente a ellos. Por fortuna, a los lados había dos bloques mágicos para destruírla. Sobrepasado ese obstáculo, llegaron a la entrada del salón de actos, que estaba bloqueada por unos bloques azules, así que siguieron en dirección oeste, para encontrarse con otro inconveniente.

Eran dos goombas infundidos en armaduras que no habían dejado abierta ninguna vía por la que escabullirse. Kammy y Spinalot anduvieron con cuidado, pero Kappin se confió.

—Mirad, los seguratas están bien. ¡Nos podrán echar una mano!

En aquel momento los goombas mostraron sus verdaderas intenciones.

—Los intrusos deben ser destruídos.

—No seas estúpido. ¡Incluso los guardias también están siendo controlados! —apuntó Kammy.

Kappin fue el primero en iniciar el combate, enmendando su error. Atacó con una patada voladora a uno de los goombas, pero a causa de su armadura no logró hacerle mucho daño. Kammy lo ayudó con su magia, que era capaz de atravesar la protección. Mientras, Spinalot se las veía con el otro goomba, que atacó con una bala de cañón. La concha y los pinchos de Spinalot le servían para mitigar el daño, pero no podía protegerse completamente con ellos. Por eso, cuando Kappin y Kammy acabaron con su enemigo, fueron a ayudar a Spinalot. El goomba no tardó en caer.

Tan pronto como acabaron con este conflicto, un fuerte sonido les sorprendió.

—¡ATENCIÓN! Bowser se ha escapado de su celda. No va armado, pero aun así es peligroso. Se ha activado el sistema de obstáculos de máxima seguridad. Se han activado los lanzallamas. Si encuentras a Bowser, agárrale por la cola, es su punto débil. Después llévalo a la sala del trono de Kamort.

Era la alarma. Al parecer, el rey había decidido tomarse las cosas a su manera y no había esperado al rescate. Bueno, si no se metía en problemas, mejor para el grupo de Kammy. Su objetivo no había cambiado.

—¡Sí! ¡Parece que nuestro valiente rey se ha liberado a sí mismo!—dijo Spinalot con entusiasmo. Kappin pensó si aquello era un sueño o la realidad.

—Ese estallido de felicidad, viniendo de ti, me ha dejado un poco rayado. Porfa, que no vuelva a ocurrir…

Lo único con que respondió Spinalot fue un gruñido.

—Seguramente Lord Bowser se dirija a la sala del trono para enfrentarse a Kamort, como nosotros— dijo Kammy.

—Oye, ¿soy el único que tiene curiosidad por eso que ha dicho el tío del altavoz? ¿Eso de "agárrale por la cola, es su punto débil"?

—Solo son tonterías—respondió rotundamente Kammy.

Siguieron su camino, pero su destino, una puerta, estaba obstruído por una barrera. El salón de actos también era inaccesible por ese lado, así que allí no podrían hacer nada.

Según el aviso, al parecer se habían activado unos lanzallamas, y el grupo pudo comprobar que estaba en lo cierto. De una estatua de Bowser salía una larga llama que les impedía alcanzar el bloque para desactivar el obstáculo, pero Kappin la sobrevoló fácilmente y activó el bloque.

¿Qué fue lo que encontraron tras la puerta y tras andar un poco más? Exacto. Otra barrera. Spinalot suspiró a la vez que Kappin se quejaba.

—¡Este tal Kamort solo sabe poner barreras! Podría venir él mismo a pararnos los pies aquí mismo, sería mejor que tanto contratiempo.

—Ten cuidado con lo que deseas… no es que seas precisamente poco gafe, Kappin.

—¡Repite eso, saco de pinchos!

—¡Callad, insensatos! Por muchos obstáculos que haya, nuestra misión sigue siendo superarlos todos. Así que haced el favor de comportaros—zanjó Kammy.

Cuando los hubo calmado, se percató de que a su lado tenía otro interruptor. Problema solucionado.


Mientras Kammy avanzaba, pensó en los goombas oscuros. Era evidente que aquella variedad de goomba no existía en el reino Champiñón, y nunca habían pertenecido al ejército de Bowser. ¿Era posible que Kamort los hubiera traído de algún otro lugar?

