Pasaron meses, los últimos restos del invierno pasado se iban deshaciendo poco a poco dando paso a la bella primavera… Oh, la primavera. Una de mis estaciones favoritas.

También es la estación del año en la cual cumplo años. Sí, en nada me haría un año más mayor. Y él, como no, vendría a mi fiesta. ¡Qué ilusión! Para mi ese sería el mayor regalo que podría darme, conociéndolo…


Las agujas del reloj fueron girando más deprisa que un satélite orbitando alrededor de la Tierra, y las hojas del calendario fueron cayendo como si de un árbol se tratara.

Llegó ese día tan especial para mi.


Era un día esplendido, a pesar de que hubiesen 4 nubes blancas flotando en ese lienzo azul celeste que todos conocemos, además de una brisa helada.

Decidí celebrar mi cumpleaños en el aire libre, una especie de picnic rupestre improvisado con alcohol y más drogas, eso no debía faltar bajo ningún concepto. Por supuesto.

Estábamos casi todos los invitados presentes, salvo él. ¡ÉL!

Me estaba empezando a rayar… ya llegaba una hora tarde.

-Se debe haber quedado durmiendo la mona… ayer tuvo una reunión de empresa. -Me dijo mi amiga Mary al notarme molesta.

Le sonreí. Como siempre, Mary sabía leerme la mente.

Puede. -Me limité a responder con un aire de duda. Mi intuición me decía que se había olvidado de mi y de mi fiesta. Seguramente debería tener algo más interesante entre manos.


El tiempo seguía pasando, como aquella arena de río que al intentar agarrarla se escurre a través de los dedos de una mano.

Los invitados, poco a poco, se iban despidiendo de mi. Ya estaba anocheciendo y como es comprensible la gente quería irse ya a casa.

Mi amiga Mary me ayudó a recoger y limpiar el lugar, hasta que, finalmente, ella también se fue.

El único que todavía no se iba de la fiesta era el sentimiento… ese sentimiento que te hace llorar…

Ah, sí.

La tristeza.

Me cogí una botella de Jack Daniels que había sobrado del cumpleaños y un par de cigarrillos. Era consciente de que no me ayudarían a olvidar o hacerme sentir mejor, simplemente esas cosas intoxicarían mi cuerpo… pero es lo que solía hacer la gente en esas situaciones.

Ser cobarde.