El resto de ese día no había mejorado del todo para el deprimido shinobi. Después de dar por terminado el día con la remodelación del sótano de la casa para poder convertirlo en un gimnasio personal y mientras sus compañeros guardaban todas sus herramientas, Takashi subió al dormitorio una vez más a encontrarse con Asuma nuevamente sólo para juguetear unos minutos con los pezones de este y dar un par de "agarrones" al firme trasero del ninja. Antes de retirarse de aquella habitación no podía olvidarse de recordar a su nuevo acompañante sexual el acuerdo al que habían llegado, a lo cual Asuma sólo pudo asentir con la cabeza en señal afirmativa. Después de encontrarse finalmente sólo, el shinobi, aún desnudo, entró a la regadera decidido a tomar un largo baño que le pudiera ayudar a quitarse ese gran peso de los hombros, aunque fuera momentáneamente; sin embargo, aunque su plan consistía exactamente en lo contrario, no pudo evitar el darle vueltas en su cabeza a su situación y pensar en algo en lo que no había considerado anteriormente: cómo y qué haría una vez que todas sus deudas quedaran saldadas. Es decir, era más que obvio que lo primero que haría sería largarse inmediatamente de ese horrible lugar y olvidarse para siempre del odioso de Kakashi; pero no había pensado en el después, después de tanto tiempo aislado de la sociedad, qué cara daría a todas las personas, conocidos, amigos, a la hokage misma e incluso a su amada Kurenai; qué excusa daría. El shinobi se hallaba completamente distraído con sus propios pensamientos, hasta que se vio abruptamente interrumpido al sentir un cuerpo pegarse al suyo por detrás, sólo para después verse rodeado por dos pálidos brazos cuyas manos se dirigieron sin titubear hasta sus enormes y húmedos músculos pectorales, apretándolos lujuriosamente; así como también pudo sentir como un duro pene se había acomodado perfectamente en medio de sus nalgas, literalmente, como si fuera una salchicha entre los panes de un hot dog.

—¡¿Q-qué rayos?! —exclamó Asuma inmediatamente tomando ambos brazos de las muñecas apartándolas de su pecho, girando la cabeza a la derecha pudiendo ver de reojo de quién se trataba —Vaya…estás de vuelta.

—Ufff, lo sé. Fue un día a-go-ta-dor —se quejaba Kakashi mientras luchaba contra la increíble fuerza de Asuma para poder devolver sus manos a los pectorales del shinobi —Estuve pensando todo el día en lo mucho que quería llegar a casa para poder pasar un buen rato con mi ninja favorito —tras oír aquellas palabras Asuma no hizo más que una ligera mueca de disgusto por saber qué era a lo que Kakashi se refería con "pasar un buen rato", dejando de retener aquellas pálidas manos que, lujuriosas, morían por entrar en contacto nuevamente con aquel musculoso pecho. Kakashi, que aún y bajo el agua de la regadera seguía usando su característica máscara, se vió encantado tras la acción de Asuma, ya que significaba que el shinobi poco a poco dejaba de lado su orgullo y cedía a lo que él quería y gustaba —¿Te parece si comenzamos de una vez? —exclamó el enmascarado a su vez que comenzaba a mover sus caderas adelantee y atrás suavemente, causando que su ya erecto miembro se deslizará como si de jabón se tratase entre las empapadas nalgas del ninja. En principio, Asuma sólo se mostraba disgustado; pero, algo que había hecho "clic" en su mente lo hizo salir de aquel estado. Acababa de tener sexo con Takashi, el trabajador, esa misma mañana e incluso ni siquiera había deshecho de los resto de semen que se hallaban dentro de su trasero; no debía permitir que Kakashi supiera que ahora también le entregó las nalgas a otro hombre por su silencio.

—Kakashi. ¿Te parece si dejamos esto para otra ocasión? —dijo el musculoso shinobi —Sinceramente no me he sentido del todo bien, he ahí el por qué estaba tomando un baño.

—¡Oh, vamos Asuma! Estuve esperando todo el día por este momento. ¿Me lo vas a negar? —respondió el enmascarado con un tono entre asombrado y al borde del llanto, teniendo aún abrazado a Asuma.

—Hablo en serio, no he tenido ánimos de hacer nada desde esta mañana. Y, el hecho de no haber podido salir de la recámara en todo el día no ayudó mucho que digamos.

—¡¿Huh?! ¿Por qué no pudiste salir de la recámara? —exclamó inocentemente Kakashi, aparentando no saber a qué diablos se refería Asuma.

