Atención: Miraculous Ladybug y todos sus personajes no me pertenecen a mí, sino al grandioso Thomas Astruc. Únicamente la trama de este fanfic le pertenece a mi cabecita.

Capítulo 4

-¿Qué hacías en medio de la lluvia, Minou? –Marinette cerró la trampilla de su habitación. Había ido a buscar una toalla para que su amigo felino pudiera secarse un poco (y para que no mojara tanto su habitación pos supuesto). Chat tomó gustoso la toalla verde que la joven le ofrecía.

-Porque estaba aburrido de estar encerrado solo en mi casa –el héroe hizo un ademán con la mano, restándole importancia al asunto. No era del todo mentira, él realmente se encontraba cansado del ambiente de cárcel que reinaba en su hogar. Pero la principal razón fue que ocupaba despejar su mente, que últimamente era ocupada por una sola personita.

-Chat… sabes que cualquier cosa que necesites y te pueda ayudar… -Marinette a veces olvidaba que Chat Noir no era solamente el vigilante de Paris, sino un muchacho, un ser humano con sus problemas y sus dolencias. Él era como ella. Quería saber desesperadamente quién era. Por cosas que había mencionado durante batallas y patrullajes, él no tenía un ambiente familiar tan ameno como el que ella gozaba. Tenía problemas con su padre.

-Con solo tu sonrisa podrías alegrarme el día, purrincesa –''¿Por qué demonios dijiste eso, Agreste?'' El joven se regañó internamente, intentando mostrarse tranquilo y seguro en el exterior. Estaba acostumbrado a realizar ese tipo de comentarios alrededor de Ladybug, pero el hecho de hacerlos en frente de Marinette era un nivel completamente distinto. Siguió secando su cabello distraídamente. Marinette había tomado asiento en el diván, mirando atentamente a Chat. Este estaba alerta por si la joven decidía responderle su comentario, pero conforme los minutos pasaban el silencio se convertía en algo cada vez más incómodo, al menos para él.

Marinette veía distraía los movimientos del felino. Como Ladybug nunca antes lo había visto realizar una acción tan sencilla y personal como secar su cabello. Era rubio y desordenado, tenía el aspecto de estar bien cuidado. Marinette aparto la mirada y luego sonrió. Había escuchado las palabras de Chat, pero estaba tan acostumbrada a que le dijera cosas semejantes como Ladybug que no creyó que significara algo especial, pero la idea de que se lo dijera solamente a ella, que realmente significara algo para él, hizo que un extraño calor reconfortante se apoderara del estómago de Marinette. –Debo de admitir que me ha alegrado el día verte, gato callejero

-¿Dónde la pongo? –Chat había terminado de usar la toalla. Sentía la sangre fluir en sus mejillas, pero no quería que el pequeño detalle fuera percibido por Marinette.

-En la canasta de la ropa sucia, está justo ahí –Marinette señaló una pequeña canasta rosada que se encontraba debajo de su escritorio.

-Marinette, ¿no importa si me quedo aquí hasta que la lluvia se detenga? –El gato miraba por la ventana. El cielo de Paris se encontraba completamente encapotado. La idea de volverse a mojar no le hacía tanta gracia a Chat ahora que estaba sintiendo el calor del hogar de Marinette.

-¡Por supuesto! –La joven se puso de pie – ¿Tienes hambre? Puedo ir por algo de comer si lo deseas –Chat asintió la cabeza emocionado. La comida de los padres de Marinette le encantaba y rara vez podía darse el lujo de comer algo así con la estricta dieta que tenía. La chica desapareció por la trampilla en busca de comida, dejando al héroe solo. No podía mantenerse quieto, se sentía nervioso al pensar que era la primera vez que estaba solo en la habitación de una chica, y que esa chica era precisamente su amiga del colegio y que tenía sentimientos por él. Empezó a pasearse por el cuarto. Si Chat Noir hubiera visitado ese mismo lugar semanas atrás, se hubiera encontrado con fotos de Adrien pegadas por toda la habitación, pero por fortuna la chica había guardado las fotografías desde la vez que Adrien llegó a jugar videojuegos. Era una habitación pintoresca, un poco desordenada, con trozos de telas e hilos por todos lados, y una montaña con dibujos en el escritorio, pero sumamente acogedora. Los diferentes tonos de rosado lo hacían sentir como si estuviera en un mundo mágico, le daban ganas de sonreír. Podía imaginar a su amiga decorando y pintando su habitación con gran entusiasmo. Desde el fondo de su corazón deseaba que Marinette se mostrara así de entusiasta y tranquila al frente de Adrien, quería poder mantener una conversación tranquila con ella sin necesidad de estar llevando un antifaz. Sin necesidad de que pensara que era otra persona.

