Hola a todos, después de una larga ausencia, me digno a publicar esta continuación de especial de San Valentin. Creí que podría hacerlo en 2 partes pero me equivoque, la historia se esta volviendo mas larga de lo que creí.

Así que dejare esto en pendiente, muy probablemente sea d partes. Por favor tenganme paciencia, me cuesta administrar mi tiempo para escribir y ahora que conseguí un nuevo trabajo, debo poner todo en orden para seguir con esta historia.

De que la termino, lo haré, no se como le haga pero lo haré. Solo espero no me gane el sueño como en este capitulo que teniéndolo preparado, me quede dormida como una hora sin darme cuenta de que todavía no lo publicaba.

Sin mas que decir, les dejo con la continuación.


Fanfic de Eyeshield 21

Todo por un ramo de flores.

Parte 2

El dúo demoníaco no tardo en tomar caminos separados para seguirla. La chica tranquilamente sube al único regalo de su padre que usa, un BMW Z8 plateado estacionado detrás del gimnasio. Hiruma corre velozmente a su Jeep Wrangler Sport negra y maneja a una distancia discreta de ella. Por otro lado, Agon con su impulso divino, usa un atajo para alcanzarlos en la salida de la universidad con su motocicleta Suzuki GSX-R750 roja. Tan concentrados estaban de no perderla de vista que no notaron cuando se estacionaron cerca del elegante Hotel Gajoen Tokyo, el mismo donde el padre de Julie poseía acciones Tuvieron que chocar frente a la hermosa puerta giratoria de cristal para percatarse de la presencia del otro. El moreno encolerizado no duda en gritarle y sujetar la camisa de la sabandija que se atrevió a seguirlo.

- ¡Cabrón, quítate de...! -

Sin pensarlo dos veces, Yoichi lo jala del brazo y corriendo lo lleva hacia una gruesa columna atrás de una pequeña sessha ceremonial localizada en el centro del recibidor. Por suerte, lograron evadir la mirada de la ojiazul, quien dudosa volteo al escuchar una voz familiar. Como no encontró nada, ignora el asunto y se dirige a la recepción.

- ¡Cállate jodido rastras o harás que nos descubra el jodido ratón! – Susurro con una venita en su frente. – ¿Que carajos haces aquí?

- Eso mismo digo basura inepta. – Grito enardecido y el rubio rápidamente le tapa la boca. Indignado, con un zarpazo aparta su mano y de mala gana también susurra. – ¿No tienes mejores cosas que hacer como sobornar a sucias escorias?

- Más tarde te torturare como tanto te gusta, antes debo atender algunos asuntos. – Declaro con una sonrisa cínica mientras se pica la oreja. – Mejor lárgate, estorbas.

- Olvídalo, no me moveré de aquí hasta saber quién es el tipo.

- Si no hay otro remedio, hagamos una tregua. – Comento muy serio. – Ella no es de las que sonríe abiertamente sin tramar algo. – Con un bufido el chico dragón le da la razón, no por nada ella encontraba la manea de fastidiarlo cada vez que se le insinuaba.

- Como quieras pero la rubia es mía. – El ojiverde con su típica sonrisa, sale discretamente de la columna y mira cómo la recepcionista le entrega un teléfono a la ojiceleste.

- Eso dices pero el jodido ratón no da su brazo a torcer. Hace meses juraste que sería tuya y sigue repudiándote. Según intenta ser tu amiga y todavía te perfora con la mirada. Por lo visto estás perdiendo tu toque con las estúpidas mujeres.

- ¡Cállate basura flacucha! – Lo empuja para cambiarle el lugar y observa a Kana con una mirada altanera. – Esa mujer no tarda en caer rendida a mis pies.

- Más bien ella trapea el piso con tu estúpida cara. – Riéndose con cizaña le pica las costillas. – Quien hubiera imaginado que esa chica genio supiera artes marciales.

- ¡Es una psicópata! Con solo acercarme ya me está golpeando.

- Y te encanta. – Burlándose se lo murmura suavemente al oído. – En serio eres todo un tipo M. – Sentir su cálido aliento fue la última gota que derramo el vaso. Furioso lo estampa contra la columna y le aprieta fuertemente del cuello con su antebrazo.

- ¡Hijo de puta, te matare! – A pesar de la amenaza, la torre de control no se inmuta y reía estridentemente en su cara. – Se acabó la tregua.

