El sentir cada gota de la fría agua caer en su cuerpo en verdad lo relajaba, haciéndolo olvidar, por al menos un momento, cualquier problema y liberándolo de todo estrés y preocupaciones; Asuma hacía esto todos los días después de despertar cada mañana.

Al terminar, Asuma giró la perilla hacia la derecha, cortando el paso de agua de la regadera y; después de permanecer un buen rato ahí, inmóvil; simplemente de pie, con los ojos cerrados mientras las múltiples gotas de agua recorrían cada curvatura de sus húmedos músculos, salió de la ducha y tomó una pequeña toalla blanca, la cual simplemente colgó de su cuello y salió aquella habitación, la cual se ubicaba dentro del dormitorio.

Mientras se dirigía hacia su cama, donde se hallaba su uniforme, Asuma pasó frente al espejo de cuerpo entero que colgaba en unas de las paredes de la habitación y lo que fue un rápido vistazo a este, de inmediato se convirtió en una apreciación detallada de aquél reflejo; Asuma interrumpió su, previamente designado camino, acercándose a pasos lentos hasta quedar justamente frente al espejo. Asuma miraba aquél envidiable, musculoso y aún mojado cuerpo; cuerpo que le había hecho pasar en los últimos días los peores momentos de su vida, nunca fue su propósito tener ese monumental cuerpo para atraer hombres. Después de haberse recorrido a sí mismo con la vista de arriba hacia abajo una y otra vez, Asuma posó su mano derecha sobre su pectoral derecho, dando pequeños masajes y apretones a todo lo largo y ancho del firme músculo; inconscientemente, Asuma estaba comprobando todo lo que las personas que habían visto su desnudo cuerpo habían dicho sobre él. La mano continuó por unos cuantos minutos sintiendo el pectoral derecho de ese musculoso pecho: toques, caricias, apretones; era algo tan firme y tan suave a la vez; la mano se dedicó a delinear con el dedo índice el contorno de aquél tan marcado músculo hasta toparse con un obstáculo. Asuma detuvo su mano justo donde sintió que se encontraba el pezón, recordando inmediatamente como Kiba pellizcó y torció sus dos pezones hace ya un par de días; con esas imágenes en mente, Asuma tomó su pezón con sus dedos índice y pulgar, sólo para después darle un ligero pero firme pellizco.

—Hhmm… —suaves quejidos salieron de la boca de Asuma al experimentar una extraña, nueva pero placentera sensación —Aah…aahh…aaahhh… —lo que en un principio eran sólo quejidos se iban convirtiendo en gemidos del desnudo shinobi, los cuales se hacían cada vez más fuertes y constantes, y, sin siquiera pensar en detenerse, Asuma continuó con el placentero trabajo en su pezón derecho, mientras que la otra mano también se había unido a la fiesta, soltando la blanca toalla que todo este tiempo había estado sosteniendo, dedicándose a acariciar todos y cada uno de los músculos que conformaban aquel marcado y perfectamente definido abdomen.

Sus jadeos se volvían más y más constantes; pero, con los ojos cerrados y sus manos jugueteando con su cuerpo, Asuma en verdad parecía estar disfrutando lo que se hacía a sí mismo. Entre mejor se sentía, más fuerte eran los pellizcos que Asuma proporcionaba a su pezón y la mano, antes ubicada en su abdomen, fue descendiendo poco a poco hasta haber llegado a aquel miembro que, ahora, se encontraba semi erecto debido al placer proveniente del pecho del Jonin y de la fricción que la mano izquierda le otorgaba. La acción seguía su curso sin obstáculo alguno que pudiera interrumpir, pues el nivel de placer que Asuma sentía en ese preciso momento era demasiado como para detenerse; hasta que, tuvo que abrir los ojos. El espejo reflejaba un lado de él que ni siquiera conocía; estaba ahí; de pie, desnudo, masturbándose, totalmente excitado por su mismo cuerpo, ni siquiera se había percatado de que la ventana del dormitorio se encontraba abierta; no pudo evitar sentir más que vergüenza de sí mismo al darse cuenta de lo que estaba haciendo.

Asuma apartó rápidamente las manos de su pezón y miembro queriendo no continuar con sus acciones, dándose un buen rato para tranquilizarse y recuperarse de tan agotados minutos de éxtasis; pudo darse cuenta que aún seguía empapado, pero toda esa agua había sido reemplazada por sudor. Cuando por fin estaba más calmado, con un giro de 90 grados hacia donde se encontraba la cama, se disponía a, por fin, cubrir su desnudez y ponerse algo de ropa; acababa de dar un paso, cuando otro vistazo rápido hacia el reflectante material le hizo darse cuenta que había algo más que sobresalía inmensamente en su cuerpo, llamaba la atención: su trasero; con una pierna delante y la otra atrás, Asuma observó detenidamente la voluminosidad que sus nalgas poseían.

—*Suspiro*…maldición —pronunció el aún desnudo ninja al posar su mano izquierda sobre una de sus nalgas, pudiendo sentir el fruto de todas esas rutinas y la dedicación al ejercicio y cuidado de su cuerpo, cuerpo que, le trajo esos momentos incómodos con Kakashi, Naruto y sus amigos, le hacía incluso, en cierto modo, odiar ese bien ejercitado cuerpo; acto seguido corrigió su camino y se dirigió nuevamente a la regadera para librarse de cualquier rastro de sudor sobre él y, después de un rápido baño, salió de la ducha, secó todo su cuerpo y se dirigió a su clóset, decidido a usar algo que fuera menos caluroso que aquél uniforme, el cual aún estaba sobre su cama.