La trampilla se abrió y su amiga apareció feliz, con un gran plato de croissants y galletas. -¿Qué te parece, Minou? ¡Nos conseguí un festín! –La chica colocó el plato sobre el diván y tomó asiento -¿Qué esperas? ¡Ven! –palmeó el campo libre junto a ella. El héroe se encontraba maravillado por la cantidad de delicias que podría comer. En un abrir y cerrar de ojos ya se había comido dos croissants y cinco galletas de chocolate. Marinette solo podía reír, nunca había visto a Chat comer así, parecía que hubiera pasado meses sin comer.

-Me matarían si se enteran de que he estado comiendo esto –dijo con la boca llena de galletas, provocando que una fuerte carcajada se le escapara a la joven.

-Tendré que asegurarme de alimentarte mejor, gatito –riendo Marinette despeinó más el cabello del rubio. Lo hizo parecer una acción casual, pero por dentro la joven sentía que moriría de felicidad y de culpa, desde que había visto al chico secarse el cabello unas inexplicables ganas de poder acariciar ese mismo cabello se adueñaron de ella. Pero tampoco el gesto había pasado desapercibido para Chat, sintió que su corazón se iba a salir cuando la mano de Marinette alborotó su pelo, no estaba acostumbrado a tanta cercanía con nadie. Desde la desaparición de su madre no había recibido un acto de afecto tan simple como aquel. Miró a su amiga, emocionado por haber sentido eso. Después de tanto rechazo, por fin había encontrado personas que le demostraban cariño, le demostraban que se preocupaban por él por lo que realmente era.

-¿Estás bien, Chat? –preguntó la peliazul, preocupada por la súbita expresión abstraída de su amigo.

-¿Ah? Sí, estoy bien –sacudió la cabeza, compuso una sonrisa y tomó otro croissant. No quería pensar en cosas así. Quería disfrutar con Marinette. Hablaron por horas. La noche cayó y hablaron de todo; de modas, de videojuegos, de Paris, de la situación en el mundo e incluso de Jagged Stone, el cantante favorito de ambos.

-Princesa, ¿es cierto que diseñaste el último álbum de Jagged Stone? –por supuesto que Chat ya conocía la respuesta, pero no quería dejar pistas sobre su identidad.

-¡Sí! Fue como un sueño hecho realidad –la joven suspiró, con las mejillas encendidas por el recuerdo de Adrien pidiéndole un autógrafo.

El plato vacío yacía en el suelo, sin percatarse realmente de la situación, ambos jóvenes terminaron acostados uno a la par del otro en el diván, hablando emocionadamente. Marinette nunca había experimentado antes ese tipo de comodidad antes con otra persona que no fuera Alya, y como Ladybug no sabía que era tan fácil hablar con Chat Noir. Y para Adrien no era diferente, nunca había tenido una conversación así con nadie, mientras hablaba con ella no pensó en lo que podría pasar si descubrían que llevaba horas fuera de su habitación, tampoco pensó en que debía patrullar con Ladybug y tampoco llegó a pensar en su Lady (para enorme sorpresa de Chat).

-Marinette, ¿te puedo pedir algo? –El joven habló en la oscuridad. No se habían molestado si quiera en encender las luces.

-Mhm, ¿qué ocupas, Minou? –la joven intentó enfocar lo más que pudo en la oscuridad para ver su rostro mejor.

-¿Te molestaría darme un abrazo? –susurró Chat en voz queda, reprochándose a sí mismo su comportamiento infantil. Marinette no dio respuesta alguna, sino que se limitó a abrazar a Chat lo más fuerte que la posición le permitía. Instantáneamente, Chat le devolvió el fuerte abrazo. Y no necesitaron decir ni una palabra más. Chat se sentía extrañamente en paz, y la joven se sentía segura y poderosa a la vez. Ambos necesitaban ese abrazo. Un kwami rojo observaba la escena desde la cama de Marinette, había salido del bolso apenas llegaron y voló a esconderse. Disfrutaba de la paz y el amor que reinaba el lugar, aunque los jóvenes no lo pudieran percibir.

