Bueno, definitivamente esto no estaba saliendo como ella tenía planeado.
11:46 PM del quinto día de apuesta.
Afuera de los dormitorios de la U.A.
Tras haber tenido una larga y divertida, además de algo vergonzosa, cena con mamá Kaminari la joven pareja había regresado a la Academia lo más pronto posible, entre un silencio bastante profundo pues fue algo extraño que ambos descubrieran tenían ese mismo lindo apodo materno desde pequeños. Tras reportarse con el guardia de la parte frontal caminaron hacia los dormitorios y fue entonces que Denki hizo . . . Bueno, un Denki.
—Ven, vamos —Dijo tomándola de las manos para jalar a la chica con él hacia las escaleras de que llevaban al tejado en lugar de al pasillo que llevaba a los elevadores.
—¿A dónde se supone que vamos? —Preguntaba con cierto cansancio pues habían caminado ya un buen tramo y si bien sus zapatos no eran de tacón sí incomodaban bastante en caminatas largas como esa.
—Al tejado, quiero hablar contigo y si vamos a los dormitorios Aizawa-sensei podría encontrarnos—Si eso pasaba podría darse por muerto pues una chica en el dormitorio de chicos era grave ¿Pero un chico en el de chicas? ¡Su cabeza rodaría antes de poder explicarse! — Además, es una hermosa noche ¿Porque no disfrutarla un poco? —Libero un gruñido, pero le siguió de buena manera.
—¿Sabes qué? Tienes razón—Apretó suavemente la mano del rubio mientras ya iban en el tercer piso por lo que el siguiente sería el último antes del tejado. Denki no contuvo una sonrisa ante esto mientras entrelazaba sus dedos con los de Kyoka.
De solo llegar al techo el rubio usó su Quirk para deshabilitar la alarma de seguridad, le guiño un ojo suavemente ante su pequeño "secreto" pues era algo que aprendió para salirse junto con el resto del Squad por las noches sin ser detectados, claro que después usaban la cinta de Sero para bajar sin ruido alguno.
—Al más puro estilo de Misión Imposible, ¿Sabías que Aizawa-sensei instaló sensores de presión en los alrededores solo porque sospechaba que hacíamos algo así? —La chica no contuvo una risa por la tonta historia, ya se imaginaba a Mina, Bakugo, Kirishima, Sero y Denki colgados de hilos de cinta para deslizarse hacia la libertad sin hacer el más mínimo ruido, con los dos rubios del equipo debía de bastar para que esto sí que fuera imposible.
—Son unos idiotas, no sé cómo convencen a Bakugo de unirse a sus tonterías—Se burlaba mientras ambos descansaban ahora en una banca, el frío se dejaba sentir, pero ella no se quejaba de ello en lo mínimo pues disfrutaba estar con el rubio.
—Oh, pero si él empezaba la mitad de las ideas locas, casi siempre retándonos a algo solo para fingir que no quería salir con nosotros cuando era obvio que sí—Soltó una risa más pues entre sus insultos y gruñidos sabía que Katsuki les guardaba mucho cariño a todos pues por algo los llamaba "Su Squad"—¿Sabes? Él siempre nos dice que debemos sacar buenas notas para que cuando nos graduemos formemos nuestra propia agencia—Entonces sus sonrisas se apagaron un poco.
Graduación.
Una palabra pesada si se consideraba que ya no eran esos chiquillos que entraron a la U.A. hacía años, estaban a solo unos meses de su graduación, era enero por lo que solo había tres meses entre ellos y ser profesionales, héroes de verdad . . . Y quizá de no verse jamás, este pensamiento golpeó a la chica como una piedra ¿Que les deparaba a ellos como posible pareja? Ella quizás regresaría a Shizuoka, el quien sabe si se quedaría en la ciudad con su madre, volvería a Saitama o se mudaría a alguna ciudad elegante como Tokio para ser parte de la agencia que armarían sus amigos.
La mera idea de enamorarse y perder . . . Le hacía recordar porque se negaba a amar en primer lugar. Apretó su pantalón con ambas manos firmemente, era por eso que no debía . . . No, que no podía perder esa apuesta con el rubio.