—¡No te hagas el tonto! ¡Me refiero a que enviaste gente a trabajar aquí sin mencionarme nada ayer! —reclamó Asuma con un tono bastante notable de molestia, girando 180 grados para poder quedar de frente a Kakashi.

—Yo nunca te dije que no podías salir de aquí, Asuma.

—Ah, ¡¿NO?! ¿Y qué esperabas que hiciera entonces? Bajar y saludar a tus amiguitos y decir: "Ah, hola muchachos. Soy Asuma, pero ustedes hagan como si yo no estuviera aquí, ¿ok?" —el enojo de Asuma era mucho más que obvio ahora debido al tono que el enmascarado había estado usando con él —Estoy aquí porque me estoy ocultando, ¿recuerdas? ¡¿Imaginas qué hubiera pasado si uno de esos hombres me hubiera descubier…?!

—Sssshhh… —exclamó Kakashi poniendo su dedo índice sobre los labios de Asuma, haciéndolo callar repentinamente no podiendo creer lo atrevido y arrogante que era el hombre que tenía enfrente —Tranquilo, Asuma. Tranquilo. Afortunadamente, eso no ocurrió; leíste la nota antes y pudiste mantenerte oculto de los muchachos, ¿o no?

—S-sí, claro que sí —respondió el shinobi buscando mantener el secreto, disimulando lo más que podía para no dar a Kakashi motivos para sospechar.

—Entonces este tema está por demás discutirlo. ¿Qué te parece si dejamos de pelear y tenemos una ronda de sexo salvaje hasta caer muertos de cansancio? —decía Kakashi en un tono seductivo acercándose a Asuma quedando sólo a escasos centímetros del musculoso cuerpo, tomando la estrecha cintura del shinobi con la mano izquierda y recorriendo con su delgado dedo índice de la mano derecha aquellos enormes pectorales mientras el agua caía sobre ambos hombres.

—Hablaba en serio cuando dije que mejor dejemos esto para después —dijo Asuma negándose a participar en otro acto sexual el mismo día en que fue abusado parte de la mañana y la tarde por alguien más, y poner en riesgo su pacto con Kakashi pues su ayuda le era imprescindible en ese momento de su vida —No he tenido muy buenos ánimos este día.

—Asuma —respondió Kakashi haciendo una larga pausa después —He sido muy considerado contigo. Digo, tomando en cuenta que fui yo quien propuso ayudarte, y me parece que estás olvidando quién está a cargo aquí, ¿no te parece?

—¿A-a qué te refieres? —el tono de Kakashi se había vuelto un tanto atemorizante y bastante serio, lo cual impresionó a Asuma.

—Me refiero a que me ofrecí a ayudarte a saldar todas y cada una de las deudas que tienes. Yo creo que, si me encontrara en tu misma posición, eso sería algo incluso más grande que una simple ayuda. ¿Y qué pasa? Te pido que tengamos sexo y el orgulloso shinobi parado frente a mí no es lo suficientemente hombre como para mantener el pacto que teníamos en pie.

—Espera-espera un segundo… —interrumpió Asuma —¿Orgulloso?

—Sí, así como escuchaste. Or-gu-llo-so —respondió Kakashi haciendo énfasis en cada sílabra de la palabra pronunciada.

—Disculpa, pero si fuera tan orgulloso como dices que soy no estaría parado aquí, viviendo en la misma casa, bajo el agua de la misma regadera y a tan sólo unos centímetros de ti completamente DES-NU-DO —Asuma se encontraba igualmente molesto que Kakashi debido al reclamo sin fundamento que el ninja enmascarado lanzaba contra él —¡Incluso te dejé cogerme ya una vez! ¡¿Y ahora vienes y me dices que soy orgulloso?! Por favor.

—Vaya, Asuma. Hablas de "dejarte coger" como si estuvieras haciéndome un favor —Kakashi había tardado un par de minutos en dar una respuesta ante la molesta réplica de Asuma, pero las palabras que salieron de su boca fueron suficientes para dejar al musculoso ninja atónito y sin comentario alguno al respecto —Si no estás dispuesto a mantener tu palabra podemos dar por terminado todo esto y, la puerta está abierta, querido Asuma.

La mirada del único ojo visible de Kakashi y su actitud no podían ser más serias que eso, hablaba muy en serio en cada palabra que pronunciaba. Después de decir aquello último salió de la regadera, tomó una toalla blanca y la envolvió a la altura de su cadera, y una más sobre su cabeza para secar su húmedo cabello grisáceo, dándole la espalda a Asuma sin dirigir ninguna palabra más.

