Okay, finalmente aquí está el primer capítulo.
Les recuerdo que esta historia sucede en el campo atractor delta, por lo que SERN no es una amenaza, y por lo tanto Moeka y Tennouji son personas normales.
Espero que les guste.
Capítulo 1: Inversión Paralela Existencial
Sucedió en un día completamente normal; Luka repentinamente se volvió consciente de un hecho que de cierta forma siempre había sabido:
Okabe Rintarou, o Hououin Kyouma, autoproclamado científico loco, era un hombre bastante popular...
Tenía sentido, después de todo Okabe era un hombre de buen corazón y gran carácter, que siempre velaba por el bienestar de sus amigos, y aunque en varias ocasiones Luka había llegado a notar ciertos destellos de vulnerabilidad en él, al final del día no había nada que pudiera pararlo cuando se planteaba un objetivo. Él simplemente era así, un hombre algo obstinado pero con una gran fuerza de voluntad para afrontar las adversidades. El hecho de que Okabe fuera, al menos en opinión Luka, bastante apuesto, también ayudaba.
Pero sin duda lo más llamativo de Okabe resultaba ser su excéntrica pero genuinamente magnética personalidad, que parecían atraer a todo tipo de personas diferentes a su círculo de conocidos y amigos.
Sin embargo...
Para la inexplicable consternación de Luka, el carisma de Okabe parecía ser especialmente efectivo con el sexo opuesto.
—¡Okarin, vayamos a la Comiket juntos!
Era difícil describir a Mayuri y Okabe como simple amigos de la infancia. Incluso después de tanto tiempo ambos eran tan unidos que casi podrían considerárseles familia, siendo Okabe como el hermano mayor constantemente pendiente de su hermanita, incluso aunque en ocasiones pudiera llegar a negar lo mucho que en realidad se preocupaba por ella.
Siempre que Luka los veía conversar no podía evitar sonreír y sentir una especie de añoranza en su corazón. Después de todo, a diferencia de ellos Luka de hecho tenía una hermana de sangre. Sin embargo, la relación entre ambos hermanos nunca había sido ni una décima de lo buena que era la hermandad entre el científico loco y su "rehén".
—¡OKABE, IDIOTA! ¡¿QUÉ DEMONIOS CREES QUE ESTÁS HACIENDO?!
Pese a su explosiva relación, era obvio para Luka que Kurisu y Okabe se llevaban mejor de lo que ellos mismos querían admitir.
Atados por su amor por la ciencia, ambos más Daru, eran los miembros del laboratorio con participación más activa, siempre realizando experimentos y creando nuevos gadgets. Y pese a sus constantes peleas y discusiones, Luka podía notar con facilidad que en contra de todas las apariencias ambos de hecho sentían cierto aprecio y respeto por la inteligencia y habilidad del otro, aunque no lo demostraran casi nunca y se negaran a admitirlo.
Luka había visto suficientes películas y leído suficientes novelas sobre relaciones de amor-odio para saber cómo podían esos dos...
—¡Kyouma! ¡Necesito tu ayuda-nyan! ¡Los Supremos Señores Oscuros han regresado para vengarse de Faris por abandonarlos y volverse la protectora de la tierra-nyan!
Faris-nyan-nyan, o Akiha Rumiho, no era tan solo una miembro del Laboratorio y la definitiva Maid Reina en Akiba, ella prácticamente podía ser reconocida como una fuerza de la naturaleza; Faris era capaz de hacerse amiga de casi cualquier persona, al punto que su don para entrar en el corazón de las personas era legendario. Y Okabe no era la excepción.
Como ramas de un mismo de árbol, Faris y Okabe lograron establecer una inusual amistad, con la Maid constantemente siguiéndole el juego a Okabe y opacando los extraños delirios del joven científico loco con sus propias historias, teniendo como único propósito irritarlo y jugar con él.
El hecho de que la hermosa y encantadora chica pareciera especialmente interesada en Okabe francamente intimidaba a Luka. Aunque no más que todos sus intentos de convencerlo para trabajar con ella como Maid.
—Okabe Rintarou, ¿me ayudarías a encontrar a mi madre en esta línea de tiempo?
