Este es, por mucho, uno de los capítulos que más he querido escribir de esta historia, no quepo en mi de la emoción (?)
¡Espero lo disfruten!
Día 6: Llevarla a casa.
Jirou Kyoka no era una chica que se quebrara ante la presión, de forma general era de las personas más serenas y colectadas de su clase usando siempre la cabeza por encima de sus tripas para la hora de idear cada paso que daría, no era una chica torpe, tampoco que se arriesgara sin saber la situación, con su Quirk aprendió a valorar la información antes que el poder.
Pero en este momento no quedaba nada de esa Jirou Kyoka.
Estaba en pánico, no, estaba en lo que seguía a pánico. Apenas y había podido concentrarse en clases este martes pues en su cabeza solo rondaba lo que había sucedido el día anterior: Aceptó una cita con Denki, en su casa, a solas. Y por si las letras negritas no bastaran para entender lo complejo de esta situación solo había que ver como la chica ahora revoloteaba por su recámara buscando la más apropiada ropa para la "cita" que tenía por delante.
—Mátenme, mátenme ahora—Se dejó caer contra la cama, a mediados del mar de prendas, mientras se quejaba contra la tela de su almohada, no encontraba nada que sintiera fuera apropiado, no sabía ni a dónde demonios iba . . . Bueno, más bien sabia a donde iba, pero no sabía el contexto de la situación y eso la frustraba.
—Hey, Kyoka-chan, ¿Tienes las notas de? —Escucho una voz entrando a su recamara y cortándose de pronto, seguramente al admirar el desastre que tenía en su habitación. La chica suspiró rodando para ver de quien se trataba topándose con una blusa y pantalones flotantes, era bastante obvio de quien se trataba.
—¿Que notas necesitas? —Preguntó como si quisiera evitar que se mencionara el desastre que era su recamara.
— . . . ¿Estás bien? ¿Necesitas que llame a la policía? —Preguntó un tanto nerviosa, era extraño ver a la rockera tan alterada por algo que no fuera la falta de café por las mañanas.
—No, no estoy bien. —¿Iba a decírselo? A este punto estaba desesperada—Al diablo, escucha, tengo una. . . —Iba a decirlo, en verdad lo diría—Cita con Kaminari y necesito verme bien para la noche—Se tapó el rostro con ambas manos, le costaba trabajo creer que confesó tal cosa.
— Oh Dios, no lo vi venir, es algo increíble—La voz de la chica sonaba . . . ¿Falsamente sorprendida? No podía entender por qué, pero a este punto era el menor de sus problemas—Le acabo de mandar un mensaje a las chicas, ellas nos ayudarán a ponerte algo lindo— . . . ¡¿Por qué sonaba como si lo que decía estuviera pre-memorizado?!
—¿Toru? —Se destapo la cara viéndola con sospecha, pero antes de que pudiera decir algo las chicas entraron de golpe, todas sus compañeras de la clase A, a excepción de Mina Ashido, sorprendió a la dueña de la recámara pues llegaron en un parpadeo—¿Cómo llegaron todas tan rápido? —Preguntó con incredulidad, al instante se hizo el silencio, pero Momo lo quebró de forma astuta sacando una cinta de medir.
—¡No tenemos tiempo para tus teorías paranoicas Kyoka! ¡Debemos ayudarte para que estés perfecta en tu cita! —Allí olía a gato muerto, pero a este punto solo se dejó arrastrar fuera de la cama mientras le sacaban medidas de cada parte de su cuerpo haciéndola sorprenderse.
—¿Porque me están sacando medidas? No es que me vayan a confeccionar ropa o algo así—De nuevo un rotundo silencio, definitivamente algo le estaban ocultando esas cuatro.
—Es solo para ver si te queda la ropa de alguna de nosotras, kero—Y entonces la ranita waifu hizo su aparición estelar salvando la situación, al menos de momento.
—No pienso ponerme ropa suya, ya conozco sus gustos—Advirtió al instante pues la ropa de Ochako era demasiado rosa, la de Toru demasiado reveladora, la de Tsuyu demasiado "Meh" y la de Momo parecía sacada de catálogo de ropa para gente rica.
—No tenemos tiempo, Ochako-san, busque una blusa de manga larga del material más suave que encuentre, Hagakure-san, pantalones oscuros que no sean 100% negros sin aberturas o rasgaduras, Tsu-chan, tráeme ese cepillo y la lata de fijador—Esperen, ¿Que fue eso ultimo?
—Espera . . . No, Yaomomo ¡Para, no toques mi cabello! —Trato de defenderse, pero fue completamente inútil, eran cuatro contra una. . .
Una hora después.
