La tenue luz, el sofisticado jazz que tocaba de fondo y la comodidad de aquella habitación le venía de maravilla a aquel hombre cada vez que dedicaba parte de su tiempo al pensamiento, sin contar su más que clara motivación y su determinación por amaestrar al perfecto espécimen que vivía bajo el mismo techo que él.
Aquel estudio/bar en el que Kakashi se encontraba era, sin lugar a dudas, su lugar preferido de toda la casa, pues era un espacio que, hasta ahora, era oculto para cualquier otra persona que hubiera ya visitado su hogar y era exclusivamente para su uso y disfrute exclusivo. Sentado en una silla de piel de forma cien por ciento ergonómica, con un vaso de licor en la mano y totalmente relajado, el shinobi discutía consigo mismo cuál debía ser el siguiente paso que dar con Asuma. Toda la situación que había desencadenado el sucio juego de Takashi mientras él se hallaba fuera de casa le había resultado mucho mejor de lo esperado, puesto que fue gracias a este que desde hace ya una semana tenía al adonis a sus pies, en completa sumisión y cogiendo ese perfecto trasero a diario. Todo había resultado mejor de lo planeado y, a pesar de que tenía al adonis en la palma de su mano, no debía permitirse la más mínima probabilidad de perder el control que había logrado conseguir en Asuma. Debía tomarse aquello con astucia e inteligencia, sin forzarse, agotándose a sí mismo y pudiendo llegar a cometer un fatal error; la situación le era favorable en ese momento, así que, dejaría que las cosas siguieran su curso.
Kakashi, aún sentado, giró 360 grados y tomó "algo" de la discreta pero elegante mesa que se encontraba cerca de él. Era una especie de control remoto pequeño de un color grisáceo, con un botón rojo ubicado en la esquina superior izquierda, el cual inmediatamente después de presionado, encendió una serie de monitores colocados en una de las paredes de aquella habitación, las cuales se hallaban cubiertas por unas cortinas de un hermoso y sensual color rojo hasta ese momento. Era una gran pantalla de aproximadamente 50 pulgadas rodeada de otras de aproximadamente 20 pulgadas. Los pequeños televisores desplegaban, cada uno, la imagen de todas y cada una de las cámaras que Kakashi tenía instaladas a lo largo, ancho y alto de su casa, pudiendo decidir cuál imagen desplegar en la gran pantalla central y así dedicarle toda la atención necesaria.
El shinobi tenía muy en claro desde el momento en que encendió aquellas pantallas qué era lo que quería observar. Tras presionar un par de botones del control remoto el monitor central desplegó la visión de la cámara ubicada en el, ahora culminado, gimnasio del sótano, equipado apropiadamente con todas las máquinas necesarias dedicadas a trabajar una parte del cuerpo en específico; pero además de la habitación y el equipo, algo más se dejaba ver en aquellas imágenes. Se trataba de aquel hombre en el que pensaba hasta hace unos momentos, aquel cuya voluntad y orgullo había quebrantado lenta pero efectivamente, aquel que Kakashi tanto deseaba amaestrar para tenerlo a su completa merced. Con el torso desnudo, usando sólo un par de tenis y unas mallas deportivas, aquello era todo un espectáculo para el hombre al otro lado de la cámara y con una ligera sonrisa por debajo de la máscara y masajeando su ya semierecto miembro por sobre su pantalón, se sentía absolutamente satisfecho. Después de un par de minutos de la ligera estimulación, el shinobi comenzaba a entrar en excitación y bajando sus pantalones hasta la mitad de sus muslos, tomó aquel morboso falo firmemente y, recorriendo todo su largo lentamente, Kakashi comenzó a masturbarse. La excitación empezaba a extenderse por todo su cuerpo mientras sus ojos se deleitaban con las imágenes que tenía frente a él: Asuma sentado en una dorsalera, ejercitando su ancha y fuerte espalda al ritmo de cada tirón que el adonis daba a la metálica barra. En cuestión de minutos lo que comenzó como una suave estimulación, se había convertido en un salvaje vaivén de arriba abajo para el ahora enrojecido pene debido a la fricción y velocidad con la que el ninja se masturbaba.
Estaba más que dispuesto a venirse cuando cruzó por su mente el por qué tenía que correrse él solo si tenía a aquel hombre de cuerpo de ensueño en la misma casa, pudiendo tenerlo a pocos centímetros de él; por lo que, sin guardar su miembro, salió del estudio no sin haberlo cerrado con llave antes y, con determinación y una sonrisa aún dibujada sobre su rostro, se dirigió hasta el sótano, bajando las escaleras a paso lento y deteniéndose justo en la entrada, cruzando los brazos y recargando el hombro derecho sobre el marco de la puerta mientras admiraba en vivo y a todo color al viril macho concentrado plenamente en sus ejercicios.
Kakashi pensó para sí mismo en lo tan buena idea que había sido ir hasta allí a ver personalmente a su colega shinobi, pues las imágenes del monitor no le hacían justicia para nada. Aquello era un regalo divino en toda la extensión de la palabra, pues al estar a sólo metros del perfecto adonis pudo percatarse de ciertos detalles que la cámara jamás habría sido capaz de captar. Aquella fuerte y musculosa espalda brillaba por la luz del salón debido a lo empapado que Asuma estaba en sudor, mientras que, a la par de cada tirón a la barra de aquella máquina, todos y cada uno de sus músculos dorsales se contraían y se hacían resaltar debido a la fuerza que ejercía. El enmascarado no tenía intención alguna de apartar la vista de aquel espectáculo por lo que, aún recargado sobre el marco de la entrada, tomó su miembro y moderadamente comenzaba a estimularlo nuevamente. La fuerte respiración de Asuma se hallaba en sincronía con los ahogados gemidos de Kakashi, siendo el primero el único sonido apreciable en toda la habitación, además de las metálicas pesas chocando entre sí.
Con el pasar de los minutos, finalmente el adonis soltó la barra y se puso de pie, colocándose alrededor del cuello una pequeña toalla blanca que tenía sobre sus piernas y llevándose a la boca una botella llena de fresca agua; pudiendo dar más que apreciar a su excitado colega: al tener ambos brazos flexionados sosteniendo la botella y un extremo de la toalla, pudo notar lo anchos y musculosos que estos lucían con ayuda del salado líquido cubriéndolos por completo; pero la atracción principal eran las mallas que Asuma llevaba puestas y lo ajustadas que estas eran, pareciendo casi una segunda piel sobre este, haciendo resaltar aquel redondo y gran trasero que lucía tan perfectamente firme a la vista, seguido de las anchas y sensuales piernas que sostenían toda aquella pila de músculos y perfección.
—*Silbido* Te ves bien, Asuma —exclamó Kakashi provocando que el concentrado adonis volteara abruptamente apartando la botella de su boca, cayendo un poco del transparente líquido sobre su pecho, sólo para ver como su colega se masturbaba en la entrada. Asuma tragó de golpe toda la cantidad de agua que contenía aún en su boca.
—Me…me asustaste.
—Hehehe, lo lamento mucho, Asuma. Pero es que no quería interrumpir semejante espectáculo —argumentó el enmascarado aun frotando su duro miembro.