El resto de la mañana había sido relativamente aburrida, Asuma no tenía ningún asunto pendiente que atender, por lo que se hallaba todavía en casa sin hacer nada más que mirar televisión y comer un poco de frituras, recostado en el sofá con los pies sobre la mesa de centro, vistiendo nada más que una ajustada camiseta blanca y un, también ajustado, bóxer color gris oscuro.

—*Suspiro* Como quisiera que algo sucediera en este momento —dijo Asuma muerto de aburrimiento después de apagar la televisión, pues la mediocre programación de ese día lo tenía harto. Apenas Asuma había cerrado los ojos echando la cabeza hacia atrás dispuesto a dormir, escuchó como el teléfono comenzó a sonar; por lo que, con toda la flojera del mundo, Asuma se levantó del sofá, se dirigió hacia el ruidoso aparato y lo tomó.

—¿Sí? ¿Quién es? —dijo Asuma sosteniendo el teléfono entre su hombro y su oído.

—¡Asumaaa! Sólo han sido unos días ¿y ya no te acuerdas de mí? Eso duele —respondió la voz al otro lado de la línea.

—…¿Quién es? —Asuma había reconocido la voz inmediatamente, pero tenía la más mínima esperanza de que estuviera equivocado, por lo que preguntó para confirmar.

—Eso duele todavía más, ¿sabes? —dijo la voz —Soy yo, tu amigo del alma, ¡Kakashi!

Asuma cerró fuertemente los ojos y respiró pesadamente al escuchar ese nombre, el sólo escuchar el tono que usaba para dirigirse a él lo ponía de mal humor.

—¿Qué demonios quieres?

—Asuma, no te hagas el desentendido conmigo. Sabes perfectamente que quiero —dijo Kakashi en un tono irónico.

—¡Olvídalo! —exclamó Asuma inmediatamente después de la respuesta de Kakashi —¡No quiero escuchar nada de lo que tengas que decir! ¡Consigue alguna puta que esté dispuesta a hacer TODO lo que tu enferma y estúpida mente quiera!

—Entonces…¿Eso quiere decir que por fin conseguiste otro trabajo? ¡Wow, felicidades Asuma! ¿La paga es buena? Vamos, cuéntame todo con lujo de detalles —se podía sentir la burla en el tono de Kakashi hacia el molesto Jonin.

—No, no he conseguido otro trabajo, idiota —respondió Asuma.

—¿Huh?...¿Ganaste el premio mayor entonces?

—¡Claro que no! —Asuma se molestaba más y más con cada burla que Kakashi hacía de él.

—Mmm…entonces no logro comprender que pasa. Aún no tienes un trabajo o dinero, pero ¿tampoco quieres lo que yo te pago por satisfacerme? —Kakashi estaba dispuesto a lograr su cometido, hacerle ver a Asuma que, quien paga manda —Vamos Asuma, hablemos claro entre nosotros, ¿quieres? Yo tengo un ENORME deseo sexual, el cual DEBO saciar; y tú te encuentras en una difícil situación económica, pero yo TE PAGO por satisfacer mis ganas. ¡Ambos salimos ganando de esta situación! Así que, qué dices si te enfrías un poco, meditas bien las cosas y dentro de los siguientes 10 minutos me llamas y acordamos nuestro encuentro, y cuanta será tu paga, ¿Ok? ¡Byyyyeeee!

Al escuchar que Kakashi había colgado, Asuma salvajemente lanzó el teléfono contra el suelo, pues la situación en la que él mismo se había metido lo tenía cansado y desesperado, sin ver alguna posible salida de esta, se dedicó por unos segundos a dar fuertes golpes a la pared para liberar el enojo y tranquilizarse. Ya que se encontraba más calmado, Asuma se percató de lo que había sufrido aquél pobre aparato con el que, anteriormente, había hablado con el pervertido ninja.

—Mierda… —exclamó Asuma mientras se inclinaba para recoger los pedazos del aparato. A pesar de ya hallarse calmado, debía pensar en lo que Kakashi dijo, y elegir qué era lo que quería hacer, o, lo que debía hacer; tenía ahora menos de 10 minutos para poder decidirse, y aunque hacer favores sexuales a otro hombre aún le parecía algo sumamente asqueroso, era cierto que su situación económica no era para nada buena después de todo, por lo que, literalmente hablando, Asuma sabía que se hallaba atado de manos y no podía rechazar la oferta que el ninja de cabellos plateados le hacía. Ahora sin teléfono con el cual llamar a Kakashi, Asuma se dirigió al dormitorio y, una vez frente al clóset, tomó el primer pantalón que pudo; uno de mezclilla gris claro, que, aunque no era tan ajustado, sí que resaltaba las grandes piernas y las perfectamente redondas nalgas del apuesto Jonin, quedándose con la camiseta blanca que había llevado puesta. Una vez vestido, regresó a la sala sólo para tomar sus llaves de la barra de la cocina, salió de su casa y después cerró y aseguró la puerta, había decidido aceptar la propuesta de Kakashi.

