La curiosidad de la pequeña coneja era inmensa , la mayoría de las veces esa misma curiosidad la había metido en problemas, pero no podía dejar pasar esa oportunidad, el zorro dormía a su lado bajo los rayos del sol y la maleza, miró por un largo rato su rostro, después sus manos. Se acercó cautelosa tocándolas, cerciorándose que realmente se mantuviera dormido, tomó una de sus manos y la comparo con la propia, eran enormes en comparación, miró los bultos oscuros en ellas luego los rosados de ella, las garras que se contraían en el zorro ocultando lo realmente grandes que eran y las de ella que se mantenían afuera pero eran muy pequeñas, comprendía que en ella eran más para escarbar la tierra pero en él, la carne sedian ante ellas, tembló ligeramente ante ese pensamiento dejando sus manos en su lugar, iba a dejarlo ahi pero, nuevamente la curiosidad la invadió acercándose a su rostro. Lo miro muy de cerca contemplando su perfil. No conocía muchos depredadores, las madrigueras era un lugar casi exclusivamente de conejos, y esa visita tan esperada a los corrales había cambiado mucho, había más variedad de animales y entre ellas los depredadores.
Seguio mirándolo con su barriga en el piso, creyendo por un momento las exageradas palabras de los adultos respecto a ellos.
Le dio la vuelta quedando a sus espaldas. Mirando sus orejas y como todo él, eran grandes, las tocó con un ligero rose el cual ocasionó que la moviera hacia atrás en una acción inconsciente, eso le causo gracia volviendo a repetir la acción teniendo el mismo resultado, se recargo un momento en el, escuchando su respirar, jugando con su pelaje. Una acción inconsciente que siempre hacia con sus hermanos. Escuchaba con atención los latidos, y como el aire entraba y salía de sus pulmones despacio. De alguna forma le resultó relajante sonriendo tiernamente.
No había diferencia entre ellos, presas y depredadores eran iguales, entonces porque ellos tenían tan mala suerte
_sigue así y lograrás que te coman_ las orejas de la pequeña coneja se irguieron al escuchar la voz del zorro, lo miro al rostro, el mantenía sus ojos cerrados.
_que?_ se acercó inspeccionando si estaba dormido o despierto, pero un suave golpe con la cola del zorro hiso que se alejara, ella lo miró un poco enojada.
_no..._ el cuerpo del zorro se estiró manteniéndose en la hierva recostado moviendo su cola de forma juguetona, la orden y la expresion corporal del zorro confundieron a la cría, pero al ser aún pequeña optó por hacer caso al juego, volviéndose a tumbar sobre el cuerpo del zorro. Una suave sonrisa se dibujó en sus labios.
_no estas dormido_ confirmo ella volviendo a recibir otro lijeró golpe de su cola sobre su cabeza sacando una risa en ella. Se abalanzó sobre él, picando sus costillas, el zorro se retorció riendo con fuerza. Sujeto los pequeños brazos de la coneja pero un pequeño grito con dolor de su parte detuvo el juego.
El zorro se dio cuenta que la había lastimado, sacó inconscientemente sus garras al tratar de atraparla que rompió las mangas y las encajó en su piel, de inmediato la soltó y cubrió sus manos debajo de sus brazos respirando rapido quedándose en el suelo.
La pequeña cría por su parte se recuperó rápido he intento reanudar el juego pero el zorro se lo negó_ NO_ ella bajo su orejas moviendo su nariz rápido. Ese "no" habia sido diferente al otro.
_ por que?_ el zorro dio un suspiro.
_ no es correcto_ ella se repitió la frace, no era correcto?, de que estaba hablando?. Pero a pesar que le había negado acercarse. Lo hiso lentamente.
_ somos amigos... No?_ la voz con lo que lo dijo se escuchó quebrada ocasionando un revuelo en su interior, pero se mantuvo sereno, tomándose su tiempo en responder.
_ creamos lazos, es correcto... Pero confiar es distinto_ respiro hondo sintiendo el peso de la pequeña coneja que se negaba a separarse de él _ Es una actitud que concierne el futuro, en la medida en que este futuro depende de la acción de otro. Es una especie de apuesta que consiste en no inquietarse del no-control del otro_ la cría apretó la ropa bajo sus dedos, la forma de hablar del zorro no siempre la entendía, era complicada y no muy clara para ella, conteniendo las lágrimas ante eso que no entendía.
Tanto se empeñó en comprender que no se dio cuanta que sus Esmeraldas ojos la miraban por el rabillo del ojo. Era tierno ver todo el esfuerzo en ese pequeño ser, intentando madurar al ritmo que el lo hacía tomando participación en esas conversaciones que tenían, dando respuesta, aunque fuera un día o dos después de tenerlas, debía admitir que no se lo ponía fácil. Estiro su mano llegando hasta una flor.
_ cuando tú plantas una semilla en la tierra, le das el tiempo y cuidado para que germine..._ la coneja levantó sus orejas limpiando las escasas lágrimas que luchaba por no derramar, mirando la planta que señalaba el zorro _ poco a poco crecerá y florecerá, eso mismo pasa cuando creas vínculos con otros... Has plantado la semilla, ahora falta que florezca..._ los ojos amatista de la coneja brillaron sintiendo alegría en su pequeño cuerpo _ pero al igual que la planta es frágil_ cerro su mano sobre la bella flor que se destruyó ante el acto, dejando un punto muy claro _ cualquier acción imprudente matara tu trabajo y no se recuperara jamás, no debes olvidar que confiar demasiado también te puede lastimar..._
Si se hubiera tomado el tiempo de ver el rostro de la pequeña coneja se hubiera arrepentido de decirle todo eso, hubiera rectificado con un "si, somos amigos", pero el decirle eso sería irresponsable de su parte, ella podría salir lastimada al confiar demasiado en uno de ellos o incluso en los suyos. Se levantó seguido de la coneja _ debemos irnos_ ella asintió manteniendo su mirada baja, limpiando sus lágrimas sin que él lo notara. En todo el trayecto a casa, el zorro no tomo su mano de vuelta.