El musculoso shinobi quedó ahí parado, aún bajo la fría agua, sin palabras que articular para poder contradecir lo que su compañero ninja le había dicho, tenía toda la razón. Aún si Kakashi había planeado todo aquello para su beneficio era un hecho que estaba demasiado hundido como para poder salir del problema él solo y, tal y como el enmascarado había dicho, había dado su palabra al aceptar su parte de aquel acuerdo al que habían llegado: como adulto, como ninja y como hombre. Asuma Sarutobi no se había forjado una reputación por nada, se le conocía como uno de los mejores ninja que existía en la aldea de la hoja, y uno de los factores que llevaron a eso fue lo honorable que era, el honor regía y dirigía su vivir. No necesitaba pensar en qué diría la gente si supieran que estaba rompiendo un pacto el cual voluntariamente había aceptado; bastaba con que él mismo lo supiera, porque era eso mismo lo que estaba haciendo. Aunque todas las deudas y el volver con su amada era lo que lo orillaban a seguir en ese lugar, era en su valor como persona y como hombre donde más dolía; por lo que, la decisión estaba tomada, no debía pensarlo más tiempo ni más veces.

Giró la perilla deteniendo el flujo del agua, salió de la regadera y, de no haber tomado Kakashi aquella toalla, también habría tomado una, así que salió del baño y, para su sorpresa, el enmascarado ya no se encontraba ahí. Suponiendo que se encontraba en la sala de estar, aún desnudo y totalmente empapado, Asuma decidió bajar y disculparse con aquel ninja, y continuar con lo pactado anteriormente. Lentamente y con una profunda tristeza y resignación, el atractivo shinobi bajaba las escaleras mientras dejaba rastros de agua que aún escurría de su cuerpo, escogiendo en su mente las palabras apropiadas que debía decirle a su colega una vez hallándose frente a él, esperando claro que, este todavía quiera algo que ver con Asuma.

Inmediatamente tras bajar el último escalón pudo verlo. Con todas las luces apagadas, ahí estaba Kakashi, vistiendo únicamente la toalla y sentado en el sofá mirando un partido de NFL en la televisión recostado con los pies sobre la mesa de centro. Asuma respiró profundamente un par de veces para armarse de valor y, prácticamente, ir a ofrecerse ante su salvador, quien le ayudaría a salir de todos sus problemas a cambio de su orgullo, hombría y dignidad, y esta vez, era definitiva.

—K-kakashi, yo…

—¿Qué quieres, Asuma? —dijo el enmascarado interrumpiendo abruptamente el discurso preparado de Asuma, dejándolo atónito ante la actitud que había tomado hacia él. Nunca lo había visto así desde que lo conoció.

—Yo… ammm… bueno… —toda la seguridad y confianza que alguna vez Asuma Sarutobi irradiaba se había marchado completamente en ese momento —Mira, tienes razón. ¿Ok? Yo…hice una promesa. TE hice una promesa, y…no he estado dando todo de mí, a pesar de saber perfectamente todo lo que estás haciendo por mí. Quiero…quiero disculparme contigo y, hacerte la promesa que, nada de eso volverá a ocurrir de nuevo.

—Asuma —dijo Kakashi apartando la mirada del televisor para llevarla directamente a los ojos del desnudo shinobi —Ya me hiciste esa promesa una vez. ¡AQUÍ! En esta misma casa y justamente en este mismo lugar, ¿recuerdas?

Asuma recordaba aquello perfectamente, con la mirada llena de vergüenza y con nervios a flor de piel dio un rápido vistazo a los lados observando aquella sala. Cada mueble, cada adorno y cada pared eran testigos de lo que ocurría con él y como había roto su acuerdo.

—Sí… l-lo recuerdo —el apuesto rostro de Asuma había cambiado drásticamente, mostrando nada más que profunda tristeza y decepción.

—Entonces, cómo yo lo veo, no tengo más razones para volver a creer algo que se me fue prometido en mi propia casa y que, como bien sabrás, no se me cumplió —Kakashi hablaba de manera muy cortante. Quizá para enfatizar la falta de palabra de Asuma y meter el dedo en la llaga.

—¡T-te entiendo! Pero… —la transición de decepción a desesperación de Asuma fue más que notoria —¡Te, te juro que esta vez es en serio, Kakashi!

—¿Osea que antes no estabas hablando en serio?

—¡No! ¡No dije eso! Me refería a que…

—¿Era un juego para ti? ¿Tu situación también te parece un juego?

