Hola, ¿qué tal? ¿me extrañaban? Lo sé, lo sé, me tardé en actualizar, es valido que me lluevan piedras. De verdad muchas gracias por seguir aquí, no saben que lindo es estar de vacaciones y poder traducir, y diseñar portadas nuevas, que por cierto andamos entrenando portadas en las traducciones de Cama de Rosas I y II, se ve que tengo tiempo libre ;) espero disfruten el capítulo y me lo dejen saber.


Capítulo 2. Los fantasmas de las navidades pasadas


Hermione sonreía mientras miraba a Sirius colgar las decoraciones navideñas en su sala de estar, la pareja había regresado a casa para pasar las vacaciones con Harry. Ella captó el familiar tono de "Deck the Halls" que Sirius tarareaba y retrocedió a cuando Lily y ella habían sido despertadas en la mañana de Navidad por una versión ligeramente alterada a la James Potter de la canción.

—¿De qué sonríes con nostalgia? ¿Te das cuenta de que te casaste con el hombre?

Hermione se dio vuelta para ver a Harry entrar en la sala, con otra caja de decoraciones en sus manos mientras le sonreía a su amiga.

—Sólo estaba recordando cómo tu mamá y yo fuimos despertadas la mañana de Navidad —respondió Hermione con una sonrisa.

Los ojos verdes de Harry se iluminaron de inmediato con la mención del nombre de su madre y su sonrisa se ensanchó. —¿Oh, sí? ¿Los Merodeadores no te cubrieron de nieve o algo?

—Por favor, como si hiciéramos algo tan estúpido como eso —comentó Sirius agachándose para indagar en la caja que Harry había depositado a sus pies, sacando un sombrero de Santa y colocándolo en su cabello ébano. —Tu padre sólo la hizo de despertador es todo, también me gustaría señalar que las chicas sólo bajaron las escaleras después de mi villancico de Navidad.

Hermione se rió. —La versión de 'Deck the Halls' de James fue lo que nos despertó de nuestro pacifico sueño por la mañana, fue el golpe sordo después de tus insultos lo que nos hizo bajar.

—Ahh —Sirius sonrió agarrando una guirnalda oropel y enrollándola alrededor de Hermione, tirándola más cerca. —Tuve a dos hermosas doncellas deslizándose a mi rescate, sabes, si hubiera sabido lo que sentías en ése entonces habría hecho mi jugada antes.

—Navidad era el día de James y Lily —comentó Hermione en voz baja.

Sirius le sonrió tristemente a Hermione y colocó un pequeño beso en su nariz. —Lo sé.

Una pequeña tos trajo la atención de Sirius y Hermione de vuelta a Harry.

Aún en los brazos de Sirius, Hermione le sonrió a su amigo. —El día de Navidad fue el día en que tus padres se unieron, creo que Remus pudo haber tenido algo que ver con un trozo de muérdago convenientemente colocado.

—Me arden los oídos, ¿está alguien hablando de mí?

Sirius sonrió como Remus entró en la habitación. —Ya Lunático, ¿por qué pensarías eso?

Hermione se escurrió del abrazo de Sirius para saludar al hombre lobo. —No te esperábamos hasta mañana —comentó ella dándole un abrazo.

—Tonks no quería pasar la víspera de Navidad en Hogwarts —dijo devolviendo el abrazo e inclinándose para poder susurrarle al oído. —Tonks la está colocando en el cobertizo, asegúrate de que ese esposo tuyo lo evite.

Hermione sonrió y se dio vuelta hacia los otros para encontrar los ojos grises de Sirius mirando fijamente al sospechoso par. —Saben, ustedes dos tienen suerte de que sea Navidad, esa clase de susurros sólo pueden significar una cosa. Regalos —Sirius terminó de decir esto con una amplia sonrisa. —¿Qué me conseguiste? —le preguntó a Hermione mientras la seguía más adentro en la sala de estar.

—¿No puedes esperar hasta la mañana? —preguntó Hermione descendiendo sobre el lujoso sillón junto al árbol de Navidad, a los seis meses Sirius se estaba preparando para las urgencias al baño y los dolores de espalda de las que Madame Pomfrey le había hablado al entrar en el tercer trimestre.

