En el parque de diversiones, las tres mujeres se divertian con la pequeña Harumi, la pasearon por todo el parque y solo algunas veces subieron con ella a algun juego apto para pequeñitos, le tomaban fotos para colocarlos en su album de reuerdos, reian y jugaban con ella, no se perdian de ningun detalle, siempre la cuidaban y procuraban que nada le faltara, cuando en un instante la bebe le dió por dormir se sentaron en una banca para descansar mientras veian a las personas pasear y divertirse, y vieron en una banca junto a la suya a tres jovencitas que veian con nostalgia rumbo a la montaña rusa, vieron a una rubia alejarse rapidamente con un semblante triste y las otras dos que se quedaron lucian de la misma forma, ambas se pararon y comenzaron a hablar, y escucharon sin querer toda su conversación y lo que escucharon las hizo entristecer y a la vez admirar a las jovenes desconocidas.
Michiru fue la mas afectada que mientras escuchaba, sus ojos se cristalizaron y no pudo evitar caer una lágrima mientras se aferraba con fuerza al cuerpecito de su bebe que sostenía entre sus brazos, Haruka de inmediato se dió cuenta y la rodeo con su brazo para tranqulizarla mientras seguian observando a las jovencitas, vieron regresar la chica de rubias coletas acercarse a las otras y despues se alejó y subió al juego y de lejos la veían tan feliz así como a las otras dos que le tomaban fotos.
Michiru: -Cualquiera que las viera así de felices, ni siquiera pensaría por lo que estan pasando, son apenas unas jovencitas como para llevar sobre sus hombros una enorme responsabilidad, y a la vez tan valientes, su madre ha de ser una gran mujer como para que esas niñas hagan tantas cosas por ella.- Observando a las jovencitas.
Setsuna: -Yo nunca conocí a mi madre y no se lo que significa el amor a una mamá, crecí sola, lo único cercano a una mamá son las monjas que nos daban clases y nos enseñaban los oficios, pero si la hubiese tenido, no se si yo sería lo suficientemente fuerte para soportar y llevar una vida como la de esas niñas. Al Menos mi madre hizo algo bueno al dejarme a las puertas de un orfanato antes de caer de lleno en el alcoholismo y la drogadicción. De ella solo tengo una fotografía y una carta pidiendome perdon.- Recordando su infancia.
Michiru: -Tú lo has dicho Setsuna, al final hizo algo bueno por ti, en esa carta te explica el porque lo hizo, te dejó ahí para que no terminaras muerta en un callejón como ella, quería que tu vida fuera diferente, y mirate ahora, eres una doctora, cuidas y ayudas a las personas. Te admiro Set, a pesar de tu pasado eres una gran persona y una gran amiga.- Mirándola y tomándole la mano para dar confianza a sus palabras. Setsuna solo se limita a asentir con las palabras de Michiru y le agradece desde el fondo de su corazón. Ahora habla Haruka mirando hacia las jovenes y ellas le prestan atención.
Haruka: -Pues yo si se lo que es tener una familia, que te cuiden, te apoyen, te consientan y te amen por sobre todas las cosas, a pesar de que mi padre tenía un carácter muy fuerte hacía otras personas o a los negocios, cuando estaba en casa se portaba de lo mas amoroso y cariñoso con mi madre y conmigo, fuimos muy felices, querían que yo disfrutara de mi niñez, tanto que en vez de mandarme a escuelas especiales para aprender modales y reglas de etiqueta yo le dije que quería aprender artes marciales para poder defenderme de cualquier idiota, sin dudarlo, mi padre solo sonrió y me dijo que sí, y así fue como aprendí a patear traseros- (sonriendo) -aunque si tuve que aprender modales y etiqueta, mi madre se encargó de eso; y aprendí los negocios de mi padre cuando me llevaban a las reuniones. Pero por azares del destino, ellos murieron mientras yo estaba en la escuela, y a partir de entonces, asumí una gran responsabilidad apesar de ser muy joven. Fuí muy rebelde pero lo logré, multiplique los negocios y la fortuna.- Lo dice con un semblante de orgullo y Michiru le toma las manos.
Michiru: -En cambio yo fuí una marioneta, ellos dicidían por mí desde que era pequeña, sí, aprendí muchas cosas, pero nunca tuve una infancia normal, no tuve juguetes, cuando me dieron un violín era porque tenía que aprender a usarlo como debía de ser y tenía incluido una fastidiosa maestra que además me enseñó a tocar el piano y otros instrumentos, si yo me pudiera multiplicar honestamente tendría una gran orquesta. Tuve maestros de pintura, escultura, y modales. Mis padres nunca estaban conmigo, ni en navidad, año nuevo o incluso en mi cumpleaños, ellos estaban ocupados en sus fiestas de beneficiencia, y si me llevaban era para que yo deleitara a los invitados con mis interpretaciones, y cuando se dieron cuenta de que yo era un diamante decidieron explotarme, organizaron conciertos y así me fuí haciendo famosa. Ellos decidian mis atuendos, como debía comportarme y con quienes podía hablar y sobre todo quienes debian ser mis "amigos". A veces me pregunto si ellos extrañaran a su única hija.- Agachando la cabeza, y Haruka le inclina la cabeza hacia su hombro para despues acariciar su cabello y tranquilizarla.