Entrada del departamento de la familia Kaminari, 6:36 P.M.
La pareja había quedado de verse en la casa del rubio, pues él había dicho que cocinaría la cena para ambos y por ende necesitaba estar en el lugar antes que ella para esto, ella no se quejó pues el hecho que cocinara para ella era algo que le gustaba mucho. Había llegado solo un par de minutos tarde por culpa del taxista, pero eso no importaba ahora, debía de tocar a la puerta del rubio.
Tomó aire con fuerza, era el momento de la verdad, tras un par de toquidos logro escuchar como este gritaba que ya iba. La puerta se abrió y en el instante que ambos jóvenes se vieron mutuamente las chispas volaron . . .
Denki vestía bastante más formal de lo usual para sus estándares usuales, un pantalón formal color azul marino, una camisa blanca que era cubierta por un chaleco negro sin mangas que le recordaba un poco al uniforme de mesero que lo vio usar en I-Island un par de años atrás, la corbata roja que llevaba le lucía bien, maldita sea todo en el lucía de maravilla.
—Denki . . . —Murmuró la chica mientras que los ojos de este la recorrían como quien admirara la más fina pieza de arte. Las chicas le habían puesto un pantalón formal de color negro, algo holgado en la parte baja de las piernas dándole un toque elegante, una blusa por igual holgada que colgaba grácilmente de sus hombros a media altura, su rostro finamente maquillado, ni muy excesivo, ni muy poco, solo lo ideal y sus labios pintados de tenue rojo.
—Kyoka . . . —Le respondió mientras su sonrisa se ensanchaba, a veces tenía miedo que ese chico un día sonriera demasiado y las mejillas se le desgarraran o algo parecido. Se hizo de lado dejándola pasar con un fastuoso gesto de cabeza, no evitó sonreírle por lo idiota que era mientras entraba, por primera vez, a la casa de un chico.
Trago saliva, pero intento no hacerlo visible, los primeros pasos la llevaron por un pasillo, esperaba muchas cosas de una casa donde Kaminari Denki viviera, pero lejos de un desastre solo se topó con una bonita sala, que junto tenía una mesa para cuatro personas ya preparada para servirse.
—Es una bonita casa—Fue lo primero que le dijo, había pensado en algún comentario burlón sobre que esperaba un basurero o algo parecido, pero decidió reprimirse por el momento.
—Gracias, gracias, trato de mantenerla en orden . . . A diferencia de mi recamara —Comentaba con una pequeña risa, se notaba que el también estaba muy nervioso por todo esto y eso la hacía aún más nerviosa a ella pues Denki usualmente destilaba confianza.
—" Joder, creo que si quiere hacer eso que creo"—Se acarició el cuello suavemente, sentía un nudo tremendo en la garganta pues era obvio que no aceptaría tal cosa, definitivamente no lo consideraba una buena idea y reiteradamente no pensó en ello toda la noche anterior.
—Ven, toma asiento—Comentó mientras la tomaba de la mano para guiarla a una silla, esto la hizo sentir que se le volteaba el estómago pues el mero toque del chico era eléctrico y no por su Quirk obviamente. Jalo una de las sillas ofreciéndole sentarse, ella así lo hizo un tanto halagada del buen trato por parte de su anfitrión.
—Gracias, Denki—Maldita sea, quería insultarlo, pero a la vez hablarle de buena manera.
—Dame un minuto, iré por la cena—Se agacho para dejarle un beso a la mejilla de esos sorpresivos que la dejaban completamente desarmada, maldijo por lo bajo cuando lo vio irse por una puerta que seguro llevaba a la cocina.
Trato de tomar aire de nueva cuenta, debía de calmarse, todo estaba bien, todo estaba perfecto de hecho, el ambiente era bueno, ellos se hablaban bien, no había nada que . . .
—. . . ¿Porque hay tres platos? —Murmuro para sí misma viendo que había tres platos, tres juegos de cubiertos y tres vasos a la mesa. Entonces analizo bien la situación, no estaban en la casa de Denki, estaban en la casa Kaminari, a su mente se agolparon recuerdos de un año atrás.
Flashback.
Los chicos y chicas estaban reunidos en la sala común, jugando a hacerse preguntas tontas para irse conociendo mejor, cuando entonces Mina lanzo la pregunta envenenada de la noche.
—¿Cómo sería su pareja ideal? ¡El mío debe ser súper alegre! No podría vivir con un tipo amargado que no sepa lo que es una buena risa a diario—Comentaba empezando ella para luego ir pasando el turno a sus demás compañeros.
