Aproximadamente 10 de los casi 20 cm de aquel inmenso trozo de carne se habían abierto paso en las recién desvirgadas entrañas del musculoso shinobi. El dolor que le provocaba el descomunal miembro cada vez que se adentraba en él era insoportable; no veía un fin cercano a aquella tortura. Los fuertes gritos de dolor eran inútiles, así como intentar forcejear para poder librarse de las gruesas cadenas y grilletes que apresaban sus dos muñecas y tobillos a los bordes de la cama. El indefenso y abusado orificio no podía hacer nada más que, entre todo el forcejeo, presionar aún más sus invadidas entrañas, causando solamente más placer al monstruoso miembro, el cual sólo tenía como objetivo introducirse por completo en aquella cavidad.

El violado ninja se encontraba por sobre su límite y, dándole igual lo callada de aquella madrugada, gritaba desesperadamente manifestando el sufrimiento por el que estaba pasando; sin embargo, no sabía lo que le esperaba hasta el momento en que el gigantesco pene dio una potente embestida y…

...

La oscura y gruesa cortina se había recorrido unos centímetros permitiendo que un delgado rayo de sol entrara por la ventana, iluminando del dorado color el lado derecho del rostro de Asuma, haciéndolo despertar. Abrió el ojo izquierdo después del derecho, contemplando aquella habitación mientras aún se hallaba recostado sobre aquella cama, llevo su mano izquierda hasta su pecho, pudiendo sentir su acelerado palpitar debido a aquella horrible pesadilla, la cual gracias al brillante astro, no hubo oportunidad de vivir por completo.

Le tomó un par de minutos el despertar por completo y el recordar la razón del por qué había despertado en ese lugar, y la situación que lo había llevado hasta ahí. Cuando por fin Asuma decidió levantarse de la cama y darse una ducha, apenas el más mínimo movimiento en intento de sentarse le provocó un agudo dolor en su aún resentido ano, haciéndolo incluso dar un leve grito en manifestación de esto.

—¡Agh! —el grito salió de los varoniles labios de Asuma mientras se llevaba la mano izquierda a su desnudo y adolorido trasero, sobando una de sus nalgas sin poder hacer nada al respecto por el dolor que sentía en sus entrañas —¡MALDICIÓN!

Asuma se encontraba lleno de odio y coraje, pero no hacia Kakashi, sino hacia sí mismo; el haber permitido que hubieran podido aprovecharse de su situación y que eso aquello le haya costado más de lo que él mismo estaba dispuesto a dar. Asuma es un hombre, en toda la extensión de la palabra, nunca antes ha sentido algo por algún otro hombre o siquiera por experimentar, y hasta hoy día piensa de la misma manera; entonces, ¿por qué accedió a ser violado y regalar su cuerpo y virginidad siendo el hombre y macho seguro de sí mismo que es? ¿Por qué no optó por buscar por su cuenta una solución óptima para salir de aquel gran problema; o es que ni siquiera pasó por su cabeza ese hecho? Lo que habían hecho con su cuerpo y su hombría lo tenía acabado, pero eran esas preguntas que merodeaban por su mente en todo momento lo que lo tenía totalmente devastado.

Así, entre el dolor en su trasero y su agobiada mente, Asuma se levantó lentamente de la cama y, sosteniéndose de cualquier cosa que estuviera cerca de donde fuese pasando a pasos cortos y lentos para evitar a toda costa no sentir aquel agudo dolor, fue que llegó hasta el cuarto de baño en el cual ya había estado antes, para así poder tomar una ducha, pues se sentía totalmente asqueado consigo mismo y aún sentía el delgado cuerpo del enmascarado shinobi sobre él. Al contacto inmediato con la fría y refrescante agua, Asuma sentía que había vuelto a nacer, que todos sus problemas eran lavados con el transparente líquido aun sabiendo que esto era una mera sensación, pues su vida justo en ese momento pasaba por el más grande problema que había tenido; aun así, el musculoso adonis se tomó un largo tiempo bajo aquel constante caer del agua sobre su cabeza, lavando su cabello, su cuerpo y, lenta y cuidadosamente, frotando una suave esponja entre sus grandes glúteos lavando las manchas de semen de Kakashi y los hilos que habían chorreado debido a lo lleno que se hallaba su ano la noche anterior, hilos que habían llegado hasta sus muslos e incluso algunos hasta la parte posterior de sus rodillas. Incluso ante tal suavidad de la esponja, el agudo dolor en su violado orificio se hacía presente cada vez que Asuma debía pasar la esponja entre aquellas perfectas nalgas, haciéndolo hacer sólo gestos y ligeros gemidos debido al insoportable dolor; el shinobi jamás imaginó que existiera una sensación tan horrible como lo que estaba sintiendo en su trasero.