Dispuesto a romperle la mandíbula, detiene su puño al escuchar unos pasos acercándose. No le tomaría importancia sino fuera porque oyó la voz de la aprendiz de doctora haciendo una llamada. Usando sus excepcionales reflejos, agarra a Yoichi de la camisa para esconderse más atrás de la columna, procurando cubrirle la boca para que no dijera otro de sus "gloriosos" comentarios. Dándole la espalda al poste, pone al rubio frente a él y respira en su oreja para vengarse. Como el capitán pataleaba por el asco de tenerlo tan cerca, con más ganas lo estrecha entre sus brazos. En cuanto lo tiene bien dominado, mira de reojo como ella se detiene a unos cuantos metros de ellos.

- Estoy en el hotel donde antes vivió Julie…. Surgieron algunos inconvenientes…. Dile a Julie y a Eiko-chan que te acompañen, mientras más manos, mejor…. – Una pequeña sonrisa se posa en su rostro, causando mayor desconcierto en el chico dragón. – Mi invitado nos tiene una gran sorpresa y no la mostrara hasta verte. No tardes por favor, bye. – Guarda su celular dando un largo suspiro. – Lo que hago por amor.

Posteriormente continúa su camino hasta llegar a un largo pasillo y se adentra por unas majestuosas puertas dobles que se cierran tras ella. El chico con rastras suelta a su presa, quien sofocado por la falta de aire, empuja su hombro muy enfadado y le grita que no la pierda de vista. Rápidamente la siguen y al entreabrir una de las puertas, observan estupefactos como más de un centenar de personas trabajan coordinadamente dentro del gran salón. Había de todo, desde un escenario cubierto por unas grandes cortinas rojas hasta mesas y sillas distribuidas hacia los lados para permitirle el paso al personal. Curiosamente había una gran cantidad de biombos y percheros móviles que empujaban con mucha prisa.

En eso un moreno con cabello afro y una playera blanca con la palabra "Staff" escrita en su camisa se aproxima a Kana y le entrega un megáfono. Ella con una mirada fría y calculadora, la alza hacia arriba y activa su alarma para llamar la atención de la multitud. En seguida comienza a darles órdenes en inglés y ellos las siguen al pie de la letra sin quejarse. Con megáfono en la mano derecha y una botella de agua en la otra, paso la siguiente media hora atendiendo cada detalle del salón.

El joven Kongo aburrido, bosteza sentado en el piso mientras se entretiene con un juego de su celular. Entre tanto, el ojiesmeralda continúa espiándola mientras anota en su cuaderno negro. De pronto lo guarda en su bolsillo trasero y abre un poco más la puerta. Su compañero al notarlo, lo empuja hacia abajo para quitarle su lugar. Fue ahí cuando ambos contemplan como un joven entra al salón por la gigantesca entrada de cristal que conecta a un jardín japonés tradicional.

Vestía un largo abrigo negro de lana con bolsillos a los lados y abierto para mostrar una playera blanca con un dibujo simple de un triángulo dentro de un círculo. Su rostro estaba cubierto con una larga bufanda gris claro amarrada a su cuello, lentes oscuros estilo aviador Gucci y un sombrero fedora gris oscuro decorado con una gruesa cinta color ébano. Unos pantalones negros entubados que remarcaban muy bien sus largas piernas y tenis de un deslumbrante blanco que apenas soportaban sus pupilas.

La ojiceleste al vislumbrarlo, muestra una sonrisa tan natural que los asusta de sobremanera. Según conto la pelirroja, desde el accidente le costaba confiar en las personas. No por nada le tomo casi seis meses que la aceptara como su amiga. Por otro lado, el recién llegado corre entusiasmado hacia ella con los brazos abiertos y la abraza cariñosamente. Como le llevaba unos 15 centímetros de altura, la toma de la cintura para cargarla y por la impresión, ella suelta sus cosas para colgarse de su cuello en un vago intento de no caerse. Sin embargo, él lo aprovecha para sujetarla fuertemente de su espalda baja con su mano izquierda y con la derecha junta sus rostros.

Para Agon esto era una estúpida broma de mal gusto, el imbécil literalmente "besaba" a su chica. Y no conforme con ello, bajo un poco sus dedos para acariciar ese glorioso trasero que moría por tocar. Le hervía la sangre de solo contemplar tal escena. Sino fuera porque el quarterback le apretó el brazo, el tipo estaría besando el suelo y escupiendo sus dientes en esa bonita bufanda.