—¡¿Q-qué?! ¡No! Lo que quizé decir fue… —el shinobi no pudo continuar con aquellas palabras, su voz se había quebrado y con las primeras lágrimas saliendo de sus tristes ojos a la vez que caía sobre sus rodillas frente al enmascarado, luchó para continuar lo que había dejado inconcluso —J-jamás había estado en una situación así, Kakashi. ¿Puedes entender eso? Antes de comenzar a vivir contigo, vivía a expensas de lo poco que pudiera conseguir…*sniff* Estaba, total… y absolutamente quebrado. Kurenai… *sniff*… Kurenai me ayudaba con lo que podía; pero… ambos sabíamos que eso no era suficiente. El que tú me hayas ofrecido tu ayuda… lo… en verdad lo aprecio, cómo no tienes idea. E-estabas en todo tu derecho de pedirme algo a cambio… lo que estás haciendo por mí es algo inmenso, Kakashi; y… yo tenía la obligación moral de cumplir lo que prometí, lo sé… pero… t-tienes que ponerte en mi lugar por un momento; yo… yo soy hetero, Kakashi… no soy gay. Decidir de la noche a la mañana el entregarme en cuerpo a-a otro hombre… no es, algo sencillo de decidir y - -

Al igual que lo había hecho cuando se hallaban los dos en la ducha, Kakashi puso su dedo índice sobre los labios de Asuma haciéndolo callar.

—Lo entiendo, Asuma —respondió el enmascarado ante los lamentos del derrumbado shinobi —Pero, como te había dicho, ¿qué me garantiza que en un par de días no volverás a comportarte igual que esta noche?

—K-kakashi yo… —dijo Asuma secándose las lágrimas de los ojos —Yo te juro que mi actitud será diferente ahora. Tienes mi palabra de honor. Y-y si llegara a faltar nuevamente a mi palabra tu p…

—Ssshhh… —Kakashi volvía a silenciar al adonis con la misma acción —Mejor... convénceme —dijo el ninja susurrando al oído del derrumbado Asuma, sólo para después recargar la espalda en el sofá y lanzar una mirada en señal de espera. Estaba más que claro qué era lo que Kakashi había querido decir con eso; quería que Asuma lo sedujera para hacerlo caer y así pudiera recobrar el pacto que anteriormente tenían y que esa misma noche había roto.

Asuma se quedó, por un momento, inmóvil de rodillas frente a Kakashi únicamente mirándolo fijamente a su ojo. Era la prueba de fuego que Kakashi había estado esperando y la que Asuma debía superar para demostrar cuanto "honor", como él decía, había en su palabra y en el juramento que estaba haciendo; así como su única y última oportunidad de poder hacer que el enmascarado continuara proveyéndole ayuda con sus problemas financieros.

Despertando de su inmovilidad, el desnudo shinobi se puso de pie y subió al sofá apoyándose en sus rodillas, quedando cada una justo al lado de las piernas de Kakashi y así poder sentarse sobre este último, quedando su trasero sobre los muslos del enmascarado ninja. El corazón de Asuma latía a mil por hora debido a los nervios que sus actuales acciones le causaban. Tomó a Kakashi por las muñecas, las levantó del sofá y lentamente las dirigió hasta quedar cada mano sobre cada uno de sus músculos pectorales, los cuales, debido al poco tiempo que había transcurrido desde que salió de la ducha, seguían algo húmedos, lo cual provocaba que aquellas pálidas y lujuriosas manos se deslizaran como pez en el agua a lo largo y ancho de aquellos enormes, firmes y brillantes músculos, siendo el mismo Asuma quien trazara el circular movimiento de estas sobre su pecho.

El ninja de cabello gris no podía estar más satisfecho con lo que había logrado en Asuma; ahí estaba, el hombre más deseado por hombres y mujeres de toda la aldea, el portador de la suprema masculinidad y hombría; sentado sobre su regazo, desnudo y tratando de seducir a otro hombre; prácticamente, lo tenía en la palma de su mano al ponerlo entre la espada y la pared, debía hacer una elección y, obviamente, terminaría por entregarse voluntariamente a él. Kakashi sabía todo esto desde el principio, y nunca tuvo la intención de en realidad quebrar el acuerdo que le propuso al shinobi.

