Love Live! No me pertenece, es de sus respectivos dueños.
Los años fueron gloriosos, nuestra amistad creció y ese cálido sentimiento no se quedaba atrás. Era un mundo de diferencia estando con Umi, simplemente podía ser sincera y hablar con libertad a su lado; no había restricciones y lo que decía mi corazón era lo que terminaba recitando y profesando. Él no se quedaba atrás, con los años se volvió un joven muy apuesto y cautivador.
Era un atractivo joven que ya gozaba de sus dieciséis años. Era imposible no quedarse viendo cuando el pasaba enfrente de ti y admirarlo, tiene ese efecto en las mujeres que lo ven. Por mi parte, claro que mi cuerpo también había cambiado, mi busto y caderas se habían ensanchado, las facciones de mi cara aún seguían siendo delicadas, pero daba un aire maduro aun a mis quince años de edad.
Con todos esos cambios físicos, nuestra relación llego a un momento cúspide de donde lo cómodo se volvería extraño y a la vez excitante.
Era un día de abril, nos encontrábamos preparando el festival de primavera y a mi grupo le toco hacer una obra escolar y como es común, la obra seleccionada fue un clásico de la comedia romántica: Romeo y Julieta.
- ¡Opino que Nishikino-san sea Julieta! –grito uno de mis compañeros de clases.
- ¿Ah? –alce la ceja y antes de decirles que no lo haría, el ochenta por ciento del salón también alzo la mano- ¿están hablando enserio?
-Supongo que es por votación- la delegada del salón se encogió de los hombros y apunto mi nombre en la pizarra.
- "Me encanta saber que en esta escuela se respeta las opiniones de las personas" –negué con la cabeza y tras suspiras me coloqué unos audífonos para ignorar a los demás que alegaban que era lo que iban a hacer.
De verdad no me importaba actuar, si tenía que hacerlo, solo lo haría y ya, y quien sería Romeo me tenía sin cuidado. De igual manera me obligarían a hacerlo, no se puede pelear contra las masas.
Al pasar de las horas el timbre de salida nos dio la pauta para irnos porque cuando nos organizamos era la última hora de clases.
-Nishikino-san –una voz masculina una tanto aguda me hizo detenerme antes de cruzar el umbral de la puerta- ¿me permites?
- ¿Qué? –me giré sin mucho ánimo y vi a un joven de cabellera negra un tanto alborotada.
-Seré tu Romeo en la obra –extendió su mano con el fin de que lo saludara, pero únicamente me encogí de los hombros- eres una chica complicada, ¿verdad?
-No es de tu interés –me giré sobre mis talones y volví a mi andar.
Al caminar, me topé con un rubio muy conocido y ya admirado por algunas chicas.
-Maki –me saludo el Ayase con una sonrisa al alejarse del bulto de chicas- ¿Cómo te fue?
-Nada especial –me encogí de nuevo de lo hombros sin darle importancia- ¿y a ti?
-Lo mismo de siempre –con esa sonrisa empezamos a caminar a la casa del Sonoda- ¿supiste que abra un baile después de la fiesta de primavera? Será al aire libre, alrededor de una fogata o algo así.
- ¿Iras? –el de inmediato negó con la cabeza- ¿entonces qué harás?
-No lo sé, sabes que no me gustan las multitudes- dedico su mirada al frente- es probable que me regrese a la casa para estar con Arisa o algo así.
-Me parece bien –continúe caminando a su ritmo.
- ¿Y tú? ¿Iras con Umi? –pregunto curioso. Hace tiempo que había dejado la curiosidad de "¿estos dos serán pareja?" atrás, ahora solo lo hacía por costumbre.
-Si él quiere ir, no veo problemas en acompañarlo –dije con simpleza. Íbamos juntos a esos tipos de eventos, así que era natural que nos vieran juntos.
-Ustedes son muy unidos~. -sabes que Ayase Eli se pone como un niño chiquito cuando frunció el ceño y hace esa chillante voz- ¿Cuándo podre yo salir contigo?
-Cuando dejes de ser tan antipático –solté una risita sarcástica- ¿tengo que recordarte la otra vez que te fuiste de tu fiesta de cumpleaños porque Anju estaba contigo?
-No puedes culparme, ella siempre me molesta –negó varias veces con la cabeza y se cruzó de brazos.
Ustedes no lo saben, pero para eso estoy yo, para contarles las cosas. Eli y Anju sostienen una relación de amistad de casi el mismo tiempo que la de Umi y yo. Solo que ellos se distanciaron por los diversos trabajos de sus padres, Eli suele rehuir a Anju porque a ella le fascina molestarlo y provocarle celos a su novio con mi rubio amigo. Incluso Umi había sido metido en esos embrollos, bueno, solo hasta que lo saque y le advertí a Anju de que no metiera a Umi en sus niñerías, que hiciera lo que quisiera con Eli, pero a Umi me lo tenía que dejar en paz. Lo bueno fue que acato la indicación y le invento una excusa a su novio para que no lo molestara, ignoro cuál será.
-Puedo y sabes que lo hare –solté una pequeña risa burlona- llegamos –admire la casa Sonoda- siempre me impresiona cuando vengo.
