Hola mis queridos lectores ¿me extrañaban?. Espero que disfruten los capítulos. Saludos


Capítulo 3. Una mala pasada


Snape caminaba velozmente a través de los pasillos de las mazmorras, con el goteo del agua enviando su mente de regreso a su cautiverio. Reprimiendo un escalofrío, él continuó su camino, sus pisadas resonaban en el silencioso pasillo, la mayoría de los estudiantes se encontraban confinados en sus salas comunes en la lúgubre tarde de Enero.

Al abrir la puerta de su oficina particular, Snape miró dos veces cuando notó a Black y a Lupin de pie frente a su escritorio.

Sirius observó a Snape con una mirada severa y el profesor de Pociones le devolvió el gesto.

—¿Puedo preguntar qué haces en mis aposentos privados, Black? —se burló él, mientras se aproximaba al par.

Sirius sonrió. —Puedes preguntar, aunque no voy a responder.

Snape frunció el ceño. —Entonces ¿por qué me atormentas con tu presencia?

—Porque mejor te lo mostraré.

Snape ladeó su grasienta cabeza. —¿Mostrarme qué? —su mano se encontraba sosteniendo su varita por dentro de su túnica, en caso de ataque.

—No te preocupes, Severus —dijo Remus, plácidamente. —No estamos aquí para un duelo.

—Una vez más, ¿por qué motivo estás aquí? —Snape se estaba poniendo impaciente ahora, él estaba demasiado mayor para los jueguitos de Black.

—Hermione —afirmó Sirius, a secas.

Snape puso los ojos en blanco. —Debería haberlo asumido, ¿qué necesita? ¿una poción? ¿direcciones par dar con la puerta, quizás?

Sirius gruñó desde el fondo de su garganta. —¿Por qué la tratas así, Snape? ¿qué es lo que ella te ha hecho?

—A ti no te dejaron abandonado para pudrirte en la celda de una prisión, no es así... oh, espera... sí es así —Snape le sonrió con satisfacción al mago de cabello negro que tenía en frente.

Sirius ignoró el golpe bajo y se movió hacia un costado, revelando un Pensadero descansando sobre el amplio escritorio de Snape.

—Eso pensé —declaró él, mientras que Snape miraba fijamente con curiosidad al gran caldero con aspecto de bol. —¿Y por qué culpar a Hermione, eh? ¿Por qué no a Remus o a mí? Los dos estábamos allí —mientras que él hablaba, extrajo recuerdos plateados de su cabeza y los dejó sumergirse en el Pensadero.

—A la pequeña sabelotodo le hace falta que le bajen los humos...

Antes de que Snape pudiera terminar, Sirius tenía su cuello prensado en sus puños a la par que levantaba al desagradable tipejo del piso. —Bastardo egoísta, ¿sabes por todo lo que Hermione pasó cuando no pudimos llegar hasta ti?

A pesar de su actual postura, Snape se burló. —Me imagino que sí, al igual que no pudo esperar para aprovechar la oportunidad de tomar mi puesto.

Sirius gruñó y apretó sus puños, pero Remus colocó una mano suavemente en su brazo, instándole a que bajara al hosco hombre al piso.

Snape enderezó su túnica y miró desafiante a los otros dos magos, con ira hirviendo en sus venas. —Ya que te has metido a mis aposentos privados y procedido a atacarme, me gustaría que te largaras.

Snape dio casi instintivamente un paso hacia atrás cuando vio la mirada en los ojos de Sirius.

—Oh, no nos iremos a ninguna parte ¿cierto, Lunático?


Snape miraba fijamente con aprensión al Pensadero.

—¿Qué te hace pensar que voy a aventurarme con esto, Black?

Sirius sonrió con una sonrisa que, aunque él nunca lo admitiría, estremeció a Snape hasta la médula.

—Puedo hacer tu vida miserable, Severus, lo sabes, si nos regalas este pequeño momento de tu oh tan interesante tiempo, entonces, te dejaré en paz.

Snape reflexionó acerca esto por un momento antes de asentir.

—Iré contigo; Remus nos sacará cuando hayamos terminado, ¿de acuerdo?

Sin esperar por la respuesta de Snape, Sirius los empujó a ambos hacia el remolino de niebla plateada de los recuerdos de Sirius.


La visión de Snape se aclaró y, para su horror, miró alrededor a los largos y oscuros pasillos de piedra.

A su lado, Sirius le señaló con la cabeza a las tres figuras de negro encapuchadas que bajaban las escaleras de piedra.

Un grito desgarrador a través de la quietud le trajo a Snape un torrente de recuerdos no deseados y él pudo sentir la ira hacia su colega comenzar acrecentarse.

"Por algún motivo no creo que estemos a solas."

Snape se volteó para sonreírle con burla al Sirius con el que se encontraba. —En serio, ¿qué te hizo pensar eso?

—Cállate Quejicus, andando.

El grupo que se había detenido a mitad de la escalera comenzó a moverse nuevamente, y Sirius y Snape lo siguieron.