Muchas descripciones graciosas se dejaron escuchar, así como la negativa de Bakugo de decir algo tan estúpido y de que todos se brincaran a Mineta por lo obvia que sería su respuesta, y hablando de respuestas obvias:
—Déjame adivinar, ¿Grandes caderas y busto abundante? —Se mofo la heroína auditiva mientras que a su lado el rubio idiota que tenía por mejor amigo negó repetidas veces, sentándose en el sofá donde ambos estaban con un brillo singular en sus ojos.
—Quiero a una chica que sea tan pero tan genial que pueda llevarla a casa con mamá—
Fin del Flashback.
Los ojos se le abrieron ante la realización de lo que tenía planeado el rubio, puso ambas manos en la mesa buscando levantarse, sus nervios anteriores por la idea que Kaminari intentaría convencerla de eso eran mucho menores ante lo que claramente se avecinaba y eran tan severos que no pudo levantarse pues le temblaban las piernas.
—" Debo irme de aquí, debo largarme antes que"—Entonces escucho la puerta del departamento abrirse, las pupilas se le empequeñecieron hasta finalmente desaparecer, ya no podía huir, no había forma, solo trago saliva como pudo antes de hundirse en su lugar deseando que la tierra se la tragara.
Y por el mismo pasillo por el que ella llego entro una mujer, era de hecho bastante alta, seguro de la misma altura que Midnight sin problema alguno, vestía un uniforme que dejaba ver su trabajo como Bartender, además de un curioso gafete dorado en su pecho izquierdo que leía "Kaminari", como si esto no bastara sus profundos ojos dorados y ondulado cabello rubio dejaban ver que, sin lugar a dudas, se trataba de la hermana mayor de Denki pues esa mujer no podía tener más de 25 años.
—Ha sido un día terrible, ¡Denki, comida! —Se quejó cual chiquilla, tenía una voz dulce pero que ahora estaba cargada con un tono de cansancio, parecía no haber notado su presencia pues solo se tiro en una silla frente a ella y dejó caer la cabeza en su plato. Se formó un silencio de varios segundos antes que la mujer rubia alzara la mirada de golpe, sorprendida de ver a una chica delante suyo—. . . ¿Y tú quién eres? —Preguntó dudosa, no lucía enojada, sino sorprendida.
—Y . . . Yo . . . —Murmuró tratando de formular palabras, pero nada salía de ella, juntó todo su valor para responder—Soy . . . Jirou, Kyoka Jirou. Yo . . . Estudio con su hijo, en la U.A.—Trato de sonar lo más confiada posible, la mujer parpadeó ligeramente con ojos de clara fatiga antes que abriera estos lo más que le fue físicamente posible, sus pupilas doradas se ensancharon a más no poder mientras abría sus pintados labios rosados lo más que pudo causándole pánico a la joven heroína—"¡Maldición, ya me odia!"—Pensó aterrada antes que la mujer se levantara al instante de su lugar y con una velocidad digna de All Might se paró junto suyo.
—Levántate, ahora —Le indico causándole un respingo a la peli morada, esta así lo hizo y solo estuvo erguida un par de brazos la rodearon en un maternal abrazo que hicieron su cabeza estrellarse contra el abundante busto de la mujer, ¿Que acaso todas en Japón menos ella tenían un par enorme?—¡No puedo creer que Denki trajera una chica tan linda a la casa!—Le tomo las mejillas admirándola como la cosa más hermosa que hubiera visto en su vida, esos ojos brillantes le recordaban estúpidamente mucho a los de Denki.
—Y...Yo—Maldita sea, ella no era de tartamudear, pero tenía delante su sueg—" ¡Ella no es mi suegra, todo es un plan de Kaminari para chantajearme emocionalmente!"—Se dijo a sí misma tratando de mantener la compostura.
—Dios, que idiota soy, mi nombre es Hikari Kaminari ¡Pero puedes llamarme Mamá si gustas! —Oh, definitivamente no iba a hacer eso, se sonrojo de solo pensarlo.
—Se...Señora Kaminari, creo que debo explicarle—Entonces por la puerta de la cocina entró el causante de todo esto, Denki al ver que su madre ya estaba de encimosa con su cita pego un suspiro mientras afianzaba su agarre de la bandeja donde llevaba tres tazones con sopa y un platón con tiras de pan.
—Mamá, ¿Podrías dejar a Kyoka en paz? No necesita que la pongas más nerviosa—Se quejó ganándose una mala mirada de la mujer que solo arrugo los labios cual infante haciendo un puchero.
—No es mi culpa que tengas una novia tan linda que den ganas de abrazarla, parece una bonita muñeca de porcelana—Comentó mientras se separaba de la chica casi con dolor, confirmado, todos los Kaminari estaban locos y necesitaban contacto físico constante, además de no respetar el espacio personal ajeno. Su hijo suspiro mientras dejaba los platos de sopa en la mesa.