Amane Suzuha, o "Guerrera a Medio-Tiempo" como Okabe decidio apodar a la chica que trabajaba en la tienda de televisores de su casero, Yuugo "Mister Braun" Tennouji.
Ella tenía una muy curiosa forma de comportarse, consiguiendo de alguna manera resultar extremadamente formal e informal al mismo tiempo. Era como si se forzara a mantener cierta distancia entre ella y los demás, aunque su sencillez y directa forma de ser parecía impedírselo. Por lo que al final la extraña chica resultaba alguien con quien era muy fácil llevarse bien, como si se tratase de una vieja conocida.
En cuanto a Okabe, Suzuha curiosamente no parecía verse afectada en absoluto por su excentricidad, casi como si ya estuviera acostumbrada a él, y de hecho, hasta cierto punto, parecía creer en todas las cosas raras que Okabe le decía. Por lo que pese a conocerla de hace poco, Okabe había llegado a confiar bastante en ella.
—Okabe-kun… ¿Aceptaría… trabajar medio tiempo… como camarógrafo… para mi próximo artículo...?
Luka se sentía avergonzado de admitirlo, pero encontraba a la joven mujer un poco aterradora...
Kiryuu Moeka, escritora para una revista local poco conocida y apodada por Okabe como "Dedo Brillante" gracias a su increíble velocidad para redactar y enviar mails.
Ella era una persona bastante callada e inexpresiva, con claros problemas para comunicarse, prefiriendo hacer uso de su teléfono incluso aunque la persona con la que quisiera hablar estuviese presente en la misma habitación que ella. El contraste entre la animada, extrovertida y hasta infantil Moeka de los mails que enviaba y la Moeka real con su expresión imposible de leer y voz quebrada y silenciosa, no podía ser mayor. Era difícil para Luka imaginar cómo debió ser su vida para que fuera de esa manera.
Sin embargo, poco a poco, la introvertida mujer estaba saliendo de su cascarón. Sus avances eran lentos, casi imperceptibles para alguien que no supiese dónde mirar, pero eran constantes. Y los principales responsables parecían ser Tennouji, que había estado cuidándola por los últimos años como si ella fuera su propia hija, y por supuesto, Okabe.
Él joven científico loco aparentemente había sido una de las pocas personas de su edad con las que Moeka había podido interactuar en muchísimo tiempo. Okabe había sido extraño, ruidoso y algo rudo, como siempre. Pero la mujer había visto algo en él, y ahora era una de las personas con las que Moeka parecía más cómoda interactuando.
Luka podía sentirse perfectamente identificado con la situación.
Luka suspiro frustrado.
Solo admitirlo lo hacía sentirse mal consigo mismo, pero últimamente había empezado a sentir algo de celos cada vez que algunas de las chicas trataban con Okabe.
No tenía sentido. Luka estaba teniendo serios problemas para comprender sus propios sentimientos; más de lo normal.
¿Por qué razón tendría él que tener celos...? ¿Acaso temía que Okabe dejaría de ser su amigo si pasaba más tiempo con alguna de las chicas...? Luka no podía mentirse a sí mismo, en el pasado genuinamente había llegado a creer que eso podría pasar, pero ahora entendía que ese no era el caso.
Él, Okabe, Mayuri, Daru, Kurisu, Suzuha y Moeka, no solo eran miembros del laboratorio sino que también eran amigos. Y Okabe siempre estaba allí para sus amigos, para sus camaradas, y jamás abandonaría a ninguno de ellos. Por lo que Luka no tenía nada que temer.
A eso había que añadir el hecho de que Luka jamás había llegado a tener celos cuando alguien más interactuaba con Mayuri, y ella era su mejor amiga.
Por lo que la duda seguía, ¿cuál era la razón de sus celos? ¿Y por qué se presentaban sólo cuando se trataba de Okabe?
En su inexperiencia Luka fue incapaz de encontrar la solución a ese rompecabezas, pese a ya poseer todas las piezas necesarias. Incluso pese a que en su interior, casi subconscientemente, ya sospechaba cuál podía ser la respuesta…
Él tan solo necesitaba un empujoncito en la dirección correcta para entenderlo todo. Algo con lo que su padre contribuyó sin saberlo.
