CAPÍTULO 4

"Quisiera poder ir a saludarte

Decirte "nos vemos"

y en cambio no

no abrazarte y no hablarte

y no mirarte nunca así

Cuando la noche se aproxima

si no te gusta

no le digas sí

y piensa en mí"

"Piénsame"

Miré mi reloj y ya eran las cinco cuarenta de la mañana, me levante y me vestí, contemplé por un momento a bombón mientras seguía dormida y me golpeaba la duda sí debía despertarla para despedirme o irme sin decirle nada. Decidí inclinarme y darle un beso en la frente. Ella lo sintió y medio dormida se incorporó débilmente, rápidamente la sostuve, se frotó los ojos un poco y me miró.

—Seiya… ya te vas… no quiero que lo hagas— Me dijo con la voz cansada.

—Lo sé, pero tengo que hacerlo bombón, sé que un día volveremos a estar juntos, lo presiento, no pierdas la esperanza por favor, yo estaré esperándote. Prométeme que no vas a llorar en cuanto salga de aquí, y yo te prometo que no vas a tener problemas haré todo lo que esté a mi alcance. Por favor sé feliz y cuídate mucho por tu bebe, te amo.

—Trataré de hacerlo, te amaré siempre Seiya, ya no lloraré te lo prometo. Por favor siempre piensa en mí.

—Tú también piénsame bombón pero ya no te pongas triste, hasta luego, mi dulce bombón.

La abracé y la besé por última vez y abandoné su casa, respiré hondo y subí a mi auto, debía descansar un poco porque tenía que arreglar las cosas con su esposo, no iba a permitir que ella lidiara sola con la situación.

Cuando llegué a mi casa hice unas cuantas llamadas para mover mis influencias y agendar una cita con el Dr. Chiba.

Tres horas después ya me encontraba afuera del hospital donde él trabajaba, esperé unos minutos hasta que me permitieron pasar a su oficina.

Toqué la puerta y me dijo que pasara.

—Buenos días, doctor—Le dije, me contestó el saludo y me hizo un además para que tomará asiento.

—Soy Seiya Kou, no he venido a consulta, vine porque necesito hablarte de un tema muy importante—Lo tuteé, sin ningún temor.

—¿El cantante?, ¿A qué has venido entonces?, como sea, pero que sea rápido.

—Sí. Soy compañero de trabajo de tu esposa, me enamoré de ella y por mi culpa te ha sido infiel conmigo, te repito, fue mi culpa, ella no tiene nada que ver.

Se levantó de su asiento de piel completamente furioso, pero aun así no sé me tiró encima para golpearme, recobró la compostura pero no volvió a sentarse.

—Por favor no le reclames nada porque está embarazada pero el bebé no es mío sino tuyo, si gustas desquitarte hazlo conmigo ahora o cuando lo requieras, no huiré como un chiquillo, asumo mi responsabilidad.

—Claro, claro, seguramente estuviste con ella anoche y en mi casa, ¿Cierto?—Me dijo siseando.

—No, la invité a la mía, y como ya te dije no le reclames nada por favor—Le mentí, tuve que hacerlo por el bien de ella.

—¿Y cómo sé que es mi hijo?, demuéstramelo ahora.

Saqué mi celular y busqué rápidamente una nota de un periódico serio donde decía que yo me encontraba en otra ciudad trabajando en mi nuevo disco y que estaría ahí por tres meses. Le pasé mi teléfono y él lo leyó.

—Sí, si es mío, algo sospechaba, soy médico después de todo.—Contestó con el ego del tamaño del mundo.

—Sé que no estoy en posición de exigirte nada, bueno en realidad sí tratándose de ella, te pido que la perdones y la ames.

—No eres nadie para decirme que debo o no debo hacer. Te voy a decir algo y espero que no andes repitiéndolo en las revistitas mediocres en las que sales.

—Jamás haría una cosa así, no soy perfecto pero no falto a mi palabra.—Chiba sonrió de forma cínica y tomó asiento de nuevo, cruzó sus piernas y comenzó a girar sutilmente la silla de lado a lado y se cruzó de brazos arrogantemente.

—Escucha bien Kou, yo soy gay, acabo de descubrirlo hace poco, amé a Serena más que tú, es y será la mujer de mi vida para siempre, y no voy a permitir que salga corriendo a tus brazos cuando se lo confiese, porque yo tampoco soy un cobarde, y menos ahora que voy a ser padre, mi hijo se va a criar a lado de sus padres, y si es necesario fingiré que todo está bien hasta que haya crecido y pueda entender mis circunstancias. Y no tienes derecho a objetar nada ya que por tú culpa me traicionó.

—Espera, ¿Qué?, ¿Está es tu venganza entonces?, es decir, la usaste para tener descendencia, su embarazo ocurrió fortuitamente pero seguramente más adelante la ibas a convencer, ¿No es cierto?—Me enojé tanto que mis manos temblaban, no podía asimilar lo que me había dicho, no la amaba pero tampoco la dejaría ser feliz, la única razón coherente a todo eso era su hijo. Mi razón se nubló y no pude soportarlo más.

—Tómalo como quieras, no me importa tu maldita opi…

No aguanté y de una patada lo lancé al suelo con todo y su lujoso asiento, me tiré encima del dichoso asiento y le propiné un puñetazo en la cara, sé que me comporté como un salvaje cuando él claramente estaba siendo civilizado, pero es que no pude soportar su humillación. Bombón me había contado que la había sacado muy joven de su casa, como a los quince años, debido a que él se iba a estudiar a Harvard y su estancia en Norteamérica obviamente sería muy larga, digamos que por convertirla en su esposa no la dejó vivir su adolescencia.

Él con una fuerza descomunal me tomó del cuello de la camisa y me lanzó como a tres metros lejos de él, se levantó del suelo como un relámpago dispuesto a responder de la misma forma, pero me levanté a tiempo, se abalanzó sobre mí y me derribó, y también me dio un puñetazo en la cara, con mi rodilla le pegué en el estómago y creo que le saqué el aire, me lancé encima de él y le conecté un par de golpes en su cara, no sabía por cuanto tiempo estaríamos así y cómo iba a terminar aquello.

CONTINUARÁ…

Ok, la verdad es que estuve pensando en cómo continuar esto y se me ocurrieron varias ideas, una era que Chiba muriera, otra que Serena le confesara todo y la perdonara y olvidaran lo ocurrido, pero se me ocurrió esto y ahora tengo más ideas de cómo finalizarla, pero eso será en un epílogo.

Gracias por leer, los quiero.