Al terminar la larga ducha, Asuma salió de la regadera, tomó una toalla blanca que había ahí dentro y la ató a su estrecha cintura, cubriendo hasta sus rodillas. Hasta antes de la esa noche, Asuma era un hombre al que no le importaba mostrar su desnudez, pues su viril cuerpo y su bien puesta hombría le daban la confianza para poder hacerlo; pero era diferente ahora, las toallas que Asuma usaba para después de la ducha solían ser cortas, apenas y cubriendo su gran trasero, ahora buscó la más larga que había en el baño de aquella habitación pues sentía que, al salir desnudo, mostraría a todo el mundo e incluso a las inanimadas cuatro paredes que ahora era un hombre abusado, violado.

La primer vez que había pasado la noche en aquella casa, en esa habitación, sobre esa cama lo odio por completo; por lo que, el sólo pensar que por segunda vez pasó la noche ahí y que será donde amanezca de ahora en adelante lo hacía odiar aún más aquel dormitorio. Lanzaba miradas tristes a las cuatro paredes y al techo en señal de resignación y, seguramente, si esas paredes y ese techo tuvieran vida, habrían respondido con un "¡Bienvenido!".

Buscando recuperar tan sólo un poco de aquella perdida confianza y sólo llevando puesta la blanca toalla atada a la cintura, Asuma bajó las escaleras, aún adolorido, hasta la sala de estar, encendió la televisión y dirigiéndose al refrigerador a buscar un poco de comida notó una hoja de papel doblada por la mitad sobre la barra de la cocina con su nombre escrito en ella; comenzaba a sentirse como esas mujeres a las que pasan la noche con un hombre y al día siguiente ya las han abandonado dejando nada más que una nota agradeciendo por todo. Estando totalmente seguro de quien era el remitente, desdobló aquella hoja y, dando primeramente un enorme y profundo respiro, comenzó a leer:

"Espero que hallas despertado bien, porque yo lo hice ¡de maravilla! Todo eso que ocurrió anoche fue exquisitamente delicioso, ¿no lo crees? ¿No? Bueno, es muy probable que hallas amanecido con una pequeña molestia en tu culo; pero no hay de qué preocuparse, ten por seguro que después no sentirás nada más que placer ¡Hahaha! ¡Incluso me estarás rogando que me quede dentro de ti por siempre!
En fin, el punto de la nota ¿cierto? Bueno, ya que estarás viviendo conmigo por un muy largo tiempo y por razones que tú conoces bien no podemos dejar que nadie te vea ahí, he podido hacer tratos con un par de trabajadores para que a partir de hoy vayan a la casa y comiencen a ampliar el sótano. Te estarás preguntando para qué, ¿no? ¡Pues para poder instalar tu propio gimnasio ahí mismo! Así podrás seguir entrenando sin necesidad de salir al exterior y exponerte, y no dejarás de tener ese cuerpazo que tanto me prende.
Bueno, creo que es todo por ahora. Debo hacer unas cosas, volveré y te veré ansioso esta noche. ¡Ah!, y ten cuidado que los trabajadores no te vean, les di llave casi para cualquier habitación de la casa.

¡Ciao! 3 "

Apenas había terminado de leer aquella lasciva nota, Asuma escuchó cómo alguien introducía una llave a la puerta principal, abriéndola. Por un minuto, el aún desnudo ninja se había olvidado por completo del agudo dolor en su trasero y rápidamente se ocultó detrás de la barra de la cocina, escuchando pasos introduciéndose a la casa, seguidos del sonido de la puerta cerrándose.

