¡Hola amores! Primero, les debo una disculpa por no haber actualizado antes el fic, no saben cuanto lo lamento y cuantas veces intenté hacerlo. Fue un año muy difícil, para no hacer largo el cuento, entré a la Universidad (mi primer año) y tenía muchas cosas, luego mi abuela se enfermó muy gravemente, fueron muchos meses cuidandola ya que vivíamos con ella. No tenia tiempo ni ideas. Luego, a mediados de año mi abuela falleció y fue un cambio muy grande para mi madre y para mí ya que solo somos nosotras dos. No tenía inspiración para continuarlo, y no quería subir algo solo por subir. Amo escribir y leer, hago esto porque amo Miraculous y amo escribir, quería poner mi corazón y alma en este proyecto, por lo que al sentirme mal no podía ni me parecía correcto. Pero, ¡volví! He leído sus comentarios, no saben lo feliz que me hacen, los amo sin conocerlos, pero se los agradezco desde lo más profundo de mi corazón. Espero que el fic siga siendo de su agrado. Voy a subir este capítulo y otro más seguido, hice un esquema de ideas para cada capítulo para agilizar el proceso de producción de capítulos.
¡Espero que les guste! (He hecho cambios con respecto a la serie, cuando lo empecé no habían aparecido ni Luka ni le habían dado Miraculous a muchos de los chicos, por lo que esos sucesos se darán distintos, espero no les moleste) ¡Disfrutenlo!
Atención: Miraculous Ladybug y todos sus personajes no me pertenecen a mí, sino al grandioso Thomas Astruc. Únicamente la trama de este fanfic le pertenece a mi cabecita.
Capítulo 5
¿Qué era esa sensación tan incómoda en su pecho? ¿Acaso se sentía mal? Tenía una presión en su pecho y un vacío en su estómago -. Oye, Adrien, está todo bien?-Nino le preguntó al rubio en voz baja, mientras la Señorita Bustier escribía en el pizarron -Te noto extraño desde la mañana
-Extraño?- Adrien miró a su amigo sorprendido -No me pasa nada, Nino. Estoy bien -sonrió y empezó a tomar a puntes sobre lo que la profesora explicaba. La verdad no se sentía del todo bien, pero tampoco sabía como explicar su situación. Para terminarla de hacer, su corazón daba un brinco cada vez que oía a Marinette soltar pequeñas risas junto a Alya. ¿De qué hablaban con tanta emoción? Definitivamente eso no le ayudaba en lo más mínimo.
Entre pequeñas risas de las chicas y un malestar en el fondo de su estómago Adrien pasó el resto del día sin poder concentrarse en lo más mínimo. Y todo se agravó cuando pudo escuchar una de las razones de que Marinette estuviera tan risueña aquel día.
-¿Crees que debería invitar a Luka a que se de una vuelta por la panadería? -La peliazul le comentó emocionada a su amiga. Llevaba años sin ver a su antiguo amigo, tenía mucho que contarle y quería saber todo de él.
Claro está, que en contraste con esta emoción y felicidad de Marinette se hallaba Adrien, hirviendo en algo desconocido para él, con la mera mención de "Luka".
"vamos Agreste, calmate. Mari es solo una amiga. Y ella se reencontró con un viejo amigo" se decía mentalmente. No podía perder la calma por algo que no le involucraba "Pero ella tiene sentimientos por mí…" Tenía que hallar una forma de calmarse, sus sentimientos lo estaban volviendo locos.
Ese día tenía programada una sesión de fotos, por lo que se marchó rápido del colegio. Se sentía extrañamente afortunado por tener aquella sesión, necesitaba despejar su mente y alejarse del colegio en esos momentos. Ocupaba concentrarse, no podía dejar que la presencia de alguien a quien acababa de conocer lo afectara tanto. ¿Qué podía significar Luka para él? No era más que el hermano mayor de una compañera. Era eso y nada más. "También era amigo de Marinette…". Como un relámpago la realidad lo golpeó; la pregunta no era qué significaba Luka, sino qué significaba realmente Marinette para él. Estaba seguro que amaba a Ladybug, su Lady era su mayor inspiración y la dueña de su corazón, entonces ¿por qué dolía tanto su pecho al pensar en Marinette? Por el amor a Ladybug, Marinette tenía que mantenerse en su corazón simplemente como la gran amiga que era, por más que eso se sintiera incorrecto, era la única opción.