-Lo mismo digo, es una casa enorme –el rubio asintió y me abrió la puerta con una llave que había conseguido a escondidas- anda, ve y saluda a tu amado y yo iré a asaltar el refrigerador.
-Me sorprende que la señora Sonora no te haya quitado la llave o te haya regañado por siempre dejar vacío su refrigerador- ante mi comentario él se encogió de los hombros- y dices que soy yo la rara.
-No lo digo, lo eres –el entro después de mi a la casa- aparte su madre me ama, ¿Cómo no hacerlo con estos ojazos azules? –pestañeo un par de veces para enfatizar sus palabras.
-Vanidoso, terminaras siendo como narciso si continuas así –mejor decidí ignorarlo tras decir aquello y camine hacia el lugar donde sabía que encontraría al Sonoda.
o-o-o-o-o-o
¿Qué es lo que hace a un hombre atractivo? ¿Su cuerpo? ¿Su voz? ¿Su actitud? ¿Sus manos? Temo decir que Umi es atractivo con esos factores en conjunto, pero, verlo plantar flores tiene un efecto poderosamente hipnótico. No sé qué tiene de atractivo un hombre que esta embarrado de tierra, estirando sus músculos con cada movimiento, con esas camisas blanca que por el sudor quedan justas por el arduo trabajo. Creo que es algo que solo las mujeres entendemos sin poder explicar.
En este caso, mi peliazul amigo se encontraba moviendo la tierra húmeda con una pala, sé que llevaba puesto un delantal porque había algo amarrado a su cintura y cuello. Portaba una camisa blanca y unos jeans, de eso estaba segura con solo ver su espalda.
Esa fuerte y bien tonificada espalda…
- "Lo que daría por pasarle las uñas" –mi deseo interno salió a relucir en mi mente. Lo pensaba inconscientemente, pero es que verlo solo me tentaba más y más.
- ¿Cuánto tiempo te quedaras mirándome? –su voz hizo salir de mis cavilaciones- si quieres quedarte aquí, mejor ayúdame en esto.
- ¿Ah? –sacudí rápidamente mi cabeza y torpemente me acerque a el- ¿Quién te hace creer que quiero ayudarte? –pregunte digna y con algo de indiferencia.
-No sé, ¿instinto? –soltó una pequeña risita e hizo un espacio para que me acomodara de cuclillas- ¿quieres que te consiga unos pantalones?
-Para nada, no es la primera vez que mancho trabajando contigo-mire con cuidado el para nada pequeño jardín de los Sonoda- ¿Ya retirase la hierba mala?
-Desde hace media hora, pero ve si puedes quitar otra, si es que hay -seguí a tan enfrascado en su papel de jardinero que no me miro cuando hablo- ¿Cómo te fue en la escuela? ¿Todo bien?
-Lo mismo, clases aburridas -contiene buscando con la mirada las hierbas malas- en mi grupo ya asignaron papeles para la obra de este año.
- ¿Si? ¿Qué será? -Me miro de reloj y al ver mis ojos de obviedad, soltó una risita- me gustaría que cambiarán de obra. Romeo y Julieta ya es algo muy utilizado.
- ¿Y me lo dices a mí? Si yo seré Julieta- dije con algo de fastidio.
- ¿Ah? -por fin me miro por completo. De sorprendido pasó a esbozar una enorme sonrisa en sus labios- serás una Julieta hermosa. Aunque me sorprende que te escogieran, considerando que no eres muy sociable que digamos –negó suavemente con la cabeza, pero se mantuvo sonriendo- aunque me alegra saber que tendrás el protagónico.
-Si no es por gusto, Me obligan a hacerlo -desvíe la mirada, avergonzada- en todo caso, es obvio que me darían el protagónico, ¿quién más si no soy yo?
-Cuando estas en modo tsundere no puedo tomarte enserio -su risita hizo aparición- es una pena no haber ido a la escuela por quedarme arreglando el jardín, me encantaría haberte visto salir de tu salón con esa noticia.
-P-pues es culpa tuya por empecinarte contesto…
-No veo que te quejes cuando plante esas rosas rojas de allá- señalo con la pala un rosal que ya comenzaba a florecer- incluso tú me ayudaste a plantarlo –fruncí el ceño y de inmediato bufe ante la obviedad de que estaba perdiendo- te he dicho que si continuas así, te vas a arrugar.
-Ese sigue siendo mi problema –le di un pequeño golpe en el hombro y el soltó una suave risa- a veces pienso que eres medio masoquista.
-Si es por ti, mi amada princesa, me convertiría en el hombre de tus sueños -con esa encantadora sonrisa se atrevió a hablar, a hacer que mi corazón diera un salto.
- ¿A-ah? -de inmediato mis ojos se abrieron como platos al son de mis mejillas acaloradas- tu... tú ya eres el hombre de mis sueños -esas torpes confesiones salieron a relucir de nuevo ante su mirada. El, pese a parecer sorprendido, solamente mantuvo su sonrisa, calmado como la marea.
-Me hace feliz escuchar esas palabras, Maki –que su voz se hiciera un tanto más grave, logro que se me erizara la piel de inmediato- porque para mí tu eres la mujer perfecta –su sinceridad era palpable en esas palabras.
-Umi... -forme una sonrisa en mis labios al contestar- en definitiva, me gusta esa parte tuya. Esa forma galante y caballerosa de hablar simplemente me encantan –esa faceta coqueta emergió de mi vergüenza- no puedo evitar quererte cada día.