—Puesss…está bonita, ¿no? —dijo la voz de uno de los trabajadores

—Meh…he visto mejores —dijo una segunda voz

—Este tipo debe tener mucho dinero si quiere hacer su propio gimnasio en casa. No entiendo por qué vive en un lugar así —dijo la primer voz dejando caer algo sumamente pesado al suelo; Asuma supuso eran todas las herramientas con las que trabajaban.

Sólo se trataba de dos trabajadores, lo cual alivió un poco al oculto shinobi. De haber sido más, habría tenido un problema para mantenerse oculto con todas esas personas estando en la misma casa.

—Bah! No me importa —dijo nuevamente la segunda voz —Mejor iré a la cocina a buscar alcohol

Al escuchar aquello, Asuma no pudo evitar sorprenderse y asustarse al mismo tiempo, pues él estaba oculto justamente ahí; su corazón comenzó a latir rápidamente y su respiración se volvió pesada y acelerada. Sin poder hacer nada, y el alterado ninja solamente cerró fuertemente los ojos, oyendo los pasos acercarse hacia donde estaba él, simplemente esperando el momento en ser descubierto.

—¡Hey! —una inesperada tercera voz sacó a Asuma de aquel estado de resignación y rendición, así como también detuvo al trabajador que se dirigía a la cocina —No estamos aquí para hacer estupideces. Si queremos una buena paga, más vale que terminemos esto tan pronto como podamos. Vinimos a ampliar el sótano, así que eso haremos. ¡Vamos!

—Pfff…ya que —después de esto, sólo se escuchaban a los tres pares de pasos alejarse de la sala de estar y después bajando las escaleras de madera que conducían al sótano que, en un futuro, sería el lugar de entrenamiento de Asuma.

En cuanto notó que los trabajadores habían llegado finalmente al sótano, Asuma salió de su escondite lentamente mirando a todos lados cuidándose de no ser visto por nadie, y, con esa misma cautela, subió silenciosamente las escaleras al segundo piso hasta el dormitorio y, mantenerse ahí oculto de aquellos hombres.

Apenas Asuma llegó al dormitorio Asuma cerró la puerta silenciosamente, lo cual lo hizo sentirse seguro de nuevo, recargando su ancha espalda sobre la puerta y dando un profundo suspiro, pues se encontraba en algo así como su "zona de confort", y mientras se mantuviera ahí adentro, nadie tendría por qué notar que él se encontraba en esa misma casa. Después de un par de minutos de seguir recargado sobre la puerta, se desató la toalla de la cintura, dejándola caer a su paso mientras se dirigía hacia el clóset para buscar algo de ropa que ponerse, y, debido a que Kakashi se deshizo de toda la ropa que llevaba consigo, estaba temeroso de que era lo que iba a encontrar dentro de aquel alto mueble; y sin embargo, todo ese miedo que tenía no era para menos pues al abrir ambas puertas de aquel closet, pudo notar la clase de ropa que el enmascarado y pervertido ninja quería que usara: había camisetas, muchas de ellas, sólo pudo ver unas cuantas playeras de manga corta que, con sólo mirarlas, podía saber que puestas en él quedarían sumamente entalladas; y no podía decir menos de los pantalones que el pervertido Kakashi había elegido para el musculoso shinobi, pues había de todo un poco: jeans, piel, de vestir, incluso shorts; no importa que prenda escogiera, todas eran unas tallas menos a la suya y él sabía que Kakashi las había escogido conscientemente para, aunque Asuma no estuviera desnudo, pudiera deleitarse la vista con tan sólo voltear a ver ese paquete de enormes musculosos encerrados en la apretada prisión que sería toda esa ropa.

