SIN DAÑOS A TERCEROS

Todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi…

Capítulo 5

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AKANE

Han pasado ya cinco años desde que nos fuimos de Tokyo. Nos fuimos a un pueblo cerca de Ryugenzawa, de donde es Shinnosuke. Ahí vivimos hasta que decidimos regresar a Tokyo. Shinnosuke pronto se acomodó en un gran corporativo y conseguimos una casa a media hora del centro. Los fines de semana, paseamos por las tiendas y los centros comerciales.

—¿Por qué caminan tan lento? ¡Vamos, ya tengo hambre! — nos gritaba Shiro, mi hijo, que iba siempre a varios pasos delante de nosotros.

—¡Ese niño siempre tiene hambre! Va a dejarme pobre de tanto que gasto en comida — Shinnosuke lo amaba. Se desvivía por él. Le compraba cuanto pedía y jugaban toda la tarde cuando Shinno llegaba del trabajo hasta la hora de dormir. A veces tenía que reprenderlos porque jugaban videojuegos a escondidas muy entrada la noche. Eran los mejores amigos.

Mi hijo es un ser hermoso, es inteligente, terco, malhumorado a veces, pero muy noble y siempre preocupado por los demás. A pesar de ser muy popular en su escuela, es un chico tímido, pero con una confianza en sí mismo, de no creerse. Tiene el cabello tan oscuro como el mío, dicen que es mi viva imagen. Pero todos sus gestos, sus ojos, su mirada penetrante…me recuerdan siempre a su padre.

No sé si tomé la mejor decisión, pero creo que para todos fue lo más conveniente. Nunca volví a saber de Ranma. Mi móvil se hizo añicos el día del accidente y yo tampoco intenté llamarle. Saber que él no podía separarse de Shampoo me hizo pensar que no tenía caso seguir con lo nuestro; así lo amara por el resto de mi vida, jamás sería mío.

Perdoné a Shinnosuke y le di una oportunidad. No me arrepiento, porque adora a mi hijo y para él es como si Shiro fuera de su misma sangre. Jamás me preguntó quién era el padre y aunque intenté decírselo muchas veces, su respuesta siempre fue la misma: "El padre de Shiro soy yo".

Entramos en una tienda, porque Shinnosuke tenía unas cosas que buscar; pero como siempre Shiro se aburrió y salió antes que nosotros.

Iba corriendo y se topó con un hombre alto que sostenía un paraguas, ya que comenzaba a llover. Ambos se miraron a los ojos. En vez de disculparse, Shiro retó al hombre.

—¡Debería fijarse por donde va, señor! — le dijo hacia arriba muy digno.

—¡Vaya modales! Seguro por eso tus padres te dejan andar solo — le dijo el hombre en tono de burla.

—¡Shiro! —corrí hacia él —discúlpate con el señor. Lo lamento mucho, mi hijo se pone así cuando tiene hambre y aún no hemos comido — me incliné para hacer una reverencia a modo de disculpa. No había visto la cara del hombre, hasta que escuché una voz conocida.

—¡Akane! ¡Eres tú! — era él. Era Ranma. Sentí que la sangre se me iba a los pies, no podía respirar.

—Te busqué por todos lados, pero desapareciste. ¿Por qué te fuiste así? ¿Por qué no me dijiste a donde ibas?

—Mamá ¿conoces a este señor? —Shiro me miró curioso.

—"¿Mamá?" ¿Es tu hijo, Akane? —me miró con un brillo especial en sus ojos. Apenas pude responderle.

—Sí, es mi hijo.

Se hincó para verlo de frente, le revolvió el cabello con la mano en modo juguetón. Le sonrió, con su misma sonrisa de actor de cine. Shiro lo imitó. En eso también se parecían.

—Entonces, Shiro. Sí, conozco muy bien a tu madre. ¿Qué edad tienes?

—Así — levantó la mano enseñando toda la palma — ya tengo cinco.

—Ya eres mayor. Te pareces mucho a tu mamá.

—Lo sé. Soy tan guapo como ella, todo el mundo lo dice — Ranma rió fuertemente.

—Sí que lo eres — él no dejaba de mirar a Shiro. Estoy segura que intuía que era su hijo, aunque yo estuviera muda contemplándolos. No todos los días te encuentras con un reflejo de tus ojos. Eran idénticos, exacto el mismo color, la fuerza en la mirada.

Estaba tan absorta viendo la dulce escena, que no me percaté cuando Shinnosuke se acercó a nosotros. Estaba muy serio, mirándonos a los tres, mientras Ranma y Shiro conversaban.

—No pensé que nos encontraríamos de nuevo, Saotome.

Me sobresalté, temerosa. Ranma y Shiro voltearon a verlo al mismo tiempo. Tenían la misma mirada, ambos eran un espejo. Sus ojos azules penetrantes hicieron que Shinnosuke diera un paso hacia atrás, sorprendido.

Después de todos estos años, creo que Shinnosuke sospechaba internamente quien era el padre de Shiro, pero nunca se atrevió a decírmelo. Hoy, con su expresión lo confirmó.

Pensé que iba a saltar sobre ellos y a alejar a Shiro, pero no lo hizo, en cambio, dijo algo que me impactó.

—Mi hijo tiene los ojos de su padre, ¿no lo crees, Saotome?

—Sí. Los mismos —miró a Shiro, sonriéndole y después levantó la vista hacia Shinnosuke.

Hubo un momento de silencio incómodo, pero escuchamos una voz cantarina que se acercaba.

—¡Ranma! Así que aquí estás… ¡Oh! Es Akane — Shampoo se comportaba como si nos hubiéramos visto ayer y nada hubiera pasado — ¿Qué hacen aquí?