—Ella no es mi novia mamá, solo estamos saliendo—Y esto fue casi como si le dijera una blasfemia, se cubrió la boca con pánico pues pensó que había arruinado tan bonita posible relación para su hijo.
—¡Kyoka-chan, lamento mucho haberme entusiasmado! ¡Es que el hecho Denki por fin trajera una chica a casa me hizo pensar que era su novia! —Solo dijo esto el rubio tomó un pedazo de pan y se lo metió en la boca a su progenitora.
—¡Deja de balbucear mama, Dios! —Se quejaba mientras ella tomaba otro pedazo de pan y hacía lo mismo con su hijo empezando una pelea de ver quien sometía al otro entre empujones.
—. . . ¿Soy la primera chica que traes a tu casa? —Preguntó en voz medianamente baja causando que ambos Kaminari se detuvieran, el menor se sonrojo mientras la mujer sonreía con orgullo asintiendo múltiples veces ¡De allí había sacado el gesto Denki!
—¡Así es! Denki jamás me había presentado a ninguna chica en su vida, lo más cercano que le he conocido es esa chica Mina cuando fui a recogerlos de una fiesta junto con sus otros amiguitos hace un año—Comentaba con mucho orgullo pues, aunque clamaban no ser novios era obvio que algo allí ocurría y usaría sus súper poderes de mama para averiguarlo—Cuéntame todo de ti Kyoka-chan, y tú trae el resto de la comida—A su hijo lo despacho causándole a éste un tic en el ojo.
—Nada como el amor de una madre—Se quejó mientras tomaba la bandeja con la que había traído las sopas y se retiró a la cocina de nueva cuenta.
—No hay mucho que contar en verdad, yo estudio con su hijo en la clase A, tercer grado. Tengo calificaciones promedio, no soy mucho de destacar—La rubia solo asentía múltiples veces a sus palabras mientras la chica jugaba con uno de sus Jacks nerviosamente.
—¿Y cuándo planeas contarme sobre tus dotes musicales, que eres de las chicas más listas de tu clase o que has salvado a mi hijo de la muerte en más de una ocasión? —Jirou se puso pálida ante esto
—¿Cómo es que sabe todo eso? —Preguntó incrédula sacándole una risilla a la mayor.
—No te sorprendas, quizá no lo sepas, pero . . . —Murmuró con una suave sonrisa, una genuina sonrisa de alegría mientras veía el plato de sopa delante suyo emitir leve vapor—Denki habla mucho sobre ti, y siempre que lo hace veo en sus ojos un brillo de cariño que jamás lo he visto tener por otra persona—Mierda, mierda eso le estaba llegando—Así que . . .—Ahora ella estaba con ojos cristalinos, Jirou no podría aguantarlo, mierda ni Bakugo podría aguantar eso—Gracias . . . Por hacer tan feliz a mi hijo—Se tapó la boca para no emitir un sollozo, estaba feliz de ver a su hijo sonriente como pocas cosas en la vida lo habían hecho.
Todo eso definitivamente no podía ser actuado, era imposible que ella fingiera todas esas emociones solo para ayudar a su hijo en una tonta apuesta, ella misma sentía que terminaría llorando en cualquier momento ¡Que facilidad la de los Kaminari de transmitir emociones maldición!
—Escuche, señora Kaminari . . . —No, no podía decirle de la apuesta, seguro le rompería el corazón, maldito Denki— No sé qué nos depare. . . A su hijo y a mí, pero . . . En estos tres años de conocerlo él ha sido el mejor amigo que jamás he podido tener. Me ha ayudado, me ha apoyado, me ayudó a salir de mi coraza y dejar que otros vieran a mi verdadera yo—Eso surgió de ella completamente fluido, no podía negar que todo eso fuera verdad pues en el fondo ella sabía bien lo que Denki representó en su vida, sobre todo en ese primer año en la Academia—Usted crio a un hijo maravilloso, a un héroe estupendo . . . Y a un hombre del que muy felizmente me enamoraría—Eso último lo fingió, definitivamente lo finge, no había nada, nada, nada de verdad allí.
Lo bueno de que la mesa fuera corta es que sin esfuerzo Hikari estiró sus manos para tomar una de las de la chica delante suyo, el tacto de la mayor era cálido, maternal sin duda alguna pues le recordaba al instante al de su propia madre.
—Quizá suene egoísta pedirte esto, pero espero que te enamores tanto de mi hijo como yo sé que él lo está de ti—Se mordió el labio inferior con fuerza, no podía decirle la verdad . . . Esperen, ¿Qué fue eso ultimo?
