—¡¿Estás listo, Asuma?! Más te vale estarlo, ¡porque aquí voooy! —proclamó el enmascarado shinobi tomando las caderas a la vez que colocaba su miembro justo en el tímido agujero.

—¡No, no! ¡Kakashi! ¡Espera, por favor!...

—¡Hahaha! ¿Y qué ganarías con eso? No parece que tengas muchas opciones para evitar que esto pase

—¡Por favor, Kakashi! Te pido que… ¡NO! Te lo ruego… por favor. No hagas esto.

—¡Ya es tarde! No hay marcha atrás.

Kakashi comenzaba a presionar las paredes de aquel esfínter con su rígido y babeante miembro, más que listo para hacer suyo el trasero del hombre que yacía en cuatro frente a él. El ambiente de la habitación era tenso, podría decirse que se expandía al resto de la casa y podía sentirse desde que se ponía un pie dentro de ella; hasta que…

—¡BANANAS!

—¡¿Eh?!... —aquel grito había sorprendido al enmascarado ninja, desconcentrándolo y arruinando la lasciva actitud que había construido en los pasados momentos —¿¡QUÉ MIERDA, ASUMA?! ¡¿Qué carajo fue eso?!

—¡HAHAHAHAHA! —reventó a carcajadas el shinobi llevándose una mano al estómago —¡Relájate, hombre! ¿Dónde quedó tu sentido del humor? Sólo estaba probando la palabra de seguridad. Hehehe.

—Pues felicidades, ¡Asuma! Arruinaste el mood —se quejó el ninja, molesto. Dándole la espalda al adonis cruzando los brazos como si de un niño caprichoso se tratase.

—¡Aaaaawww! Vamos, hombre. No seas así —dijo Asuma colocando ambas manos en los hombros del enmascarado y, apoyando su barbudo mentón en el derecho, quedando a milímetros de aquella oreja —¡Al menos ahora sabemos que la palabra de seguridad sí funciona! ¿Y…y, desde cuando necesitas 'mood' para coger? Anda, vamos. Podemos regresar a lo que estábamos tranquilos y seguros, ¿qué dices?

—Mmmmppphhh…. —el enmascarado sólo tuvo ánimo de soltar un refunfuño, sin moverse un centímetro de la posición en la que estaba.

—Bueno. Está bien —exclamó Asuma apartándose de Kakashi y levantándose de la cama —Supongo que tendré que terminar esto yo sólo —dijo mientras tomaba de la cómoda frente a la cama un consolador de color negro en forma de pene con los testículos en la base, de aproximadamente 15 cm de largo y 4 cm de ancho, pero que además incluía la función de vibrador; mientras continuaba su camino hacia la salida del dormitorio con el dicho juguete en mano.

Asuma iba a paso lento pero firme, con la espalda recta y sacando el pecho, como luciendo su suculento y perfecto cuerpo para atraer la atención del encaprichado shinobi; sabiendo que había logrado su cometido en cuanto vio al hombre voltear a verlo de reojo rápidamente, haciéndole sonreír de satisfacción.

—¡ALTO AHÍ! —en el momento en que Asuma se hallaba frente a la puerta y la había abierto apenas unos centímetros, Kakashi se levantó de la cama, y, de golpe, volvió a cerrarla, estirando ambos brazos sobre esta, uno a cada lado del adonis, bloqueando ambos flancos.

—Vaya… ¿Cambiaste de opinión? —cuestionó Asuma de forma pícara mientras daba vuelta hasta quedar cara a cara al otro hombre.

—No vas a librarte tan sencillo de esto, Asuma —contestó, llevando una mano a ese musculoso pecho—Mereces ser castigado por lo que hiciste.

Con una sonrisa en el rostro, Asuma levantó las manos señalando que estaba a merced de lo que su compañero quisiera. Kakashi ferozmente le hizo darse vuelta nuevamente y, con ayuda de todo su torso, presionaba aquel musculoso cuerpo contra la puerta. La excitación estaba ganando terreno y, en un abrir y cerrar de ojos, el rígido miembro se hallaba listo nuevamente, así que colocó la dura cabeza justo en la entrada a aquel trasero, preparado para abrirse paso a la brevedad.