—No.

Hermione rodó sus ojos y levantó sus pies sobre el reposet como Tonks entró en la habitación.

—Qué hay, Hermione.

Hermione sonrió ante el aspecto de Tonks. —Me encanta el cabello, Tonks —comentó mirando las puntas verdes y rojas.

—Al menos no son rojas y oro ¿verdad Lunático? —dijo Sirius, sonriendo y dándole palmaditas a su amigo en la espalda.

—Te sugiero parar allí Canuto, al menos que quieras perderte la oportunidad de la cena de Navidad de mañana —advirtió Remus cuando vio a Harry comenzar a hacerle preguntas a su padrino que seguramente avergonzarían al hombre lobo.

—Lo siento amigo —le dijo Sirius a Harry. —No puedo dejar pasar la cena de Navidad, y créeme, cuando Remus amenaza con quitarme la comida, lo cumplirá.


Hermione fue bruscamente despertada a la mañana siguiente cuando el cálido edredón envuelto cómodamente a su alrededor repentinamente desapareció.

Siriuuuuuuss —gruñó Hermione haciéndose bolita, lo que era una tarea difícil con su sobresaliente sección media, para tratar de guardar el calor.

—LEVANTATE. Es Navidad.

Hermione entreabrió un ojo y miró fijamente al animago. —No puedo esperar hasta que seas despertado por tu hijo.

Sirius ignoró ésta observación y abrió las cortinas revelando un fresco paisaje de nieve blanca que, para disgusto de Hermione, intensificó la luz del sol.

Sirius se arrodilló a su lado y descansó su barbilla sobre sus brazos cruzados. —Por favor. Porfitas —Sirius cambió de táctica y le sonrió a la malhumorada Hermione como ella se tapó con las sabanas de nuevo. —Hice el desayuno.

Los ojos de Hermione se suavizaron un poco mientras trataba de localizar el calorcito que tenía antes de ser torpemente despertada. —¿Qué hiciste?

—Hmm, veamos, primero sólo iba a sacar el cereal, entonces pensé, no esto es Navidad, no puedes comer cereal de desayuno en Navidad... —Sirius hizo una pausa cuando notó la ceja alzada de Hermione y su sonrisa creció. —Así que hice un hermoso desayuno de Navidad, tostadas francesas, pancakes, fruta fresca, crema, jarabe de chocolate...

Antes de que Sirius hubiera terminado su lista, Hermione estaba fuera de la cama, tirando de una bata de baño calientita y deslizando sus pies en sus grandes y suaves pantuflas negras antes de salir de la habitación, Sirius sonrió, nunca pensó que vería el día en el que Hermione fuera tentada a salir de la cama por comida... -Tal vez tenga que dejarla embarazada con más frecuencia- pensó él como siguió a su mujer por el pasillo para guardarse algo de desayuno.


Hermione reposaba cómodamente en la sala de estar, mientras Harry y Tonks recogían el desayuno. Estar embarazada tenía más ventajas de las que Hermione había considerado inicialmente.

—Oh sí, simplemente reposar mientras que todos los demás hacen todo el trabajo.

Hermione abrió sus ojos para ver a Sirius sonriéndole. —Tengo una excusa y fui bruscamente despertada por un perro sarnoso.

—¡Ey! —dijo Sirius, ofendido. —Yo no soy sarnoso.

Hermione sólo le sonrió.

—¿Hay espacio para dos? —preguntó Sirius sentándose en el brazo del de una plaza.

—Ya estoy adquiriendo el tamaño suficiente para dos —señaló Hermione como descansaba sus manos en su vientre.

Sirius sonrió y tiró de Hermione a ponerse de pie antes de tomar su lugar y tirar de ella a su regazo.

—Listo —dijo Sirius. —Ahora hay tres.

Hermione alzó una ceja y sonrió a la Malfoy. —Me gustaría ver cuánto durarás antes de perder toda sensibilidad de la cintura para abajo.