—Eso suena como un proyecto importante—Trato de hablar en el tono más calmado que pudo, no dejando ver sus verdaderas emociones, aunque era obvio que la excelente máscara que usaba no engañaba al tonto Pikachu.
—Lo es, trabajar con mis amigos suena como algo estupendo—Murmuraba al aire mientras veía el cielo estrellado encima suyo, Kyoka hizo lo mismo preguntándose en verdad que sería de ellos cuando se graduaran en unos meses . . . ¿Seguirían siendo amigos? Más aun ¿Se seguirían hablando siquiera? Estos pensamientos comenzaron a hacerla sentir fatal pues la idea de perder a alguien tan importante en su vida le dolía en exceso y no fue hasta que el sentir algo sobre sus hombros la saco de sus funestas cavilaciones.
—¿Eh? —Noto entonces que el rubio se había quitado la chaqueta y la había puesto sobre ella, era obvio que sentía frio pues seguían en invierno y si bien los helados vientos de casi una semana antes no seguían por allí el clima seguía helando durante la noche, en especial a esas horas.
—Pero solo será perfecto si tu estás conmigo también—Sus miradas se encontraron entonces, de forma perfecta el dorado y el ónix se mezclaron como una estrella que brilla en el oscuro cielo, una mano de la chica se alzó acariciándole la mejilla, un tenue roce, cariñoso y vivido mientras su pulgar delineaba el pómulo del rubio que solo cerro sus ojos lentamente inclinándose hacia ella.
De nueva cuenta el momento ideal para un beso, ¿Que podía haber más romántico que un beso bajo las estrellas? Nada, no hay, no existe. El roce era inminente, solo unos centímetros separándoles de-
—No—Entonces el pulgar de la chica se deslizo hacia los labios contrarios para evitar el tan anhelado beso, parpadeo confundido tras esto sin entender que había hecho mal.
—¿Kyoka? —Le llamo, pero al instante ella se levantó retirándose de encima la chaqueta contraria que cayó sobre la banca donde estaban sentados.
—Esto no está bien, Denki—Camino un par de pasos para tomar distancia, no podía pensar claramente cerca del rubio y lo sabía bien. El joven Kaminari se levantó de su sitio caminando detrás de ella.
—¿Porque no está bien? Dime que estoy haciendo mal—Le pidió mientras intentaba tomarle una mano para que se girara a verle, pero Kyoka se negó al instante alejando su mano de un fuerte movimiento. Se contuvo lo más que pudo de girarse hacia él.
—¿Que soy para ti, Denki? —Pregunto en una voz apenas audible pero que él pudo escuchar perfectamente ¿A qué venia esa pregunta? Apretó los labios fuertemente mientras sentía la incomodidad de la situación sin entender que era lo que pasaba con ella—Respóndeme . . . —Pidió de nueva cuenta, pero no hubo respuesta causando que se girara violentamente para verle a los ojos con clara frustración en el rostro—¡Respóndeme maldición! ¡Dime qué demonios soy para ti Denki Kaminari! —Era de las pocas veces que la veía perder la compostura de tal forma, sus pequeñas manos lo sujetaron de los hombros con toda la fuerza que tenía.
La tensión entre ambos se podía cortar con un cuchillo, no entendía cómo es que todo termino de esta forma y la situación le causaba arrugar los labios con incomodidad pues no sabía que responderle, o más bien, que era lo que ella quería que le respondieran.
—Eso ya te lo he respondido—Su voz era un tenue susurro pues estaba en verdad dolido de lo que ella implicaba con su pregunta.