—E-está bien… No hay problema —aquella respuesta provocó una gran sonrisa de satisfacción en Kakashi pues la reacción típica de Asuma habría sido molestarse y decirle que se callara o algo parecido, pero esta vez no fue así; quería decir que comenzaba a entender y aceptar su lugar y posición.
Después de esto, Asuma secó un poco el sudor de su rostro y pecho con la toalla, la cual volvió a colocar alrededor de su cuello para después dirigirse hacia Kakashi, decidido a retirarse de aquel salón. Aquello habría salido según lo planeado de no haber sido por el hecho de que, al ir pasando junto al ninja, este posó su mano libre sobre el hombro del adonis.
—Ammm…Yo…yo -ejem- voy a lavar esto —dijo Asuma refiriéndose a la blanca toalla al ver que su colega no pronunciaba palabra alguna.
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—Chúpamela —dijo Kakashi después de casi un minuto de silencio y algo de tensión en el ambiente. Su tono de voz no había sido duro o fuerte, pero no tuvo que serlo para poder demostrar firmeza y autoridad sobre el sumiso hombre. En otros tiempos Asuma habría reaccionado de forma arisca y molesta, insultando; pero todo era bastante diferente ahora, pues este no había hecho gesto alguno o pronunciar mala palabra como hacía típicamente.
Asuma se colocó frente a Kakashi y, poniéndose de cuclillas casi inmediatamente después, lo tomó de sus caderas con ambas manos y sin dilación llevó su boca hasta el erecto pene. Dentro de la última semana transcurrida, el hacerle sexo oral a su colega shinobi había sido algo tan común y frecuente, que el adonis se acostumbraba rápidamente a aquel pene, asimilándolo como si fueran uno: su ligeramente salado sabor, su largo, su grosor, así como cada una de las curvaturas de aquel falo. El enmascarado ninja disfrutaba tanto el trabajo que la boca de Asuma era capaz de hacerle, como el observar Asuma introducir toda esa carne dentro de ella. De repente, y sin un motivo en particular, Kakashi echó un vistazo a la entrepierna del adonis y pudo percatarse que el bulto que se dejaba ver en la ajustada tela de aquellas mallas, aunque para nada pequeño, era de un miembro totalmente flácido. Y fue justo ahí. Fue en ese preciso momento que pudo percatarse de aquel pequeño pero significativo detalle; todas las veces que el adonis le había hecho sexo oral, todas esas veces que lo ha penetrado salvajemente, en ninguna de esas ocasiones ha tenido una erección o siquiera ha estado cercano a una. Asuma realmente estaba haciendo todo aquello por obligación y no porque gustara de ello. Si en verdad quería quebrar a Asuma hasta su más mínima parte y tenerlo en su total control, debía lograr que disfrutara y suplicara tener una verga, SU verga, dentro de él.
Debido a lo profundo de sus pensamientos en ese momento, el enmascarado se distrajo del trabajo que su miembro estaba recibiendo e incluso no se había percatado que Asuma llevaba ya un par de minutos hablándole.
—…¡Kakashi!... ¡KAKASHI! —exclamaba Asuma a gritos ante la falta de reacción y la inmovilidad de su colega.
—¿Huh, huh? ¡¿Eh, qué, qué?! —respondió un Kakashi confundido, como lo estaría cualquier persona que es sacada de un nivel tan alto de concentración y pensamiento que, literalmente, se desconecta de la realidad.
—¿Qué te sucedió? —cuestionó Asuma aún más confundido —Fue como si de repente se te hubiera ido el alma del cuerpo. Como…muerte cerebral.
—¡Lo siento, lo siento! ¡Mi culpa! —dijo Kakashi algo apenado —¿Por…por qué te detuviste?
—Pues... —señaló Asuma aquel miembro ahora completamente flácido — Ten-tendré que comenzar de nuevo —dijo acercando nuevamente su boca al pene.
—Ammm….mejorrr, mejor no te molestes —interrumpió Kakashi al adonis poniendo su mano derecha extendida sobre la frente de este para detener su avance —Estuvo bastante rico pero, acabo de recordar que tengo que a hacerme cargo de algunas cosillas, por lo que…debo salir.
Asuma aun confundido por toda esa situación, se puso de pie con un rostro que demostraba lo extrañado que Kakashi lo tenía, este último procedió a subir sus pantalones por fin guardando al flácido pene dentro de ellos y listo para salir.
—Descuida, esta noche tendremos una segunda ronda —dijo Kakashi en tono lujurioso acercando su boca al oído de Asuma mientras con la mano derecha apretaba su firme nalga por sobre la sintética tela de las mallas y después se despidió haciendo un gesto con la mano izquierda y salió de la casa.
El todavía confundido shinobi permaneció en la entrada del gimnasio por un par de minutos intentando asimilar y procesar lo que había sucedido hace un momento. Después de decidir no darle tanta importancia a aquello, subió las escaleras a la sala de estar y subió nuevamente hasta el dormitorio, una vez dentro, se sentó sobre la cama para poder desatárselas agujetas de los tenis y retirarlos de sus pies, sólo para después hacer lo mismo con las ajustadas mallas para quedar así completamente desnudo. Con traje de Adán, el musculoso shinobi se encaminó hacia la ducha y, como de costumbre, tomó un largo y refrescante baño.
Mientras la refrescante agua caía sobre el rostro de Asuma y seguía cada línea y músculo de su cuerpo hasta caer al suelo, el adonis revivía en su memoria todo lo que había vivido en los más recientes días. Pensando en lo irreconocible que sería si alguna persona suficientemente cercana a él pudiera verlo en tales condiciones en ese mismo momento. Todo el orgullo, virilidad y hombría que caracterizaban a uno de los ninjas más respetados y admirados de la aldea de la hoja se habían esfumado de aquel sumiso y abatido cuerpo. Asuma no podía más que alentarse a sí mismo siempre que se hallaba solo para poder seguir adelante con aquel sucio trato y salir de ahí lo antes posible, moría de ganas por volver a sus caminatas mañaneras para recibir el día a día; poder fumar, ya que Kakashi le tenía prohibidos los cigarrillos pues decían que acababan con él poco a poco y deterioraría su salud; pero sobre todo eso, extrañaba a su amada, aquella que no importase que, como o cuando, siempre estaba a su lado apoyándolo, era de esos amores que sólo se encuentran en las películas y él era afortunado de tener a una mujer así como su pareja; no veía la hora en poder volver a sus brazos y estar junto a ella hasta su último día.
Por un momento, la mente de Asuma lo transportó hasta ese tan ansiado día y, sólo por un instante, el shinobi olvidó por completo su situación y, abrazándose, bajo la fresca agua, sonrió para sí mismo y susurró: "Espera por mí, Kurenai".
Para aquella tarde Asuma, alrededor de las 6 pm, acompañado de un anaranjado cielo, se encontraba sólo en casa una vez más, en la sala de estar recorriendo infinitamente los canales en la TV con un pesado presionar del botón. El aburrimiento se había apoderado de él desde hacía ya unas horas y había dedicado este tiempo haciendo aquello que, hasta ahora, aun hacía. Sentado sobre aquel tan bien conocido pero cómodo sofá, casi acostado por completo, el shinobi continuó con aquella acción hasta, lentamente, caer profundamente dormido, usando nada más que un ajustado bóxer de lycra de acuerdo a las indicaciones de Kakashi.
