Hola a todos! Primero que nada, quisiera disculparme con todos aquellos que, quizá, han estado siguiendo esta historia y esperando con ansias el siguiente capítulo. Estoy cursando la universidad y, como algunos sabrán, a veces esto exige de todo tu tiempo; es por esto que no había podido continuar con el siguiente capítulo.

En fin, aquí les traigo el capítulo 5, esperando que sea de su agrado y que compense un poco de todo el tiempo que estuvieron en espera de este.

Muchas gracias a todos! Saludos!

—Asuma…quiero más.

—¿Qué?...¿Qué quieres decir co…? —justo antes de poder completar la pregunta, Asuma pudo sentir como el miembro de Guy volvía a endurecerse debido a lo juntos que se encontraban ambos cuerpos, desnudos bajo la fría agua. El atractivo shinobi no estaba dispuesto a volver a pasar por eso, por lo que seguía forcejeando, tratando de liberarse de aquellos brazos que lo mantenían inmóvil hasta que algo lo hizo detenerse por un momento; sintió como la punta del glande se había ubicado justo en su ano, listo para darle al erecto miembro pase directo ante aquel virgen orificio; en ese momento Asuma había comprendido qué era lo que en realidad Guy buscaba esta vez, y tal parecía que iba a conseguirlo —¡Ahhg! ¡Suéltame, imbécil! —reclamaba Asuma mientras continuaba en su intento por liberarse de Guy sintiendo a su vez desesperación debido al ya listo y ubicado pene.

—¡Ujujuuu! Hey, Asuma. Si continúas así sólo terminarás por empalarte tú mismo —dijo Guy casi en susurro al desesperado ninja.

Asuma, aunque molesto encontraba algo de verdad en las palabras de Guy, en uno de los tantos forcejeos que daba podía repentinamente meterse de lleno aquel duro y babeante trozo de carne, y, si aquello iba a suceder inevitablemente, no quería acelerar ese hecho; consecuentemente, Asuma paró de forcejear y se tranquilizó, quedando a merced de lo que Guy quisiese hacer ahora.

—Eso, hermano. Tranquilo —dijo Guy en respuesta a la sumisión de Asuma —No voy a lastimarte.

—Entonces suéltame, maldito degenerado.

—Créeme que en verdad quisiera hacerlo, pero es que esas nalgotas tuyas son un regalo de los dioses.

—Escucha, Guy —respondió Asuma de manera civilizada y tranquila —El hecho de que haga todo lo que hice allá hace un rato y el hecho de que los haya dejado hacer todo eso conmigo, no quiere decir que me guste o disfrute hacerlo, así que deja de pensar eso porque no es así. En caso que no estés enterado, estoy en una situación sumamente difícil, hasta antes de la primera vez que hicimos esto, estaba totalmente quebrado, ni un solo quinto en mis bolsillos; incluso dejé que Kurenai se encargara de unas cuantas deudas que tenía…le debo mucho. Guy, somos compañeros y amigos desde hace ya bastantes años, hemos compartido tantos momentos e incluso misiones juntos; y sé que puedo llegar a ser aguafiestas a veces e incluso ofensivo contigo pero, te lo pido por todos los años de amistad que tenemos, como compañeros y como ninja que somos, no hagas esto…por favor.

Debido a que Guy tenía abrazado a Asuma por la espalda, no pudo ver la, en ese momento, preocupada mirada de éste último, reflejaba el miedo que sentía y tenía por perder su integridad, su hombría y, obviamente, su virginidad; además de, las palabras que salieron de aquellos temerosos labios venían acompañadas de una temblorosa voz, como al borde del llanto. Guy no daba crédito a la actitud que había tomado Asuma a la hora de hacer aquella petición de piedad y entendimiento, y, a pesar de aún tenerlo bien sujeto con ambos brazos, comenzaba a creer que todo lo habían estado haciendo con el atractivo shinobi era algo malo y bajo, sin mencionar que era aprovecharse de una persona en necesidad de dinero.

Guy se mantuvo pensante un rato.

—Asuma, lo siento… —Asuma supo que era lo que Guy quería dar a entender con eso, sabía que estaba a punto de ser violado en ese preciso momento, no pudo hacer más que voltear su rostro y mirar a Guy directo a los ojos con una mirada llena de temor y pánico por lo que estaba a punto de pasarle. El cejudo shinobi apenas había aplicado un poco de presión en el virgen ano de Asuma cuando…

—¿Asuma? ¿Por qué demoras tan…? —era Kakashi, quien había entrado, se había tomado la molestia de ir hasta ahí para tratar de incomodar a Asuma al saber que lo vería desnudo y para saber por qué era que Asuma llevaba casi una hora ahí dentro, aunque principalmente era por la primer razón —Guy…¿qué…carajo….estás….haciendo?

—¿Y-y-yo? Amm….nada ¡Nada en realidad! —contestó nervioso el cejudo soltando rápidamente a Asuma.

—¿Acaso…querías abusar de nuestro invitado? ¿Pasarte de listo?

—¡N-no! ¡Claro que no, Kakashi! ¿P-p-por qué haría algo c-como eso? Hehe… —rió temeroso Guy.