Asuma caminaba tranquilamente por las calles de la aldea con destino a casa de Kakashi, o al menos eso aparentaba, pues dentro de sí, se arrepentía el haberse puesto aquél ajustado pantalón pues su mente lo torturaba, sintiéndose observado por todo el mundo a cada paso que daba, así que, para intentar disimular un poco su voluminoso trasero metió ambas manos en las bolsas traseras del pantalón y continuó su camino.

Al encontrarse ya frente a la puerta de casa de Kakashi y aún con las manos en los bolsillos, Asuma respiró profundamente, inhalando por la nariz y exhalando por la boca, para después sacar la mano derecha y justo cuando se disponía a tocar a la puerta notó que ésta se abrió repentinamente.

—¡Asumaaaaaa! —exclamó sorpresivamente Kakashi inmediatamente después de que abriera la puerta, desconcertando a Asuma por lo inesperado del suceso dando un paso hacia atrás.

—Imbécil…casi me matas de un infarto —reclamó el apuesto ninja mientras colocaba una mano en su pecho, sintiendo los rápidos latidos de su corazón —¿E-estabas esperándome al otro lado de la puerta?

—Pude predecir que vendrías desde hace un buen rato —dijo Kakashi posando una mano en el hombro izquierdo de Asuma —Pero basta de charlas aquí afuera. Venga, pasa.

—En verdad eres un enfermo —replicó Asuma retirando aquella mano de su hombro bruscamente para después dirigirse hacia el interior de la casa.

Una vez dentro y habiendo cerrado Kakashi la puerta, Asuma regresó rápidamente ambas manos a los bolsillos traseros del pantalón caminando hacia donde se encontraba el sofá, sin sentarse, solamente contemplando aquél mueble.

—¡No sabes cuánto me alegra que ha…!

—Todavía no he dicho nada sobre aceptar o no —interrumpió Asuma, volteando a ver a Kakashi y haciendo una larga pausa después—Pero sí…vine hasta aquí para decirte que acepto tu estúpida oferta.

—¡Ese es mi Asumita! Sabía que aceptarías tarde o temprano, o mejor dicho en 10 minutos, hahaha —rió Kakashi de su propio chiste, dándose gracia a sí mismo y seguramente, si aquella sala se encontrara repleta de gente, nadie hubiera reaccionado positivamente ante tal broma —Pero, ya en serio, es lo mejor para todos Asuma, aceptémoslo.

—No necesito que estés explicándome mi situación, ¿ok? Sé perfectamente cómo me encuentro —replicó de manera avergonzada el musculoso shinobi, llevándose una mano a la cara en señal de lo harto que lo tenía su situación —Sólo dime qué quieres hacer y cuanto dinero me ganaré por ello, que es por lo que vine.

—Esta vez quiero todo el paquete completo: quiero tocar y sentir todo, quiero total desnudez, quiero una bueeena mamada de verga y, por último pero no menos importante, quiero el hot-dog —aclaró cuidadosamente Kakashi habiendo levantado cuatro dedos pues llevaba la cuenta de lo que quería que Asuma le permitiera hacer con él —Mmm…estoy seguro que había una cosa más, bueno, seguramente lo recordaré más tarde.

Asuma no pudo hacer otra cosa más que poner una gran cara de disgusto por todo lo que el enmascarado ninja pedía hacer con su cuerpo, el sólo recordar las veces anteriores con aquel ninja le hacían querer vomitar. Kakashi estaba a punto de decir algo más, cuando repentinamente alguien tocaba la puerta, yendo éste último para saber de quien se trataba.

—¡Ah, eres tú! ¡Pasa, pasa! —exclamó alegre Kakashi inmediatamente al ver quien era aquella persona que llamaba a la puerta anteriormente, desgraciadamente, Kakashi no abrió la puerta lo suficiente como para que Asuma pudiera ver al instante quién era ese que alegró tanto al ninja de la máscara.

—¡Hola, Asuma! —exclamó aquél sujeto de cabello negro extremadamente brillante, una gran sonrisa en su rostro además de esas dos cejas desproporcionadamente grandes, llevaba su distinguible traje verde que se pegaba a lo largo de todo su cuerpo y por encima de él, el chaleco Jonin del mismo color, con el brazo extendido al frente, el pulgar en alto y guiñando el ojo izquierdo.

—¿Qué demonios estás haciendo tú aquí? —dijo Asuma exaltado apretando ambos puños.

—Asuma, ¿recuerdas que te dije que me estaba olvidando de una cosilla más? —respondió Kakashi colocándose entre los dos shinobi —Pues acabo de recordar, y esa última cosa es, ¡que Guy nos acompañe!

—¡¿QUÉ?! — reclamó Asuma molesto de lo que Kakashi había dicho.

—Oh, vamos Asuma, ya lo hicimos una vez ¿no es así? No veo por qué hacerlo otra vez sería diferente —aclaró Kakashi.

—Sí, vamos Asuma —prosiguió Guy —Estamos entre amigos, ¡anda!