—Hououin-kun es realmente un sujeto agradable. A Luka le gusta mucho, ¿cierto? —Comentó el sacerdote inocentemente, de nuevo… Como la vez pasada, no se trataba realmente de una pregunta. El hombre podía ver con facilidad lo apegado que su hijo se había vuelto a Okabe tras observarlos "practicar" con espadas en el patio del templo.
A diferencia de la vez pasada, Luka no se quedó paralizado, sino al contrario, huyó a su cuarto sin mirar atrás, su corazón latiendo a mil por hora.
Todo había hecho clic en su mente al fin.
Okabe era su amigo, pero lo que Luka sentía por él no era simple amistad… Él se había enamorado de Okabe.
Ante tal realización el Luka del pasado sin duda habría caído en un círculo de depresión y auto-desprecio, sintiéndose como una especie de fenómeno. Por suerte el Luka actual, luego de un momento de desconcierto y bochorno sin tener ni la menor idea de qué demonios pensar o hacer, pudo sentir su mente aclararse y finalmente aceptó la realidad.
Incluso aunque ambos eran hombres, él amaba a Okabe. Luka sabía que era extraño y que muchas personas lo juzgarían por sentirse así, pero cualquier duda o pensamiento de que sus sentimientos no eran normales desaparecían cada vez cruzaba la mirada con Okabe.
Lo que él sentía por Okabe... Simplemente se sentían naturales.
Sin embargo, el amor es cosa de dos personas.
Luka planeaba confesar sus sentimientos por Okabe, pero incluso tras tornarse el tiempo para reunir el suficiente coraje para hacerlo, había un gran impedimento en su camino.
Luka sabía que si se confesaba sería rechazado sin lugar a dudas…
Por supuesto, ser rechazado en sí mismo no era el problema. Luka sabía que Okabe seria amable en su negativa. Dolería sin duda, y estar cerca de Okabe seria incomodo por un tiempo, pero él aceptaría su decisión, y eventualmente todo quedaría atrás y volverían a ser amigos como antes. Luka estaba preparado para ello.
El verdadero problema era algo mucho más simple:
A Okabe le agradaba Luka, él era su discípulo y como todos los miembros del laboratorio, era un amigo irremplazable. Pero el hecho era que sin importar lo femenino que fuera Luka seguía siendo un chico, y a Okabe obviamente no le gustaban los chicos.
Tal hecho era un muro infranqueable en su camino.
Pues solo por ser un chico, el rechazo sería inevitable, como si estuviera escrito en piedra. Sin importar lo que Luka hiciera. Sin importar sus esfuerzos y lo que sentía, nada cambiaría tal resultado.
Sería casi como ser descalificado de una competencia en la que realmente no llegó a tener la oportunidad de participar. Como ser derrotado incluso antes de siquiera haber empezado.
Si las cosas acababan así Luka jamás sería capaz de dar un cierre a sus sentimientos por Okabe y seguir adelante. Sería algo que lo atormentaría por siempre. Pensando en cómo habrían podido ser las cosas en otras circunstancias.
Pero entonces, un día Luka logró dar con la solución a su pesar.
Si el problema era su género, la solución obvia sería simplemente cambiarlo.
Si él fuera una chica podría finalmente entrar en el radar. Sus esperanzas dejarían de ser completamente nulas y así su mente finalmente podría estar en paz y aceptar la decisión de Okabe fuera la que fuera.
Mejor aún, tomándose un instante para ser positivo y quizás un poquito codicioso, Okabe podría llegar a incluso aceptar sus sentimientos después de todo...
Y como miembro del Laboratorio de Gadgets del Futuro, Luka sabía una forma en la que su deseo podría hacerse realidad.
—Así que… ¿Luka-kun quiere ser una chica…? —Pregunto Kurisu, para asegurarse de no haber oído mal o algo por el estilo. Por una parte parecía un poco aturdida por la repentina petición de Luka, pero por otro lado realmente no parecía muy sorprendida, como si lo hubiera visto venir pese a todo.