Resignado a no tener opción tomó del closet una camiseta color verde, unos jeans azul índigo y, por último, un bóxer de lycra color blanco que contrastaba con su color de piel. Después de haber decidido que iba a usar cerró el closet y puso la ropa sobre la cama, quedándose solamente con el blanco bóxer en su mano y, sin tener ninguna prisa, comenzó a ponerse aquella prenda; sin embargo, mientras hacía aquello, su mente vagaba en pensamientos lejanos sobre qué haría tanto tiempo sólo y dentro de aquella habitación hasta que los trabajadores se fueran de la casa. Y fue hasta ese entonces que, su mente hizo clic e interrumpió todos esos pensamientos que lo tenían bastante entretenido: había dejado la nota de Kakashi en la barra de la cocina. Asuma ya tenía los ajustado jeans en sus manos listo para ponérselos, pero al recordar aquel descuido inmediatamente los dejó caer y, solamente usando el blanco bóxer corrió hacia la puerta, quitó el seguro y la abrió desesperadamente; sin embargo, Asuma recordó que no se encontraba sólo, así que debía ser mucho más cuidadoso y silencioso que su última acción. El nervioso shinobi dejó la puerta del dormitorio abierta y, de puntillas, bajó las escaleras, encontrando a mitad de ellas la molestia en su trasero nuevamente, pues los bruscos movimientos que realizó hace un momento al correr hacia la puerta del dormitorio le habían lastimado, causando que volviera a sentir aquella aguda sensación que desde hace un rato había dejado de sentir. Al llegar al último escalón, Asuma asomó la cabeza hacia la barra y, afortunadamente, pudo ver la nota todavía ahí; intacta, tal y donde él la había dejado cuando la leyó. Rápidamente y, usando la agilidad que poseía como todo buen ninja, Asuma tomó la nota de la barra y regresó a las escaleras, fue inmenso el alivio que sintió al tener el doblado papel entre sus manos que lo hizo dar un fuerte y profundo suspiro; pero no estaría a salvo hasta estar de nuevo en el dormitorio, así que centró su mente en ello y rápida pero silenciosamente volvió a subir las escaleras e inmediatamente al entrar a la habitación, algo lo detuvo repentinamente.

—Sabía que había alguien más aquí —uno de los trabajadores se encontraba ahí, en la misma habitación que Asuma sentado sobre la cama y, a juzgar por su voz, pudo darse cuenta que se trataba del mismo trabajador que estaba a punto de descubrirlo hace unos momentos en la cocina.

—¿Q-q-quien eres tú? ¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó Asuma queriendo averiguar más del hombre

—Pfff…mi nombre es Takashi —el escuchar aquel nombre le hizo sentir una desagradable sensación en el estómago a Asuma, pues era una terrible coincidencia o una muy buena jugada de la vida que aquel hombre tuviera un nombre muy parecido a Kakashi.

—Takashi, ¿eh? —dijo Asuma queriendo mostrar seguridad y firmeza en su voz —Bien, escucha Takashi, tú no deberías estar aquí. Así que, te pido amablemente que salgas de esta habitación.

—¿Ah, si? ¿Por qué? —cuestionó desafiante el trabajador mientras se levantaba de aquella cama. Una vez estando completamente de pie, Asuma pudo notar que aquel hombre también tenía un cuerpo bien trabajado, probablemente debido a la cantidad de trabajos que su oficio le exigía; era unos 10 centímetros más bajo que él y tenía una piel bronceada, muy seguramente debido a las labores bajo rayo de sol que realizaba —¿Es porque todavía siente esa "molestia en su culo", Asuma sensei?

El rostro de Asuma se tornó pálido debido al pánico pues lo que más había temido desde que empezó a hacer "favores" por fin estaba pasando, alguien más se había enterado de lo que hacía. Inmediatamente después, toda esa confianza y seguridad que Asuma quería aparentar frente a aquel sujeto se había desplomado; se hallaba totalmente vulnerable ahora y, si permitía que atacaran otro punto débil, terminaría por colapsar frente a alguien más, como lo hizo con Kakashi.

—Sí, sensei, leí la nota —explicó Takashi —Minuto después de bajar al sótano, volví a subir a buscar una cerveza al refrigerador. Y pues, sólo me di cuenta de la nota que estaba en la cocina.

Asuma no tenía palabra alguna para escudarse de aquello, sólo apretó fuertemente los puños y bajó la mirada; sin tener más alternativa, sólo optó por una cosa…

—Por favor… Te pido, por favor, que… no digas nada a nadie —exclamó Asuma temeroso y resignado.

—Descuide, sensei. No diré nada.

—¡¿E-en serio?! —preguntó Asuma sin poder creer lo que escuchaba —¿Hablas e-en serio?

—Meh…¿que gano yo con algo así?

Ambos ojos de Asuma sólo pudieron humedecerse en lágrimas y, sin tener más palabras que decir ante aquel piadoso hombre, caminó hasta él, abrió sus brazos y dio un fuerte abrazo al bronceado trabajador.