—Hehehe. ¿Qué pasa? ¿Dudas? —cuestionó Asuma al mismo tiempo que empujaba su trasero hacia Kakashi, insertándose de lleno la erecta carne en él —¡Mmmmmmm! Hemos hecho esto un millón de veces y no deja de sentirse taaaaan…¡Ggh!...bien.

—¡Vaaaaya, Asumita! ¿Mi verga te tiene embrujado o qué? ¡Hahahaha! —exclamó Kakashi mientras comenzaba a deslizar su miembro dentro y fuera del cálildo trasero.

—No te des tanto crédito, estúpido. Tú sólo me ayudaste a descubrir un nuevo placer. Eso. Es. ¡Todo!

—¡Oooh! ¿Eso piensas? ¡Falta educar esa boquita tuya, eh! —inmediatamente después Kakashi tomó los brazos del adonis y los llevó a su espalda, inmovilizando y controlando al shinobi, aumentando la velocidad de sus movimientos.

—Mmmmmmm… ¡Aahhhhhhh! Eso se siente….¡Ahhhh!….bien… —exclamaba entre gemidos el apuesto shinobi, pues el miembro de Kakashi estaba actuando como una jeringa, la cual inyectaba continuas y poderosas dosis de éxtasis que lo llevaban a experimentar un orgasmo tras otro—Más…*jadeo*…más rápido, Kakashi…

El enmascarado hizo caso a aquellas palabras ahogadas en placer casi al mismo tiempo que salían de esos sensuales labios, incrementando considerablemente la velocidad de sus caderas; causando en Asuma ese clásico arqueo de espalda, quien apenas y podía contenerse ante todas las sensaciones que su trasero le brindaba. Para aumentar la excitación y el disfrute de ambos, Kakashi liberó una de sus manos que sujetaban los brazos de Asuma y la llevó hasta su también excitado miembro y comenzó a frotarlo al mismo ritmo con el que introducía su herramienta una y otra vez en aquel agujero.

—Ahhhh… Maldición, Kakashi… Mmmfffgghmm… —Asuma apenas podía pronunciar palabra debido al alto nivel de éxtasis que experimentaba y el brusco vaivén que ocurría a sus espaldas —…Gghh… Eso… Eso se siente… ¡Sigue!

No hubo respuesta a aquellas palabras, y la habitación había entrado en un constante y agresivo intercambio de gemidos provenientes de ambos shinobi. El aire pesaba debido a lo increíblemente sexual que se había tornado el ambiente. El olor a sexo estaba impregnado en todas y cada una de las cosas y muebles que se hallaban ahí dentro. Asuma con el rostro pegado a la puerta y con un ligero temblor en sus piernas, mientras Kakashi respiraba mediante salvajes bocanadas de aire para recuperar un poco el aliento, pues aquel erótico acto había alcanzado un nivel bestial.

No pasó mucho tiempo hasta que ambos hombres alcanzaran su máximo orgasmo, llevando a los hombres al tope de la excitación y placer, el cual se hizo presente a través de largas y abundantes eyaculaciones en ambos. El rígido miembro del adonis disparaba todo su semen contra la puerta y la gravedad se encargaba de llevar la sustancia hasta el alfombrado suelo. Kakashi por otro lado, literalmente, vaciaba por completo sus testículos dentro del ya algo aflojado trasero, razón por la cual el blanco fluido terminaba desbordándose de este, dibujando hilos de varios tamaños a lo largo de las musculosas piernas del shinobi hasta sus talones.

Rendidos, ambos shinobi se dejaron caer al suelo, recargando sus espaldas en la puerta sin más que agitadas respiraciones proviniendo de sus bocas.

