Me di cuenta tarde que me olvide de poner esto en el primer capí, lo pongo ahora y cuenta por el primer cap, este, y todos los demás que vienen (porque seguramente me olvidaré de ponerlo en el resto también).

Disclaimer: Bleach y todos sus personajes no me pertenecen, no le hubiera dado ese final al manga si fuese así, son propiedad de Tite Kubo.


Deseos de escorias.

"Tell me we both matter, don't we?"

-Running up that hill, Kate Bush.


Capítulo Dos:

-¿Quién te gusta?

Sin querer hizo un rayón en la hoja por el sobresalto que le causó la repentina pregunta. Se giró hacia el pelinaranja. Él seguía haciendo la tarea, sentado frente al escritorio junto a la cama en la que estaba ella acostada haciendo sus deberes, imperturbado como si no hubiera cuestionado nada.

-¿Por qué de repente sales con eso?

Ichigo suspiró, dejó el lápiz junto a su cuaderno y finalmente volteó a verla. Apoyó un codo en la mesa y su cabeza en la mano, aparentaba aburrimiento pero sus ojos y el leve sonrojo de sus mejillas demostraba lo contrario.

-Curiosidad -pausó unos segundos en los que apartó la mirada y se revolvió el cabello con cierta inquietud -Además, tú sabes quien me gusta… -dijo, como toda explicación.

Ella frunció el ceño.

-¿Y qué? Lo sé porque fuiste muy obvio delante mío, no porque me lo hubieras contado -y con indignación volvió a enfocarse en su tarea, sin darle importancia al rayón que cruzaba la mitad de la hoja continúo escribiendo.

Estaban en la casa del Kurosaki.

Ambos se habían hecho muy apegados en el mes y medio que había pasado. Pasaban juntos la mayoría de los recesos, y los almuerzos en la azotea de la escuela ya se habían hecho algo cotidiano; incluso había varios días en que el pelinaranja la acompañaba hasta un punto cercano a su casa, a pesar de que vivía bastante lejos de allí.. Sin embargo, un día, cuando estaban caminando uno al lado del otro hacia la reja de la escuela, le comentó que había comprado un nuevo juego para su consola y si quería ir a su casa a probarlo con él. La morena aceptó sin pensarlo. Desde entonces y sin decir nada, ella comenzó a ir a su casa todos los días después del instituto, quedándose hasta después de la cena.

A él le gustaba la distracción que su presencia era para sus pensamientos; a ella no le gustaba la soledad que atosigaba su vacío departamento.

Rukia dejó de escribir y le dirigió un rápido vistazo por el rabillo del ojo, notando que él se había quedado en la misma posición, pareciendo perdido en sus pensamientos. Apretó los labios y miró por la ventana al lado de la cama al cielo lluvioso.

-Kaien.

Ichigo salió de su ensimismamiento al oír el pequeño susurro, enfocó su atención en ella nuevamente.

-Kaien… Shiba -repitió la morena, esquivando su mirada.

Frunció el ceño, ¿de dónde le sonaba ese nombre?

-¿Kaien Shiba? -repitió pensativo, tratando de ubicar de dónde lo conocía. De repente sus ojos se abrieron con sorpresa -¿El profesor Kaien Shiba?

Ella se tomó unos buenos segundos antes de asentir apenas perceptiblemente.

-¿Te gusta platónicamente o qué?

Se giró hacia el pelinaranja enojada.

-¡Idiota! -exclamó -Sabría distinguir entre algo así y un enamoramiento de verd- -se quedó callada a media palabra al darse cuenta de lo que había dicho, volvió a insultarlo una vez más por lo bajo y regresó a su tarea, tratando de ignorar el calor en su rostro y lo que acababa de suceder..

Nunca había dicho sus sentimientos en voz alta, ni siquiera en soledad. Apenas se atrevía a pensarlo.