—¡Tú cierra la boca! Los amigos "normales" no se piden favores sexuales o que les mamen la verga, ¿o sí? —Asuma se encontraba molesto por lo ocurrido y estaba dispuesto a rechazar someterse a tal bajeza, hasta que…

—Resolvamos esto fácil y rápido. Asuma, ¿quieres el dinero o no? —Kakashi tuvo que decir aquello que resonó profundamente en su cabeza, la situación de Asuma lo hacía sentir como si se encontrase en un profundo océano, buscando nadar a la superficie con los pies atados a una roca, y cada vez que Kakashi le recordaba su situación la roca se engrandecía más y más, viendo la superficie cada vez más lejos. Sin esperanzas de hallar una posible salida Asuma no pudo hacer más que canalizar todo el coraje dentro de sí, agachando la mirada en señal de resignación y disposición a hacer lo que le fuera pedido.

—Muy bien entonces, comencemos de una vez —exclamó el enmascarado dando un fuerte aplauso dejando sus manos juntas una vez que chocaron una contra otra para frotarlas después —Primero que nada…desnúdate —le indicó Kakashi ansioso al resignado Jonin.

Después de unos segundos de preparación mental y aceptación de lo que estaba pasando, Asuma comenzó por deshaciéndose de la camiseta blanca que había llevado puesta desde su baño matutino, dejando al descubierto aquél torso que parecía haber sido esculpido por el mejor artista del mundo, con esos bien definidos músculos abdominales y esos enormes pectorales; Kakashi no pudo evitar descubrir su otro ojo, aquél en el cual poseía el Sharingan, para poder apreciar con todo detalle al adonis que tenía frente a él. Guy, que no había tenido la oportunidad de ver el tan ejercitado cuerpo de Asuma, estaba con la boca abierta y los ojos bien abiertos, atónito, simplemente disfrutando de aquél hermoso recuadro del semidesnudo shinobi sin percatarse incluso que una pequeña gota de saliva comenzaba a escurrir de su boca.

—B-b-bien…ahora, los pantalones…quítate los pantalones —la segunda orden había salido de la nerviosa y extasiada boca de Kakashi una vez Asuma se hallaba de pie con el torso desnudo. Después de haber sido dada la orden, el abochornado ninja desabotonó el ajustado pantalón, bajó la cremallera y deslizó la prenda completamente hacia abajo hasta los talones, sacando un pie después del otro, permaneciendo ahora únicamente con el ajustado bóxer gris, deleitando la pupila de los ya excitados hombres que no perdían detalle alguno de aquel ardiente espectáculo frente a ellos —Q-quiero s-ser yo quien….te quite eso último, Asuma —dijo Kakashi refiriéndose a la oscura prenda que se interponía entre los dos ninja y la completa desnudez de Asuma.

Con las piernas temblorosas, las manos frías y el corazón a mil por hora, Kakashi se acercaba poco a poco hacia el casi desnudo Jonin. Cuando por fin se encontraba frente a él, a unos escasos centímetros, el ninja del Sharingan se puso de rodillas quedando su rostro justamente frente al notable bulto que el miembro de Asuma formaba debajo del bóxer, sólo para después, con los pulgares, tomar el ajustado elástico de la prenda y sin tardanza alguna, llevó la oscura ropa interior hasta el suelo, exponiendo al aire libre el gran y flácido miembro del desnudo Jonin. Después de terminada la acción, Kakashi se puso de pie y retrocedió hasta quedar junto a Guy, para poder deleitarse la pupila con aquél monumento de hombre que ahora no tenía ropa alguna que evitase ver cada centímetro de su desnudo y expuesto cuerpo.

—I-increíble… —exclamó el cejudo ninja después de un par de minutos de no quitar la mirada de Asuma —Ni con todo el Taijutsu del mundo se puede conseguir un cuerpo como ese.

Asuma solamente estaba en su mismo lugar, de pie, cabizbajo y con los ojos cerrados, sonrojado de la vergüenza tan inmensa que sentía, tratando de alejar su mente de esa incómoda situación en la que él mismo se había metido, y lo habría conseguido de no haber sido por aquellos acosadores dedos que, sorpresivamente, lo sacaron de su profunda concentración presionando fuertemente los oscuros pezones del desnudo shinobi.

—¡Hey, hey! —exclamó Asuma intentando retroceder buscando librarse de aquellos dedos.

—¡Espera Asuma! ¡Por favor! —rogó a gritos Guy presionando todavía más fuerte aquellos pezones, evitando que aquel musculoso pecho se alejase —Ya llegamos hasta este punto, déjame continuar con esto, Asuma.

—Ustedes me sorprenden cada vez más, maldito par de homosexuales —reclamó Asuma molesto por las acciones de Guy. Lamentablemente, si se resistía u oponía, el dinero que había de por medio corría el riesgo de nunca llegar a sus manos, por lo que permitió que el cejudo continuara con lo que hacía.

Guy continuó deleitándose con aquellos pezones y pectorales de Asuma, haciendo prácticamente de todo con el musculoso pecho del shinobi mientras que Kakashi simplemente se extasiaba sólo de ver aquel espectáculo; por alguna razón, que hasta él mismo desconocía, el ver cómo Asuma se resistía y luchaba, haciendo toda clase de muecas y gestos de desagrado contra esas manos hambrientas de carne que lo tocaban y acariciaban, provocaba que su miembro comenzara a dar señales de una erección, tomando hasta a Kakashi mismo por sorpresa. Después de un buen rato de sólo ser espectador de lo que ocurría en aquella sala, Kakashi decidió por fin tomar parte de aquel ritual de admiración al musculoso cuerpo de Asuma, buscando acelerar las cosas y poder llegar al tan ansiado momento por el cual el Jonin se encontraba ahí.