Para Asuma todo se había suscitado a un ritmo increíblemente rápido. No, no se refería al sexo; sino a la relación con su amigo y colega Kakashi. Si bien antes se sentía forzado a tener aquella relación de odio de esclavo y maestro que existía simplemente para llevar a cabo ese mutuo acuerdo que ambos pactaron; ahora todo marchaba de maravilla para ambos bajo aquel mismo techo, no había más ofensas o insultos, todo era paz y tranquilidad y, aunque aún estaba aquel trato de por medio, ya no se sentía más como uno. Su relación había, definitivamente, evolucionado. Habían sido ya 4 meses desde que Asuma se mudó a vivir con Kakashi y, realmente, el adonis no sentía que en realidad llevara todo ese tiempo en esa casa. Comenzaban a conocerse perfectamente uno al otro: gustos y disgustos, habilidades y carácter, fortalezas y debilidades, por mencionar solo unos de muchos aspectos. Por supuesto que, todo eso también se aplicaba a su relación en la cama, pues el sexo se había convertido en algo frecuente para aquellos hombres; sin embargo, el tema sobre una relación amorosa jamás se había puesto sobre la mesa, simplemente eran dos hombres que disfrutaban de tener relaciones sexuales entre ellos. Habían pasado de enemigos a prácticamente amigos sexuales o 'fuck buddies', puesto que ahora que Asuma y Kakashi comenzaban una nueva amistad desde cero y se conocían mejor que nunca, también podían darse el mejor placer del mundo y pasar muy buenos ratos cada vez que tenían sexo. Y, cabe mencionar que, Asuma se sentía sumamente feliz por el giro tan inesperado que su situación había tomado y, claro, también su vida.

Una vez habiendo recuperado el aliento y la cordura, los miembros flácidos y el sexoso ambiente se había disipado, ambos ninja simplemente intercambiaron miradas y una traviesa sonrisa; sólo para después entrar juntos a la ducha para poder lavarse de todo ese sudor que había impregnado su inconfundible olor y del semen que había quedado en sus cuerpos, mucho o poco.

Después de un par de horas los ninja se encontraban en la sala mirando un partido de golf, con un six-pack de cervezas en la mesa de centro y un bowl lleno de un mix de varios tipos de frituras. Ambos llevaban puesta ropa en extremo casual, era domingo y no había nada planeado para ese día, así que estaba destinado enteramente al ocio y descanso.

—¿En serio te gusta ver eso?

—¡Claro que sí! —respondió Kakashi defendiendo al deporte —El hecho que me comporte como pervertido en ocasiones no significa que no sea un hombre de cultura. ¡Hmph!

—¡Hahahahaha! ¡¿En ocasiones?! —cuestionó riendo Asuma llevando una mano a su vientre —Supongo que algo tan aburrido como eso ayuda a nivelar tanta lujuria que tienes en las bolas, ¿no?

—Hehehe… ¿En serio crees eso? —respondió el enmascarado cínicamente.

—Naaaah... En realidad no ¡Hahaha!

—¡Hahahaha! —ambos reían de la conversación que estaba teniendo lugar.

—¿Hay algo rico en el refrigerador?

—Nope… Nada.

—Mmm… Iré a ver de todos modos —dijo Asuma a la vez que se ponía de pie de aquel suave sofá para dirigirse a la cocina, y fue justamente cuando pasaba frente a Kakashi que este le dio una fuerte nalgada, indicándole, en broma, que se apresurara pues no lo dejaba ver la tv —¡Hohohooo! Cuidado con esa mano, vaquero. No creo que quieras empezar algo que esta vez no podamos terminar.

—¡Cierra la boca! Ya va a hacer el tiro decisivo y tus ¡enormes nalgas! no me dejaban ver. ¡Hahaha!

—Hehehe… Pues tal vez sea una señal, ¿no crees? —Asuma subiendo rápidamente al sofá, sentándose en el regazo del enmascarado —Tal vez mis enormes nalgas puedan hacer algo mejor que ese aburrido deporte, ¿eh? —decía el adonis al mismo tiempo que tomaba las dos manos del hombre debajo de él y las conducía hasta estar posadas sobre su trasero.

Kakashi podía sentir aquellos redondos músculos a la perfección debido a los sumamente cortos y ajustados shorts que el adonis portaba en ese momento, los cuales tenían el mismo largo que la pelvis, cubriendo simplemente apenas unos milímetros más de donde comenzaban los anchos muslos del shinobi.

—Asuma… ¿Es que acaso… acaso quieres dejarme seco? —cuestionó el enmascarado en un exhausto tono mientras masajeaba aquel trasero —Acabamos de tener un cojetlón hace unas horas…

—¡Oh-hohoho! ¿Y eso desde cuando ha significado un impedimento para ti?

—¡No es un impedimento! Es sólo que… en verdad estoy cansado, hehehe…. —decía Kakashi riendo dulcemente rascándose la nuca.

—¡Hahaha! ¡Que aguafiestas que resultaste ser! —replicaba el musculoso shinobi mientras bajaba del regazo de su colega —¡Pero! Será mejor que pidas una pizza ya. Muero de hambre y no pienso esperar a que termine tu estúpido partido.