—¡ESO NO ERA PARTE DEL TRATOOO! —gritó fuertemente Kakashi mientras vapor salía de su nariz y su piel se tornaba roja —¡LARGO DE AQUÍ!

Guy, de un brinco, salió de la regadera, recogió su ropa del suelo y, vistiéndose entre brincos y saltos y meneos, salió de la casa, cerrando la puerta de entrada fuertemente a su espalda. Kakashi mantuvo la mirada llena de odio sobre la ya cerrada puerta por la que Guy desalojó su propiedad, le tomó un par de minutos tranquilizarse nuevamente, así que cerró sus ojos, aunque sólo podía notarse en su único ojo descubierto, y respiró profundamente 10 veces; una vez tranquilo, Kakashi giró su rostro y pudo ver a Asuma con la espalda recargada sobre la pared y las rodillas flexionadas a 45 grados, desnudo, aún bajo el chorro de agua y con la respiración agitada debido al susto que tenía unos minutos antes por temor a que Guy lo hubiera violado.

—¿Estás bien, Asuma? —dijo el enmascarado estirando el brazo ofreciéndole una mano a Asuma para ayudarlo a ponerse de pie, a lo cual Asuma respondió tomando la mano de Kakashi.

—¿Por…por qué hiciste eso?

—Como dije antes, no habíamos acordado eso.

—No, no. Me refiero a por qué me ayudaste cuando pudiste ponerte del lado de Guy.

—Asuma, no soy la mala persona que crees que soy

—Mmmhhhmmm….claro —respondió Asuma sarcástico ante la declaración que Kakashi había hecho, mientras tomaba la toalla blanca que se encontraba colgada a un lado de él; toalla que, misteriosamente, era muy diminuta, por lo que nisiquiera llegaba a la mitad de los muslos y, por detrás, apenas y lograba cubrir aquellas grandes nalgas del apuesto shinobi.

Asuma se dirigía hacia la sala de estar con el propósito de levantar su ropa del suelo, vestirse y poder irse de ese lugar lo antes posible; sin embargo, una vez estando de pie junto a uno de los dos sofás pudo notar que en aquel punto en el que se había despojado de su vestimenta no había nada, ninguna de las tres prendas que llevaba puestas al llegar a la casa se encontraba ahí.

—¿Qué demon…? —exclamó Asuma confundido al percatarse de la extraña desaparición de sus ropas —¿Qué rayos le pasó a mi ropa? Yo la vi antes de entrar a la regadera, aquí estaba.

Después de llevar la mirada de un lado a otro intentando localizar su ropa, Asuma pudo darse cuenta después de haber girado hacia Kakashi que él tenía la perdida ropa en sus manos, doblada perfectamente, una prenda puesta sobre otra.

—Asuma…tengo una propuesta que hacerte.

—¿¡Ahí vas de nuevo con eso!? Deja tus estupid…

—Asuma, lo que estoy a punto de decirte es algo serio. Por favor déjame terminar —exclamó firmemente Kakashi ante la alterada reacción de Asuma —En lugar de estarte llamando cada vez que quiero "divertirme" contigo, darte dinero y que esto llegue a ser un círculo vicioso; te ofrezco pagar todas y cada una de las deudas que te tienen así de hundido y, no sólo eso, sino también ayudarte con cualquier gasto futuro y ver que no te falte nada.

Asuma no daba crédito a lo que sus oídos habían escuchado venir de Kakashi, estaba ofreciéndole acabar con todos sus problemas económicos de una vez por todas, lo sacaría de ese profundo agujero del cual no veía salida, y si Kakashi accedía a todo esto sólo por otra ronda de lo que siempre hacía con él, Asuma estaba sumamente dispuesto a hacerlo.

—Obviamente, hay unas condiciones para que yo haga esto por ti —aclaró Kakashi después del aún largo y sorpresivo silencio de asombro de Asuma.

—¿Qué tengo que hacer? —preguntó el apuesto ninja aún en shock por semejante propuesta.

—Bueno: primero, quiero que te mudes aquí, conmigo, quiero poder tenerte cerca el mayor tiempo posible para cuando se me "antoje"; segundo, yo te compraré la ropa que quiero que uses de aquí en adelante, no te preocupes, será ropa que te quede perfecta; y tercero y último, podré jugar con tu cuerpo en niveles aún mayores a todo lo que te he pedido hacer hasta ahora. Poniéndolo de otra manera, serás algo así como mi juguete sexual, mi "novia" o incluso….¿mi puta? Sip, algo así.

Asuma no podía articular palabra alguna después de escuchar las condiciones que ese pervertido tenía para poder deshacerse de todos los líos económicos de los cuales quería librarse de una vez por todas. Definitivamente el hecho de mudarse ahí e incluso el cambio en la forma de vestir no significaban un gran problema para el musculoso shinobi, pues antes de que toda esa tortura comenzara era un hombre con algo de exhibicionista y vanidoso, a quien le gustaba mostrar y que admiraran su perfecto y ejercitado cuerpo; sin embargo, era la segunda condición impuesta por el ninja de cabellos grises lo que le causaba un temor en el fondo de sí, qué tanto significaba para Kakashi el dejarlo usar su cuerpo a niveles "mayores" le era desconocido, y le aterraba descubrirlo.