-Temo que pecamos de lo mismo, Maki –levanto un poco sus manos ya sucias por la tierra- lo que daría por tocar tus manos en este momento, pero no quiero mancharlas –sin pensarlo, tome sus manos entre las mías con esa sonrisa- no esperaba menos de ti –esa singular risita salió a relucir, haciéndome estremecer de nueva cuenta.
-" Pero que bella risa tiene" -pensé en mis adentros al quedarme atrapada en esos marrones ojos- si quiero algo, solo debo de hacerlo, ¿verdad? -imite esas palabras que solía decirme cuando me encontraba desanimada.
-Me gusta la idea de que guardes mis palabras en tu cabeza –acaricio mis manos cuidadosamente- ¿quieres que te enseñe algo? - asentí lentamente y soltó mis manos cuidadosamente- Mira lo que plantare hoy en conmemoración de estos años -señaló con orgullo una planta muy particular.
-Vaya, que sorpresa –mire con cuidado una flor que yacía envuelta de la raíz en una bolsa negra- ¿al final conseguiste traerlas?
-Sí, es emocionante, ¿verdad? –con una sonrisa infantil saco la Alhelí violeta de la bolsa y con cuidado comenzó a plantarla- fue un poco difícil convencer a mi madre, pero al final acepto.
-Me alegra saber que ella lo hiciera, es una flor hermosa –por inercia me agache un poco y toque esa tierra húmeda donde la flor ya se encontraba casi plantada- y su aroma aún sigue fascinándome.
-Y su significado es hermoso –el efecto magnético nos hizo acercarnos un poco más cuando el comenzó a hablar- si son blancas significan pureza, pero si son violetas –nuestras manos se juntaron en los montículos de tierra- significa belleza. Son las más llamativas porque su simple presencia avasalla a las demás flores.
-Me parece simplemente perfecto y adecuado… -me incline un poco hacia él, quería tenerlo cerca de alguna manera. Esa aura magnética era fuerte siempre que el plantaba algo.
Eran momentos así, en los que quería detener el tiempo, quería encerrarnos en una burbuja y guardar cada preciado momento. Nuestros labios ya se encontraban a unos milímetros de tocarse, y lo hubieran hecho de no ser por un impertinente ruso que grito.
- ¡Umi, Maki! –volvió a gritar aún más fuerte- ¡dejen de coquetear y vengan a comer algo! ¡Umi, tu mamá dice que te vayas a cambiar antes de comer! –con eso dicho o más bien vociferado, se metió al apartamento.
- ¿Sera en otro momento? –musito con una media sonrisa el peliazul.
-Sabes que eso de la suerte no es lo mío -solté un suspiro y me incorporé- ven -le entendí mi mano y él la tomó de inmediato para también levantarse -No quiero hacer esperar a tu mamá.
-Ni yo –me dio una media sonrisa- ¿podemos continuar después de merendar? -su suplica de niño chiquito me sacaron varias risitas.
-Siempre y cuando me consigas unos pantalones –pique su nariz y tire de su mano para llevarlo a los adentros de su casa- si vamos a trabajar toda esta tarde, me gustaría estar cómoda.
-Te conseguiré unos, lo prometo –poco a poco, fue sonriendo abiertamente- aunque tendrán que ser míos, porque los que dejaste la otra vez están en la lavandería.
-No es la primera cosa que uso tuya, ¿verdad? -juguetona pique la punta de su nariz, el de inmediato se sonrojo- no entiendo porque haces tanto alboroto cuando pico tu nariz Umi –con una risita pare de caminar y al dar un paso hacia adelante me anime a hacerle una pequeña broma- mejor sonrójate por esto –me alce sobre las puntas de mis pies para alcanzarlo y besar la punta de su nariz- Por eso si deberías de sonrojarte- solté su mano y me fui alejando un poco de el- Nos vemos adentro~ -dejándolo sonrojado a mas no poder, me adentre en la casa.
Es extraño, es raro, es fuera de lo común. Es solo que es lo que Umi provoca en mi: que un momento sea juguetona y otros que mi corazón hable con toda la verdad.
Aquella atracción mutua no era fácil de romper. Mientras crecíamos, ese magnetismo se hacía más fuerte, al punto de que no necesitábamos vernos para saber si estamos o no en una habitación. Aunque, a veces el deseo podía más que mí, los días que Umi se quedaba en mi casa era tentativo entrar a la habitación cuando él se cambiaba de ropa, y lo hice una vez, no me arrepiento de nada. Ver su torso formado con los arduos entrenamientos y esa cara de sonrojado a mas no poder por verme entrar por "accidente", son memorias que guardo celosamente en mi mente. Y no es una atracción física, sino una mental y espiritual. Cuando tocamos juntos el piano, siento como si nuestras almas bailaran al unisón, en un perfecto compa; los días en los que estoy frustrada y no sé cómo expresar mis sentimientos, y toco desesperadamente el piano, él siempre está ahí para mí, no sé cómo lo logra y sabe de mi estado, solo aparece cuando un fresco aroma a menta viaja y entra por mis fosas nasales.