—Pero… pero…

—¿Pero? —Asuma volteó a ver al hombre de forma amenazante y con una malévola sonrisa en su rostro —¿Entonces lo haremos a las malas?

—Está bieeeen, está bien —Kakashi sólo pudo responder poniéndose de pie con una sonrisa en su rostro debido a la juguetona actitud de Asuma.

Las calles comenzaban, poco a poco, a vaciarse, varios de los muchos restaurantes comenzaban a dar por finalizada la jornada de otro día más, y la aldea se hallaba bajo una silenciosa y tranquila noche, como comúnmente era Konoha en tiempos prósperos.

En casa de Kakashi la energética aura que había dominado la mayor parte de aquel día se había apaciguado ya, y la sala de estar, la cual había sido testigo de toda la acción ocurrida, se hallaba desierta. Aquella noche era una de las, casi nulas, ocasiones en las que los shinobi se encontraban cada uno por su cuenta, ocupados en sus propios asuntos; aunque esto último no aplicaba del todo al enmascarado ninja.

En el gimnasio del piso inferior se encontraba Asuma, caminando a paso lento en la cinta de correr. Tenía ya aproximadamente un par de horas desde que había bajado al subterráneo salón a ejercitarse. El musculoso adonis continuaba caminando, con su mente enfocada en el trabajo a su cuerpo y la mirada fija a la pared de espejo que tenía frente a él; o al menos así lo fue hasta que un extraño ruido interrumpió su concentración, un mecánico sonido del cual no sabía su procedencia. Recorría el salón entero con la mirada buscando la fuente de aquello, sin detener su andar siquiera un segundo. Así seguía hasta que aquel sonido se dejó escuchar una segunda vez. Entonces de reojo, rápidamente, Asuma pudo notar un ligero movimiento de la cámara que colgaba del techo cerca de una de las esquinas del gimnasio, provocándole dibujar una maliciosa sonrisa en aquel perfecto rostro.

Al otro lado del lente, desde la comodidad y privacidad de aquel pequeño y secreto cuartito, Kakashi observaba cada movimiento del musculoso adonis. Sentado en un elegante y alto asiento, sin parpadear una sola vez y acariciando su miembro por sobre la ropa; deleitándose la vista con semejante espectáculo que le mostraban aquellos monitores en la pared. El enmascarado ninja no era fanático de esos momentos en los que tenía que apartarse de aquel hombre para ejercitarse, pero no podía negar que era esa disciplina y dedicación la que le otorgaba aquel tan musculosos y sensual cuerpo al atractivo shinobi, el cual podía después disfrutar de cuántas formas pudieran ocurrírsele. Aquel hombre tenía la mirada tan fija en el desnudo torso de Asuma, que no notó cuando este había descubierto que estaba observándolo a través de las cámaras; pero de lo que sí se percató fue del tan repentino cambio de su comportamiento.

El adonis peinó su empapado cabello hacia atrás exponiendo completamente sus pectorales a la cámara, los cuales se extendían debido a la flexión de sus brazos, causándole un brote de excitación al enmascarado. Sabiendo indiscutiblemente la reacción que le causaría, Asuma sonrió y, sin pensarlo dos veces, aumentó la velocidad de la cinta al punto en que debía trotar para mantener el ritmo. Aquello no pudo haber dado más en el clavo, pues el espectáculo había subido de nivel. Aquel par de enormes pechos rebotaba de arriba abajo en perfecta sincronía con el movimiento de los musculosos brazos y piernas del shinobi, atrayendo, cual imán al metal, la lujuriosa mirada de Kakashi. Siendo incapaz de apartar la vista de aquellos músculos, el nivel de excitación de este subía conderablemente y con él, el deseo. Kakashi se levantó de su asiento para inclinarse lo más posible hacia el monitor, sacando, al mismo tiempo, su casi erecto miembro de aquella prisión en la que sus pantalones se habían convertido. Le velocidad con la que el excitado hombre masturbaba su miembro había sobrepasado por mucho la del correr del hombre de la pantalla, siéndole ahora inevitable cerrar los ojos por lapsos de unos segundos por la estimulación que daba a su miembro.