Asuma ya se había tomado un buen rato pensando en que decisión tomar, el silencio y la calma que había, al menos en aquella sala, era dominante y absoluto; sin embargo, Asuma demostraba miedo, nervios, pánico y desesperación a través de todo su cuerpo: la mirada preocupada, los brazos cruzados, el pie izquierdo que golpeaba constantemente el suelo.

—Nunca…escúchame bien…NUNCA permitiría que me hicieras algo así —la respuesta de Asuma salió de sus labios mientras miraba fijamente a los ojos a Kakashi, a lo que éste último sólo pudo bajar la cabeza moviéndola de lado a lado —Pero…*suspiro*…en serio necesito que todas esas deudas se terminen, quiero sentirme…libre, sin esa sensación de que algo me persigue a donde quiera que vaya.

—Entoncesss, tu respuesta eeees… —exclamó Kakashi ansioso de poder escuchar la palabra mágica de los labios de Asuma.

—L-la respuesta…la respuesta es sí —finalmente Asuma se había resignado y rendido ante Kakashi. Después de haber dado el afirmativo a aquel trato, Asuma no pudo volver a poner la cabeza en alto, se sentía derrotado y absolutamente asqueroso del permitir que el chantajista ninja hiciera con él lo que quisiera, cuando quisiera y como quisiera.

El gusto y satisfacción de victoria era inmenso dentro del pecho de Kakashi, podía notarse una sonrisa por debajo de la máscara que siempre llevaba puesta pero mantuvo siempre el control para poder ser el dominante de aquella situación, había conseguido lo que, desde la primer vez que Asuma le había practicado sexo oral, había deseado con tantas fuerzas. Con tranquilidad y sin retirar la mirada del cabizbajo shinobi, se fue acercando lentamente con los brazos abiertos, para al haber llegado hasta él darle un fuerte abrazo.

—Es lo mejor, Asuma; para los dos —recalcó Kakashi mientras abrazaba a Asuma, pudiendo sentir con sus manos aquella musculosa espalda en v, sólo para después llevarlas hacia abajo poco a poco, pasando por aquella estrecha cintura sólo para posarse en el perfecto par de nalgas del shinobi, dando un fuerte apretón a cada una por sobre la diminuta toalla que Asuma aún llevaba puesta —Todo irá de acuerdo al plan, siempre y cuando seas un buen muchacho y seas obediente en cada cosa que te diga, ¿ok?

—O-ok… —respondió Asuma en voz baja y disgustado del como Kakashi se agasajaba con su trasero.

Kakashi no iba a detenerse ahí, por lo que tomó fuertemente aquella toalla por sobre esas redondas nalgas y, de un firme jalón hacia atrás, arrebató el trapo del cuerpo de Asuma dejándolo absoluta y totalmente desnudo, dejando caer la toalla al piso y llevando nuevamente sus manos al ahora desnudo trasero inmediatamente después, pudiendo sentir la increíble suavidad de la piel que envolvía a aquellos perfectamente redondos y enormes globos de carne.

—Pero antes… —dijo Asuma repentinamente a la vez que retiraba las manos de Kakashi de su trasero tomándolo de las muñecas —…necesito hablar con Kurenai acerca de esto. Tengo que…pensar qué voy a decirle.

—Hehehe…me parece bien —accedió Kakashi después de una malévola risa —pero cuando vuelvas, procura que sea con todas tus cosas. Comenzarás a vivir aquí ya.

Asuma no pudo hacer más que afirmar con la cabeza; una vez teniendo clara la orden de Kakashi, tomó toda su ropa, se vistió de manera desganada aún con esa impotencia sobre sus hombros, y salió de aquella casa.

Ahí estaba, de pie frente a la puerta de su amada, tratando de ordenar todos sus pensamientos y con el constante miedo de que ella llegase a notar algo en su mirada, su forma de hablar, en lo que sea; si la mujer de su vida descubre lo que le está pasando no volvería a salir al mundo, como si la palara 'Vergüenza' fuera a estar escrita de pies a cabeza en su cuerpo.

Después de estar solamente de pie frente a aquella puerta, Asuma finalmente tocó a ella dando 3 golpecitos. Los nervios corrían inquietos por todo su cuerpo, estaba sudando frío y respiraba de manera algo agitada; ¿pero qué estaba haciendo? Debía calmarse. Kurenai no era tonta, y tampoco quería lastimarla, tenía que mostrarse como el Asuma que siempre fue: confiado, seguro de sí mismo y cien por ciento macho. Estaba tan concentrado en esconder sus verdaderos sentimientos que cuando por fin se escucho que alguien estaba tras la puerta abriéndola, lo tomó por sorpresa, haciéndolo saltar.

—¿Sí? ¿Quién e…? ¡Oh, Asuma! Hola, mi amor ¿Qué ocurre? —preguntó Kurenai justo después de juntar sus labios con los de Asuma.

—Hola, cielo —respondió Asuma después de devolver también el beso —¿Puedo…puedo pasar? Necesito decirte algo.

