CAPÍTULO 3

"¿A quién le diré cosas que

Sólo tienen sentido para nosotros?

¿A quién le daré un apodo

Que tanto te emocionó?

¿Qué pasará

Más tarde?

Una chica que tiene algo de ti

Y voy a salir

Y la escucharé

Preguntándome, ¿Y ésta quién es?

Pero quisiera que fuese amor

O más cariño entre tú y yo

Nunca más podré entrar por esa puerta

Esperando volverte a ver"

No deseaba dejar de besar su blanco cuello y aspirar el delicioso aroma que despedía, pero ella buscaba mi boca, me detuve y pude sentir su cálida respiración en mi cara, continué dando besos cortos en sus labios, muchos en realidad, que terminaban haciendo ese sonido característico (besos tronaditos).

Instintivamente mi cuerpo comenzó a frotar el suyo, en ese momento ella hizo una pequeña mueca de molestia, como si algo la lastimara, entonces recordé que en mi chaqueta traía un objeto guardado, era un regalo para ella, lo había olvidado por completo.

—Lo siento— Le dije mientras me incorporaba y le di mi mano para ayudarla a sentarse, metí mi mano en el bolsillo y saqué la cajita roja de seda que contenía unos aretes en forma de luna creciente con una estrella en medio.

—¿Qué es?— Me preguntó con curiosidad.

—Es un regalo que te traje de mi viaje, hace dos días que quería entregártelo pero ya está en tus manos, ábrelo bombón.

—Wow, son hermosos, sí que sabes mis gustos, gracias Seiya, los usaré siempre.

—Me hubiera gustado darte un anillo, pero eso no puede ser.

—Ven Seiya.— Me dijo tomando mi mano y guiándome a la habitación de huéspedes, una parte de mi quería negarse pero también sabía que esa sería mi última oportunidad para estar con ella, además, ya había pasado una hora desde mi llegada, pero para mí era como si hubiera pasado un minuto.

Yo conocía muy bien esa habitación, me recosté en la cama, estiré mis piernas y las crucé, le pedí que se acostara a mi lado y coloqué mi brazo debajo de su cabeza.

—Bombón, mi dulce bombón, ¿A quién le llamaré así?, me es imposible creer que ya no podré verte, abrazarte y hacerte reír, ya no volveré a entrar por esa puerta; te voy a perder, pero nunca voy a olvidarte— Le mencioné con toda mi fuerza de voluntad para mantenerme tranquilo y no hacerla llorar.

—Tendrás que rehacer tu vida, te será fácil, ya sabes, por tu fama; quiero que seas feliz. —Me respondió muy bajito.

—Haré lo posible pero nunca encontraré a alguien como tú, ni tampoco podré llamarle bombón o cualquier otro apodo cariñoso.

"Como cada vez que sentirás

Y tener relaciones mientras hablamos

Con tus manos entre las mías

Esta noche con ese vestido transparente

Eres bellísima

Yo no pienso irme de aquí

Para mí que difícil es"

—Te amo Seiya— Entonces ella me besó tiernamente, ni siquiera pude devolverle el gesto, y comencé a responder ese beso, la tomé de su pequeña cintura y la puse encima de mí. Mi piel se erizaba al punto de sentir escalofríos y decidí besarla de una forma más apasionada e introduje mi lengua para sentir la suya, sin avisar ella atrapó la mía y comenzó a succionarla deliciosamente, mi espalda se arqueó ante el estímulo, le subí el vestido para acariciar su piel tan cálida.

La bajé al colchón para poder desnudarnos, la acomodé de lado con cuidado y me coloqué detrás de ella. Acaricié con las yemas de mis dedos la curva pronunciada de su cintura, le provocaba cosquillas y comenzó a reír, mientras tanto yo lamía su nuca y entre risas soltó un gemido y los poros de su piel de su hermosa piel se erizaron, seguí paseando mis dedos por su cintura, y mi otro brazo estaba debajo de sus costillas, con mi mano que estaba cerca de su pecho rocé por inercia uno de sus pezones y se puso duro ante el contacto, gemimos al mismo tiempo y la estreché con más fuerza.

Terminé mi viaje por su cintura y me desvié hacia su zona íntima para acariciarla en forma circular, al mismo tiempo acariciaba su senos. Ella estiraba su cuerpo debido al placer, colocó una de sus manos hacia atrás para rodear mi miembro para darme placer a mí también.

Decidí ponerme de frente a ella para que no se cansara, y continuamos explorando nuestros cuerpos. Bajé mi cabeza hacia sus senos y con mucho cuidado y muy despacio los succioné, debido a su embarazo estaba muy sensible y no quería que le doliera. Ella me jalaba de la espalda y entendí que quería que subiera a su cuerpo. Lo pensé un momento, y decidí hacerlo tratando de soportar todo mi peso en mis brazos, despacio entré en ella y sentimos que nos volveríamos locos.

Abrazó mi espalda y sus manos acariciaban mis omóplatos siguiendo mi ritmo, haciendo esto con cada músculo de mi espalda y brazos. Nuestros gemidos eran cada vez más lujuriosos. Me detuve un momento y bajé sus manos para entrelazarlas sus dedos con los míos. Con mi respiración entrecortada comencé a susurrar en su oído.

—Te amo bombón, disfrútalo tanto como yo.

—Yo también— Me dijo con su voz quebrada.

—Shhh, no pienses en cosas tristes ahorita, hagamos de cuenta que todo está bien, olvidemos nuestros problemas un momento.

—Está bien, te amo Seiya, para siempre.

—Para siempre bombón. Todo va a estar bien, no te preocupes.

—Prométeme que me escribirás muchas canciones, siempre encontraré la manera de escuchar tu música.

—Te lo prometo, eres mi musa, pero prométeme tú a mí que no llorarás cuando las escuches ni te pondrás triste, si lo haces sé que lo percibiré y tal vez no pueda componer más.

—Aprenderé a ser fuerte, te lo prometo.

Así continuamos comunicándonos y haciendo el amor al mismo tiempo, de repente nos quedamos en silencio cuando sentimos el clímax cerca, cerramos los ojos sintiendo nuestro pulso acelerado.

Nos acomodamos dentro del edredón y ella empezó a dormitar, la acerqué a mi pecho para abrazarla y la dejé descansar, yo decidí quedarme despierto para vigilar su sueño, no sabía cuánto tiempo más estaría ahí con ella, de lo que si estaba seguro es que se estaba agotando, tenía que irme antes del amanecer.

Por momentos la escuché sollozar en su sueño, y comencé a arrullarla y a musitarle que estaba a su lado, hasta que se quedó profundamente dormida.

CONTINUARÁ…