Asuma soñaba con su boda con Kurenai. Veía a un Asuma libre de todo problema, un hombre recuperado en un 100% acompañado de su, ahora, hermosa esposa. Lucía como princesa con aquel hermoso vestido sumamente blanco y su precioso cabello negro recogido. Era de esas veces en las que los sueños eran mucho mejor que la realidad y que provocaba no querer despertar jamás. Y así habría sido de no ser porque, en un lugar muy lejano a donde lo había llevado su mente, tenía una sensación de incomodidad y molestia; era algo que, aunque no fuerte o agudo, era continuo, haciéndole sentir mal.
Abriendo los ojos de poco en poco, despertando de aquel maravilloso sueño, Asuma intentaba distinguir algunas borrosas siluetas para poder mirar a su alrededor. El shinobi trataba de forzar a su visión a aclararse lo más pronto posible y, mientras esto ocurría, podía sentir como ahora aquella sensación se volvía a cada segundo más y más fuerte e incómoda. Cuando por fin sus ojos se habían adaptado a la iluminación de la habitación y su visión le permitía distinguir con más claridad, notó que aún estaba en el sofá de la sala y pudo ver a su colega frente a él gimiendo y empujando sus caderas una y otra vez contra su trasero, con sus musculosas piernas colocadas sobre los delgados y pálidos hombros del enmascarado, sujetando una con cada mano.
—¡K-k-kakashi!...Agghh… ¡¿Qué demonios?! —exclamó el musculoso shinobi ante la sorpresiva violación que sufría —¡A-al menos pudis…! ¡Aaagh!
—L-lo… *jadeo* lo siento… Asuma… —decía el enmascarado entre jadeos y gemidos insertando su duro miembro repetidamente en el violado trasero de su colega —Es…es que *jadeo* t-te veías tan an…. *jadeo* anto-antojable ahí dormido… *jadeo* sólo con tu bóxer.
—¡I-idiotaaagghh! —respondió adolorido Asuma tratando de empujar Kakashi para que sacara su miembro de su recto —¡¿Qué – ggghh – qué clase de razón es esa?!
A pesar que el adonis comenzaba a acostumbrarse cada vez más a que Kakashi introdujera su miembro en él, todas las veces que habían tenido sexo él estaba cien por ciento consciente que sería penetrado y era por eso precisamente que en esa ocasión la molestia en su ano era moderadamente mayor que en otras ocasiones.
Kakashi en verdad disfrutaba tener a Asuma disponible 24/7 para poder penetrarlo cuando y cuantas veces quiera, tomándose su tiempo para disfrutar de la placentera sensación que el trasero del adonis le ocasionaba antes de finalmente correrse dentro de él. La simple idea de tener a un hombre, a un shinobi, de la talla de Asuma a su disposición y merced, haciéndola de su pasivo en verdad le excitaba y era lo que lo motivaba a continuar con aquello, pues se trataba de un trofeo que estaba dispuesto a reclamarlo como suyo y a no dejarlo ir.
Mientras la mente y cuerpo del enmascarado navegaba por los extensos mares del placer, Asuma no veía la hora de terminar con aquello, sin poder hacer nada más por el momento se llevó ambas manos a la cara, cubriendo sus ojos y tratando de ahogar todos sus quejidos de dolor para no alertar a los vecinos, pues también pudo percatarse desde el momento en que abrió los ojos que ya había oscurecido, deduciendo que había dormido varias horas; no sabiendo, aún, desde qué hora o cuánto tiempo Kakashi llevaba cogiéndolo.
Asuma trataba con todas sus fuerzas llevar su mente lejos de ahí, pensando en otras cosas para así poder sobrellevar aquella situación; de hecho, era el método al que recurría cada vez que tenía sexo con aquel lujurioso ninja. Kakashi había continuado por un par de minutos metiendo y sacando su aún duro miembro de aquel trasero, hasta que había recordado que tenía que lograr que Asuma comenzara a disfrutar todos y cada uno de aquellos actos sexuales que tenían lugar; así que, interrumpiendo su trance de éxtasis y excitación, fijó la mirada en el flácido miembro del adonis, el cual reposaba caído sobre el firme abdomen del ninja sólo para después tomarlo firmemente con la mano izquierda.
—¡Waaah! ¡¿Q-qué haces?! —reaccionó Asuma a la inesperada acción del enmascarado, sacándolo también de su concentración.
Kakashi no lo pensó dos veces y, firme y decididamente, comenzó a masturbar al flácido pene. Asuma trató de apartar la mano del shinobi de su flácida herramienta, pero debido a la abrupta interrupción a su concentrada mente y la aún concurrente molestia en su trasero, resultó en fracaso. El enmascarado trataba de variar la velocidad con la que frotaba aquel miembro, buscando el ritmo perfecto para poder provocar al adonis una erección; la cual no había tenido en mucho tiempo y, de acuerdo a las imágenes de las cámaras, Asuma no hacía ni siquiera el intento por masturbarse cuando se encontraba solo en casa. Supo que la estimulación que le daba a aquel miembro iba por buen camino desde el momento en que pudo sentir como la herramienta del musculoso adonis comenzaba, de poco en poco, a ganar dureza y longitud. Fue cuando Kakashi supo que debía continuar con aquello y no dar lugar a ninguna probabilidad de fracasos, por lo que aumentó considerablemente la fricción que su mano otorgaba al creciente falo.
—Aaahhh… Aaah – aaaaaaahhh… —los gemidos provenientes de los sensuales labios del adonis eran clara respuesta que experimentaba placer ante el trabajo manual de su colega.
Pasó un par de minutos hasta que finalmente el miembro de Asuma había alcanzado su grosor y longitud máximo, dejando al enmascarado asombrado de lo bien dotado del hombre al que estaba penetrando en ese mismo momento, pues si bien anteriormente habían tenido duchas juntos, jamás había visto el pene de su amigo en todo su esplendor. Ahora que Asuma se hallaba erecto, ambos se hallaban en la misma situación; ambos gemían del placer que el uno al otro le hacía experimentar: Kakashi del trasero de Asuma, y éste de la mano de Kakashi. Aquella sala se rodeó de un ambiente lleno de lujuria y éxtasis, el cual emanaba del acto sexual llevado a cabo por los dos hombres del sofá, cubiertos de sudor completamente y que, sin decir palabra alguna, demostraban el alto grado de placer y éxtasis en el cual se encontraban.
Justo cuando Kakashi se hallaba casi al borde del clímax, aumentó a su vez la velocidad de su mano, buscando que ambos llegaran al orgasmo sincronizadamente. Fue sólo cuestión de segundos hasta que el extasiado ninja de cabellos grises insertara su miembro hasta el fondo del trasero de su colega, arqueando la espalda y disparando calientes y abundantes chorros de esperma en el violado recto del adonis. Aproximadamente 5 segundos después del primer disparo de Kakashi, la masturbación que este daba a Asuma también lo había llevado al orgasmo, provocando que el esperma que llevaba reprimido en los testículos del adonis durante semanas saliera desesperadamente en potentes disparos que, incluso, hicieron a la blanca sustancia llegar al techo, cayendo el resto en el sofá, así como en el abdomen y pecho del musculoso shinobi.