—Claro, amor. Pasa —exclamó Kurenai con un tono algo preocupado, permitiendo que Asuma entrara primero para después cerrar la puerta a su espalda y caminando juntos hacia la sala.

Una vez habiéndose sentado en el mismo sofá, Kurenai, con ambas manos, tomó la mano de Asuma debido a que notaba algo extraño en su mirada, quería hacerle saber que estaba ahí para él, que podía confiarle cualquier cosa, ella no lo dejaría solo; sin embargo, a pesar de haberse mentalizado horas antes para poder disimular frente a su amada, tal parecía que Asuma no podía ocultar lo afectado que lo tenía su situación y la sumisión que había aceptado con Kakashi, solamente se hallaba ahí, sentado, mirando fijamente a Kurenai sin decir palabra alguna excepto uno que otro suspiro, intentando hallar las palabras exactas y ordenarlas en su mente.

—¿Qué ocurre, amor? Comienzas a asustarme.

—Cielo… —respondió Asuma aún sin saber qué era lo que iba a decir —¿Recuerdas todas esas deudas?

—Si, amor y no te preocupes, ya estoy comenzando a juntar un poco de dinero para poder ayudarte. ¿Por qué lo preguntas? No me digas que es una mala noticia.

—No, no, no, tranquila…es, de hecho, todo lo contrario —Asuma hizo una pausa larga y dio un gran suspiro —Ya encontré a alguien que podrá ayudarme a pagar todas y cada una de ellas, pero requerirá un tiempo para que suceda.

—¡Wow, amor! ¡Es grandioso! ¡Que buena noticia! Digo, ¿es una buena noticia, no? No te ves muy alegre, cielo.

—Sí, es algo bueno, querida. Todavía no asimilo del todo que esto está ocurriendo, es todo. El punto es…que en lo que pasa ese tiempo debo mantenerme oculto ¿entiendes? Ya sabes, para evitar que no vayan a buscarme y todo eso —A estas alturas, Asuma aún no sabía cómo se le había ocurrido semejante historia tan rápido pero, para él, sonaba convincente —Entonces, Kakashi se ofreció a ayudarme, me dejará pasar una temporada en su casa mientras todas las deudas son pagadas, eso quiere decir que no puedo salir de ahí en todo ese tiempo, ni puedo permitir que alguien se dé cuenta que yo estoy resguardándome ahí. ¿Lo entiendes, amor?

—Sí…entiendo —respondió Kurenai sorprendida de las medidas a tomar por su amado —Pero no hay necesidad de molestar a Kakashi con todo esto, puedes quedarte aquí, conmigo. Pasaremos juntos por esto, cielo; ambos cargaremos con todos estos problemas.

Asuma miró fijamente a su dulce amada a los ojos, sonriendo, debido al amor tan inmenso que Kurenai le demostraba tanto en las buenas como en las malas; pero el hecho de saber que todo esto era una mentira, el hecho de saber que estaba engañando a la mujer de su vida lo quebró, haciéndolo soltar una lágrima de su ojo izquierdo y dando un apasionado beso, quería dejarle muy en claro que la amaba, con todo su ser.

—Te amo, Kurenai. Y no sabes lo agradecido que estoy por haber encontrado a una mujer tan llena de amor como tú; pero…no me permitiría que te involucraran en todo esto, si algo te llegara a pasar jamás podría perdonármelo —dijo Asuma justificando el por qué debía quedarse con Kakashi —Tú te quedarás aquí, vive normalmente. No te preocupes por mí, yo estaré bien, estaré con un amigo, con Kakashi; confío plenamente en él. No me pidas que me quede contigo, porque no podré hacerlo, amor.

Asuma sujetaba ambas manos de Kurenai con fuerza, si bien era cierto que hacía todo esto debido al acuerdo que había hecho con Kakashi, también era cierto que lo hacía porque la amaba y no quería lastimar a su único y verdadero amor.

—Está bien, amor… —respondió Kurenai con lágrimas en los ojos buscando refugio en el enorme pecho de su hombre mientras se dejaba abrazar por sus fuertes brazos —Confío en que todo esto terminará pronto…y podremos estar juntos nuevamente como lo hacíamos hasta ahora. Ten mucho cuidado, Asuma…por favor…

La pareja de enamorados se mantuvo en esa misma posición por un buen y largo rato, después de todo, no sabían cuando se volverían a ver nuevamente, por lo que se mantuvieron juntos lo más que pudieron, para así recordarse uno del otro en los momentos de más necesidad.

Enojado, angustiado, desesperado; no se explicaba cuál podría ser la razón por la que Asuma se tardara tanto en volver, se suponía que sólo iba a dejar las cosas en claro con Kurenai y volvería, ¿no? Kakashi llevaba varias horas sentado en el sofá individual de su sala con la pierna izquierda cruzada sobre la derecha y golpeando en secuencia del dedo índice al meñique en el descansabrazos, esperando que Asuma entrara por esa puerta; sin embargo, la mente de Kakashi era todo un desastre, preguntas iban y venían preguntándose qué podía haber hecho: ¿Delatarlo? ¿Esconderse? ¿Escapar? ¿Ir por ayuda? Aún con todo eso en mente, el haber acorralado y manipulado a aquel atractivo hombre no había sido tarea fácil, por lo que estaba dispuesto a correr cualquier riesgo y esperar a que "algo" entrara por la puerta.