Después de aproximadamente 15 minutos, el shinobi bajaba la velocidad de la cinta hasta esta quedar completamente inmóvil, lo cual tomó por sorpresa al enmascarado, pues todavía no se había venido y no podía dejarlo así, a medias. Maldecía con una mirada de ira al adonis por saber perfectamente lo que estaba haciendo y cuando estaba más que listo para salir del cuartito para hacerlo pagar, algo atrajo su mirada nuevamente al monitor. Asuma, de espaldas a la cámara, tomó el elástico de los diminutos shorts deportivos que llevaba puestos, mientras volteaba a ver directamente al lente en señal de lo que venía. Otra vez Kakashi había quedado hechizado por aquella imagen y, congeló cualquier movimiento que estaba por hacer para poner su total atención a lo que estaba por ocurrir en aquella pantalla. El adonis deslizaba suavemente los shorts hacia abajo mientras, para sorpresa del enmascarado, revelaba una segunda sorpresa. El desnudo trasero de Asuma debajo de aquella prenda lo había dejado boquiabierto y rotundamente atónito, estaba usando un suspensorio. Una vez había llevado los shorts hasta la mitad de sus muslos, Asuma se levantó y continuó; pero esta vez, para llevar a cabo ese mismo proceso no recurrió a sus manos. Comenzó a mover las caderas en aleatorios pero sensuales movimientos, esperando que, con ayuda de estos, los shorts terminaran de deslizarse por sus piernas. Pudiendo apenas dar crédito a lo que estaba viendo, un anonadado Kakashi seguía inmóvil mirando aquella pantalla, su miembro superaba la rigídez que hace unos momentos había alcanzado, quedando paralelo al suelo. Las redondas nalgas incluso daban ligeros rebotes al compás de las inquietas caderas del adonis, quien comenzaba a sentir también un ligero cosquilleo sin saber dónde específicamente debido a la erótica situación.

Una vez se había deshecho de la prenda en cuestión, el adonis se agachó a recogerlos y, acto seguido, dio una palmada en su nalga izquierda, mientras quedaba de frente a la cámara.

—¡Pfffff! ¡Rayos! Pero que apestoso —exclamó después de olfatear su axila derecha, acompañado de una sensual cara de desagrado —¿Sabes qué? Creo que voy a tomar un baño… ¿Vienes?

Haber susurrado esa última palabra fue la chispa necesaria para hacer estallar el explosivo deseo dentro de Kakashi, el cual salió de aquel cuarto lo más rápido que pudo y, al llegar a las escaleras del gimnasio, no encontró al hombre ahí. ¿Acaso había llegado al baño de arriba en menos de dos segundos? No en vano Asuma tenía la fama y reputación de un shinobi excepcional, repleto de habilidades y capacidades que lo hacían un hombre audaz, capaz y fuerte.

Casi tropezándose, Kakashi subió velozmente las escaleras hasta llegar al dormitorio y, abriendo de golpe la puerta del baño que había ahí dentro, vio al musculoso hombre bajo el agua de la regadera, ahora completamente desnudo. Esta vez no había ropa o cualquier tipo de material alguno que se interpusiera entre él y aquel cuerpo que parecía haber sido esculpido por la mano mas talentosa. Aún vestido, el enmascarado comenzaba a caminar hacia la regadera también hasta que una mano en su pecho lo detuvo abruptamente.

—No —dijo firmemente el desnudo hombre con una sensual expresión en su rostro mirando fijamente al único ojo visible —Quítatelo. Todo.

La débil carne de Kakashi no podía contener ya toda la excitación que recorría su cuerpo entero en cuestión de segundos, pero aún tenía el control suficiente de sí como para seguir las indicaciones dadas por el shinobi. Tal era el nivel de desesperación que no le importó deshacerse de toda la ropa de la manera correcta, llegando casi a desgarrar una que otra prenda en el proceso.