Después de que los dos ninjas terminaran de vaciar su esperma por completo, Kakashi se derrumbó sobre Asuma y, ambos permanecieron ahí por un muy largo rato, recuperando el aliento, normalizando su respiración y controlar su ritmo cardiaco después del excitante orgasmo que sus cuerpos acababan de experimentar.
—… ¿Ves?... *jadeo*… —exclamó Kakashi recostado sobre el fuerte torso de Asuma —Tú… *jadeo* también puedes… *jadeo* …disfrutarlo….
Ante tales palabras, la mente de Asuma sólo se repetía a sí misma: "No. No lo disfruté.". Convenciéndose de que esa eyaculación se había debido a que Kakashi lo masturbó, lo cual era una reacción natural de su cuerpo; estaba empeñado en hacerse a la idea de aquello. Él no era gay, y no necesitaba de "pruebas" o "experimentar" para estar seguro de ello, no sentía atracción alguna por ningún hombre o siquiera curiosidad por saber, antes de pactar el acuerdo con Kakashi, qué se sentía tener un pene en su trasero, estaba completamente seguro de su heterosexualidad. Entonces, ¿por qué aquello le hacía tanto ruido en su cabeza? ¿Por qué dar más vueltas a algo que para él estaba más que claro?
Pasados 20 minutos aproximadamente, ya ambos ninjas habían recobrado fuerzas. Kakashi se puso de pie lentamente para poder estirarse, sosteniéndose con la punta de los pies y levantando ambos brazos lo más que podía. Desnudo al igual que su compañero, el enmascarado se agachó para recoger su ropa y ponerla dentro de un cesto donde colocaba toda la ropa a lavar. Asuma también comenzó a moverse después de todo ese rato de permanecer recostado sobre la mullida superficie del sofá, sentándose y dándose cuenta que, debido a que Kakashi estaba sobre él, todo el semen que había caído en su torso estaba seco y esparcido por todo su cuerpo.
—Ammm, yo… yo, tomaré un baño —dijo Asuma rompiendo con el silencio que había en aquella habitación desde hacía ya un buen rato.
—Oh, ok—respondió el enmascarado indiferente mientras, con la mirada, seguía cada movimiento del desnudo adonis en su camino hasta las escaleras; el sensual movimiento de arriba y debajo de cada nalga de Asuma con cada paso que daba era algo majestuoso de ver. Kakashi suspiró satisfactoriamente al mismo tiempo que frotaba sus manos, tenía un plan.
Mientras tanto, en el baño del segundo piso, el musculoso shinobi se encontraba bajo la regadera, dejando que el agua lavara su cuerpo de pies a cabeza; pero su mente no disfrutaba aquel refrescante líquido, se atormentaba a sí misma repitiéndose una y otra vez que la eyaculación que tuvo hace unos momentos no había sido porque hubiera disfrutado el ser penetrado; ese peculiar y constante pensamiento le molestaba bastante, puesto que no conseguía comprender por qué seguía dando vueltas a aquel asunto si se sabía cien por ciento seguro de su respuesta y el motivo detrás de ella; se sentía como si estuviera luchando consigo mismo para no permitir que algún "yo interno" despertara.
A pesar de no poder quitar aquellos pensamientos de su confundida mente, Asuma proseguía con su ducha: lavando su negro cabello y deslizando el blanco jabón por todo su cuerpo, especialmente sobre su musculoso torso, la cara posterior de sus muslos y entre sus nalgas, eliminando cualquier rastro de semen seco de Kakashi y suyo también. De haber podido, no sólo habría limpiado el exterior, sino el interior de su cuerpo, pero el semen que había quedado dentro de su recto ya se había secado también; por lo que, sin poder hacer más, tomó la regadera de mano y, poniéndose en cuclillas, la llevó hasta su ano y permitió que el moderado chorro de agua limpiara lo mejor posible sus interiores. Impotente, sólo tuvo la fuerza para colocar en su rostro un gesto de disgusto para consigo mismo, y su débil persona.
Aproximadamente treinta minutos después, Asuma salió del cuarto de baño solamente usando una toalla blanca atada a su cintura, esta vez se había asegurado de tomar una de una longitud apropiada, pudiendo cubrir por completo sus muslos hasta unos centímetros debajo de las rodillas. Caminó directo hasta la cama y se sentó en la orilla de esta, sólo pensando en todo lo que le sucedía; pero el haber sentido lo mullida y acolchada que era aquella superficie le hicieron dejarse caer de espaldas sobre esta y se dedicó simplemente a permanecer acostado por varios minutos, viendo el techo sin hacer nada más en particular.
Fue hasta pasando varios minutos que la mirada del shinobi se vio inexplicablemente atraída a la pequeña mesita de luz al lado de la cama y notó una humeante tasa blanca puesta sobre su plato del mismo color y, algo más, una nota al lado de esta última. Aún acostado sobre la suave cama, Asuma estiró el brazo hasta poder alcanzar el pequeño trozo de papel doblado por la mitad, pudiendo leer su contenido:
"Lamento la 'intromisión' de hace rato, no quisiera verte con esa cara de deprimido todos los días o estar peleando todos los días. Por lo que te preparé este té, tómalo y ya verás cómo te ayuda a poder relajarte un poco.
-Ánimo ;)"
Asuma aún se disgustaba cuando Kakashi usaba palabras como la de la primera parte de la nota, era como si quisiera por todos los métodos posibles, hacerlo sentir miserable. Una vez habiendo terminado de leer aquello, el shinobi volvió a sentarse y apretó el papel con el puño sólo para después dejarlo caer al suelo. Volteando a ver nuevamente la tasa y obervando como el humo que aún salía del interior de esta le hizo darse cuenta que aquel té estaba prácticamente recién hecho, seguía caliente. Dudando severamente si el contenido de aquella taza era en verdad lo que la nota decía, Asuma se tomó varios minutos mirando el blanco recipiente; sin embargo, el agotamiento físico y mental que sentía en ese momento pudo con él y, aceptando la ofrenda del enmascarado, tomó la tasa con ambas manos y después de soplar un poco al cobrizo líquido, dio un lento pero gran sorbo.
—¡Aaahhhhhhhhhhh! —suspiró ampliamente el adonis luego de poder sentir esa maravillosa sensación del cálido líquido recorriendo su garganta hasta llegar a cada rincón de su cuerpo, sin mencionar que su sabor le había parecido peculiarmente delicioso; tal vez eran las circunstancias en las que se encontraba, pero nunca algo le había sabido tan bien como aquello; moviéndose hasta la cabecera de la cama y recargando su espalda en ella, Asuma se dedicó a seguir bebiendo aquella deliciosa infusión.
Un piso abajo, Kakashi se había dedicado a ordenar y limpiar el desastre sobre el sofá después de que en ese específico lugar ocurrió el desenfrenado acto sexual. Habiendo terminado con aquello, se encontraba ahora en la cocina, preparándose un emparedado de pollo y jamón mientras tarareaba muy alegremente para sí; colocaba cada uno de los ingredientes sobre una rebanada de pan hasta que su mirada se vio atraída hacia el reloj de colgaba del pilar a su lado.