Estaba a punto de lanzar un fuerte grito de furia y desesperación cuando, de repente, pudo notar como el picaporte comenzaba a girar, sólo para después abrirse la puerta lentamente.

—¡Asuma! Creí que te habías arrepentido de nuestro trato y ya no ibas a volver —exclamó Kakashi inmediatamente después de ver entrar a Asuma, usando nuevamente su uniforme de Jonin y llevando consigo dos maletas medianas, cabizbajo y aún desanimado y resignado, dejando la puerta de entrada abierta debido a que tenía ambas manos ocupadas.

—Sabes que no puedo hacer eso —dijo Asuma mientras avanzaba lentamente hacia el interior de la propiedad —¿Dónde dejo t…? —interrumpió el resignado shinobi cuando, mientras caminaba, se iluminó una marca en el suelo irradiando una luz enceguecedora en un tono azulado y, repentinamente, el uniforme que Asuma llevaba puesto voló en pedazos, dejando su musculoso cuerpo expuesto —¿Q-qué demonios significa esto? Explic.. —una vez más interrumpiendo sus palabras, el desnudo ninja se percató de que se hallaba desnudo y la puerta de la entrada aún seguía abierta, habiendo todavía un poco de gente transitando las calles, siendo aproximadamente las 6:00 pm.

Después de lidiar con el paralizante shock en el que se encontraba, Asuma volvió a tomar control de cuerpo y, dejando caer las dos maletas, corrió rápidamente hacia la puerta cubriendo su miembro con una mano y, al llegar a la entrada, cerró la puerta fuerte y rápidamente; sin embargo, el pánico que le provocó a Asuma el que alguien pudiera haberlo visto desnudo en la que todos sabían era la casa de Kakashi aún lo tenía atormentado, por lo que después de haber cerrado la puerta recargó la espalda en ella, intentando tranquilizarse y nivelar su agitada respiración. Para Kakashi había y seguía siendo todo un espectáculo lo que sus ojos veían, la satisfacción de ver el pánico reflejado en la mirada de Asuma le era inmensa, sin mencionar que también se deleitaba al ver ese perfectamente esculpido cuerpo que, en cuestión de sólo segundos, se hallaba completamente sudado de pies a cabeza, logrando resaltar aún más cada músculo.

—¡Oops! Mis más sinceras disculpas, Asuma. Debí hacer ese sello ahí accidentalmente —dijo Kakashi sarcásticamente mientras se dirigía hacia el desnudo shinobi con las manos atrás, con intención de ser él quien controlaba la situación —Pero tampoco esperabas ir con tu mujer y regresar tan tarde sin pagar por ello, ¿o sí?

—¿E-en qué demonios estabas pensando? ¡Alguien pudo verme así! ¿N podías esperar al menos a que cerrara la puerta? —reclamó Asuma molesto, poniéndose de pie nuevamente, aún desnudo y cubriendo su miembro.

—Estas cosas pasan cuando no sigues las indicaciones al pie de la letra. ¿Recuerdas que prometiste obedecer y ser un buen chico? Después de todo, el bien de todo esto será para ti, Asuma; te ayudaré a terminar con todos tus problemas. ¿Y…qué es todo eso que traes contigo? —preguntó Kakashi mientras, de cuclillas, abría una de las maletas de Asuma —¿Qué es toda esta ropa? ¿Por qué empacaste todo esto?

—¿Qué clase de pregunta es esa? ¿Para qué otra cosa se utiliza la ropa?

—Parece que entre las condiciones te mencioné que yo te indicaría la ropa que debías usar, ¿no es así? Ya te tengo todo tu nuevo guardarropa en el clóset de arriba. ¡Ah! Y será mejor que cambies de actitud conmigo, Asuma, después de todo, yo te estoy haciendo un favor a TI —Kakashi estaba dispuesto a que, aún si debía ser a la fuerza, Asuma tuviera grabado en su mente que él era quien daba las órdenes, que le pertenecía a él hasta que quisiera, como quisiera y en donde quisiera —Ahora…sé un buen chico y vayamos al dormitorio, ¿quieres?

Asuma se puso de pie lentamente, refunfuñando, se dirigía hacia donde se encontraba Kakashi dispuesto a volver a cerrar aquella maleta y subir con ella.

—No, no, no…olvida la ropa. Sube así, desnudo —ordenó Kakashi al estar Asuma justo a su lado, aprovechando para también dar una palmada en el trasero del atractivo shinobi seguida de un ligero apretón.

Kakashi caminaba justo detrás de Asuma, siguiéndole el paso, mientras se deleitaba con el movimiento que tenían aquellos dos enormes y perfectamente esféricos músculos a cada paso que el atractivo ninja daba, siéndole imposible apartar la vista de aquel maravilloso espectáculo de esa anatomía sumamente masculina. Así continuó aquello hasta que arribaron al dormitorio de Kakashi en el segundo piso de la casa, habitación que Asuma ya había tenido el terrible gusto de conocer anteriormente gracias al dueño de la misma, pero por algún extraño presentimiento sospechaba que lo que le esperaba esta vez dentro de aquel dormitorio le haría querer regresar a aquel día y aceptar el "hot dog" de Kakashi.