—¿"Luka-chan"...? —Murmuró Mayuri imaginando un mundo en el que Luka fuera una chica… Las cosas no parecían muy diferentes..
—¿Puede Luka-shi siquiera ser más como una chica de lo que ya es? —Pregunto Daru, siendo ignorado por los otros como ocurría la gran mayoría de las veces.
Luka bajo la mirada, ligeramente rojo. Esa era exactamente la reacción que esperaba.
—Ejem… —Okabe carraspeo para atraer la atención del cabizbajo chico—. Lukako… ¿Estas totalmente seguro de que deseas eso? —Luka asintió tras un momento y Okabe lo miro de manera aprensiva—. ...Okay —Dijo Okabe simplemente.
—¡Un momento! Ahora que lo pienso, ¿qué no es realmente una muy mala idea…? —Dijo Daru y esta vez los demás se giraron a verlo—. Para que Luka-shi se vuelva una chica tendrían que cambiar las circunstancias de su nacimiento, ¿no es así? —Okabe y Kurisu se le quedaron mirando como queriendo decir que fuera al grano—. Si lo hacen no solo estarían cambiando su género, sino su vida entera, ¿no? —La expresión de Okabe y Kurisu se agravo.
—Si el Reader Steiner funciona- —Dijo Kurisu antes de detenerse y mostrar una expresión de terror, como si hubiera dicho algo terrible, mientras dirigía su mirada hacia Luka—. Q-Quiero decir, a causa del Reader Steiner —Se corrigió a sí misma algo nerviosa. Aunque era tarde, Luka había entendido lo que ella había querido decir—, si cambiamos el pasado, Luka-kun será el único capaz de recordar que fue alguna vez un chico. Adaptarse a un cambio como ese será complicado y no habrá nadie que pueda ayudar a Luka-kun a sobrellevarlo apropiadamente porque nadie sabrá que dicho cambio siquiera ocurrió. En la memoria de todos será como si Luka-kun siempre hubiera sido una chica… —Luka pudo oír a Mayuri murmurar algo molesta que ella siempre estaría ahí para ayudar a "Luka-chan"—. Eso sin contar los posibles cambios adicionales que podrían ocurrir… —Kurisu miro a Luka con algo de preocupación.
—Creo que mi discípulo ya es consciente de todo eso. ¿No es así, Lukako? —Intervino Okabe calmadamente, aunque Luka pudo notar que también parecía ligeramente preocupado.
—Sí —Dijo Luka, mostrando una pequeña sonrisa a sus cuatro amigos.
El genuinamente se había tomado bastante tiempo para pensar y considerar las posibles consecuencias; era tal como decía Kurisu.
De nuevo, pese a lo femenino que Luka era, seguía siendo un chico. Al conservar sus memorias gracias al Reader Steiner le tomaría bastante tiempo acostumbrarse a su nuevo cuerpo; Luka tendría que aprender de nuevo a como aceptarse a sí mismo. En el peor de los casos él corría el riesgo de acabar varado en una línea temporal completamente diferente a la suya, sin forma de regresar.
Adicionalmente estaba el problema que Kurisu casi había mencionado en su descuido. Era algo que Okabe y Kurisu le habían explicado a medida que se fue involucrando más y más en los experimentos con los D-Mail.
Era simple: Cada vez que se cambia el pasado, no solo cambian los eventos acontecidos, sino que también ocurren cambios en el entorno y en las personas que lo habitan. Estos pueden verse igual y actuar de la misma manera tras el cambio que antes de este. Y seguirían siendo fundamentalmente las mismas personas, pero sus nuevas y únicas experiencias en realidad los diferenciarían de cierta forma de sus versiones de otras líneas temporales.
Normalmente el Reader Steiner es capaz de sincronizar las memorias de Luka entre las distintas versiones de sí mismo cuando el pasado es modificado y la línea temporal cambia. Sin embargo, en este caso él se estaba arriesgando a causar un cambio tan monumental que podría resultar en el nacimiento de un nuevo individuo, 100% distinto a él en todas las maneras y sentidos posibles. Entonces no habría Reader Steiner que pudiera ayudarlo, pues "Luka" como individuo simplemente no existiría en dicha línea temporal.