-Muy bien, maestro Fu, nuevamente ha realizado una sabia elección –dijo Tikki, mirando con una enorme sonrisa a la pareja de adolescentes que se había quedado dormida.

-¡Marinette, querida! –la voz de Sabine hizo que la joven peliazul se levantara de un salto. Logró gritarle un par de palabras a su madre para hacerle ver que estaba despierta, pero le tomó un par de minutos darse cuenta de donde estaba, para que luego los recuerdos de la noche anterior la bombardearan.

-¡TIKKI!- la joven llamó en pánico a su kwami. Chat Noir no se encontraba por ningún lado, y eso era bueno.

-¡Buenos días, Marinette! –saludó Tikki con una sonrisa volando hacia ella.

-¡Dime que no pasó lo que creo que pasó! ¡Dime que no me dormí abrazada a ese gato! –sentía que iba a sufrir un colapso mental. Moría de la vergüenza. Enterró el rostro en sus manos.

-Sabes que no me gusta mentir, Mari. ¡Se veían adorables! –Tikki voló en zigzag, riendo de felicidad. Marinette alejó su rostro de sus manos y se puso a olfatear sus brazos, su camisa, la almohada del diván. Abrazó sus rodillas y miró a su kwami –Ese gato tonto dejó todo oliendo a él –la chica intentó sonar molesta, pero no podía ocultar ni la sonrisa que amenazaba con salir de sus labios, ni el profundo rubor en sus mejillas.

-Chico, ¡te estás metiendo en un lio! –Plagg comía su trozo de queso Camembert como todas las mañanas, mientras Adrien seguía tirado en su cama, mirando al techo. Cuando se despertó en plena noche y notó que se habían quedado dormidos abrazados, una pequeña sensación de pánico que adueñó de él, para luego pasar a la vergüenza y por último la ternura, al ver a Marinette dormir tan plácidamente. No se quedó mucho tiempo, regresó a la mansión y comprobó con alivio que nadie había intentado forcejear la puerta de su habitación, o intentar derribarla para ver si él se encontraba en la habitación. Le alegraba que no lo hubieran venido a molestar. Durmió un par de horas, pero siempre que lograba quedarse dormido la imagen de su compañera durmiendo entre sus brazos invadía su mente.

-Ya no sé nada, Plagg. No comprendo que sucede –el chico cerró los ojos. Tenía que controlarse. Tenía que separar esa noche como Chat Noir de su vida diaria siendo Adrien, por más que una parte irracional de su cerebro gritara que se quedara todo el día recordando el aroma y la calidez de Marinette, sabía que tenía que ir al colegio y comportarse como si nada hubiese pasado. Además, él en no tenía por qué pensar tanto en la joven Dupain-Cheng –. Vamos Plagg, hay que ir bajando, Nathalie se va a enojar si no estoy en el carro pronto.

El viaje hasta el colegio estuvo tranquilo como siempre. Chloé se encontraba afuera del instituto, junto a Sabrina. A penas la rubia vio a su amigo bajar del auto corrió a lanzarse a sus brazos. – ¡Adrienikis!

-Chloé, ya te he dicho que no me saludes así –el chico apartó con suavidad a la rubia – ¿Has visto a Nino?

-¿Y a quién le importa? ¡Estoy yo aquí! –la chica bufó cruzándose de brazos.

-Disculpa, ¿Chloé, quién es ese chico? –Sabrina se acercó a su amiga y señaló a un muchacho que se encontraba bajando las escaleras de la entrada principal. Cargaba con una guitarra, llevaba pantalones de mezclilla, tenis converse y una camisa de Jagged Stone. Adrien sintió curiosidad y miró al aparente chico nuevo. Tenía cabello oscuro, por lo que Adrien podía apreciar desde lejos, y caminaba con paso tranquilo.

-Ay no, miren quién viene ahí, ¿cuánto a que hace el ridículo frente al chico nuevo? –Chloé rio acompañada de Sabrina. El corazón de Adrien saltó tan pronto como vio a Marinette correr hacia el colegio. ¿Por qué corría si aún había tiempo?