- Cálmate. – Declaro tranquilamente sin despegar su vista de la pareja. – Un movimiento en falso y el ratón nos descubre. Recuerda que vinimos a averiguar quién es. Se ve que el muy astuto no quiere que lo reconozcan.

El moreno pensó que tenía sentido, porque tomarse tantas molestias para esconder su identidad, eso significaba que trama algo. Renuente, se zafa de su agarre y cruzándose de brazos se mantiene en su lugar. Sin embargo, aprieta sus puños al contemplar como la baja y no se despega de ella. Inesperadamente suena una estridente canción de heavy metal del celular de Yoichi, quién lo revisa despreocupado. En seguida, se aleja sonriendo arrogante hasta una esquina apartada.

- ¡Cabrón! – Enuncio molesto el chico con rastras. – ¿A dónde vas? El ratón sigue ahí.

- Muévete, ya viene el pelotón de entrometidas. – Agon lo mira incrédulo y él se limita a guardar el aparato. – Ordene a uno de mis esclavos seguir a la jodida manager y dice que el chofer del goji está aparcando en el estacionamiento de los miembros ejecutivos. Quédate si quieres que te descubran.

- Al fin esos idiotas sirven de algo. – Riéndose como de costumbre, lo sigue y se esconden en un pasillo que conecta a los vestidores de los trabajadores.

Pocos minutos después, aparecen Mamori, Julie y Eiko platicando plácidamente e ignorando que son vigiladas por el par demoniaco. Cuando entran al gran salón, se escuchan los estruendosos gritos de una emocionada joven pecosa. Rápidamente corren a la puerta y al abrirla un poco, la descubren presentándoles a sus compañeras japonesas. Al pasar junto a Mamori, el misterioso invitado no duda en abrazarla de tal manera que cuando la inclina hacia abajo, pareciendo que la besaba. Fue el turno del ojiesmeralda de sentirse impotente ante tal escena y antes de azotar la puerta, el moreno con un sonrisa de ironía aprieta su hombro repitiéndole el mismo comentario que él le dijo. Frustrado, no le queda más remedio que darle la razón. Aunque, ambos coincidían en algo, en cuanto descubrieran quien es, era hombre muerto.

A continuación, ellas ayudan al staff con su trabajo y para su desgracia, el desconocido siguió sin mostrar su rostro. Decididos a descubrirlo en plena fiesta, Hiruma idea un plan para no perder tiempo arreglándose y el chico dragón lo aprueba con una sonrisa malévola. Ellos se acercan a recepción solicitando la habitación más lujosa y cuando les pide el pago, el rubio solicita hablar con el gerente. Este al mirar a Hiruma, nervioso le pide lo acompañe a su oficina. En el lugar, el capitán demonio se sienta en la silla principal del escritorio y avienta una foto amenazándolo con delatarlo sino cumplía sus órdenes. En ella se mostraba claramente como el gerente espiaba a sus empleadas cuando se cambiaban de ropa. Aterrado, suplica piedad y que haría lo que sea con tal de conservar su trabajo. El par ríe en complicidad y el hombre suda frío preocupado por lo que vendría.

Media hora después, entran a un lujoso cuarto junto a un cansado gerente que carga bolsas de compras con el logotipo de boutiques de marcas famosas. Habían obligado al gerente a comprarles ropa nueva y rentarles una habitación. El preocupado hombre les pregunta si necesitaban algo y el ojiverde con indiferencia contesta que lo llamara. Entonces se despide inclinándose varias veces y huye de ahí antes de que lo dejen en la quiebra. Cuando al fin están solos, Agon toma algunas bolsas y le dice que tomara un baño. Su compañero sin despegarse de su celular responde con burla que haga lo que quiera siempre que no se vuelva un pez y se adueñe del jacuzzi. Molesto le arroja con cizaña un cojín maldiciéndolo sin descaro, causándole risa al afectado. Así cada uno toma su tiempo para cambiarse, como bien dicen, no serán los primeros pero tampoco los últimos en llegar.