—Ahora, Asuma —dijo Guy apoyando ambas manos en los anchos hombros del desnudo shinobi —Vamos a dar el siguiente paso, ¿quieres? Esta será tu iniciación en lo que será tu nueva vida por los próximosss….emmm…bueno, el tiempo que estes aquí para mí dependerá de ti, claro, y de cuan obediente seas…¡Hahahaha!

A Asuma no le parecía para nada gracioso los comentarios que, para Kakashi, lo hacían reventar de risa. Con las manos aún en sus hombros, el enmascarado dirigía al musculoso shinobi hacia el lugar en donde tomaría lugar la "iniciación" a la que Kakashi se refería, ya había estado antes ahí y, de no haber sido en aquellas circunstancias, habría pensado que aquel mueble era absolutamente cómodo y relajante: la cama. Asuma no ponía ningún tipo de resistencia, dejaba que Kakashi dirigiera su andar hasta estar justo a un lado de aquel mueble, el temeroso shinobi sólo veía con asco, coraje e impotencia las esponjosas almohadas y la limpia y blanca sábana que cubría la cama.

—Ok, Asuma, en cuatro sobre la cama —dijo Kakashi en tono imperativo dando, nuevamente, una nalgada al shinobi, esta vez mas fuerte que la anterior.

Asuma sólo refunfuñaba, aceptando de mala gana todo lo que Kakashi le ordenaba que hiciera. Sólo fue cuestión de pocos segundos para que Asuma subiera a la cama apoyándose en sus rodillas y avanzando, hincado, más al centro del gigante colchón para dejar espacio al enmascarado, sólo para después dejarse caer sobre sus manos, quedando, finalmente, en cuatro tal y como Kakashi le había ordenado.

Kakashi estaba más que complacido debido a que cualquier cosa que el ordenara, Asuma obedecía y lo hacía, sin decir palabra alguna y, aunque notaba los refunfuños y el coraje acumulado del atractivo ninja, el hecho de que no pudiera protestar nada lo hacía sentir que tenía el absoluto control de la situación. Y así se mantuvo el manipulador ninja, contemplando a aquel musculoso hombre sobre su cama, con el trasero en alto y quedando a merced de lo que su "salvador" quisiera hacer; como se veía aquel par de nalgas en aquella posición, realmente provocaba ciertas sensaciones en Kakashi, los esféricos músculos se hacían ver aún más grandes e inmensos de lo que normalmente lucían, pero ni siquiera en aquella posición, aquellas enormes montañas dejaban al descubierto el virgen esfínter de Asuma.

Después de deleitarse tan sólo observando aquel cuerpo tan deseado, Kakashi decidió que ya era hora de deleitarse físicamente. Avanzó hasta quedar de pie a un costado de la cama, justo detrás de Asuma, y, sin titubear, estiró su brazo sólo para poder posar una de sus manos en una de las nalgas del sumiso ninja, haciendo movimientos circulares y dando ligeros apretones, pudiendo sentir la delicada y suave piel que envolvía a aquellos músculos. Así continuó por un par de minutos hasta sentir que su "amigo" de abajo comenzaba a sentir lo mismo que Kakashi sentía, provocando una inmediata erección en el enmascarado. Con la mano que tenía libre, lentamente bajó su pantalón hasta la mitad de sus muslos y, observando cuan excitado estaba su miembro, lo envolvió con su mano y comenzó a masturbarse delicadamente, sólo para después ir aumentando el ritmo de poco en poco.

Cuando el glande estaba totalmente cubierto por líquido preseminal, Kakashi sabía que ya era el momento de dar el, tan esperado, siguiente paso. Tomó con sus dedos índice y medio poco de aquella transparente sustancia y, de manera repentina, comenzó a aplicarlo en el aún virgen ano de Asuma como si de alguna pomada de tratara. Asuma dio un pequeño salto debido a lo repentino que fue aquello, y eso era el por qué justamente Kakashi había hecho aquello de esa manera, quería torturar a Asuma psicológicamente, él sabía perfectamente que a un hombre como Asuma: macho en todo el significado de la palabra, sumamente masculino, atractivo y de esos que se saben deseados por todas y todos; el hecho de poner en juego su hombría, o mejor dicho, su virgninidad, era algo que le aterraba; Kakashi estaba jugando con la mente de Asuma.

Era más que notorio el temblor que las piernas y brazos de Asuma sufrían en ese momento, mientras su aún virgen orificio estaba siendo lubricado, preparándolo para lo que venía. Una vez que Kakashi había cubierto el orificio con su viscoso líquido, tomó lo sobrante con toda su mano y comenzó a barnizar su, aún duro miembro, en él; aún si el erecto miembro ya se encontraba en todo su esplendor, el toque de su propia mano reforzó la excitación que este tenía, reforzando la dureza de la herramienta y así transmitir ese placer correctamente a su víctima.