Pero con ese apego había un efecto colateral: El rechazo. Había persona que nos interrumpían cuando nos poníamos "íntimos", en otras era el o yo misma la que interrumpía el tacto. Sabia en el fondo que él también quería eliminar esa molesta distancia que tanto nos empecinábamos en guardar... no obstante, ese miedo e inseguridad nos hacían flanquear y alejarnos mutuamente.
Yo lo quería, el también a mí, había algo más que una simple amistad, ¿Por qué las cosas tenían que ser tan complicadas? No entendí por qué hasta después de la obra, el día en el que nuestra dio un nuevo paso.
Las prácticas de la obra no eran tan exigentes, al menos no pedía que nos diéramos ese tan esperado beso. La docente a cargo argumento que era para guardar la "Esencia" del amor. Puras estupideces.
El chico que iba a ser Romeo era agradable a su manera de ser, no eran tan fastidioso como lo pensé. Pero que me pidiera citas es lo que le restaba puntos a su carisma.
- ¡Nishikino-San! Por favor, tenemos que tener una conexión en el escenario, ¿qué te cuesta? -de nuevo una de sus muy inoportunas peticiones.
Creo que era más que obvio que no quería relacionarme de más e incluso solo asistía a los ensayos y no prestaba atención a lo demás. Sin embargo, ese chico siempre me interceptaba antes de salir o cerca del patio escolar para pedirme de nueva cuenta una cita.
-Mi tiempo –conteste seca y lo rodee-Mejor vete, tengo planes.
Con un ágil movimiento se posiciono enfrente de mi con una seria mirada-No te irás.
- ¿Qué haces? –pregunte en un tono de fastidio total- Quítate.
-No hasta que reciba un si –se veía decidido en una respuesta a su favor- Es más ¿Y si vamos a la fiesta después de la obra?
-Te dije que tengo planes -rodé los ojos tras suspirar. Pero el tomo mi mano para enfatizar su determinación- Suelta mi mano- más que una petición era una orden- no tengo interés en salir contigo.
- ¿Por qué no? –hay de nuevo iba con esa maldita y estúpida insistencia. ¿Qué cree que esos ojos de borrego a medio morir me convencerían? - No te soltare hasta que me digas que sí.
-Creo que ella dijo que no –sonreí divertida al escuchar esa conocida voz. Tenía la vaga impresión de que se estaría acercando cuando no me vio llegar temprano como siempre. Ese aroma a menta en el aire era inconfundible.
Su ronca y poderosa voz hizo presencia. El joven pelinegro me soltó de inmediato al ver a Umi detrás de mí.
Gracias a que me soltó, pude darme la vuelta y quedarme al lado del peliazul-Creo que ya viste la razón de mi retraso –añadí un tanto divertida al ver como suspiraba pesadamente.
- ¿Con él? –hablo despectivo, algo raro viniendo de el- Me gusta más la idea de que sigas a Eli en sus tonterías.
- ¿Qué te digo? –me encogí de los hombros- Es insistente a morir. Sin contar de que Eli se fue temprano el día de hoy y no pudo llevarme en unas de sus aventuras.
-D-Disculpe –el pelinegro hablo con una voz tímida y temblorosa como la de una hoja de papel contra el viento- Sonoda-Senpai, sé que Nishikino- san es su pareja, pero –carraspeo un par de veces y hablo cuando dio un largo suspiro- ¿podría dejarla salir conmigo? Sera una salida pequeña, lo prometo, la regresare a casa cuando usted lo pida. Es por la obra.
Otro incauto que caía en nuestra trampa. Claro que es mejor manejar la verdad, pero es más divertido hacer que los demás se confundas.
-No –su ronca voz se hizo notar y el menor dio un salto- Es mi novia, y no puede ver ni salir con otros tipos –con cierta posesión me tomo entre sus brazos, posándolos así en m cintura- Consciente la tuya.
Su tono serio, su mirada fulminante y apariencia amenazante, fueron suficiente para que el joven pelinegro saliera corriendo sin siquiera hablar. Parecía realmente aterrado por Umi.
Cuando ya no estuvo en mi rango de visión, solté una pequeña risita-Pero que agresivo –alcé la mirada y vi a mi acompañante- ¿Celoso?
- ¿Él es Romeo? –ignoro mis palabras al preguntar aquello.
-Si –conteste con simpleza, realmente el tipo no suponía mucha importancia- ¿Por?
-Por anda en especial- se veía analítico, como si algo estuviera planeando a futuro.
- ¿En qué piensas?
-En que deberías de comer algo –poco a poco se fue alejando y al tomar mi mano caminamos hasta nuestro lugar de almuerzo- ¿trajiste mi delicioso bento? –una sonrisa infantil apareció en sus labios cuando le mostré el bento sacado de mi maletín- bien~
-Me sorprende el cómo te gusta –suspiré y seguí el camino con el- Umi, no me cambies de tema, ¿Qué es lo que estas planeando con ese chico?
-Absolutamente nada –negó con la cabeza, pero está loco si piensa que voy a creer que me dice la verdad- Solo quiero saber cuándo vuelven a ensayar.
-Este martes, ¿por? –su mirada se desvió y se mantuvo fija en el camino- Umi, no me mientas.