Todo esto le resultaba extraño a Kammy. Su antiguo aprendiz, del que no había oído noticias por un largo tiempo después de que lo desterraran, de repente se presentaba con un poder mágico superior al suyo y les arrebataba el castillo. Además, había dominado la magia de control mental y la estaba aprovechando al máximo. La bruja aún no tenía ni idea de cómo había sido capaz de dominar a Bowser con un solo hechizo.

¿Cómo ha sido capaz de sobrepasarme…? ¿Quién le ha ayudado? ¡Ah…!

La mente de Kammy se trasladó a aquel momento donde todo había cambiado.

"Ahora sirvo a un mejor maestro, ¡y lo conquistaremos todo, incluído vuestro castillo!"

Aquellas eran las palabras que, estaba segura, había pronunciado Kamort. Debía averiguar de quién se trataba ese "maestro". Podía tratarse de una amenaza mayor.

—¿Lady Kammy? —las palabras de Spinalot la devolvieron a la realidad.

—¿Qué quieres…?—respondió la bruja.

—Nada, solamente me parecía que no se encontraba bien. Siento las molestias.

—No te preocupes. Sólo estaba pensando en Kamort… me parece extraño todo lo que ha estado haciendo. No era así de poderoso cuando lo desterré.

—¡Démosle una buena somanta de palos para que hable! —propuso Kappin.

—Ya se verá cuando lleguemos. Si no habla por las buenas, tendrá que ser por las malas. Por mucho poder que haya conseguido, no podrá con la fuerza combinada de nuestro grupo, Mario y su hermano, y Lord Bowser—afirmó Kammy.

—Así se habla, mi señora. Deberíamos proseguir con cuidado, pues veo más secuaces controlados.

Además de los goombas, tanto oscuros como blindados, también había koopas con caparazón rojo. Kappin se enorgullecía de ser el único koopa con sentido común. Cuando se topaban con uno, el paratroopa se encargaba de darlos la vuelta con una patada y los otros hacían el resto.

El momento de Spinalot llegó cuando fue su turno de activar un bloque rosa. Cogió impulso con su caparazón y le dio de lleno, haciendo desaparecer con ello el bloqueo más reciente.

—Ya no queda mucho, ¿no? —preguntó Kappin.

—Si avanzamos por esta cuesta, deberíamos llegar pronto a la sala del trono.

Pero un último obstáculo paró en seco al grupo. Un muro de piedra bloqueaba la entrada de la sala. Lo mirasen como lo mirasen, era totalmente imposible pasar por allí. No podían derribarlo ni tampoco había ningún bloque o interruptor cercano. Se habían encontrado de repente con un callejón sin salida.

—No esperaba esto. Debería haber supuesto que Kamort protegería todo lo posible su sala del trono. Me preocupa lo que pueda estar pasando en la mazmorra—Kammy pensó en el otro camino, una cuesta abajo, que llevaba a la mazmorra donde había empezado todo. Se preguntó si sería prudente tomar un desvío.

Como si el destino hubiera respondido su pregunta por ella, Kammy volvió a escuchar la alarma de intrusos.

—¡ATENCIÓN! Bowser aún sigue suelto y anda liberando presos. Se ha activado el sistema de obstáculos de súper dúper alta máxima seguridad. ¡Todas las unidades disponibles, a la mazmorra!

—Bueno, creo que ese aviso ya habla por sí solo, ¿no? No podemos hacer otra cosa de momento—dijo Kappin.

—No creo que importe mucho si nos retrasamos un poco. Al fin y al cabo, Mario aún tiene que atravesar el pasadizo secreto—Spinalot comentó.

—¿Sir Spinalot descuidando su deber? ¿En qué se ha convertido este mundo? —Kappin se mofó.

—Sabes tan bien como yo que deberíamos garantizar la seguridad de Lord Bowser.

—No se hable más. Vayamos hacia la mazmorra—ordenó Kammy.

Pero no llegaron muy lejos. Otro muro de rocas bloqueaba el puente que conectaba con el otro lado del castillo. Y esto no podía eliminarse tan fácilmente como un muro mágico…

¿O tal vez sí? Al fin y al cabo, había un bloque rosa a simple vista. Kammy lo activó y… no. Nada.

—Qué suerte tenemos. Supongo que habrá que confiar en el rey—se rindió Spinalot.