—Aunque…uno debe saber cómo dar las gracias, ¿no lo cree, Asuma sensei? —dijo el hombre posando ambas manos sobre el redondo trasero del shinobi.

—¡¿Q-qué?! —exclamó desconcertado Asuma aún con las lágrimas de agradecimiento en sus ojos.

—Creo que lo dije muy claramente, ¿no, sensei? Que puede agradecerme el no abrir la boca con ESTO —aclaró Takashi mientras agitaba las grandes nalgas del musculoso ninja de arriba abajo.

—¿P-por qué? —cuestionó Asuma casi al borde del llanto, empujándose del trabajador para guardar su distancia con el sujeto —Hay muchas otras manera de poder mostrarse agradecido con alguien e incluso de devolver un favor… ¿Por qué debe ser así? ¿Es que es acaso lo único que tienen todos ustedes en la cabeza?

—¡Hey, hey, hey! ¿Está diciéndome que cuando ve alguna mujer con un buen culo no le vienen ciertos pensamientos sucios a la mente?

—Eso era antes de estar en estas condiciones y de tener una relación con Kurenai…

—¿Lo ve? Pero no niega el haber tenido esos pensamientos —respondió el trabajador en tono lascivo, muy parecido al que usaba Kakashi con Asuma.

—¡Pero era con mujeres y no con otros hombres! ¿O es que son gays acaso?

—¡Wow, wow wow! Pare su tren ahí, sensei —exclamó Takashi mientras con sus manos hacía indicación de "medio tiempo" —Claro que no soy gay

—Entonces…¿por qué no buscas una mujer para calmarte la ganas como haría cualquier hombre normal?

—Emm…puesss…¿cómo le explico que la situación está algo difícil como para poder darme lujo de buscar una buena puta a un buen precio? Mientras sea un par de nalgas, con eso basta. —Takashi se mostraba muy confiado de su hombría, a pesar de la proposición que le había hecho anteriormente a Asuma, lo cual confundía a este último —Además, no creo que usted esté en posición de decir todo eso.

—¿D-de qué est…?

—¿Buscar una mujer como cualquier hombre normal? —interrumpió el trabajador al shinobi —Por favor, sensei. ¿Un hombre normal se acostaría con otro hombre y estaría viviendo en su casa como usted hace?

—… —el enojo e impotencia hicieron a Asuma tragarse sus propias palabras —Tú…tú no sabes las circunstancias por las que hago esto…

—Está bien —dijo el trabajador poniendo las manos en alto —No me meteré en eso.

—…

—Pero sí le pido meterme en otro lado —formando un círculo con su pulgar e índice izquierdos y cruzando el índice derecho a través de él fue lo que acompañó a las palabras del trabajador —Claro, si es que usted quiere que mantenga mi boca cerrada.

Tal parecía que la vida le deparaba a Asuma nada más que derrota tras derrota, había caído dentro de otro chantaje para que el hecho de que estaba "dando las nalgas" a Kakashi no se conociera entre los habitantes de Konoha. En ese preciso momento, el musculoso shinobi sentía que su vida no podía ponerse peor y que, definitivamente, su vida no se recobraría a como era antes de endeudarse hasta el cuello, más específicamente hasta antes de aceptar aquel trato con Kakashi.

—A-alguien podría descubrirnos… —dijo Asuma resignado y derrotado en una baja y quebrantada voz —Tus compañeros… tarde o temprano se preguntarán en donde estás y…p-podrían venir a buscarte.

—Entonces será mejor que nos demos prisa, ¿no cree, sensei?

El trabajador entonces prosiguió a dirigirse hacia donde se encontraba de pie el casi desnudo adonis, derrotado y con una profunda tristeza proyectada en su mirada y en todo su rostro, sólo para después poner su mano derecha sobre el hombro de Asuma mientras que con la otra acariciaba el notable bulto que remarcaban sus pantalones. El shinobi captó inmediatamente la señal y, rindiéndose ante aquel hombre, se puso de rodillas lentamente hasta quedar su rostro unos centímetros por encima del paquete del trabajador debido a su estatura.