—Denki. . . ¿Está enamorado de mí? —Preguntó con genuina incredulidad, la mujer le vio con esos ojos llorosos que de la nada se tornaron sarcásticos cuando arrugo el entrecejo.
—¿Que no es obvio? ¿Acaso piensas que el tarado de mi hijo haría todo esto por una chica de la que no esté enamorado? —Preguntaba burlona dejando ver que en definitiva ella había criado a Denki—Niña, mi hijo dice eres una genio, pero no pareces nada brillante; es obvio hasta para una mujer de pocos sesos como yo que lo está—Se jactó orgullosa de los sentimientos de su hijo.
Jirou estaba hecha un mar de preguntas, ¿Cómo podía no creerles a esos devotos ojos llenos de cariño? La mujer claramente hablaba con lo más acercado a la realidad, no podía pensar que le mentía. Por otra parte, ¿Sabría de la apuesta? Era muy obvio que no y aun si era así ella mencionó que Denki le habló de ella por años, desde que entraron en la U.A. ¿Eso podía ser una mentira?
—Mama, deja de hostigarla—Se escuchó al joven tema central de la conversación regresar con más alimentos, la chica pegó un respingo cuando noto como los ojos llorosos de la madre habían desaparecido ocultándose tras una brillante sonrisa.
—Solo le pregunto cosas de chicas, lo que podría hacer si en lugar de tenerte a ti hubiera tenido una bella hija—Se cubrió el rostro con dramatismo.
—Ya déjala Jamming-whey, tu madre solo conversaba conmigo—Le soltó el apodo sin pensárselo mucho sacándole una carcajada a la mayor.
—¡¿Aun te pones a decir "Wheey" cuando usas demasiado tu Quirk?!—Denki que apenas venía sentándose pegó su cabeza contra la mesa, quizá no había sido tan buena idea el traerla con su madre—¡No te he visto hacerlo desde que tenías 11 años! —Aplaudió emocionada causándole a Jirou una risa por igual.
—¿Desde qué edad hace eso? —Preguntaba totalmente animada.
—Desde los cuatro años, ¿Nunca te ha contado cómo descubrió su Quirk? —Entonces Denki levantó la cabeza, enrojecido hasta las orejas.
—¡Mamá, no! —
—¡Mamá, sí! —Y salió disparada sin pensárselo, en su lugar el rubio se hundía en vergüenza mientras la chica reía animadamente.
—¿Qué pasa? ¿No salió como querías? —Preguntó burlona mientras estiraba uno de sus Jacks para picarle la mejilla, este solo puso cara de fastidio, pero no respondió el gesto con agresividad.
—Sabiendo que utilizaría los álbumes los hubiera ocultado antes que regresara del trabajo—Murmuró rascándose una mejilla con cierta vergüenza.
—No entiendo cual fue tu plan al traerme aquí en realidad—Las palabras de la chica causaron fuerte suspiro en el Pikachu parlanchín.
—No era ningún plan, solo quería que conocieras a mi mama—Encogió los hombros ligeramente antes de sonreírle—Me alegra que estés aquí—No le quería creer, pero esa sonrisa le complicaba las cosas.
—Tu madre es muy linda, tu, por otra parte, eres feo—Trato de ofuscar la situación con una broma mientras le seguía picando las mejillas, este término respondiendo con un piquete al costado del vientre y para cuando se dieron cuenta ya estaban luchando por picotear el uno al otro entre risas y quejas de los ataques contrarios—Ríndete—Decía la chica que le tenía ambas manos sujetadas mientras amenazaba con sus Jacks, algo injusto pues era como si tuviera dos brazos extra.
—Nunca en la vida—Comentaba con diversión mientras se acercaba a ella lentamente.
—Eres tan terco. . . —¿Porque ella también se acercaba? ¡Abortar misión, repito, abortar misión!
—Mira quien habla . . . —Estaban por besarse, no podía ser evitado por nada . . . Excepto por un flash que los cubrió de la nada causando que se separaran—¡Mama! —Maldijo el chico sonrojándose hasta niveles insospechados.
—¡Lo siento, es que se veían tan lindos juntos! —La mujer mayor había vuelto hacía unos minutos, pero no hizo más que espiarles desde el pasillo pues verlos jugar había sido lo más bello que atestiguo en años, corrió a sentarse en la mesa de nueva cuenta, colocando los codos sobre esta y sujetándose las mejillas con las manos—Entonces, no son novios ¿Eh? —Kyoka quería que se la tragara la tierra.