— . . . Sí, creo que ya lo has hecho—Se esforzó lo más posible por sonreír de forma sarcástica en lugar de romperse en mil pedazos—Soy solo otro número ¿No? —Esto hizo que Denki arrugara el entrecejo al instante, ella estaba por presionar el botón equivocado—Seré solo otra idiota en la larga lista de conquistas del grandioso casanova Denki Kaminari—Soltó un ruido nasal de burla ante sus propias palabras—¿Pues qué crees, amigo? No voy a perder esta estúpida apuesta, no seré una idiota más con la que jugaras por un par de meses y me votaras cuando terminemos las clases; no dejare que me lastimes de esa forma—A este punto no pensaba lo que decía, un vómito verbal que incluye una particular mezcla de cosas que caían en la categoría "Se arrepentirá de haberlas dicho después"
— . . . ¿Crees que solo eres un juego para mí? —Se pasó ambas manos por la cara sin poder creer lo que la chica decía, tras esto la vio a los ojos pues era su turno de escupir muchas palabras y arrepentirse después—Eres tan cabeza dura que no te puede entrar la realidad, ¿Alguna vez has pensado por qué he invitado a tantas chicas a salir, pero jamás las veo más de una vez? ¡Tú, tu eres la razón! —Kyoka quedo en shock ante sus palabras, casi parecía que había soltado una descarga con su Quirk y la dejó electrocutada—¡Maldita sea, eres! —Se pasó las manos por la cara estirando su piel de forma exasperada.
—. . . Dios, esto es miserable—La chica se cubrió el rostro con una palma antes de soltar una risa sin nada de gracia—¿Sabes algo, Kaminari?—Su tono y que le hablara por el apellido no eran buenas señales—Tú me gustabas, en primer grado—Ahora fue el turno del chico de quedar sorprendido, eso no podía ser cierto—Después de que tus estupideces me apenaran en el festival cultural me hiciste darme cuenta que siempre estarías allí para mí, que sin importar cuanto intentara alejarte tú siempre me responderías con una radiante sonrisa que me dolía mirar pues enceguecía mi penumbra—Se descubrió los ojos buscando no dejar ver que estaban cristalinos—Pero entonces me di cuenta que jamás me verías de esa forma; tu buscabas chicas guapas, lindas y coquetas . . . No a tú, ¿Cómo me llamaste. . .? —
—Kyoka, por favor, no-
—Ah, sí . . . Tu mejor amiga—Nunca en la vida le costó tanto escuchar palabras ajenas como en esa ocasión, maldijo por lo bajo mientras agachaba la mirada—Pero bien, aquí me tienes, 3 años después: Tan tonta como el primer día, cayendo en tus sonrisas, en tus gestos y en tu estupidez que parece contagiosa—Camino hacia él sin verle siquiera, pasándose de largo hacia la puerta—Perdiste la apuesta; ahora mantente alejado de mí hasta que nos graduemos. Ese es mi premio por ganarte esta estupidez—Sentía que se atragantaría con su propio llanto, pero debía de mostrarse fuerte.
—Kyoka—Le llamó en voz baja y ella se detuvo solo por un segundo.
— . . . Aun me quedan días, no he perdido—Esto debía de ser una broma, se giró con coraje hacia él.
—¿Que no lo entiendes? No te amo, no me enamorare de ti de nuevo, sé qué haces esto solo para ganar y no dejare que me lastimes así—El rubio no se giraba para verle a la cara, solo se mantenía allí, estático—Ten la dignidad de verme a los ojos siquiera . . . —Su voz era un tenue murmullo a este punto. Entonces Denki comenzó a girarse para encararla.
—Claro que hago esto por ganar—Habló en un tono bastante serio, acercándose a ella lentamente y jamás le había visto tan dolido—Pero quiero ganar porque no quiero perderte, Kyo . . . —Joder con esas frases que daban directo en sus puntos débiles, la tomó de una mano pero ella respondió con un manotazo al instante, aun así él no la soltó resintiendo el duro impacto en su dorso.
—Suéltame . . . —Demandó en un tono agrio, no quería su tacto pues la calidez contraria le dolía demasiado al sentir que jamás seria suya.
— . . . Bien—Sus dedos la soltaron de forma lenta, básicamente dolorosa antes de suspirar suavemente—Tú me gustas, mucho Kyoka . . . Es por eso que hago todo esto—Se pasó junto a ella dejándole la puerta abierta para que bajara primero cosa que hizo pues no podía escuchar más sus palabras que sentía eran solo mentiras . . .
Bajo por la escalera tan rápido como pudo, debía de volver al primer piso para tomar el ascensor que la llevaría al tercero, donde estaba su alcoba mientras buscaba contener amargas lágrimas que no quería llorar, ya no más . . .
A la mañana siguiente . . .
Sexto día de la apuesta.