Fue un muy buen rato en el que Asuma estuvo masajeando su pecho manipulando las manos de Kakashi ocasionalmente llevándolas donde se ubicaban sus oscuros pezones, los cuales endurecían a la par de los pellizcos del enmascarado aumentaban; poco a poco, también pasaba aquellas manos por su definido abdomen para que las manos pudieran sentir todos y cada uno de los paquetes musculares que este tenía; pero claro, el enmascarado ninja no iba a estar tocando la noche. Sin previo aviso, Kakashi hizo sus manos hacia atrás de golpe, haciendo que Asuma lo soltara, sólo para después tomar a este último por la espalda y acercarlo a él súbitamente, quedando ambos torsos absolutamente juntos, rosándose desnudos el uno al otro y aún con un poco de agua escurriendo de Asuma.

—Vamos, Asuma. Puedes hacerlo mucho mejor que esto —dijo Kakashi con una voz llena de lujuria y excitación susurrando al oído de Asuma mientras, con sus manos, recorría lentamente todo el largo de aquella fuerte espalda hasta haber llegado a las firmes nalgas del shinobi, apretando cada una fuertemente.

Kakashi no pudo haber sido más claro a qué se refería con aquellas palabras, y Asuma lo había entendido también. Sólo que esta vez tenía que hacerlo, no podía volver a negarse; de lo contrario, se estaría arriesgando a que el enmascarado decidiera no brindarle el apoyo que tanto necesita sin lugar a duda.

Temeroso y resignado al no haber otro camino, el musculoso shinobi bajó del regazo de Kakashi quedando de rodillas en el suelo a los pies de Kakashi para poder deshacer el nudo de la toalla que este aún llevaba sobre su cintura y quitársela, quedando al descubierto el semi erecto miembro del excitado ninja, el cual apenas asomaba un transparente hilo de líquido pre seminal que venía del rosado glande; líquido el cual atrajo como imán la mirada de Asuma, no podía retirar la vista pues sabía que aquel miembro le esperaba dentro de poco. A pesar de esto, pudo notar como el enmascarado realizaba un movimiento con su cabeza en señal de que continuara, Asuma sabía lo que tenía que hacer si quería complacer a Kakashi.

Armándose de valor y teniendo en mente en todo momento la promesa que había hecho y su palabra como garantía de ello, no pensaba repetir esas mismas acciones que lo llevaron hasta esa situación en medio aquella sala. Con la mano derecha, Asuma tomó el semi erecto miembro, sólo para después bajar su cuello para poder quedar más cerca de la fálica herramienta y así poder meter mitad de ella en su boca.

Kakashi amaba la sensación que el tibio y suave interior de la boca del adonis le hacía sentir cuando esta se ajustaba perfectamente al diámetro de su pene, provocando casi instantáneamente una completa erección. Estaba por demás para Asuma decirse a sí mismo que el tener el pene de otro hombre en su boca era algo repugnante, pues se veía obligado a hacerlo si quería salir del pozo sin fondo en el que su vida se encontraba. Sus varoniles labios podían sentir cada vena y curvatura del falo mientras subía y bajaba la cabeza recorriendo el largo de aquel miembro una y otra vez, exprimiendo cada gota del transparente líquido el cual caía sobre su lengua y terminaba por mezclarse con su misma saliva dentro de su boca.

Aquella sala no conoció otro sonido que no fueran gemidos que salían de la cubierta boca de Kakashi indicando el grado de éxtasis que este iba alcanzando conforme su pene era trabajado; y las voces de los narradores del partido que el pálido ninja miraba antes que Asuma llegara a redimirse por su altanera actitud. Con todas las luces de la casa apagadas, sólo aquella proveniente del televisor era la que iluminaba en un tono azulado cada uno de los muebles de aquella sala y ambos cuerpos que, desnudos, se involucraban entre sí en un intenso sexo oral.

La intensa escena continuó así por los siguientes 10 minutos. Kakashi trató de contenerse lo más que pudo, pero Asuma era un experto en el uso de la lengua para las "mamadas" que a él tanto le gustaban; lo cual concluyó en el enmascarado viniéndose dentro de la violada boca del adonis, habiéndolo tomado de la nuca empujando su dura carne hasta el fondo disparando carga tras carga del espeso y cálido semen directamente en la garganta de Asuma. La cantidad de semen que el erecto pene de Kakashi vació dentro de Asuma era inconmensurable, viéndose en la inevitable situación de no poder tragar toda la blanca sustancia, provocando que delgados hilos escurrieran por las comisuras de sus labios.

