DISCLAIMER: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son propiedad intelectual de Rumiko Takahashi. La obra es mía, escrita sólo con el fin de entretener – a ustedes y a mí. Sin fines de lucro.
— Desde la inocencia… —
— III —
Kohaku observó el rostro cansado y afligido de Rin, un par de lágrimas se habían escapado de sus ojos y tenía las mejillas rojas, una mezcla de enfado mal disimulado y llanto contenido que no había visto antes. Soltó un suspiro de abatimiento, negando con un gesto antes de hablar.
— Será mejor que me vaya. Volveré cuando estés más tranquila.
— Esa siempre es tu solución… y vuelves a dejarme sola. Estoy cansada de esto, Kohaku. Te necesito a mi lado.
— Hago lo mejor que puedo. Y no te dejo sola, tienes a la señorita Kagome, a mi hermana… incluso a Shippō.
— Pero tú eres mi esposo. Se supone que somos una familia, y pasas la mayor parte del tiempo lejos de casa…
— Soy un Exterminador, es mi deber. Pero sabes que siempre voy a volver, este es mi hogar — fue sincero, pero no podía prometer cambiar la situación, su oficio era con lo que se sustentaban principalmente.
— Tienes otras prioridades, entonces… lo entiendo — Rin esbozó una sonrisa llena de resignación, señalando un paquete que estaba sobre la mesa mientras sus ojos comenzaban a llenarse de más lágrimas —. Guardé tu uniforme y tus armas como te gusta. Espero que regreses a salvo y cuida de la señora Sango también, por favor. Ahora me voy, el señor Jaken me está esperando.
Ella ni siquiera se esforzó en ocultar el dolor que sentía, el llanto fue acompañado de pequeños sollozos que se escapaban de sus labios, mientras usaba las mangas de su kosode para limpiarse el rastro húmedo en sus mejillas que no se detenía. Él se quedó helado al escuchar sus palabras, sabía lo que significaba que Jaken hubiese ido por ella, pero no podía aceptarlo. Si Rin se iba, sería admitir que todo había terminado. Dio un paso hacia adelante para acercarse, buscando sus ojos, pero no logró hacer contacto porque ella rehuyó de su mirada. Presionó sus puños con impotencia, su mujer podía parecer dócil y obediente, pero en realidad era tenaz y decidida a su forma. Decía lo que pensaba y sentía, aunque pareciera frágil en el momento. Y cuando tomaba una decisión, nadie podía detenerla porque era obstinada aún sin demostrarlo.
— Rin… No lo hagas, por favor. Podemos solucionar esto, pero si te vas…
Intentó hacerla desistir, la estaba perdiendo y si ella se marchaba, ni siquiera podría esforzarse en solucionar la situación. La muchacha negó con un gesto, ¿cuántas veces ella le había pedido que se quedara? ¿Cuánto había anhelado no pasar tantas noches frías y solitarias? Siguió sin mirarlo, porque sabía que, si lo hacía, terminaría cediendo al ver que el muchacho también sufría con su decisión.
— Lo siento, Kohaku. Sueles irte para evitar discusiones, ahora soy yo quien quiere hacerlo.
— El señor Sesshōmaru no te dejará volver conmigo.
— El señor Sesshōmaru no me dice qué hacer, nunca lo ha hecho. Pero necesito estar lejos y pensar si es así como quiero vivir. Por favor, cuídate mucho.
El exterminador agachó la cabeza, dejando que su esposa se alejara de él para irse junto a su protector, seguro de que nada podía hacer ahora para detenerla, ella estaba cansada de su situación y él no había podido hacer algo al respecto para mejorar las cosas. Se quedó en esa posición durante un rato, mirando el piso mientras algunas solitarias lágrimas caían a sus pies, sin poder sacarse las palabras de Rin de la cabeza.
"Necesito estar lejos y pensar si es así como quiero vivir."
Entonces, la vida que él le estaba ofreciendo no la hacía feliz. ¿Qué más podía hacer? No sabía cómo solucionar el problema, porque no podía cambiar lo que era, y ella sabía todo lo que significaba para él seguir su oficio. De cierta forma, se sentía decepcionado porque esperaba que Rin lo apoyara más, entendiera lo difícil que era todo eso para él también. Sin embargo, si ella decidía que no quería seguir el mismo camino, tendría que respetar su elección. Lo único que le quedaba por ahora era buscar una solución al problema, una alternativa que dejara de alejarlos, o admitir que realmente no había vuelta atrás.
¿Aló? Bueno, he de explicarles... si bien este es un fic romántico, la idea se trata de representar todas las etapas del amor, y la tercera es la desilusión, reflejar los problemas que pueden llevar incluso a un quiebre. Siendo sincera, me costó bastante poder escribir este corto porque me es difícil imaginarlos discutiendo, pero sí creo que el estilo de vida de Kohaku (Exterminador, teniendo que salir seguido de casa) terminaría haciendo que Rin se sintiera sola porque ella no puede acompañarlo, y de por sí ya está lejos de sus seres queridos (Jaken, Sessh). Entonces, habría conflictos, pero dicen que después de la tormenta, sale el sol. Sólo queda esperar las siguientes etapas del amor, que aún quedan dos.
Quiero agradecer a quienes se dan tiempo de leer y dejar hermosos reviews, ¿sabían que me hacen el día? Las adoro~
¡Hasta la próxima!
Yumi~