-No lo hago –no me miro, continuo en su labor de observar los arboles- solo quería saber eso~
Sé que, aunque le insiste no me iba a decir, si bien es cierto que Umi es muy franco conmigo, cuando algo se le metía a la cabeza era imposible sacársela de la mente. Y eso incluye que no me diga las cosas hasta que ha arruinado algo.
Así que deje de preguntarle, por mientras lo vigilaría, para que no hiciera una tontería.
o-o-o-o
Si se preguntan por los ensayos de la obra, fueron muy normales. El pelinegro guardaba su distancia conmigo fuera del escenario, pero adentro se volvía en Romeo y yo su Julieta. En ratos Umi iba a visitarme y eso hacía que el pelinegro se alejara casi saltando, aunque hubo una vez en la que se cayó del escenario y por fortuna solo termino con unos rasguños. Pero de ahí en más, las cosas se tornaban con tranquilidad, mis diálogos no fueron problemas al momento de memorizarlos, créanme que eso no es nada para los libros de medicina que mi madre me hacía leer en ese entonces.
-El día de la obra-
La semana era normal hasta el día de la función donde no aparecía el tan aclamado Romeo. Lo buscaron por todas partes y el no apareció en ningún lugar.
"¿Qué vamos a hacer ¿" "¿Quién se sabe sus líneas?": aquellas en las preguntas de moda esa tarde de estrenó.
Bostece en espera de noticias, pero unos barullos de mujeres comenzaron a gritar cuando alguien llego tras bastidores. Me levanté curiosa de mi asiento y me dirigí hacia ese lugar. Mi sorpresa fue encontrar a Umi vestido de Romeo.
- ¿Qué haces aquí? -le pregunté al estar cerca de él.
-Dijeron que el protagonista no está, así que vine a ayudar –hablo con simpleza al encogerse de los hombros.
- ¿Al menos te sabes los diálogos? –alce la ceja con duda y el sonrió triunfante.
-Déjame intentarlo –se arrodillo frente a mí y como mi mano- "Las paredes las salte con las alas que da el amor, ante quien no resiste aun los muros de roca"-su voz era muy convincente, llegue a sonrojarme y temo que no fui la última- ¿Qué tal? –se incorporó victorioso cuando escucho los aplausos de mis compañeros- ¿estoy adentro?
-Pues bien –desvié la mirada y me dediqué a ver a mis compañeras y compañeros de clase- si ellos están de acuerdo no hay problema, ¿ya autorizaron esto?
-Si Nishikino-San –la delegada de la clase asintió enérgicamente con la cabeza- sólo hay que actuar.
-Pues hagámoslo – me gire para ver a mi nueva pareja, estaba nerviosa pero no podía evitar corresponderle la sonrisa.
El telón se abrió, dando la apertura de la obra, el narrador fue diciendo los acontecimientos que pasaban en la obra. Cada actor sabia su posición, confiaba en que Umi recordara cada lugar donde el pelinegro se situaba en la práctica. Y como es de esperarse, él no me fallo, sabia a la perfección donde colocarse y donde no. Decidí actuar mejor, para demostrarle que yo también poseía esa maestría al momento de actuar.
Actuar con él fue un sueño, una caminata por la luna sin boleto de regreso.
Llegamos a la escena final, donde los dos amantes debían despedirse con un último beso.
El escenario estaba cubierto con rosas, algunas marchitas y algunas frescas; una roca adornando la mesa donde descansaba "mi inerte cuerpo"; el ambiente se había vuelto oscuro y tenso, justo lo que necesitaba la obra.
- ¡Ah, querida Julieta! –vocifero Romeo con algo de desesperación- ¿Por qué estas aun tan hermosa? –él se encontraba justo a mi lado, admirándome como marcaba la obra. Solo sabía que lo hacía porque así lo marcaba el guion, puesto que no podía abrir los ojos- ¿tomaste este veneno? Entonces haremos lo mismo, mi amada, nos veremos en el más allá –sé que tomo la copa con jugo de manzana y vertió el contenido en su boca, después sentí un peso extra en mi cuerpo, aquella era la señal.
-Uh… -me fui incorporando poco a poco, miré al joven que se encontraba acostado sobre mi regazo- El veneno ha sido su fin prematuro ¡Ah, egoísta! ¿Te lo bebes todo sin dejarme una gota que me ayude a seguirte? –con cuidado alce su cara y me incline un poco hacia él. Era el momento cúspide de la obra, no podía fallas así- Te besare: tal vez quede en tus labios algo de veneno, para que pueda morir con ese tónico- tome aire y en el agarre el valor que necesitaba. Me recitaba a mí misma una y otra vez que solo era por la obra, aunque mis más oscuros deseos salían a la luz poco a poco al acercar mis labios a los suyos. Lo besé, fue algo suave, pero el sabor a manzana de sus labios me hacía querer lamerlos hasta saciarme de su néctar- Tus labios están calientes –retuve mi incesante necesidad de querer hacer una incoherencia.
- ¿Por dónde muchacho? Guíame- a la escena apareció un guardia que avisaba que ya estábamos a minutos del final.
- ¿Qué? ¿Ruido? –mire a ambos lados "en búsqueda" del origen del ruido- Seré rápida –tome del cinturón de Umi un cuchillo plegable- Puñal afortunado, voy a envainarte- alce dicho objeto para que el público también lo contemplara- Oxídate en mí y deja que muera –con esa dramática voz, "clave" ese puñal en mi corazón y caí sobre el cuerpo de Umi que se mantenía más quieto que una piedra.