Cuando por fin terminó de vaciar sus llenos testículos, el enmascarado sacó su aun semierecto miembro de aquella cavidad, provocando en Asuma una incontrolable tos debido a la poca cantidad de oxígeno que había estado recibiendo debido a aquel hambriento pene. Aún sentado en el sofá y cubierto en sudor, Kakashi dejó caer su espalda y tiró la cabeza hacia atrás sobre el respaldo del mullido mueble. Para cuando el abusado adonis pudo recobrar su ritmo respiratorio, alzó la mirada sólo para encontrarse con un, aunque algo exhausto, aún erecto Kakashi, dejándole en claro que el trabajo que acababa de hacerle no sería suficiente para dejarlo satisfecho.

Tras unos minutos de regular su también agitada respiración, Kakashi levantó la cabeza hacia Asuma y, aún con su único ojo visible, lanzó una mirada sumamente lasciva hacia este.

—No creas…*jadeo*…que ya hemos terminado —dijo el enmascarado mostrando los últimos signos de cansancio —Ven. Sube aquí

Asuma no tuvo siquiera las fuerzas para poder hacer aquel gesto de molestia ni fruncir el ceño ante aquellas palabras, por lo cual sólo pudo ver a Kakashi al ojo y, tomándose unos segundos más para volver a la normalidad, se puso de pie lentamente. Para el extasiado ninja el tener al grandioso Asuma y su cuerpo de dios griego frente a él lo excitaba aún más, como si eso pudiera ser posible. Poco a poco, Asuma subió al sofá una pierna tras la otra, colocando ambos pies justo al lado de los muslos de Kakashi para que, al bajar el cuerpo, quedara de cuclillas a escasos centímetros del duro falo. Acto seguido, Asuma llevó su mano derecha por detrás de su pierna para poder tomar aquel miembro y mantenerlo recto y firme para el momento en que decidiera introducirlo en él; sin embargo, aquello le provocaba un ligero temor puesto que las anteriores veces que ya había sido penetrado él sólo debía mantenerse quieto y cooperar, pero Kakashi le pedía algo diferente ahora, quería que fuera Asuma mismo quien introdujera un pene en su trasero.

El ligero temblor en las piernas de Asuma lo hacía ir descendiendo lentamente, tratando de posponer lo más posible el momento de la penetración; pero, para su excitado colega esto le provocaba lo contrario a lo que el adonis sentía, el poder sentir el temblor de aquellas nerviosas piernas le hacían reír de satisfacción en su interior, feliz de hasta dónde había llevado a Asuma. Cuando finalmente el cerrado ano se topó con el babeante glande de Kakashi, Asuma se detuvo por un momento; la angustia y temor se habían combinado y estallado en un rostro que mostraba auténtico temor. Sin embargo, aquello debía hacerse, tarde o temprano, y para el aterrorizado shinobi sería mejor que toda esa situación terminara lo antes posible y poder descansar al menos por esa noche; por lo que, totalmente decidido, continuó con el descenso mientras el duro y excitado pene se habría paso entre las violadas paredes de aquel ano como si de un cuchillo sobre mantequilla se tratase, causándole apenas una pequeña pero continua molestia con apenas el glande dentro de sí la cual se materializaba en quejidos y gemidos que salían de la recién abusada boca del shinobi.

Conforme continuaba bajando, Asuma comenzaba a sentir un dolor que iba en aumento conforme más de aquel falo se introducía en él provocando un, ahora visiblemente notorio, temblor de sus piernas pues además de soportar aquella dolorosa sensación debía cargar y controlar su peso para no dejarse caer de golpe, por lo que se apoyó llevando sus dos manos a los hombros de Kakashi para poder controlarse un poco. Para el perverso ninja, el ver cada gesto de dolor reflejado en el rostro de Asuma lo llenaba más y más de satisfacción, haciéndolo sentir por completo el dominante de toda la situación y de la completa vida del adonis; y era por eso mismo que no hacía esfuerzo mínimo por apurar aquella situación, dejaba que sucediera a su debido ritmo y sólo se dedicaba a observar cada detalle de la tensa escena.

Pasaron varios minutos para que el abusado trasero del musculoso shinobi pudiera tomar aquel duro miembro dentro de sí. Para cuando el inevitable hecho ocurrió y las firmes nalgas hicieron contacto con la lampiña pelvis del enmascarado, Asuma sólo permaneció ahí, quieto, inmóvil, sin hacer nada más que respirar agitadamente sentado sobre el excitado pene, evitando el más mínimo de los movimientos hasta haber asimilado el invasor trozo de carne en su recto.