—No me importa —dijo Sirius, enviándole a Hermione una suave sonrisa. —Sólo quería compartir —él se estiró, acunó el rostro de Hermione y la acercó para juntar sus labios. —Feliz Navidad —murmuró.

—Feliz Navidad, Bugs —contestó Hermione como unió sus labios de nuevo, antes de que el sonido de disparo de una cámara trajera la atención de la pareja a las tres personas que habían entrado en la habitación.

—Manera de interrumpir el momento Remus —comentó Sirius, enviando una mirada burlona en dirección de su compañero Merodeador.

—No esperabas que nos quedáramos en la cocina todo el día ¿oh si? —replicó Remus, ojos ámbar llenos de diversión mientras se sentaba en el sofá largo opuesto a Sirius y Hermione.

—Claro que si, siempre hacías un pavo delicioso —los ojos grises de Sirius brillaron al pensar en la deliciosa ave navideña.

—Cocinaba cariño, no haces pavo —señaló Hermione como le daba palmaditas en la cabeza.

Harry se levantó de su posición debajo del árbol sosteniendo una enorme bolsa llena de regalos. —Voy con los Weasley por la mañana, regresaré más tarde con Ginny.

Sirius asintió moviéndose para tratar de encontrar una posición más cómoda en el sillón. Hermione lo miró y sonrió. —¿Estás bien, Bugs? Pareces un poco incómodo allí.

—Estoy bien —respondió Sirius despreocupadamente, tratando sin éxito de sonar convincente.

Hermione se encogió de hombros y se volteó hacia Remus y Tonks, esperando a ver cuánto tiempo duraría Sirius con el peso adicional en su regazo.


Más tarde esa noche un golpe en la puerta interrumpió la risa de la casa, como Harry y Ginny escuchaban las historias de los Merodeadores.

—¿Quién es? —preguntó Harry con curiosidad. —¿No invitaste a Snape, verdad?

Sirius envió una mirada de advertencia en dirección a Harry, le había, por el bien de Hermione, pedido a los demás no mencionar al profesor de Pociones hoy, Hermione todavía no le contaba lo que le molestaba, pero él siempre notaba el destello de culpa cruzar sus ojos marrones cada vez que se mencionaba su nombre.

Sin responderle a Harry, Hermione se levantó del regazo de Sirius donde obstinadamente había permanecido la mayor parte del día para abrir la puerta.

El alivio de Sirius fue evidente en su rostro y él estiró sus largas piernas delante de él.

—Ustedes dos son tan tercos como el otro, Canuto.

Sirius hizo una mueca como se puso de pie y la sangre fluyó de regreso a sus piernas. —No la quería insultar.

Tonks y Remus intercambiaron una significativa mirada y Sirius frunció el entrecejo. —¿Qué? No lo hice.

—¿Malfoy? —preguntó Harry con incredulidad como Draco entró en la habitación cargando un solo paquete. Hermione lo siguió y se sentó en uno de los otros sofás largos, habiéndose colocado Harry y Ginny en el sillón de uno tan pronto como Sirius lo había desocupado.

Hermione le envió a su amiga una mirada de advertencia como Draco se hundía en una de las otras sillas. —Yo lo invité, y creo que todos ya pasamos el llamarnos unos a otros por nuestros apellidos, al menos por hoy.

Draco miró alrededor de la habitación con su mirada posándose momentáneamente en Tonks, con confusión cruzando sus ojos grises.

—Oh —dijo Tonks poniéndose de pie, con su pelo picudo habiendo captado la atención del rubio. —Tonks —saludó tendiéndole una mano. —Sorprendida de que no notaras el parecido de familia —dijo con una sonrisa.

Draco tomó la mano de Tonk, aún con evidente confusión en sus ojos.

—Mira, esto ayudará —Tonks cambió su cabello a una larga y fluida cabellera rubia. —O tal vez esto —dijo cambiando a su aspecto natural.

—Eres una Black —supuso Draco.

—Soy una Tonks.

Remus y Sirius amortiguaron su risa ante el comentario y Sirius aclaró su garganta.

—Ella es la hija de Andromeda, Draco.