Luka era consciente de todas las dificultades que le esperaban y las cosas que podrían salir mal. Pero él no se dejó acobardar y logró conservar la esperanza de que todo saldría bien. Esperanza de que tras cambiar el pasado seguiría siendo la misma persona, que seguiría siendo "Luka". Y decidió aceptar el riesgo.
—Y-Yo… Estaré bien no importa lo que suceda… —Dijo Luka reuniendo todo su valor—. Aún no estoy totalmente seguro de si quiero que sea algo temporal, o quizás permanente. Pero es algo que quiero. Algo que estoy eligiendo hacer por mí mismo… Así que, acepto toda responsabilidad por lo que ocurra.
La preocupación en el rostro de los demás fue reemplazada por calma y le devolvieron la sonrisa a Luka.
—Esa es la respuesta que esperaba de mi discípulo —Okabe dijo solemne—. No hay razón para dudar o temer por cosas que no han ocurrido y podrían no ocurrir. Todo estará bien, porque no importa lo que cambie Lukako seguirá siendo Lukako —Era fácil notar el orgullo en la voz del hombre, sus extraños ojos verdosos-castaños fijos en los azules de Luka, haciéndolo sentir como hechizado—. ¡Ahora! —Okabe exclamó, sacando a Luka del trance en que estaba, y se giró hacia a los demás miembros del laboratorio— ¡Es hora de que decidir cómo haremos esto! Espero por sugerencias.
Y entonces la habitación cayó en un largo silencio. Al menos, hasta que Kurisu intervino mencionando el mito de que una mujer embarazada debía consumir mucha carne si quería tener un niño y muchos vegetales para poder tener una niña. Después de que a nadie se le ocurriera nada mejor, se decidió considerar la propuesta de Kurisu para el contenido del D-Mail, muy para el desagrado de Okabe, que no encontraba nada científico o racional en tal propuesta.
Cuando empezaron a discutir sobre el número del destinatario y tiempo de llegada del D-Mail, Okabe cayó en cuenta de que para el año que Luka había nacido los teléfonos todavía no se habían extendido por la gran mayoría de Japón. Y tras consultarlo con el padre de Luka confirmó que, en efecto, para esa época la familia Urushibara no poseía un teléfono, sino un buscapersonas (pager).
Así, les tomó el resto de la tarde redactar y codificar numéricamente el mensaje exacto a enviar al pasado teniendo el buscapersonas de los Urushibara como destinatario. Esperando lograr llamar la atención de los padres de Lukako y que no tomaran el mensaje como alguna especie de broma.
Para cuando todo estaba acordado, ya había pasado el horario de funcionalidad de los D-Mail, habiendo Tennouji cerrado su tienda de televisores. Por lo que se Okabe anunció una nueva reunión para enviar el D-Mail al día siguiente.
El día en que todo saldría mal.
Nada durante aquella mañana hizo pensar a Luka que las cosas no resultarían bien. Se encontraba algo nervioso, era verdad, pero mayormente estaba emocionado y algo ansioso por la tarde que le esperaba.
Una vez había hecho su rutina y desayunado Luka se despidió de su padre y se dirigió al laboratorio.
Casi de inmediato al llegar se pusieron manos a la obra, con Kurisu haciendo un último chequeo del mensaje que enviarían y explicando a Luka de nuevo todo lo que iban a hacer. Mientras tanto, Daru estaba ojeando posts de channel, Mayuri estaba cosiendo un traje para la Comiket, y Okabe se encontraba recostado en un sofá...
Luka no podía evitar girarse para observarlo cada vez que Kurisu no estaba mirando. El joven científico estaba mirando furtivamente a Kurisu con una expresión algo extraña, mientras fingía revisar su celular.
¿Estaba enojado...?
Desde hacía un tiempo, Kurisu había conseguido relegarlo a ser un simple observador pasivo cuando se trataba de los D-Mail. Según ella Okabe era demasiado codicioso e irresponsable para ser dejado a cargo y sin supervisión alguna de algo tan importante cómo modificar los eventos del pasado. Así que tendría sentido si Okabe se encontraba molesto con Kurisu.