Mientras tanto con las chicas, el invitado misterioso súbitamente las arroja con su equipo para que las vistan y les arreglaran el cabello. Transcurre una hora más y los demás invitados comienzan a llegar, entre ellos el equipo de futbol americano de la Universidad de Enma. Ellos se sentían extraños por asistir a una fiesta de Saikyoudai pero cambiaron de parecer al distinguir a miembros conocidos de otras universidades. Al entrar al salón, Sena y Monta contemplaban admirados como frente al escenario había una pista de baile tenuemente iluminado por series de luces que caían del techo disimulando estrellas en el firmamento. Suzuna emocionada jala del brazo a una linda chica de cabello negro con corte Bob hasta la mitad del cuello, flequillo largo cortado del lado derecho hasta la ceja y mirada ámbar. Ella le señala las mesas adornadas con manteles rojos y acompañadas por hermosas sillas plateadas y centros de mesas con brillantes globos blancos y rojos.

El sitio daba un aire de un tranquilo día de campo ya que la calefacción estaba tan agradable que daban ganas de quitarte el estorboso suéter. Sin embargo, les extraño como separaban a los hombres de las mujeres en la entrada. Del lado izquierdo habían muchos biombos donde jovencitas asustadas eran obligadas a hacer fila y salían con cambios de look radicales. Algunas se veían tan femeninas o sensuales que no creerías que antes llevaban gruesos y sosos abrigos. En cambio del lado derecho había unos cuantos biombos donde simplemente les arreglaban el cabello o les daban algún accesorio para acentuar su ropa. Apenas pensaban en preguntar qué pasaba cuando una voz familiar se escuchó tras de ellos.

- Bienvenidos, Sena me da gusto verte.

- Suzuna chérie, que bueno que viniste, al fin un rostro conocido.

- Gracias por invitarnos Mamori-neechan y... Julie-chan…– Dijo el runinback girándose junto con los demás. Grande fue su sorpresa al verlas lucir tan diferente, de no ser por sus voces no creerían lo que veían.

Anezaki vestía un sexy top halter negro de tirantes delgados que resaltaba su prominente pecho y dejaba entrever un poco de su cintura. Falda corta tipo A plisada color borgoña, sandalias beige de tacón corrido con cinta T, chaqueta motera de cuero borgoña abierta ruffled y unos botines con cordones negros de tacón mediano y grueso para darle un toque rebelde. Además de que su cabello estaba recogido con un moño francés que dejaba al descubierto su blanco y elegante cuello. Por otro lado Julie lleva su cabello recogido hacia el lado derecho en una especie de moño con las puntas onduladas hacia dentro. Vestía un crop top sin mangas azul cielo y decorada con un patrón calico de flores de cerezo. Un short plisado verde esmeralda con un delgado cinturón café claro trenzado de hebilla plateada. Zapatillas d'orsay rosas con una gruesa correa que se ajustaba a su tobillo y tacón de aguja, acentuando su típico estilo femenino pero con un toque sensual.

- Mamonee, ¿realmente eres tú? – Pregunto la pelinegra emocionada dando una vuelta a su alrededor. – Te ves genial, aunque tú chaqueta me da calor de solo verte. Tú también te ves preciosa Julinee.

- Gracias, fue idea del invitado especial. Como me pusieron este top tan escotado, fue mi condición para usarla. – Todos confundidos inclinan la cabeza y repiten a unísono invitado especial. – En resumen, tenemos ayuda de América. ¿Y Juri-chan? Creí que vendría.

- Julie tuvo que quedarse en casa. – Comento Kotaro cepillándose su cabello con su emblemático cepillo navaja. – Su hermana menor esta resfriada.

- Que mal. – Suspira decepcionada. – Quería enseñarle mis nuevos bocetos a mon homonyme (tocaya en francés). – Monta confundido cruza los brazos observando su alrededor

- ¿Por qué tanto alboroto? Creímos que la fiesta había comenzado.

- Casi, primero hay que arreglarlos. – La pelirroja toma del brazo de las chicas. – Van a quedar irreconocibles. – Ni siquiera alcanzaron a protestar ya que las llevo a rastras a un biombo separado de los demás.

- ¿Qué está pasando? – Pregunto Kurita asustado. – ¿A dónde llevaron a Suzuna-chan y a Nao-chan?

- Julie las llevo a cambiarse y ustedes vienen conmigo a arreglarles el cabello. – Ellos la contemplan más desconcertados. – Es una sorpresa, lo sabrán cuando estén listos.

- Al menos podrías decirnos porque los hombres son miembros de algún equipo de futbol americano de la Liga universitaria. – La ojiazul responde con una sonrisa nerviosa, mientras caminan hacia la dirección contraria de las chicas.