Se cerró el telón para dar apertura la última escena, Umi y yo nos mantuvimos quietos puesto que nos necesitaban para el final. Casi podía sentir como mi corazón quería salirse de mi pecho por eso, el beso fue pequeño, pero muy electrizante.
Terminamos la obra sin complicaciones, esos sueños etéreos habían pasado tan rápido entre los aplausos de las personas, pasamos a estar vislumbrando la fogata de festejo y ni tampoco sé cuándo nos posicionarnos par a bailar. Yo tenía mi mano derecha sobre su hombro y el su izquierda en mi cadera, nuestras manos libres danzaban en la armonía al estar alzada la una con la otra. No habíamos tocado el tema del beso, puesto que parecía no ser importante para el e intentaba no incomodarlo porque quería saber otra cosa.
- ¿Me dirás la verdad? –pregunte al ver como una sonrisa traviesa se cruzó por sus labios.
-Tú ya la sabes- dijo con obviedad- me conoces tan bien que sabes que paso.
Solté una pequeña risita. Él tenía razón, lo sabía - ¿Entonces hiciste que se enfermara?
-Sólo le di un poco de tu comida –con esa respuesta, el recibió un golpe en el hombro- es broma
-Más te vale- fruncí el ceño en advertencia- con mi comida no te metas.
-Bueno –soltó un pequeño suspiro y prosiguió- Solo le di un chicle de purga.
-Qué cosa –ironicé mis palabras al colocar los ojos en blanco, pero me atreví a mirarlo con burla- ¿Tan celoso estabas?
-Si –confeso sin pena alguna- Nadie tiene derecho a tocarte sin mi permiso.
-No sé qué pensar de esa actitud tan posesiva –por dentro estaba que me moría de felicidad por esas palabras.
-Tú haces lo mismo –hablo de manera pausada- Es justo. Así como mi princesa me pidió que solo yo fuera de ella, yo pido que mi princesa no mire a otros hombres.
Me gustaría sorprenderme, pero esperaba que hiciera eso considerando que cada vez que veía a ese chico, me alejaba de él y casi lo fulminaba con la mirada.
Así que sólo me dediqué a sonreírle y a reír.
-Por hoy no discutiré –suspire y mire el bello cielo que nos cubría- Quiero disfrutar este bello momento…
-Solo me estas cambiando el tema, Maki- frunció el ceño cuando lo mire de reojo- tu harías lo mismo si alguien se me acercara así.
-Y no lo niego –me encogí de los hombros- Aunque sería un poco más original con respecto a las bromas.
- ¿Amoníaco? -que asintiera y riera con cierta malicia no ayudo a que él no se sorprendiera- Eso no es una broma, es venganza.
-Para que tengas cuidado –le guiñe el ojo y el soltó una pequeña risa resignada.
Ambos reinos, nos hicimos compañía en los chasquidos de la leña y los barullos de los demás. Un pasó paso más o un paso menos, cada uno era vital en aquella Sinfonía.
-Amargados -aquella era la voz de Eli que en un rápido moviente y estando detrás del peliazul, posicionó mis manos haciendo que estas se sujetarse a la nuca se Umi- Así está mejor~
- ¿No te ibas a quedar con Arisa? –le pregunte al rubio que se encogió de los hombros al reír como un niño pequeño.
-Ella me ignora, cosas de la pubertad –no le dio importancia a que su hermana lo mandara por un caño, le doy puntos al chico.
- ¡Eli, te encontré! –como les dije, Anju encuentra a Eli donde sea, es como si tuviera una brújula escondida para detectarlo. Ella se encontraba a varios metros de nosotros y aun así logro verlo.
-Mierda… -mascullo por debajo el ruso- Adiós –dijo rápidamente para salir corriendo con el rabo entre las patas.
-Ese chico es un caso –negué con la cabeza y miré como mi acompañante se perdía en sus pensamientos poco a poco- ¿Qué tanto piensas?
-En que la Alhelí se quedaría opaca con tu presencia… -su confesión logro que mis mejillas se sonrojaran a mas no poder.
-Umi… Gracias –dije con una liviana sonrisa- me digas esas palabras, hace que mi corazón salte de alegría.
-Y eso lo hace más emocionante –al acercarse un poco más, nuestros labios por poco chocan, ambos nos alejamos instintivamente- ¿Cuál es el problema con nosotros?
- ¿Qué somos muy geniales para hacerlo? –alzo la ceja, dándome a entender que no causaba gracia- Lo sé, es un mal chiste –suspire pesadamente- No lo entiendo, simplemente podríamos hacerlo, ¿Verdad?
-Podríamos, ¿Pero eso sería lo correcto? -pregunto con un dejo de tristeza.
-Depende de las perspectivas que queramos mantener –negué varias veces con la cabeza, para sacarme esa sensación de alejarme o rehuir sus labios- Hacerlo implica dar un salto hacia otra esquina peligrosa. ¿Estás dispuesto a hacerlo?