Sin embargo Luka fue capaz de notar un pequeño temblor en su expresión… ¿Estaba Okabe tratando de no sonreír...?
—¡Okay! Todo parece bien. Ya deberíamos empezar —Dijo Kurisu y los demás se levantaron y dejaron lo que estaban haciendo—. ...Luka-kun, ¿Estás seguro de continuar...?
Luka asintió de inmediato y Kurisu sonrió.
—Lukako, tu deberías enviar el mensaje —Intervino Okabe y tras un momento Kurisu le pasó un papel con el mensaje y número del buscapersonas.
Luka lo tomó e introdujo ambos en su celular. Entonces se tomó un momento para mirar a sus amigos.
—Será genial llevar a "Luka-chan" a la Comiket. Ya no habrá razón para que "Luka-chan" no use el cosplay que hice el otro día ¡Mayushii no puede esperar! —Dijo Mayuri animada y Luka le devolvió una sonrisa nerviosa.
—Huh, ahora tampoco habrá razón para que no pueda decir "¡alguien tan lindo no puede ser una chica-!" ¡OW! —Kurisu le dio un codazo a Daru en un costado y se acercó al Microondas Teléfono para teclear el tiempo de llegada del D-Mail.
—Adelante Luka-kun —Ella le sonrió dulcemente y presiono el botón de empezar, apartándose de inmediato cuando empezó la descarga eléctrica.
—Nos veremos en el otro lado, Lukako —Dijo Okabe cruzado de brazos.
Y entonces Luka presiono el botón de enviar.
No fue muy diferente a otras ocasiones.
A Luka le invadió una sensación de languidez y un vacío absoluto que parecía prolongarse eternamente, hasta que de repente tan pronto como empezó todo había acabado y Luka se encontraba en el templo, usando su uniforme de Miko y con una escoba en mano.
Luka respiro profundamente, mientras que una oleada de alivio inundaba su ser. Lo había logrado. Había cambiado el pasado, eventos de su nacimiento, y pese a ello había conseguido seguir existiendo como la misma persona en esta nueva línea temporal.
Entonces levantó la mirada para encontrar a su padre aproximándose.
—Así está bien, Luka. No te preocupes del resto, yo me encargo —Dijo el sacerdote con una sonrisa y Luka se le quedó mirando por unos segundos sin saber muy bien qué hacer. Pese a todas las veces que había experimentado el Reader Steiner aún no se acostumbraba del todo al momento tras "moverse" a una línea temporal diferente, siempre sintiendo algo de confusión sobre qué se suponía que había estado haciendo antes y sin saber qué decir cuando se encontraba de repente en medio de una conversación desconocida.
Una vez se tomó un momento para procesar las palabras de su padre y su situación general dedujo que debía haber estado barriendo los alrededores del templo y su padre había decidido ayudarlo. Así, Luka extendió la escoba a su padre, un poco dudoso de si había entendido la situación correctamente. Para su alivio su padre aceptó la escoba con una sonrisa y le dio una suave palmada en el hombro.
—Deberías apresurarte. Shiina-chan y Hououin-kun están esperándote.
—¿Mayuri-chan y Okabe-san? —Murmuro de vuelta y su padre asintió.
Tras hacer una pequeña reverencia Luka se giró y corrió hacia la casa. Una vez dentro empezó a mirar en todas direcciones tratando de encontrar algo que hubiera cambiado.
Pero era inútil, todo se veía igual. Luka fue incapaz de notar cualquier cosa que hubiera cambiado de ubicación, que hubiera desaparecido o aparecido si no estaba antes.
Se tomó un momento especialmente largo para examinar en detalle las fotos familiares en la pared de la sala. No sólo no habían cambiado tampoco, Luka descubrió que su aspecto físico también era el mismo.
Luka trato de no fruncir el ceño, quizás Daru tenía razón. Quizás ya era demasiado femenino desde un principio como para cambiar de aspecto una vez fuera una chica.
...O quizás nada había cambiado y todavía era un chico.