- Riku, tan perspicaz como siempre. Fue idea de Kana, quería conocer a todos nuestros amigos del campeonato juvenil. Me dio gusto ver sus ganas de socializar con chicos de su edad cuando hicimos la lista de invitados.

- Cuando la conocí, no quería hablarme al enterarse quién es mi hermano. – Comento Unsui al llegar a un biombo apartado de la fila de hombres. – Siendo ella tan aislada, no entiendo porque también hay tantas chicas. – Anezaki sonríe con cariño.

- Lo hizo por ustedes. – Todos voltean a verla incrédulos, poniéndola más inquieta. – Sabe que muchos no tienen novia por tantas prácticas y aprovecho la fecha para ayudarlos. Uso la red de información de la compañía del tío Edward y busco chicas universitarias solitarias. Nos hizo invitarlas a la fiesta para también ayudarlas. Teníamos miedo de que no viniera porque creyeran que era un engaño. Por suerte vinieron más de las que esperábamos. – Un sentimiento cálido inundo el corazón de cada uno de ellos y se sonrojaron al darse cuenta de que la ojiceleste los estima a su manera.

- Esa yankee resulto ser más linda de lo que pensé, le daría un abrazo pero seguro patearía mi trasero. – Comento risueño Mizumachi, haciendo que rieran a todo pulmón de solo imaginarla dándole un puñetazo en el estómago.

Entre plática y plática, el tiempo transcurre rápido y ya que un estilista logra domar la rebelde melena del ex nadador, Mamori los conduce a una mesa con vista al escenario para que esperen a sus amigas. Posteriormente un elegante mesero les sirve algunas bebidas y bocadillos, su trato los hizo sentir algo extraños ya que parecía más una elegante recepción que una fiesta entre amigos. Para el enorme lineman la comida era exquisita pero al ser porciones muy pequeñas, sus compañeros rápidamente toman su parte antes de que su amigo se lo coma todo.

- Oigan, nos hubieran dejado algo, tengo tanta sed.

- Permíteme Suzuna-chan. – Dijo Kurita con un pretzel en la boca. – Llamare a un mese...

El joven Ryokan de la nada tose porque la comida se le atora y sus amigos rápidamente voltean para saber qué sucedía, sorprendiéndose por la razón. Monta y Mizumachi escupen su bebida sobre el pobre de Sena, quien se había puesto rojo como tomate. Riku tenía los ojos como platos al igual que Unsui, quien se acaba de levantar y por accidente, tira su vaso al piso. A Kotaro se le cae la mandíbula junto con la galleta que estaba masticando. Sus compañeras lucían tan diferentes que sus cerebros no procesaban las palabras.

Suzuna vestía una blusa chiffon blanca de cuello barco con estampado de flores tropicales plisada que apenas podía cubrir el micro short de mezclilla azul claro que resaltaba sus tonificadas piernas de patinadora. Zapatillas peep toe de plataforma negras con un moño blanco de decoración sobre el empeine. Aunque tiene su pelo corto, se lo peinaron hacia atrás y con más volumen hasta darle un toque atrevido. Por otro lado, Nao usaba un vestido verde menta con estampado geométrico, cintura alta y mangas cortas con volantes que se repetían en el vuelo de la falda. Llevaba el cabello recogido hacia el lado izquierdo con un par de broches plateado con flores de cristal azul marino que le deba un look fresco y suave. Zapatillas café claro con correa y punta puntiaguda y tacón pequeño y delgado que la hacían lucir tan femenina que los chicos a su alrededor estaban nerviosos ante su presencia.

- Hola. – La animadora mueve su mano frente a los chicos. – ¿Tan mal nos vemos? Fue idea de ese chico. – Cruzando los brazos, saca un poco la lengua. – Al menos el mío me gusto.

- T-te ves muy lin…da Suzuna-chan. – Comento el joven corredor tartamudeando y ocultando su sonrojo con su flequillo. Apenada, ella desvía su mirada hacia otro lado.

- Y no es la única. – De pronto Mizumachi se para atrás de la ojiambar barriéndola con la mirada, haciéndola sentir incomoda. – Nao-chan, quien diría que detrás de esa fachada de chica seria se escondía semejante belleza. – De la nada el quarterback le da un golpe en la cabeza y lo empuja a su asiento.

- No le hagas caso, ya sabes lo tonto que es. – El alto defensa se sienta refunfuñando como niño chiquito, causándole una pequeña risa a la otra pelinegra. – Aunque tiene razón, te ves muy linda. – Sonrojada por la sonrisa sincera del Kongo, toma valor por su nuevo atuendo y tragando duro le habla nerviosa.