—¡Oh! Creo que ya debe ser hora —exclamó el enmascarado interrumpiendo la preparación de aquel refrigerio y, a paso apresurado, dirigiéndose hasta el dormitorio de arriba.
Siguió su camino interrumpidamente hasta encontrarse frente a la puerta abierta de aquella habitación; deteniéndose ahí por un momento, lo que sus ojos vieron le hicieron dibujar esa maliciosa sonrisa en su cara. El adonis se encontraba profundamente dormido y sin nada puesto a excepción de la toalla blanca que se había atado a la cintura sobre la inmensa y acolchada cama del enmascarado.
—Oooooh… ¡Ho-ho-ho! Entonces sí te tomaste el té, Asumita —dijo el enmascarado ya sentado a un lado del durmiente Asuma y habiendo tomado el vacío recipiente de la mesita de junto. Después de eso, una mirada a la pila de músculos a su lado fue suficiente para dejar perplejo al shinobi debido a la majestuosidad de la imagen que tenía frente a sus ojos; y se dedicó solamente a mirar, a mirar a aquel hombre y su escultural y perfecto cuerpo. Cada músculo, cada parte, cada curvatura, todo estaba perfectamente definido y exento del más mínimo gramo de grasa. Sin poder poner resistencia ante semejante monumento, Kakashi dejó caer la taza al suelo y, llevando esa misma mano hasta el pecho del adonis, comenzó a acariciar aquellos grandes pectorales, los cuales, curiosamente, se encontraban algo flácidos y blandos debido a lo relajado que Asuma estaba. Lo que comenzó como un masaje para sentir los músculos en todo su esplendor se había convertido en un jugueteo con ambos pezones mientras los pellizcaba, apretaba y torcía ligeramente.
Después de varios minutos jugando con el cuerpo del dormido adonis, Kakashi se dirigió hasta la puerta de aquellla habitación y, sonriendo para sí mismo, la cerro a su espalda y dejó al shinobi continuar durmiendo.
Mientras Asuma descansaba en el dormitorio, en la sala de estar y ya vestido, Kakashi se dedicaba a leer una revista de chismes y espectáculos. Estaba vestido muy casualmente, algo raramente visto en él, usaba una playera de algodón gris oscura algo holgada para su complexión y unos pantalones de tela de manta bastante holgados. Se encontraba bastante concentrado en su lectura cuando, inesperadamente, escuchó el timbre sonar, alguien estaba en la puerta; pero ¿quién podría ser?, eran ya pasadas las 11 de la noche, afuera estaba oscuro.
Algo extrañado por no esperar visita de alguien y mucho menos a esa hora, Kakashi dejó la revista sobre la mesa de centro, se levantó y se dirigió hacia la puerta dispuesto a saber de quién se trataba.
—¡Kakashi sensei! —exclamaron varias voces a diferentes tiempos al ver al enmascarado abrir la puerta, eran nada más y nada menos que los chunin de la aldea.
—¡Muchachos! Que inesperada sorpresa —saludó Kakashi amigablemente cerrando su ojo y levantando la mano derecha.
—¿Podemos pasar? —preguntó Kiba, estando al frente de los demás.
—Claro, claro. Adelante. —Kakashi se hizo a un lado permitiendo el paso a sus pupilos.
El grupo de jóvenes ninja se adentraron en aquella morada y, siguiendo su camino hasta la sala, cada uno tomó un lugar entre los varios sofás que Kakashi tenía, sin dejar lugar alguno para este último; el enmascarado, sin embargo, notaba la ausencia de un estudiante en particular, aquel de cabello rubio y ropas color naranja, SU alumno.
—Y bien, muchachos. ¿Qué sucede? —preguntó el enmascarado con ambas manos dentro de los bolsillos de sus pantalones.
Todos los jóvenes se miraban entre sí, como buscando entre ellos mismos quién sería el que daría la cara por todos, lucían algo nerviosos y ansiosos, como si aquello que habían ido a decir no fuera tan fácil de expresar. Se había formado un incómodo silencio.
—Kakashi sensei —exclamó finalmente Choji rompiendo el hielo —Nosotros… aaammm… queríamos… pues, verá emmm…
—Queremos su ayuda para perder la virginidad —el canino ninja, Kiba, había interrumpido imprevistamente a su compañero, demostrando su nula vergüenza para esos temas sexuales que para todos los demás eran tabú, los cuales se hallaban con el rostro completamente rojo en ese momento.
—*Suspiro* Perder su virginidad —exclamó Kakashi de brazos cruzados lanzando una mirada pensativa al techo —Debo decir que no comprendo en absoluto, Kiba. ¿Cómo exactamente podría yo ayudar? ¿Cómo se les ocurrió que podían acudir a mí para algo así?
—Pues, primero pensamos ir con Asuma sensei para esto, ¿sabe?
—Asuma, ¿eh? —dijo Kakashi levantando la ceja derecha y prestando toda su atención a lo que el chunin decía.
—Sí. Pero desde hace unas semanas no hemos sabido nada de él y por eso se descartó ese plan.
—Yyy… ¡Ejem! ¿Puedo preguntar por qué pensaban ir con Asuma primero? —cuestionó Kakashi inclinándose ligeramente hacia adelante, haciendo obvio su completo interés.
—Bien, pueees… porqueeemmhhh… ¡Bah! ¡Al diablo! Prometimos a Naruto no contarle a nadie de esto. Pero él no está aquí —exclamó Kiba con una pícara sonrisa dibujada en su rostro, el cual se había sonrojado ligeramente en ambas mejillas —Antes de que la tierra se tragara a Asuma sensei, nos reunimos con él una vez porque le pedimos que nos dejara ver y tocar su cuerpo. Hehehe. —Kakashi no pudo evitar mostrar algo de sorpresa ante tal declaración, pero no dijo palabra alguna para no interrumpir al chico y su respuesta —Ese mismo día en la mañana Naruto vino aquí, a su casa, a buscarlo a usted, creo que quería hablarle acerca de un nuevo tipo de entrenamiento que había escuchado por ahí, ¡yo que sé! Pero en vez de eso, al entrar se encontró con Asuma sensei, ¡desnudo! ¡Aquí! ¡En esta misma sala! —El ímpetu del joven era más que obvio. Siempre había sido el más extrovertido de la clase, y estaba dejándolo muy en claro en ese momento —Naruto nos contó sobre eso. Nos hizo sentir mucha curiosidad y también queríamos verlo. Después de todo, Asuma sensei tiene un muy buen cuerpo, de los mejores de la aldea.
—Y, Asumaaa… ¡Ejem, ejem! Y Asuma, ¿accedió a algo así? —preguntaba Kakashi aun asimilando lo que acababa de escuchar, habiendo recordado ya aquel día.
—Sí —respondió Kiba en un tono casual y encogiendo los hombros —Creo que en verdad funcionó que todos le hayamos rogado que nos dejara hacerlo. Hehehe… De hecho, el plan original era pedirle que nos dejara hacerlo otra vez —complementó el chunin agrandando la sonrisa y con el rostro más rojo que antes.
Kakashi se llevó una mano a la nuca y sólo podía suspirar ante aquella perversión por parte del hombre que, ahora mismo, se encontraba en el piso de arriba. Incluso para él, meterse con cualquier joven de la aldea, sexualmente hablando, jamás había pasado por su cabeza y jamás accedería a hacer algo así si hubiera sido a él a quien los chunin le habrían pedido aquello.