—Asuma, ahora date la vuelta, ¿quieres? —dijo el enmascarado tomando las manos de Guy, retirándolas de aquellos enormes pectorales.

Asuma lanzó una profunda mirada llena de enojo hacia Kakashi, creyendo saber por qué razón le había pedido aquello; entonces, lentamente, comenzó a girar sobre sí mismo hasta quedar completamente de espaldas hacia los excitados ninjas. Pero aquella excitación que ambos sentían no había más que iniciado, pues al quedar Asuma completamente de espaldas a éstos, Guy se hallaba sorprendido al ver lo ancha y musculosa que era la espalda de aquel adonis, dirigiendo ambas manos hacia ella; sin embargo, Kakashi detuvo a Guy de hacerlo, indicando un "no" moviendo su dedo de un lado a otro, aclarando que ese no era el motivo por el cual había hecho girar a Asuma, por lo que tomó las manos del cejudo ninja y, haciéndolas descender poco a poco, las dirigía hacia aquellas grandes, redondas y perfectas montañas de carne que se hallaban justo debajo de la estrecha cintura exenta de grasa. Mientras que Asuma seguía de espaldas, sin nada más que hacer más que con sus ojos cerrados, molesto, preguntándose porque desde hace un rato aquellos dos de atrás no hacían ruido alguno; el cejudo Guy sentía como su ritmo cardiaco aumentaba entre más cerca de hallaban sus manos del exquisito trasero, casi como si su corazón pudiera saltar fuera de su pecho en cualquier momento, esperaba ansioso el momento en que sus manos pudieran hacer contacto con la piel que recubría esos deliciosos globos y Kakashi sabía esto perfectamente, ahí la razón de porque llevar a cabo aquel proceso de la manera más lenta posible.

Nervios, enojo e impotencia era lo que Asuma sentía en ese preciso momento al no poder hacer nada para poder ayudarse a sí mismo a poder evitar toda esa incómoda y vergonzante situación; el desnudo ninja no pronunciaba palabra alguna, pensaba en las distintas razones de por qué Kakashi o Guy se hallaban tan tranquilos y silenciosos a espaldas suyas, pero fuese lo que fuese, prefería no voltear a ver. Las ideas entraban y salían de su cabeza, escuchando y descartando a cada una de ellas en su desesperación por saber que era lo que esos dos estaban tramando y…algo lo sacó de esa concentración en la que se encontraba, no teniendo que esperar mucho más tiempo para saber qué era lo que estaban haciendo el par de excitados ninjas, pudo sentir como dos sudorosas manos hicieron contacto con la suave piel de su perfecto trasero, una mano en cada una de sus nalgas.

Aquellas nerviosas manos no sabían que hacer una vez se posaron en aquellas grandes y voluminosas montañas de carne, se hallaban temblorosas debido al grado de excitación de Guy. El cejudo aún no podía creer lo increíblemente atractivo que resultaba el trasero de aquel apuesto shinobi, con cada mano aún puesta sobre cada nalga de Asuma pudo percibir lo increíblemente suave que era la piel que recubría aquellos glúteos; y con un ligero apretón pudo sentir lo firmes que eran, acción que repitió por un par de minutos. Asuma no podía estar más incómodo con la situación, se hallaba desnudo y estaba siendo admirado por dos hombres, y uno de esos dos se estaba dedicando únicamente a tocar su trasero, no podía más que pensar en que si todas las mujeres con las que había estado, incluyendo a Kurenai, pudieran verlo en qué posición se encontraba sería una deshonra para su masculinidad.

Todo siguió igual por unos momentos, hasta que aquellas palabras irrumpieron con el silencio que había gobernado, hasta ahora, aquella habitación.

—Está bien, suficiente manoseo, Guy —dijo Kakashi mientras tiraba a un lado todas las cosas que se encontraban en la pequeña mesa de centro —Asuma, hora de mostrarle al buen Guy lo que tus nalgas pueden hacer.

Kakashi retrocedió de la mesa de centro a la vez que la señalaba, indicándole a Asuma donde debía colocarse para la fase que venía a continuación. Después de un gran suspiro, el desnudo ninja giró hacia la mesa y al cabo de un par de pasos ya se encontraba junto a ella; una mediana mesa de centro, algo baja, hecha de una gruesa y oscura madera que permitía saber a simple vista lo resistente que era, Asuma apoyó sus rodillas una por una en la mesa, sólo para después apoyar sus manos también, posicionado en cuatro y listo para lo que viniera.

Guy, que se encontraba detrás de Asuma, se encontraba sumamente maravillado por el gran trasero de aquel shinobi, no podía apartar la mirada de esas grandes y perfectas nalgas, sin mencionar que en la posición en la que se encontraba el ninja, era como hacer una invitación a hacer lo que se quisiera con ellas, lo que vino después fue algo inevitable para Guy. El ritmo cardiaco aumentaba, la sangre viajaba más rápido, y la entrepierna del cejudo ninja lo demostró al despertarse una gran erección por sobre su ropa, no es como si el verde traje que Guy siempre usa ayude demasiado a esconder algo así.