—No aun, estoy trabajando en ello. Ya cállate y comete tu cena—Comentaba su hijo que ahora buscaba concentrarse en la comida, tal era la alegría de la mujer en verlos tan apenados que casi olvido que tenía hambre.
—No le hables así a tu madre—Reprendió la chica golpeándole en el hombro con un ligero puñetazo.
—¡Pe-Pero ella empezó! —Se intentó defender, pero la severa mirada de la peli morada lo hizo arrugar los labios en un puchero—¡Pero Kyoka! —Canturreo en ese mismo tono infantil.
—Pero nada, discúlpate—Que no le sacaba los ojos solo porque Hikari estaba presente. Chargebolt pego un gruñido y cual infante regañado murmuró:
—No quería hablarte así mama, lo lamento—Bajo la mirada entonces, la señora Kaminari jamás creyó ver a su usualmente hiperactivo vástago ser tan educado.
—Que bien amaestrado lo tienes—Murmuró por lo bajo mientras se rascaba el mentón—Definitivamente serás la esposa ideal para mi hijo, te apruebo—Alzó los pulgares en la misma moción que Denki cuando sobrecargaba su cerebro, ambos adolescentes la vieron completamente en shock de sus palabras—Pueden casarse cuando gusten—Y puso una sonrisa que prácticamente brillaba por sí misma.
—¡Mama! —
—¡Se-Señora Kaminari! —
—¡Deja de decir esas cosas, Kyoka y yo no vamos a casarnos! —Aseguro su hijo al instante causándole un rostro de dramatismo a la mayor.
—¡¿Como?! ¡¿Acaso piensas traer bastardos a este mundo?! ¡Como su futura abuela me niego a ello! —Y el rostro de Jirou pasaba de pálido a rojo tan rápido que parecía clínicamente peligroso.
—¿Nietos. . .? —Pregunto en un hilo de voz, no podía referirse a. . .
—Claro, piensan tener hijos ¿No? Yo quiero que tenga una le pongan mi nombre. Ya me los imagino; lindos bebitos regordetes como Denki cuando era pequeño corriendo por todas partes—Ella ya tenía todo planeado en su cabeza—Solo recuerda mantenerlos alejados de los tomacorrientes, a menos que tengas suerte como yo, podrías perder uno si es tan torpe como este mocoso—Suspiro recordando cómo fue que descubrió el poder de su hijo.
—Espere, ¿Que. . .? —
—Ah, sí, déjame te cuento—Soltó una risilla ante las quejas de Denki.
Flashback.
Quien diga que la vida es injusta o difícil se nota que jamás ha sido una madre soltera, Hikari Kaminari había regresado de un agotador día de trabajo, recogido a su hijo de la guardería, hizo las compras y preparado la comida para el susodicho mocoso que ahora caminaba alegre por la casa buscando con que jugar. Se sentía molida, dos turnos de 12 horas en dos días, pagos y pagos que hacer con poco dinero además de estarse perdiendo los dulces momentos de crecimiento por parte de su retoño que, a sus cuatro años, aún estaba pendiente de manifestar su Quirk.
—Denki . . . —Le llamo completamente desganada, no podía sentir un músculo que no exhumara dolor, pero aun así se levantó dispuesta a jugar con el pequeño, a pasar un tiempo divertido con él. Lo busco por toda la sala, pero no lo encontró, rápidamente se movió hacia la recamara del niño, pero de nuevo nada, finalmente regreso hacia la cocina y se lo encontró sentado en la barra de la misma sujetando un tenedor que estaba fijamente clavado a un enchufe tomacorrientes—¡Denki! —Corrió hacia el pero extrañamente este no parecía afectado por la corriente, podía ver la electricidad fluyendo del utensilio metálico hacia su hijo que solo parpadeaba confundido.
—¡Hace cosquillas! —Decía con sus cabellos completamente levantados antes de soltar el tenedor y comenzar a aplaudir, de sus palmas brotaba electricidad y fue entonces que Hikari comprendió que su hijo había heredado un Quirk maravilloso.
Fin del Flashback.
—Oh, por Dios. . . ¿En verdad metiste un tenedor a un tomacorriente? —Pregunto su cita mientras se cubría la boca, cuando creía que este no podía ser más idiota él se superaba a sí mismo, incluso como un infante.
—La electricidad me llamaba, era mi destino—Respondía con gesto dramático, obviamente buscando aparentar que no lo había hecho por mera curiosidad.
—Claro señor destino, ¿Recuerdas la primera vez que liberaste una descarga? —Y aquí venia otra historia vergonzosa—Estaba jugando con él a los cinco años a "¿Dónde está él bebe?" y cuando me descubrí los ojos libero una descarga que me dejó los pelos de punta—Soltó una risa más imitada por la menor, mientras tanto Denki se pasaba las manos por la cara debido a la vergüenza.