—¡Incluso hice que se corriera! —dijo casi a gritos el canino sintiéndose orgulloso de aquello, sorprendiendo aún más al sensei.
Venirse ante un grupo de estudiantes, aun cuando Asuma es maestro de dos de los chunin presentes, definitivamente eso era sobrepasar los límites. A la vez que aquello lo impactó, no podía evitar sentirse también ultrajado y en cierto punto engañado, pues Asuma nunca le comentó aquello, y aun así venía ante él con actitud mustia oponiéndose a cumplir su parte del acuerdo al que ambos habían llegado. No era quien para juzgar, pero Asuma merecía ser castigado por sus acciones.
—Me dejan bastante sorprendido, muchachos —dijo el enmascarado en tono sereno aun con los brazos cruzados y moviendo la cabeza de lado a lado —Y me sorprende aún más que alguien como Asuma haya sido capaz de acceder ante algo como eso. ¿Si están conscientes que lo que hicieron tiene consecuencias tanto para él como para ustedes?
Los jóvenes agacharon la cabeza ante la reprimenda de su superior, sintiendo culpa y a su vez aceptando lo que habían hecho; Kiba por otro lado, se limitó a fruncir el ceño y, al igual que Kakashi, cruzó los brazos en señal de inconformidad.
—Pero —prosiguió el sensei —Puedo entender de dónde viene todo este asunto de su virginidad y de buscar apoyo adulto para ello. Es algo natural y no puedo culparlos del todo por eso
En este punto todas las jóvenes miradas ya se encontraban en alto nuevamente y dirigidas hacia el enmascarado llenas de intriga.
—Está bien. Los ayudaré.
—¡Wow! ¿Es…es en serio, Kakashi sensei? —exclamó Kiba emocionado, habiendo borrado por completo aquella cara de desaprobación de antes.
—Sip. Es más, creo saber exactamente qué hacer para poder ayudarlos con su pequeña petición.
—¿En… en verdad?
—Mmm…sí. De hecho, sí —aclaró Kakashi en tono confiado y con ambas manos en la cintura —Lo único que deben hacer es esperar aquí sentados. Volveré en unos minutos y podremos empezar.
—¿E-esperar? P-pero, ¿adónde irá? —cuestionó Shikamaru.
—No seas impaciente. Iré arriba. No me tomará más que un par de minutos —dijo el sensei desapareciendo conforme subía las escaleras, dejando al grupo de jóvenes un tanto desconcertados pero ansiosos por querer saber qué haría por ellos.
Kakashi caminaba decidido hacia el dormitorio; ciertas respuestas le eran debidas respecto al asunto que acababa de tratar abajo. Dispuesto a hacerle ver a Asuma su inconformidad, al llegar a la puerta del dormitorio y sin pensarlo dos veces, abrió aquella puerta de golpe hasta hacerla chocar con la pared, imponiéndose como la autoridad del lugar. Aquello habría resultado así, pero, justo en el momento en que pudo ver dentro de la habitación, se encontró nuevamente con aquella imagen: Asuma profundamente dormido sobre la gigante cama, boca arriba, los brazos arriba y la toalla blanca atada a su cintura.
De un momento a otro, todo el disgusto y coraje de Kakashi se había esfumado pues la vista que tenía frente a él era algo indescriptiblemente excitante. El ver al musculoso adonis dormir sobre su cama descansando tan inocentemente, en definitiva, era algo que no quería interrumpir; podría quedarse ahí parado mirando por horas, o días de ser necesario.
—Un pajarito me contó que anduviste por ahí haciendo cosas indebidas con unos menores de edad. Sabes perfectamente que no puedes ir por la vida haciendo esa clase de cosas sin pagar las consecuencias, ¿cierto? —dijo Kakashi habiéndose sentado junto al adonis. Acto seguido, se dirigió a la cómoda ubicada frente a la cama, justo debajo del gran espejo y, del segundo cajón, sacó un frasco color vino y tapa blanca; con los dedos, ambos índice y pulgar, sacó de él lo que parecía una especie de cápsula un poco más ovalada que una píldora, la cual contenía un transparente líquido dentro. Después de haber tomado aquello, volvió a guardar el frasco en el cajón y se dirigió nuevamente hacia Asuma —Ssshhhhh, ssshhh. No te preocupes, Asuma. Yo tengo el escarmiento perfecto para ti, ya lo verás.
—¿En dónde estará Kakashi sensei? —preguntaba Choji cabizbajo y desanimado entre suspiros —Hace ya más de 15 minutos que se fue.
—Sí, ¿qué le pasa a ese anciano? —exclamó Kiba molesto —Haciéndonos esperar aquí tanto tiempo.
—Sólo espero que no nos delate con alguien más —dijo nervioso Shikamaru, golpeando su pie contra el suelo constantemente —Les dije que esto no era una buena idea. Debimos esperar a saber algo de Asuma sensei.
—¡Santo Cielo! ¡¿De-de verdad crees que sea capaz de delatarnos?! —exclamó Lee levantándose rápidamente del sofá llevándose ambas manos a la cabeza —¡N-no podría imaginar que pasaría s…!
—¡Pssst! ¡Pssst! —el sonido interrumpió al alterado Lee, provocando que todos los chunin voltearan a ver a la dirección de dónde provenía el aquello; era Kakashi. Se asomaba desde las escaleras, hallándose a mitad de ellas para evitar bajarlas todas y les hacía señas que se acercaran a él y lo acompañaran. Algo confundidos, los cuatro chunin se levantaron de sus asientos y, sin hacer mucho ruido, se dirigieron en fila hacia donde se encontraba el enmascarado sensei, yendo Kiba al frente.
Hallándose el canino ninja a tres escalones de distancia de Kakashi, este siguió subiendo mientras los demás seguían su camino. El enmascarado también se veía cauteloso a la hora de moverse, como si hubiera algo o alguien allá arriba que no debía ser despertado. El grupo de ninjas continuó su camino hasta haber llegado a una puerta, la del dormitorio, donde se detuvieron justo frente a esta.
—Ok, muchachos —dijo Kakashi poniendo una mano sobre el picaporte de la puerta —Prometí ayudarlos con su problema, y eso haré.
No hubo respuesta por parte de los jóvenes, solamente un simultáneo trago de saliva por parte de todos debido al nerviosismo e intriga en la que se encontraban en ese momento, sin saber qué los estaría esperando ahí dentro.
Kakashi abrió la puerta calmadamente, y una vez los chunin tenían vista completa del interior de la habitación quedaron completamente atónitos y sin pronunciar palabra alguna debido a lo que sus ojos veían. Ahí, sobre la gran cama, podían notar a un hombre acostado; pero, todos sabían perfectamente quién era aquel hombre. Se trataba de su sensei, Asuma. Boca abajo y sólo con una toalla atada a su cintura, el jonin hacía gala de su imponente y ancha espalda, así como de su gran y voluminoso trasero, el cual, aún cubierto, era imposible ocultar.
El grupo de impactados jóvenes no podía articular palabra y sólo permanecían ahí, parados en la entrada viendo fijamente al musculoso hombre sobre la cama. Kakashi caminó hasta quedar junto al mueble, haciendo señas a los jóvenes inmediatamente encontrándose ahí.