- Gra-cias, sino es mucha molestia…. me gustaría… -

Súbitamente se apagan las pocas luces y un gran reflector se enciende en el escenario. De entre las cortinas aparece un apuesto joven de mirada verde esmeralda y piel blanca caminando con elegancia hasta un micrófono en medio del podio. Al quitarse su sombrero fedora gris oscuro, muestra su cabello castaño claro, casi rubio, con un peinado desfilado y flequillo lateral a la derecha sin raya. Vestía una camisa blanca con los dos primeros botones abiertos y sobre esta un blazer azul marino. Pantalones pesqueros de lino azul cielo y mocasines café oscuro decorados con pequeños flecos en la parte delantera del zapato.

- Ladies and gentlemen. – Su voz es tan aterciopelada que parecía que te acaricia suavemente la nuca. – Sorry, my japanese isn´t good. – Carraspea un poco. – Damas y caballeros, bienvenidos nuestra fiesta San Valentín. Tengo honor presentar nuestra hermosa anfitriona, Kana Wilkinson.

Al ver a ese hombre, muchas chicas suspiraron al oír su voz de barítono y los gritos no se hicieron esperar. De pronto aparece una agitada rubia subiendo cuidadosamente por las escaleras colocadas del lado izquierdo del podio. Su largo cabello rubio platinado estaba recogido con un moño bajo bohemio decorado con una pequeña horquilla plateada de bisutería con forma de gardenia. Su peinado revelaba un pequeño par de aretes plateados de copo de nieve que guardaba con recelo ya que eran la razón por la cual en América la apodaron "ángel de nieve".

Usaba un vestido plisado azul turquesa de hombros descubiertos y mangas Oxford de tres cuartos. Estos se sostenían de su cuello por dos tirantes amarrados en forma de moño de mariposa que resaltaba el escote alineado entre su pecho y espalda. La falda le llegaba hasta las rodillas y al estar partida por el frente, se apreciaba una capa interior conformada por una mini falda blanca con encaje en los bordes. Además de sandalias estilo salón azul marino con la punta abierta, tacón ancho y un nudo marinero en la parte delantera de la correa. A pesar de su mirada gélida, su hermoso atuendo de princesa de cuento de hadas le daba un toque de delicadeza y benevolencia.

Al faltarle dos escalones, su compañero rápidamente se acerca y como todo un caballero, le ofrece su mano para ayudarle a subir. Ya estando en el podio, la encamino hasta el micrófono y besa el dorso de su mano para después alejarse unos pasos hacia atrás. Su acción daba a entender que no se iría a ningún lado ya que no apartaba su mirada de ella.

- Buenas noches y gracias por venir a nuestra fiesta de San Valentín. – Enuncio con una dulce sonrisa que sonrojo a los nuevos visitantes y extraño a quienes la conocían hasta que su mirada y gestos se vuelven fríos y calculadores. – Esta es la primera vez que lo festejo porque para mí el amor es una liberación de sustancias neuroquímicas como la dopamina y serotonina que alteran nuestro comportamiento y pensamiento al igual que las drogas alucinógenos. – Todos los presentes la miran con la boca abierta dejando un silencio incomodo en el salón. Incluso los estudiantes de Enma estaban en shock cuando escuchan un leve golpe.

- ¡Mon Dieu! – Declaro indignada la pecosa detrás de ellos dándose un fuerte golpe en la frente. – ¡Esta chica no pude dejar de ser tan nerd un mísero segundo y se divertirse!

- Calma Julie-chan. – Comento una chica muy bien conocida por ellos. – Tú mejor que nadie la conoce.

- ¿Juri-chan? – Kotaro sorprendido se para frente a la chica mencionada. – ¿Realmente eres tú? Te ves tan… cambiada.

Ella llevaba un vestido estilo Boho artist con patrones de triángulos y flores en colores verde esmeralda y blanco, tirantes delgados con cuello V decorado con pequeños volantes, cintura alta y mangas en los hombros. Zapatillas open toes café claro con tacón ancho y cintas entrecruzadas y unos aros de plata más pequeños y elegantes que tiempo atrás le regalo la rubia. Sin olvidar que su cabello seguía con un corte pixie, solo que más largo que le daba un aspecto más maduro. Hipnotizado por la apariencia de su amiga de la infancia, el pateador acerca su mano lentamente a una sonrojada peliverde cuando de repente la americana continúa con su discurso.