—No veo el por qué me trajiste aquí —comenzó a decir Snape. —En todo caso, simplemente me comprobarás mi punto sobre el enorme fracaso que realmente es tu esposa.

Sirius controló su ira mientras que se acercaban a la celda de Snape, él escuchó el audible jadeo de su compañero como observaba a su desnudo y ensangrentado ser.

Alohormora —escucharon a Hermione gritar.

—Estúpida bruja; ¿en verdad pensó que pondrían un simple hechizo de bloqueo en la puerta?

Una vez más, Sirius ignoró el desagradable comentario de Snape, él estaba tratando de probar un punto y ya en unos segundos lo lograría.

Snape vio como Hermione se acostaba en el suelo e intentaba alcanzar su figura boca abajo, una pequeña línea de expresión apareció entre sus ojos mientras observaba la escena en silencio.

—Ella está tratando de acercarte lo suficiente para llevarte en Traslador de vuelta a Hogwarts —murmuró Sirius, desde su costado.

De repente, una ensordecedora alarma comenzó a sonar.

"Los tenemos encima; mejor apúrate con eso Lunático, amigo."

Snape observó a Sirius levantar su varita y enviar aturdidores por el pasillo mientras que Hermione gritaba de frustración por no poder alcanzar al mago al otro lado de los barrotes.

"REMUS, PREPARA EL TRASLADOR, INTENTARÉ RETENERLOS."

Los espectadores vieron como una fuerte explosión lanzaba escombros por el aire, y Snape notó el fuerte grito de Hermione cuando ella fue golpeada por los escombros antes de que Sirius la cubriera con su propio cuerpo.

"¡Necesitamos ese traslador, Remus!"

"Ya casi lo logro."

"¡Sirius, ayúdame!"

Snape observó con asombro cómo su enemigo de la infancia se ponía pecho abajo y trataba de alcanzarlo a través de un gran charco de sangre.

"LISTO."

"¡NO!"

"HERMIONE TENEMOS QUE IRNOS, NO HAY MÁS QUE PUEDAS HACER, ES DEMASIADO TARDE."

Snape parpadeó cuando la escena cambió, confundido en cuanto a por qué Sirius estaba mostrando a Hermione en la enfermería.

—Esto fue un par de horas más tarde, pensé que te gustaría enterarte cuánto arriesgó Hermione tratando de salvarte el cuello.

"En un momento, sin embargo, tengo algunas noticias para los dos, te sugiero Sirius, que tomes asiento."

Si Snape le hubiera prestado atención a su vecino, habría notado la angustia en los ojos de Sirius al tener que volver a vivir, en particular, éste recuerdo.

¿Tenías conocimiento, mi cariño, que tenías dos semanas de embarazo?

Snape le lanzó una mirada a Sirius mientras que la pareja en la cama asimilaba la noticia.

"En verdad que espero que a lo que se refiere por 'tenías dos semanas de embarazo' es a que ahora tenemos tres semanas de embarazo."

"Lo lamento…"

Snape presenció la escena con su rostro ocultando sus emociones, como Hermione dejaba escapar un fuerte sollozo y se aferraba a las prendas de Sirius.

La escena una vez más se desvaneció, y Snape se encontró a si mismo en los aposentos de Sirius y Hermione, Hermione se encontraba en el sofá, Crookshanks en su regazo mientras que ella miraba fijamente la pequeña mesa frente a ella. Snape observó a Sirius entrar en la escena y sentarse al lado de ella y entregarle una taza de té.

"Aquí tienes amor, esto te ayudará."

"Lo abandonamos, Sirius."

"No lo sabíamos."

"No deberíamos haberlo abandonado."

"Lo sé."

Snape vio como Sirius acariciaba con ternura los rizos de Hermione.

"Pero no tuvimos otra opción."

"Siempre hay opción."


Snape se puso de pie y miró a los dos hombres en su oficina, Remus justo acababa de sacarlos a él y a Sirius del Pensadero.

Sirius fue el primero en hablar mientras se dirigía hacia la puerta, con los viejos recuerdos afectándolo más de lo que creyó posible.

—Hermione hizo todo lo posible por salvarte, ella arriesgó su vida, tú tienes todo el derecho de guardarnos rencor a Remus y a mí, pero Hermione jamás te ha hecho nada —murmuró él en voz baja, sin mencionar a propósito el incidente del champú. —Si le causas mayor sufrimiento, me aseguraré de que te arrepientas.

Sirius salió de la habitación dejando la puerta bien abierta, y a Remus en la habitación con Snape.

Snape se encontró con los ojos ámbar de Remus por un instante, y el hombre lobo le sonrió tristemente. —Sugiero como una buena idea una disculpa —dijo él, mientras seguía a su amigo fuera de la habitación, dejando al maestro de Pociones con sus pensamientos.

Él tenía nuevos recuerdos que asimilar, jamás se imaginó que la ignorancia le viniera a jugar una mala pasada.


Disclaimer: Ésta es una traducción al español, oficial y autorizada
por MoonyNZ de su fanfiction "This Left feels Right", mayor información en perfil.