Día 3: Tontería.
Bien, Kaminari había logrado atraparla con la guardia baja en más de una ocasión y eso no estaba siendo nada bueno. Tampoco era que se hubiera vuelto loca de amor por el electro-tarado solo por un buen desayuno y un maratón de Disney, no señor, Kyoka Jiro no era un hueso fácil de roer y no se dejaría vencer por alguien con el coeficiente intelectual de una patata.
—Hola—Al instante que escucho la voz del mentado rubio pegó un salto que haría a un gato sentirse orgulloso, no le lanzó un ataque con sus Jacks solo porque el shock no la dejo. Allí estaba el, fresco como una lechuga y sonriéndole de forma relajada, el muy maldito—¿Te asuste? —Pregunto con una risilla burlona escapándole de los labios.
Después de amanecer juntos, abrazados y en pijamas el día anterior la chica le pateó fuera, literalmente, a eso del mediodía para no verlo de nueva cuenta ese sábado, aunque más bien lo había evitado a toda costa pues no creía poder plantarle cara tras su "Disney-inducido-sueño-musical" que definitivamente había sido un sueño pues pregunto a todas las chicas y ni las más débiles mentales (Ochako y Hagakure) escupieron algo al respecto, oblicuas del tema completamente.
—Solo me sorprendiste, no hagas eso o veras lo que te hare—Advirtió mientras recuperaba la compostura, el rubio no borró su sonrisa en lo mínimo y esto comenzó a perturbarla pues seguro algo tramaba—¿Qué quieres ahora? —Como respuesta el chico le extendió una mano.
—¿Confías en mí? —Pregunto en un tono dramático causando que la contraria rodara los ojos.
—Tanto como confiaría un bebé a Bakugo—Aun así, le dio la mano. Después de todo ellos tenían un trato y no podía rechazarlo por los próximos siete días.
—Primero: Eso me ofende. Segundo ¿Estas lista? Necesitas algo más deportivo que eso que llevas puesto—La jalo suavemente haciéndola seguirlo, parecían ir rumbo al elevador que daba a los dormitorios femeninos.
—¿Y para qué? —Oh, se arrepentiría de haber preguntado.
Una hora después.
—¡Corre, corre, corre! —No supo cómo se dejó convencer de esa tontería: Paintball, había aceptado jugar al Paintball con el rubiales.
Y es que al principio pensó que era una broma, que intentaría alguna tontería romántica o babosada sentimental inesperada, pero para cuando se dio cuenta terminaron topándose con varios de sus compañeros de clase que por igual iban al mismo campo de tiro con pintura, de solo llegar se lanzó el reto: Batalla campal de parejas y antes que pudiera decir que no ya estaba embutida en un uniforme militar, con una careta protectora y un arma lanza pintura.
—¡Esto es exactamente lo opuesto a romántico! —Puntualizó la chica mientras evitaba milagrosamente un par de balas de pintura, se habían topado con Kirishima y Ashido en medio del campo de batalla, disparos aquí y allá, pero nadie logro eliminar a nadie. Se arrojaron en una trinchera y el rubio sacó la cabeza buscando señales del enemigo.
—Esto no tiene que ser romántico, ¡Debe ser divertido! —Exclamó con su jovial tono de siempre mientras hacía un gesto de que guardara silencio, estaban en un sitio vagamente seguro y era el momento ideal para atacar a otra pareja.
—¿Que tiene exactamente de divertido lanzar pintura a tus amigos para infringirles dolor? —Bueno, esa pregunta se contestaba sola si se pensaba apropiadamente. Se acurruco en la trinchera tratando de entender cómo es que Denki logró convencerla de semejante locura, más aún, ¿Cómo logró convencer a todos los demás de unirse a su demencia?
—¿Estas segura que jamás has querido dispararle a Yaomomo con balas de pintura? —Preguntaba algo burlón mientras señalaba con su pulgar, al instante Kyoka se arrodillo en la trinchera para poder ver por encima del borde, allí iban Todoroki y Yaoyorozu caminando lentamente, era casi gracioso verlos con los uniformes militares de ese juego.