El hombre dejó de acariciar su miembro sólo para poder bajar la cremallera del desgastado y pálido pantalón de mezclilla y poder así sacar su pene que, aunque aún flácido, era grueso y de un tamaño considerable. Los desagradables recuerdos comenzaban a bombardear la ya torturada mente de Asuma, recordando las veces anteriores en las que ya había tenido otros dos penes en su boca, lo cual le revolvía el estómago y le hacía más difícil el mentalizarse que todo eso era para mantener su reputación e integridad a salvo.

Asuma tomó el grueso pene con su mano derecha y, lentamente, introdujo el glande y aproximadamente 2 centímetros más dentro de su boca, pues a pesar de que él poseía uno de los miembros más grandes de toda la aldea, el tamaño de ese otro lo intimidaba bastante. Asuma sacó y metió la misma longitud de su boca una y otra vez, temeroso; y aquello podía notarse pues la mano con la que sostenía el duro mástil sufría de ligeros temblores que, en ocasiones, se volvían más fuertes.

—¡Vamos, sensei! Estoy seguro que usted puede hacer mucho más que eso —exclamó repentinamente el trabajador mientras, sosteniendo al jonin por la nuca, intentaba empujar un poco más su miembro dentro de la cavidad bucal del shinobi.

Los, en un principio, fallidos intentos de Takashi se vieron recompensados después de una dura lucha entre su enorme miembro y la problemática garganta de Asuma, que no permitía que el erecto pene avanzara más allá, provocando el clásico reflejo de vómito que cualquier persona tendría si algo extraño se adentrara hasta ese punto; sin embargo, fue gracias a esa intensa lucha que ahora Asuma podía tener todo el miembro de aquel hombre dentro de su violada boca, sintiendo incluso como el glande se ponía en contacto las paredes de su garganta cada vez que Takashi empujaba de lleno toda esa carne dentro.

—Aaaahhh… Mmmgghhmmm… —el extasiado hombre no podía hacer nada más que soltar ahogados gemidos de placer debido al trabajo del shinobi —Sensei… si continúa así sólo provocará que me venga ahí dentro…

En otras condiciones se habría dejado escuchar la típica respuesta gruñona de Asuma, pero no esta vez. El pecho del abusado ninja se expandía rápidamente a la par de la pesada y dificultada respiración que debía realizar por la nariz debido a la obstrucción en su boca, exponiendo esos perfectamente tonificados pectorales y los oscuros y provocativos pezones, los cuales se encontraban totalmente cubiertos del sudor del jonin, definiendo fielmente cada curva de los sensuales músculos del adonis.

Aquello prosiguió sin interrupción alguna alrededor de 10 minutos más; las caderas del excitado trabajador se movían adelante y atrás incontrolablemente, como si poseyeran ente propia, introduciendo y sacando una y otra vez el bastante humedecido miembro de la violada boca de Asuma, el cual no podía hacer nada más que permanecer ahí hincado, recibiendo embestidas de carne que se hacían cada vez más rápidas, sus sensuales labios sólo se moldeaban al contorno del miembro.

—¡Nnnnnnggghhh…! —un gemido ahogado más potente que el resto rompió el hielo en la habitación. Era por fin la hora de venirse y, Takashi, tomó la nuca del desprevenido shinobi con ambas manos y, con una certera y potente embestida, metió por completo su pene en la boca de Asuma, llegando un poco más allá de su garganta —¡Nnghh….Aagghh…Ahh…! —el trabajador hacía todo lo posible por intentar ahogar sus orgásmicos gemidos mientras dejaba salir todo el cálido y espeso semen dentro del musculoso shinobi, quien no tuvo más remedio que tragarlo todo para no ahogarse con este mismo líquido. Eran tantos los disparos de la blanca sustancia que llegó el momento en que el pobre Asuma no pudo tragarlo todo, por lo que una constante tos resultó inevitable, haciendo que parte de esa sustancia escurriera de las comisuras de sus labios.

Cuando finalmente Takashi vació todo el contenido de sus testículos, dejó ir la nuca del jonin, sacó el ahora semierecto miembro de aquella boca y se dejó caer de espalda sobre la suave cama, respirando profunda y agitadamente tratando de controlarse debido a las orgásmicas sensaciones que el shinobi le hizo sentir, mientras éste último se concentraba únicamente en regular su agitada respiración, lo cual le era difícil pues tosía incontrolablemente debido al ahogamiento que el miembro le había hecho sentir.