—¿Pero qué podemos hacer? La sala del trono está bloqueada, y este camino también. Nos hemos quedado sin opciones, así que centrémonos en derribar al menos alguno de ellos— Kappin propuso.

—Tienes razón. Deberíamos buscar una manera de tirar abajo este muro, Lady Kammy. Pero no se me ocurre ninguna idea…

—Solo hay un lugar que no hemos inspeccionado… el salón de actos— Kammy respondió.

—¡Pero era imposible entrar! Aunque… ahora que le has dado a este bloque de aquí, tal vez…— dijo Kappin.

—No perdemos nada por comprobarlo. Volvamos sobre nuestros pasos.

Con todo el camino despejado, llegar al salón de actos no fue complicado. En efecto, los obstáculos que impedían la entrada habían desaparecido como consecuencia de las acciones de Kammy.

Pero nadie podía haber adivinado lo que ocultaban las puertas del lugar.


El salón de actos, también utilizado ocasionalmente como sala de teatro, estaba abarrotado de goombas, koopas, boos, shy guys, huesitos… y estaban viendo una obra de teatro. No parecían haberse percatado de que unos intrusos se habían colado en el castillo, incluso después de los dos anuncios de la alarma.

El grupo no podía dejar que nadie les viera, así que inmediatamente fueron a esconderse detrás de la última fila de butacas. Kammy alcanzó a ver algo de la obra, aunque le costaba desde su escondite.

Un magikoopa vestido de negro, que parecía decir a gritos "soy el protagonista", estaba combatiendo contra otra magikoopa exageradamente anciana y un koopa disfrazado de manera algo peculiar y de constitución fuerte. Kammy no tardó en encontrar el paralelismo de tal absurda obra; los actores representaban al propio Kamort, Kammy y Bowser.

Ese mequetrefe… haciéndose ver como un héroe, cuando todo lo que hizo fue invocar a un secuaz para que luchara por él.

Kappin y Spinalot no compartían una opinión mucho mejor. En sus ojos, la obra era tan mala que preferirían no haber entrado al teatro, pero ante los ojos de los secuaces controlados por Kamort, aquello era el Santo Grial.

—Psst… ¿no deberíamos hacer algo? Mirad… allí, enfrente del escenario, flotando, ¿no veis un bloque rosa? Podría ser lo que necesitamos para romper el muro—susurró Kappin.

—Sí, pero quedaremos expuestos. Nos superan en número, sería imposible vencerlos a todos—argumentó Spinalot.

A Kammy se le ocurrió una idea, pero era muy arriesgada. No obstante, si lo conseguía, podría activar el bloque sin ser descubierta.

—Esperad aquí y no hagáis ruido, ¿entendido? Tengo un plan—dijo Kammy.

—Lo que usted diga, pero tenga cuidado.

Kammy aprovechó la falta de luminosidad y se acercó lentamente al escenario por el lateral. Prestó suma atención al desarrollo de la obra. Si era fiel a los acontecimientos reales, cosa que era extremadamente posible, su plan tendría éxito.

—¡Buajaja! ¡Tus intentos se vuelven cada vez más patéticos! —dijo el Bowser actor.

—Je, jeje... porque tú lo digas. ¡Me he guardado lo mejor para el final! —dijo "Kamort".

Esta era su oportunidad. Con la distracción del hechizo del magikoopa de negro que usaría sobre "Bowser", nadie se daría cuenta del cambiazo. Kammy lanzó un hechizo de hipnosis sobre la Kammy actriz, y usó otro hechizo para intercambiar sus posiciones. Su magia también podía servir para otros propósitos aparte del combate. Ejecutó su plan a la perfección y la Kammy actriz acabó sumida en un profundo sueño fuera del escenario. Ahora le tocaba actuar a nuestra bruja.

—¡Rey Bowser! ¿Qué le pasa? —dijo Kammy.

—¡Lo he atrapado con un hechizo! ¡Ahora está en mis manos! ¡Un movimiento en falso y acabaré con él en cualquier momento!— amenazó "Kamort".

—¡Un hechizo como ese no puede existir!— exclamó Kammy.

—Quizás para ti, pero yo he ido mucho más allá de tus límites. La única razón por la que no has sido afectada es porque tienes un poder mágico superior al suyo.