—¿No es algo irresistible? —susurró una voz a Guy en el oído, era Kakashi, se encontraba justo detrás de Guy, lo cual tomó por sorpresa al excitado ninja —Asuma te está esperando, Guy. Está ofreciéndote su culo, sus nalgas son tuyas por ahora —el enmascarado rodeó el cuerpo de Guy con sus brazos con el objetivo de llevar sus manos hacia la entrepierna del cejudo ninja y frotar aquel duro miembro por sobre la ropa, la cual se estaba convirtiendo en una incómoda prisión.

Con Kakashi acariciando su miembro mientras, con la barbilla apoyada en su hombro izquierdo susurraba sucias cosas en su oído, Guy no pudo más que ceder al placer que estaba invadiendo su cuerpo en ese momento, cerrando sus ojos, haciendo la cabeza hacia atrás y respirando agitadamente; mientras Asuma aún seguía en cuatro sobre aquella mesa. Kakashi continuó el placentero masaje hasta que consideró que aquel miembro no podría estar más excitado, sólo para después liberarlo de su confinamiento bajando el pantalón de su cejudo amigo, dejando a plena vista la dura y excitada herramienta, la cual ya tenía un poco de líquido preseminal en la punta del glande.

Aún detrás de aquel extasiado ninja y con el erecto miembro en sus manos, Kakashi empujaba a Guy con su cuerpo mismo, dirigiéndolo hacia el tan ansiado trasero de Asuma. El ninja de verde sólo se dejaba guiar por el enmascarado, si poder apartar la vista de la distancia, cada vez más estrecha, entre su miembro y aquellas enormes nalgas, llevando una respiración cada vez más agitada. Llegado el momento en que aquella dura herramienta se encontraba a escasos centímetros del deseado trasero, Guy quedó completamente inmóvil, sin saber qué hacer o cómo reaccionar.

—Usa tus manos para separar sus nalgas —susurró el enmascarado al oído del excitado shinobi.

Obedeciendo a las palabras de Kakashi, Guy posó ambas manos en aquellos increíbles glúteos que, parecieran irrealmente perfectos, para después moverlos a lados opuestos, exponiendo el tímido y oscuro ano, pues normalmente, nisiquiera con el trasero en alto, aquellos grandes globos de carne permitían ver el pequeño asterisco, lo mantenían sellado y protegido; acto seguido, el enmascarado, aún con el erecto miembro de Guy entre sus manos, acercó un poco más al cejudo shinobi y, cuando supo que se encontraba lo suficientemente cerca del callado Asuma, colocó aquella babeante herramienta entre los separados glúteos del musculoso hombre aún sobre la mesa. —Suéltalas —susurró Kakashi una vez más, e inmediatamente después, Guy dejó de separar aquel inmenso par de sobresalientes montañas, quedando su duro miembro atrapado entre ellas. Asuma pudo sentir la asquerosa sensación del prepucio cubierto de líquido preseminal con la cara interna de sus glúteos, pudiendo hacer nada más que fruncir el ceño en señal de disgusto y agachar la cabeza. Una vez todo se hallaba en su correspondiente lugar, Kakashi tomó a Guy por las caderas firmemente y, lentamente, comenzó a mover a su excitado camarada de adelante hacia atrás y viceversa; aquella sensación era indescriptiblemente gloriosa para Guy, cómo las redondas y firmes nalgas de Asuma envolvían el cada vez más excitado pene.

Después de unos minutos, Kakashi retiró sus manos del cuerpo de Guy, pues este ya se movía en vaivén por sí mismo inconscientemente debido al grado de excitación que su cuerpo experimentaba, era como ver a un zombie, la mente del perdido ninja se encontraba alejada de su cuerpo, se podría decir que lo único que había dentro de Guy eran sólo los instintos sexuales de una bestia descontrolada, llena de lujuria y deseos de sexo. Por otro lado, Asuma se encontraba totalmente disgustado por lo bajo que había caído y lo que había permitido que hicieran con su cuerpo por unos simples billetes, billetes que le hacían falta pero que no por eso lo alivianaban más respecto a cómo se sentía; el sentir aquel venoso trozo de carne con sus glúteos, deslizándose con increíble facilidad debido a la cantidad de líquido preseminal que el excitado miembro había dejado salir en el tiempo que Guy llevaba haciendo aquello.

Asuma sólo estaba con la cabeza baja, impotente por no poder hacer nada por él o su hombría, cuando escuchó una pisada justo delante de él, por lo cual después de abrir los ojos, levantó su rostro, sólo para descubrir que ahora, frente a él, se encontraba el enmascarado Kakashi, con sus pantalones bajados hasta la mitad de sus muslos, con una mano en su cadera y la otra sosteniendo su también duro pene hacia Asuma, quien entendió de manera inmediata el mensaje que Kakashi quería hacerle llegar.

Una mirada asesina, llena de odio, coraje, impotencia y enojo fue lo que Kakashi recibió del atractivo ninja; tan sólo si, aquella mirada, pudiera cambiar las cosas, Asuma habría podido mantenerla por mucho más tiempo, pero su persona, dignidad y su economía estaban atadas a aquellos dos ninja hambrientos de placer. Una vez aceptado y resignado al ver que no podía salvarse de esta, Asuma hizo un ligero movimiento con la cabeza, indicándole a Kakashi que se acercara hacia él, a lo cual el enmascarado sólo necesito dar un paso al frente para poder quedar a pocos centímetros del, aún en cuatro, shinobi.