—...Eso no es posible —Murmuró y desechó esos pensamientos.
Luka se dirigió con toda prisa a su habitación. Cerrando y asegurando la puerta tras entrar. Al igual que el resto de la casa su habitación parecía la misma. Pero eso no era lo importante.
Ahora venía la prueba de fuego… Su propio cuerpo.
Luka respiro profundamente un par de veces, y tras un momento para ahogar sus preocupaciones y su timidez, empezó a desvestirse lentamente.
…
…
...
Luka seguía siendo un chico.
Y no estaba seguro de sí sentirse decepcionado o aliviado por eso.
Él sabía que de haberse convertido en chica se hubiera muerto de la vergüenza allí mismo al observar su nuevo cuerpo desnudo.
Pero no. Nada había cambiado. Todo seguía en su lugar.
Y eso hubiera sido un alivio si no fuera porque él había experimentado el Reader Steiner tras enviar el D-Mail, lo cual resultaba en una completa contradicción.
Eso era algo que Kurisu y Okabe habían concluido tras enviar múltiples D-Mail: El Reader Steiner sólo puede activarse si el D-Mail tiene éxito en provocar un cambio en el pasado, lo cual sucede sólo si su contenido logra causar una reacción acorde en el receptor. Por lo que si el D-Mail había fracasado en hacer que naciera siendo chica, Luka no debió haber experimentado el cambio de líneas temporales a través del Reader Steiner.
Definitivamente algo tuvo que haber cambiado... ¿Pero qué?
Él no tenía ni idea.
No le quedó más remedio que vestirse y dirigirse de vuelta al laboratorio, esperando que los demás supieran la respuesta.
Fue fácil notar las voces en el laboratorio.
¿Es que acaso había algún tipo de reunión?
Tras tocar la puerta y anunciar que había llegado Mayuri le abrió la puerta y lo arrastró dentro mientras sonreía.
Parece que en efecto se trataba de una reunión. Salvo por Okabe y Moeka todos los miembros del laboratorio estaban presentes.
Daru estaba hablando con Suzuha sobre un juego que había sido adaptado a anime recientemente. La chica parecía no estar formando parte activa en la conversación, limitándose a asentir y dar respuestas cortas a los comentarios de Daru. Sin embargo, era obvio que en realidad le interesaba lo que el hacker tenía que decir y se encontraba bastante cómoda con la conversación.
Mientras tanto, Faris comentaba lo linda que Kurisu, tratando de convencerla de trabajar medio tiempo en el MayQueen Nyan-Nyan mientras se quedaba en Japón. Kurisu rechazándola con amabilidad y tratando de ocultar su sonrojo a causa del halago.
Tras intercambiar saludos con todos los presentes, Luka cuestionó el paradero de los miembros restantes del laboratorio.
Fue Kurisu quien respondió.
—Esos dos fueron a comprar las bebidas y aperitivos para la fiesta.
—Eh… ¿Una fiesta? —Luka preguntó confundido. En la otra línea temporal nadie había mencionado que fueran a hacer una fiestas. Y que él supiera no solo no había ningún día festivo cerca, sino que ninguno de los miembros del laboratorio cumplía años ese mes o algo por el estilo.
—Kiryuu Moeka ganó la lotería con un número que recibió de un D-Mail y quiso hacer una fiesta como agradecimiento. Salieron hace ya un rato, así que no deberían tardar mucho más en volver —Comentó Suzuha, y Luka no pudo evitar sentirse incluso más confundido.
¿El D-Mail que había enviado antes provocó que de alguna forma Moeka ganara la lotería en esta línea temporal? Eso no tenía sentido. ¿Obviamente tenía que tratarse de un D-Mail distinto,...? ¿O no?
—¿Sucede algo, Luka-kun? —Pregunto Mayuri notando la expresión del chico.
El chico se giró para tratar de responder cuando oyó a alguien tocando la puerta de forma muy suave, acompañado por una especie de susurro casi inaudible.