La joven vio aliviada como aún no habían entrado a clases, tal vez si se hubiera fijado en la hora antes de salir en carrera hubiera notado que tenía tiempo de sobra para llegar. Adrien se encontraba como siempre con Chloé, al parecer Nino no había llegado todavía. Los ojos de Adrien se encontraron con los de Marinette, ella seguía corriendo pero esos ojos verdes parecían seguirla. El recuerdo de la noche anterior invadió súbitamente a los dos chicos, Adrien recordaba tenerla abrazada y ella recordaba los ojos verdes de Chat mirándola. Se sentía culpable al ver a Adrien, como si hubiera cometido un pecado al no haber podido confesarle aún sus sentimientos al chico, pero andaba abrazada de Chat Noir. Perdida en sus pensamientos, o mejor dicho en los ojos de Adrien, Marinette no vio la persona que venía caminando al frente de ella.

Adrien vio como el chico nuevo sujetaba a Marinette por los brazos para evitar que se cayera. Él le dio una amplia sonrisa, divertido por el despiste de la muchacha.

-¡Se los dije! –Chloé reía al ver que su predicción había sido correcta. Adrien dejó a Chloé y a su amiga, una fuerza mayor a él lo atraía hacia donde se encontraban su amiga y el nuevo.

-No has cambiado nada –el chico sonrió. Marinette vio un par de ojos verdes que le resultaba terriblemente familiares. ¿De dónde lo conocía? ¿Por qué siempre tenían que ser ojos verdes?

-L-lo siento… ¿nos conocemos? –la chica entornó los ojos, intentando recordar.

-¡Me lastimas, Mari! ¿Acaso es porque me deje crecer el cabello? –la joven abrió los ojos de par en par.

-No puede ser… ¿Luka? –la chica preguntó con un hilo de voz por la emoción. El chico asintió y extendió los brazos -¡Luka! –Marinette se precipitó a abrazar al muchacho.

Adrien se quedó estático en su lugar. Él sabía que Marinette era solo una amiga. Sabía que ella sentía algo por él y él no se sentía en la condición de corresponderla por sus sentimientos hacia Ladybug. Pero también sabía que verla abrazar y emocionarse por otro no le había causado la menor gracia.

-¿Agreste? ¿Qué ocurre? –Alya llegó junto con Nino. Miraron boquiabiertos como su tímida amiga hablaba animadamente con el joven de la guitarra -¿Quién es él?

-¡Es Luka! El hermano mayor de Julenka –Nino habló emocionado –hace tiempo no venía a visitarnos.

Adrien dio media vuelta y se alejó de la escena. – ¿Dónde vas, Adrien? –Nino preguntó al ver a su amigo irse.

-Falta poco para entrar, hay que apresurarnos –Adrien dijo fingiendo que no pasaba nada. Se apresuró a entrar en la institución, para luego refugiarse en el baño. ''Calma, Agreste. Esto no tiene por qué importarte''. Sentía algo parecido a ira y miedo combinados. Inhaló profundamente y luego exhaló. Tenía que calmarse si no quería convertirse en víctima de Hawkmoth.

-¿Estás celoso, chico? –Plagg salió de su camisa y miró entretenido al chico -¿No que Marinette era solo una amiga? ¿Eh?

-Cállate, Plagg –el joven fulminó al kwami con la mirada –. Lo es. Es una gran amiga.

¡Hola amores! ¡Muchísimas gracias por leerme! Espero que les haya gustado el capítulo. Vengo a hacer una aclaración. Como aún no hay una imagen oficial de Luka, me inventé mi descripción. Cuando el verdadero Luka aparezca posiblemente vuelva a subir el o los capítulos con su apariencia verdadera. Y sí, en mi versión Marinette y Luka ya se conocían, ya que pienso que al ser el hermano mayor de su compañera, se habían conocido antes e incluso pudieron llegar a ser amigos. ¡Espero que les esté gustando! Es increíble el apoyo que he recibido en tan poco tiempo. ¡Los amo! ¡Y gracias por leerme! ¡Su apoyo significa montones para mí!

Pd: ¿Tienen teorías sobre Luka? Yo tengo muchas, tanto de aspecto como de historia, me costó decidirme por una apariencia para él.