—¡Muy bien, Asuma! —exclamó Kakashi sorpresivamente —¡Y lo hiciste todo tú solito! Deberías sentirte orgulloso. El agotado adonis no pudo articular palabra alguna, siendo únicamente jadeos y ligeros quejidos lo que provenía de sus sensuales labios —Pero, ¿sabes? —continuó Kakashi —No me voy a venir por el simple hecho de estar dentro de ti. Eso ya lo he hecho antes.

Con el intenso dolor que sentía en su violado esfínter atormentando su mente, Asuma pudo aun así entender el mensaje que el enmascarado le estaba dando; por lo que, aún con el miedo a flor de piel y el dolor gobernando todo su cuerpo, comenzó a subir empujándose con sus musculosas piernas, causando así que, poco a poco, el duro pene se deslizara centímetro a centímetro fuera de sus entrañas. Cuando por fin había llegado al babeante glande, se detuvo un momento para tomar un par de bocanadas de aire y tomar valor, sólo para después volver a introducir la erecta herramienta de golpe con un sentón, dejando salir un fuerte grito que reflejaba lo insoportable que le era el experimentar aquella humillante situación a la que voluntariamente había accedido.

Poco a poco, Asuma fue acostumbrándose a sentir el duro miembro dentro de sí y a poder sobrellevar aquel dolor que, en un principio, le era insoportable. El musculoso adonis estuvo saltando sobre el pene de su violador por un muy buen rato; otorgando inagotable placer al enmascarado shinobi que no podía hacer más que concentrarse en no eyacular tan pronto para poder aguantar lo más posible y seguir el ritmo de Asuma. Pero para su desgracia no le fue posible llevar a cabo esto último, la excitación y los mútiples orgasmos que Kakashi experimentaba eran tan intensos como constantes, provocándole una numerosa cantidad de corridas dentro del recto de su colega, causando que el exceso de semen buscara otros caminos fuera de aquel trasero.

El acto sexual continuó durante horas y todas las distintas posiciones en las que Kakashi continuó violando el agotado trasero de Asuma ayudaron a que dicho acto se prolongara todo el tiempo que duró. Ahora ambos se encontraban teniendo sexo cara a cara y con el rose de los dos cuerpos siendo inevitable: Asuma se hallaba acostado a lo largo del empapado sofá sobre su espalda, y Kakashi moviendo sus caderas en vaivén introduciendo una y otra vez su aún duro miembro en aquel trasero, recostado sobre su torso sobre el musculoso abdomen y pecho del adonis. El atractivo ninja se encontraba totalmente agotado, por lo que solo yacía ahí a merced de su, antes mejor amigo, y de su pene; manteniendo con gran esfuerzo sus enormes piernas en el aire valiéndose únicamente de sus manos sosteniéndolas desde la parte opuesta a las rodillas, pudiendo facilitar así a su enmascarado compañero seguir violando sus entrañas.

Aquella sala de estar no había conocido otro sonido durante todas esas horas que no fueran quejidos, gemidos, gritos y la TV aún encendida, pero sin programación que mostrar en pantalla, dando idea de las altas horas de la madrugada a la que se encontraban en aquella parte del mundo.

Cuando Asuma se había hecho a la idea que iba a seguir siendo violado toda la madrugada, pudo comenzar a sentir la culminación del actual sexo. Kakashi se corría nuevamente dentro de él, pero esta vez podía sentir como el miembro que llevaba horas dentro de suyo comenzaba a perder poco a poco su dureza, no sin parar de escupir el caliente líquido blanquecino antes de, finalmente, salir de su recto, dejando a la vista el aflojado trasero expulsando cantidades monstruosas de exceso de semen, derramándose sobre el sofá. El enmascarado al fin estaba satisfecho, y la acción que hizo de dejarse caer a un lado del humedecido mueble y quedar inmóvil en el suelo respirando agresiva y fuertemente lo demostró en un cien por ciento.

Asuma permaneció acostado y mirando al techo con las imágenes de todo lo que acababa de suceder en su mente, aliviado que Kakashi no hubiera descubierto del sexo que tuvo esa misma mañana con alguien más; sin embargo, aunque aquello debía en cierto modo alegrarlo, una lágrima se escapó de su ojo derecho, recorriendo toda su mejilla. Una lágrima llena de dolor, impotencia, decepción y sufrimiento, sólo para después comenzar a llorar desconsoladamente ahogando todos sus llantos para que su agotado colega no pudiera percatarse de su lado más débil; sólo hasta haberse quedado dormido.