—¡Uufff! Vaya, sensei… —dijo el trabajador aún tratando de normalizar la agitada respiración. Levantando un poco el cuello, Takashi pudo notar que el sensual shinobi aún seguía en el suelo, apoyado únicamente sobre sus rodillas y su mano izquierda, pues la otra la tenía alrededor de su garganta debido a la desagradable sensación que sentía en ella por haber ingerido aquel semen, acompañada de la molestia que el tanto toser le estaba provocando.

El trabajador no pudo evitar apartar la mirada de como aquella posición en la que se encontraba y el ajustado bóxer de lycra hacían que el trasero del adonis luciera terriblemente enorme, podía notarse con sólo mirar lo firme que este era. Entonces, sin pensarlo dos veces y con una erección de vuelta entre sus piernas, Takashi se lanzó como depredador a su presa hacía las inmensas nalgas de Asuma, tomando el elástico de la blanca prenda y de un solo movimiento lo bajó hasta las rodillas del aún agitado ninja.

—¡H-hey! ¡¿Q-*coff**coff*-qué crees que estas haci…? ¡GAAAAAH-¡ —el trabajador había interrumpido por completo las palabras de Asuma al introducir de golpe su, nuevamente, duro miembro en el aún lastimado y sensible agujero del ninja; mientras éste, a su vez, había logrado ahogar aquel semejante grito de dolor llevando la mano que tenía sobre su garganta hacia su boca, temiendo que los otros dos hombres que ahora se encontraban trabajando en el sótano pudieran haberlo escuchado.

Asuma se hallaba ahí en el suelo desnudo, con las nalgas al aire, un pene dentro él y con la cabeza a nivel del suelo, derrotado una vez más sin poder hacer nada más que pagar el precio del silencio. El dolor que aquel trozo de carne le causaba era igual o incluso peor que la primera vez, pues su trasero ni siquiera se había recuperado de la dura violación que sufrió el día anterior.

El trabajador no se molestaba en decir palabra alguna, sólo gruñidos y gemidos salían de su boca debido a la excitación que le daba aquel todavía estrecho trasero. Asuma quería decirle al trabajador que bajara la voz pues sus colegas de abajo podían descubrirlos, pero el inmenso dolor que estaba experimentando no le permitía articular palabra, su mente sólo estaba enfocada en una cosa, y esa era soportar aquella dolorosa sensación y ahogar todo intento de gemido o grito que esto le causase.

—ca….gghhh….cállate —decía el shinobi al trabajador casi en susurro, pero el esfuerzo que hizo para articular palabra fue en vano, pues el viciado hombre se hallaba perdido en su lujuria y excitación. Asuma habría tratado aún más pero su abusador no se lo permitía con las desenfrenadas y duras embestidas que daba cada vez que introducía su miembro en las entrañas del ninja.

Asuma pensó que, para evitar cualquier tipo de riesgo, sería mejor que aquel hombre eyaculara tan pronto como sea posible para, así, saciarse finalmente. Por lo cual, el violado shinobi no pudo pensar en otra solución más que, ayudar en el proceso para que el trabajador se viniera cuanto antes y el simple hecho de pensar en lo que "debía" hacer le asqueaba por completo; sin embargo, el temor a ser visto por un tercero en esa situación pudo por sobre la vergüenza, el asco y el orgullo, por lo que el shinobi comenzó a presionar su trasero, lo cual hacía que las paredes de su recto se amoldaran todavía más a la forma del erecto miembro de Takashi, provocándole más placer del que pudiera imaginar.

—¡Uggh-! ¡S-sensei! —exclamó sorprendido del movimiento de parte del shinobi — S-si hace eso yo….yo… Ahhhhhh….Ooohhhh…

Si anteriormente no mostraba signos de hallarse en este plano, después de la jugada de Asuma el trabajador parecía haber cedido por completo al placer que le provocaba el adonis, pues sus movimientos hacían parecer que el hombre se hallaba fuera de sí. Posó ambas manos en la cintura del shinobi y de manera descontrolada e irregular comenzó a torturar el dolido trasero de Asuma con rápidas pero fuertes estocadas, desde la base de su pene hasta la punta del glande.