- Pese a mi criterio, mi abuela solía decirme que el amor es un sentimiento sincero que todos merecen sentir. Te das cuenta de que estás enamorado cuando sientes como alguien ilumina tu vida con el más mínimo detalle. Puede ser cualquiera...

En eso distingue como Julie voltea sorprendida hacia la entrada donde aparecen los Takekura Construction Babels. Y no fue la única que lo vi, porque Musashi también lo hizo y le saluda levantando cortésmente su mano mientras ella se lo regresa nerviosa sosteniendo su bolso.

- Como el chico que recién conociste.

Luego observa como Kotaro discretamente se acomoda a un lado de Juri y le toma la mano. Aunque ella rápidamente la aleja, súper roja se arrepiente y le toma por el dedo índice hasta juntarlas por completo y reír con complicidad.

- Tu amigo de toda la vida.

En seguida ve como Eiko ruborizada se asoma tras los biombos y contempla ilusionada la mesa de los estudiantes de Enma. Se veía claramente que su timidez peleaba con su valentía. Aunque sabía que tarde o temprano se acercaría a ellos, no por nada él estaba ahí.

- El chico que admiras.

Después nota como Suzuna mira de reojo a Sena y este al notarlo desvía la mirada sonrojado, causándole una suave risa a la chica. Por lo visto él seguía nervioso pese a que él también la mira de reojo y esconde su sonrisa de ella.

- El chico que confía ciegamente en ti y te aprecia.

De pronto siente un escalofrió y observa como Agon llega al salón acompañado de un fastidiado Hiruma. En cuanto sus miradas se cruzan, este sin dudarlo le guiña el ojo con un cinismo que estaba segura que su ceño fruncido era visto por todos.

- Inclusive la persona que menos imaginas. – Suspira cansadamente hasta que de la nada sonríe cariñosamente. – Yo tengo fe en las palabras de mi abuela y por eso los he convocado. Tomen esta fiesta como una oportunidad para encontrar a su persona especial. Casi todos los invitados son solteros, aprovéchenlo para iniciar alguna conversación y hacer amigos, confió en que les ayude a ganar experiencia. Los cambios de look son un pequeño plus para darles un voto de confianza. Y para que crean en mis palabras, la ropa y accesorios que llevan, considérenlo un regalo. Esto con la condición de que se tomaran algunas fotos para el catálogo Primavera/Verano de la nueva línea de ropa de Rey Valentine. Así que solo me resta decirles, diviértanse y Feliz San Valentín.

Nada más se alejó del micrófono, los aplausos no se hicieron esperar. Aunque el joven de mirada esmeralda se acerca a la ojiazul asustado, ella lo ignora y camina directamente a la mesa de sus amigos de Enma.

- Vaya. – Dice Julie aplaudiendo burlonamente. – Por lo visto "Ice Angel" tiene sentimientos.

- Tengo mis momentos, además dije la verdad, creo en el amor porque gracias a él existo. Mis padres y mis abuelos se amaron mucho y pelearon por mantenerse juntos.

- Por lo que escuche de Mamonee, tu familia sí que es apasionada. – Declaro Suzuna con una gota en la frente.

- Más bien son capaces de sacrificar hasta su orgullo por amor. Algo que cierta persona que conozco debería aplicar en sí misma.

Inesperadamente, la rubia empuja con fuerza a su mejor amiga y por sus tacones, da unos pasos hacia atrás perdiendo el equilibrio. Sorpresivamente aparecen unos fuertes brazos que la sostienen con suavidad de la cintura. Al estar su espalda apoyada en su salvador, su olor se le hizo tan familiar que hasta escuchar su voz, sus sospechas fueron confirmadas.

- ¿Estás bien Julie-chan?

La mencionada alza su mirada y al notar la cara preocupada de Musashi, sus ojos se ponen como platos y rápidamente se aparta de él. Para su desgracia, se resbala al pisar la orilla de un mantel y él evitar que caiga atrayéndola hacia él. La pobre chica pasa del pálido al fosforescente en segundos mientras el pateador extrañado por sus reacciones, estrecha su rostro contra su pecho.

- Buenas noches señorita Kana. – Enuncio Kid inclinando su sombrero acompañado del resto de los Takekura Construction Babels. – Gracias por invitarnos. – La oijiceleste sonriendo educadamente le devuelve el saludo sin perder de vista como el Kicker le habla a la pecosa mientras le acaricia el cabello.