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Había amanecido, y el brillante sol no tardó en mostrarse con sus cálidos rayos y su agradable calor. Para Kakashi había sido una noche excitante y productiva, pues había podido meterse en la mente de Asuma y llevarlo a querer ser violado por él voluntariamente. Claro, su musculoso colega se vió orillado a tal desición por diversos factores personales y aún se encontraba lejos de disfrutar del sexo con otro hombre, pero solo era cuestión de perseverancia y de esperar los resultados deseados.

Con unos holgados pants color gris, una ajustada camiseta oscura color azul, descalzo y sin llevar puesta su cinta en la frente, Kakashi de hallaba despierto desde hacía ya un buen rato, dándole oportunidad de darse un refrescante baño para lavar cualquier resto de semen que hubiera en su cuerpo, así como el olor a sudor que había quedado impregnado en su piel; todo eso antes de que los trabajadores llegaran nuevamente para continuar con la remodelación del sótano.

Para cuando el timbre de la puerta sonó, el shinobi se encontraba listo para poder recibir al trío de hombres, Asuma aún se encontraba acostado de lado en el sofá, pero Kakashi había ido por una larga manta color verde a su habitación y lo cubrió de pies a cabeza. Despreocupado y habiendo despertado de un singular buen humor, se dirigió a la puerta y procedió a abrirla.

—¡Hola, muchachos! —exclamó Kakashi con una sonrisa dibujada por debajo de su típica máscara —¿Cómo están?

—¡Buenos días, Kakashi sensei! —respondió el líder de los tres trabajadores—Estamos bien, gracias por preguntar.

—Me alegra oír eso.

—Kakashi sensei, estamos aquí para continuar con nuestro trabajo.

—¡Por supuesto! Pasen, por favor —Kakashi se hizo a un lado para permitir a los tres hombres introducirse en la residencia.

Al encontrarse dentro, los tres trabajadores quedaron sorprendidos al percatarse del bulto en el sofá, era más que obvio que se trataba de otra persona cubierta con una manta, llevando la mirada a otro lado o fingiendo buscar algo en sus cajas con herramientas pues ninguno se atrevió a hacer comentario alguno al respecto, excepto…

—¡Hehehe! Veo que se divirtió anoche, Kakashi sensei —exclamó el descarado de los tres hombres sin pensárselo dos veces, era Takashi —Debió hacer la invitación al menos, por cortesía.

—¡Ah, eso! Hehe. Disculpenme, muchachos. Por favor, no dejen que eso los distraiga. Los acompaño hasta el sótano —dijo "avergonzado" el enmascarado llevándose una mano a la nuca.

Dos de los trabajadores sólo echaron otro vistazo más al bulto sólo para asegurarse que no se tratase de un tipo de "homicidio" o algo peor, después sólo siguieron su camino. El tercero, sin embargo, volvió a mirar detenidamente aquel bulto demasiado grande para tratarse de una mujer; la verdad revoloteaba en su mente y no pudo evitar lanzar una maliciosa sonrisa para sí.

La mirada del trabajador seguía posada sobre aquel mueble hasta que una manos obre su hombro izquierdo detuvo su andar y lo interrumpió abruptamente de su apreciación por la "persona" en el sofá.

—Escúchame bien, pedazo de mierda —susurró el enmascarado shinobi en un tono sombrío, serio y totalmente opuesto a la voz que había recibido a Takashi y sus compañeros —Si Asuma necesita otro compañero sexual además de mí, seré YO quien decida. Si necesito de tu ayuda o no para amaestrar a Asuma, seré YO quien te escoja —En este punto, el asustado trabajador se encontraba temblando de terror y sus ojos no podían despegar la mirada del único ojo visible del enmascarado —Pero, yo no he decidido eso ni tampoco te he escogido a ti como mi ayudante. ¿Cierto?

—Ci-ci-cierto —exclamó el trabajador.

—Te pago sólo lo suficiente para que vengas aquí y hagas tu trabajo. Por lo tanto, no volverás a amenazar a Asuma, a insinuártele, a intimidarlo ni a abusar de él .O sufrirás un destino que sólo mis enemigos han tenido el honor de experimentar. ¿Quedó claro?

—S-sí…..sensei

—¡He! Aprendes rápido, chico. Ahora apresúrate, que tus compañeros deben estarse preguntando en donde estás, y tienes trabajo que hacer.

Un aterrado Takashi se dirigió hacia el sótano de la casa con paso apresurado, girando la cabeza repetidamente asegurándose que el enmascarado no lo estuviera siguiendo; y aquella sala se topó con una poderosa tensión y terror, cambiando drásticamente el ambiente con el que esta había recibido la mañana.