Haruka: -No pienses en el pasado Michiru, ahora eres feliz, y gracias a que eres famosa esque tienes trabajo y no eres una fastidiosa maestra.- Guiñandole el ojo, lo que hace sonreir a Michiru. Vuelve a mirar a los jovencitas y se le ocurre algo. -Tengo una idea- Se levanta y sin dar explicación se aleja y va a la taquilla y despues entra a un restaurant y de regreso trae un sobre en la mano y a su izquierda ve a un mimo, lo piensa, se acerca, le dice algo al oido, el mimo asiente toma el sobre y se dirige hacia donde estan las jovencitas. Haruka regresa, se sienta y sus compañeras aun desconsertadas le preguntan, mientras observan lo que sucede con el mimo y las jovencitas.
Michiru: -¿Que hiciste Tenoh?- Mirando sus ojos verdes, Haruka solo corresponde con una sonrisa.
Haruka: -Pues, considero que la diversión debe ser mutua y así la felicidad es completa, esas niñas hacen un gran trabajo y este parque de diversiones es para divertirse y no solo ser expectadores.- Las tres ven subir a las jovenes a un juego y Michiru y Setsuna entienden las palabras de Haruka y sonrien. Haruka toma a Harumi que parece haber despertado y se alejan del parque con destino a su casa.
MANSION TENOH
Michiru: -Fue un gran detalle para esas niñas Haruka.-Lo dice mientras prepara la papilla para Harumy, Setsuna ayuda a preparar la comida y Haruka cargando a la bebé ayuda a poner la mesa.
Haruka:-Solo quería verte feliz y se que su situación te afectó. Michiru, no te atormentes con el pasado, ahora eres libre y feliz, ¿no es cierto?- Mirando a michiru y ella voltea y le responde.
Michiru:-Lo soy Haruka, soy feliz en esta casa, soy feliz con mi hija y con ustedes.- Mira a su alrededor y luego a Haruka con su bebé y luego a Setsuna y regresa la mirada hacia Haruka. -Solo que aún duele, hace casi dos años que no hablo con ellos, saben donde y con quien estoy y aún así parece no importarles, no conocen siquiera a su nieta, como se llama o si esta bien. Estoy muerta para ellos, ¿puede más su orgullo que su amor?- Toma una silla y se sienta, lanza un suspiro y se tranquliza. Abraza a su hija y le toma las manitas. -Los decepcioné bastante que cada que intento llamarlos y eschuchan mi voz de inmediato me cuelgan y ningun correo me han respondido desde entonces.- Juega con las manitas de su hija y ella balbucea, Haruka toma la palabra.
Haruka: -Me he topado con ellos en varios eventos pero jamás hemos cruzado palabras, solo el saludo. Desde lejos percibo su mirada pero nada más, de hecho creo que me odian porque jamás caí en sus provocaciones. Después de conocerte me enviaron un mensaje pero yo les envié otro bastante claro y desde ahí solo me miran con rabia.- Sonriendo y acariciando el cabello de Michiru. Michiru sonrie al recordar y continua jugando con Harumy. Mientras Setsuna decide ponerle punto final a la conversación.
Setsuna: -Lo mejor es dejar de recordar amargos momentos, lo importante es el presente, trabajar en él para tener un hermoso futuro. Y hablando del presente, debemos comer ya, Harumy debe de comer antes de su siesta.- Les sirvió, comieron y hablaron de sus trabajos, negocios y lo que harian durante la semana.
Harumy comia lo que su madre le daba, Michiru la aseo y la llevó a su habitación para que durmiera, mientras ella la cuidaba sentada en un sillon y la veia dormir solo imaginaba que su hija tendría una vida diferente a la de ella, prometió que ella jamás le haría pasar lo mismo que vivió cuando era pequeña. Y así se quedó igualmente dormida sin darse cuenta. Mientras en el comedor Haruka y Setsuna limpiaban, hablaban sobre el dolor de Michiru y lo que le ha costado sobreponerse de su pasado, pero no era solo por la distancia enorme que había con sus padres, sino que había algo más que Michiru no se atrevia a decir, y Haruka y Setsuna lo sabian muy bien, pero decidieron darle tiempo.
Antes de anochecer decidieron salir a las afueras de la mansión para distraerse. Mientras Setsuna cuidaba de Harumy, Haruka y Michiru se divertian muy a su estilo, Michiru se sentía libre y contenta. Con Haruka conoció un mundo diferente, fuera de reglas y protocolos, aunque al principio fue díficil, se adaptó rápidamente, y ahora es casi una profesional en eso de ser libre y la adrenalina, o al menos así se siente.
Durante la siguiente semana su rutina era bastante relajada Michiru daba clases de arte a niños y jovenes en dos escuelas diferentes durante las mañanas y en la tarde se dedicaba a su pequeña, a detalles de sus pequeños conciertos que daba a veces porque a pesar de todo, ella aprendió a amar el arte y disfrutaba compartirlo, pero ya no por obligacion o por complacer a alguien más sino por decisión propia. Setsuna en las mañanas cuidaba a Harumy y en las tardes trabaja en un hospital en la ciudad. Haruka por sus parte, trabajaba desde casa, es la ventaja de ser jefe, solo salia o viajaba si era necesario y siempre estaba al pendiente de Harumy, la amaba tanto que... que haría y daría todo por ella.