-Quiero decir que si –titubeo al momento de contestar- pero me inunda el miedo de perderte…
-Digo lo mismo –una sonrisa amarga hizo aparición para quedarse esa noche- Siento que mientras más cerca estoy de ti, más doloroso es, pero es aún más excitante y emocionante…
- ¿Por qué no dejarnos llevar por esta noche? –sus ojos en suplica me encogieron el corazón. Pero se veía la decisión en esos marrones ojos- Quiero decir, ¿Qué tal si esta es la prueba que nos ha estado pidiendo el destino por tantos años?
- ¿Estás seguro de esto…? –si alguien podía pararme era el, y si estaba seguro, no habría marcha atrás.
-No quiero pensar, solo quiero actuar- cuando termino de hablar, mi espalda toco un tipo de pared picuda y rocosa.
- ¿Ah? –mire de reojo con lo que choque, era un árbol un tanto apartado del montón de personas alrededor de la fogata- ¿Cómo llegamos aquí?
-Nuestros pies nos llevaron a donde quisieron –cerro los ojos y al cabo de unos segundos los abrió- ¿está bien, ¿verdad? –poco a poco se fue inclinando hacia mi posición, ya casi sentía su respiración sobre la mía- Maki…
-Una probada no le hace mal a nadie –con mis manos en su nuca, me tomé la libertad de jalarlo un poco más- al cabo que ya tuvimos ese privilegio hace unas horas –antes de que contestara, di un último tirón para por fin besar sus labios que ya gritaban para que fueran de mi posesión.
El beso… Fue el más excitante y electrizante que jamás di en mi vía. Tal vez era porque la espera lo hacía saber mejor o porque Umi simplemente es un excelente besador, pero era de esos besos que te hacen temblar. Su mano derecha se encontraba recargada sobre el árbol para darle apoyo y su zurda se había colocado en mi mejilla que con cada jadeo era acariciada. El me besaba con calma, pero yo quería mal y sabía que Umi quería avanzar más pero su propio código de ética se lo impedía, así que tome la iniciativa al besarlo con un poco más de intensidad, intentando incluso darle pequeñas mordiditas cuando nos alejábamos y volvíamos a estar pegados.
Mi plan funciono, eso lo "encendió" mas, me pego un poco más a él, mis pechos contra su ejercitado pecho. El grueso roble era el que soportaba toda esa intensidad. Por mi parte, les dije que quería tocar esa espalda y no desaproveche la oportunidad en hacerlo, mis manos se posicionaron en ese lugar y con cada intercambio estas iban enterrándose y arañando esa fornida espalda. Con esas emociones al límite, continuamos en nuestra labor de sacar esas opresiones que por años habíamos guardado.
No sé cuánto tiempo paso desde que inicio ese beso o esos besos más bien, recuerdo que poco a poco fuimos bajando la intensidad, aquellas sensaciones no desaparecían, pero había una nueva que lograba que esa pasión se fuera apagando: la culpa. Sus labios comenzaron a saber a la manzana prohibida, la que antes quería lamer, y ahora me castigaba con su abandono del placer.
Estando juntos somos imparables, separados somos solo la mitad de la luna. Quiero estar con él, pero ¿Qué es lo que nos impide ser más cercanos? ¿el miedo o la testarudez de ambos?
-Lo sabes, ¿verdad? –su sonrisa media me dio a entender de que no había más que un camino para nosotros- al igual que tú, no quiero arruinar esto, no quiero perderte nunca más. No quiero que derrames una lagrima por mí –con cuidado, su dedo limpio una lagrima que amenazaba con salir de mis ojos- Maki, yo…
-Se lo que vas a decir –pese a que me estaba muriendo de dolor, aun así, le sonreí pesadamente- si tuviéramos la oportunidad de estar juntos como pareja y no llega a funcionar, ¿Qué pasaría con nosotros? –sus ojos dudaron en contestarme- temo que tampoco tengo la respuesta. No sé si podría ser amiga de ti si tuviéramos que terminar siendo pareja.
-Es lo más doloroso que me has dicho en años –sus manos se aferraron a mis hombros- Maki, esto no significa que no te quiera, que no…
-Dilo –le insistí, tenía que escucharlo de su propia boca- quiero saber que soy para ti, aunque sea un solo consuelo para este corazón roto.
-Que me digas eso, solo hace que sea más doloroso –soltó un pesado suspiro y me miro directamente a los ojos- te amo, más de lo que pueda imaginar, no sé si podre amar a otra persona como a ti.
-Gracias –aunque no quería, no deseaba, esas lágrimas de nuevo volvían a bailar juntas de mis ojos hacia mis mejillas- me alegra saber que de cierta manera soy correspondida.
-Mereces algo más que alguien que tenga miedo de romper su amistad contigo, alguien valiente –su mano derecha acaricio suavemente mi mejilla. Sentía la calidez y la impotencia en cada caricia- no soy capaz de amarte como te mereces, lo lamento.
-No lo hagas, no eres el único que lo lamenta –tome esa mano con mi zurda y negué suavemente con la cabeza- yo también tengo miedo de que esto pueda fallar y que me tenga que despedir de ti, Umi.
-Es triste y lamentable esta situación…
- "Sé que nunca me veras de esa manera" –musite esas palabras que en antaño recitaba de niña al salir con Umi- eran las palabras que solía decir de niña- con una tímida sonrisa continúe acariciando su mano- el saber tus sentimientos, es más que suficiente para mí, Umi.