Kakashi aún sostenía su pene de modo que apuntaba hacia el rostro de Asuma, mientras que este sólo mantenía la mirada fija en aquel miembro que le parecía desagradable; después de un par de minutos de preparación mental, finalmente Asuma separó lentamente los labios y, estirando un poco el cuello, volvió a juntarlos una vez que la mitad del miembro de Kakashi se encontraba dentro de su boca. El sentir como los sensuales labios se ajustaban a la circunferencia de su erecto miembro ponía como loco al ninja de cabellos grises, y lo excitó aún más el momento en que Asuma comenzó a realizar movimientos hacia delante y atrás con su cabeza, incrementando el placer que recorría todo el cuerpo del excitado ninja; el sólo pensar que el hombre más macho y más atractivo de la aldea estaba ahí, apoyado en cuatro sobre una mesa, apretando entre sus nalgas el miembro de otro hombre, mientras que le practicaba sexo oral a otro excitaba aún más a Kakashi provocando que la dureza de su miembro se viera prolongada y no diera señal pronta de que este volviera a la normalidad.

Y así continuó aquella escena por un largo rato: dos excitados ninja dando rienda suelta a sus fantasías con el grande y musculoso cuerpo del más apuesto ninja en la aldea de la hoja; uno se hallaba totalmente fuera de sí debido al grado de placer que provocaba la fricción de ese par de perfectas nalgas en su totalmente erecto miembro, moviendo las caderas descontroladamente debido al placer que recorría todo su cuerpo; y el otro perdidamente enamorado del fabuloso trabajo que aquella boca podía hacer con un pene dentro de ella, lo cálido y húmedo de aquella, sin mencionar la manera en que su lengua envolvía y lamía el babeante glande, hacían que cada vez fuera más difícil controlar esas ganas de dejar salir todo ese semen que se había estado almacenando los días anteriores; mientras, el abusado shinobi, impotente, sólo dejaba que las cosas siguieran su curso, aquello que estaba haciendo le parecía totalmente desgradable y asqueroso, al contrario de sus compañeros cuyos miembros se encontraban en su punto máximo de excitación, el suyo, aún pequeño, concordaba con lo que el apuesto ninja pensaba de aquella situación.

Después de haber usado el trasero y boca de Asuma a su antojo, ambos ninja por fin comenzaban a dar señales de estar llegando a su máximo orgasmo pues ambos gritaban, gemían y se movían más velozmente. No tomó más de 5 minutos para que aquellos excitados hombres anunciaran que estaban a punto de eyacular dejando salir de sus bocas gritos absolutamente fuertes como si de los últimos hombres en la Tierra se tratasen; consecuentemente hizo aparición aquella blanquecina sustancia que había aguardado su momento pacientemente, volando y saliendo disparado al aire en múltiples ocasiones gracias al orgasmo que Guy había alcanzado gracias al redondo y perfecto trasero, aterrizando en la ancha y musculosa espalda en v de Asuma y cerca d la nuca; por otro lado, Kakashi también estaba por eyacular en los siguientes segundos, por lo que Asuma abrió la boca para poder sacar aquel pene de su boca y retirarse para no tener que volver a tener aquel asqueroso líquido en su atractivo rostro, cosa que Kakashi supo predecir, por lo cual al sentir como los sensuales labios se dejaban de presionar su erecto miembro, decidió tomar a Asuma por la nuca para poder empujarla hacia él y, al mismo tiempo, dar un fuerte empujón a sus caderas e introducir por completo su miembro en la boca del abusado adonis. La sorpresa que expresaban los ojos de Asuma así como el reflejo de vómito que sentía era inmenso debido a la asquerosa sensación del glande chocando contra su garganta, pudiendo sentir también como el caliente y espeso líquido resbalaba a lo largo de su tráquea, siendo este tan abundante, que Asuma no pudo tragarlo todo, por lo que pequeños hilos de semen también escurrían de las comisuras de sus labios.

Habiendo soportado 3 pares de disparos sin haber vomitado, Kakashi finalmente soltó a Asuma, quien retiró la cabeza rápida y violentamente, retirando por completo aquel ahora menos erecto pene de su interior sólo para dar grandes bocanadas de aire en medio de la incontrolable tos que provocó en él el casi ahogarse con tanto semen.

Kakashi y Guy habían encontrado un sofá en el cual dejarse caer y reponerse de todas las fuerzas, sudor y semen que habían dejado en Asuma, estando ambos derrumbados dando respiraciones rápidas para controlar todo ese cansancio, mientras que Asuma aún se hallaba sobre aquella mesa, bañado en semen, apoyándose solamente en sus dos rodillas y con sólo un brazo, había llevado su otra mano hasta su garganta por reacción natural a la incontrolable tos que aún intentaba controlar.

—¡WOOOOOOOHOOOOO! —gritó fuertemente Guy desde su posición de derrumbado en el sofá en señal de plena satisfacción y contento, sólo para después volver a la agitada respiración y constante jadeo.