—¿Porque querría dispararle a mi mejor amiga y a su novio? —No era que no tuviera ganas, pero se negaba a darle la razón al muchacho que solo soltó una risilla más antes de tomarla de las manos haciéndola apuntar hacia adelante.
—Tu dispara y verás, no has lanzado una sola bala en todo el día—Solo llevaban veinte minutos, pero aun así la peli morada se había mostrado renuente a disparar.
—No soy buena en esto—Se trató de excusar pues más que sentirse inadecuada para ello lo que sentía era pena de que el rubio estuviera tan apegado a ella, este negó con la cabeza ante sus palabras.
—Puedes disparar dardos y rocas con precisión quirúrgica usando tus Jacks, ¿Y me dices que no puedes disparar un arma de pintura a la enorme cabeza de Todoroki? —Si había algo que tolerará menos que su tono romántico era cuando se burlaba de ella, afianzó el agarre de su arma.
—Ya verás, le dejare un tiro justo entre las cejas—Murmuró apuntando fijamente, en verdad que el mitad fuego tenía una cabeza enorme que invitaba a dispararle. Afino la vista y sin aviso termino jalando del gatillo viéndose una bala morada volar a toda velocidad hasta darle justo entre las cejas, aunque sobre su careta protectora a Todoroki, que al instante cayo "muerto" como dictaban las reglas del juego.
—¡No, Shouto! —Su novia se le tiro a un lado siguiendo con el drama del momento, Kyoka normalmente se hubiera quejado de semejante tontería, pero . . . ¡Eso había sido demasiado emocionante! La adrenalina del disparo, el momento de acertar el objetivo, el verlo caer derrotado ¡Había sido genial!
—Nada personal Yaomomo . . . —Y tras esto acribillo a su mejor amiga por la espalda llenándole de la parte media de la espalda hasta un hombro de balazos morados, ella hizo el gesto de recibir cada tiro antes de caer sobre su novio, conteniendo una risilla por lo divertida que se encontraba de lo sucedido—¡¿Viste eso?! —Pregunto al instante girándose a Denki que hasta se hizo para atrás de la efusividad de la contraria.
—Claro que lo vi asesina, recuérdame nunca estar en tu equipo rival—Comentaba con diversión que en verdad tenía buena puntería, entonces ella se levantó sujetando su arma con firmeza—¿Kyo-Kyoka? —Pregunto extrañado ante la mirada de decisión de la chica, ahora tenía fuego en esos ojos oscuros suyos.
—¡Vamos Denki, hay perdedores merodeando y yo tengo muchas balas con sus nombres! —Y la vio correr como personal de Black Ops haciéndole parpadear confundido.
—. . . Oh Dios, he creado un monstruo—Se pasó una mano por la careta, en verdad que no sabía lo que había desatado.
Tras casi dieciséis minutos el recuento de los daños era terrible: Kyoka le había dado a Ojiro en el cuello, seis tiros a Hagakure, dos a Midoriya en las nueces, le quito la careta a Uraraka y la alzo como si fuera el cráneo de un enemigo vencido y al final se puso de pie sobre Tokoyami mientras le apuntaba en la cabeza.
—¡Dime donde esta Tsuyu! —Denki tuvo que jalarla por la cadera para evitar que siguiera acosando al pobre chico pájaro, parecía que se le había salido de control.
—¡Ya cálmate! —La seguía jalando que la chica pataleaba locamente para liberarse.
—¡Suéltame, aún quedan tres! —Mientras era arrastrada pudo ver al a chica rana oculta tras unas barricadas, termino disparando y le dio en un costado—¡Dos! —Seguía buscando cuando de pronto apareció el último de los rivales.
—¡Audífonos, Pika-idiota! —El condenado Bakugo Katsuki, de pie sobre un montículo de arena y alzando su arma hacia ellos.
—¡Bakugo! —La chica apunto y disparo al instante, directo al cuerpo, pero para sorpresa general este alzo su arma secreta: Mineta. El de Quirk explosivo había sido obligado a trabajar en pareja con el enano, lamentablemente para él, Katsuki solo encontró un buen uso para semejante compañero: Escudo humano, el pobre Minoru había recibido casi 16 tiros a este punto y con el que Jirou acababa de dar era el 17—¡Desgraciado! —Lo maldijo antes de verse apuntada por el agresivo jovencito.