-Maki –una pequeña y liviana risita salió de sus labios- es increíble que pensaras eso –antes de que hablara, el me interrumpió al negar con la cabeza- incluso recuerdo el día que te vi. Te veías tan triste, tan sola, que fue un impulso haberme acercado a ti, el haber dicho todas esas cosas para que tu mente dejara de pensar en lo que te hacia sufrir- rio de nueva cuenta- pero le agradezco a mi niño de siete años el hacer todas esas proezas, de no haberlo hecho, no estaría hablando contigo en estos momentos.
-Es probable que el destino nos juntara de alguna manera, de eso estoy segura –con una sonrisa cerré los ojos al suspirar- ¿entonces todo termino? ¿hasta aquí llego nuestra historia?
-Nunca terminara, incluso el día que muera, estos efímeros sentimientos estarán presentes para ti –sus palabras delataban que decía la verdad.
- ¿Aun después de los cuarenta años? –alce la ceja para enfatizar mis palabras y el asintió de inmediato- ¿Qué tal si hacemos una promesa?
- ¿La de los cuarenta años? –su sonrisa poco a poco recobro ese brillo que tanto me gusta- bien –al ver que asentí un par de veces, el continuo- Nishikino Maki, ¿me concedería el honor de casarse conmigo cuando tenga cuarenta años y no este comprometida o casada?
-Vaya caballero, me honra con su pregunta –coloque mis manos contra su pecho y alce la mirada para verlo con más detenimiento- Sonoda Umi, acepto ser su esposa en esos términos de ser posible.
-Me hace el hombre más feliz del mundo –tomo posesión de mi cintura y con un pequeño jalón me dejo muy cerca suyo- ¿Para qué decir una mentira? Si es verdad que tu sonrisa me alimenta el corazón –susurro contra mi oído de una forma lenta y pausada que de inmediato me hizo estremecer.
Por inercia mi cabeza se acomodó sobre su hombro pues él se había agachado para lograr susurrar aquello en mi oído- La vida y la poesía se diluye sin tu amor, mi amado Umi –murmure solo para nosotros dos.
-Si pudiera ser algo –su voz se engroso un poco más, haciendo que elevara la mirada y me encontrara con esos ojos marrones hipnóticos- Quiero ser ese verso que se escribe en tu cuerpo, centinela de tus sueños.
-Ya lo eres –era tentador hacerlo, brindarle una última caricia a mi alma lastimada, pero quería hacerlo de la manera correcta- ¿estará bien si…?
-Lo mismo iba a preguntar yo –ambos soltamos una pequeña risita a la ironía de estar pensando lo mismo- ¿este caballero puede besar a su princesa? –su mano se colocó sobre mi mejilla, acercándome poco a poco a él.
-Puede y debe hacerlo –ya a centímetros de sus labios, musite las últimas palabras de esos sentimientos que enjaularía para siempre- te amo- y sellamos ese trato con un beso pausado.
Desde ese día, nuestra relación no fue diferente a otros días. La gente seguía pensando que éramos pareja o que seriamos buena pareja. Pero en el fondo sabíamos de que no era posible, lo habíamos aceptado y viviríamos con eso el resto de nuestras vidas.
Aun cuando nos mudamos a Tokio para cursas hay la universidad o más bien yo fui la que se no termino tercero de preparatoria por seguir a Umi a Tokio. No quería estar lejos de él, y esa no sería la excepción.
Pese a que compartimos apartamento, no rompimos nuestra promesa, nos mantuvimos fieles a las palabras dichas esa noche de abril.
Porque antes de ti, mis sueños eran tenebrosos y oscuros, no tenía dirección ni tampoco un lugar a donde refugiarme. Desconocía la belleza del mundo y las maravillas que este nos puede brindar.
Antes de ti, mi amado Umi, no sabía amar.
Cabe aclarar que la versión de Romeo y Julieta que use es una súper simple casi inventada, pero con algunas cosas que si vienen en la obra. No quise poner todo porque de por si esto ya es muy largo, no quería que fuera aún más largo xD.
Con este último capítulo que quise subir el catorce de febrero, termino por completo lo que tiene que ver con recarga natural.
Si se preguntan por qué fue tan largo el arco de Umi y Maki… Es que simplemente su relación es complicada, explicarla me costó mucho y llegar a un final digno de ellos dos, espero que les haya gustado. Disfrute escribirlo y tarde mucho en hacerlo jaja…
¿Qué les pareció? Como dije, me gusto escribirlo y llore lágrimas de sangre jaja.
Con respecto a lo que sigue, como dije, voy a trabajar en los capítulos de "flor de acacia" no sé cuándo estén, ahora estoy de nuevo en clases y con el trabajo se me complica un poco, pero les prometo que de este año no pasa que esta historia vea su final. Pero quiero hacer un día para subir one-shot que tengo hay, listos para ver la luz. Tal vez sea los jueves porque esos días no trabajo, así que~ Espérenlos.
Sin más que decir: dudas, críticas o alguna cosa por favor no duden en comentarlo. Sus reviews alimentan la creatividad de cualquier escritor, así que regalen aunque sea un review a cada historia que lean en sus hermosas vidas.
Nos vemos en la siguiente actualización~ n_n