—Eso me hace pensar, ¿Nunca tuvo problemas con ser electrocutada? —Pregunto un tanto curiosa pues si bien ahora el rubio manejaba perfectamente su Quirk cuando apenas le conoció años atrás siempre se quejaba de su incapacidad de controlar su propio poder.
—Para nada, yo tengo un Quirk de resistencia a la electricidad—Explicó agitando una de sus manos suavemente—Es por eso que Denki puede soportar que energía eléctrica recorra su cuerpo sin daños serios, excepto por su cerebro . . . Aunque no hay mucho que dañar allí—Nuevamente risas inundaron el lugar a costa del rubio.
—No es tampoco como si me hubieras heredado muchos sesos—Se defendió al instante mientras le apuntaba con los palillos acto que fue respondido por su madre dándole un golpe a sus palillos con los propios.
—No le apuntes a tu madre de esa forma, jovencito—La vena en la frente de Hikari dejaba ver que no estaba contenta con la actitud del menor.
—Entonces no me hables de esa forma que me hace hablarte de dicha forma, mama—Entonces comenzaron con una ridícula pelea de palillos ante una sorprendida Kyoka que, en definitiva, entendía de dónde es que Denki había sacado su muy tonta actitud. Verlos combatir uno contra el otro causó que soltara una leve risa, tan suave y adorable que hizo a los Kaminari detenerse, verla con detenimiento y al muchacho sonrojarse.
—. . . ¿Sabes qué? Retiro lo dicho—Dejo su arma de lado para tomar las manos de la heroína casi graduada, viéndola a los ojos—Eres demasiado buena para este pelmazo, huye y consíguete algo mejor—
—¡Mama! —
La noche continuó entre risas, historias vergonzosas de Denki y preguntas constantes de la señora Kaminari que no parecía poder estar más feliz de la jovencita que su hijo había traído, en verdad que estaba encantada con Kyoka, era una chica de buen carácter, justo como ese tarado que había parido necesitaba, era inteligente, educada y muy atenta ¡La nuera de sus sueños! Lamentablemente, la noche caía y no era correcto que un par de jóvenes estuvieran tan noche caminando por las calles.
—Ya vengo, iré por una chaqueta—Comento el chico mientras se alejaba para ir a su habitación, dejando a las dos mujeres solas por unos minutos a la entrada del departamento.
—Muchas gracias por tenerme el día de hoy, señora Kaminari—Agradeció de la nada, por mera cortesía, sacándole una suave risa a la mayor.
—No tienes nada que agradecer, ha sido un placer—Agito su mano y la vio jugar con sus Jacks de forma nerviosa, iba a comentarle lo linda que se veía haciendo esto, pero algo despertó en su memoria, entrecerró los ojos buscando el recuerdo en específico y entonces abrió sus ojos con realización— . . . Mika—Murmuro sorprendida y esto hizo que la peli morada diera un ligero respingo.
—¿Qué dijo. . .? —Juraría haber escuchado de los labios ajenos el nombre de su madre.
—. . . Por Dios—Soltó una risa más cubriéndose el rostro con ambas manos, conteniéndose de gritar de emoción, pego su frente a una pared suavemente—Ustedes en verdad que están destinados el uno para el otro . . . —Se decía temblando de júbilo.
Flashback.
Región de Saitama, 22 de Junio.
Estar embarazada era posiblemente la peor experiencia de su vida; le dolían los pies, la espalda, los hombros y otras regiones que no se mencionan por respeto al público general. Por suerte estaba en su última revisión médica antes del "Gran día" le habían pronosticado el parto a finales de ese mes por lo que no quedaba demasiado de todo eso.
— Dios, ya pronto saldrás pequeño revoltoso—Murmuraba acariciando su prominente vientre, estaba segura que amaría a su bebe con toda el alma, sería el motivo por el que ella buscaría salir adelante y jamás lo dejaría solo. . . Pero era una patada al hígado, el desgraciado se la pasaba moviéndose y pateando como si estuviera en la final del mundial de fútbol.
—¿Un bebé muy enérgico? —Preguntó la mujer a un lado suyo, parecía estar en su mismo estado como delataba el enorme vientre que tenía y causó que Hikari asintiera con una enorme sonrisa en sus labios.
—Así es, este pequeñín esta súper cargado de vitalidad. Apuesto que será todo un desastre cuando nazca—Soltó una risilla lo más discreta que pudo, pues cuando se emocionaba reía como foca con retraso mental.