—¡Se acabó chica audífonos! ¡Muere! —Y disparo hacia ella. Las balas se movieron en cámara lenta volando directo hacia Kyoka que se vio congelada por la sorpresa, no podía evitarlas, no podía evadirlas. Cerro sus ojos esperando la terrible muerte.
—¡No-o-o-o-o-o! —Pero esto no era su fin, a su lado Denki se arrojó a cámara lenta alzando los brazos para tapar lo más posible. Earphone Jack pudo ver entonces como es que el idiota que tenía por mejor amigo recibía todos los disparos por ella, lo vio caer al suelo espaldas abajo mientras se sujetaba donde las balas impactaron.
—¡Denki! —Y al instante disparo a Bakugo en la frente haciendo que este se sujetara la careta, lanzara a Mineta de lado y por el movimiento brusco acabara cayendo del montículo donde se había posicionado.
—¡Hija de puta! —Maldijo rodando casi dos metros hacia abajo mientras la susodicha se arrodillaba junto a su compañero, retirándose la careta y posteriormente haciendo lo mismo con la del rubio que respiraba rápidamente.
—Kyoka . . . Todo se pone oscuro—Tomo aire varias para acentuar su muerte en camino, antes de tomar una de las manos de la chica—Quiero que sepas. . . Que no me arrepiento de nada, mi vida no vale ni la mitad que la tuya—Y tomo aire de nueva cuenta. Kyoka suspiro sujetando su cabeza con la otra mano, acariciando su cabello. . . Antes de dejar su cabeza caer.
—Ya, no seas dramático. Son solo balas de pinturas—Alzo una ceja mientras el resto se acercaban a ellos, había sido un día bastante movido, pero sin duda muy divertido. Denki levanto la cabeza, dolido por el rechazo de la chica.
—¡Pero duelen! ¡Y las recibí por ti! ¿No me merezco, aunque sea un besito? —Se quejó haciendo un puchero mientras se erguía de la cintura para arriba, acariciándose la nuca pues la sentía llena de sudor.
—Quisieras—Se quejó antes de ver a Momo acercarse con Todoroki, de ver las marcas de pintura en sus trajes no evito avergonzarse un poco pues había sido la causante de eso.
—¡Me las vas a pagar Audífonos! —Se escuchó de golpe, Bakugo no estaba nada feliz con haber perdido de ultimas y sin dudarlo quería venganza al respecto.
Y tras esto comenzaron las risas, después de molestar un rato a Kyoka por lo exageradamente competitiva que se había puesto, tomarse un par de fotos y preguntarse dónde demonios había ido Mineta a dar después que Bakugo lo arrojo por allí tras haber perdido contra Jirou y Kaminari se decidieron a volver. Y hablando de esos dos. . .
—No puedo creer que me convencieras de esto . . . —A pesar de haberse divertido como hacía mucho no lo hacía se negaba a admitir que la ridícula propuesta de actividad del contrario había sido de su agrado al final, ahora ambos regresaban a solas hacia los dormitorios, molidos, sudados y llenos de tierra y en el particular caso del rubio con varios moretones en el pecho por los golpes de la pintura ya que los chalecos no servían para absorber el impacto completo.
—Yo no puedo creer que eliminaras a Bakugo, ¿Sabes cuantas veces nos ha hecho pedazos? Una vez fuimos cuatro contra el solo y aun así nos aplasto—Respondía sin dudarlo el chico mientras caminaba a su lado, dejándose las manos detrás de la nuca en una pose despreocupada.
Continuaron su andar por un buen rato en total silencio, pero extrañamente no se sentía como un silencio incomodo, era perfecto, simbiótico y dejaba ver que disfrutaban de solo estar uno junto del otro . . . Así que ella debía de arruinarlo a la brevedad.
