No tengo ganas de aguantar a mi familia. Hay muchas cosas de mi vida que están mal, y entre esas esta mi familia. Mamá es psicóloga y tengo miedo de que un día lea mis pensamientos y sepa que le estoy ocultando algo, si tiene que enterarse quiero que sea porque yo se lo dije, no por mis tendencias homosexuales reprimidas. En cuanto a papá, bueno papá es un imbécil, no se que vio mamá en el, en general no se que ven las mujeres en los hombres.
Hay veces en que hablar con ellos es agotador, en la cena siempre tengo que estar montando números, como si yo fuera un bufón y ellos los reyes, es como llevar un blog. Me gustaría pasar desapercibida y que toda la atención se la llevaran mis hermanos, uno de ellos esta en la Universidad tratando de no ser un delicuente y el otro es un niño curioso con miles de preguntas. Enserio, ¿Cómo es que mis padres no pasan de mi y fijan toda su atención en ellos?, ¿Tengo algún tipo de maldición?, el efecto Harleen Quinzel, supongo.
Como hoy tuve un día TERRIBLE (en mayúsculas), le colocó la correa a Puddin. y salgo corriendo de casa.
Intento tranquilizarme mientras camino, fracaso, no dejo de pensar en el rarito de Jack Napier, en Ivy y lo horrible que ha sido el ensayo de hoy.
Así que a Jack le gusta Dinah. Bueno, a quién no. Ella es linda y segura, usa chaquetas de cuero y tiene una sonrisa tipo «Tranquilos, soy Dinah Lance y puedo hacer lo que quiera». En realidad, no es tan malo, Jack solo quiere que lo ayude a pasar tiempo con la chica que le gusta, no hay drama.
Excepto que si lo hay, porque Jack leyó mis putos correos privados con Ivy y ahora me esta chantajeando y eso me hace enojar.
Sin embargo, caminar en otoño me relaja. Ir a casa de Dick también. La gente comienza a decorar las entradas con calabazas, eso es genial, me encanta Halloween, amo maquillar mi cara exageradamente y comer dulces hasta la madrugada. Infantil si, pero muy divertido.
Puddin y yo entramos por el jardín trasero de Dick y bajamos al sótano. Hay un televisor gigante de cara a la puerta y en el tipos en mallas graciosas pelean unos con otros. Dick y Bárbara estan tirados en un sillón desgastado jugando. Seguro llevan desperdiciando oxígeno ahí toda la tarde.
Apenas entro, Dick pausa el juego. Es lo bueno de Dick, tal vez no te diriga la mirada por estar dando piruetas, pero puede dejar la videoconsola en pausa.
—¡Puddin! —exclama Bárbara.
El perro no tarda ni dos segundos en poner su trasero en Bárbara y lamer sin vergüenza su cara.
—No, tranquilos, tranquilos. Saluden al perro. Pasen de mi.
—Pobrecita, ¿También quieres que te rasque las orejas, Harls?
Suelto una risita. Que bien: se respira normalidad.
—¿Ya mataron al villano? —pregunto.
—Nop, lo encerramos. —Dick le da unos golpecitos al mando.
—Genial. —siendo sincera, no puede importame menos si han encerrado al villano o no. Pero es lo que necesito ahora, necesito la violencia de los videojuegos, la oscuridad de un sotano y la tranquilidad que me dan Dick y Bárbara.
Ellos son geniales. Bárbara ha sido mi mejor amiga desde el principio de los tiempos (Jardín de niños), y aunque es una chica tranquila y puede verse como una total nerd por las gafas y la coleta, ella siempre esta ahí para apoyar mis locuras, y aveces para detenerlas.
A Dick lo conocí en mis clases de gimnasia, desde entonces supe que seria mi compañero en el crimen. Veran, a ambos nos gusta hacer bromas, en especial bromas a Bárbara. Dios, amamos hacerle bromas a Barbs, y en el fondo a Barbs también le gusta.
En eso se basa nuestra relación, como ahora, Dick acaba de bostezar y Bárbara le lanzó una bolita de papel a la boca.
—Tú sigue bostezando, dormilon. —rueda los ojos y le da una sonrisa a Dick.
—¿Por que estás cansado?
—Porque salgo de fiesta hasta el amanecer, todas las noches.
—Si por fiesta te refieres a desvelarte por los deberes de cálculo.
Ahí esta, Dick y Bárbara teniendo una de sus típicas conversaciones de pareja, es gracioso porque no son novios. Y eso es raro, Dick es alguien muy intenso cuando se 'enamora', ahora mismo esta loco por Dinah (como todo el mundo), a la hora del almuerzo cambia de asiento con Pamela Isley estratégicamente sólo para estar cerca de Dinah, por no mencionar la cuestión de los ojos, las famosas miraditas tiernas de Dick Grayson.
Es gracioso y triste de ver a la vez, porque así como yo estoy loca por Ivy, Bárbara esta loca por Dick, solo hay que ver la expresión en su cara cuando Dick coquetea con otra chica.
Y esas son buenas razones para volverme la zorra casamentera de Jack Napier. Si Jack se enrolla con Dinah, entonces tal vez Dick abra los ojos y por fin le proponga matrimonio a Bárbara.
Así pues, esto no solo me afecta a mi y a mis secretos. Apenas tiene que ver conmigo.