—Kaka-Ka-Kakashi sensei… —dijo con dificultad Kiba a la vez que caminaba junto a sus compaeros hacia la misma posición que el enmascarado —¿Q-quee…qué hace Asuma s-sensei aquí en su-su casa? ¿Ha estado a-aquí todo este tiempo?
—¿No puedes evitar la curiosidad verdad? —respondió confiadamente Kakashi pichando ligeramente el cachete del chunin —Su sensei y yo tenemos unnn…. Ammm… vamos a llamarle relación, ¿ok? Por eso está aquí. Y sí, ha estado aquí conmigo todo este tiempo
—¿U-una re… relación?
—Así es
—Pe-pero, ¿qué tiene que ver Asuma sensei con ayudarnos?
—Sé paciente —respondió el sensei haciendo énfasis en cada palabra —Escuchen, muchachos. ¿Ustedes saben que cuando dos personas se quieren demasiado, una forma de demostrar ese cariño es teniendo relaciones sexuales?
—¡Sí! —se dejó oír la afirmación de los chunin a destiempo.
—Pfffft… claro que sabía eso. ¿Cree que hemos estado viviendo bajo una roca todos estos años? —respondió altaneramente el canino ninja, a lo cual el enmascarado sólo sonrió.
—Sin embargo, para poder encontrar y descubrir a esa "persona especial" se debe conocer antes a muchas otras personas. Se debe experimentar antes de decidir con quién estarán el resto de sus vidas —los jóvenes, a excepción de Kiba, escuchaban atentamente cada palabra que el maestro pronunciaba. Volteando la mirada de cuando en cuando hacia donde el musculoso sensei se hallaba durmiendo —Ahora. Existen personas que experimentan todas estas cosas únicamente con personas del sexo opuesto: hombres con mujeres. Y, existen personas que hacen esto con personas de su mismo sexo: hombres con hombres, por ejemplo.
—¡¿Q-quiere decir que hay hombres que tienen relaciones sexuales con otros h-hombres?! —preguntó bastante sorprendido el cejudo chunin.
—Exactamente
—Entoncesss… ¿eso…significa queee… bueno, ammm…usted y Asuma senseiii? —cuestionó Shikamaru algo temeroso de la posible respuesta del enmascarado.
—¡¿Qué?! HWAHAHAHAHAHAHA —al adivinar a qué se referia Shikamaru con aquella pregunta, Kakashi no pudo hacer más que reír de manera incontrolable, como si hubiera perdido la razón —¡No! Hehe… ¡Claro que no, Shikamaru! Si lo que me estás preguntando es si tu sensei y yo somos pareja, la respuesta es no. La relación de la que hablé antes es solamente una relación de negocios, es todo.
—Pe-pero… usted es hombre, al igual que Asuma sensei. ¿Eso no quiere decir que…? ¿A usted le gustan losss…?
—Está bien, ya sé a qué te refieres. Escuchen, muchachos. Además de esas dos clases de personas que de las que les hablé anteriormente, estamos algunos que preferimos no tomar ningún bando y solamente pasarla bien, ¿entienden? —los jóvenes negaron aquello moviendo la cabeza de lado al lado lentamente, realmente no habiendo comprendido a qué se referia Kakashi —Ok. Habemos personas que no damos importancia a de qué sexo sea la otra persona, sólo nos enfocamos en pasar un buen rato con ellas y disfrutar al máximo. No importa si es hombre, mujer ooo…o cualquier otra "cosa".
Unos segundos antes de que el ninja terminara su explicación, Kiba había levantado su brazo en señal de tener una pregunta que hacer.
—Creo que entiendo todo. Con excepción de una cosa —dijo Kiba.
—Te escucho
—Cuan-cuando es sexo con una mujer, el pene va dentro de su vagina, ¿cierto?
—Hahaha. ¿Y en dónde más, querido pupilo?
—Pero, ¿cómo es que dos hombres tienen sexo? —preguntó inocentemente el canino estudiante —Es que, pues… nosotros no tenemos eso.
—Bueno, alumnos míos; bueno, ninguno de ustedes es mí alumno, de hecho. Hehehe —Kakashi rio ante aquel chiste para dar un poco de humor al ambiente —Cuando dos hombres tienen relaciones sexuales, se usa el trasero a la hora de la penetración.
—¡¿EL QUÉ?! —se dejó oír el grito de confusión y asombro por parte del grupo de chunin, siendo incluso algo y nuevo y desconodido para Kiba, o al menos hasta ese momento.
—Así como lo escucharon. ¡Y es precisamente por eso que nuestro muy querido amigo y ejemplar maestro Asuma está aquí con nosotros! —exclamó optimista Kakashi mientras de un fuerte tirón arrebato la blanca toalla de la estrecha cintura del adonis para dejar a plena vista el redondo y perfecto trasero de este, dejando aún más sorprendidos a los todavía mudos chunin —Ahora, para yo poder ayudarles con su petición, haremos esto: van a tomar turnos y cada uno de ustedes vendrá aquí y meterán sus vírgenes penes en el trasero de nuestro amigo Asuma, ¿ok?
—Q-que nosotros haremos ¡¿QUÉ?! —preguntó alterado Shikamaru al tratarse de su maestro de quien estaban hablando.
—Pe-pero… eso no me parece correcto —siguió Choji a las palabras de su compañero —A-además, ¿esto qué sentido tiene? Me refiero a que... Asuma sensei es hombre también.
—¿Y? —cuestionó irónico el enmascarado —¿No escuchaste a toda la lección que les di hace unos momentos, Choji?
—Sí, c-claro que lo entendí pero…
—Mira —dijo Kakashi juntando ambas manos en señal de seriedad y concentración —Si en algún momento vas a encontrar a una mujer con la que quieras estar el resto de tu vida, ¿no querrías ser un hombre adulto con experiencia capaz de satisfacerla en todos los aspectos? Y con esto también me refiero al sexo.
—Ammm….puesss…sí. ¡Claro que querría eso! Pero…
—Y para poder satisfacer sexualmente a esa mujer debes haber tenido sexo antes y aprender, ¿no es así?
—¡Pero… pero Asuma sensei es hombre también! —exclamó Choji alzando la voz —¡No le encuentro sentido a "practicar" con otro hombre para poder estar con una mujer¡
—*Suspiro* Choji —dijo serenamente el sensei posando la mano sobre el hombro derecho del chunin —Si alguien accede a ayudarte con esta clase de cosas, no habiendo problema de por medio, ¿por qué rechazar una oferta así? Después de todo, de una forma u otra, tienes que aprender a coger a alguien.
El lenguaje respetuoso y apropiado que Kakashi había estado usando para con sus alumnos se había terminado en ese momento, dejando boquiabiertos a algunos de los jóvenes y algo sorprendidos a otros.
—Entiendo que estés probablemente asustado, Choji. Lo digo en serio. Todos nos sentimos así la primera vez, YO me sentí así la primera vez —dijo Kakashi consolando y alentando no sólo a Choji, sino a los demás —Conozco amigos a los que les fue tan fatal en su primera vez con una mujer, que lastimó su autoestima gravemente. Y, actualmente, la mayoría de ellos todavía no encuentro ese alguien especial con quien compartir su vida.