Su mañana había sido una reverenda mierda.
Se levantó tarde, molesta y fatigada de la existencia solo para encontrarse con una total falta de ganas para prepararse el desayuno, tras arrastrar sus (Censurado) kilos de humanidad había el aula se topó con las inquisidoras miradas de sus amigas que esperaban saber lo "Increíble" que había sido su cita solo para toparse con un dedo medio alzado y una cabeza estrellándose contra un escritorio retumbando con fuerza.
¿Como podia ser peor? Kaminari no se presentó a las malditas clases siquiera, noto su asiento vacío y no evito pensar si eso era su culpa . . . Denki era una persona de sentimientos después de todo.
—¿Y Kaminari? —La voz de su profesor de aula rompió el silencio, era raro que el mencionado faltara a clases pues a pesar de su generalmente mal desempeño en estas era bastante cumplidor en cuanto asistir, incluso enfermo.
—Menciono sentirse mal esta mañana—Ante las palabras del alumno que entro durante el segundo año con ellos, Hitoshi Shinsou, el profesor solo se rasco la cabeza.
—Ya que. . . Alguien vaya a revisarlo—Al instante varias manos se alzaron, pero el negó ligeramente—Ustedes no, bajen las manos—Comento al instante que vio a Sero, Ashido y Kirishima levantando las palmas, entonces analizo la clase con la mirada—Bakugo, ve por él, si se siente mal a tu criterio déjalo que descanse y llama a Recovery Girl—Ante la mención el susodicho pego un gruñido de molestia maldiciendo su suerte.
A pesar de esto se levantó y camino a la puerta, esto causó pánico en el resto de su Squad que parecían preocupados que Katsuki fuese a por su amigo . . . Esto no podía terminar nada bien.
Dos horas después.
La puerta se abrió de par en par, extrañamente Bakugo regreso con un uniforme diferente al que tenía puesto, siendo esto obvio por la falta de una mancha que tenía en su chaleco esa mañana.
—. . . ¿Cómo esta Kaminari? —Fue la pregunta del profesor que solo noto como el cenizo ladeaba la cabeza con desinterés.
—Vómito en su recamara como una fuente, incluso sobre mí, tuve que ducharme y cambiarme. Fue un puto asco—Varias risas se dejaron escuchar, extrañamente los amigos del rubio no rieron ante algo que usualmente sería hilarante—Le llame a la anciana, dijo que debía descansar unos días por una infección de no sé qué mierda—Tras esto camino a su sitio y se negó a responder más al respecto.
Las clases prosiguieron con normalidad y durante todo el día Kyoka no pudo evitar sentir una extraña incomodidad ante lo que Bakugo había contado, ¿Cómo es que Denki se enfermó del estómago de la noche a la mañana? Ella comió de donde el mismo, no se sentía mal . . . Y no podía ser una mentira, Denki podría engañar a cualquiera menos al explosivo héroe eso era obvio así que tenía que ser verdad.
—Le gustas al electro-tarado—Pegó un respingo ante las repentinas palabras de su vecino de asiento, a veces olvidaba que Bakugo se sentaba junto suyo cuando este no se ponía a gritar como demente.
—¿De que estas hablando? —Trato de hacerse la desinteresada en el asunto, pero sin duda alguna esto le pego en una fibra sensible.
—Ya me escuchaste, le gustas al idiota de Pikachu—Camino lentamente tras haber recogido sus cosas, el resto ya se estaban retirando por igual así que nadie en particular presto mucha atención a su conversación.
—¿Y tú como sabes eso? —Que el de todas las personas se metiera en esto le causaba sorpresa, demasiada en realidad.
— . . . Porque reconozco la forma en que te mira—No iba a hablar mucho al respecto, pero conocía bien esa mirada—Así que no seas imbécil o te quedaras sola—Dio un gruñido y camino lejos de allí, mientras lo hacía notó como a varios metros delante suyo una pareja iba caminando . . . Midoriya y Ochako— . . . Idiota—Murmuró al aire, sin dejar claro a quién mientras en el aula quedaba solo Kyoka.