Ichigo permaneció unos momentos observándola en silencio, antes de levantarse de la silla y acercarse a su cama, sin decirle nada corrió los libros y cuadernos que ella había desparramado sobre esta ante su mirada sorprendida y confusa, y se sentó en el espacio que había dejado libre, deslizándose hacia atrás hasta quedar con la espalda apoyada en la pared y las piernas extendidas sobre el colchón. Ella lo observaba sin entender.

-¿Entonces cómo es que llegaste a eso? Supongo que no te empezó a gustar por su manera de dar clases -indago.

Rukia agachó la cabeza, sintiendo su rostro calentarse de nuevo. Con resignación se incorporó para copiarlo y sentarse junto a él en una posición parecida a la suya, nada más que en vez de estirar las piernas las flexiono y atrajo a su pecho, abrazándose a ellas y apoyando el mentón sobre una de sus rodillas.

-Lo conozco desde muy pequeña. La hermana mayor de Kaien es buena amiga de mi hermano -se encogió de hombros-. Cuando Byakuya se tenía que ir de viaje de negocios, solía quedarme en su casa.

Ichigo asintió, sin apartar su vista del ropero frente a ellos.

-¿Él no estaba de novio con la profesora Miyako?

La morena no contestó, lo tomó como un sí.

Se rascó la parte posterior de la cabeza.

-Pienso que realmente deberías seguir adelante.

Kuchiki aferró con más fuerza el agarre alrededor de sus piernas.

-Pienso que realmente deberías seguir adelante -repitió, con tono mordaz.

Ichigo quiso refutar algo pero rápidamente se mordió la lengua, había entendido claramente que la enana le había devuelto el comentario a su misma situación. Rukia no lo había visto con Orihime muchas veces, sólo un par más aparte del día en que se conocieron… ¿tan obvio era el hecho de que ella no sentía nada por él?

-Intente hacerlo, varias veces -habló después de un momento, dirigiendo su mirada a ella -... por lo menos - pausó -¿Y tú? -como toda respuesta, ella sólo escondió su rostro entre sus brazos.

Kurosaki permaneció con la vista fija en ella, admirandola. Encorvada en sí misma, parecía más pequeña de lo que ya era. La observó detalladamente.

Rukia era linda. Muy linda.

No lo pensó, simplemente actúo. Era alguien que se dejaba llevar mucho por los impulsos.

La morena se sobresaltó cuando el pelinaranja jaló su brazo para destapar su cara, y con la otra mano agarró su rostro, haciendo que lo alzara. Antes de que pudiera quejarse, él estrelló su boca contra la suya. Observó con los ojos abiertos de par en par los de él fuertemente cerrados, sintió sus labios moverse contra los suyos. Empezó como algo suave, sus labios se movieron apurados pero con gentileza; sin embargo rápidamente se tornó en algo mucho más apasionado cuando él mordió con cierta rudeza su labio inferior para hacerle entreabrir la boca e introdujo sin miramientos su lengua en la boca de ella, recorriendo su cavidad hábilmente. Dejó que la empujara hasta quedar acostada sobre el colchón, dejó que él se colocará encima suyo. Agarró en puños la sábana, sin mover las manos de al lado suyo; las de él seguían en sus mejillas. En ningún momento se había roto el beso.

A pesar de que ella no respondía, Ichigo la besaba apasionadamente.

Rukia entrecerró los ojos. Se sentía húmedo, pero principalmente cálido. Apretó los párpados con fuerza y rodeó con los brazos la espalda de él, aferrándose a su camisa. Empezó a corresponderle con la misma pasión, moviendo su lengua contra la de él y tratando de imitar sus movimientos lo mejor posible.

El roce de su experimentada lengua contra la suya, aún tímida, no dejaba de enviarle escalofríos a su espina dorsal.

Ichigo inclinó la cabeza hacia un lado y con sus manos hizo que ella hiciera lo mismo hacia el lado contrario, profundizando aún más el contacto entre sus bocas. Podía decir con facilidad que ese era su primer beso, la torpeza en sus movimientos la delataba, pero eso le gustaba. Además, estaba aprendiendo velozmente lo que debía hacer, como su cuerpo se agitaba involuntariamente con pequeños choques eléctricos lo comprobaba.. Recorrió el costado de su torso con una de sus manos, yendo con más lentitud cuando paso por al lado de sus pechos, hasta llegar a su cintura.