Una mirada de comprensión cruzó el rostro del joven Malfoy como Tonks regresó a su asiento al lado de Remus, con el hombre lobo inmediatamente levantando su mano a sus sedosos cabellos negros y ociosamente los giró en sus dedos, una tarea que no podía realizar con los picos hard rock que Tonks había escogido por la mañana.

—Entonces —dijo Sirius hablando en el descendiente silencio. —¿Regalos primero o comida?

Hermione y Remus intercambiaron una mirada. —Bueno, es seguro decir que no tomarás esa decisión pronto, Canuto —dijo Remus, sonriéndole a su amigo.

—Bueno, Molly insistió que comiéramos cuando estábamos en la madriguera, así que creo que iré por regalos primero —dijo Harry ofreciendo una solución, ignorando la ofendida protesta de Sirius.

—Regalos son, entonces —dijo Sirius sonriendo, poniéndose de pie de un brinco y saliendo a zancadas de la habitación, dejando a los demás mirándose unos a otros en confusión.

—¿Soy la única preocupada de que hay algo mal con ese hombre? —comentó Ginny desde su posición en el regazo de Harry.

Antes de que alguien pudiera responder Sirius regresó con su sombrero de Santa firmemente puesto en su lugar.

—Bien —dijo Sirius sentándose de nuevo al lado de Hermione. —¿Quién va primero?


Hermione sonreía felizmente mientras se balanceaba hacia delante y atrás en la vieja mecedora de Lily que Sirius había encontrado y restaurado para ella. Ella, al igual que Sirius, estaba rodeada de libros de bebé, ropa de bebé, accesorios de bebé, todo de bebé. Ahora todo lo que necesitaban era el bebé.

—Harry —Hermione llamó desde su asiento. —¿Me puedes pasar ese? —señaló a una de las cajas restantes bajo el árbol y su amigo se inclinó para recogerla y pasársela.

Hermione se sacó de su nueva silla y se acercó a Sirius quien estaba hablando con Draco, con la mirada de Remus y Tonks siguiéndola, sabiendo exactamente lo que había en la caja.

Hermione le sonrió a Draco antes de deslizarse al lado de su esposo. —Feliz Navidad —susurró ella entregándole la pequeña caja. Sirius la observó con curiosidad y sacudió la caja que tintineó en sus manos.

Sirius bajó su bebida y tiró de la cinta hasta que se desplegó y cayó al suelo. Enviándole un rápido vistazo a Hermione, Sirius levantó la tapa de la caja.

—¿Llaves? —preguntó. —LLAVES —gritó, deslizando a Hermione en un abrazo.

—Bájame —se rió Hermione, tomando la mano de Sirius y llevándolo afuera con los demás siguiéndolos. Poniéndose la capa, Hermione abrió la puerta principal y condujo al grupo afuera hacia un paisaje de suaves tonos rosas y melocotones como el sol poniente transmitía los colores sobre el paisaje cubierto de nieve.

A su lado, Sirius rebotaba de entusiasmo sobre sus pies mientras se acercaban al pequeño cobertizo en el patio. Hermione lo abrió con un encantamiento sencillo y llevó a Sirius al interior mientras los demás esperaban. Un sonoro grito de alegría se pudo escuchar seguido de un chillido y risas como escucharon a Hermione decirle a Sirius que la bajara de nuevo.

Momentos después escucharon un motor encender y un sonriente Sirius desacelerar la motocicleta del cobertizo y detenerse delante del grupo, con Hermione siguiéndolo sonriente mientras le negaba con la cabeza a su esposo.

—Harley Davidson, 1979 FLH Sportster —balbuceó Sirius sonriendo de oreja a oreja mientras que la elegante y cromada motocicleta negra se detenía.

—Linda —comentó Draco, antes de voltear a Hermione. —¿Cómo la financiaste... espera… dónde diablos encontraste una?

Hermione sonrió como Ginny se montó tras de Sirius para un paseo. —Tengo mis maneras.

Harry le pasó a la ardiente pelirroja un casco, insistiendo en que si iba a alguna parte con Sirius sonriendo así llevaría uno puesto.