—Vieja burra, menudo tío más malo al que has formado, ¡pero eso da igual ahora! —dijo "Bowser".

—¿Te das cuenta de que tu destino está sellado y que he ganado?

—¡Kammy, sal del castillo ahora mismo y busca ayuda!— ordenó el "preso rey".

—¿Fuera del castillo? ¿Entonces a quién acudiré? A Mario y a su hermano. Espero que Lord Bowser no se enfurezca demasiado al saber a quién pedí ayuda.

—¡Cualquiera me vale, ahora no te exijo nada especial!— exclamó "Bowser".

En la escena real, Kammy hubiera desaparecido por arte de magia en este momento, pero ahora tenía un papel que cumplir. Sacó su escoba y abandonó el escenario, pronunciando sus últimas palabras como actriz revelación.

—¡No tema, Lord Bowser! ¡Yo lo rescataré!

Mientras volaba con su escoba, activó "por casualidad" el bloque rosa que flotaba elevado en el aire. Y toda esa ridiculez, pensó Kammy, solo para activar un pequeño bloque. Solo podía esperar que mereciera la pena.

Hizo una señal a sus secuaces, que aún seguían detrás de las butacas, y salió del teatro.

—¡KAMMY! ¡Qué pedazo de actriz estás hecha! ¿Seguro que no naciste para esto? —preguntó Kappin al salir.

—¡Calla, Kappin! Voy a levantar una barrera alrededor del teatro por si las moscas. No sé cuánto tiempo puede durar, así que debemos alejarnos de aquí cuanto antes.

Con su magia Kammy bloqueó las puertas del teatro, por si su treta había sido descubierta, antes de echarse a correr en dirección a la mazmorra.

—Lady Kammy, ha estado espectacular. Reemplazar a la actriz y cumplir con su papel, para después activar el bloque sin levantar ninguna sospecha es algo que sólo pudiera haber hecho usted— halagó el pinchón.

—Ya está haciendo la pelota.

—¡Silencio!

Mientras corrían hacia la mazmorra, Kammy pensó en cómo sus esfuerzos habrían merecido la pena. Cuando llegaran, el muro se habría desplomado y podían entrar a ayudar a su rey.

Pero la realidad era bien distinta. El muro seguía en pie y Kammy casi se dio de bruces con él.

—¡JO-jorobarse! ¡Hay que jorobarse! ¡¿Todo lo que hemos hecho no ha servido para nada?! — gritó Kappin.

—¡Me niego a creerlo! ¡Ese bloque tuvo que servir para algo!

—¿Y si… volvemos a la sala del trono? Antes no podíamos pasar, pero puede que gracias al bloque rosa eso haya cambiado—añadió Spinalot.

—De acuerdo. No podemos hacer nada más por Lord Bowser. Hemos hecho todo lo que hemos podido, pero ahora deberá encargarse él del resto—finalizó Kammy.


El grupo soltó un suspiro de alivio colectivo al llegar de nuevo a la sala del trono. El camino estaba finalmente despejado, gracias a la intervención de Kammy.

—¿A qué esperamos? ¡Vamos! —dijo Kappin.

—Después de lo que he tenido que soportar en el salón de actos, juro por mi honor de magikoopa que nada de esto habrá sido en vano.

—¿No deberíamos esperar a Mario y a su hermano antes? —sugirió Spinalot. Pero la mirada asesina de los otros dos le hizo cambiar de opinión.

Antes de penetrar en el salón del trono y enfrentarse a Kamort, una súbita explosión les paró en seco. Durante unos segundos, nadie dijo nada. No estaban seguros de qué podría haber sido eso, pero sabían que el sonido provenía de la mazmorra.

—Eh… ¿estará bien Bowser…?


¿Qué puede haber ocurrido en la mazmorra? Lo descubriremos en el próximo capítulo, así como las andanzas de Mario y Luigi por el subterráneo.

Por cierto, el 18 de febrero harán cuatro años desde que empecé a subir la historia. Es un poco triste que en este tiempo solo haya subido 12 capítulos… xD. Realmente quiero acabar el fanfic, y tengo planeadas ideas para después, pero nunca encuentro el momento de escribirlas.

Si dejaras una review me harías muy, muy feliz :)

¡Saludos!