La sesión tuvo lugar en los alrededores de la Torre Eiffel, para presentar algunos nuevos conjuntos de la nueva colección juvenil de Gabriel Agreste. Posar para fotografías era algo que llevaba haciendo desde muy pequeño, no le costaba seguir las instrucciones del fotógrafo luego de tantos años escuchando las mismas exigencias: "Gira un poco la barbilla", "mira a la cámara", "gira tu torso un par de centímetros, luego pon tu mano descansando ahí". Cada vez era lo mismo, y ya reaccionaba ante aquellas indicaciones de forma automática. La mente del joven Agreste podía estar vagando en cualquier parte de la Vía Láctea que su cuerpo se movía por si solo delante de la cámara. Lo mismo había empezado a ocurrir siempre que detectaba algún peligro. Y esta ocasión no fue la diferencia, en su descanso su cuerpo fue el primero en avisarle que algo no andaba bien. Desde la ventana de la sala de descansos pudo vislumbrar gente llorando y gritando en las calles; muchos se encontraban sosteniéndose la cabeza con ambas manos y otros golpeandose contra lo primero que encontraban. Buscó a Plagg entre sus cosas y con una sola mirada supieron qué hacer.
Marinette, Alya, Nino, Rose y Juleka habían decidido dar una vuelta con Luka después del colegio. Luka era alguien muy simpático y divertido, era tranquilo y fácil hablar con él. Todos estaban sentados en un pequeño café, riendo y poniéndose al día con todas las cosas que habían pasado. Marinette estaba tan perdida en la conversación que no percibió los gritos que venían afuera, hasta que Alya se levantó mirando su celular.
-¡Chicos! ¡Hay una alerta de akuma cerca! -con esas palabras todos se levantaron y salieron nerviosos por la puerta. Marinette miraba por todos lados, buscando el mejor lugar para esconderse y transformarse. Afuera todo era caos y gritos. ¿Cuál era el poder de este akuma y dónde estaba? Las personas lloraban y se maltrataban a sí mismos, corrían de un lado a otro, gritando.
Como una respuesta a todas sus preguntas Marinette vio como una muchacha aparecía caminando lentamente al final de la calle, arrastrando unas cadenas herrumbradas, sus ropas no eran más que un vestido gris hecho jirones. Chat Noir apareció brincando por entre los edificios detrás del akuma. Posiblemente la idea de Chat era sorprender al akuma por atrás, pero esta fue más rápida y sacó de entre los jirones de su vestido una cadena larga y más delgada que las otras, extendió su brazo y lanzó la cadena como si fuera un látigo, atrapando un pie del superhéroe. Chat intentó extender su vara pero el movimiento del akuma fue más rápido, trayéndolo al piso.
Marinette no pudo evitar que se le escapara un grito en media calle, al ver como su compañero caía al suelo. Sentía que su mente no estaba procesando bien todo, tenía que buscar rápido un lugar para transformarse. Tenía mucho miedo y no podía explicar aquello. De pronto la mirada de Chat se posó en ella a lo lejos, se levantaba lo más rápido que podía, con sus ojos alarmados fijos en ella.
Marinette no se dio cuenta que al gritar el akuma decidió enfocarse en ella. Al verla asustada y desesperada pensó que era la víctima perfecta. "Vamos a demostrarle lo que es realmente sentirse desesperanzada" el akuma dirigió su cadena hacia ella. Al oirla gritar Chat Noir sí se dio cuenta de todo, de las intenciones del akuma y de la posición en la que Marinette se encontraba. La podía ver pero igual se encontraba lejos de él, tenía que correr muy rápido si deseaba llegar a tiempo hasta ella. Chat vio como un jóven se apresuraba y empujaba a Marinette fuera de la zona de alcance del akuma.
-¡CORRE! -gritó Luka, ayudando a levantar a Marinette y moviendola fuera del lugar del combate.
Marinette corrió a toda velocidad, no preocupada por el villano, sino por su compañero. Necesitaba transformarse enseguida. Encontró un callejón vacío cerca del café en el que había estado con sus amigos y corrió a esconderse ahí. Una luz rosada baño el lugar y Ladybug salió meciéndose por los edificios.