Kakashi sonaba muy razonable y bastante preocupado por sus alumnos, lo cual hizo a Choji parar de contradecirlo y simplemente agachar la mirada, guardando silencio.
—De acuerdo, muchachos. ¿Quién será el primero entonces? —cuestionó el enmascarado a su pequeña audiencia mientras daba un par de nalgadas al trasero de Asuma.
Los cuatro jóvenes voltearon a ver al desnudo trasero del sensei y como Kakashi tenía posada su mano sobre su nalga izquierda. Kiba, Choji y Lee se encontraban sorprendidos debido al tamaño y perfecta redondez del trasero, creyendo hasta ese momento que nalgas así solo podía tenerlas una mujer; pero, uno de ellos ya había tenido el privilegio de apreciar dichos atributos: Shikamaru. El alumno ejemplar de Asuma ya había tenido la oportunidad de contemplar aquel hipnotizante par de globos a tan sólo centímetros de él, y aunque no tuvo oportunidad de tocar, pudo notar la firmeza que tenían; sin embargo, bien podría tocarlas ahora.
—Yo… —se dejó escuchar una débil voz proveniente de Shikamaru —Yo lo haré…
—De acuerdo, Shikamaru. Ven aquí —indicó el sensei estirando el brazo para recibir al chunin aún con su otra mano sobre aquella nalga —¿Estás seguro? ¿Te sientes bien?
—N-n-no… Así que, dígame que hacer antes que m-me arrepienta.
—De acuerdo —respondió Kakashi llevándose ambas manos a la cintura —Quítate los pantalones.
Depsués de un gran trago de saliva, Shikamaru procedió a desabotonar su pantalón y, después de unos segundos de pensar en lo que estaba por hacer, los deslizó junto con el bóxer gris que traía puesto hasta sus tobillos. No sentía vergüenza alguna de que sus compañeros vieran su desnudez, pues ya habían visto como vinieron al mundo unos a otros al tomar duchas juntos y cuando debían compartir espacio en algunas aguas termales. Pero lo que sí sentía era una extraña sensación que le recorría desde la nuca hasta los tobillos, erizándole la piel; de haberle preguntado, no sabría cómo responder ante qué era lo que sentía: ¿podía ser miedo? ¿nervios? ¿remordimiento de lo que iba a hacerle a su maestro y mentor de toda la vida?
—Ahora, Shikamaru —dijo Kakashi sacando al chunin del "trance" en el que se encontraba sólo para darse cuenta que el miembro de este se hallaba flácido completamente —¡Ay, demonios! Shikamaru, con eso así no llegaremos a ningún lado. ¡¿Alguno de ustedes se anima a darle a su amigo Shikamaru una bueeena mamada?! —la pregunta del sensei sólo intimidó aún más a los ya de por sí temerosos jóvenes, regresando a verse unos a otros —Sólo estoy bromeando… Asshhh…
Kakashi se dirigió a la cómoda y sacó una pequeña cajita de cristal que contenía pequeñas píldoras esféricas de color verdoso oscuro, las susodichas medían apenas unos cuantos milímetros.
—Cada uno tome una y tráguenlas —indicó con una sonrisa Kakashi —Es seguro. No teman.
Cuando cada joven tenía en sus manos una de las mencionadas píldoras, voltearon sus miradas entre ellos mismo desconfiando un poco qué podía ser aquello, y uno a uno fueron introduciéndola en su boca para después tragarla. Las píldoras poseían un sabor ligeramente amargo y dejaba una extraña sensación en la garganta, y los gestos de los chunin lo dejaban muy en claro. Aún con aquel gesto de disgusto en sus rostros, los cuatro estudiantes veían a Kakashi al ojo como en espera de una respuesta a qué era lo que les había dado a tomar; sin embargo, lo único que este hizo fue una seña con la mano derecha indicando que sólo se dedicaran a esperar un rato.
Impacientes, ansiosos y nerviosos; Kiba, Lee, Choji y Shikamaru, este último desnudo de la mitad inferior del cuerpo, estaban sólo de pie, esperando como el jonin les había indicado. Algunos comenzaban a creer que Kakashi sólo se burlaba de ellos y su patética condición, dispuestos a abrir la boca en cualquier momento y reclamar por respuestas. Kiba era quien estaba a punto de decir algo cuando, sin previo aviso, sintió "algo" en todo su cuerpo y su respiración comenzó a agitarse repentinamente. Sus compañeros comenzaron con los mismos síntomas unos segundos después del canino, lo cual era clara señal para el sensei que las píldoras comenzaban a hacer efecto. Lo que la medicina les hacía sentir era un nivel algo alto de calor dentro de sí, lo cual provocaba desesperación y algo de ansiedad además de la agitada respiración, pero a pesar de eso, se sentía extrañamente bien, y eso comenzaba a notarse en la lenta erección que Shikamaru estaba teniendo, así como en los crecientes bultos formándose junto en la entrepierna de los otros tres chunin.
—Ahora, Shikamaru. Sube aquí —indicó Kakashi señalando los muslos de Asuma, quien aún permanecía dormido boca abajo, cuando notó que el miembro del joven se hallaba en su punto máximo de endurecimiento.
Entre lo extraño que sentía su cuerpo y la agitada respiración, Shikamaru no tuvo la concentración necesaria para poder decir algo. Por lo que, sin cuestionar, subió a la cama, tomó asiento justamente en los anchos muslos de su sensei y, con una algo borrosa visión, pudo notar aquel enorme trasero justo delante de él, a centímetros de su erecto miembro.
—Creo que el resto ya lo sabes, Shikamaru —aquellas palabras resonaron en la ida mente del chunin, quien sin pensarlo posó ambas manos en las nalgas de su durmiente maestro, pudiendo confirmar lo que, hasta ahora, dedujo solamente viendo. Aquel trasero tenía una firmeza indescriptiblemente excitante, la cual constrastaba con la suavidad de la piel que envolvía las perfectamente redondas nalgas. Después de un par de minutos de tratar de enfocar su cabeza en lo que debía hacer, Shikamaru separó las nalgas de su maestro, pudiendo ver el oscuro asterisco. Kakashi no pudo hacer más que reír maliciosamente dentro de sí, pues sabía que el rebelde y aún estrecho esfínter no sería problema alguno a la hora de la penetración, pues el músculo se hallaba por completo relajado debido a lo profundo que su dueño se hallaba durmiendo todavía.
Por alguna razón, el tener las nalgas de su maestro separadas con sus propias manos y tener a plena vista aquel ano, excitaba al joven Shikamaru. Después de un par de minutos de sólo estar encima de Asuma, viendo aquel espectáculo, por fin decidió ponerse en posición y, moviéndose torpemente debido a su estado, llevó la cabeza de su glande directamente en aquel agujero y, dando un ahogado gemido, el chunin introdujo, en una sola y rápida embestida, su miembro completo, penetrando las abusadas paredes del esfínter, arqueando su espalda debido a la excitación que experimentaba.
La sensación de tener su pene dentro del trasero de su sensei, la persona que se había vuelto su maestro y confidente de su día a día y a la cual atesoraba como una de las personas más queridas y apegadas para él, era realmente mágica.