Asuma no pudo hacer más que voltear a ver al exhausto shinobi con ojos llenos de ira y enojo, aún con la mano sobre su garganta, encontrándose ya un poco más tranquilo y relajado.

—*Jadeo*…No cabe duda, Asuma *Jadeo* —prosiguió Kakashi —Nos arrebatas el dinero de los bolsillos *Jadeo*…

—¡Toda mi leche te pertenece, Asumaaa! —exclamó el cejudo desde su lugar, estirando el brazo para mostrar el pulgar en alto que le daba a Asuma.

—*Jadeo*…*Jadeo*…Si no paran de decir estupideces…. —respondió Asuma a los comentarios de los agotados hombres —…me veré obligado a hacerles cosas que he querido hacerles desde hace un muy buen tiempo a ambos…*Jadeo*…Ahora, quiero que me den por lo que vine hasta aquí en un principio…quiero que me paguen…*Jadeo*….por todas las asquerosidades que tuve que soportar…dejarlos poner sus malditas vergas donde ustedes quisieran…tu, que casi me ahogas al metérmela toda en mi boca y…y te viniste dentro de mi garganta…eso nunca lo voy a olvidar —decía Asuma mientras dirigía esos furiosos ojos hacia el enmascarado ninja que se encontraba recostado en el sofá frente a él, mientras al mismo tiempo se levantaba de la mesa de centro hasta hallarse completamente de pie junto a ella, dejando ver por completo su sudado cuerpo, las variadas gotas de sudor recorrían cada curvatura de su perfectamente esculpido cuerpo, provocando que cada músculo se viese aún más grande y resaltara gracias a la luz reflejada sobre la superficie del húmedo adonis —Y tú…espero que te hayas divertido mucho restregando tu pene en mis nalgas, porque será la última vez que te permita hacer algo como eso, imbécil —continuó Asuma dirigiéndose a Guy, quien lo miraba fijamente a los ojos.

—Uy, uy, uy…que genio — exclamó el enmascarado mientras también se levantaba del sofá —Tranquilo, no hay necesidad de ofender a todo el mundo ni de decir cosas tan feas, Asuma.

—Voy a tomar una ducha —replicó Asuma —Quiero quitarme toda esta porquería de la espalda…y cuando regrese, será vestido…y quiero ver el dinero listo y en mano para de una vez por todas largarme de este lugar.

Después de haber dicho aquello, Asuma recogió cada una de sus prendas sólo para después dirigirse directamente al baño, que se hallaba al fondo de un corto pasillo, sin distracciones ni decir palabra alguna; mientras Kakashi y Guy sólo podían seguirlo con la mirada, completamente perdidos en la manera en que se movía ese redondo trasero a cada paso que daba el atractivo ninja.

La ducha de Asuma pintaba para ser una muy larga, el quitar todos los restos de semen de su espalda fue algo a lo que le dedicó un buen rato con la ayuda de una esponja y un cepillo largo, el cual le permitió alcanzar aquellos lugares que un brazo humano normal no podría; fueron tres la veces que lavó su cabello para asegurarse de acabar con cualquier rastro y olor a semen que pudiese quedar impregnado en sus oscuros cabellos, sin mencionar las muchas veces que tragó un poco de agua que caía de la regadera para deshacerse del asqueroso sabor que le habían dejado todas las corridas de Kakashi en su garganta, haciendo incluso gárgaras un par de veces.

Una vez se hallaba limpio y aseado, Asuma debía salir de la ducha, tomar su dinero e irse de ahí; pero, en vez de eso, decidió quedarse unos minutos más debajo de la refrescante agua que salía de la regadera, pues eso siempre lo relajaba y lo hacía olvidar los problemas del alrededor o en su caso la situación en la que se hallaba metido; con ambas manos apoyadas en la pared y los ojos cerrados, Asuma sólo se dedicaba tranquilamente a disfrutar la relajante sensación del agua chocando contra su cuerpo, hasta que dos brazos que se abrazaron a él fuertemente desde detrás lo sacaron en ese estado de tranquilidad en el que se encontraba, tomando por sorpresa a Asuma, haciéndolo incluso dar un pequeño salto.

—¡¿Qué carajo?¡ —replicó Asuma mientras forcejeaba para poder retirarse aquellos brazos que le restringían libre movimiento —¡¿Quién demon…?¡

—¡Asuma! —inmediatamente Asuma pudo saber de quién se trataba.

—¡¿Guy?¡ ¿Qué demonios crees que estás haciendo? ¡Lárgate de aquí! ¡Déjame tranquilo!

—Asuma…quiero más —dijo el cejudo ninja susurrándole justo al oído a Asuma.

—¿Qué?...¿Qué quieres decir co…? —justo antes de poder completar la pregunta, Asuma pudo sentir como el miembro de Guy volvía a endurecerse debido a lo pegados que se encontraban ambos cuerpos, desnudos bajo el chorro de agua. El atractivo shinobi no estaba dispuesto a volver a pasar por eso, por lo que seguía forcejeando, tratando de liberarse de aquellos brazos que lo mantenían inmóvil hasta que algo lo hizo detenerse por un momento; sintió como la punta del glande se había ubicado justo en su ano, listo para darle al erecto miembro pase directo ante aquel virgen orificio; en ese momento Asuma había comprendido qué era lo que Guy buscaba esta vez, y tal parecía que iba a conseguirlo.