"Eres un inútil, niño" Una voz retumbó en la cabeza de Chat Noir, quien seguía en media calle, contemplando con la mirada vacía el lugar en donde su amiga casi había sido atacada. "¡No pudiste ni salvarla! ¡Tuvo que hacerlo alguien más por ti!" No sabía de dónde venían esas voces pero lo desconcentraban por completo. Miró a su alrededor y el akuma no se encontraba por ningún lado. Se sentía extraño. "¡Adrien! ¿Por qué siempre me decepcionas?" esta vez fue la voz de su padre la que escuchó. Miró asustado por todos lados, sintiendo una punzada en su corazón. "Me tienes decepcionado"
-¡Silencio! -gritó Chat cayendo de rodillas al piso. Las voces sonaban cada vez más y más. Ladybug llegó al lugar justo a tiempo para ver a su compañero en el suelo.
-¿Chaton? ¿Dónde está el akuma? -la joven se acercó preocupada a su compañero. Al verlo de cerca vio como lágrimas caían de sus ojos verdes, mojando el antifaz. -¿Chat?
-Nunca soy suficiente. No logro nada. ¡Por eso todos se van de mi lado! Como mi madre…-Chat miraba al vacío, como si Ladybug no se encontraba ahí. Las voces no cesaban. ¿Lo peor? Lo peor era lo que decían las voces. Decían la verdad. Las cosas que su padre pensaba de él, la decepción que era.
-¡Chat! No digas eso… -Ladybug tomó el rostro de Chat entre sus manos. No había rastro de la mirada pícara del rubio, solo una profunda tristeza. Claro, era el poder del akuma. -Chat, no puedes pelear en ese estado. ¡Esperame aquí! Perdón por llegar tarde… -dijo al ver que su compañero no respondía, parecía perdido en su propio mundo. Con el corazón hecho un puño salió en busca del akuma.
Ya sabía que tenía que tener cuidado con la cadena que tenía, porque con eso sumía, aparentemente, a la gente en un estado de tristeza. La culpa la golpeaba en el pecho al acercarse cada vez más al akuma. Si no se hubiese distraído tanto nada de eso estaría ocurriendo. El akuma estaba por la Torre Eiffel, cuando la ubicó llamó por su amuleto de la suerte, que resultó ser unas tijeras de hojalatero.
Al verla de espaldas y ubicando la cadena en su mano derecha, lanzó su yoyo para atraparla con el brazo. -Acabemos con esto rápido, tengo que ir a consolar a alguien -dijo molesta, jalando al akuma hasta tenerla cerca para romper en dos la cadena con las tijeras. Una mariposa negra salió de la cadena rota. La atrapó con su yoyo y la purificó.
Una joven se encontraba en el suelo, llorando, con una cadena pequeñita en sus manos, rota.
-¿Qué ocurrió? -preguntó Ladybug al ver tan desconsolada a la joven.
-Mis padres no le apoyan, dicen que soy una inútil por querer estudiar algo que ellos no quieren -dijo entre sollozos la joven. -Y después de una pelea, estaba tan enojada que rompí la cadenita, que usaba de pulsera, que mi padre me había regalado.
-Lo que tienes que hacer es hablar con tus padres, con calma. Explicarles todo y en especial abrirles tu corazón - dijo la peliazul, ayudando a la chica a levantarse. Luego de que las pequeñas mariquitas devolvieran todo a su normalidad luego de lanzar el amuleto encantado, partió a buscar a Chat.
Chat se encontraba sentado en la acerca, confundido. Esta vez, a pesar del poder de Ladybug, recordaba todo lo que había sentido tras ser víctima del poder del akuma. Cuando Ladybug llegó, lo encontró con los ojos irritados, por haber llorado. -¿Chat? -lo llamó.
-Hoy no, mi Lady. Lo siento -dijo antes de elevarse con su vara y desaparecer entre los grandes edificios de París, dejando a la joven heroína angustiada por su amigo y compañero.
¡Gracias por leer, amores! Espero que les esté gustando, gracias por darme una oportunidad con este fic. De nuevo me disculpo por haber estado ausente. Les mando muchos besos :*