Una vez completamente desnudo, Asuma ayudó al enmascarado a adentrarse junto a él, tomándolo de la mano. Finalmente, al estar ambos hombres desnudos y frente a frente, una sincera sonrisa se dibujó en sus rostros, agradeciendo el estar justo ahí y en ese momento acompañados el uno del otro. El musculoso shinobi no tardó mucho en notar la erección de su colega, por lo que, riendo pícaramente, le dio una botella de jabón líquido y, dándose la vuelta, indicó que enjabonara su espalda; y sin poder articular palabra alguna, tomó una considerable cantidad de la viscosa sustancia y comenzó a frotar sus manos a lo largo y ancho de toda aquella musculosa espalda. No paraba de impresionarle el contrastante grosor de la anchura de los hombros, con la estrechez de aquella cintura. Realmente era un cuerpo perfecto. Cuando el enmascarado había enjabonado la espalda retiró las manos esperando la siguiente indicación, pero el adonis lo volvió a tomar por sorpresa tomándolo de las muñecas y llevando sus jabonosas manos a su trasero. También quería que enjabonase aquel par de nalgas. Tarea a la cual Kakashi se vio más que encantado por hacer y, después de haber terminado, se puso a masajear y juguetear con los esféricos musculos. Una vez habiendo terminado su labor, quedó de frente a Kakashi nuevamente y, ahora fue él quien tomó una buena cantidad del jabón en su mano. El adonis se acercó hasta quedar a tan sólo centímetros del, más bajo que él, hombre, sólo para después comenzar a frotar aquel jabón sobre el torso de su colega. Se tomaba la calma y su debido tiempo para hacer la espuma necesaria para que no quedara un centímetro sin cubrir con la higiénica sustancia. Deslizaba sus manos sugestivamente hacia la ingle del enmascarado cada vez que las movía hacia abajo, dándole el claro mensaje de qué era lo que le seguía; sin embargo, por tercera vez en ese mismo día, le sorprendió que aquello no fue así. Asuma tomó entre sus manos un poco de la espuma en Kakashi y, lanzándole una lujuriosa mirada, la llevó a su trasero y comenzó a frotarla en aquel espacio entre sus nalgas.

Sangre comenzaba a salir a cántaros de la nariz de Kakashi. Y es que cómo culpar al pobre y excitado hombre; estaba presenciando cómo aquel adonis, aquel macho en todo sentido de la palabra, jugueteaba con su propio trasero, con el simple propósito de provocarle excitación.

—Ahora sí. ¿Listo? —cuestionó Asuma con su masculina y juguetona voz después de terminado. Kakashi, nuevamente inmóvil, no pudo pronunciar palabra alguna o, siquiera, asentir. Aunque no tardaría mucho más en permanecer en ese estado.

El musculoso adonis dio media vuelta y pegó por completo su cuerpo al de Kakashi, encajando a la perfección su musculosa espalda con aquel torso. El enmascarado no podía articular palabra alguna, aquel hombre estaba tomando las riendas de toda la situación y cada movimiento era totalmente inesperado, tal que su mente no alcanzaba a procesarlo todo debidamente.

El jabonoso trasero del adonis había quedado casi a altura de la también enjabonada entrepierna. Y aprovechando la resbalosa propiedad que ambos tenían, fue que comenzó a realizar circulares movimientos de cadera, acomodando el excitado miembro entre el par de nalgas a la perfección, como si de dos piezas de rompecabezas se tratase. El transparente fluido que ambos habían ayudado a untarse anteriormente llevaba aquel erótico acto a un nuevo nivel de placer que Kakashi jamás habría podido imaginar, pues ayudaba a que el deslizamiento que el redondo par de músculos provocaba en el prepucio se diera de manera fácil y natural.

—¡Hehehe! Veo que te está gustando, ¿verdad? —dijo Asuma en el momento en que su colega lo rodeo con ambos brazos y lo abrazaban fuertemente del abdomen, como si los niveles de placer que su cuerpo experimentaba estuvieran a punto de desbordarse. Fue justo después de apartar aquellos brazos de su cuerpo y, sabiendo que carta jugar en el más preciso de los momentos, el adonis se inclinó hacia adelante hasta que sus manos hicieron contacto con el mojado suelo de la regadera —Bien, tigre. Dalo todo.

Lo que el ojo del excitado ninja vio frente a él en el momento en que se abrió fue al musculoso adonis completamente agachado y con el trasero arriba, el cual se encontraba a sólo centímetros de su erecto miembro, el cual estaba a punto de estallar. Y sin pensarlo dos veces, y doblando un poco de rodillas, introdujo de golpe toda su rígida carne en aquel enorme trasero. Kakashi no pudo hacer nada más que soltar un grito y arquear su espalda, pues la placentera sensación que el introducir su pene en aquel agujero le causaba jamás pasaba de moda. Después de ya varios meses en que ambos tenían sexo a cada oportunidad posible, era lógico pensar que aquello, poco a poco, iría perdiendo su magia o ese toque de la primera vez; pero el trasero de Asuma era otra historia. Parecía que sus entrañas habían sido diseñadas únicamente y exclusivamente para él, para poder darle el placer que necesitaba cada vez que quisiera vaciar sus bolas y pasar un buen rato.