Tanto Takashi como Asuma estaban por llegar a su límite, ambos cansados, jadeantes y cubiertos completamente en sudor; remarcando cada músculo del perfecto cuerpo del shinobi y ajustando la húmeda ropa al también musculoso cuerpo del trabajador. Aquella escena llevaba un buen rato ocurriendo, incluso llegó un momento en el que las estocadas de Takashi y las veces que Asuma apretaba su trasero llevaban un ritmo en perfecta sincronía, dando así el placer máximo que aquel hombre podía sentir.

—¡Aaaagggghhh…! ¡Gggghhhhh-! —eran los sonidos que se dejaban escuchar de los labios de Takashi, pues estaba a nada de llegar al clímax. Dando finalmente las últimas embestidas, las cuales habían incrementado considerablemente su velocidad, hiriendo al dolido y desgarrado agujero.

Antes de que el esperado evento llegase, Asuma estiró sus brazos hacia atrás para tratar, buscando empujar al trabajador para que, al venirse, sacara su miembro de él y terminara por venirse dentro de él como Kakashi lo había hecho la noche anterior; pero la fuerza de las caderas de Takashi eran superiores a las de los fuertes brazos del shinobi en la posición en la que se encontraba, por lo que ya no tenía más opción que esperar ahí en el suelo a que el trabajador hiciese lo que quisiera.

Se supo que había llegado el momento cuando Takashi dejó de moverse con el miembro completamente dentro de aquel trasero, con ambas manos posadas sobre las firmes nalgas del shinobi y la espalda arqueada. Fue en ese momento que Asuma comenzaba a sentir los tibios disparos de semen chocar contra las paredes de su recto, haciéndole sentir un profundo asco de aquella situación y de sí mismo, permitiendo que todo esto llegara tan lejos y vendiendo su hombría y dignidad a, ahora, dos hombres; los cuales abusaban de él cuanto quisieran, por lo que recargó su frente contra el suelo de madera y cerró sus ojos. Mientras tanto, los testículos del extasiado trabajador continuaban vaciándose en el desgarrado agujero de Asuma, llenándolo de la espesa y blanquecina sustancia, siendo tanta su cantidad que, con tal sólo mover su miembro unos milímetros, el líquido comenzaba a escurrir por ambos lados del ano.

Cuando por fin su pene dejó de expulsar todo ese semen, Takashi retiró el semiflácido miembro del inundado recto y quedó unos momentos sentado sobre el suelo, con la espalda recargada sobre el lateral de la cama, respirando profunda y pesadamente. La vista no era para nada agradable, el ano de Asuma se hallaba aún abierto debido a que no hubo tiempo para recuperarse por completo de la primera invasión que recibió de parte de Kakashi, escurriendo grandes cantidades del espeso semen que su abusador había depositado en él; sin más, Asuma se dejó caer de lado sobre el suelo, derrotado y perplejo, causando que un pequeño chorro de semen saliera disparado de su trasero debido al impacto del golpe, con la mirada perdida y su respiración igual de pesada que Takashi.

—Vaaayaa… —exclamó más que satisfecho el agotado trabajador —Hacía mucho que no me divertía así…sensei.

Dicho eso, pasó un buen tiempo donde aquella habitación permaneció en absoluto silencio y con aquella escena, sin más que ambas respiraciones de fondo.

Después de haberse repuesto de aquel agotador sexo, el trabajador se puso de pie, y dijo —Volveremos a vernos, Asuma sensei —abrió la puerta, no sin antes acomodarse el cinturón y salió de aquella habitación, cerrando la puerta detrás de él; dejando al recién violado ninja ahí, aún en el suelo, con su dignidad acompañándolo. Al llegar al final de las escaleras, se dirigió a la cocina, abrió el refrigerador para tomar una cerveza y, volver con sus camaradas al sótano, los cuales se hallaban rodeados de bastante escombro del espacio ampliado en el pequeño cuato subterráneo.

—Takashi, ¿qué rayos estabas haciendo allá arriba? —dijo uno de sus compañeros y líder de aquel trío.

—Sólo…fui por una cerveza —exclamó el trabajador con una maliciosa sonrisa en su rostro.