—Mi pequeña es igual, aunque suele calmarse cuando le canto un poco—Comentó la mujer de cabellos morados, acariciándose el vientre de la misma forma—¿Puedo? —Pidió permiso mientras estiraba una mano hacia ella, pero la detuvo antes de cualquier contacto físico.
—Claro, con confianza—Le permitió hacerlo, una palma tocando su vientre sintiendo las patadas de su futuro hijo.
—Sí que es enérgico—Una sonrisa de ternura se dibujó en sus labios, parecía ser una mujer muy serena pero muy amable por igual.
—Espero se calme al nacer o seguro será un dolor de cabeza—Entonces noto como la contraria se sujetaba el vientre—¿Pasa algo? —Pregunto curiosa.
—Nada, solo que mi bebe pateo también . . . Creo que ha reaccionado al tuyo—Tomó la mano de Hikari llevándola a donde sintió el ligero golpeteo, era curioso sentir un vientre embarazado que no fuera el suyo, pero en cuanto sintió una leve patada.
—Oh, vaya. . . —Quizá eran las hormonas que le inundaban las venas, pero se sintió emocionada de ese pequeño acto.
—¿Sabes? Mi esposo y yo solemos cantarle una canción a nuestra bebé cuando está exaltada, creemos que aun en el vientre ella es capaz de escucharnos ¿Te gustaría la cantara a tu bebé? —La mera sugerencia la hizo asentir repetidas veces.
—Si, por favor—Hablo en un tono rápido que no ocultaba su emoción ante la idea.
—Muy bien—Se puso una mano a la garganta para armonizar levemente—Esta canción se llama . . . Mi luz de estrella—
Fin del Flashback.
—Se… ¿Señora Kaminari? —Llevaba más de treinta segundos callada y eso daba miedo.
—¿Paso algo? —Denki venía regresando por el pasillo con una chaqueta en manos.
—¡No es nada! Solo estoy cansada, trabajar en el bar todo el día y eso—De la nada la mujer volvió a su energético y exagerado ser, vio a su hijo caminar a ella, no pudiendo evitar sonreír suavemente—Denki—Le llamo, causando una mirada de extrañez en su hijo—Estoy muy orgullosa del hombre en que te convertiste—Esto lo hizo parpadear sin entender que pasaba con su madre, ella le extendió los brazos causándole una sonrisa.
—Es todo por ti, ¿Que esperabas? —Le respondió acercándose para abrazarla, rodeándole en segundos y estrujándola contra sí. Jirou tuvo que morderse el labio para no murmurar que esto le parecía singularmente enternecedor, sin dudarlo el ver ese lado de Denki le gustaba bastante.
—Ya es hora que se vayan, no quiero distraerlos más . . . Promete visitarme pronto o me escaparé como siempre he dicho—Amenazó medio en broma antes de palmearle el hombro a su muchacho.
—Ya se, ya se . . . Vamos, Kyoka—La chica asintió antes de hacer una leve reverencia a la mayor.
—De nuevo, gracias por todo señora Kaminari—Una trompetilla de la contraria le hizo alzar la vista.
—No soy la señora Kaminari, llámame Hikari o Mama te lo había dicho . . . —Una mueca maliciosa le cruzó los labios—Después de todo, si alguien aquí será la señora Kaminari, vas a ser tu—Les apuntó a ambos con sus dedos índices y nada en el mundo se pudo comparar con la escala de rojo en los rostros de ambos jóvenes.
—¡Nos vamos! —Y jalando a la chica por la mano es que el rubio se la llevó de allí lo más rápido que pudo, la madre del muchacho corrió afuera con una enorme sonrisa en labios.
—¡Nos vemos Estrellita! —En cuanto dijo el curioso apodo de infancia es que ambos jóvenes giraron a la vez, como si les hubiesen hablado a ellos en específico, se vieron entre sí confundidos mientras seguían alejándose.
—¿A ti también . . .? —Preguntaron a la vez, pues sin saberlo, a ambos les cantaban la misma canción desde que eran pequeños . . .Mi luz de estrella.
"¡Paso número cinco para conquistar a una chica!
Bueno, este no es un "paso" es más bien algo que quieres llegar a lograr cuando quieres enamorar a una chica de forma seria . . .
Si ella es importante para ti: ¡Llévala a casa con mama! Demuéstrale que esto es serio, que quieres algo para mucho tiempo, conocer a tu familia es de las cosas que la mayoría evitamos cuando no queremos algo serio y es un hecho que conocerlos la hará saber cuán importante es en tu vida.
Regla de Oro: Si a tu madre le agrada ¡Líneas delanteras!"
Y con esto termino el quinto día . . .