Se sentía bien, muy bien.

Quería más de eso.

Rukia lo sintió alejarse pero se incorporó sutilmente y lo siguió, aún abrazándolo, sin dejar que se separará, e introdujo ella también su lengua en la boca de él.

Quería más de esa calidez.

Finalmente se distanciaron luego de un buen rato, ambos con la respiración agitada y jadeantes.

La morena dejó que sus manos se deslizaran pesadamente por la espalda del Kurosaki hasta caer sobre el colchón a cada lado suyo. Se miraron fijamente hasta que Ichigo cerró los ojos y se agachó nuevamente. Esta ocasión en vez de buscar sus labios, se dirigió a su cuello; lo recorrió desde la clavícula hasta detrás de la oreja con su lengua. Rukia contuvo un suspiro y apretó los labios con fuerza, tratando de contener los temblores involuntarios que agitaban a su cuerpo. El pelinaranja inspiró profundamente antes de dejar salir el aire al mismo tiempo que mordía con suavidad la piel de la morena justo por arriba de su clavícula, asegurándose de dejar la marca de un beso para después alejarse y acostarse en la cama al lado de ella.

Ambos permanecieron en silencio, mirando fijamente el techo, calmando sus respiraciones. Ninguno sabía qué decir.

A ambos les había gustado, por diferentes razones: la de él, el simple hecho que se sentía bien; y la de ella, la calidez.

Diferentes razones pero el mismo propósito.

Durante ante aquel contacto los pensamientos callaron, el sentimiento de decepción amorosa quedó momentáneamente olvidado, y por lo que duró, no se sintieron tan vacíos.

Ninguno quería sentirse vacío.

-Ese fue mi primer beso -murmuró Rukia al cabo de unos minutos, sin apartar la mirada de la pintura blanca sobre ellos.

-Lo sé -respondió Ichigo, también sin voltearla a ver -¿Te molestó que lo tomara?

Negó con la cabeza, y finalmente volteó a verlo. Él le devolvió la mirada al sentirse observado.

-Quiero más -su rostro serio y la demanda en su voz contrastaba con el rojo de sus cachetes y la vacilación muda en su tono.

Al Kurosaki no le sorprendió su petición, él también quería más después de todo. Se acomodo para quedar de costado también, enfretándola. Acarició su suave mejilla con la mano izquierda.

-¿Segura? -ella asintió, apenas perceptiblemente -Pensé que no querrías seguir adelante con algo así.

Rukia pareció pensarlo unos momentos, después cerró los ojos y resopló, su aliento chocando contra su rostro. Se incorporó y comenzó a juntar sus cosas.

Ichigo se sentó en la cama, siguiendo cada uno de sus movimientos con los ojos.

-Tengo que irme, se me esta haciendo tarde.

Echó un vistazo a la ventana por sobre su hombro, apenas estaba atardeciendo y ella se solía quedar a cenar.

La morena guardó sus pertenencias en la mochila y salió de la habitación sin decir más.

Kurosaki se levantó y la alcanzó en pocos pasos largos, tomándola de la muñeca para detenerla en el pasillo justo antes de que bajara las escaleras al primer piso de su casa. Rukia frenó, pero continúo dándole la espalda.

-¿Dije algo que te molesto?

Dejó caer sus hombros, ni siquiera se había dado cuenta de lo tensa que estaba.

-No es eso -agitó la cabeza -Quiero más -repitió -, pero si quiero esto es por el simple hecho de que te quiero usar solamente. Y eso está mal.

Apretó sutilmente el agarre en la muñeca de ella.

-No está mal. Yo también te estaría usando.

Clavó sus orbes violetas en las miel, analizandose mutuamente.

-¿Se sintió bien? -prosiguió el pelinaranja ante el silencio que se extendió entre ellos.

Rukia se sonrojó débilmente ante la pregunta descarada, asintió de todos modos.