—Ya es hora, Asuma —dijo Kakashi después de que aquella habitación permaneciera en silencio durante un tiempo —A partir de este momento y después de esto, me servirás hasta que la deuda este saldada. Así que, será mejor que t…

—¡Espera! —interrumpió Asuma en un tono alarmado —¿P-por qué tenemos que hacer esto? ¿Por qué tienes que hacer esto?

—¿?

—Estoy seguro que…que hay muchas otras cosas con las cuales puedo pagarte el favor que estás haciéndome. S-sólo tenemos que buscarlas y…llegar a un acuerdo. ¿Qué dices? —ciertamente, Asuma se hallaba desesperado. Desesperado por el hecho de lo que estaría a punto de ocurrirle, hecho ante el cual nisiquiera se había molestado en poner la mínima resistencia; estaban a punto de violarlo, de arrebatarle algo que a ningún hombre debía serle arrebatado nunca, y él iba a simplemente aceptarlo.

—A ver, a ver, a ver… —preguntó Kakashi confundido llevándose una mano a la cara —¿Me estás diciendo que te vas a echar para atrás con nuestro acuerdo? ¡¿Qué clase de palabra de hombre es esa?! Tú y yo habíamos acordado en algo, Asuma. ¿Cómo quieres que confíe en ti ahora si estás retractándote de tu anterior compromiso?

—Kakashi…por favor, te lo pido de hombre a hombre. Date cuenta lo que est-¡AAAAAAAAAAAGGGH! — el repentino grito de Asuma interrumpió el discurso que estaba listo para dar a Kakashi, pero éste fue más rápido e, inesperadamente, tomó al temeroso shinobi de la cadera y, ya con el duro y recto miembro colocado justamente fuera del tenso esfínter, empujó de lleno todo ese excitado trozo de carne dentro de las aún vírgenes entrañas de Asuma, forzándolo a expresar de una u otra forma el insoportable dolor que aquello le estaba causando.

—*Jadeo*Lo siento, Asuma… —dijo Kakashi cerca del oído del recién penetrado shinobi, recargando por completo su torso sobre su musculosa espalda en V —…pero no es de hombres honorables retractarte de tus promesas. *Jadeo* Esto iba pasar tarde o temprano.

—¡Gggh!...¡Aaghhh!...P-por…favor

—Mejor vete acostumbrando *Jadeo*….que no pienso quedarme así por mucho tiempo *Jadeo* —inmediatamente después de dicho esto, Kakashi comenzó a sacar muy lentamente su duro miembro del recto de Asuma, buscando el provocarle dolor para que el recuerdo de aquella violación perdurara en su memoria. Una vez que sólo el glande se encontraba dentro y le había hecho creer a Asuma que retiraría su miembro por completo, nuevamente y de un fuerte empujón volvió a introducir por completo el duro pene.

—¡GAAAAAAAAAAAAAAAHHH! —Asuma gritó tan fuerte como lo era el inmenso dolor que su trasero estaba experimentando; ni siquiera le importaba pensar en que probablemente alguien podría escuchar aquella masculina y gruesa voz gritando. En alguna otra situación, gracias a sus fuertes y grandes músculos, Asuma podría quitarse a Kakashi de encima y someterlo contra el suelo; sin embargo, gracias a la posición y situación en la que se encontraba, todas sus fuerzas lo habían abandonado, no podía hacer nada más que enterrar su rostro en las sábanas y apretar con fuerza ambos puños.

Kakashi no permaneció mucho tiempo así, por lo que, sin pensárselo dos veces, comenzó a mover la cadera hacia adelante y hacia atrás, metiendo y sacando, una y otra vez, su aún duro pene de las violadas entrañas del musculoso ninja, iniciando con un ritmo lento sólo para después, poco a poco, moverse más rápidamente. Asuma sentía que en cualquier momento iba a perder el conocimiento debido al insoportable dolor que aquel acto le provocaba, no tenía ni la más remota idea que aquello podía causar tanto daño físico y, consecuentemente, no podía comprender el hecho de que hubiera personas que accedieran a hacerlo por "placer". Quizá, de haberle aplicado al menos un poco de lubricante, aquello hubiera sido, si no menos traumatizante, tal vez si un poco menos doloroso. Las fuertes y continuas embestidas de Kakashi lastimaban y estiraban el recién penetrado esfínter del abusado shinobi, no mostraba nada de consideración por ser esa la primera vez que "algo" entraba en Asuma; al contrario, por ser esa la primera vez, Kakashi se aseguraba de darle con todo al delicioso trasero que anteriormente tanto había ansiado poseer, no había respiros ni descansos para el abusado trasero y la presión que, en un principio, el agujero hacía sobre el excitado miembro se iba perdiendo poco a poco, adaptando su diámetro al grosor de la mediana herramienta que tan bestialmente entraba y salía de él.

—K-Kakashi….p-por favor…¡BASTAAAGHH! —las súplicas de Asuma se dejaban escuchar de cuando en cuando sin recibir respuesta alguna, rogando porque aquella tortura parara de una vez por todas. En ese punto, Asuma ya se mostraba arrepentido de haber aceptado la "ayuda" de su colega, lamentablemente, ya no había marcha atrás para él.