—Estamos de compras, pero ya nos íbamos. ¡Vamos Shiro! — le contesté en el tono más hermético que pude e hice un ademán para llamar a mi hijo, pero entonces ella bajó la vista, observando al pequeño. Se llevó las manos al rostro para cubrirse la boca, cómo si hubiera visto una aparición.

—…Es…es tu hijo… ¿Akane? —

—Sí, mi hijo — quería irme inmediatamente de ahí, no quería que se acercara a Shiro; pero pude notar que los ojos de Shampoo estaban a punto de desbordarse.

Se agachó, tomando a Shiro de los brazos.

—¡Hola! Soy Shampoo ¿cómo te llamas?

—Sh…Shiro, señorita — el pequeño se sonrojó.

—Eres muy guapo Shiro. Seguro tienes a todas las niñas detrás de ti, ¿o no?

Shiro seguía sonrojado. Bajó su cabecita para disimular su timidez.

—No lo sé — respondió el niño.

—Me dio gusto conocerte.

Fue entonces cuando Shinnosuke se adelantó y le dijo.

—Despídete Shiro, es hora de irnos.

—Hasta luego, señorita Shampoo — hizo una pequeña reverencia y Shampoo lo abrazó fuerte. Con la voz entrecortada, la mujer se despidió. Creo que ella también se dio cuenta de la verdad. Tal vez el anhelo lejano de tener un hijo del hombre de su vida la hizo quebrarse…pero fue ella quien había decidido que no sería posible.

—Adiós…hijo — el artista marcial lo siguió con la mirada, con la cabeza baja, mientras Shiro se iba tomado de la mano de Shinnosuke.

Yo miré a Ranma por última vez, antes de irme. Comencé a caminar, pasando a su lado. En el segundo que pasé junto a él, volví a sentir su aroma, su ser y todos los sentimientos por él que nunca pude dejar atrás, aparecieron en ese momento.

Al estar tan cerca, casi hombro con hombro, alcanzamos a rozar nuestros dedos. Era la misma sensación, la misma que tuve el día en que lo conocí…el día que supe que estaba viva, el día que supe lo que era el verdadero amor.

Sonreí, con la esperanza de que no sería la última vez. Con la felicidad de saber que aunque no estuviera tan cerca, me había entregado en nuestro hijo una parte de su alma.

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FIN.

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¡Hola de nuevo! Si leyeron hasta aquí, les agradezco mucho el que hayan leído esta historia. Mil gracias a Hana Note que me ayudó siendo mi beta reader. Gracias Peque por regalarme un poquito de tu tiempo.

Gracias también a mis Locas por el Dios griego, que me inspiran a seguir escribiendo y me ponen los pies en la Tierra. Las quiero, hermosas.

Como pudieron leer, dejé un final esperanzador, Akane misma lo sabía, así que les adelanto que de momento, NO habrá epílogo y ahora les explico el porqué de muchas preguntas que me hicieron en sus reviews o por las páginas de Facebook.

Esta historia es obviamente un UA y la hice basada en una canción que se llama como el fic "Sin daños a terceros" es de Ricardo Arjona, y aunque me gustan algunas de sus canciones (no todas) ésta en especial siempre me llamó la atención, porque habla del temor que tal vez sentimos muchos de encontrar a la persona correcta en el momento menos indicado, aunque a veces esto no sucede y ahí empiezan o mueren otras historias.

Los seres humanos siempre buscamos ser felices, es el objetivo de la vida, y creo que cada uno la vive a su manera y es feliz si así lo decide. Muchos lectores me suplicaban que dejara juntos a los personajes, que el amor siempre es lo que prevalece, etc. Pero hay ocasiones en que la vida, el destino o como le quieran llamar, tiene otros planes para nosotros y hacen parecer la vida injusta.

Pues sí, es la realidad. La vida a veces no es justa a lo que nosotros queremos, sufrimos y nos lamentamos, pero al final te das cuenta de que era lo mejor que podía suceder.

Pero también, en los seres humanos, la esperanza es lo último que muere y por eso el amor de Ranma y Akane en la historia dio su fruto, un lazo que los uniría para siempre, pasara lo que pasara.

Y bueno, les dejo la letra de la canción que me inspiró.

SIN DAÑOS A TERCEROS (TARDE)

Justamente ahora irrumpes en mi vida
Con tu cuerpo exacto y ojos de asesina
Tarde como siempre nos llega la fortuna

Tú ibas con ella yo iba con él
Jugando a ser felices por desesperados
Por no aguardar los sueños por miedo a quedar solos

Pero llegamos tarde te vi y me viste
Nos reconocimos enseguida pero tarde
Maldita sea la hora que encontré lo que soñé
Tarde

Tanto soñarte y extrañarte sin tenerte tanto inventarte
Tanto buscarte por las calles como loca sin encontrarte
Y ahí va uno de tonto por desesperado
Confundiendo amor con compañía

Y ese miedo idiota de verte viejo y sin pareja
Te hace escoger con la cabeza lo que es del corazón
Y no tengo nada contra ellos la rabia es contra el tiempo
Por ponerte junto a mí tarde (tarde)

Ganas de huir de no verte ni la sombra
De pensar que esto fue un sueño o una pesadilla
Que nunca apareciste que nunca has existido

Ganas de besarte de coincidir contigo
De acercarme un poco y amarrarte en un abrazo
De mirarte a los ojos y decirte bienvenido

Pero llegamos tarde te vi y me viste
Nos reconocimos en seguida pero tarde
Quizás en otras vidas quizás en otras muertes

Que ganas de rozarte (ganas de huir)
Que ganas de tocarte (ganas de besarte)
De acercarme a ti y golpearte con un beso
De fugarnos para siempre sin daños a terceros

Compositores: Ricardo Arjona