Ahí estaban los dos, uno empujando y sacando su hambriento miembro de ese excitante trasero, y el otro dejando salir constantes gemido de su boca con cada bestial embestida que recibía. Queriendo hacer las cosas un poco más ardientes, Asuma quiso levantarse un poco hasta alcanzar la llave y dejar salir el agua de la regadera; pero no contó con que la resbalosa sustancia de antes le hiciera una mala jugada, pues fue al intentar levantarse que, con todo su peso sobre el otro brazo, resbaló. El movimiento fue tan abrupto para ambos que, al Kakashi estar sujetado a las caderas del adonis, cayó junto con él; sin embargo, al momento de ambos haber llegado al suelo y debido a la posición en la que se hallaban antes, que aquel rígido pene se reintrodujo en el agujero de Asuma, sólo que esta vez había logrado llegar aún más adentro de él. En lugar de quejarse por dolor, el adonis dejó salir un fuerte gemido debido a lo tan adentro que aquel pene había llegado, era como si hubiera llegado a un botón que hizo que se disparara una fuerte carga de éxtasis a todo su cuerpo. Mientras que a Kakashi parecía no haberle importado lo ocurrido hace unos segundos, pues inmediatamente después, retomó el bestial vaivén con el que había estado penetrando aquel trasero.

Los dos shinobi se hallaban completamente compenetrados en aquel erótico acto, Kakashi aumentaba el ritmo de sus caderas de una manera que iba más allá de lo humano, asegurándose de introducir su carne hasta donde lo físico permitía, provocando que Asuma se hundiera y sometiera a la deliciosa sensación que aquello le proveía. Ya estando cerca de la cúspide de la excitación que ambos dieron su máximo para culminarlo con broche de oro. En cuanto pudo sentir como su pene estaba por estallar, el enmascarado se introdujo de lleno en las entrañas del adonis, empujando hasta el fondo para asegurarse de depositar todo su semen dentro del hombre; y fue debido a los orgasmos que esto le causaba que las entrañas del musculoso shinobi se contrajeran una y otra vez, como si quisieran ordeñar hasta la última gota de la blanca sustancia, haciendo que Kakashi se viniera como nunca antes había hecho. La química de aquellos hombres era tan impresionantemente alta que sin la necesidad de decir palabra alguna sus acciones se veían en absoluta sincronía, estimulándose el uno al otro para ambos llegar al tan esperado orgasmo.

Después de vaciarse por completo en el abusado agujero, el enmascarado se desplomó sobre aquella ancha y cálida espalda; espalda que pertenecía al yacente adonis debajo suyo, quien sólo alcanzó a sonreír al ver al enmascarado sobre él intentando recuperar la respiración, pudiendo sentir como aquel miembro comenzaba a perder su rigidez y salía por su cuenta de su trasero, para después, desplomarse también. El rostro de ambos reflejaba, a pesar del cansancio, plenitud, pues el haber encontrado a una persona con la cual compartían un vínculo tan fuerte como el que habían forjado en los pasados meses, haciéndolos realmente disfrutar de la compañía del otro; y aquella tierna escena podía reflejar todo eso.

Ya a altas horas de la madrugada, los shinobi se encontraban acostados sobre la esponjosa cama del dormitorio de arriba, todavía desnudos y mirando infomerciales sobre absurdos productos que nadie necesita.

—No sé cómo pudiste hacerme todo eso, Asuma —exclamó Kakashi mirando detenidamente al presentador mostrando como aquel pequeño paño absorbía casi medio litro de un rojizo líquido.

—Hehehe… No entiendo tu pregunta. ¿Estás sorprendido o indignado? —respondió el adonis a la vez que exhalaba el humo del cigarro que fumaba.

—¿Desde cuándo llevabas planeando todo eso? Era como si hubiera estado embrujado o algo así.