— . — . — .— .—
La rockera tuvo un largo camino de regreso al dormitorio, ninguna de sus amigas la espero pues todas tenían cosas que hacer con sus parejas y su compañía usual, Denki, no estaba por ningún lado . . . Tras varios minutos ingresó al edificio, pudo notar a algunas personas en sala comunitaria, pero nada le llamo la atención pues solo quería subir a su recamara y repetir lo que hizo el día anterior: Tirarse a la cama y llorar hasta dormirse.
— Que asco de día . . . —¿Ven? Se los dije, había sido un asco de día para la chica. Camino a pasos lentos fuera del elevador, arrastrando sus pies prácticamente, antes de detenerse frente a su puerta, iba a abrir el cerrojo cuando noto algo extraño—¿Qué demonios . . .? —Había una nota pegada en la puerta, de intenso color amarillo brillante. La tomo entre sus manos abriéndola para ver que decía.
"Querida Kyoka.
No, espera, demasiado formal . . . ¡Kyo del mal!"
Definitivamente era de Kaminari.
"No me he rendido contigo.
Hare que te enamores de mí, como yo de ti"
En ese momento se había inventado un nuevo nivel de rojo para el rostro de la chica, ¿Cómo es que lograba romper todo cerrojo que ella ponía a sus condenados sentimientos?
"Post Data: Sé que odias las flores . . . Pero estas son tus favoritas"
Arrugó la nariz ligeramente, pero sin poder evitar sonreír, apretó la nota mientras entraba a su recámara esperando encontrar un ramo de rosas o algún otro gesto ridículamente romántico, incluso llegó a esperar ver al rubio eléctrico arrodillado con dichas flores en manos . . . Pero no, no encontró nada.
—¿Y ahora . . .? —Dejó sus cosas de lado antes de girar la mirada esperando encontrar el ramo de flores que le habían regalado— . . . Oh por Dios . . . —
Tuvo que ponerse las manos en los labios al no poder creer lo que veía, la pared que estaba a la derecha de su puerta había sido convertida en un lienzo, docenas y docenas de lirios morados y amarillos habían sido pintados allí en todas las direcciones generando un hermoso mural, aun podía sentir el tenue aroma a pintura por lo que seguramente había sido pintado ese mismo día, sentía que las piernas le temblaban pues dos días antes Denki le había preguntado. . .
—"Dime ¿Cuál es tu flor favorita?"—
Ella detestaba que se cortaran flores para dar regalos, él lo sabía bien . . . Así que con esto no rompía esa regla. Sentía lágrimas de nuevo, pero no de tristeza . . . Era el gesto más bello que nadie le hubiera hecho y no fue hasta que se dedicó a analizar el mural que noto otra pequeña papeleta pegada en el muro que no tardó en recoger para leer.
"Lirios, tus favoritos.
Creí que así te gustaría recibir flores . . .
Con amor.
Denki. "
Apretó el papel contra su pecho . . .
— . — . — .— .—
Denki había estado descansando en su recamara tras haber terminado su "Obra de arte" lo sorprendente fue cuando Bakugo lo encontró en plena labor y lejos de detenerlo, tras explicarle la situación, accedió a ayudarle para terminar a tiempo e incluso mejorar lo que llevaba pues, en palabras del cenizo, "Pintaba de la mierda"
—¿Uh? —Noto entonces como le llegaba un mensaje de texto a su teléfono.
[TEXTO: J-Rock]
"Gracias por las flores"
Una suave sonrisa se le dibujó en los labios, al menos le había agradecido . . . Estaba por responder cuando noto que le mandó un segundo mensaje.
[TEXTO: J-Rock]
"Te quedan 3 días.
El tiempo vuela. "
. . . ¿Acaso ella . . .?
Una enorme sonrisa le surgió en los labios mientras pegaba un salto de emoción sobre su propia cama pegando un grito al aire que fue rápidamente reprendido por Iida, su vecino de habitación
"Paso número seis para conquistar a una chica:
Flores, a las chicas les encantan las flores y . . . ¡Ella dijo que si! Bueno, no dijo que si ¡Pero acepto seguir el reto!
¡Voy a conquistarla, ya verán!
Regla de Oro: Si lloras por ella ¡Líneas delanteras!"
Y con eso terminaban el sexto día . . .