—Entonces, ¿Cuál es el truco, Kaminari? —Pregunto llamándole por el apellido mientras alzaba una ceja ligeramente, el chico detuvo su caminar viéndola extrañado.
—¿Truco? ¿Qué truco? —No parecía entender a qué se refería. La chica le apunto con uno de sus Jacks al rostro rápidamente.
—Todo lo que has hecho estos días ha sido para, según tú, "conquistarme" así que esto debe tener algún truco meloso oculto en alguna parte—Espero su explicación pues en verdad no comprendía como verla llenar de pintura a sus amigos podría unirlos como pareja. Tras la conspiranoica explicación de la peli morada fue que el carcajeo sonoramente—¿Qué te parece tan gracioso? —Había pocas cosas que detestara más que se burlaran de ella.
—¿Crees que debo tener motivos ocultos para todo? —Saco la lengua de medio lado inclinándose un poco para acortar la distancia entre ambos—Kyoka, solo quería que nos divirtiéramos haciendo una tontería juntos. Podría hacer mil gestos románticos, darte dos mil flores, comprarte tres mil regalos y dedicarte cuatro mil poemas, pero . . . —Guardo silencio un segundo antes de desviar su mirada levemente.
—. . . ¿Pero? —Continuo sin poder evitar alzar las manos para tomarlo de las mejillas, estaban algo sucias por tierra, pero eso no le importo en lo mínimo. Le hizo voltear en su dirección, el ónix enfrentando el dorado.
—Pero no quiero que te enamores de un falso yo, no soy un imbécil para mentirte y querer que caigas con un montón de trucos baratos; quiero te enamores de mi con todas mis estupideces, locuras y defectos o que no te enamores de mí en lo absoluto—Si uno prestaba atención podía escuchar como el corazón de Kyoka salía disparado a la luna provocando el Cuarto impacto.
—. . . Eres un idiota—Pero como era de esperarse jamás se lo diría, tras esto procedió a ponerle una palma en la cara y empujarlo hacia atrás causando una risa más en el contrario.
—¡Oye! —Se quejó antes de verla correr hacia los dormitorios.
—¡Atrápame si puedes, Denki! —Le desafió y tras darle dos segundos de ventaja salió corriendo tras ella.
—¡Ven aquí tú! —Salió disparado tras de ella, entre risas y comentarios burlones de Kyoka hacia el busco evitarlo por todos los medios, saltando cada que parecía estar por atraparla.
—¡Eres muy lento! ¿Acaso te cansaste de seguirme el ritmo todo el día? —Se mofaba antes de que Denki diera un sprint y terminara atrapándola por las caderas, entre risas y vueltas terminaron dándose contra el pasto uno junto al otro.
Estando allí, a los tenues rayos de sol de la tarde, reposando uno junto al otro es que sus miradas se encontraron, las risas se detuvieron, pero no se borraron las sonrisas de sus rostros. Denki alzo una de sus manos pasando los rebeldes cabellos de la chica detrás de su oído en el truco más antiguo del libro, Kyoka se mordió el labio inferior pues sabía lo que seguía.
—Yo. . . —Él se acercó lentamente, el momento estaba cerca y no había nada que—
—Te veré mañana en Química—Corto al instante la chica mientras se levantaba sin aviso y caminaba a robóticos pasos que harían a Iida ponerse verde de envidia.
El joven eléctrico se quedó en silencio viéndola marcharse antes de entrecerrar los ojos de forma sospechosa.
—. . . Somos héroes, no tenemos clases de Química—Murmuro para sí mismo que estaba casi seguro de eso . . . Casi siendo la palabra operativa.
"¡Pero número tres para conquistar a una chica!:
Tienes que demostrarle quien eres, déjala ver tu personalidad real para que sepa a lo que le va entrando. No sirve de nada que finjas ser otra persona para que ella se enamore de ti porque cuando vea cómo eres en realidad da por hecho que te va a botar
Llévala a hacer algo divertido que no sea romántico, hazla sonreír y reírse ¡Eso enamora más que un ramo de flores!
Regla de Oro: Si es buen en el Paintball ¡Líneas delanteras!"
Y con eso concluyeron su tercer día . . .