—*Jadeo*¿C…c…cómo dices?*Jadeo* —respondió Kakashi finalmente a la petición del sumiso con una pesada y entrecortada respiración, entre jadeos y gemidos —P…pero si…*Jadeo*…apenas estoy comenzando…*Jadeo*

—Tghh…te lo ruego….¡Agh!...detente…

—*Jadeo*…*Jadeo*…Está bien… —respondió Kakashi mostrándose piadoso —Estoy a nada de…*Jadeo*…de venirme. Q-quizá si me ayudaras moviendo ese culo…*Jadeo*…podríamos terminar más…rápido…

Asuma sólo pudo hundir el rostro en la cama nuevamente y, tragándose todo el coraje que sentía en ese momento, comenzó a mover su perfecto trasero a la par de los movimientos y ritmo de Kakashi, aumentando por completo la excitación y el placer que el enmascarado experimentaba dentro de Asuma. La habitación era testigo de todos los gritos, gemidos, jadeos y quejidos de ambos ninjas, además del repetitivo sonido del choque de la zona pélvica de Kakashi contra el trasero de Asuma cada vez volvía a meter su miembro de lleno en este último.

Ambos continuaron así por un buen rato: debido al intenso dolor que estaba sintiendo y buscando que aquello se terminara de una vez por todas, Asuma movía aquel par de nalgas cada vez más rápido y de maneras que, él creía, podrían acelerar el que aquello finalizara; Kakashi por otro lado sí sucumbía ante aquellos sensuales y efectivos movimientos que el trasero realizaba siguiéndole fielmente el ritmo que le daba a sus fuertes embestidas, lo cual lo llevaba cada vez más a orgasmo que había estado esperando toda la noche.

—¡AH!¡AAAH!¡AAAAAAAH! —por fin un sonido que Asuma llevaba horas queriendo escuchar salió del ninja enmascarado. Kakashi estaba experimentando el orgasmo más grande que había tenido en toda su vida, ni siquiera se comparaba a aquella vez del hot-dog. Aquel gran gemido era señal de que estaba a nada de expulsar todo el placer sentido a lo largo de la noche en forma de líquido blanquecino.

Al escuchar dicho gemido, Asuma aflojó sus tensos hombros y los apretados puños que aún sostenían la sábana que cubría aquel colchón, pues al fin aquella tortura había llegado a su fin, y era lo que lo tranquilizaba por ahora. Buscando moverse de aquella incómoda posición que había mantenido al menos 40 minutos aproximadamente, Asuma había comenzado a apoyar ambos antebrazos en la cama para poder levantarse; sin embargo, apenas comenzaba a moverse cuando, de manera agresiva y sin previo aviso, sintió como una mano lo empujaba de vuelta a la cama y, con una fuerza sobrehumana, lo mantenía ahí privándolo de cualquier movimiento.

—¡¿Q-qué demonios estás haciendo? —preguntó furioso Asuma al aún excitado shinobi, no entendiendo el porqué de aquella brusca acción; sin embargo, no tuvo que esperar demasiado para deducir de qué se trataba todo eso cuando, de repente Kakashi hizo una última estocada al adolorido trasero de Asuma, metiendo de lleno el erecto miembro haciendo al musculoso ninja gritar de dolor —Espera…no estarás pensando en…

—¡AAAAAAAAAAAAAAAAAASUMAAAAAAAAHHH! —gritó Kakashi encontrándose al tope del placer, viviendo un orgasmo como nunca, viniendo este acompañado de potentes y abundantes disparos del blanco y viscoso semen que, obviamente, iba a depositar dentro del trasero de Asuma.

—¡NOOOOOOOOOOO! ¡¿QUÉ TE SUCEDE?! —respondió Asuma apenas conteniendo todo ese coraje que le causaba aquella embarazosa, penosa y humillante situación, hundiendo lo más posible su rostro en la cama ahogando el grito.

El extasiado pene de Kakashi parecía que no iba a detenerse nunca, llenando el recto de Asuma disparo tras disparo al punto que un pequeño hilo del babeante líquido comenzaba a escurrir del violado agujero del abusado ninja; sin mencionar de lo asqueado que éste se encontraba, pues la sensación de la caliente sustancia recién salida de los testículos de su violador lo hacía sentirse menos que nada, le había vendido su hombría y dignidad a alguien más por no poder salir adelante por su cuenta de un probema, más específicamente, se los entregó a otro hombre. Cómo podía ser posible que un hombre que se respetaba, que desbordaba masculinidad por todos lados y que mantenía su integridad ante todo lo demás como él había sido capaz de hacer algo tan bajo y tan denigrante como lo que él había hecho.

Cuando , finalmente, Kakashi terminó de vaciarse dentro del humillado y vencido shinobi, no hizo más que dejarse caer sobre esa ancha y musculosa espalda mientras, paulatinamente, su miembro iba perdiendo toda dureza, saliendo así, por fin, de aquel recién llenado recto.

—*Jadeo*….Asuma…*Jadeo*….eres…increíble….. —dijo el enmascarado ubicando su rostro cerca del oído izquierdo del inmóvil shinobi.

Asuma no pudo hacer nada más que dejar caer una lágrima, la cual inmediatamente desapareció al alcanzar la blanca sábana…al igual que toda esperanza para él.