-Para mí también -jaló de su brazo para acercarla más, quedando a dos cortos pasos de distancia -Si se sintió bien, y los dos sabemos muy bien que ninguno siente nada por el otro, ¿por qué detenerse? -acortó un paso -Ninguno saldría lastimado.

Ambos eran demasiado egoístas como para querer esto...

-¿Prometes que no saldré lastimada? -sinceramente, habló antes de darse cuenta de lo que iba a preguntar; deseó haberse percatado antes y mantenerse callada. Le avergonzaba lo vulnerable que sonó.

...Pero eso estaba bien con ambos.

-Lo prometo -aseguró.

Usualmente evitaba hacer promesas, no era bueno con ellas. Pero estaba completamente consciente de que la morena no sentía nada por él al igual que él tampoco por ella, quizás lo que sentían por el otro no iba más allá que una simple amistad. Mientras no haya sentimientos, no había motivos para salir lastimados.

Ichigo agradeció mentalmente que su padre esté en alguna reunión de médicos y sus hermanas en la casa de alguna amiga y dio el último paso que los separaba.

Rukia no lo detuvo cuando levantó su rostro por el mentón y la besó de nuevo.


-¿De vuelta no vendrás a almorzar con nosotros Ichigo? -llamó Keigo cuando se percató de cómo el pelinaranja trataba de escabullirse fuera del salón sin ser notado apenas sonó el timbre que marcaba el comienzo de la hora del almuerzo.

-No -respondió él, sin prestarle atención.

-¡¿A dónde vas?! -exigió saber el castaño -¡Hace tiempo que ya no almuerzas más con nosotros! -recriminó con lágrimas en los ojos.

Mizuiro se paró junto al castaño, la caja de almuerzo en su mano y una pequeña sonrisa en sus labios, ignorando completamente el lloriqueo de su compañero.

-¿Vas a almorzar con Kuchiki?

No hacía falta responder, ya casi todos lo sabían, su silencio sólo lo confirmó aún más.

-¿Estás saliendo con ella? -esta vez habló Uryu.

Ichigo frenó, a pocos metros de distancia de la puerta. Se giró hacia su pequeño grupo de amigos, todos lo miraban atentos.

Se revolvió el cabello con exasperación.

La verdad era que no era ningún secreto que ahora pasaba prácticamente todo su tiempo libre con Rukia, ninguno de los dos se había molestado por ocultarlo, y los demás estudiantes no demoraron nada en llenar los pasillos del instituto de rumores que los vinculaban. Le sorprendía que sus amigos hubieran esperado todo este tiempo para demandar explicaciones, pero de todos modos deseó que hubieran aguardado más.

-Sí.

No había razones para negarlo.

Era verdad.

Quizás sin sentimientos de por medio, pero estaban saliendo.

Orihime, quien se había sorprendido ante la pregunta de Ishida, se sorprendió mucho más por la respuesta positiva. Observó al pelinaranja marcharse, un pequeño cosquilleo nada agradable en la boca del estómago.

-¡Traela a almorzar un día con nosotros, la queremos conocer! -exclamó Mizuiro.

Rukia, que lo había estado esperando de pie y con la espalda apoyada en la pared frente a la puerta de su aula, sonrió socarronamente cuando salió.

Los gritos y el llanto de Keigo porque un impotente como Ichigo haya conseguido novia antes que él resonaban por el pasillo.

-Interesantes amigos -se burló.

Ichigo resopló y se acercó para tomarla de la muñeca.

-Al menos tengo amigos -refutó, comenzando a caminar hacia las escaleras para ir a la azotea, jalandola del brazo para alejarse rápido de los gritos de Keigo.

-¿Qué quieres decir con eso? -demandó -Yo también tengo amigos.

-¿Si? ¿Quién?

Los demás estudiantes los veían pasar, cotilleando en murmullos entre ellos.

-Renji -aseguró la morena.