—¡Hahaha! No me des tanto crédito —aclaraba el adonis mientras apagaba aquel cigarro en el cenicero de la pequeña mesita de noche a su lado —Todo se me fue ocurriendo al momento, ¿sabes?

—Vaaaya… Menos mal aún no he pagado un quinto de tus deudas. Así que poder disfrutarte un buen rato más, Asuma. Huhuhu… —la respuesta que recibió el enmascarado a aquel comentario fue un semblante sorprendido y preocupado plasmado en el rostro del hombre a su lado.

—Kakashi… No me digas que…

—¡HAHAHAHAHAHA! ¿¡Dónde quedó tu sentido del humor, Asumita!? —exclamó el ninja dando un ligero empujón al hombro del adonis.

—Hehe… Hehehe… Si sabes que estaba a punto de golpearte la cara, ¿no? —dijo Asuma entre nerviosas risas.

—Uuuuyyy… Tenemos que aprender a controlar ese carácter, eh.

—Si le tienes amor a tu cara, te recomendaría que no intentes hacer enfadar a la bestia —dijo el adonis antes de lanzarse repentinamente sobre el enmascarado, lo cual derivó en los dos hombres luchando, intentando derribar e inmovilizar al otro. Aquello era un espectáculo de desnudos cuerpos forcejeando y frotándose entre llaves y distintos agarres. Aunque era un encuentro parejo y la lucha tomó varios minutos, al final fue Asuma quien logró someter a su enmascarado colega colocándose sobre él y sujetando sus extendidos brazos por sobre su cabeza.

—Vaya… Al final el músculo gana, ¿no? —exclamó Kakashi entre jadeos después de unos cuantos segundos de hallarse inmóvil por el musculoso hombre.

—Hahaha… ¿Recuerdas cuántas… cuántas veces te dije que te ejercitaras cuando eramos jóvenes? Hehehe. Preferiste quedarte escuálido.

—Claaaro. Pero los músculos no lo son todo, Asuma —dijo el enmascarado orgulloso —¡YO, prefería ejercitar mi cerebro!

—¡Tierra llamando a Kakashi! ¿Sabías que no tienes que elegir uno y puedes ejercitar ambas cosas, idiota?

—¿Qué, ahora te vas a jactar de ser un genio musculado?

—Hahaha. Habrá otros que en verdad son genios. Pero yo decidí trabajar cuerpo y mente. ¿De qué te sirve una cabeza vacía en un enorme cuerpo? —respondía seguro de sí el adonis —Shikamaru es un gran ejemplo de lo que es ser genio.

—HA-HA. Muy interesante y todo pero, ¿podrías soltarme ya? Creo que ya no me llega la sangre a las manos —dijo con una expresión de dolor en el rostro, a lo cual Asuma dejó ir a su compañero entre risas mientras se ponía de pie para ayudarlo a levantarse —No necesitaba eso. Pero gracias.

—Meh… No hay de qué —respondió el shinobi mientras se dirigía a su lado de la cama.

—Y hablando de estar agradecidos. Te tengo una sorpresa que creo que te gustará.

—¿Ah, jí? Aelantche, te ejcucho —decía el adonis con otro cigarro entre los labios.

—Esta tarde, mientras estabas en el gimnasio, me tomé la libertad de llamar por teléfono de Kurenai —el rostro de Asuma volvía a mostrar sorpresa y una fija mirada en el ojo de Kakashi —Le pregunté que si quería verte y hablar contigo y todas esas cosas que hacen las parejas. Y dijo q… ¡UNFF!— se vió abruptamente interrumpido por el fuerte abrazo que recibió del conmovido adonis. Kakashi sólo alcanzó a abrazarlo por igual , frotando su mano en la espalda del shinobi. Ambos hombres aún en completa desnudez, permanecieron en aquel abrazo un par de minutos, hasta que el enmascarado dijo —Hehe. Calma, calma. Nisiquiera he terminado de decirte todo.

—Lo-lo lamento —dijo Asuma entre lágrimas —Es-es que… me tomaste por s-sorpresa.

—Calma. En fin, accedió a verte y, aquí viene la mejor parte, vendrá mañana mismo. Así que creo será mejor dormir de una vez.

—…Gracias —Asuma volvió a agradecer el piadoso acto de su amigo abrazándolo nuevamente recostándose sobre su pecho, mientras lágrimas de alegría continuaban brotando de sus ojos.