—Nadie va a oírte de esa forma, Dedo Brillante… —Dijo una voz grave y algo ruidosa, aunque femenina, proveniente del otro lado de la puerta. Luka no fue capaz de reconocer de quien se podía tratar; sin duda no era Moeka—. ¡Hey, ya estamos aquí, abran! —Gritó la voz a la vez que tocaba la puerta con más fuerza.
—Que ruidosa… —Murmuró Kurisu malhumorada mientras se aproximaba a la puerta y la abría—. ¿Es que quieres tumbar la puerta?
Con la puerta abierta Luka fue capaz de distinguir al otro lado una figura vistiendo una larga y algo gastada bata de laboratorio.
—Okabe... —Susurro y trato de acercarse. Solo entonces fue capaz de ver por completo a la persona en cuestión.
Definitivamente no era Okabe.
—Es mi puerta —Respondió con el ceño fruncido una chica a la que Luka no había visto jamás. E incluso pese a ello no pudo evitar quedársele mirando, sintiendo una increíble familiaridad al verla.
La chica entró a la habitación como si le perteneciera, mientras que Moeka la seguía silenciosamente. Cada una traía al menos dos bolsas y prosiguieron a ponerlas sobre la mesa de la habitación.
La chica era delgada y bastante alta. Sin duda sobrepasaba los 1,7 m, siendo la persona de mayor altitud de todos los presentes en la habitación.
La chica pareció notar la mirada de Luka y se giró hacia él. Cuando sus ojos se encontraron, Luka pudo notar que sus iris eran de ese color que le llamaba tanto la atención, entre verdes y marrones. Y tras la expresión neutral en su rostro, Luka pudo notar cierta amabilidad escondida.
—Ten, Lukako —Le dijo la chica extendiéndole una bebida que había sacado de una de las bolsas.
Luka apartó la mirada y tomo la bebida, teniendo el mayor cuidado de no rozar siquiera los dedos de la chica.
Él ya era bastante tímido de por sí cuando se trataba de desconocidos. Pero esto era diferente, su corazón latía como loco y su rostro estaba totalmente rojo como un tomate, y él ni siquiera estaba seguro de a qué se debía... O quizás sí.
La chica era hermosa… De una forma que él no sabía cómo explicar...
Mayuri, Kurisu, Suzuha, Faris y Moeka, las cinco chicas eran bastante lindas sin duda. Pero esta chica tenía algo que hacía a Luka especialmente consciente de su atractivo.
De cierta forma la situación resultaba aterradora, después de todo Luka jamás se había sentido así por una chica.
La chica caminó de nuevo hacia la mesa para sacar una botella de Dr. Pepper para sí misma. Su cabello moviéndose con cada uno de sus movimientos; por lo que él podía notar era más o menos del mismo largo que Kurisu, aunque mucho menos arreglado. Aun así sentaba bien con la imagen casual que la chica transmitía. Utilizando bajo su bata una simple camiseta blanca y una falda medio-larga de color beige, junto a zapatos deportivos verdes.
—¿Eh? Aquí no está lo que pedí... —Dijo Daru entristecido mientras buscaba entre las bebidas.
—Se habían acabado —Comentó la chica antes de fruncir el ceño— ...Yo soy la líder del laboratorio, porque tengo que ser quien hace los recados de todos —Murmuró fastidiada.
—¡Okarin...! —Exclamó el hacker, y Luka empezó a sentir de inmediato como su conciencia empezaba a nublarse y sus piernas empezaban a sentirse débiles como fideos.
Daru había llamado Okarin a esa chica.
—¿O-Okabe-san...? —Pregunto Luka apenas manteniéndose en pie. Esperando haber oído mal, o estar alucinando, o cualquier otra cosa.
Pero entonces la chica se giró a mirarlo.
—¿Pasa algo, Lukako? —Le preguntó con algo de preocupación al notar lo pálido que se había puesto de repente.
Luka no tuvo ocasión de responder.
Estaba muy ocupado perdiendo la conciencia.
Y de esa manera los problemas empiezan.
Parece que a Luka le espera algo de trabajo detectivesco para averiguar qué fue lo que salió mal con su D-Mail… Al menos una vez que se recupere.
Por favor dejen sus reseñas para ver qué les pareció. Hasta luego.