- Gracias a ustedes por venir, si gustan pueden sentarse en la mesa de al lado. Solo les pediré prestado unos minutos a Musashi-san. – Ellos imaginando a lo que se refería, con una sonrisa de complicidad se dirigen a saludar a los jugadores de Enma. Mientras tanto ella se acerca a la pareja cargando el bolso de la ojiverde.

- ¿Te duele algo? Dime, estas temblando mucho. Puedes confiar en mí, somos amigos.

- Es inútil senpai, gruñoncita es demasiado orgullosa para admitir que está feliz de verte. – De pronto para en seco y con una venita en la frente mira retadora a la americana.

- No me digas así, sabes que lo odio.

- Entonces como hago para que entiendas. – Empieza a hablarle en francés. – Deja tu orgullo y dile lo que sientes. Aunque no lo demuestre, se ve que le importas. – Súper roja rápidamente se aparta de un desconcertado el moreno que las mira expectante.

- ¿Qué cosas estas diciendo? – Contesta en francés cabizbaja mirando el suelo. – Somos amigos… Solo me ve como la torpe extranjera que conoció por accidente. Hace semanas que me rendí.

- ¿Dónde quedó la chica que me acosó por meses para ser mi amiga? Si realmente no te importara, no hubieras hecho eso con Eiko-chan. – Ella desvía la mirada frustrada. – Por una vez en tu vida sigue tu propio consejo. Sé sincera contigo misma y da el primer paso, eso nunca te ha detenido.

- ¿De cuándo acá eres tan atrevida? – Declaró en broma más animada al contemplar el cambio de actitud de su amiga mientras ella con una risilla sarcástica le avienta su bolso.

- ¡Vendetta! (1) – La pelirroja corre hacia atrás para alcanzarlo hasta que siente su espalda apoyada en un fuerte pecho y un musculoso brazo la toma de la cintura y otro lo atrapa.

- Oye. – Enunció en japonés roja como un tomate al tener tan cerca al constructor. – Eso ni siquiera es francés, es italiano.

- Pero entendiste. – Responde también en japonés sonriendo con satisfacción. – Aprovecha está oportunidad que te concedí, no la desperdicies.

- ¿Pero qué estás planeando? – Pregunto confundida a lo que la mencionada le contesta dando media vuelta.

- Ya lo verás. – Se detiene en seco para entrever al chico con el rabadilla del ojo. – Musashi-san, Julie tiene un asunto pendiente contigo. Por favor, se amable con ella.

Se despide de ellos con un saludo de mano y se aleja para sentarse con los demás. Fue ahí cuando nota al grupo contemplándolos atentos y les dirige una mirada asesina que los asusta tanto que rápidamente disimulan estar platicando entre ellos. Por su parte, la aprendiz de doctora se aproxima a la mesa y toma una bebida como si nada hubiera pasado. De pronto el pateador le susurra al oído causándole un escalofrío a la chica francesa.

- Entonces, Julie-chan. ¿En qué puedo ayudarte? – Dice muy calmado mientras la suelta suavemente y le regresa su bolso.

- Gen-san, yo…. – Nerviosa traga duro sin saber cómo comenzar hasta que decide sacar algo de su bolso. – Admito que no soy de las que siguen costumbres locales pero quise hacer una excepción contigo. - Ruborizada le entrega una pequeña caja roja adornada con un lazo blanco, dentro había chocolates con forma de corazón. – Espero te gusten. – Extrañado se lleva uno a la boca y al ver su cara de preocupación, le dedica una sonrisa sincera.

- Están muy ricos, gracias.

Por su respuesta la cara de la pecosa se ilumina, causándole un ligero sonrojo. En seguida ambos platican con naturalidad como si un aura rosa los rodeará. Su actitud causa algunas risillas de parte de los dos equipos de fútbol, quienes no creían que la ojiverde se animará a declararse tan sutilmente.

- Muy bien, Kana-chan. – Se acerca Suzuna con su antenita de parejas vibrando a todo lo que da. – Tu plan de juntar a esos tórtolos fue un éxito. – La ojiceleste con un bufido se ríe cruzando los brazos, asustando a la pelinegra.

- ¿Ese era todo mi plan? Querida, apenas estoy comenzando.


Notas del Autor:

(1) Vendetta: Venganza en italiano.