En ese momento, Ichigo rememoró haberla visto una vez charlando con un chico pelirrojo en uno de los descansos que había ido a buscarla. Los dos se veían tan cómodos y relajados hablando y riendo entre ellos, que no se había atrevido a entrar al salón a buscarla y simplemente se había dado vuelta y regresó con sus amigos. Aún no entendía porqué hizo eso.

-Ese solo, ¿nadie más?

La morena pareció pensarlo, pero al final no pudo dar con nadie. Con un suspiro y apartando el rostro hacia un costado para ocultar el sonrojo, se dio por vencida.

Ichigo entrecerró los ojos, sin dejar de caminar.

Ella no lo había mencionado.

Pero eso no lo molesto, de esa manera era más conveniente. Estaba bien.


Presionó su cuerpo contra el pequeño de ella, empujándola contra la puerta de su habitación. Agachó su rostro hasta el suyo, teniendo que encorvarse pronunciadamente para hacerlo.

-¿Hasta dónde estás dispuesta a llegar? -susurró, comenzando a besar su cuello.

Rukia hizo un puño su camisa, agarrándolo por el pecho e inclinando la cabeza hacia un costado para permitirle más acceso.

-Hasta donde tú quieras.

Ichigo rió sarcásticamente y se apartó de ella, sólo lo necesario para poder verla a los ojos.

-Eso no es una respuesta.

-Sí que lo es -contradijo ella rápidamente.

Retrocedió un paso.

-Eres virgen, ¿no?

Rukia sintió sus mejillas calentarse por la manera tan directa y desvergonzada en la que lo preguntó, pero aún así no apartó la mirada. Asintió.

Ichigo se lo esperaba, era muy fácil de asumir si hasta hace unas semanas no había dado su primer beso. Tomó su mano y entrelazo los dedos, tiró de ella por la habitación hasta hacerla caer en la cama y se posicionó encima suyo.

-Entonces no iremos muy lejos -comentó, lamiendo el lóbulo de su oreja derecha, la morena se aferró a su espalda -No pienso quitarte tu virginidad.

-No me molestaría que lo hicieras -susurró, buscando sus labios -Quiero que lo hagas -y unió sus bocas en un beso lujurioso. -"¿Después de todo sería como si fuese Kaien, no?"-

-No lo haré -sentenció el pelinaranja, empujó contra el colchón cuando ella se quiso incorporar y la hizo abrir la boca para hundir su lengua profundo en su cavidad oral.

Cerró los ojos.

Con manos apresuradas le desabrochó los botones de la camisa del uniforme y comenzó a masajear sus pechos.

Rukia se percató del pequeño milisegundo en que él pareció congelarse al sentir su pecho. Recordó a la pelinaranja que había visto aquel día que lo conoció, recordó su gran delantera, y se sintió ligeramente avergonzada por no poder cumplir con sus expectativas. También cayó en el detalle de que en ningún momento de los que estuvieron, Ichigo abrió los ojos. Y tampoco pasó por alto el pequeño murmullo que se le escapó, contra su cuello mientras frotaba su entrepierna contra su muslo: "Orihime".

Pero eso no le molestó, de esa manera era más conveniente. Estaba bien.

Después de todo, ese era el acuerdo que habían hecho el día que decidieron empezar con esta relación. Cuando los dos estaban juntos, podían fantasear y hacer de cuenta que el otro era la persona que realmente querían que fuesen.

Ambos eran demasiado egoístas para querer esto… pero eso estaba bien con ambos.

De esa manera, por unos momentos se sentían más cerca de la persona que querían; de esa manera, por unos momentos no se sentían tan vacíos.


Veo este capítulo como algo más introductorio a lo que va a ir la historia más que todo, aparte de que deja ver un poco más de lo que hay en las cabecitas de Ichigo y Rukia.

Que se terminen las introducciones de la historia así empieza el drama (?

Muchasmuchas gracias a: L3onn, Tryndamer95, Lauris1562 y MargoM. Sus reviews hacen que le den ganas a mi vaguez de ponerse a escribir (? corazonescorazones para ustedes ;*

Espero que les haya gustado y cualquier opinión es más que bienvenida :D

~Louchette.